un viento cimarrón…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de pálido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sofá
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando más joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la música del céfiro
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo está dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia mañana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja más vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
ágil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala única de águila
chica furtiva del viernes
aunque ¿quién sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
según se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de otoño
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transeúnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
—y qué?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¿por qué sobre mí?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte está eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
mágica mujer de rojo
si se empaña
por el crepúsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quizás por eso está
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo más seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¿soy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
—día tras noche—
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor aún?
lloreando cencellada
más sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo soñar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
más viva, más desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
más me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
está luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sueño en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sueño del terafante
en voz alta y sonora
—absurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro lágrimas
¿alguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave montaña
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Moscú
nuestro fuego rezonga
el banquero araña su ábaco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
—¡oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la cúpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
—¡abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y soñar
veo mi palabra perdida
háblame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
«allegro ma non troppo»
con sanguino añejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi satán desatado
postreramente
sin soñarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
más cerca aún, más cerca
pero di que serás mía
abrázame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con lágrima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¿cómo reparar un corazón roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¡ay la leche!
hay señales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¡toma castaña, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de harápos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
—las olas están rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con párpado de escarcha
niño de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto más me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no será alcanzable
—la savia no está lejos
un silencio invisible
capitán Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su satán, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo más veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es fácil de amar
radiante por el áureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las enseñanzas de Orfeo
fascinando sin más
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

Enithar

relato

Un vórtice tenebroso que nos arrastra en otros abismos insondables. Postrimerías de un hombre rendido, que rema en la noche ante el numerador cuántico sobre las ciudades afligidas. El oscuro globo sigue latiendo en las profundas estelas, como en el útero de las galaxias… donde permanecen suspendidos lanzando sus atroces chispas, eructando tétricos fuegos, sobre las ciudades afligidas, llenando el firmamento de verde polvorín. En la oscuridad  están en calma. Las estrellas brillan serenas en lo alto. También reposa bajo ellas contemplando un azul profundo y un tenue resplandor. Mientras tanto el mundo asiste a las postrimerías del poder ilimitado de las huestes. planetas desiertos. el señor Rojo. arenas draconianas. El solitario en la inmensidad. En el momento del tiempo oscuro… el solitario en la inmensidad sobrevuela los mares de estrellas de carbono desplegando sus alas blancas. No hay globos de atracción, todo es uniforme, aunque salpicado de espuma. ¿Quiénes fueron los divergentes y todos los demás? Aulladores. Le infundió terror en su alma… Aulladores, rugiendo feroces en la noche negra. La Torre se eleva blanca y roja entre las plomizas nubes de la noche. Sobre su culmen el rojo es aún más intenso como un faro alertando del peligro. Todos los héroes han muerto, solos quedan los divergentes entre la bruma de un espacio intergaláctico sin esferas. El secreto oculto. Mi casa de cristal es un escondrijo secreto, ni todas las miríadas de la eternidad… por el portal dimensional un duende burlón, que venía del vórtice tenebroso, se deslizó sibilinamente. El pórtico secreto de la biblioteca se abre, los dorados lomos de los libros crujen como espantados. Hemos dejado atrás al que trae los óbolos necesarios. Principio de la luz. Comenzaron a tejer cortinas de tinieblas para reflejar la primera luz. el infinito que se halla oculto, el transportador raudo. El vórtice tenebroso devora neutrones de fusión, eructando tétricos fuegos en la oscuridad y esparciendo sus luces en el abismo sobre las llamas rojas. Martillos invernales. En torno al estentóreo con tenebrosa y letárgica dicha contempla los martillos invernales sosteniendo un farol de luces amarillas. Su anillo relumbra en su mano, una capa roja la cubre hasta los hombros dejando sus brazos desnudos. Agachada contempla con expectante mirada la inminente llegada de los martillos invernales. Los divergentes congelados, petrificados se encuentran por todas partes como estatuas de sal, mientras permanece enmarcada en su dorado cuadro. Sobre las llamas rojas. El secreto oculto es llevado sobre las llamas rojas en el transportador raudo por guardianes de las galaxias que luchan encarnizadamente con Millones de estrellas, que arden en la materia oscura. Tenebrosa y letárgica dicha. Una estela cruza en el cielo a lo largo de millones de parsec dejando a todo el universo atónito. Un fondo de radiación violeta y negro sostiene las estrellas. Ni los guardianes de las galaxias han podido evitarlo, impotentes tras su poder burlado. En torno al estentóreo. Desgajados de la eternidad fueron llevados por el transportador raudo. Mi casa de cristal. Se sienta llorando en el umbral, a su lado, trato de persuadirlo en vano.  ha sido cruel al convertir mi casa de cristal en torres de arena semejantes a totems. se ha marchado lejos.  camina entre nubes blancas sobre un cielo azul y todos se esconden en sus guaridas. Como truenos de otoño se desatan las huestes de los … el primer engendro en el transportador raudo surge en torno al estentóreo. Eructando tétricos fuegos, la de melena larga, eructando tétricos fuegos sobre la multitud incauta que la rodea. Desgajados de la eternidad, entramos con las luces en el abismo. Al emerger de las aguas. El ojo ve más que el corazón. Amar a un gusano. globos de atracción. Los óbolos necesarios. La blanca divergente, bella rubia, pone su óbolo dorado sobre el ojo izquierdo y contempla con el otro al que viene por el portal dimensional, su rostro desafiante, intriga al visitante. Se derramaron en los vientos. Primera edad, por el portal dimensional se derramaron en los vientos los óbolos necesarios.  encuentras a los divergentes, continua su viaje. Sobre las ciudades afligidas. el magno y Los dragones de las alturas, por el portal dimensional se derramaron en los vientos. principio de la luz.  desciende a las ciudades afligidas. Un complejo mecanismo mantiene a los divergentes en continua y frenética actividad. Las megalópolis crecen en todas las dimensiones como un cáncer y los espacios se llenan cada vez de más gente que acude de todos los rincones. La noche no para en ellas y las luces permanecen encendidas, como si nadie durmiera nunca. Los plutócratas compiten por hacer los edificios más altos, más profundos, más extensos, más modernos, más … El primer engendro. ¿Qué fue de los divergentes? Quizás por el portal dimensional se fueron a los planetas desiertos. La mujer negra dió a luz el primer engendro, las paredes manchadas de sangre y de luz adquieren caprichosas formas y un globo rojo se eleva sobre su cabeza. La mujer negra sostiene a su engendro entre sus manos, y se mantiene firme y altanera, orgullosa y fuerte. La vemos de perfil pues no quiere mirarnos, parece ignorarnos, toda la noche nos rodea y enmarca. Sólo hay rojo y negro.  la desea. Los divergentes la admiran y temen. Con crujidos, punzadas y palpitaciones. Las tormentas se desgarraron, las olas se extendieron y las aguas hirvieron con crujidos, punzadas y palpitaciones, se derramaron los vientos sobre las ciudades afligidas y un lobo surgió de la nieve entre los cargados pinos de nieve y de neutrones. Guardianes de las galaxias. Un divergente contempla las estrellas y ve descender por el portal dimensional los guardianes de las galaxias que caen en la noche sobre las llamas rojas, el globo gira y derrama polvo negro sobre el suelo, todo queda oculto, el templo de la vida se tambalea. Luces en el abismo. los ciclos legendarios se conservan en la torre cumular. principio de la luz. El agujero negro primordial. la casa, el solitario en la inmensidad. Apresada en las tinieblas. Brota la bestia como un claro manantial en la oscuridad. Apresada en las tinieblas. buscando el secreto oculto por el portal dimensional. Los ciclos legendarios primera edad. sube a la torre más alta y se lanza al vacío, flota en el éter y se desvanece entre luces carmines y blancas. Su vestido blanco ondula suavemente y se derrama en los vientos solares. aunque forma no tenía, neutrones de fusión. Postrimerías del derecho y del revés Vórtice tenebroso planetas desiertos, primera edad.  entierra a. Una cálida luz ilumina la caverna frente al mar embravecido. Galaxia. vía láctea Según el método se puede atravesar el universo por el portal dimensional, un agujero de gusano intergaláctico. el roble eterno aulladores de, laberintos delusorios, templo de la vida Arrancas una flor y asciendes por el valle entre truenos. Entre desiertos helados y abrasadores transcurre El camino. Todo el espacio intergaláctico puede ser recorrido por los neutrones de fusión… numerador cuántico. Comenzó a andar. Nadie … El camino no es de nadie. Surgen espirales de humo desde el océano y se condensan en llamas.

INT. IGLESIA

juego

Un santuario con suelo de baldosas blancas y negras. Hay un trono entre dos cariátides, La Jakin, roja y La Bohaz, azul, unidas por el velo que cierra la entrada o La Salida del templo. Rezos, cantos, sombras y luces. BETH, la gran sacerdotisa con Una Corona, se apoya sentada sobre La Esfinge de las interrogaciones cósmicas, tiene Un Libro entreabierto en la mano derecha y unas llaves en la izquierda, Una Dorada y Otra Plateada.
TAU encuentra a una mujer con poderes especiales, BETH, Enigmática e impenetrable bruja o hada, que representa la sabiduría, el saber iniciático y la feminidad. Al entrar por primera vez al escenario, el protagonista consigue el talismán de una de las virtudes cardinales o las teologales pero que NO sirven para vencer a los siete pecados capitales del infierno. Es pura charlatanería de la pitonisa. En las siguientes veces no recibe ya un talismán contra uno de los pecados capitales y le aconseja ir a los laberintos de Tipharet.
BETH (OFF)
Bienvenidos al templo del conocimiento, la ley, la mujer y la Madre ¿Qué quieres de mí? Elige entre todo lo que ves.
TAU
Y esta ¿Quién es?
GHÍMEL
La Pitonisa BETH UDA.
TAU
¿¡Vamos a pedirle ayuda!?
BETH
Sacerdotisa de Issis.
GHÍMEL
Sí, claro, eso, eso.
TAU
¿Qué es eso que puedo elegir?
BETH
El viento y las olas van siempre a favor de quien sabe navegar.
TAU
¡Qué bien! Podré reparar mi nave.
BETH
¡No he acabado!
TAU
Perdone que le interrumpa.
BETH
Y por ello podrás elegir uno de estos talismanes mágicos que ves.
TAU
¡Caramba! ¿Y no arregla naves?
BETH
¡No! Con él podrás combatir en el infierno contra uno de los demonios pero ten cuidado con los otros.
TAU
Bueno, bueno.
BODOS
¿A qué esperas?
TAU
Elige tú.

INT. PIRÁMIDE

juego

Panorámica circular de una sala en una pirámide. La sala tiene una puerta en cada uno de sus cuatro lados, que representan a láminas del Tarot, una puerta de madera con la lámina de ElMago, una puerta de metal bronceado con la lámina de ElCarro, una puerta de metal plateado con la lámina de ElEnamorado, y una puerta de metal dorado con la lámina de LaEmperatriz. Ráfagas de viento se cuelan por el techo.
TXT (SUBTÍTULOS): “BinahThronos” (Tronos de la inteligencia)
Vienen con el mago y encuentran a la emperatriz y su séquito encerrados.
Las puertas, que conectan a los palacios entre sí, se cierran mágicamente al entrar.
TAU
¡Más puertas!
GHÍMEL
Vivía plácidamente hasta que este inepto mago metió la pata y nos encerraron aquí.
ALEPH
Bueno, yo.
GHÍMEL
Espero que tengas la solución, ALEPH.
ALEPH
Para abrirlas hay que hacerlo en el orden correcto.
GHÍMEL
No quiero más excusas.
ALEPH
Por la puerta del mar no se puede escapar.
GHÍMEL
Basta de cháchara. Dime como puedo salir de aquí inmediatamente.
ALEPH, indicando a TAU
Este, este te lo dirá.
Todos le miran. Enrojece pero sale airoso con una respuesta al parecer no tan airosa para los demás.
TAU
Con la cantidad de puertas que hay aquí ¿y no podemos salir?
TODOS
Risas y carcajadas.
GHÍMEL
Está bien, inténtalo tú.
GHÍMEL, con ira
¡Quiero salir de aquí!
TAU
¡Yo abrí!
GHÍMEL
Pero se cerró de nuevo, zoquete.
TAU
¿Y el guerrero?
GHÍMEL
Partió a la batalla… (Risas) Algo maltrecho… Por la puerta del carro…, cenutrio.
&LUJURIA!:
El valentón ZAYN y el enamorado VAU se disputan el amor de la inteligente pero frívola emperatriz GHÍMEL. El mago ALEPH trata de poner orden sin conseguirlo.
GHÍMEL
Oh, ZAYN, valiente ZAYN, que cosquillas me haces.
VAU llega y les pilla infraganti.
VAU
Vaya, ya veo que no has perdido el tiempo, valiente ZAYN.
ZAYN
¿¡Eh!?
VAU
Ahora te las verás conmigo.
ZAYN huye a esconderse.
ZAYN
No, no, no, ha sido ella, es culpa de ella.
GHÍMEL
¿Pero cómo te atreves, ingrato?
VAU
¡Espera, cobarde y vil criatura!
ALEPH
Halla paz.
GHÍMEL
La inteligencia no le sobra.
TAU
Se han vuelto todos locos.
TODOS
Pero ¿Qué hacéis vosotros aquí otra vez?
TAU
Volvamos.
BODOS
Está claro que tenemos que arreglar esto cuanto antes o será fatal para todos.
TAU
Hay que intentar salir por alguna de estas malditas puertas.

EXT. DESIERTO – DÍA

juego

Una pradera desierta, arenales con hierbas secas, matojos y cardos. Rugido de leones. Viento del desierto que va progresivamente haciéndose más fuerte. Tormenta de arena muy violenta.
El joven TAU cae de nuevo en un desierto y se esconde en él disfrazado de león.
Le encuentra una salvaje mujer que caza animales en el desierto.
CHETH, la reina salvaje con sombrero, doma, sin aparente esfuerzo, un león que aprieta sobre su pecho con las mandíbulas separadas después de haberle dado con la maza.
BODOS
¿Pero que hace?
TAU
¡Le va a devorar!
CHETH PERUDA, joven mujer salvaje e indomable, la fortaleza.
Si pierdes la virginidad, NUN no te dejará pasar y convertir la plata en oro y multiplicar las monedas, pecas de lujuria y en el infierno puedes ser castigado por ello.
También podrías ser castigado por la justicia terrenal, KAPH, por violador.
Es la emperatriz.
Se reconocen.
TAU
¿Qué haces tú aquí?
CHETH
Vivo salvajemente en el campo cazando animales para sobrevivir.
Hacen el amor.
Intentan volver.
CHETH
Gozoso en la esperanza, sufrido en la tribulación, se constante en la oración.
TAU
¿Quién a quien?
TAU
¡Vamos, rápido!
TAU
Bueno, bueno ¿Pero qué hacemos?

INT. CUEVA

juego

Una caverna al lado de un campo de arena o desierto, hay una linterna, un bastón ondulado y un manto dejados a los lados de la entrada de la cueva. Brisa, viento del desierto, a veces incluso tormenta de arena. Fuego crepitando con intensidad variable.
TETH deja la linterna en el suelo.
TETH
Busco un hombre, busco un hombre ¿Dónde puedo hallar un hombre?
TAU
¿Te puedo ayudar?
TETH
¿Eh?
TAU
¿Porqué buscas a un hombre y quién es ese hombre al que buscas?
TETH
Yo no me refería a un hombre concreto.
¡Entrometido mequetrefe!
¿Y tú quién eres?
¿De dónde has salido?
TAU
Voy en busca de mi entidad perdida.
Pues la verdad es que no sé dónde está.
Hemos caído del cielo.
¡Ja!
Quizás soy ese hombre que buscas.
TETH
O tal vez no.
¿Tu puedes ayudarme?
TETH
Mequetrefe, recién caído del cielo, yo busco al hombre.
¿Es que no lo entiendes?
TAU
¡Vale, vale!
TETH se dirige a la cueva.
TETH
¡Vale, vale, vale! ¿Es que no sabes decir algo más? Ven te voy a enseñar algo, (se dirige a la cueva) sube al monte y contempla la tierra prometida mas no te digo que entrarás en ella.
A lo lejos, desde el monte, se ve la ciudad de Tipharet.
BODOS
Pero si ya hemos estado allí.
TETH
Debéis volver por esta caverna, pero que no te distraiga la belleza.
El joven TAU se disfraza de ermitaño y se esconde en una caverna del desierto montañoso.
Un terrible guerrero se queda franqueando la entrada.
TETH, un anciano ermitaño en cuya mano derecha lleva una linterna parcialmente velada por un pliegue de su amplio manto, el cual es exteriormente de color oscuro pero con forro azul en el interior.
TAU debe vencer al astuto guerrero, vistiéndose con el manto, la linterna y el bastón, para entrar al centro de la caverna, donde se encuentra TETH TUTH, Viejo mago ermitaño, terco y solitario el bien, la moralidad, la sabiduría, la reflexión, la prudencia contra la soberbia.
TETH, el eremita, les instruye para cruzar una gruta con fuego que es donde tienen que ir para encontrar el objeto preciado en la Gruta abismal.
TETH ya conoce el camino y alienta al protagonista.
Le ayuda con su experiencia y con sus métodos, pero, llegada la hora final, no puede sustituir a TAU.
El mago aumenta el poder del cetro o bastón para ir al infierno y destruir las fuerzas del mal que poseen El Alicor.
Consigue que se rinda el guerrero astuto, convirtiéndose en el mago, el cual ha sido el que les ha inducido a venir a estrellarse al planeta.

EXT. CASCADA – DÍA

juego

Una catarata o salto de agua que cae desde un túnel o caverna, vasija1, y que cae en un parque verde con nubes blancas y cielo azul formando un lago, donde se encuentra el hermafrodita NUN. El agua, después de formar un lago se la traga de nuevo la tierra por otra boca de caverna, vasija2. Cataratas, ruido cada vez más intenso.
Llegan al Parque de Ndra y cruzan el lago.
El joven TAU encuentra a NUN ZIO, hermafrodita o eunuco de la templanza.
NUN le reconoce.
Este no es el lugar por el que tienes que cruzar.
Ambos trazan un plan para acabar con los Detritor.
Se separan y parte cada uno por un lado.
Si eres virgen y no has cometido lujuria, multiplicas los puntos de plata en oro y puedes pasar el salto de agua ayudado por NUN, en caso contrario.
destruye el talismán de los pecados, el cetro del amor puede reunir a las fortalezas del bien si tienen fe en el mismo.
BODOS
¡Por fin!TAU.
¡Un lugar con hierba fresca!
NUN el hermafrodita de Ndra vierte un líquido de una vasija de plata en otra de oro.
NUN
No seas como paja delante del viento, ni como viento delante de paja.
TAU
¿Y eso que significa?
NUN
Veleidoso e inútil.

EXT. PRADOS – DÍA

juego

Una muralla con un prado delante. Un gran sol brilla sobre un limpio cielo azul. Rueda del templo del sol en Konarak, India. Una de las siete señales del derrumbamiento del reino del centro y del progresivo encantamiento del mismo, este es primero un lugar idílico y luego cada vez más inhóspito, es la imperfección del círculo del sol que se produce aquí por su deformación, un eclipse inesperado del mismo. Risas y voces de niños jugando que se van convirtiendo progresivamente en gritos, llantos y posteriormente en amenazadoras trompetas de guerra.
TAU y la emperatriz se reúnen felizmente.
La emperatriz le comunica a TAU que esperan descendencia y se casan, convirtiéndose en el nuevo emperador.
La emperatriz le ofrece a su ayudante TAU, que después se convierte en el eunuco NUN, como su sirviente para toda la vida.
Agotado, TAU, se queda dormido.
TAU
La muralla oculta al sol en un eclipse.
BODOS
El libro del mago dice, “Toma el escudo de tu fe y avanza con paso decidido ya sea a favor del viento o contra todos los vientos”.

EXT. DOS TORRES – NOCHE

juego

Una estepa con dos castillos, izquierdo y derecho, en forma de torre cuadrada color carne y ribeteados de oro con ventanas góticas, detrás hay un campo, un bosque de fantasmas, una montaña doble, un precipicio que acaba en un curso de agua vivificadora. Aparece un cangrejo rojizo en el barrizal; dos perros guardianes o arpistas que ladran o cantan a una luna llena, un disco plateado de perfil femenino con largos rayos amarillos y rojos más cortos. Gotas invertidas flotan en el aire. Sonido del viento entre los árboles. Ruido lejano de una cascada al caer. Música de arpa y de cítara. Fantasmas, vampiros, murciélagos. Arrastrar de cadenas.
Acabada la batalla, el imperio descansa en paz. Sólo aparentemente ya que algo acecha en la noche. Los Detritor están reaccionando.
Una señal más del Mal, el encantamiento de los habitantes del campo de Selene.
Encuentran un objeto brillante pero que es falso porque no brilla por sí mismo, la luna.
BODOS, desperezándose y bostezando.
¡Ah! Tengo sueño.
TAU
Está bien..
BODOS
Hagamos un alto para dormir.
TAU
Yo también estoy cansado..
DOS ARPISTAS cantan al claro de luna a una joven que desata sus cabellos al borde de la ventana, la princesa TZADDI KA, princesa lunática o encantada.
ARPISTA UNO
En noche lóbrega galán intrépido oscuras calles atravesó y bajo típica ventana gótica templó su cítara y así cantó…
TAU
¡Vaya, un cantamañanas! ¿Y aquí es donde quieres dormir?
ARPISTA DOS
Niña bellísima, de faz angélical, que en blancas sábanas durmiendo estás Despierta y óyeme, mis dulces cánticos, suspiros “prófundos” voy a exhalar.
TAU
¿¡Otro más!?
ARPISTA UNO
Pero la sílfide que oyó sus cánticos entre las sábanas se arrebujó y dijo…
TZADDI
¡Cáscaras,este es el “vámpiro”, ventana gótica no le abro yo.
TAU
¿Quieres dejar de decir chorradas, encanto?
BODOS
Dulce es el tañer, dulce el cantar, dulce el escuchar.
TAU
¡Oh, no, lo que faltaba!
BODOS
Sea tu caridad granero inagotable.
TAU
Y tu paciencia no menos inagotable que tu caridad.
BODOS
¡Llueve hacia arriba!
TAU
¿Cómo que llueve hacia arriba? ¿Qué estás diciendo?
BODOS, medio ido
Los elementos, el mundo visible, la luz reflejada, las formas materiales, el simbolismo…
TAU
¡Ostras, gotas invertidas flotan en el aire!

Cuentos de hadas

poesía

Pueden los bosques cantar con oscuras gargantas

Los secretos del viento y los misterios de Roma,

Eclipsando la ininteligible miseria de los hombres

Y la impenetrable marea de las confusas masas.

Pueden romper el silencio de las dudosas hadas

Y desplegar en las sombras su lóbrego lamento,

La danza de las hojas y sus paladinas aguas.

Pueden mostrar sus enmarañadas raíces

Con toda la antojadiza y caótica saña

De la más salvaje y escabrosa floresta.

Pueden en fin congelar nuestros huesos

O cubrirnos con un manto de frondosa espesura,

Más sólo nosotros deliramos, febriles y vanos,

En sus grotescos cuentos y extrafalarios hados.

Octubre

poesía

Tus ojos son las alas de la noche en que miro las estrellas de mi amor y el fresco rocío de nuestra sedienta madrugada.
HAIKU BLANCO Bordes de nieve, sueño en la almohada que te adormece.
El ruido de las olas, columpio en el vacío de mi eterna juventud.
Extraño efluvio: soles de himeneo con las estrellas.
Rosas al viento, sus pétalos flotando y persiguiendo quimeras.
He desnudado tu vertical sonrisa, ninguna prisa.

Mayo

poesía

Sufre mi corazón con sólo rozar tu sombra sin poder abrazarte.
Ola tras ola el mar deja mi ojos como la arena.
Se desmaya la verde primavera todos los días.
A veces, sólo a veces, la espera es tan larga como un día sin baile.
Si hoy eres mi roca, mañana serás mi arena.
Sólo importan las estrellas que te iluminan.
Sígueme. No sé adónde voy. Quizás a todas partes. Quizás a la nada. Pero siempre a ti.
Qué tristes son los caminos que nos separan y qué negras las frías noches en que no estás.
Por las distancias cortas, los besos largos, la flores rojas, …yo te amé.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Vosotros que admiráis la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¿Qué sabéis de belleza y de dolor?
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el rocío de la mañana es su frescura.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Love is made of little moments.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Caen al vacío pétalos y palabras que se marchitan.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Tan sólo quiero amarte en defensa propia.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el rocío de la mañana es su frescura.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el rocío de la mañana es su frescura.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Las alas del amor están vacías de sus brazos y sólo queda arena en las pestañas.
Qué dirán los que han visto el rumor herido de mi sombra sobre tus ojos.

Abril

poesía

HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
En este momento estoy a cero grados de separación de ti.
De tus manos zarparon las caricias que suavizan la sórdida aridez de este mundo que parece vagar a la deriva como un barco fantasma.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Hombre de arena, ya no queda nada, ni perfume en el viento.
El silencio de tu voz se perdió en la neblina.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Soy la luna del sol de tus ojos.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Descargué tu alma de la nube y ahora soy tú lloviendo.
No hay hilo rojo pero para cada corazón hay llaves en el universo infinito del amor.
Todas las estrellas cuentan y yo cuento a las estrellas.
DESAYUNO CON AMANTES Dame el café de tus ojos, el zumo de tu mirada y, de tus labios, el pan, bien untado de tu risa.
La rosa es novia de la espina.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Lentos como la nieve Caían los copos de tu amor Sobre mi espalda dorada.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres TU.
La soledad es el ensayo de la muerte.
Mi vida está pintada sobre un muro incendiado de corazones solitarios.
Si quieres cambiarme, no es a mi a quien quieres. Búscate a otra.
Distracciones sin amor; amor sin distracciones… Where’s my Summer Love?
Las estrellas son almas de besos incendiarios que acarician de luz los bellos labios.

Marzo

poesía

¿Destino? ¿Almas gemelas? ¿Amor verdadero? ¿Aún vives en la Edad Media?
Se llenó el cosmos de preguntas y quisimos responderlas a todas. No hay respuestas. Sólo preguntas. Sólo el vacío nos inunda.
El problema es que no hay tiempo para todos los “Tú”. Y no todos los versos son de mármol, ni todos los pensamientos son pájaros.
El roce de tu piel es como brisa fresca de verano. El brillo de tus ojos como el amanecer de un niño. Eres todo poesía en mi recuerdo.
El goteo de luz de su mirada. Los profundos mares de su ausencia. La limosna de la yema de sus dedos. Los silencios oscuros de sus labios.
Rozar tu piel y no alcanzarte es espejismo de locura. Y respirar el aire que respiras es como el fuego del desierto que me abrasa.
Las penas flotan por ti en el mar de la distancia incomprensible y en el oscuro bosque de la ausencia como infinita niebla.
Si amas la rosa en su frescura, aprenderás a amarla ya seca y marchita.
Moriré de pena sin tu amor.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tú.
Inalcanzable como una estrella, tan distante como el fondo del mar, invisible como el aire, prácticamente nada…
El esperpento de un esperpento es la realidad.
Son fríos los cuchillos del amor como frío es el viento de esta tarde.
No me sigas, no. No me sigas si no has venido a quedarte. Sólo el que se queda puede llenar el vacío… …para siempre.
Qué bello el infinito abismo, oscuro y limpio como la muerte…
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Vosotros que admiráis la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¿Qué sabéis de belleza y de dolor?
Se apagó el cigarro del día y para siempre será el cadáver y las cenizas de un poema. (A Leopoldo María Panero)
Quiero besar la luna en tus labios.
Tus labios tienen hoy brillo de luna.
La melancolía es el arpa del corazón acorazado.
Ama. Todo lo demás es etcétera.
Mi destino es ser quien soy. ¿Se ha terminado el camino?
Se llenó de tristeza el ojo enamorado, se llenó de amor el ojo triste.

Febrero

poesía

Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
A Paco de Lucía: Corazón flamenco, honda guitarra, embrujo de mujer, soul de Andalucía.
Este desierto sin fin sólo me muestra el espejismo de un amor verdadero.
Para llorar no necesito la cebolla si te tengo a ti.
Ya de tus ojos, oasis Ya de tus labios, desierto O ya de tus manos, cielo.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Luna, labio del cielo besado por el sol.
Mi alma en llamas, hora dorada, por tu luz crepuscular horadada.
Hacerle el amor a tu sonrisa, acariciar despacio tu silencio.
Cuando aprendes a ser princesa todo el mundo quiere ser súbdito.
A las olas, alas de amor a mar.
Se Dilatan Se Deleitan Se Delatan Tus Pupilas
Amarse para siempre en un instante eterno.
Cada mirada pertenece al que la mira.
Unas veces se ama y otras se aprende.
Dispara tus besos y róbame.
La mejor frase de amor es la que no se dice.
Si encajan nuestros cuerpos quizás te empotre el alma.
Hay miradas que enamoran y palabras que lo desmienten.
Deshazme el amor.
Y ahora os dejo, que tengo que inventar la bomba erotónica.
Necesito un brochazo de amor!
Me conquistó tu mirada y tu sonrisa, ya es hora de que me conquisten tus abrazos y besos.
Me asomo al profundo pozo de sus ojos negros para gritarle pero nadie responde.
¿Fui yo tu princesa? Apenas fui un suspiro, Un cruce de miradas. Tan sólo fue eso.
Amor por despecho tras amor de pecho.
Murió habiendo abrazado sólo sueños.
Recomiendo leerme en la intimidad de los abrazos eléctricos…
Ya no son latidos, son balas explosivas…
No quiero volver, no quiero olvidar…
Oculto tu amor en un poema que nadie leerá.
Si el amor se marchita, endurece sus espinas.
Sí… cada mirada, cada beso, cada caricia, cada palabra, cada sonrisa, cada abrazo… son necesarios. Todo lo demás sobra.
Madurar es aceptar la derrota, la humillación y la ofensa.
¿Cómo puedes tener alma si no tienes sonrisa?
Si vienes a buscarme, te acompaño encantada.
Aún busco los contornos de tu rostro, las suaves orillas de tus dedos, el alado sabor de los besos que nunca nos dimos, tu trémulo rubor…
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
“Querer” nunca fue sinónimo de “que te quieran”.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Besos: droga de la claridad.
No soporto la mediocridad.
Quiero un amor que haga daño.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Tal vez un día me vea reflejada en tus labios, en tu sonrisa, en tus besos.
El amor es tan ilusorio como los fantasmas.
Lee mi piel en la intimidad en tono grave y musical con la rotundidad de las olas espumadas que rompen en tus brazos galantes.
Nunca los besos fueron gratis, siempre los paga el desamor.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
El amor es como las olas del mar, a veces calmachicha, otras tsunami y casi siempre una marejadilla.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Cartero: un amor en cada puerta.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Llévate lejos este amor, donde el sol lo abrase y fortalezca…
Eres daltónico para mi amor.
Todo está en contra de un amor a destiempo.
Después del primer amor, todos son prescindibles.
Magia, locura, amor… abre la puerta…
Hay tiempos en que los besos dan sapos y otros en los que dan amores.
Como la luna sin luz y como el viento sin aire.
El tiempo es un canalla, ni sumiso a la brisa de la pasión, anega los sueños de estrellas negras.
El primer sueño ¿realmente importa? No hay golondrinas hoy como la sombra. Besa y sigue remando.
Olas de seda, perfume de la higuera entre tus labios, el ruido de las olas por el aire abortado: tu te desnudas luna de sangre…

Enero

poesía

Descúbreme, mi única conexión es la palabra.
Tu mirada me dejó sin aliento.
Qué inútil decir adiós a los que ya no escuchan.
Las estrellas son fango donde hundir la mirada.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
El precio del amor es el infierno.
Mi amor estará pensando en mi…
Sin pasión ¿qué puede quedar en pie en nuestras ruinas?
Pasaron las nubes como pasa el olvido.
No quiero sentirlo, lo siento sin querer.
No me sigas, amor… yo voy a todas partes para perderte.
¿Cuánto rinden mis sueños en el banco de tu realidad?
Mis lágrimas quieren escribirse en tu corazón.
Para amarte están las nubes hoy así.
El tiempo es estar a más de una mirada de ti.
La distancia es estar a más de diez labios de mi.
Hay delirio en tus labios, hay locura en mi cuerpo, vayamos al veneno ahora.
Te he raptado tantas veces con mi pensamiento… Y tú sin enterarte.
La ciudad en que nos conocimos era un mito. Por eso jamás te encontré.
Ves la gacela y tras ella un cazador. Desarmado serás mío.
No me sigas, amor… Yo voy a todas partes para perderme.
Busco un amor incondicional. ¿Hay uno así?
El destino te ha traído hasta mi. No juegues con el destino.
No me sigas si no esperas un gran amor en tu vida.
Eres el mejor presagio de una gran tormenta.
Las pestañas se hicieron para volar en tu mirada.
Al fin me encontré en el doble cielo de tus ojos.
Me atravesó la rapsodia en azul de tu mirada.
La música de tu corazón es el jazz de mis latidos.
Cada día saco brillo a tus labios.
No hay fracaso para el que regala amor.
Llenaré mis manos de tu cuerpo.
Guardo mi corazón para el que viva por él.
Tu aliento funde mi cuerpo.
Buenas noches a todos los que hoy me amaron con un click.
Cambio un amor por tu cielo de bolsillo.
Las corcheas al borde del abismo: veneno en tus labios, venus de ébano, ni el aire, ni las hojas arpa de lluvia, son reflejo de otro lado.
Luces de muñecas rusas entre tus labios. Cuajada celeste, la noche del oráculo es nieve y agua.

Quid digna mulieribus

greguería

tus labios se vuelven jabones de nácar
que al caminar y vestir la eternidad
de papel y suaves sopas
sauces de la sinfónica del viento…
que riqueza andar desvirginadas
señala niñas que amé
manda manifiestos muchos
cuántas Lucha filósofos ! enviaba gustos ladridos moda antic Egipto
. play directores
? quid digna chang spam-mujer

Fabrizio Dall’Aglio. No Era La Lluvia…

greguería

No era la lluvia, no, no era la nieve

no era el sol no era viento, y la estación

era sólo su reducido espacio

un bosquejo del tiempo, una visión.

 

No era antes, no, no era después

no era noche ni día, se soltaba

y unía en un intervalo vacío

de ti, de mí, de todo cuanto había.

 

No eras tú, no, no era yo

no era boca ni cuerpo mano ojo

sino perdido al fondo de su imagen

el inútil fulgor de una mirada.

 

 

Gotas de lluvia.

greguería

En el antiguo reloj hacia un rato que habían sonado las cinco. En la casa sonaba el silencio del domingo. Fuera el viento movía lentamente las hojas del olivo. Las ramas de los árboles desnudos permanecían impasibles. Las gotas del agua de la lluvia, caida poco antes, brillaban en la hierba reflejando los rayos del tímido y acuoso sol de la tarde, pugnando en ocasiones con los nimbos y cirros que cubrían trechos del azul celeste. Todo llamaba a la tranquilidad y el sosiego. El libro clamaba, con celos, para recibir sus caricias y ofrecer su envolvente historia. La música colaboraba para ofrecer un ambiente acogedor, intensamente relajado y profundamente propenso para hacer una inmersión disfrutando de la lectura. La escritura podía esperar un poco más, ya estaba acostumbrada a ello.

HACIENDO EL AGOSTO

relato

Agosto, julio , calor, siega, hoz, dedales de cuero, era, trilla, mies, parva, montones de trigo, carro, mulos, trilladora, siesta, viento, botija, almuerzo, horca, horqueta, pala, raedera, amontonar, fanega, media, sacos, sogas, acarreo, aventado, padre, tíos, abuelo, primos, dormir en la era, estrellas, cuentos, imaginación, mi mono azul vaquero,

MI EPOPEYA RÚSTICA

greguería

Nací a las 12 de la noche de un 29 de marzo de 1964, en el oratorio de la Casa grande o Casa de los Manrique. Un oratorio o capilla de la casa solariega de Rodrigo Manrique, en la que su hijo, Jorge, vivió su feliz luna de miel, y que en mi época había sido mancillado, convirtiéndolo en el dormitorio principal de una parte de la casa, que ahora era una corrala de vecinos, de la que mi abuela materna era propietaria de una cuarta parte de la misma.
Nací pues en un pueblo de La Mancha que había recibido sucesivamente el nombre de Belmontejo de la Sierra, Belmonte y finalmente Villa de Los Manrique o Villamanrique. Un pueblo que, en pleno siglo XX, aún permanecía en la Edad Media. En una época más degradada y mísera aún que aquella debido a los estragos de la postguerra española. En la más oscura y profunda España, católica, apostólica y romana, en un lugar de La Mancha, entre la Sierra de Alcaraz y Sierra Morena, de la que me acuerdo con más nubes que claros. Una tierra en donde los maquis y los bandoleros seguían siendo un tema de conversación habitual. En donde las historias de la guerra civil aún estaban vivas y no habían cicatrizado. En donde la pobreza y la roña eran aceptadas como lo más natural del mundo. Un mundo donde no era difícil encontrarse con quinquis, latoneros, familias de cíngaros ambulantes y gitanos sedentarios. Una tierra de paso, el natural entre Andalucía y la Mancha, llena de caminos polvorientos, de repoblación y despoblación, en la que también había “jaros” procedentes de Europa que Franco había traído para “repoblar” y hasta viejos bandoleros de Sierra Morena. En fin, una honrada y leal villa de la España franquista, a la que no llegó la guerra pero sí sus rencillas, enfrentamientos y consecuencias. Un lugar de paso, en el que nunca nadie ha querido permanecer durante mucho tiempo, un territorio sin raíces y sin historia. Un paso fronterizo durante siglos entre moros y cristianos. Una tierra periférica dejada de la mano de cualquiera que por allí pasase, incluidos Don Quijote y Santa Teresa. Una comarca de soles, vientos y piedras oxidados y olvidados, sin más novedades que las pasajeras y aventureras nubes.
De mi familia paterna sé, según contaba mi padre, que procedía de Andalucía. El primer Alfaro que, según él, había llegado al pueblo era el llamado Abuelo Carbonero, un hombre, al parecer, listo y emprendedor que debió hacerse con una buena cantidad de tierras serranas, vírgenes y sin roturar, que mi familia paterna fue convirtiendo en olivares a lo largo de varias generaciones. Yo mismo me enorgullezco de haber participado junto con mi padre en esa epopeya familiar, en esa conversión de una sierra pedregosa, pobre y arisca en productivos y ordenados olivares, plantando, mano a mano con mi padre, 300 olivos, quizás los últimos 300 que se han plantado ya en la familia. Yo por lo menos no pienso plantar más. A los catorce años se acabó mi rural y bucólica epopeya. Yo también estaba allí de paso. De paso hacia ningún sitio.

Eolos de ciudad

greguería

En las grandes ciudades el viento sólo entra en camiones. Esos eolos de metal que para hacerse los importantes tienen que hacer un ruido infernal con su motor para impresionar a los turistas. A veces, un convoy atraviesa a toda velocidad para demostrar que ni los trenes, esos vientos paletos que corren por el campo, pueden urbanizarse, ya que no consiguen entrar si no es por túneles, domesticados y previsibles. Sólo su chirriante y quejumbroso vocerío nos recuerda su falta de urbanidad y su brutal campestrería.

EXT. TORRE – DÍA

poesía

LAS NUBES son cisnes, cisnes blancos, grises o negros,
sobre el lago azul y sereno del cielo.
El sol es su jinete, y de las nubes, sube y baja
con la montura celeste en que cabalga
el monte o las montañas.
Las nubes del monte lloran el mar sobre nosotros
y nos devuelven, puras, las lágrimas lloradas
por todos los vivientes.
Mientras el frío viento las va esquilando,
se precipitan como minúsculas banderas blancas de nieve:
las banderas de paz de los abismos de la noche.
La nube, aquella larga nube de plata,
dorada también por el crepúsculo,
es enhebrada por la torre para coser
los abismos del cielo de la noche.
La torre enhebra nubes, jugando entre campanas,
esos camellos verdinegros que por la aguja
pasan, juegan, tañen, cantan, bailan… a las almas.
En esas nubes grises, blancas y negras
naufragan las palabras y sus almas.
No son ya nubes de agua o nieve,
son nubes de palabras y de almas,
que reman, como un Caronte de arriba,
con el remo de la torre, y que pasan, pasan, pasan
—pasa otra nube—
un rebaño de nubes, de palabras y de almas.

BROCHES DE LA ESTACIÓN BRILLANTE

greguería

Campo mojado en primavera,
en hierba de oro -ya espigada-
es la flor de rocío,
el moho de la tierra.

Las verdes esferas
lucen los húmedos diamantes
que la lluvia ha plantado
con sus gotas.

Sus hojas de pelusa
son besos de hada
de olor decapitado en mayos,
caprichos de la hiedra.

Fósil de nieve
inseminan las ramas;
brillo de inflorescencia.

El aire azul es libre;
mojado el viento
y blur travieso,
el verde extracto de los rayos.

El mar y sus olas ¿piensan ¿Piensa la…

greguería

El mar y sus olas, ¿piensan?. ¿Piensa la hierba, piensan las vacas cuando comen?
¿Y el viento? ¿Y las montañas?
¿Piensa la flor, la abeja? ¿Y en qué piensan?
¿Puede el sol dejar de pensar a voluntad?
Las calles, los ríos y el obrero en la máquina, ¿piensan?
Dormir y no pensar, embriagarse y dormir,
para no pensar si piensan.

anónimo

poesía

Quería gritar tu nombre para que el viento frio de la noche lo llevara como un murmullo hasta tus oídos,
pero la sensación de la distancia me lo impidió, y se ancló en la garganta en forma de nudo…
Tan solo llevé mis ojos hacia la luna e intenté sonreír….
Y así dejé que el viento siguiera revolviendo mi cabello,
que mis ideas volaran y las palabras fluyeran…
formando algo parecido a un poema
y llevándose a su paso esas infinitas de ganas de nombrarte.

HJW

greguería

Silencio bajo las palabras,
sueños desvanecidos entre las lápidas.
La Almudena descansa tranquila,
yacen sobre ella, cortas y largas vidas.

Mientras en las esquinas de mis pensamientos
una verdad herida, el recuerdo de una vida perdida.
Deambulo entre callejones de la Capital dormida.
Fría y dura noche de Madrid, sin Luna, ni guía.

Llora en las alturas tinta,
negra, como este cielo sin estrellas,
negra, como la noche sin su día,
pero aún más negra, como estos versos sin tu compañía.

Tinta etérea que se derrama en el Manzanares,
a lo largo de sus bastas orillas,
y recorre de vuelta el camino a mis mejillas.

Triste en la noche, el viento silba
ante el imponente Palacio de Oriente,
y callejea, sin meta, ni fin
por el Madrid de los Austrias.

Triste se esconde en el Cerro de los Locos,
busca y vuelve a buscar,
desde lo alto de su explanada
a la Luna, en ese infinito y negro mar.

Y llora, porque se ha ido,
porque la ha dejado marchar,
Y tiembla, porque no quiere dejar de verla,
ni perder los versos que la llevaron a ella.

Y entonces corre raudo como lo que es,
Viento en la agitada gran ciudad.
Y se detiene, hincando las rodillas, en la fría arena,
ante la estatua del último Ángel que cayó al mundo.

Y Maldice su Reino.

No tendrás mi Alma, ni hoy, ni mañana,
porque mi Alma, la protege la Luna.
No tendrás mis versos, ni mis palabras, ni mis sueños,
pues yo soy, el último Ángel que a ella protejo.

Madrid sin Luna, Henry J. White.

Buenas noches Viva, y Feliz Año con retraso…. hacia mucho que no volvía por estos lares. Sonrisas desde la nocturna capital.

Seguía mi camino sin apreciar lo que me…

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Seguía mi camino sin apreciar lo que me rodeaba; sin observar cómo el viento me susurraba, sin observar cómo el Sol me enviaba su energía, sin observar cómo la noche me acurrucaba.

Seguía mi camino sin pararme, sin prestar atención a nada, ni a nadie. Pero…en un solo instante, te encontré. Tus miradas, tus abrazos, tus besos, tus caricias, tus dudas, tus sonrisas, tu felicidad…
Ahora eres tú mi viento, mi Sol y mi noche.

Hola Viva Te devuelvo la visita vengo a…

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Hola Viva!!
Te devuelvo la visita, vengo a galope del díscolo Eolo (Dios del viento ) Que hoy, nos azota por estas costas , como el sólo sabe hacerlo.
Pero al mal tiempo buena cara y ya que el calvo de la Lotería se acerca, te deseo uno de los premios gordos y sobretodo mucha salud para disfrutarlo y haber si le damos una alternativa a estos tiempos de crisis.
Feliz Tiempo de Navidad Viva…
Y que no pare la música de las almas bonitas!!! ;)

Recorro el camino a contracorriente el viento me…

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Recorro el camino a contracorriente, el viento me da en el cara, oponiéndose a mí, sin querer que llegue al final. Pero no me rindo, sigo adelante, sin detenerme.

Sigo y sigo, ya queda poco, solo queda un último esfuerzo. ¡Vamos!
Ya te veo, corro un poco más y… te alcanzo.

Ahora, ya tendré tus besos, tus abrazos, tus caricias, tus miradas, tus palabras, tus sonrisas…
Hasta el infinito.

El viento se lo lleva todo las penas…

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El viento se lo lleva todo; las penas, la tristeza, las desilusiones…
Te siento lejos de mí, muy lejos…Intento calmarme, respirar poco a poco, pero la angustia que siento no se va…
Comienzo a caminar y el viento recorre todos los rincones de mi cuerpo, respiro profundamente para que se lleve mi malestar…
Cierro los ojos y dejo mi mente en blanco. Al abrirlos ya no siento nada, solo paz…
Recuerdo tus caricias, tu sonrisa, tus miradas cómplices y vuelvo a sonreír.

El viento y la hoja

cita, poesía

El viento y la hoja
Ya nace de la nada un suave viento,
y tiembla una hoja allá en la fina rama,
va extendiendo la sombra sutil trama,
sobre una tierra llena de cemento.
Del aire nace presto ese lamento,
que va con la mañana cuando llama,
en la puerta del patio aquel que clama,
que el viento le ha robado todo aliento;
ha de surgir mas tarde la respuesta
al temblor de la hoja, un triste verso
ha de escribir el viento en su gran fiesta;
sobre el cemento sombras de un perverso,
se mueven agitadas sin propuesta,
y tiembla la hoja frente al universo.
el 5/6/12 J.LL.Folch
Licencia Creative Commons

MAL DE ALZHEIMER, LOCURA SENIL

poesía

Fue conmovedor no recuerdo que día de la semana cuando estaba yo paseando por las publicaciones de amigos míos a los que admiro y de los que me agrada leer sus trabajos, una publicación en lo particular me impactó, ya que mi propia Mamá fue víctima del Mal de Alzheimer o como también denominan otros más insensibles: Locura Senil.
Culpo a mi memoria de no haber tomado nota ni del nombre del Bloguero ni el de la publicación, bueno….
Pero logre captar que una persona harta de el desorden que causaba alguien más en sus habitaciones coloca una cámara para grabar al responsable y su sorpresa es mayúscula al descubrir que era ella misma y ni siquiera tenía idea de lo que le estaba sucediendo.
Pues bien, o debiera al mismo tiempo decir Pues mal; yo lógicamente tengo herencia en mis genes desde no sé cuantas generaciones ha de parte de mis dos progenitores, siempre quise que dijeran las personas que me parecía a mi Papá y generalmente decían que me parecía a mi Mamá.
Llegué a llorar no porque no la quisiera a ella pero digo, yo era hombrecito y quería parecerme a él.
Descubrí con los años que no era cosa mala parecerme a ella, ella era bonita y yo digo que soy guapo, ella tenía muchas cualidades y características no del gusto de otros pero muy útiles para sus intereses propios que a mí me agradó y me convino heredar. Y entonces me conformaba yo con heredar a mi Papá con su gusto por la Poesía, su responsabilidad para el Trabajo, su gusto por la Cocina, su Gallardía al caminar, la dulzura mimosa con la que trataba a su esposa, y al final…..conforme.
La situación es que con el correr de los años, después de dos perdidas que estoy seguro afectaron a mi Mamá en todos los aspectos, primero su única hija, mi hermana María de los Ángeles y al poco tiempo mi Papá.
Yo no la atendí, fue mi hermano Juan con el apoyo de mi hija, Ale una de las hijas de él y desde luego Martha mi cuñada y al final de cuentas todos los cercanos, incluyendo a una sobrinita que apenas había comenzado a caminar hacia más o menos un año y hasta donde sé hasta un vecino con quien yo tuve un problema de manos nos ayudó. Sin embargo sí la vi aunque no en sus momentos más críticos pero me temo que de alguna forma los imagino por la descripción que recibí de ellos, ¡es increíble que haya yo deseado y pedido a mi Dios por medio de su Madre que por favor ya se la llevara!
Si me pasa, yo lo acepto, pero ojalá que no.
Bueno y ¿Qué le vamos a hacer?
Si contáramos los granos de arena que entre el viento y el mar le han robado a las rocas desde el día en que nacimos….desde luego que nos desgastamos, algunos somos más veces golpeados o tal vez somos de un material más frágil, o más fino o más corriente, ¡que sé yo!
Los lindos amaneceres y atardeceres de los que hemos disfrutado, los besos que hemos recibido y los que hemos dado….
Al final como siempre concluyo cuando tengo achaques de la….vamos a decir madurez:
La única manera de no tenerlos pues es morir joven y al final de cuentas ese es el problema de quien nos atienda o deje de hacerlo, se supone que nosotros no nos damos cuenta, ya veremos, ya veremos.

“Un carnívoro cuchillo” M. Hernández.

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Por el pueblo y por que corran nuevos vientos.

Mitad mujer y mitad sueño


Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.

Rayo de metal crispado
fulgentemente caído,
picotea mi costado
y hace en él un triste nido.

Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.

Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea,
que voy a mi juventud
como la luna a mi aldea.

Recojo con las pestañas
sal del alma y sal del ojo
y flores de telarañas
de mis tristezas recojo.

¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.

Descansar de esta labor
de huracán, amor o infierno
no es posible, y el dolor
me hará a mi pesar eterno.

Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha…

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Él era fortalezade cantos y estampidos fue…

poesía

“…Él era fortalezade cantos y estampidos, fue como un panadero: con sus manos hacía sus sonetos. Toda su poesía tiene tierra porosa, cereales, arena, barro y viento, tiene forma de jarra levantina, de cadera colmada, de barriga de abeja, tiene olor a trébol en la lluvia, a ceniza amaranto, a humo de estiércol, tarde, en las colinas….” El Pastor Perdido – Pablo Neruda

Pero no por ello soy débil pues puedo…

greguería

Pero no por ello soy débil, pues puedo arrancar la piedra de la tierra, y elevar en una pared azul de la base del mar, apagar el mas temible de los elementos, con un simple silbido, y aun cuando me junto con otro como yo, nos enzarzamos en una espiral de destrucción, ya sea sobre la tierra o sobre el mar.
Yo soy, un Soldado del Viento.
PD: Buenos días a todxs, hoy se me han pegado las sabanas, y debo salir volando.

¿Quieres cambiar el mundo Deja de salir como…

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¿Quieres cambiar el mundo? Deja de salir como vaca a caminar de una punta a la otra de la ciudad cada vez que te lo piden. Yo sé que esas marchas son buenas para conocer chicas revolucionarias, pero esa no es la idea; la idea es cambiar el mundo. Y para cambiar el mundo, lo que hay que hacer es jugar a la Ley. ¿Has jugado al ajedrez? Pues, el ajedrez, tiene unas reglas; tú no ganas la partida volteando al rey opuesto con el dedo, ¿sabes? Claro que lo sabes. Para cambiar el mundo tienes que poner al Estado a trabajar a tu favor; lo curioso del caso (y es igual en el ajedrez) que para currar a tu favor, el Estado tiene que hacerlo en su propia contra. Paradojas. Entonces, punto 1: te vas a un CAP, haces que te visite un médico, al salir te darán una factura informativa (o te la enviarán a casa). Punto 2: teniendo la prueba en la mano, te juntas con tus amiguetes, que han hecho eso mismo que tú de ir al CAP (porque se notan como los cojones más hinchados que de costumbre; las señoritas, que elijan su propia dolencia) y esos amigos se juntan a su vez con otros amiguetes más (unos que tú ya ni conoces), y así, y así, y así, y más, más y más, como cuando en esas noches de verano, sudorosos, los seres humanos se contentan impactando una pelvis contra la otra, y se le entregan todas las facturas informativas a un abogado que, a su vez, solicita vía judicial al Estado que, ya que esto de las facturillas informativas es “legal”, tú, como ciudadano legal que eres, quieres la factura informativa de TODO lo que el estado se gasta en ti. Como el pequeñísimo Estado que hoy tenemos puede mentir (u omitir) de palabra al viento pero no en los papeles oficiales, el estado tendrá que contarte lo que se gasta, cada fucking vez que lo haga, y cada vez te dará más pruebas con las que presentar más demandas. Si te da pereza hacerlo te entiendo, pero luego no me vengas a hablar de que la cosa está mal y hay que cambiar el mundo. Y si de veras tienes las pelotas más hinchadas que de costumbre y no quieres ir al CAP a que te visiten, te paso la receta de mi abuelo: llenas el bidet con agua helada, te sientas, y los pones a remojar. Besos.

ANNA

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CONDENADO

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Paso la noche, muerto de miedo y condenado, entre los monstruos de mis sueños: el entrañable, el autor, el follacabras… Dormido entre fantasmas, no entre mis sábanas, pido la tregua y fumo mi camello. Hasta el humo se vuelve espantoso horizonte de agujeritos negros. Por las rendijas de puertas y ventanas, gotas de viento cruzan sin saludar a nadie. Mariposas se creen mis orejas que, de mosquitos llenas, zumban, zumban, zumban… Y acosado por la devoración triforme de estos fénix sin nombre, cuyo prepucio grana busca la media naranja del moflete, mi cabeza cubro con el yelmo o celada de mi almohada.

EL NIÑO

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El niño sólo deseaba una botella de luz en bicicleta… Como una semilla al viento, sin raíces aún, volaba a la deriva aquel niño, esperando que el Mistral le transportase a buena tierra donde germinar, junto a una botella de luz en bicicleta… Y entonces, en la botella luminosa de aquel niño en bicicleta cayó la semilla de un óvulo fertilizado por su propio padre.

rueda y cabeza de animal

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Me despertaron los ruidos de abajo, las voces que ascendían por la escalera. Todo parecía provenir de mundos paralelos, alejados de mi conciencia por escalones infranqueables, y el desasosiego no se hizo esperar. La amargura viajaba en ascensor hacia mi habitáculo. La mal engrasada rueda del ascensor gritaba, al girar, como un agorero y, en el centro de aquel cubículo ascendente, la cabeza de aquel asno se me ofrecía en una bandeja. Ascendía del abismo como un viento transportado desde un cuento de hadas, hacia mí misma que, agitada, pasaba con ansiedad las hojas del libro para llegar al final de aquella historia.

Santiago de Compostela

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No hay lugar más escalofriante y terrorífico que aquel donde acaba de pasar el caballero negro de la muerte; donde todavía se mueve como un péndulo amenazante la cadena que ataba a la fiera de afiladas zarpas que acaba de escapar de su mazmorra; donde la carne trémula de la muchacha de blanco semblante ha recibido innumerables cuchilladas, convirtiendo su cuerpo en celosía de sangre; donde, tras el quicio de la puerta de la oscura y maloliente estancia contigua, se desplaza fugaz una mano negra y simiesca; donde las altas sombras no obedecen a nada ni a nadie y el xipro de un afilador de cuchillos se anuncia entre la neblina como un viento helador y espeluznante.

Wiki

relato

Quería evitar herirle en los ojos e instintivamente me dirigí a la TommeO.Tal como le había dicho a NoNakis, prosiguió mi amiga, TraD pensaba proseguir los trabajos que le habían mantenido hasta ese momento.Durante esos diez años no sólo se desarrolló la nueva construcción del templo…—¿Verdad que KaeM era muy chistoso?, comentó emocionada MaoTe.—De un tiempo a esta parte, por todo el QaicmU han aparecido toda clase de GummivuT. Es realmente desagradable.Por la negra ventana se veía a Sigou abrazada a un JupcsI.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de TumiT que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera VoissE y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Me quiere como ella, libre de las cargas que la ataban a todos los convencionalismo al uso. Es así como comenzamos las construcción del MecisopVu.Reina guerrera casi inmortal, de belleza perenne y con la capacidad de hacerse entender en cualquier idioma aunque no lo domine.Por encima de toda apariencia, era necesario descubrir el camino de regreso, la puesta de sol se acercaba y nadie pensaba en otra cosa que no fuera volver, antes del trágico desenlace. Era imprescindible abrir nuevas puertas lógicas con la esperanza de dar, aunque sólo fuera por casualidad, con la salida.Un templo con suelo de baldosas rojas y negras y UnTrono entre la ColumnaJakin, columna azul que representa a una hembra joven desnuda y bella, y la ColumnaBohaz, columna roja que representa a una mujer vieja y zarrapastrosa que mira envidiosamente a la joven. Entre ambas hay UnaPuerta. HEH, el gran sacerdote, gordo y seboso, aparece sentado en su trono comiendo todo tipo de viandas de UnaCesta. El cetro termina en una triple cruz de metales y piedras preciosos, cuyos extremos redondeados dan lugar a ElSeptenario. Aparecen también dos fieles arrodillados, uno DeRojo, que levanta su mano con ira exigente como pidiendo favores, y otro DeNegro, que deja caer perezosamente su mano como pidiendo perdón. Música religiosa de órgano.Un faro dando vueltas con UnaPuerta de entrada de la que parte UnCamino, que es de piedras rectangulares a lo largo de la parte más alta de un acantilado en ElMar. Hay UnRío navegable con un pequeño embarcadero en el que hay un ViejoBote abandonado en el suelo y un carro para uncir un asno. Sonido de sirenas, marea y oleaje.Un desierto de piedras y arena, cerca hay Un Precipicio y Un Obelisco derribado. Hay Un Cocodrilo y un Lince Blanco que muerde a Tau Mat Urge, el loco del desierto. Silencio, estatismo, leve zumbido de una mosca. Zumbido progresivamente más intenso de algunas moscas hasta convertirse en un fuerte zumbido de muchas moscas.Un santuario con suelo de baldosas blancas y negras. Hay un trono entre dos cariátides, La Jakin, roja y La Bohaz, azul, unidas por el velo que cierra la entrada o La Salida del templo. Rezos, cantos, sombras y luces. BETH, la gran sacerdotisa con Una Corona, se apoya sentada sobre La Esfinge de las interrogaciones cósmicas, tiene Un Libro entreabierto en la mano derecha y unas llaves en la izquierda, Una Dorada y Otra Plateada.—Alguien había hablado de ”beinzin”, pero ¿cómo se pronunciaba correctamente aquel nombre extraño en el idioma IrqEpUm?Las trampas estaban colocadas con extremada maldad, ocultas tras aquella maleza indómita y la dificultad se acrecentaba a medida que el cansancio hacía mella en nuestras energías.Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?Entablé un discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa. Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunte de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.Era una estupidez y, a pesar de todo, su empecinamiento la condujo a aquel extraño edificio de palabras. Era quizás el recogimiento, que propiciaba la tormenta o aquel ambiente cargado de electricidad, pero nada era reprobable en su conducta ahora que estaba allí.—Qué coño de limbo, joder!—Venid a mi InfiernO…No me abandonaría, como lo hago ahora. Podría jugar hasta el agotamiento. Decir y no decir es lo mismo. Entrar en la caverna prohibida con paso marcial y quedar tendida sobre el suelo, una vez acabado el negocio, sin dejarse alcanzar por el infundio tiñoso. Descubrir los infinitos mundos que aún no han sido inventados, manosearlos recién estrenados y guardarlos en el tarro del paraíso para fermento de los irrefrenables instintos. El viaje es la única forma de renacimiento posible. Contemplar el paisaje mientras pasa a tu lado raudo y resignado; y dejarse llevar por el cicerone del viento, mientras saboreas el tintorro de la tarde. Saludar al galgo que se cruza en tu camino y que vuelve preocupado por tu soledad elegida a que le acaricies el cuello de nuevo. Con su olfato pregunta a tus piernas porque andas vagando a aquellas horas por parajes solitarios y tristes, mientras la lluvia amenaza con espantar tu huida, reclamando con un perezoso permiso si puede acompañarte.Era generosa
como una garza japonesa. Con displicencia se contoneó con gesto canalla. Abrió el cerillero y encendió su cigarrillo rubio. La arboleda no quedaba lejos; hacía una tarde espléndida de mayo y azuzó a sus lebreles para que corriesen hacia el río.NoDete estaba alejado de la ciudad. Pero aquel alacrán se interpuso en su camino y aún le obligó a alejarse más del camino.—Alambra, cable, hilo, filamento… hay que encenagarse como un cerdo—Vaya idioma!—Eh! hay alguien ahí?—Esto es más raro que un perro verde—Vaya toalla!

Sonrisa de payaso

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No quiero que el Sol derrame mi sombra
No quiero que la Luna llore por mí
Quiero liberar mi alma de esa botella de cristal

No consigo entender el por qué de este malestar
Día tras día mi sonrisa se torna convexa
Reflejando el dolor que no puede salir de ella

Mis ojos, ahogados en llanto
No consiguen encontrar el cómo
Cómo es posible que no quiera libertad
Que sólo sueñe con mantener esta jodida rutina
Que me encadena a una maldita soledad

Alas rotas, ya no vuelan
Ya no sirven más que para quitar una a una sus plumas
Tirarlas al viento y ver como dibujan un camino a recorrer
Un camino en el que hace ya me perdí

xarleen

Delirios y 53 céntimos

relato

Me faltan palabras, pensamientos y sentimientos. Pienso en qué pensar… pero nada sale. Es como si me hubieran robado algo dentro de mí, tengo un pequeñito hueco que no sé cómo llenar, pues no sé que había antes ahí.
Ya no sé que sentir… perdida en hilos de ilusiones que bordan una triste historia. Una historia que acabó antes de empezar.
Y extraño cosas que no fueron mías, cómo es eso posible. Y a pesar de todo sigo aquí, aún. Y se escapó como agua entre mis dedos, como mariposas al viento.
Tirado en un rincón yace el saco que guardaba las cosas que me hacían sonreír, pero ahora ya nada queda en él.
El tio del tiempo dijo que llovería, pero yo no veo ninguna nube, será, quizás, que me las tragué. Pues dentro de mí si siento llover. Tres gotas calan mis entrañas, una por ti, otra por mí y otra por nosotros.
Y lo peor de todo es que esta Bella Durmiente despertó, pero lo que encontró no era ni su príncipe azul ni su cuento de hadas. Y me quedé sola, como si la luna se buscase ella misma por el cielo. Y en silencio recuerdo notas de melodías cantadas.
Golondrinas juegan en la eternidad, nubes bucean en un mar de nada, en un mar de nadie.
Y clavo alfileres en mi oso de peluche. Y pinto medias lunas con esmalte morado. Y al mirar lo que escribo me doy cuenta de que no son más que delirios, de que en la estantería acumulo 53 céntimos y de que… de que… a qué venía todo esto?

Julio Skarmenti pertenecía a una de esas extrañas…

greguería

Julio Skarmenti pertenecía a una de esas extrañas familias de gitanos universales que recorrían el mundo en una tartana. Una de esas familias de saltimbanquis y latoneros cuyo destino estaba dirigido por una tozuda mula que elegía en cada encrucijada el camino que ninguno de ellos hubiera tomado.
Julio Skarmenti achacaba a esta circunstancia los terribles e insólitos parajes a los que arribaron repetidas veces contra su voluntad e incluso a pesar de los negros augurios de la abuela Trinidad. La vieja gitana, capaz de adivinar el futuro más incierto de la clientela, se obnubilaba ante las empecinadas elecciones de aquella vieja acémila.

—Mal fario – se limitaba a decir la abuela cuando la bestia tomaba el camino que todos los Skarmenti hubieran instintivamente evitado. Todos menos aquella terca y cojitranca mula del demonio que con su renca pata señalaba su suerte y la de todos sus contrariados dueños.

Entonces, Julio Skarmenti, el menor de los Skarmenti, se sentía perdido y su moreno y curtido rostro dejaba traslucir una leve oleada de angustia irracional ante el abyecto e inmediato futuro. Sus negros fanales se anegaban de aciagos presagios y hasta la brisa parecía flamear de un hedor maléfico y execrable. Subía a la tartana y, enroscado como una serpiente herida, dormía el último trecho del camino. Sólo despertaba al entrar a la ciudad, mientras su padre anunciaba, con el duro tintineo del latón, la llegada de tan insigne y nómada corte, descendiente directa de reyes y faraones del sagrado Nilo, obligada a errar en el destierro, y a ganarse la vida como saltimbanquis y latoneros por los polvorientos y ásperos confines del mundo, a causa de una caprichosa e ineluctable maldición del Gran Osiris. Y sólo entonces, el rostro quemado de Julio Skarmenti, se iluminaba seducido por la atónita e hipnotizada mirada de los niños ante semejante estafermo ambulante.
Nadie hubiera esperado que aquella troupe descendiera con tal algarabía esa cálida mañana de mayo por una de las siete colinas que rodeaban la ciudad. Parecían salidos de la nada o, transportados quizás por el caprichoso viento, de lejanos y exóticos países a través del espacio y el tiempo.
El pequeño Skarmenti bajaba, ya más animado, de la multicolor carreta y corría con descaro entre sus coetáneos haciendo sonar una flauta y ondeando un serpentilíneo gallardete mientras sus hermanos mayores agitaban los caireles o tocaban los improvisados timbales de la carreta y la madre y las hermanas hacían danzar sus vientres adornados de cascabeles y alaracas.
Los niños despertaban de su hipnosis y enseguida formaban una animada comitiva que también seguía a la obstinada y visionaria mula. […]

Skarmenti

greguería

Julio Skarmenti pertenecía a una de esas extrañas familias de gitanos universales que recorrían el mundo en una tartana. Una de esas familias de saltimbanquis y latoneros cuyo destino estaba dirigido por una tozuda mula que elegía en cada encrucijada el camino que ninguno de ellos hubiera tomado.
Julio Skarmenti achacaba a esta circunstancia los terribles e insólitos parajes a los que arribaron repetidas veces contra su voluntad e incluso a pesar de los negros augurios de la abuela Trinidad. La vieja gitana, capaz de adivinar el futuro más incierto de la clientela, se obnubilaba ante las empecinadas elecciones de aquella vieja acémila.

  • Mal fario – se limitaba a decir la abuela cuando la bestia tomaba el camino que todos los Skarmenti hubieran instintivamente evitado. Todos menos aquella terca y cojitranca mula del demonio que con su renca pata señalaba su suerte y la de todos sus contrariados dueños.

Entonces, Julio Skarmenti, el menor de los Skarmenti, se sentía perdido y su moreno y curtido rostro dejaba traslucir una leve oleada de angustia irracional ante el abyecto e inmediato futuro. Sus negros fanales se anegaban de aciagos presagios y hasta la brisa parecía flamear de un hedor maléfico y execrable. Subía a la tartana y, enroscado como una serpiente herida, dormía el último trecho del camino. Sólo despertaba al entrar a la ciudad, mientras su padre anunciaba, con el duro tintineo del latón, la llegada de tan insigne y nómada corte, descendiente directa de reyes y faraones del sagrado Nilo, obligada a errar en el destierro, y a ganarse la vida como saltimbanquis y latoneros por los polvorientos y ásperos confines del mundo, a causa de una caprichosa e ineluctable maldición del Gran Osiris. Y sólo entonces, el rostro quemado de Julio Skarmenti, se iluminaba seducido por la atónita e hipnotizada mirada de los niños ante semejante estafermo ambulante.
Nadie hubiera esperado que aquella troupe descendiera con tal algarabía esa cálida mañana de mayo por una de las siete colinas que rodeaban la ciudad. Parecían salidos de la nada o, transportados quizás por el caprichoso viento, de lejanos y exóticos países a través del espacio y el tiempo.
El pequeño Skarmenti bajaba, ya más animado, de la multicolor carreta y corría con descaro entre sus coetáneos haciendo sonar una flauta y ondeando un serpentilíneo gallardete mientras sus hermanos mayores agitaban los caireles o tocaban los improvisados timbales de la carreta y la madre y las hermanas hacían danzar sus vientres adornados de cascabeles y alaracas.
Los niños despertaban de su hipnosis y enseguida formaban una animada comitiva que también seguía a la obstinada y visionaria mula. […]

a las 10 en casa