un viento cimarr√≥n…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de p√°lido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sof√°
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando m√°s joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la m√ļsica del c√©firo
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo est√° dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia ma√Īana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja m√°s vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
√°gil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala √ļnica de √°guila
chica furtiva del viernes
aunque ¬Ņqui√©n sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
seg√ļn se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de oto√Īo
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transe√ļnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
‚ÄĒy qu√©?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¬Ņpor qu√© sobre m√≠?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte est√° eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
m√°gica mujer de rojo
si se empa√Īa
por el crep√ļsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quiz√°s por eso est√°
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo m√°s seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¬Ņsoy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
‚ÄĒd√≠a tras noche‚ÄĒ
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor a√ļn?
lloreando cencellada
m√°s sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo so√Īar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
m√°s viva, m√°s desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
m√°s me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
est√° luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sue√Īo en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sue√Īo del terafante
en voz alta y sonora
‚ÄĒabsurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro l√°grimas
¬Ņalguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave monta√Īa
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Mosc√ļ
nuestro fuego rezonga
el banquero ara√Īa su √°baco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
‚ÄĒ¬°oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la c√ļpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
‚ÄĒ¬°abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y so√Īar
veo mi palabra perdida
h√°blame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
¬ęallegro ma non troppo¬Ľ
con sanguino a√Īejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi sat√°n desatado
postreramente
sin so√Īarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
m√°s cerca a√ļn, m√°s cerca
pero di que serás mía
abr√°zame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con l√°grima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¬Ņc√≥mo reparar un coraz√≥n roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¬°ay la leche!
hay se√Īales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¬°toma casta√Īa, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de har√°pos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
‚ÄĒlas olas est√°n rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con p√°rpado de escarcha
ni√Īo de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto m√°s me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no ser√° alcanzable
‚ÄĒla savia no est√° lejos
un silencio invisible
capit√°n Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su sat√°n, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo m√°s veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es f√°cil de amar
radiante por el √°ureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las ense√Īanzas de Orfeo
fascinando sin m√°s
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

Vino arom√°tico

greguerías

Una cucharada de ajenjo o artemisa
Cuatro anises estrellados
Tres ramas de canela
Una pizca de cardamomo
Tres o cuatro clavos
Corteza de naranja y de limón
Media cucharadita de genciana
Una punta de cuchillo de jengibre
Flores de manzanilla
Un vasito de miel
Un pu√Īado de salvia
Tres ramas de vainilla
Y un litro de vino mejorable.

CONFESIONES 8

greguerías

declaraci√≥n tarea volviendo individuos vino representaba general cesar dulzura metal nunca ferdinando cambiado cambiar iremos duerma innumerables hora viejos cobardes cerebro nada campo valles arrastrar√© subir correctas acecho ser deb√≠a idiota adi√≥s cantar s√ļbitamente expresiones miedo alimentado desaparezca borran habi√©ndome momento veces Juana repetir dispersando pa√≠ses solas calma vez crujir hambres incienso va condenaci√≥n parec√≠an huida suele ciencia pol√≠ticos hablar

Johnny Cash

greguerías

Tal d√≠a como hoy de 1932 vino al mundo en Nashville el primer ‘hombre de negro’:¬†Johnny Cash. Te lo intentar√°n vender con glamour y sacralizaci√≥n, pero fue la voz de los oprimidos.

Un hombre cuyo corazón latió al ritmo del amor y la justicia social

proclaman sus hijos, ante la usurpaci√≥n de la imagen del mito por parte de la derecha. Johnny Cash fue uno de los artistas m√°s singulares de los a√Īos 50, maestro de la m√ļsica country e icono del siglo XX.

EL NAVAJAZO A MI HERMANA

greguerías

Fue una repentina explosi√≥n de rabia. Yo estaba sentado con mi familia alrededor de la mesa redonda de la cocina. Era de noche. Est√°bamos cenando. Algo que hizo mi hermana mayor me hizo rabiar de ira. Yo estaba sentado en una de esas sillitas de beb√© que tambi√©n era de madera y que te elevaban a la altura de los adultos en la mesa. Pod√≠a comer por mi mismo y alcanzar los objetos que hab√≠a sobre la mesa, entre ellos una peque√Īa navaja con mango de colores. Supongo que era m√≠a porque estaba a mi alcance f√°cilmente. No recuerdo que fue lo que mi hermana hizo, pero realmente me cabre√≥. Cog√≠ la navaja y sin dar tiempo a nadie para reaccionar se la lance a mi hermana mayor. Mi punter√≠a no debi√≥ ser mala porque le part√≠ la ceja. Un tremendo tortazo vino inmediatamente a visitar mi cara. En un segundo, una tranquila y rutinaria cena familiar se hab√≠a con vertido en una tragedia rural.

MOJO PIN

greguerías

Bella mujer,
esencia del no en una escuela de calor,
canta con el río entre dos aguas.
Todo est√° bien ahora, fe, visi√≥n… m√°s que eso,
…ahora que s√© tu nombre,
quiero saber tu nombre verdadero.
Una visi√≥n, una marcha…
¬Ņpor qu√© esta tierra seca en momentos que brillan?
¬ŅHay alguien ah√≠ fuera?
La canci√≥n se acaba pero la melod√≠a permanece a√ļn…
y cada l√°grima es una cascada de agua marina.
Me siento bien o no,
todo depende de ti,
del buen vino tinto
y del moderno amor en Mojo Pin.

Alfombra verde de Primavera sangra amapolas y nazarenos…

greguerías

Alfombra verde de Primavera
sangra amapolas y nazarenos.

Al azul cómo ascienden
las negras golondrinas
de elongadas corbatas
en tinto y blanco.

Se suicidan mariposas y abejas
en muelles de estambres dorados.

Al azul cómo ascienden
las negras golondrinas
de elongadas corbatas
en vino y albo.

William Shakespeare

greguerías

Whisky de malta o blanco vino ordinario,
Imagina aquel letal guerrero turbio,
Lesiones como mínimo, en traje agrario,
Lejos de la camisa calma el millón indio.
Impreso o expediente tal vez contradictorio,
Altitudes, en parte, por el éxito agrio,
Mi m√°stil es de pronto un campanario,

Similar al ser menciona índice propio.
Hielo con car√°cter de adjetivo utilitario,
Ambas cocinas a este lado del negocio,
Kamikazes, por contra, de zumbón ficticio,
El big bang latió con furia en el principio.
Seco como pasta surge siniestro del naufragio,
Por cuenta del acento cabecea otro previo,
En parte por la raíz inclina aborto sucio,
Adelante aquel que ganaba tierra o espacio.
Razones en la necesidad de un norte agrario,
Etnias y vestido de cielo en sagitario.

La leyenda de la mujer que naci√≥ de un r√≠o

greguerías

(1/3) Desde la habitaci√≥n de su hermanita se ve la selva. Ella duerme abrazada a una serpiente enorme, que la abriga con sus anillos sin estrangularla. No est√° amaestrada y el d√≠a que vino a casa desapareci√≥ el perro, pero la quiere mucho, as√≠ que su hermano dej√≥ que se la quedase. Cuando corretea, puede verse una sombra de meandros que la sigue apartando la maleza; como un r√≠o que impusiese al mundo su cauce. Se sabe d√≥nde est√°n por los p√°jaros que huyen. Los nativos dicen que la serpiente se la comer√°, para que deje de ser una ni√Īa y de sus entra√Īas nazca una mujer.

MINA

greguerías

Lo le√≠ en alg√ļn lado hace tiempo, hoy me vino a la mente y espero haya seguido la idea correctamente.
“Ella era una ni√Īa que ten√≠a orugas en el est√≥mago, pero un d√≠a conoci√≥ a Ese ni√Īo y se convirtieron en mariposas.”

No me alcanza para una greguer√≠a sino apenas…

greguerías

No me alcanza para una greguería sino apenas para,…. bueno, no sé que sea:
Tratando estaba yo de entender a algunos de ésos filósofos griegos que tanto han contribuido a que los que como yo pensemos que pensamos y pensé, vino a mí como una luz desde el punto más luminoso de nuestro Universo el siguiente cuestionamiento:
Si el hombre hiciera aplicaciones para los tel√©fonos no inteligentes (mensos), ¬Ņno estar√≠a dando con la soluci√≥n del ser Humano?
Digo porque tanto los hombres como los teléfonos inteligentes ya lo son, mientras que a otros como yo muy bien nos caería tener más capacidades.
¬ŅY usted que piensa?

San Cugat del Vall√©s

greguerías

La chica padece el S√≠ndrome de Blancanieves. Est√° sentada en una silla y no come nunca. Parece no haber dormido durante siglos aunque lleva aqu√≠, en el sanatorio de San Cugat del Vall√©s, tan s√≥lo una semana. Est√° triste, pues hace ya unos meses que nadie le ofrece una manzana. A todos los pacientes nos lo prohibieron el d√≠a que vino y especialmente a m√≠ que, seg√ļn ellos, padezco el S√≠ndrome de la Bruja.

(A Claro de Luna)

BRUJA DEL NORTE

greguerías

La chica padece el S√≠ndrome de Blancanieves. Est√° sentada en una silla y no come nunca. Parece no haber dormido durante siglos aunque lleva aqu√≠, en el sanatorio de San Cugat del Vall√©s, tan s√≥lo una semana. Est√° triste, pues hace ya unos meses que nadie le ofrece una manzana. A todos los pacientes nos lo prohibieron el d√≠a que vino y especialmente a m√≠ que, seg√ļn ellos, padezco el S√≠ndrome de la Bruja.

Senard

greguerías

Cuando el sistema empezó a arrojar sus primeros resultados lo primero que me vino a la mente es que se trataba de una broma de esas que aparecen en las revistas en las que se adivina por el zodíaco. Pero el agente Senard me alertó sobre un dato que parecía ser real.

Espejito, espejito, ¬Ņqui√©n es la m√°s…?

greguerías

Esta ma√Īana el espejo me devolvi√≥ una sonrisa forzada, oscuras ojeras, ojos con resto de maquillaje y el ya habitual pelo alborotado. El d√≠a de ayer no hab√≠a sido muy… en fin, digamos simplemente sin demasiadas florituras que fue una mierda. Este verano que acababa podr√≠a ser calificado como el peor de mi vida, pero lo que yo no sab√≠a es que lo ‚Äúmejor‚ÄĚ ser√≠a el final. Me estamp√©, si, pero no literalmente; ojal√°. Todo se vino abajo cual castillo de arena arrastrado por las olas del mar.
Me lavé la cara y volví a mirarme en el espejo, pero este seguía devolviéndome la misma sonrisa tosca. Cerré los ojos y, en contraste con el agua fría que todavía humedecía mi cara, noté dos cálidas lágrimas resbalar por mi piel. Me miré de nuevo en el espejo y vi que este me miraba amablemente. Abrí los ojos y, no, el espejo seguía reflejándome a mí, claro.
Me met√≠ en la ba√Īera y me duch√© con agua bien caliente, quiz√° me relajara un poco. Tras sentir el agradable caer de millones de gotitas por mi desnudo cuerpo, sal√≠ de la ba√Īera y cuando iba a coger la toalla me mir√© en el espejo de nuevo, pero este ya no me reflejaba a m√≠. Empa√Īado, mostraba un mensaje…
…profundo malestar oculta tu mirar…
Romp√≠ en llanto, me qued√© acurrucada en una esquina del cuarto de ba√Īo, desnuda y mojada en mil l√°grimas con olor a avena.

Wiki

greguerías

Quer√≠a evitar herirle en los ojos e instintivamente me dirig√≠ a la TommeO.Tal como le hab√≠a dicho a NoNakis, prosigui√≥ mi amiga, TraD pensaba proseguir los trabajos que le hab√≠an mantenido hasta ese momento.Durante esos diez a√Īos no s√≥lo se desarroll√≥ la nueva construcci√≥n del templo‚Ķ

Referencias

greguerías

Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle.

Desde la bifurcaci√≥n, era dif√≠cil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa. Afortunadamente mi orientaci√≥n era entonces m√°s instintiva que lo es ahora y, tras varios d√≠as, logr√© llegar al pueblo. La guerra hac√≠a estragos all√≠ tambi√©n y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El pa√≠s arrasado, Petra de nuevo perdida o quiz√°s algo peor. Aunque yo bien sab√≠a que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones m√°s extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos m√°s d√©biles ahora. Pregunte de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio se√Īales de ella. Hab√≠a perdido definitivamente todas las referencias.

Para hacerse desear de las mujeres

greguerías

T√≥mese el coraz√≥n de una paloma virgen y h√°gase tragar por una v√≠bora: la v√≠bora morir√° (jeje) de resultas, a causa del emblema de virtud e inocencia que representa la paloma, al paso que ella lo es de vicio y calumnia (jejeje); muerta la v√≠bora (jejejeje), t√≥mese su cabeza, p√≥ngase a secar hasta que no le deje olor, m√°jese entonces en una almirez con doble cantidad de ca√Īam√≥n y t√≥mense los polvos que resulten en un vaso de vino de cuatro a√Īos, al que se habr√°n mezclado algunas gotas de extracto de opio, conocido con el nombre de l√°udano. Con esto la tez se pone encendida, los labios de color rosa, y todas las mujeres lo desean a uno de cualquiera edad que sea. Esto es infalible y la prueba sale siempre bien con tal que se haga en d√≠a y hora conveniente.

(Secretos sacados del libro de Cleopatra)

DI√ĀLOGO DE SOLEDADES

greguerías

—Viento limpio, viento fr√≠o
—Olor de la resina y de la jara
—Viento tranquilo, puro viento
—Un camino
—Al borde de esta cresta
—El polvo serpentea
—El ef√≠mero vuelo de un insecto
—Bajo la eterna luz de las estrellas
—Bajo la sombra fresca de los pinos
—Se despliega brumosa la mirada
—Perfume de tomillo, aroma de romero, olor a salvia
—Bebamos este vino a la salud de todos los amantes
—Volemos hasta el mar
—Que el sol nos queme
—Amante sol√≠cita y hermosa
—Una casa que mire al mar en este monte
—Dejemos que el agua nos arrulle, dulce mente.
—Cuerpo m√≠o, en √©l quiero tenderme.

SE IMPROVIS√ď UNA MORGUE

greguerías

Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.

Nuestro trabajo consist√≠a en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes hab√≠an sido ajusticiados hombres j√≥venes, ancianos, mujeres e incluso alg√ļn anciano desdentado, todos ellos musulmanes.

Me asalt√≥ una duda ¬Ņen qu√© direcci√≥n se encontraba La Meca? Puesto que nos hab√≠an encargado que les di√©ramos sepultura, era de justicia que tuvi√©ramos la precauci√≥n de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¬Ņde qu√© sirve mirar si ya no hay nada que ver?

Entablé una discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.

Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.
El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el √ļnico restaurante que se encontraba abierto.

El fantasma colectivo de aquellos muertos me velar√° cada una de las noches que me queden por vivir.

Las familias de los cuerpos que yac√≠an a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los dem√°s. Pero, en el fondo, ellos sab√≠an que todo formaba parte del mismo enga√Īo, del mismo dolor, de la misma miseria.

Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.

Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espect√°culo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.

Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa.

Afortunadamente mi orientaci√≥n era entonces m√°s instintiva que lo es ahora y, tras varios d√≠as, logr√© llegar al pueblo. La guerra hac√≠a estragos all√≠ tambi√©n y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El pa√≠s arrasado, Petra de nuevo perdida o quiz√°s algo peor. Aunque yo bien sab√≠a que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones m√°s extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos m√°s d√©biles. Pregunt√© de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio se√Īales de ella. Hab√≠a perdido definitivamente todas las referencias.

[Este post es para crear una novela colectiva de forma hipertextual. Los primeros p√°rrafos son de aportaci√≥n colectiva. Debes a√Īadir tu texto continuando el hilo por donde lo dejan los dem√°s…]

S√≥lo yo me percat√© de que un equipo…

greguerías

S√≥lo yo me percat√© de que un equipo de rodaje se encontraba en la calle preparando una grabaci√≥n, con actores muy viejos y muy conocidos todos. Me entr√≥ una curiosidad casi morbosa, hasta el punto de que me acerqu√© demasiado, casi meti√©ndome encima de su trabajo. La chica que manejaba los aparatos de sonido hizo un gesto de que me hiciera hacia atr√°s, me callara y esperase. Le hice un gesto de excusarme con una sonrisa que intentaba a la vez ser picarona y ella as√≠ lo entendi√≥ pues nada m√°s acabar vino hacia m√≠ reprendi√©ndome pero tambi√©n con una sonrisa igualmente p√≠cara. Ambos nos acercamos y cuando ya est√°bamos tan cerca que pod√≠amos tocarnos le dije que perdonase pero es que… No pude resistir, al disculparme, acariciarle levemente aquellas hermosas caderas, lo cual, sin duda, le gust√≥ pues a√ļn se acerc√≥ m√°s y me permiti√≥ acabar mi caricia bajando ella misma mis manos desde la cadera hasta la parte m√°s cercana a las piernas. Mientras yo disfrutaba de esta curva imprevista, ella segu√≠a dando explicaciones de porque no deb√≠a acercarme como si reprendiese a un muchacho travieso que en el fondo le hab√≠a divertido con su travesura, pero yo no escuchaba nada ya de lo que dec√≠a y s√≥lo ve√≠a su sonrisa mientras hablaba.
Se percató que no le escuchaba y que, en cambio, me acercaba más a ella, mirando sus atractivos ojos y sus sensuales labios que me hipnotizaban con su sonrisa. Ella acercó su mano a mi cuello quizás sólo intentando centrar mi atención, pero aquello fue para mí como si encendieran de golpe el sol en mi cara. Yo estaba a punto de rozar sus labios y ambos caímos fundidos en un apasionado abrazo. Como unos amantes que han estado mucho tiempo sin verse, separados por la distancia y el tiempo.
Ambos ard√≠amos cada vez m√°s. Yo llev√© una mano a sus nalgas y las acariciaba suavemente. Acercamos nuestros sexos, que se encontraban a la misma altura: desprend√≠an un calor excitante y placentero. Ella revolv√≠a mi pelo con su mano mientras atornill√°bamos nuestros labios. Sin poder despegarnos el uno del otro, roz√°bamos nuestros sexos a trav√©s de la ropa, transmiti√©ndonos el excitante calor progresivamente m√°s h√ļmedo y l√ļbrico, que ahora empapaba nuestra ropa interior e incluso los finos pantalones que a√ļn nos cubr√≠an…

Mientras se alejaba con sus aparatos ella sonrió:
-Volveremos a vernos…

Tumbacuartillos y Calamocanos 3

greguerías

[Nota: léase con acento argentino]
A pesar de las apariencias los Calamocanos eran unos trabajadores incansables y en otras √©pocas incluso unos guerreros consumados. Seg√ļn dec√≠a el m√°s anciano de todos, el abuelo Cabeto Piernas Largas, cuando se acab√≥ el negocio de las salazones tuvieron que dedicarse a la pirater√≠a y fue entonces cuando comenzaron los problemas.
Al parecer los Calamocanos, m√°s conocidos en la zona como los Narices Rojas, hab√≠an mantenido aut√©nticas guerras con sus vecinos los Tumbacuartillos -tambi√©n conocidos con el apodo de Cubas de C√≥ctel- por el dominio de los barcos toneleros que transportaban los preciados l√≠quidos de la felicidad. Seg√ļn cuenta Cabeto, estas guerras fueron muy frecuentes, especialmente cuando escaseaba el n√ļmero de estos barcos que, alertados por los escarceos de los bucaneros, daban un gran rodeo para no tener que acercarse al Cabo de Baco, como era conocida la franja de tierra donde estas dos razas de energ√ļmenos, Tumbacuartillos y Calamocanos, habitaban.
Piernas Largas, que hab√≠a conseguido escapar m√°s de una vez de la furia de sus contrincantes, contaba orgulloso como se acab√≥ solucionando el problema de estas sangrientas correr√≠as. A partir de la tregua del co√Īac se tom√≥ la decisi√≥n de atacar a los barcos de forma conjunta y llegar a una soluci√≥n en el reparto del bot√≠n. Calamocanos y Tumbacuartillos se repartir√≠an la mercanc√≠a por un m√©todo m√°s racional y civilizado. Cada uno deb√≠a colgarse de los pies en un m√°stil del barco de forma que, agarrando la cuerda con sus propias manos, puediese ir soltando a medida que el l√≠quido de un tonel colocado debajo amenguase con los sorbos, y de esta forma, trasegar hasta ahogar al diablo. Al final , el que no cediera al tonel de l√≠quido, ese ser√≠a el ganador de la pac√≠fica contienda, teniendo derecho a quedarse con el resto de los licores de la bodega.
Puede f√°cilmente imaginarse que, con tal m√©todo, m√°s de uno ahog√≥ sus cuitas para siempre con las buchadas en el aguardiente de ca√Īa, la sidra, el tequila, el whisky, el vodka, el an√≠s, la chicha, la ginebra, el co√Īac, la mistela, la cerveza, el pachar√°n, el chacol√≠, el bourbon, el resoli, el ron, el colonche, el mezcal, el kirsch, el vino de nipa, el de coco, el de uva, el de arroz, el de quina, el sake, la grappa, la absenta, el poche, el vermut, el oj√©n, el ajenjo, el champ√°n, el pisco, el pulque y otras bebidas dulces, secas o semisecas.
Debidos a esta civilizada costumbre, y que sin duda introdujo cierta paz en la costa, en esta √©poca eran muy frecuentes los entierros que se clasificaban seg√ļn el m√©rito y bebida del finado. Tras la revuelta de los amotinados de la cuba esta costumbre tambi√©n desapareci√≥, sin embargo, a√ļn hoy se conservan los concursos de colgados, si bien, el bot√≠n es m√°s exiguo reduci√©ndose a no pagar lo consumido…

Tumbacuartillos y Calamocanos 1

greguerías

[Nota: léase con acento italiano]
A doscientos metros de la cotelpiteca vi un conejo amarillo dispuesto a saltar por encima de los casta√Īeros. A poco se estrella con Abradobro el P√≥cimas que, agarr√°ndolo por los pelos, no pudo mantener el equilibrio y fue a dar con los huesos sobre el asador de casta√Īas. A punto estuvo de asarse junto con el conejo, sin embargo, fue recogido por los casta√Īeros como si de un pelele se tratase. Parec√≠an en esta situaci√≥n una representaci√≥n de t√≠teres con efectos especiales de humo y holl√≠n, polvo y cacerolas. Tras el intento vino una pelea con Urcos que fracas√≥ estrepitosamente. Abradobro cobr√≥ fuerzas. Era asombroso como Lombroso gateando en su cerebro de mosquito se lo midi√≥ como a un criminal. Si no llega a ser por el felino de Manuel el Gato, que tambi√©n intervino para amargura de su querida esposa gata. La gata consorte estaba ciega esa noche y no pudo levantar su barriga de la mesa cuando se le estrell√≥ una lata de dos kilos de tomate pelado de Saeprasa encima de la cocorota. Para colmo de las desdichas el tabernero Conderoti, que estaba auscultando un tonel de vino reci√©n tra√≠do de Calabria, a punto estuvo de trag√°rselo de un solo sorbo √©l solito al tratar de evitar la ca√≠da de la lata sobre su hombro. El tabernero Conde dijo amargamente, con la teatralidad que caracteriza a los calabreses:

—!Mamma m√≠a, qu’estropichio!

Y de repente todo el mundo qued√≥ completamente quieto y en silencio, contemplando al tabernero con la sogalina en la mano y el auscultador en la oreja, como si hubiese pronunciado la palabras m√°gicas que detienen una caja de m√ļsica completamente loca.
El puerto a estas alturas m√°s parec√≠a un volc√°n que un geiser y s√≥lo cuando son√≥ la sirena de “Il Vicoratto” empez√≥ de nuevo el r√≠tmico bullicio habitual de sus habitantes.

ALFONSO TIPODURO

greguerías

Sali√≥ a la calle, el suelo estaba mojado y se respiraba aire fresco. Poco habitual en esta mierda de ciudad ¬ŅEh, imb√©cil? Lo normal es tener el moco m√°s espeso del pa√≠s y, en un solo d√≠a que te las pongas, los cuellos de las camisas m√°s sucios que el rabo de una vaca. Maldita contaminaci√≥n de mierda. En fin. Necesito despejarme. Encendi√≥ otro cigarrillo. Aspir√≥ profundamente. Qu√© poco nos queda, imb√©cil -pens√≥. El coche no hab√≠a sido robado y dibuj√≥ de nuevo su est√ļpida sonrisa. Qu√© seguro se sent√≠a de s√≠ mismo. Un mill√≥n por un fiambre. Era para pensarlo detenidamente. Por un mill√≥n podr√≠a retirarse. Tendr√≠a que hacerlo por narices. Qui√©n iba a continuar en Madrid despu√©s de eso. ¬ŅTendr√≠a bastante para irse a Las Bahamas, por ejemplo? A lo mejor no. Y a un monasterio del T√≠bet, ¬ŅQu√© tal? Su imaginaci√≥n empez√≥ a volar. S√≠, con ese cantautor, joder, s√≠, ese que me gusta tanto… Joder, el g√ľisqui hace estragos en la memoria, imb√©cil. Ten√≠a que dormir. Ser√≠a mejor consultarlo con la almohada. Era una decisi√≥n muy importante. No pod√≠a hacerse a la ligera. Tendr√≠a que sopesarlo bien. Y de nuevo volv√≠a a llover. Definitivamente en casa hab√≠a mejor m√ļsica y apret√≥ el acelerador. De pronto le vino a la mente, el puto Leonard Cohen, ese era el cantautor que no recordaba hace un momento. Y se vio viviendo en el T√≠bet con Leonard Cohen y un monje calvo con gafas de culo de botella y dientes de roedor. De nuevo esa est√ļpida sonrisa aflor√≥ en su comisura.
A estas alturas deber√≠a haberme presentado. Ojos y sienes algo hundidos, frente prominente, orejas peque√Īas, ment√≥n partido, labios finos -√ļltimamente tambi√©n partidos- y p√≥mulos salientes. Cualquiera dir√≠a que soy un frankestein pero en realidad suelen decir que le doy un aire a Ralph Fiennes. Yo no creo que sea tan atractivo, aunque opiniones hay para todas. Desde luego mis ojos no son azules sino verdes. Creo.
Decir que llevo una vida ordinaria es un halago para esta anodina y rutinaria inactividad que la caracteriza. Lo m√°s ex√≥tico que me sucede es echar a los miembros borrachos del club a la puta calle cuando mi jefe me lo ordena. Me da cierta sensaci√≥n de poder sobre esos ricachones. Maldita sea. Y ocurre tan pocas veces que finalmente mi jefe ha decidido llamarme por tel√©fono s√≥lo cuando hay alg√ļn problema en el club. La gente que lo frecuenta es muy civilizada. Al menos en apariencia. Creo que lo decidi√≥ as√≠, para que no fuera yo el primer borracho que acababa todas las noches vomitando en el servicio de su trastienda. Ya ves. Hab√≠a tan poco trabajo para m√≠ que todas las noches trasegaba varios g√ľisquis y poco m√°s. Mi jefe debi√≥ pens√°rselo mejor y amablemente rehizo mis obligaciones. La m√ļsica que ponen es buena, aunque siempre sea la misma. Yo no soy un portero. Se supone que me paga para mantener la seguridad del club y de mi propio jefe. Sin embargo, los que entran al club, son miembros selectos y adinerados. Escogidos personalmente por mi jefe. No parece equivocarse mucho y eso me deja a m√≠ sin acci√≥n. La verdad es que, para mi descargo, borrachos, lo que se dice borrachos, no he echado jam√°s a ninguno. Esa es la excusa que utiliza mi jefe para quitarse de en medio a los miembros del club que no aprecian sus trapicheos financieros. Les expulsa y punto. Y yo me encargo de quitarles las ganas de volver, calent√°ndoles un poco las costillas. Tengo un trabajito para ti, dice, y yo me acerco por el club. √Čl me indica desde la ventanilla de su trastienda qui√©n es el afortunado y yo procedo a darle el premio gordo de la noche. Eso es todo. Entonces tengo derecho a g√ľisqui gratis y a cobrar mi jodido sueldo de mat√≥n -que no est√° nada mal. As√≠ pueden pasar meses hasta que me encarga un nuevo trabajito. En ese par√©ntesis he de vivir sin otra ocupaci√≥n que mis maquinaciones mentales y mi propio g√ľisqui y mi propia m√ļsica en mi propia covacha y con mi propia soledad de mat√≥n de tres al cuarto.
Antes de ser este tipo desagradable al que todos temen he sido cosas peores -peor sobre todo por la falta de la pasta gansa que mi actual ocupaci√≥n me proporciona. Por ejemplo, investigador privado -como dicen los finolis- o sabueso -como todos nos llamamos en la profesi√≥n… antes de esto… madero, y a√ļn antes guarda de seguridad, tramoyista, mozo de almac√©n, barrendero, pocero, guarda de puercos y, excepcionalmente, el √ļnico oficio en el que no ten√≠a que limpiar la mierda de la gente, pinchadiscos, gracias al cual me viene mi afici√≥n por la m√ļsica.
Mi flamante y ascendente curriculum se est√° completando, ahora que me sobra mucho tiempo, con estudios de derecho -otra demostraci√≥n de mi tendencia a acabar ejerciendo profesiones con inclinaci√≥n a la coprofilia, aunque esta vez se supone que m√°s refinadamente malolientes. Muy limpias, si se√Īor.
Sin embargo, soy un tío obscenamente feliz.

He decidido ser escritor. La divina trinidad formada por el lector, el personaje y el autor en una sola persona me atrae como un agujero negro.

Era, como todos la llamaban, la dame de voyage. Una aut√©ntica mu√Īeca.

Eso decía él. Yo lo vi de otra forma. Qué juzgue el lector.

Facundo ‚Äúel polla mec√°nica‚ÄĚ

greguerías

Labios finos, cejas finas, ojos saltones, calvo, macilento y recto como el cart√≥n, esperaba frente a la puerta con la mirada inerte de un asesino. Una mueca indefinida en su cara, una extra√Īa sonrisita que nunca se sab√≠a si era de simpleza, decepci√≥n o desconfianza. Le llamaban ‚ÄúEl polla mec√°nica‚ÄĚ, aunque su verdadero nombre era Facundo. Acud√≠a con la regularidad de un aut√≥mata todos los mi√©rcoles a las siete de la tarde y se quedaba inm√≥vil frente a la puerta hasta que ‚Äúsu novia‚ÄĚ ‚Äď como le dec√≠an las otras putas ‚Äď aparec√≠a flamante tras los cristales.

Facundo no ten√≠a polla; se la hab√≠an cortado sus padres cuando era peque√Īo porque hubieran querido tener una hija y les vino aquel ‚Äúpollastre‚ÄĚ ‚Äď como dec√≠a su padre.

Querido H.:

greguerías

Probablemente ser√°s uno m√°s de los que me he enamorado sin ser correspondida. Yo no soy tu princesa azul, evidentemente, pues mis besos no despiertan tu coraz√≥n muerto o dormido. Ha sido un a√Īo maravilloso. Lo recordar√© siempre. Vos eras para m√≠ un oasis en el desierto. Recuerdo los d√≠as que hemos pasado juntos. He sido tan feliz: Valle Verde, Los Arrojos, La Pampa, Pelotones, La playa del ahorcado… quedar√°n grabados para siempre en mi memoria. Sobre todo aquella tarde en la playa fue para m√≠ el cenit de mi existencia. Sent√≠ fundirse el mundo completamente reconciliado con mi entero ser. Ser√° posible que para vos pasase desapercibido. No lo s√©. Hay tantas cosas de vos que no s√©… Ahora lamento no haber sido m√°s incisiva en tu vida. Mi pasi√≥n no ha sido todo lo fuerte que debiera. Ese coraz√≥n enquistado que llevas dentro y no muestras a nadie es tambi√©n mi fracaso. Tampoco yo he sabido llegar a √©l. La dificultad no debiera desanimarme pues te amo por encima de todas las cosas. Sin embargo me fallan las fuerzas, siento que es una labor de titanes. Y este amor que siento por vos no debe negarme a m√≠ misma. As√≠ es ahora. Ya no puedo seguir, pues no puedo, no debo, dejar de quererme a m√≠ misma. Lamento tanto no tener m√°s energ√≠as para seguir intent√°ndolo. A veces pienso que te vas a perder para siempre en tu soledad inconquistable y otras me consuela al menos pensar que simplemente no ha llegado la persona que toque en lo profundo de ese abismo tuyo y salgas sin darte cuenta apenas. Otras veces pienso que quiz√°s esa persona ya pas√≥ y la perdiste para siempre. Si es as√≠, debes reaccionar. No mueras. Eres demasiado joven todav√≠a. Debes sobreponerte a tu dolor y cicatrizar las heridas. Yo tambi√©n lo har√© contigo. Si al final desapareces de mi vida tendr√© que continuar viviendo. Te llevar√© siempre dentro… Esta noche he llorado mucho. El gato vino a mi lado y me miraba inquisitivo. Me consol√≥ sentirle cerca. √Čl no entiende nada pero algo me dice que no quiere verme as√≠. Luego se alej√≥ suavemente, como respetando mi dolor, como sabiendo que lo tengo que pasar, que es necesario este sufrimiento, este duelo. Esta ma√Īana me he quedado en la cama. No tengo fuerzas para levantarme y estoy llorando tambi√©n. Me gustar√≠a inundarlo todo de l√°grimas, que mi dolor llegue hasta el mar como un r√≠o caudaloso que arramble con todo y pase de una vez. S√≥lo las l√°grimas har√°n que cicatrice. Las l√°grimas y el tiempo.

Siempre tuya,
Celia Oquendo

al mendigo

CELIA OQUENDO

greguerías

Querido H:

Probablemente ser√°s uno m√°s de los que me he enamorado sin ser correspondida. Yo no soy tu princesa azul, evidentemente, pues mis besos no despiertan tu coraz√≥n muerto o dormido. Ha sido un a√Īo maravilloso. Lo recordar√© siempre. Vos eras para m√≠ un oasis en el desierto. Recuerdo los d√≠as que hemos pasado juntos. He sido tan feliz: Valle Verde, Los Arrojos, La Pampa, Pelotones, La playa del ahorcado… quedar√°n grabados para siempre en mi memoria. Sobre todo aquella tarde en la playa fue para m√≠ el cenit de mi existencia. Sent√≠ fundirse el mundo completamente reconciliado con mi entero ser. Ser√° posible que para vos pasase desapercibido. No lo s√©. Hay tantas cosas de vos que no s√©… Ahora lamento no haber sido m√°s incisiva en tu vida. Mi pasi√≥n no ha sido todo lo fuerte que debiera. Ese coraz√≥n enquistado que llevas dentro y no muestras a nadie es tambi√©n mi fracaso. Tampoco yo he sabido llegar a √©l. La dificultad no debiera desanimarme pues te amo por encima de todas las cosas. Sin embargo me fallan las fuerzas, siento que es una labor de titanes. Y este amor que siento por vos no debe negarme a m√≠ misma. As√≠ es ahora. Ya no puedo seguir, pues no puedo, no debo, dejar de quererme a m√≠ misma. Lamento tanto no tener m√°s energ√≠as para seguir intent√°ndolo. A veces pienso que te vas a perder para siempre en tu soledad inconquistable y otras me consuela al menos pensar que simplemente no ha llegado la persona que toque en lo profundo de ese abismo tuyo y salgas sin darte cuenta apenas. Otras veces pienso que quiz√°s esa persona ya pas√≥ y la perdiste para siempre. Si es as√≠, debes reaccionar. No mueras. Eres demasiado joven todav√≠a. Debes sobreponerte a tu dolor y cicatrizar las heridas. Yo tambi√©n lo har√© contigo. Si al final desapareces de mi vida tendr√© que continuar viviendo. Te llevar√© siempre dentro… Esta noche he llorado mucho. El gato vino a mi lado y me miraba inquisitivo. Me consol√≥ sentirle cerca. √Čl no entiende nada pero algo me dice que no quiere verme as√≠. Luego se alej√≥ suavemente, como respetando mi dolor, como sabiendo que lo tengo que pasar, que es necesario este sufrimiento, este duelo. Esta ma√Īana me he quedado en la cama. No tengo fuerzas para levantarme y estoy llorando tambi√©n. Me gustar√≠a inundarlo todo de l√°grimas, que mi dolor llegue hasta el mar como un r√≠o caudaloso que arramble con todo y pase de una vez. S√≥lo las l√°grimas har√°n que cicatrice. Las l√°grimas y el tiempo.

Siempre tuya,
C.O.

LA OTRA GLORIA

relatos

Yo era aquel ni√Īo que trillaba al amanecer de aquel d√≠a amarillo de agosto que ascend√≠a en forma de pajas secas desde la parva a las orejas. Era el √ļltimo verano antes de irme al seminario. Mi padre y mis t√≠os segu√≠an a√ļn trillando en la era de mi abuelo con m√©todos medievales: una parva; una trilla tirada por un burro; un burro conducido por un ni√Īo; un ni√Īo que sal√≠a del m√°s r√ļstico de los veranos para ir a un seminario postconciliar que acabar√≠a dejando por un instinto m√°s at√°vico y poderoso: se llamaba Gloria y su cuerpo ten√≠a un aspecto bastante m√°s carnal e incre√≠ble que la del cielo.

Ella me sac√≥ por primera vez de mi infantil estupor, transport√°ndome a una ciudad provinciana que aspiraba a la vanguardia de los cafetines y en el fondo m√°s cateta que yo. Al menos as√≠ lo ve√≠a yo en aquel momento. Recuerdo con v√≠vida timidez el d√≠a en que vino convertida de una adolescente en una sensual mujer, s√≥lo para impresionarme. Fue en una clase de arte, la primera de la ma√Īana. Las iron√≠as de los chicos y las c√≥mplices sonrisas de las otras chicas, expresando todos ellos como una pareja colectiva lo que ni Gloria ni yo pudimos expresar. Fue otro d√≠a de calor como aquel en que trillaba en una interminable y medieval parva y en la entrepierna notaba hervir algo nuevo y placentero, como un nacimiento al desierto. El sol irradiaba desde ese nuevo centro, ahora ya no como un problema de enuresis infantil sino como un calor que hac√≠a palpitar el torso erizado con una intensidad de v√©rtigo. Desnudo en un desierto por primera vez, abras√°ndome en la promesa de un cuerpo voluptuoso de mujer reci√©n salida de la adolescencia.

Lleg√≥ vestida con una enorme capa y un peinado alisado y voluminoso, pintada de carm√≠n y colorete; sombra de ojos y u√Īas salvajemente rojas. Al despojarse de la capa puso al descubierto su escultural cuerpo ya maduro y unas piernas para desmayarse. Mi imaginaci√≥n complet√≥ el resto y empec√© a verla vestirse: primero las bragas negras y caladas que ce√Ī√≠an su monte de venus y su rajita humedeci√©ndose de placer; luego un sujetador ajustad√≠simo que elevaba sus apuntados pezones; unas medias envainando sus piernas obscenamente. Seguramente unas ligas a las que me hubiera gustado reemplazar con mis manos‚Ķ

Se sent√≥ a mi lado y mi cuerpo temblaba eriz√°ndome el vello a oleadas fr√≠as y calientes. Todos sonre√≠an sin atreverse a hacer ning√ļn comentario hasta que el profesor de arte, que preparaba las filminas de la sesi√≥n, rompi√≥ el silencio y coment√≥: te has puesto varios a√Īos encima. Est√° guap√≠sima, comentaron inmediatamente sus amigas que en todo momento proteg√≠an a Gloria con su complicidad. Miraban mis reacciones, delegadas quiz√°s por ella para que luego le contasen mi azorada reacci√≥n. Entretanto ella intentaba hablar conmigo de algo. ¬ŅEst√° libre este asiento?. S√≠, s√≠, claro. Aunque yo sab√≠a que Pepe querr√≠a sentarse donde siempre. C√≥mo vienes hoy, coment√© en voz baja. No, normal‚Ķ muchas veces me visto as√≠‚Ķ, dijo. Me hubiera gustado decirle que estaba guap√≠sima, que me apetec√≠a besarla y abrazarla, pero me lo imped√≠a mi terrible timidez y me conform√© con imaginarlo. Un leve e imperceptible suspiro se escap√≥ de ambos. Otra vez ser√°, pens√© que dec√≠a, pero de nuevo debi√≥ ser mi imaginaci√≥n.

¬ŅEsa es Gloria?, coment√≥ la enorme foca que acababa de llegar, como siempre tarde. Joder, chica, c√≥mo te has puesto, ¬ŅVas de fiesta a estas horas? Se sent√≥ al final haciendo comentarios en voz baja. Luego con un tono claramente audible dijo: ¬°Ah, claro, el Carlos‚Ķ ¬°jolines! Me volv√≠ hacia ella y con una mirada asesina le hice callar. La hipop√≥tama baj√≥ la cabeza.

He olvidado por completo cual era el tema de la clase de arte, si es que alguna vez lo supe, que por fin dio comienzo. Yo continu√©, erizado el vello, transportado a los m√°s c√°lidos y hermosos d√≠as de mi ni√Īez. D√≠as radiantes y azules, transparentes como el agua de los sue√Īos en que sientes que tu cuerpo flota sumergido, se eleva, vuela caprichosamente, con la levedad de lo imperceptible y recordando -o quiz√°s imaginando- su carnal y glorioso culo de piel melocot√≥n retozando en mis manos sobre las s√°banas. En la otra Gloria.

La enfermedad de la religi√≥n ya dura demasiado…

greguerías

Revelaci√≥n 19:15 “De su boca sale una espada afilada para herir con ella a los paganos; √©l los regir√° con cetro de hierro; √©l pisa el lagar del vino de la furiosa c√≥lera de Dios, el Todopoderoso.”

Y digo yo: ¬ŅPor qu√© en vez de salir de su boca no se la mete por el culo el fuck-ir ese…? (Pepe Rufianes)

Ganga del Ganges

greguerías

Ba√Īarse en las densas cenizas de la muerte,
Purificarse en la h√ļmeda caricia de su sombra,
Beber su vino fuerte, de auténticos audaces,
Aferrarse a los huesos de animales, n√°ufragos,
Llevar el muerto al río y los vivos a beberlo,
Rebuscar entre los densos orines industriales:
Diarrea de la muerte de la Ganga del Ganges.