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    Junio 

    Oh luna silente que los árboles aman y eres sobre el llano dulzura de la sombra o niebla y resonancia en el alma dormida del paisaje.
    Todas la rosas de la pálida luna caían, fantasmales, por la ventana abierta de tu cuerpo desnudo.
    Estábamos juntos. Después lo he olvidado. (Walt Whitman)
    Hazme, divino amor, la lluvia dorada de tus versos.
    Limpios son los abismos de la ausencia. Como besos sin aire que no dejan huella. Como miradas que ni rastro dejan. Como la pena.
    Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
    A los pies que idolatro desplegada, Mano al fin de madurez inesperada, Otro rebelde henchido de mirada Repicará la carne desgarrada.
    Como estrellas fugaces, todos los sueños se rompen. Fin?
    Quiero aprender tu piel como mapa de un tesoro imposible, escondido en la isla de los sueños, en la playa arenosa de tus días, en tu mar.
    El polvo sometido iza sus llamas, conteniendo de luz sólo las formas. Las fúlgidas espinas de mis lágrimas tristes sonríen a tus ojos.
    Cerebro hueco: vergel de perversiones debajo del sombrero.
    Acaríciame como la suave y fresca sombra de junio.
    El amor eterno es inconcluso.

     
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    Mayo 

    Sufre mi corazón con sólo rozar tu sombra sin poder abrazarte.
    Ola tras ola el mar deja mi ojos como la arena.
    Se desmaya la verde primavera todos los días.
    A veces, sólo a veces, la espera es tan larga como un día sin baile.
    Si hoy eres mi roca, mañana serás mi arena.
    Sólo importan las estrellas que te iluminan.
    Sígueme. No sé adónde voy. Quizás a todas partes. Quizás a la nada. Pero siempre a ti.
    Qué tristes son los caminos que nos separan y qué negras las frías noches en que no estás.
    Por las distancias cortas, los besos largos, la flores rojas, …yo te amé.
    Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
    Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
    Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
    Vosotros que admiráis la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¿Qué sabéis de belleza y de dolor?
    Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
    Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
    Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
    Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
    HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el rocío de la mañana es su frescura.
    Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
    Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
    HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
    A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
    Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
    Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
    El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
    Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
    Love is made of little moments.
    Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
    Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
    Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
    Caen al vacío pétalos y palabras que se marchitan.
    Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
    Tan sólo quiero amarte en defensa propia.
    Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
    Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
    HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el rocío de la mañana es su frescura.
    Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
    Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
    HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
    A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
    Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
    Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
    Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
    Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
    El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
    Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
    Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
    Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
    Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
    Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
    Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
    HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el rocío de la mañana es su frescura.
    Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
    Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
    Las alas del amor están vacías de sus brazos y sólo queda arena en las pestañas.
    Qué dirán los que han visto el rumor herido de mi sombra sobre tus ojos.

     
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    Abril 

    HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
    A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
    Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
    Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
    Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
    El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
    Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
    Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
    Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
    Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
    En este momento estoy a cero grados de separación de ti.
    De tus manos zarparon las caricias que suavizan la sórdida aridez de este mundo que parece vagar a la deriva como un barco fantasma.
    Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
    Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
    Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
    Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
    HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
    Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
    A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
    Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
    El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
    Hombre de arena, ya no queda nada, ni perfume en el viento.
    El silencio de tu voz se perdió en la neblina.
    Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
    Soy la luna del sol de tus ojos.
    Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
    Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
    Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
    Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
    Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
    Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
    HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
    Descargué tu alma de la nube y ahora soy tú lloviendo.
    No hay hilo rojo pero para cada corazón hay llaves en el universo infinito del amor.
    Todas las estrellas cuentan y yo cuento a las estrellas.
    DESAYUNO CON AMANTES Dame el café de tus ojos, el zumo de tu mirada y, de tus labios, el pan, bien untado de tu risa.
    La rosa es novia de la espina.
    Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
    Lentos como la nieve Caían los copos de tu amor Sobre mi espalda dorada.
    Ese oscuro objeto de tuiteo eres TU.
    La soledad es el ensayo de la muerte.
    Mi vida está pintada sobre un muro incendiado de corazones solitarios.
    Si quieres cambiarme, no es a mi a quien quieres. Búscate a otra.
    Distracciones sin amor; amor sin distracciones… Where’s my Summer Love?
    Las estrellas son almas de besos incendiarios que acarician de luz los bellos labios.

     
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    Febrero 

    Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
    A Paco de Lucía: Corazón flamenco, honda guitarra, embrujo de mujer, soul de Andalucía.
    Este desierto sin fin sólo me muestra el espejismo de un amor verdadero.
    Para llorar no necesito la cebolla si te tengo a ti.
    Ya de tus ojos, oasis Ya de tus labios, desierto O ya de tus manos, cielo.
    Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
    Luna, labio del cielo besado por el sol.
    Mi alma en llamas, hora dorada, por tu luz crepuscular horadada.
    Hacerle el amor a tu sonrisa, acariciar despacio tu silencio.
    Cuando aprendes a ser princesa todo el mundo quiere ser súbdito.
    A las olas, alas de amor a mar.
    Se Dilatan Se Deleitan Se Delatan Tus Pupilas
    Amarse para siempre en un instante eterno.
    Cada mirada pertenece al que la mira.
    Unas veces se ama y otras se aprende.
    Dispara tus besos y róbame.
    La mejor frase de amor es la que no se dice.
    Si encajan nuestros cuerpos quizás te empotre el alma.
    Hay miradas que enamoran y palabras que lo desmienten.
    Deshazme el amor.
    Y ahora os dejo, que tengo que inventar la bomba erotónica.
    Necesito un brochazo de amor!
    Me conquistó tu mirada y tu sonrisa, ya es hora de que me conquisten tus abrazos y besos.
    Me asomo al profundo pozo de sus ojos negros para gritarle pero nadie responde.
    ¿Fui yo tu princesa? Apenas fui un suspiro, Un cruce de miradas. Tan sólo fue eso.
    Amor por despecho tras amor de pecho.
    Murió habiendo abrazado sólo sueños.
    Recomiendo leerme en la intimidad de los abrazos eléctricos…
    Ya no son latidos, son balas explosivas…
    No quiero volver, no quiero olvidar…
    Oculto tu amor en un poema que nadie leerá.
    Si el amor se marchita, endurece sus espinas.
    Sí… cada mirada, cada beso, cada caricia, cada palabra, cada sonrisa, cada abrazo… son necesarios. Todo lo demás sobra.
    Madurar es aceptar la derrota, la humillación y la ofensa.
    ¿Cómo puedes tener alma si no tienes sonrisa?
    Si vienes a buscarme, te acompaño encantada.
    Aún busco los contornos de tu rostro, las suaves orillas de tus dedos, el alado sabor de los besos que nunca nos dimos, tu trémulo rubor…
    Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
    “Querer” nunca fue sinónimo de “que te quieran”.
    Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
    Besos: droga de la claridad.
    No soporto la mediocridad.
    Quiero un amor que haga daño.
    A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
    Tal vez un día me vea reflejada en tus labios, en tu sonrisa, en tus besos.
    El amor es tan ilusorio como los fantasmas.
    Lee mi piel en la intimidad en tono grave y musical con la rotundidad de las olas espumadas que rompen en tus brazos galantes.
    Nunca los besos fueron gratis, siempre los paga el desamor.
    Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
    El amor es como las olas del mar, a veces calmachicha, otras tsunami y casi siempre una marejadilla.
    El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
    Cartero: un amor en cada puerta.
    Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
    Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
    Llévate lejos este amor, donde el sol lo abrase y fortalezca…
    Eres daltónico para mi amor.
    Todo está en contra de un amor a destiempo.
    Después del primer amor, todos son prescindibles.
    Magia, locura, amor… abre la puerta…
    Hay tiempos en que los besos dan sapos y otros en los que dan amores.
    Como la luna sin luz y como el viento sin aire.
    El tiempo es un canalla, ni sumiso a la brisa de la pasión, anega los sueños de estrellas negras.
    El primer sueño ¿realmente importa? No hay golondrinas hoy como la sombra. Besa y sigue remando.
    Olas de seda, perfume de la higuera entre tus labios, el ruido de las olas por el aire abortado: tu te desnudas luna de sangre…

     
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    La luz 

    La luz se abría por la ventana,
    y en ese momento,
    fuimos piratas en busca del instante;
    jugábamos con los límites del tiempo y del espacio
    haciendo cortas las distancias.
    Asómate:
    te escribiré como bailo cuando nadie me mira
    bailaré con letras cortas y acentos en los pies.

     
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    La nube 

    La nube, cómo vedija de lana,
    que veo tras la ventana,
    Se difunde en blanco y gris,
    Se estruja y se desparrama.
    Yo, con la lectura varada,
    me acurruco, me recuesto,
    y le digo hasta mañana.

     
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    La tarde 

    La tarde transcurre así

    Entre tonta y gris

    Que sencillo sería pintarla de colores si yo supiera

    Pero el ineludible devenir de la vida empuja y empuja

    Empuja y empuja

    Hacia no se sabe dónde

    La cabellera de un hombre se asoma por la ventana de un coche

    Sonríe

    De repente ilumina esa tarde que se estaba volviendo verde oliva

    (21 de marzo)
    ¡Feliz día de la poesía!

     
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    LUNA LUNERA Estricta gobernanta de mareas uña de… 

    LUNA, LUNERA
    Estricta gobernanta de mareas,
    uña de cal clavada en firmamento,
    anémico y magnético satélite,
    agujero de leche en mi ventana.

     
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    La ventana ventila las paredes que oyen La… 

    La ventana ventila las paredes que oyen .

    La silla sujeta lo que atrás llevas

    Los pies lloran cuando huyen de la vista

     
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    SOLES DE MAYO 

    De todas las miradas del mundo,
    yo me quedo con la poesía,
    porque la poesía es el misterio
    que se esconde, con pulso herido
    y del otro lado, como sombra de lágrimas,
    en todos los secretos del mundo,
    en todos los insondables abismos
    de las almas luminosas o dolidas
    que se asoman a nuestra ventana
    como soles jubilosos de mayo.

    (Homenaje-paráfrasis a Federico García Lorca en un día de misterio, como otro cualquiera, a punto de cumplirse los 117 años de su nacimiento. Perdón por mi osadía al reescribirle, estimados amantes -que no adeptos- de la poesía)

     
    • Ahasvero el Permalink

      No profanes de esa forma tan anti-lorquiana al maestro!!

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    SOLES DE MAYO 

    De todas las miradas del mundo,
    yo me quedo con la poesía,
    porque la poesía es el misterio
    que se esconde, con pulso herido
    y del otro lado, como sombra de lágrimas,
    en todos los secretos del mundo,
    en todos los insondables abismos
    de las almas luminosas o dolidas
    que se asoman a nuestra ventana
    como soles jubilosos de mayo.

    (Homenaje-paráfrasis a Federico García Lorca en un día de misterio, como otro cualquiera, a punto de cumplirse los 117 años de su nacimiento. Perdón por mi osadía al reescribirle, estimados amantes -que no adeptos- de la poesía)

     
    • Ahasvero el Permalink

      No profanes de esa forma tan anti-lorquiana al maestro!!

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    Desde mi ventana los veo ignorantes y felices… 

    Desde mi ventana los veo, ignorantes y felices, indiferentes y tediosos, terriblemente simples. oh, dulce indiferencia criminal tan cómoda y caliente… quien volviera a envolverse en su manto.

     
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    Por mi ventana entra una leve risa de… 

    Por mi ventana entra una leve risa de primavera.

     
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    La mariposa no es el jardín tan sólo… 

    La mariposa no es el jardín,
    tan sólo un par de flores amarillas
    que se elevan a mi ventana.

     
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    VIVA 

    La mariposa no es el jardín,
    tan sólo un par de flores amarillas
    que se elevan a mi ventana.

     
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    Entra sin ganas el mismo sol de nunca… 

    Entra sin ganas
    el mismo sol de nunca
    por mi ventana.

     
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    Lo primero que hago al levantarme es abrir… 

    Lo primero que hago al levantarme es abrir la ventana, respirar profundamente y llenarme los pulmones de mañana.

     
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    PANDEMONIA 

    “PLATO A LA CARTA”, reza el cartel. No. Ahora toca el no. Abajo el murmullo no cesa. Están esos pijos con sus pulseras, sus relojes, sus bolsos de diseño, y su conversación banal. Risas. En la tele esos superhéroes que tanto parece necesitar esta puta sociedad en crisis. El humo sube hasta la ventana disipado en el murmullo incomprensible y se mezcla con el mío. Mujeres rubias, flacas, liberadas, sin oficio ni armadura ríen como caracoles asmáticos mientras las otras putas de la calle las miran como vacas que ven pasar el tren. Ese maldito olor a puro sube hasta mi escritorio. Me duele la espalda, el culo, las témporas, la rodilla que me golpeé esta tarde en el trabajo. Todo el mundo tiene algo malo, dice, tras una carcajada, ese tipo imbécil de abajo. La vecina de enfrente tiene su enorme Mac encendido. ¿Dónde está? ¿Qué piensa? ¿Qué hace? El gato se asoma al balconcito. Mira la gente del bareto-teatro. ¿Cuándo se van?, parece decir. Me siento anestesiada por el murmullo y enciendo otro cigarrillo. ¿Realmente he vuelto a fumar? Jodida mierda. Bendito humo. Humo. Humo. Humo. Mojitos. Cócteles. Sangría. Tinto verano. Vinos y copas. Plato a la carta. Al parecer, ahora el tiempo se mide de viernes a viernes. El resto del tiempo no somos humanos, no vivimos, estamos condenados en un trabajo que no nos gusta, haciendo cosas que nos desagradan para corporaciones anónimas y limitadas. ¿Cómo esperamos crear un mundo mejor así? Tampoco parece importarnos. La vecina de enfrente no tiene cara, yo creo que es una persiana. Sus ojos horizontales miran por las rendijas que dejan las lamas de madera. También respira por ellas, y escucha y huele el pescado. Cada una de esas lamas funciona como un sentido diferente. Sentidos que ni nos imaginamos y que captan las imperceptibles sensaciones ultramundanas que le llegan por todas partes. Sensor de terremotos. Detector de gases etéreos, ondas gamma y temblor de mariposas remotas. Visualizador de ectoplasmas evacuatorios. Localizador de angustias referenciales. Señalador de estanqueoladas irresolubles. Descubridor de parasimpatías. Sonda sinuosenoidal obstruida y catalítica. Visor de cuerdas y partículas elementales. Telecopiador de místicas insufribles. Medidor de superlatividad asidua discontinua y forética… Eso, hasta donde yo sé.

     
    • albertodieguez el Permalink

      Plato único, plato sin carta, no hay elección…

    • granvargas el Permalink

      Pardiez, Pandemonia, tu plato está entre las cucharas de Vallejo y Cortázar.

    • pandemonia el Permalink

      Cuando se ha comido de ellos, algo queda, supongo.

    • lagaviotaconamor el Permalink

      Paquirrín va hacia él mono? yo pensaba que había nacido mono ya

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    PLATO A LA CARTA 

    No. Ahora toca el no. Abajo el murmullo no cesa. Están esos pijos con sus pulseras, sus relojes, sus bolsos de diseño, y su conversación banal. Risas. En la tele esos superhéroes que tanto parece necesitar esta puta sociedad en crisis. El humo sube hasta la ventana disipado en el murmullo incomprensible y se mezcla con el mío. Mujeres rubias, flacas, liberadas, sin oficio ni armadura ríen como caracoles asmáticos mientras las otras putas de la calle las miran como vacas que ven pasar el tren. Ese maldito olor a puro sube hasta mi escritorio. Me duele la espalda, el culo, las témporas, la rodilla que me golpeé esta tarde en el trabajo. Todo el mundo tiene algo malo, dice, tras una carcajada, ese tipo imbécil de abajo. La vecina de enfrente tiene su enorme Mac encendido. ¿Dónde está? ¿Qué piensa? ¿Qué hace? El gato se asoma al balconcito. Mira la gente del bareto-teatro. ¿Cuándo se van?, parece decir. Me siento anestesiada por el murmullo y enciendo otro cigarrillo. ¿Realmente he vuelto a fumar? Jodida mierda. Bendito humo. Humo. Humo. Humo. Mojitos. Cócteles. Sangría. Tinto verano. Vinos y copas. Plato a la carta. Al parecer, ahora el tiempo se mide de viernes a viernes. El resto del tiempo no somos humanos, no vivimos, estamos condenados en un trabajo que no nos gusta, haciendo cosas que nos desagradan para corporaciones anónimas y limitadas. ¿Cómo esperamos crear un mundo mejor así? Tampoco parece importarnos. La vecina de enfrente no tiene cara, yo creo que es una persiana. Sus ojos horizontales miran por las rendijas que dejan las lamas de madera. También respira por ellas, y escucha y huele el pescado. Cada una de esas lamas funciona como un sentido diferente. Sentidos que ni nos imaginamos y que captan las imperceptibles sensaciones ultramundanas que le llegan por todas partes. Sensor de terremotos. Detector de gases etéreos, ondas gamma y temblor de mariposas remotas. Visualizador de ectoplasmas evacuatorios. Localizador de angustias referenciales. Señalador de estanqueoladas irresolubles. Descubridor de parasimpatías. Sonda sinuosenoidal obstruida y catalítica. Visor de cuerdas y partículas elementales. Telecopiador de místicas insufribles. Medidor de superlatividad asidua discontinua y forética… Eso, hasta donde yo sé.

     
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      Plato único, plato sin carta, no hay elección…

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      Pardiez, Pandemonia, tu plato está entre las cucharas de Vallejo y Cortázar.

    • pandemonia el Permalink

      Cuando se ha comido de ellos, algo queda, supongo.

    • lagaviotaconamor el Permalink

      Paquirrín va hacia él mono? yo pensaba que había nacido mono ya

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    VIVA 

    Entre amapolas rojas,
    abierta la ventana,
    veneno en tus labios.

    El viento perfumado
    con ciento y un versos.

     
    • albertodieguez el Permalink

      abro las rojas amapolas
      haciendo versos
      de tus rojos labios
      perfumado veneno
      con cien vientos

    • lagaviotaconamor el Permalink

      PUES NI SON AMAPOLAS NI ABABOLES, SINO PIEDRAS EN EL CAMINO

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    entre amapolas rojas abierta la ventana veneno en… 

    entre amapolas rojas
    abierta la ventana
    veneno en tus labios
    el viento perfumado
    con ciento y un versos

     
    • albertodieguez el Permalink

      abro las rojas amapolas
      haciendo versos
      de tus rojos labios
      perfumado veneno
      con cien vientos

    • lagaviotaconamor el Permalink

      PUES NI SON AMAPOLAS NI ABABOLES, SINO PIEDRAS EN EL CAMINO

    • pixieandixie el Permalink

      Reblogged this on Relatos y Emociones and commented:
      Amapolas

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    EXT. TORRE SCHWEPPES. NOCHE 

    Schweppes,
    lágrimas rojas en la despedida,
    luces de neón iluminadas,
    observo a través de la ventana
    las venas de metal de la ciudad.

     
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    Schweppes lágrimas rojas en la despedida luces de… 

    Schweppes,
    lágrimas rojas en la despedida,
    luces de neón iluminadas,
    observo a través de la ventana
    las venas de metal de la ciudad.

     
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    nacen los cisnes donde los ciegos ven abierta… 

    nacen los cisnes
    donde los ciegos ven
    abierta la ventana

     
    • gaviotasinamor el Permalink

      Muy bueno filósofa
      feliz navidad guapa

    • viva el Permalink

      Gracias, feliz solsticio de invierno.

    • gaviotasinamor el Permalink

      Pues mira por donde esto me gusta más, siesque eres una poeta amiga mia, muaskk

    • viva el Permalink

      ;-)

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    Si de cerrada ventana viene el día acierte… 

    Si de cerrada ventana viene el día
    acierte el azar sus huellas
    y en el pliegue de la página maestra
    adivinen la ruta señalada

     
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    Cesa la lluvia La ventana se abre a… 

    Cesa la lluvia.
    La ventana se abre
    a un nuevo amanecer.

     
    • The Translator el Permalink

      Pillan la fregona los sin techo…

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      necesitamos más haikus!

    • Julio Santizo Coronado (Facundo) el Permalink

      Nunca habrá suficientes haikais. Nunca habrá suficientes palabras. Y cuando se acaben las palabras les buscaremos más definiciones. (Me encanta la lluvia, que no escampe, por favor)

    • mercedesmolinero el Permalink

      La ventana se abre, pero no la abráis mucho, que otra ola de frío nos invade.

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    Sabes que ha llegado el nuevo día cuando… 

    Sabes que ha llegado el nuevo día cuando ves la luz entrar por la ventana.

     
    • Deborah el Permalink

      Y a veces, por arte de magia, el día y la noche se enredan.

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    AHASVERO 

    Conmigo sólo está el silencio, mecido por el tictac de un reloj, y esa maldita máquina que me mantiene vivo. @wendda y @cora son humo que se disipa en mis callejones cerebrales como la bocanada de un cigarrillo. Por la ventana entra lo que a mi atrofiado olfato le parece un leve olor a flores secas.

     
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    Conmigo sólo está el silencio, mecido po… 

    Conmigo sólo está el silencio, mecido por el tictac de un reloj, y esa maldita máquina que me mantiene vivo. @wendda y @cora son humo que se disipa en mis callejones cerebrales como la bocanada de un cigarrillo. Por la ventana entra lo que a mi atrofiado olfato le parece un leve olor a flores secas.

     
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    En la redonda ventana de la luna habla… 

    En la redonda ventana de la luna,
    habla de la belleza el bufón triste
    mientras los mudos horizontes de los campos,
    al dictado de sus lágrimas fugaces,
    se consumen y escriben sus reflejos.

     
    • Susana el Permalink

      es una chismosa la luna, siempre cotilleandonos , te mira a ti y a mi, como la envidio, que jodia…

    • sky el Permalink

      wauuu, qué sorpresa! estabas presa?

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    En la redonda ventana de la luna 

    En la redonda ventana de la luna,
    habla de la belleza el bufón triste
    mientras los mudos horizontes de los campos,
    al dictado de sus lágrimas fugaces,
    se consumen y escriben sus reflejos.

     
    • Susana el Permalink

      es una chismosa la luna, siempre cotilleandonos , te mira a ti y a mi, como la envidio, que jodia…

    • sky el Permalink

      wauuu, qué sorpresa! estabas presa?

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    salamandra 

    Hoy salgo a respirar a la ventana. Parece que ha refrescado un poco. Frente a mí está El salamandra, paseando los muros del edificio de enfrente. Él ha tenido más suerte que yo, no sólo puede respirar este aire viciado y radiactivo, sino que además puede adherirse a las paredes y desafiar la gravedad. Su mutación genética sí que se lo permite.

     
  • viva el Permalink |
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    Navegando la luna por la ventana 

    Navegando la luna por la ventana. Viendo el reflejo del otro lado.

     
  • viva el Permalink |
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    ventana 

    La ciudad es una ventana indiscreta por la que espío la piel ajada o tersa… En cada habitación encuentro una historia que conecta contigo.

     
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    TV 

    La luna en la ventana, televisión gratuita.

     
    • carlos el Permalink

      tvs el ombligo?

    • tintadelcorazon el Permalink

      tvs el ombligo?

    • xarleen el Permalink

      Sería genial poder ver desde la ventana la luna, pero… desde mi ventana no se ve… jo

    • Ahasvero el Permalink

      hay cosas peores, yo enfrente tengo a un empresario de pompas fúnebres.

    • Ahasvero el Permalink

      y el jodío intenta venderme todos los días su producto estrella.

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    Mordisco de estrellas 

    Qué noche más senil espera en la ventana
    y que aburridas desfilan las estrellas.
    ¡Jamás se muerden unas a otras!

    Excepto la fugaz,
    que ayer, sin ir más lejos,
    al rostro de la luna le dio un tajo.

     
  • viva el Permalink |
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    VENENA 

    Venena no es una forma gangosa de decir ventana, es la forma de llamar al veneno con su género correcto. ESA SOY YO.

     
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    Venena 

    Venena no es una forma gangosa de decir ventana, es la forma de llamar al veneno con su género correcto.

     
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    Hotel 

    Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.

    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
    • Umar el Permalink

      Yo también espero oculto en la oscuridad…

    • Umar el Permalink

      …a que esto alcance su desenlace de alguna manera.

    • Ahasvero el Permalink

      Ya somos dos…

    • Ahasvero el Permalink

      … los que ocultos en la oscuridad esperamos los desenlaces.

  • viva el Permalink |
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    PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL 

    monje Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.
    tienda
    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
    • Umar el Permalink

      Yo también espero oculto en la oscuridad a que esto alcance su desenlace de alguna manera.

    • Ahasvero el Permalink

      Ya somos dos los que ocultos en la oscuridad esperamos los desenlaces

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    BARRENDERO 

    Eran las cinco en punto de la madrugada. Había llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto tenía un aspecto deplorable cuando se asomó por la ventana. En realidad todo en él era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusilánime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hacían sentir al que lo contemplaba una repulsión instintiva. Se despiojó de las inmensas legañas que le cubrían los ojos y bostezó con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Había latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aquí y allá, un sinfín de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera podía imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rincón de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horrísono que escondía dentro.

    Arrastrando los pies entró en el cuarto de baño y sin encender la luz se miró al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupió en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Debería limpiar esto alguna vez, pensó, y tomó el primer trago del día con el que se enjuagó la boca. A la media hora había agotado la botella. En la escalera se oyó al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asomó por la mirilla, como hacía siempre, y comentó entre dientes:

    —¡Maldito mierda!

    Por la ventana del patio oyó como la vieja de enfrente hacía sus deposiciones matutinas. Una sonrisa estúpida recorrió su rostro. Luego le colocó el mentón a “la parienta”, que estaba empotrada en el sillón. La parienta olía bastante mal. Para animarse tomó un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

    Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

    Siempre iba andando a todos sitios, también al trabajo. Esa mañana tenía que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sabía de memoria, hoy sólo tenía que barrer tres calles y no muy largas, además, a la velocidad que él barría, habría acabado a las dos horas y podría escaparse a la Ballesta. Así que respiró hondo y de nuevo una sonrisa estúpida llenó su vacuo semblante. Era la cara que ponía cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarició los testículos.

    Los domingos a las nueve la calle aún está solitaria y vacía. Si no fuera por los barrenderos –pensó- las ciudades estarían desbordás de papeles, colillas y cacas de perro, no podríamos vivir en ellas con tanta mierda acumulá. Cogió un periódico tirado y lo dobló con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de bebé, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continuó barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro –dijo para sí.

    A las once y cuarto estaba listo, según él. Dio la última calada a la colilla; dejó la pala y la escoba dentro del carretón y, empujándolo, se dirigió con diligencia hacia el Centro.

    Aquel día, muy caluroso para ser enero, acabó la rutina diaria más pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba más intranquilo de lo habitual. Su instinto de hurón le decía algo que no era capaz de comprender. Volvió a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteniéndose un poco en cada puerta. Nada parecía fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sabía explicar le producía un comecome. Extraño silencio. No podía escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parecía estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguzó los sentidos. Si no podía oír, al menos podría oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parecía haber nadie, sería el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que salía de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar más la curiosidad, decidió entrar a curiosear. El cadáver se conservaba mejor de lo que cabía esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto había aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y había dejado a su mujer como un pájaro.

     
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      They were the five o’clock of the dawn. It had rained and the street appeared devastating and solitary. Augusto had a deplorable aspect when it was shown by the window. In fact everything in him was laborious, lamentable and devastating. A swollen glance and pusilánime and a great nose as a boot along with their extreme belly made feel to which it contemplated an instinctive repulsion to it. One deloused of immense legañas that to him the eyes covered and yawned with laziness. The ragged aspect was very in consonancia with its house. There were tins of beer thrown by the ground, accumulated dirty plates in a washbowl, enlodada lazy mud clothes randomly here and there, sinfín of knicks-knack mixed with food and alcohol bottles. Being inside, anyone could imagine without difficulty covacha of a pordiosero in a corner of a street of the suburb, when in fact it was a house whose outer aspect nobody had imagined the terrible thing, dirty and horrísono that it hid inside.
      Dragging the feet it entered the bathroom and without igniting the light one watched the mirror. It could not support it long time. Escupió in the cup of water but flemas fell in the ground next to a thrown towel. It would have to clean this sometimes, it thought, and it took the first drink from the day with which the mouth was rinsed. To half an hour it had exhausted the bottle. In the stairs one heard the doorman retire the dustbin of the street. It was shown by the peephole, like it always did, and it commented between teeth:
      – Damn excrement!
      By the window of the patio it heard like the old one of opposite made his depositions matutinal. A stupid smile crossed its face. Soon it placed the chin to him to “the relative”, who was embedded in the armchair. The relative smelled badly enough. In order to animate itself she took a drink. The varices of the cheeks and the nose were to point to take their habitual reddish and swollen color.
      It went out and it ignited means cigarette that found wire drawing in the sidewalk. Was put it in the lips and put the hands in the pockets. It smiled like an idiot with the inclined head.
      It always was walking to all sites, also to the work. That morning had to go to zone 3 of district 5. Was already known it of memory, today only had to sweep three streets and not very long, in addition, at the
      speed that he swept, would have finished to the two hours and could escape to the Crossbow. So it breathed deep and again a stupid smile filled its empty semblante. It was the face that put when it thought about the teats of Boni, as great as its head. And with the hands in the pocket one caressed the testicles.
      Nine Sundays to the street still is solitary and empty. If not outside of the street cleaners – it thought – the cities would be in favor desbordás of papers, butts and poops of dog, we could not live in them with as much excrement acumulá. It took a newspaper thrown and it doubled it with extreme care, like that doubles a baby savannah, and it introduced it in the pocket of the jacket. Soon it continued sweeping the butts. The dog poops not them mud – it said for himself.
      To eleven and quarter he was ready, according to him. It gave the last one pierced to the butt; it left the shovel and the broom within the small cart and, pushing it, went with diligence towards the Center.
      That day, very warm to be January, more soon finished the daily routine of the customary thing. Alpaca the doorman, was intranquilo of the habitual thing more. Its instinct of ferret said something to him that was not able to include/understand. It returned to raise to the stairs cleaning the banister rails, and stopping a little in each door. Nothing seemed outside the current, nevertheless did not finish brooding. Something indefinite that did not know to explain produced comecome to him. Strange silence. It could not listen to the
      conversations of the neighbors. Nobody seemed to be in the house and nevertheless it noticed an amazing presence. It sharpened the senses. If it could not hear, it could at least smell and to even enter to watch. Since it did not seem to have nobody, it would be the best moment to snoop. And intrigued by the scent that left the house of Augusto, not being able to hold plus the curiosity, it decided to enter to look around. The corpse was conserved better of which it was possible to hope to take smelling as much time, and is that Augusto had learned something of taxidermia, when he was young and it had left to his woman like a bird.

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      They were the five o’clock of the dawn. It had rained and the street appeared devastating and solitary. Augusto had a deplorable aspect when it was shown by the window. In fact everything in him was laborious, lamentable and devastating. A swollen glance and pusilánime and a great nose as a boot along with their extreme belly made feel to which it contemplated an instinctive repulsion to it. One deloused of immense legañas that to him the eyes covered and yawned with laziness. The ragged aspect was very in consonancia with its house. There were tins of beer thrown by the ground, accumulated dirty plates in a washbowl, enlodada lazy mud clothes randomly here and there, sinfín of knicks-knack mixed with food and alcohol bottles. Being inside, anyone could imagine without difficulty covacha of a pordiosero in a corner of a street of the suburb, when in fact it was a house whose outer aspect nobody had imagined the terrible thing, dirty and horrísono that it hid inside.
      Dragging the feet it entered the bathroom and without igniting the light one watched the mirror. It could not support it long time. Escupió in the cup of water but flemas fell in the ground next to a thrown towel. It would have to clean this sometimes, it thought, and it took the first drink from the day with which the mouth was rinsed. To half an hour it had exhausted the bottle. In the stairs one heard the doorman retire the dustbin of the street. It was shown by the peephole, like it always did, and it commented between teeth:
      – Damn excrement!
      By the window of the patio it heard like the old one of opposite made his depositions matutinal. A stupid smile crossed its face. Soon it placed the chin to him to “the relative”, who was embedded in the armchair. The relative smelled badly enough. In order to animate itself she took a drink. The varices of the cheeks and the nose were to point to take their habitual reddish and swollen color.
      It went out and it ignited means cigarette that found wire drawing in the sidewalk. Was put it in the lips and put the hands in the pockets. It smiled like an idiot with the inclined head.
      It always was walking to all sites, also to the work. That morning had to go to zone 3 of district 5. Was already known it of memory, today only had to sweep three streets and not very long, in addition, at the
      speed that he swept, would have finished to the two hours and could escape to the Crossbow. So it breathed deep and again a stupid smile filled its empty semblante. It was the face that put when it thought about the teats of Boni, as great as its head. And with the hands in the pocket one caressed the testicles.
      Nine Sundays to the street still is solitary and empty. If not outside of the street cleaners – it thought – the cities would be in favor desbordás of papers, butts and poops of dog, we could not live in them with as much excrement acumulá. It took a newspaper thrown and it doubled it with extreme care, like that doubles a baby savannah, and it introduced it in the pocket of the jacket. Soon it continued sweeping the butts. The dog poops not them mud – it said for himself.
      To eleven and quarter he was ready, according to him. It gave the last one pierced to the butt; it left the shovel and the broom within the small cart and, pushing it, went with diligence towards the Center.
      That day, very warm to be January, more soon finished the daily routine of the customary thing. Alpaca the doorman, was intranquilo of the habitual thing more. Its instinct of ferret said something to him that was not able to include/understand. It returned to raise to the stairs cleaning the banister rails, and stopping a little in each door. Nothing seemed outside the current, nevertheless did not finish brooding. Something indefinite that did not know to explain produced comecome to him. Strange silence. It could not listen to the
      conversations of the neighbors. Nobody seemed to be in the house and nevertheless it noticed an amazing presence. It sharpened the senses. If it could not hear, it could at least smell and to even enter to watch. Since it did not seem to have nobody, it would be the best moment to snoop. And intrigued by the scent that left the house of Augusto, not being able to hold plus the curiosity, it decided to enter to look around. The corpse was conserved better of which it was possible to hope to take smelling as much time, and is that Augusto had learned something of taxidermia, when he was young and it had left to his woman like a bird.

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      Joder que depresion

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      LO ANOTO, AZENA!

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      Y QUÉ LO DIGAS, IGNACIO!

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    AVANCES EN LA LUCHA CONTRA LA DERECHA 

    La prestigiosa Universidad de Cornnegy Melon acaba de publicar un interesante e instructivo estudio, titulado How to kill rights, avalado por el competente equipo del profesor Stup Idezzes, en el que han descubierto un método infalible para acabar con la derecha. La idea es sencilla y extraordinariamente contundente: se trata de pillar infraganti a su líder haciendo el amor con el vibrador de su móvil. Hasta ahí parece que todo funciona estupendamente. El método, de hecho, se ha probado con ratas, cobayas, mamarrachos africanos de un zoo de Madrid llamado M-30, una muestra representativa de Telojuros Porsnoopys y varios Pitecantropus Ratardatissimus, que se prestaron voluntariamente al experimento.
    Dada mi probada capacidad para replicar arriesgados experimentos, Mr. Idezzes ha solicitado que le ayude a aplicarlo en España, Reino Unido y USA. Su intención es empezar a producirlo en cantidades industriales coincidiendo con la aparición en el mercado de una desconocida marca de Sistemas Operativos llamada Ventana Ciega, o algo así. He de hacer notar que la CIA de USA y la TIA de España se han mostrado inmediatamente interesadas y han comenzado a financiar el proyecto con unas extrañas pero sin duda sabrosas setas que, según ellos, no son venenosas. ¡Para que luego digan que la investigación no da ni para bocadillos!
    Por ahora estamos en fase experimental pero en cuanto tengamos los primeros resultados en España serán una primicia en esta revista científica. Os mantendré informados. Y ahora perdonad pero tengo que ir al baño a vomitar el bocadillo que me hizo la TIA con las setas de la CIA.

     
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    8 La lluvia 

    “La lluvia no cesa ¿Estoy muerto? lo estoy la almohada empapada en sudor la lluvia incesante el sudor ajuste de cinturón ajuste de cuentas ajustes no corras ve despacio no te corras aún llueve queso con caos estoy sudando sangro muero hambre mucha hambre no quiero comer no quiero comer no quiero ¿es sed? demasiada agua el dolor la lluvia ha cesado no quedan animales silencio la pantera se acerca negra y sigilosa despierta despierta despierta imposible estoy muerto no sudes no sudes no imposible córtate el pelo córtate las uñas córtate el cuello el cuerpo da señales de alarma al arma al arma y el alma madura ¿madura? se cae se retuerce como un gusano pisoteado veintiuno o menos pero pesa en el pecho muñeca sí también abajo en la entrepierna entrepierna con mantequilla cálida entrepierna con mantequilla vuelve a llover despierta despierta la pantera zarpa levanta levanta hay que hacerlo ahora ya ya ya”
    Carlos se levanta aturdido. Mira por la ventana. Se ve luz vieja en la vieja casa del viejo vecino. La lluvia arrecia.

     
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    8. La lluvia… 

    “La lluvia no cesa ¿Estoy muerto? lo estoy la almohada empapada en sudor la lluvia incesante el sudor ajuste de cinturón ajuste de cuentas ajustes no corras ve despacio no te corras aún llueve queso con caos estoy sudando sangro muero hambre mucha hambre no quiero comer no quiero comer no quiero ¿es sed? demasiada agua el dolor la lluvia ha cesado no quedan animales silencio la pantera se acerca negra y sigilosa despierta despierta despierta imposible estoy muerto no sudes no sudes no imposible córtate el pelo córtate las uñas córtate el cuello el cuerpo da señales de alarma al arma al arma y el alma madura ¿madura? se cae se retuerce como un gusano pisoteado veintiuno o menos pero pesa en el pecho muñeca sí también abajo en la entrepierna entrepierna con mantequilla cálida entrepierna con mantequilla vuelve a llover despierta despierta la pantera zarpa levanta levanta hay que hacerlo ahora ya ya ya”
    Carlos se levanta aturdido. Mira por la ventana. Se ve luz vieja en la vieja casa del viejo vecino. La lluvia arrecia.

     
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    La lluvia no cesa ¿Estoy muerto lo… 

    “La lluvia no cesa ¿Estoy muerto? lo estoy la almohada empapada en sudor la lluvia incesante el sudor ajuste de cinturón ajuste de cuentas ajustes no corras ve despacio no te corras aún llueve queso con caos estoy sudando sangro muero hambre mucha hambre no quiero comer no quiero comer no quiero ¿es sed? demasiada agua el dolor la lluvia ha cesado no quedan animales silencio la pantera se acerca negra y sigilosa despierta despierta despierta imposible estoy muerto no sudes no sudes no imposible córtate el pelo córtate las uñas córtate el cuello el cuerpo da señales de alarma al arma al arma y el alma madura ¿madura? se cae se retuerce como un gusano pisoteado veintiuno o menos pero pesa en el pecho muñeca sí también abajo en la entrepierna entrepierna con mantequilla cálida entrepierna con mantequilla vuelve a llover despierta despierta la pantera zarpa levanta levanta hay que hacerlo ahora ya ya ya”
    Carlos se levanta aturdido. Mira por la ventana. Se ve luz vieja en la vieja casa del viejo vecino. La lluvia arrecia.

     
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    RPC 

    Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

    Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

    Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

    Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

    En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

    Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

    —salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

    Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

    —De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
    Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

    Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
    — y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

    Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

     
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      There are people who raise passions, dramatic countries, wars, revolutions, catastrophes, floods, hurricanes, ruins, outcomes, cataclysms, disasters, hecatombes, destructions, misfortunes, accidents, upheavals, bankruptcies, the evils, discouragements, destructions, demolitions, descalandrajos, decompositions, disintegrations, dismemberments, declines, desolations, damages, destructions, devastations, messes, damage, estropicios, exterminations, exhausted, discords, disagreements, ransackings, terrible consequences by simple fruslería of destripacuentos that diabolically, infernalmente, satanically, malignantly does not recognize its deyecciones.

      1.Patraña
      That Ester morning had had breakfast an enormous cereal bowl. One felt with much energy to undertake a new day of work in Radio Continental Patraña, the magnificent transmitter of the news.

      While it was transferred in the taxi towards the street in which they were the RPC studies could be noticed of unusual personages who discussed in the streets of the city. In all of them a circle were several groups of people forming who seemed to maintain a discussion so early somewhat heated to be. As it had a little dream, it did not grant importance to him and simply it thought about another thing. It was necessary to have many desire to maintain those absurd controversies matutinal. When gruño left to the car the taxi driver bad-tempered him and it was on the verge of sending improperio to him but it was contained. When arriving at the Ester transmitter it also found to the head of programs discussing with the sound technician and, again, it did not grant great importance to him, although already it began to him to tire the enervación that was breathed in the morning in all sites to those hours.

      Ester approached the teletype, that was escupiendo the fresh news. There was an attack abroad; selections with many disturbances in Africa; the ascent of petroleum; the rupture in the agreements of the countries of Near East; an heated debate in the Congress of the deputies…; and the outlandish news that did not understand but that it called the attention enormously to him. As it were in a big hurry, because already only they lacked twenty minutes to begin the program and not yet it had prepared the commentary, let the news separate to return soon on her. It made a summary and it decided as of them it would be the commented news of the day.

      In few minutes they were emitting the program of the Ester, most famous of all the continent. After commenting the news of the day, Ester took step to its infinite listeners. These called by telephone to comment out their own on the news.

      They thought in the beginning that one was technical problems, because any call did not arrive. It was really rare that nobody telephoned. Any other day the accumulation of calls was so that the technicians of the transmitter became crazy to select them. But peculiarly today no entered. Ester a little ashamed apologized before its supposed audience by these apparent technical problems and it even requested a little patience to which tried to call. Everything was useless. The technicians did not find any failure and began to discuss heatedly among them. All this discussion somebody entered of the street shouting. Nobody listened to him. Ester, a little gotten upset, wanted to put order and, beginning by which it finished entering, it was put to distribute improperios.

      you go out – the one said again with rage that finished entering. Nobody did case to him. So single Ester, that she was very peculiar, was shown to the window. The spectacle that contemplated left stupefied. In spite of the wonderful blue sky and the radiating sun, from the street of the railroad to the one of the park and also in all the bordering streets, that habitually were journeyed by a small amount of people, they had become authentic and surprising romería of people who shouted and sent to trastos an a others. Ester did not give credit to its eyes. Everybody seemed to be crazy and it did not include/understand anything of which it was happening. Their companions had gone out already and even continued there the discussion that had begun in the study. Ester thought that it was having a nightmare and to make sure it was tweaked in mofletes. She was wide-awake and well wide-awake.

      It lowered, she also, to the street with his recorder, like habitually did when it went to the hunting of the news. A preacher was raised in a púlpito improvised with great boxes of transport and harangued the multitudes. The news remembered that had read in the teletype. It spoke of a sect, of the aim of the world and it did not remember that other omens of bad omen, but did not grant importance to him in view of the tumults that were crowded around around to his.

      3.Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche
      Of the many disturbances that took place, no so was sounded as the one that crossed the streets of Madenera to lunch time. “They burned troyas”, as it said proud Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva of the radio and first that discovered the subject in the morning of the 18 of 1963 July.

      While that great fálico Coíbas was smoked that characterized to Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, it contemplated as the preacher made an effort vainly until arriving at the debilitation, because rather it seemed to cause the allergies of the contenders who its adhesions and amenes. Already since it entered the sect characterized by its fulgor fatuo when preaching. And it is that, as said my late grandmother, “a thing is to preach and another one to give wheat”.

      Ester, by that innate curiosity that characterized it, began to listen that propagandist demon.

      -… and a cloud will leave to its sign of discord and desolation between which they do not listen “the envoys upon the boxes”, because the Gentleman is right and compasivo with whom they listen to him… – the predicante vociferated.

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    AHASVERO 

    Mis encuentros con Dánae siempre se producían en la Ventana de su habitación. Esta costumbre, que mucho más tarde llegó a imponerse entre los enamorados casi como única posibilidad, no siempre me acarreó buenos frutos. Ahora lo sé, pero entonces me parecía una idea incontestable y brillante. Imaginaos al enamorado bajo la ventana, con su cítara o su laúd y sus galanterías, agasajando a su amada para que, enternecida, le invite a trepar por la madreselva y una vez cerca de ella, su febril arrebato, primero, e indolente rendición, después, acontezca en el dulce y placentero tálamo del amor.

    Cuántas veces acaricié la idea, antes de ponerla en práctica, sin atreverme, por lo innovador y atrevido de la situación. Pero hoy, después de haberla experimentado largos años, aún me produce estremecimiento e impavidez.

     
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      Room
      My encounter with Dánae always took place in the Window of their room. This custom, that much more late got to prevail almost between the enamored ones like only possibility, not always carried good fruits to me. Now I know it, but then it seemed to me an incontestable and shining idea. Imaginaos to the enamored one under the window, with its zither or his laúd and his galanterías, entertaining to loved his so that, enternecida, it invites to him to climb once up madreselva and near her, its febrile fit, first, and indolent surrender, later, occurs in the candy and placentero thalamus of the love.
      Mr. NervalHow many times I caressed the idea, before putting it in practice, without daring to me, by the bold innovator and of the situation. But today after it to have experienced long years still it produces tremor and impavidez to me.

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      Room
      My encounter with Dánae always took place in the Window of their room. This custom, that much more late got to prevail almost between the enamored ones like only possibility, not always carried good fruits to me. Now I know it, but then it seemed to me an incontestable and shining idea. Imaginaos to the enamored one under the window, with its zither or his laúd and his galanterías, entertaining to loved his so that, enternecida, it invites to him to climb once up madreselva and near her, its febrile fit, first, and indolent surrender, later, occurs in the candy and placentero thalamus of the love.
      Mr. NervalHow many times I caressed the idea, before putting it in practice, without daring to me, by the bold innovator and of the situation. But today after it to have experienced long years still it produces tremor and impavidez to me.

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    Rendija 

    Tengo tal resaca que cualquier rendija en la ventana me parece El Imperio del Sol Naciente

     
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      Uffff esas melopeas malísimas, donde el ruido y la luz nos puede dejar KO…buenísima esta!

    • Ahasvero el Permalink

      Y que lo digas, Bohemia

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    ANDRÉS PERTUSATO 

    Lo malo de dejar la ventana abierta para que entre el fresco es que siempre hay un fresco que acaba entrando.

     
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    A Pertusato 

    Lo malo de dejar la ventana abierta para que entre el fresco es que siempre hay un fresco que acaba entrando.

     
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