un viento cimarr√≥n…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de p√°lido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sof√°
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando m√°s joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la m√ļsica del c√©firo
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo est√° dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia ma√Īana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja m√°s vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
√°gil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala √ļnica de √°guila
chica furtiva del viernes
aunque ¬Ņqui√©n sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
seg√ļn se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de oto√Īo
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transe√ļnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
‚ÄĒy qu√©?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¬Ņpor qu√© sobre m√≠?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte est√° eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
m√°gica mujer de rojo
si se empa√Īa
por el crep√ļsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quiz√°s por eso est√°
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo m√°s seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¬Ņsoy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
‚ÄĒd√≠a tras noche‚ÄĒ
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor a√ļn?
lloreando cencellada
m√°s sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo so√Īar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
m√°s viva, m√°s desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
m√°s me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
est√° luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sue√Īo en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sue√Īo del terafante
en voz alta y sonora
‚ÄĒabsurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro l√°grimas
¬Ņalguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave monta√Īa
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Mosc√ļ
nuestro fuego rezonga
el banquero ara√Īa su √°baco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
‚ÄĒ¬°oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la c√ļpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
‚ÄĒ¬°abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y so√Īar
veo mi palabra perdida
h√°blame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
¬ęallegro ma non troppo¬Ľ
con sanguino a√Īejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi sat√°n desatado
postreramente
sin so√Īarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
m√°s cerca a√ļn, m√°s cerca
pero di que serás mía
abr√°zame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con l√°grima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¬Ņc√≥mo reparar un coraz√≥n roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¬°ay la leche!
hay se√Īales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¬°toma casta√Īa, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de har√°pos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
‚ÄĒlas olas est√°n rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con p√°rpado de escarcha
ni√Īo de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto m√°s me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no ser√° alcanzable
‚ÄĒla savia no est√° lejos
un silencio invisible
capit√°n Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su sat√°n, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo m√°s veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es f√°cil de amar
radiante por el √°ureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las ense√Īanzas de Orfeo
fascinando sin m√°s
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

Recuerdo de la Navidad futura

relatos

Una mujer canosa es vista junto a la ventana de un viejo salón de una casa de pueblo. Es a primeros de noviembre por la tarde. Una caldera de calefacción ruge como un león hambriento. Oye, chico (siempre me llama así), tenemos que hacer tartas, muchas tartas. Trae tu carro, me dice. Lo miro y con desgana mi perro, Karko, adivina que tiene que levantarse del carro. Se viene a mi lado y me mira. Qué hacemos ahora, parece querer decirme. Vamos, le digo.

Tenemos ya todas las gavillas recogidas y esperando en la cocina. Karko se relame. Yo salivo también pero no recibo nada. No puedes comértelas todas antes de haber empezado, me dice.

¬°Ay la leche!

greguerías

…pero di que ser√°s m√≠a
al alba y al ocaso.

del lado oscuro
estoy pensando en ti
en la ensenada de la perdición

para, gozosos, celebrar el día.
parte de mi
mira de cara o de reojo
‚ÄĒ¬°abrid la ventana!

de vuelta a la melodía
¬°ay la leche!
por ti bebe y brinda
eléctrica avenida.

relumbrando en mi cabeza,
no lloro l√°grimas,
capaz de morir sin decibelios.

el espejo no aprende nuestro gesto
con el humo y ceniza terminales.

INT. NAVE ESPACIAL

juego

Puesto de control de una nave espacial con muchas luces, botones y mandos y una pantalla o ventana en la que aparece la panorámica anterior con PAPOM, SOL*, LUNA*, ESTRELLA* Y TIERRA*. Un botón destaca en rojo sobre los demás, EJECT*. Ruidos electrónicos y del interior de un avión. (Los objetos marcados con * aparecen en todas las escenas de exteriores y funcionan siempre como en esta escena, a no ser que se indique específicamente otra cosa en la escena correspondiente)
El SISTEMA explica a BODOS, un muchacho semi-robot con voz electrónica o sintética, Recoge-Basuras espacial y que atrapa el mal olor, el funcionamiento de su sucia y vieja nave mientras viaja lentamente por el espacio.
SISTEMA (OFF)
Te lo explicaré otra vez; mira, en la pantalla hay distribuidas zonas sensibles al tacto, unas son estables, porque aparecen en todas las pantallas y funcionan siempre igual, y otras que no y cambian en cada pantalla, porque sirven para navegar, dependiendo de donde estemos.
BODOS
Dicen que soy un robot torpe y algo bobo, pero yo intento ayudar todo lo que puedo en el trabajo… y … Est√° bien, est√° bien… atiendo.
SISTEMA (OFF)
Vale, pulsa cada zona y recibirás la explicación. ¡Pero pon atención, eh, que sólo te lo explicaré una vez más! ¡Si la pulsas otra vez ya funcionará como te lo explique!

INT. MAZMORRA

juego

Picado de las cloacas y mazmorras del infierno. Una torre invertida muy profunda de estilo g√≥tico con argollas, rejas, ventanas, paredes, puertas, t√ļneles, cloacas.
Fuera en un monte cae una torrencial lluvia de agua y granizo.
TAU, que est√° en la mazmorra calcinante, oye a unos personajes llamando.
AYIN, QOPH y RESH
!Abrid, que llueve!
TAU les pide ayuda.
RESH, que odia al demoniaco SAMECH, le libera, pero este le persigue, escapando de √©l en el √ļltimo momento.
Liberación de TAU y la emperatriz.
Una vez han salido al prado, vuelven a la torre gótica y preparan el ataque a las torres de defensa que los Detritor han tomado en otra parte del reino.

EXT. DOS TORRES – NOCHE

juego

Una estepa con dos castillos, izquierdo y derecho, en forma de torre cuadrada color carne y ribeteados de oro con ventanas g√≥ticas, detr√°s hay un campo, un bosque de fantasmas, una monta√Īa doble, un precipicio que acaba en un curso de agua vivificadora. Aparece un cangrejo rojizo en el barrizal; dos perros guardianes o arpistas que ladran o cantan a una luna llena, un disco plateado de perfil femenino con largos rayos amarillos y rojos m√°s cortos. Gotas invertidas flotan en el aire. Sonido del viento entre los √°rboles. Ruido lejano de una cascada al caer. M√ļsica de arpa y de c√≠tara. Fantasmas, vampiros, murci√©lagos. Arrastrar de cadenas.
Acabada la batalla, el imperio descansa en paz. Sólo aparentemente ya que algo acecha en la noche. Los Detritor están reaccionando.
Una se√Īal m√°s del Mal, el encantamiento de los habitantes del campo de Selene.
Encuentran un objeto brillante pero que es falso porque no brilla por sí mismo, la luna.
BODOS, desperez√°ndose y bostezando.
¬°Ah! Tengo sue√Īo.
TAU
Est√° bien..
BODOS
Hagamos un alto para dormir.
TAU
Yo también estoy cansado..
DOS ARPISTAS cantan al claro de luna a una joven que desata sus cabellos al borde de la ventana, la princesa TZADDI KA, princesa lun√°tica o encantada.
ARPISTA UNO
En noche l√≥brega gal√°n intr√©pido oscuras calles atraves√≥ y bajo t√≠pica ventana g√≥tica templ√≥ su c√≠tara y as√≠ cant√≥…
TAU
¬°Vaya, un cantama√Īanas! ¬ŅY aqu√≠ es donde quieres dormir?
ARPISTA DOS
Ni√Īa bell√≠sima, de faz ang√©lical, que en blancas s√°banas durmiendo est√°s Despierta y √≥yeme, mis dulces c√°nticos, suspiros “pr√≥fundos” voy a exhalar.
TAU
¬Ņ¬°Otro m√°s!?
ARPISTA UNO
Pero la s√≠lfide que oy√≥ sus c√°nticos entre las s√°banas se arrebuj√≥ y dijo…
TZADDI
¬°C√°scaras,este es el “v√°mpiro”, ventana g√≥tica no le abro yo.
TAU
¬ŅQuieres dejar de decir chorradas, encanto?
BODOS
Dulce es el ta√Īer, dulce el cantar, dulce el escuchar.
TAU
¬°Oh, no, lo que faltaba!
BODOS
Sea tu caridad granero inagotable.
TAU
Y tu paciencia no menos inagotable que tu caridad.
BODOS
¬°Llueve hacia arriba!
TAU
¬ŅC√≥mo que llueve hacia arriba? ¬ŅQu√© est√°s diciendo?
BODOS, medio ido
Los elementos, el mundo visible, la luz reflejada, las formas materiales, el simbolismo…
TAU
¬°Ostras, gotas invertidas flotan en el aire!

Junio

greguerías

Oh luna silente que los √°rboles aman y eres sobre el llano dulzura de la sombra o niebla y resonancia en el alma dormida del paisaje.
Todas la rosas de la pálida luna caían, fantasmales, por la ventana abierta de tu cuerpo desnudo.
Estábamos juntos. Después lo he olvidado. (Walt Whitman)
Hazme, divino amor, la lluvia dorada de tus versos.
Limpios son los abismos de la ausencia. Como besos sin aire que no dejan huella. Como miradas que ni rastro dejan. Como la pena.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
A los pies que idolatro desplegada, Mano al fin de madurez inesperada, Otro rebelde henchido de mirada Repicar√° la carne desgarrada.
Como estrellas fugaces, todos los sue√Īos se rompen. Fin?
Quiero aprender tu piel como mapa de un tesoro imposible, escondido en la isla de los sue√Īos, en la playa arenosa de tus d√≠as, en tu mar.
El polvo sometido iza sus llamas, conteniendo de luz s√≥lo las formas. Las f√ļlgidas espinas de mis l√°grimas tristes sonr√≠en a tus ojos.
Cerebro hueco: vergel de perversiones debajo del sombrero.
Acaríciame como la suave y fresca sombra de junio.
El amor eterno es inconcluso.

Mayo

haikus

Sufre mi corazón con sólo rozar tu sombra sin poder abrazarte.
Ola tras ola el mar deja mi ojos como la arena.
Se desmaya la verde primavera todos los días.
A veces, sólo a veces, la espera es tan larga como un día sin baile.
Si hoy eres mi roca, ma√Īana ser√°s mi arena.
Sólo importan las estrellas que te iluminan.
Sígueme. No sé adónde voy. Quizás a todas partes. Quizás a la nada. Pero siempre a ti.
Qué tristes son los caminos que nos separan y qué negras las frías noches en que no estás.
Por las distancias cortas, los besos largos, la flores rojas, …yo te am√©.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Vosotros que admir√°is la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¬ŅQu√© sab√©is de belleza y de dolor?
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Love is made of little moments.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Caen al vacío pétalos y palabras que se marchitan.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Tan sólo quiero amarte en defensa propia.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Las alas del amor est√°n vac√≠as de sus brazos y s√≥lo queda arena en las pesta√Īas.
Qué dirán los que han visto el rumor herido de mi sombra sobre tus ojos.

Abril

haikus, relatos

HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
En este momento estoy a cero grados de separación de ti.
De tus manos zarparon las caricias que suavizan la sórdida aridez de este mundo que parece vagar a la deriva como un barco fantasma.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Hombre de arena, ya no queda nada, ni perfume en el viento.
El silencio de tu voz se perdió en la neblina.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Soy la luna del sol de tus ojos.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Descargu√© tu alma de la nube y ahora soy t√ļ lloviendo.
No hay hilo rojo pero para cada corazón hay llaves en el universo infinito del amor.
Todas las estrellas cuentan y yo cuento a las estrellas.
DESAYUNO CON AMANTES Dame el café de tus ojos, el zumo de tu mirada y, de tus labios, el pan, bien untado de tu risa.
La rosa es novia de la espina.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Lentos como la nieve Caían los copos de tu amor Sobre mi espalda dorada.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres TU.
La soledad es el ensayo de la muerte.
Mi vida est√° pintada sobre un muro incendiado de corazones solitarios.
Si quieres cambiarme, no es a mi a quien quieres. B√ļscate a otra.
Distracciones sin amor; amor sin distracciones… Where’s my Summer Love?
Las estrellas son almas de besos incendiarios que acarician de luz los bellos labios.

Febrero

poesía

Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
A Paco de Lucía: Corazón flamenco, honda guitarra, embrujo de mujer, soul de Andalucía.
Este desierto sin fin sólo me muestra el espejismo de un amor verdadero.
Para llorar no necesito la cebolla si te tengo a ti.
Ya de tus ojos, oasis Ya de tus labios, desierto O ya de tus manos, cielo.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Luna, labio del cielo besado por el sol.
Mi alma en llamas, hora dorada, por tu luz crepuscular horadada.
Hacerle el amor a tu sonrisa, acariciar despacio tu silencio.
Cuando aprendes a ser princesa todo el mundo quiere ser s√ļbdito.
A las olas, alas de amor a mar.
Se Dilatan Se Deleitan Se Delatan Tus Pupilas
Amarse para siempre en un instante eterno.
Cada mirada pertenece al que la mira.
Unas veces se ama y otras se aprende.
Dispara tus besos y róbame.
La mejor frase de amor es la que no se dice.
Si encajan nuestros cuerpos quiz√°s te empotre el alma.
Hay miradas que enamoran y palabras que lo desmienten.
Deshazme el amor.
Y ahora os dejo, que tengo que inventar la bomba erotónica.
Necesito un brochazo de amor!
Me conquistó tu mirada y tu sonrisa, ya es hora de que me conquisten tus abrazos y besos.
Me asomo al profundo pozo de sus ojos negros para gritarle pero nadie responde.
¬ŅFui yo tu princesa? Apenas fui un suspiro, Un cruce de miradas. Tan s√≥lo fue eso.
Amor por despecho tras amor de pecho.
Muri√≥ habiendo abrazado s√≥lo sue√Īos.
Recomiendo leerme en la intimidad de los abrazos el√©ctricos…
Ya no son latidos, son balas explosivas…
No quiero volver, no quiero olvidar…
Oculto tu amor en un poema que nadie leer√°.
Si el amor se marchita, endurece sus espinas.
S√≠… cada mirada, cada beso, cada caricia, cada palabra, cada sonrisa, cada abrazo… son necesarios. Todo lo dem√°s sobra.
Madurar es aceptar la derrota, la humillación y la ofensa.
¬ŅC√≥mo puedes tener alma si no tienes sonrisa?
Si vienes a buscarme, te acompa√Īo encantada.
A√ļn busco los contornos de tu rostro, las suaves orillas de tus dedos, el alado sabor de los besos que nunca nos dimos, tu tr√©mulo rubor…
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
“Querer” nunca fue sin√≥nimo de “que te quieran”.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Besos: droga de la claridad.
No soporto la mediocridad.
Quiero un amor que haga da√Īo.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Tal vez un día me vea reflejada en tus labios, en tu sonrisa, en tus besos.
El amor es tan ilusorio como los fantasmas.
Lee mi piel en la intimidad en tono grave y musical con la rotundidad de las olas espumadas que rompen en tus brazos galantes.
Nunca los besos fueron gratis, siempre los paga el desamor.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor es como las olas del mar, a veces calmachicha, otras tsunami y casi siempre una marejadilla.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cartero: un amor en cada puerta.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Ll√©vate lejos este amor, donde el sol lo abrase y fortalezca…
Eres daltónico para mi amor.
Todo est√° en contra de un amor a destiempo.
Después del primer amor, todos son prescindibles.
Magia, locura, amor… abre la puerta…
Hay tiempos en que los besos dan sapos y otros en los que dan amores.
Como la luna sin luz y como el viento sin aire.
El tiempo es un canalla, ni sumiso a la brisa de la pasi√≥n, anega los sue√Īos de estrellas negras.
El primer sue√Īo ¬Ņrealmente importa? No hay golondrinas hoy como la sombra. Besa y sigue remando.
Olas de seda, perfume de la higuera entre tus labios, el ruido de las olas por el aire abortado: tu te desnudas luna de sangre…

La luz

greguerías

La luz se abría por la ventana,
y en ese momento,
fuimos piratas en busca del instante;
jugábamos con los límites del tiempo y del espacio
haciendo cortas las distancias.
Asómate:
te escribiré como bailo cuando nadie me mira
bailaré con letras cortas y acentos en los pies.

La tarde

poesía

La tarde transcurre así

Entre tonta y gris

Que sencillo sería pintarla de colores si yo supiera

Pero el ineludible devenir de la vida empuja y empuja

Empuja y empuja

Hacia no se sabe dónde

La cabellera de un hombre se asoma por la ventana de un coche

Sonríe

De repente ilumina esa tarde que se estaba volviendo verde oliva

(21 de marzo)
¡Feliz día de la poesía!

¬°Sabemos de qu√© va esto!

greguerías

Felicito la iniciativa de creación de este sitio y quiero contribuir compartiendo algunas ideas.

El fen√≥meno del 8 de Marzo de 2018 en Espa√Īa, se produce por la conjunci√≥n de la sensibilizaci√≥n por la desigualdad que sufrimos las mujeres en nuestra sociedad y el hartazgo que tenemos con nuestros gobernantes en los ultimos a√Īos: corrupci√≥n, impunidad y privilegios para ellos, recortes sociales continuados, rescates de Bancos, Autopistas, etc. Y empobrecimiento generalizado y p√©rdida de derechos de la clase trabajadora.

A nivel personal, diré que ayer viví algo desconocido para mí en todas las movilizaciones en las que he participado. Ayer hubo complicidad entre las mujeres de este pais.

Al cruzarnos en las calles, al mirarnos en las manifestaciones, al asomarnos a ventanas y balcones para apoyar con cacerolas a las que desfilaban……
Hab√≠a comunicaci√≥n silenciosa. Nos dec√≠amos: ¬°SABEMOS DE QU√Č VA ESTO!

MORFEO

greguerías

Hoy he visitado dos casas inhabitables y sus almas vacías.

LAS CASAS Y LAS ALMAS.
La primera es una casa con planta en forma de L que tiene una salida a calles diferentes en cada uno de sus extremos. La casa tiene innumerables habitaciones y pasillos que forman un laberinto dif√≠cil de recordar. Hay estancias secas y oscuras pero tambi√©n las hay h√ļmedas y luminosas, con patios interiores soleados o lluviosos. Sus dos fachadas son viejas y resquebrajadizas. Una de ellas da al campo y se sale por un r√ļstico y viejo port√≥n de madera. La otra fachada da a una calle de ciudad de provincias y su puerta es de madera o hierro, seg√ļn los d√≠as, aunque es de una apariencia mediocre. Es inc√≥modo vivir en ella porque est√° casi vac√≠a de muebles, desconchada y polvorienta. Tan solo una peque√Īa parte se usa. El resto es visitada ocasionalmente por dos de los tres moradores: padre, madre e hija. √önicamente la ni√Īa recorre con frecuencia los lugares m√°s alejados e inh√≥spitos y conoce todos sus rincones y laberintos. El padre solo se atreve a recorrerla con su hija por miedo a perderse, aunque se siente atra√≠do por sus enormes posibilidades y le agradan especialmente esos abandonados jardines y patios con galer√≠as acristaladas a los que llega la luz y las nubes. La madre no sale nunca de los dos o tres cuartos principales que dan a la ciudad.
La segunda casa es redonda y alta, con forma de c√ļpula y una indescriptible arquitectura de estancias interiores. La c√ļpula est√° recubierta por una √ļnica y continua estanter√≠a de libros imposibles de alcanzar ni leer. Nada tiene una funci√≥n concreta en este alojamiento: se puede dormir, cocinar o bailar, de forma indiferente, en cualquiera de sus m√ļltiple rincones. Aunque hay muros, vigas y escaleras… la separaci√≥n entre espacios nunca es total ni resulta evidente. A veces se tiene la sensaci√≥n de que los elementos arquitect√≥nicos cambian a capricho y con desasosiego para algunos de sus habitantes y visitantes. Otros, en cambio, parecen acostumbrados a los cambiantes designios de la mansi√≥n. No se sabe si los vanos exteriores son puertas o ventanas. Por cualquiera de ellos se puede entrar y salir. Incontables personas, cada cual m√°s extra√Īa, entran y salen continuamente. Hay gente que vive all√≠ siempre, en su recodo imposible y otros que entran tan solo a curiosear y marcharse. Se cuentan por centenas los cachivaches in√ļtiles que la adornan y a los que los habitantes intentamos encontrar una utilidad para satisfacer una perentoria necesidad del momento: fre√≠r un huevo frito con un disco; oler las noticias en un tintero; escuchar m√ļsica con unas gafas sin cristales; fabricarnos un reloj digital con una caja de cuchillas de afeitar o un smartphone con lo que parecen las pastillas de freno de un coche.

INUNDACI√ďN

greguerías

A veces lloro y me arde el estómago,
quiero contarte una historia de dulces cosas
pero mis ventanas oscuras no me dejan ver
y me arde el vientre de nueve a cinco.
A veces grito en el mar y nadie puede oírlo.
Quiero decir lo que quiero decir, desde este cuerpo,
atrapado entre huesos y dolores,
pero mis cuerdas están gastadas y secas.
Di lo que quieras, est√° lloviendo otra vez.
El bote hace aguas y hay huracán de nuevo.
¬ŅDe qu√© sirve gritar en la distancia del oc√©ano?
¬ŅY qui√©n quiere vivir para siempre,
en este mar terrible, sin salvación, sin fe?

A MI HERMANO ANICETO

greguerías

La luz terca y cansina de las siestas de La Mancha. Todo está sumergido en el formol del pasado, viejas que debieron morir hace mucho tiempo, cosen y rumian sus rezos a las puertas de las casas. La luz familiar de estas calles es la que se prende a los ojos y a la sangre, al polvo dinástico de las cosas. La luz amniótica que pasa como un río silencioso, hermanando orillas, lamiendo la piedra de las tapias, las ventanas enclavadas. La luz detenida de las cinco de la tarde, detenida en los relojes, en los olivos, en esos cerros comidos de intemperie, en el luto totémico y lustral de los arcángeles, en el bronce tullido de las torres pregoneras. Y cómo no pensar en la muerte bajo este sol tan familiar, tan aburrido, tan obstinadamente infancia. Esta luz ni tan siquiera encuentra una puerta abierta, una sombra en la que refugiarse, una casa en la que arder reconocida. Bajo este sol, vienes a enterrar al padre del amigo.

SOLES DE MAYO

poesía

De todas las miradas del mundo,
yo me quedo con la poesía,
porque la poesía es el misterio
que se esconde, con pulso herido
y del otro lado, como sombra de l√°grimas,
en todos los secretos del mundo,
en todos los insondables abismos
de las almas luminosas o dolidas
que se asoman a nuestra ventana
como soles jubilosos de mayo.

(Homenaje-par√°frasis a Federico Garc√≠a Lorca en un d√≠a de misterio, como otro cualquiera, a punto de cumplirse los 117 a√Īos de su nacimiento. Perd√≥n por mi osad√≠a al reescribirle, estimados amantes -que no adeptos- de la poes√≠a)

SOLES DE MAYO

poesía

De todas las miradas del mundo,
yo me quedo con la poesía,
porque la poesía es el misterio
que se esconde, con pulso herido
y del otro lado, como sombra de l√°grimas,
en todos los secretos del mundo,
en todos los insondables abismos
de las almas luminosas o dolidas
que se asoman a nuestra ventana
como soles jubilosos de mayo.

(Homenaje-par√°frasis a Federico Garc√≠a Lorca en un d√≠a de misterio, como otro cualquiera, a punto de cumplirse los 117 a√Īos de su nacimiento. Perd√≥n por mi osad√≠a al reescribirle, estimados amantes -que no adeptos- de la poes√≠a)

PLATO A LA CARTA

greguerías

No. Ahora toca el no. Abajo el murmullo no cesa. Est√°n esos pijos con sus pulseras, sus relojes, sus bolsos de dise√Īo, y su conversaci√≥n banal. Risas. En la tele esos superh√©roes que tanto parece necesitar esta puta sociedad en crisis. El humo sube hasta la ventana disipado en el murmullo incomprensible y se mezcla con el m√≠o. Mujeres rubias, flacas, liberadas, sin oficio ni armadura r√≠en como caracoles asm√°ticos mientras las otras putas de la calle las miran como vacas que ven pasar el tren. Ese maldito olor a puro sube hasta mi escritorio. Me duele la espalda, el culo, las t√©mporas, la rodilla que me golpe√© esta tarde en el trabajo. Todo el mundo tiene algo malo, dice, tras una carcajada, ese tipo imb√©cil de abajo. La vecina de enfrente tiene su enorme Mac encendido. ¬ŅD√≥nde est√°? ¬ŅQu√© piensa? ¬ŅQu√© hace? El gato se asoma al balconcito. Mira la gente del bareto-teatro. ¬ŅCu√°ndo se van?, parece decir. Me siento anestesiada por el murmullo y enciendo otro cigarrillo. ¬ŅRealmente he vuelto a fumar? Jodida mierda. Bendito humo. Humo. Humo. Humo. Mojitos. C√≥cteles. Sangr√≠a. Tinto verano. Vinos y copas. Plato a la carta.¬†Al parecer, ahora el tiempo se mide de viernes a viernes. El resto del tiempo no somos humanos, no vivimos, estamos condenados en un trabajo que no nos gusta, haciendo cosas que nos desagradan para corporaciones an√≥nimas y limitadas. ¬ŅC√≥mo esperamos crear un mundo mejor as√≠? Tampoco parece importarnos.¬†La vecina de enfrente no tiene cara, yo creo que es una persiana. Sus ojos horizontales miran por las rendijas que dejan las lamas de madera. Tambi√©n respira por ellas, y escucha y huele el pescado. Cada una de esas lamas funciona como un sentido diferente. Sentidos que ni nos imaginamos y que captan las imperceptibles sensaciones ultramundanas que le llegan por todas partes. Sensor de terremotos. Detector de gases et√©reos, ondas gamma y temblor de mariposas remotas. Visualizador de ectoplasmas evacuatorios. Localizador de angustias referenciales. Se√Īalador de estanqueoladas irresolubles. Descubridor de parasimpat√≠as. Sonda sinuosenoidal obstruida y catal√≠tica. Visor de cuerdas y part√≠culas elementales. Telecopiador de m√≠sticas insufribles. Medidor de superlatividad asidua discontinua y for√©tica… Eso, hasta donde yo s√©.

BORGEANO

greguerías

Mi Mojolofr√°stico est√° encerrado en una caja forrada en terciopelo rojo. Hace dos d√≠as que no lo dejo salir de all√≠ y lo hago por su bien. Cuando lo libero comienza a volar como todo Mojolofr√°stico que se precie, como una sutil voluta de humo azulado recorre toda la estancia e intenta escapar a trav√©s de las ventanas (los Mojolofr√°sticos, al igual que las moscas, desconocen la existencia y la esencia de los cristales). Me da pena tenerlo all√≠, encerrado; pero no ser√° por mucho tiempo. Mi amigo Salvador prometi√≥ conseguirme para ma√Īana una Mojolofr√°stica preciosa. Dijo que sus volutas son de un rosa p√°lido con un leve jaspeado verde esmeralda. Tambi√©n me dijo que, cuando un Mojolofr√°stico conoce a su correspondiente Mojolofr√°stica, puedo dejarlos libres -incluso con las ventanas y las puertas abiertas- ya que, en pareja, ellos nunca abandonan el lugar donde se conocieron.

Paso la noche muerto de miedo y condenado…

greguerías

Paso la noche, muerto de miedo y condenado, entre los monstruos de mis sue√Īos: el entra√Īable, el autor, el follacabras… Dormido entre fantasmas, no entre mis s√°banas, pido la tregua y fumo mi camello. Hasta el humo se vuelve espantoso horizonte de agujeritos negros. Por las rendijas de puertas y ventanas, gotas de viento cruzan sin saludar a nadie. Mariposas se creen mis orejas que, de mosquitos llenas, zumban, zumban, zumban… Y acosado por la devoraci√≥n triforme de estos f√©nix sin nombre, cuyo prepucio grana busca la media naranja del moflete, mi cabeza cubro con el yelmo o celada de mi almohada.

CONDENADO

greguerías

Paso la noche, muerto de miedo y condenado, entre los monstruos de mis sue√Īos: el entra√Īable, el autor, el follacabras… Dormido entre fantasmas, no entre mis s√°banas, pido la tregua y fumo mi camello. Hasta el humo se vuelve espantoso horizonte de agujeritos negros. Por las rendijas de puertas y ventanas, gotas de viento cruzan sin saludar a nadie. Mariposas se creen mis orejas que, de mosquitos llenas, zumban, zumban, zumban… Y acosado por la devoraci√≥n triforme de estos f√©nix sin nombre, cuyo prepucio grana busca la media naranja del moflete, mi cabeza cubro con el yelmo o celada de mi almohada.

salamandra

relatos

Hoy salgo a respirar a la ventana. Parece que ha refrescado un poco. Frente a m√≠ est√° El salamandra, paseando los muros del edificio de enfrente. √Čl ha tenido m√°s suerte que yo, no s√≥lo puede respirar este aire viciado y radiactivo, sino que adem√°s puede adherirse a las paredes y desafiar la gravedad. Su mutaci√≥n gen√©tica s√≠ que se lo permite.

Samael

greguerías

Soy el fantasma de esta casa. Mi nombre es Samael. Hoy, como siempre, he dedicado mi tiempo a la higiene, la m√≠a y la de la casa. Por extra√Īo que os parezca la higiene de un fantasma y su mansi√≥n es extraordinariamente prolija y delicada. Incluso estando las veinticuatro horas sin dormir, como es mi caso, el d√≠a no es suficiente para acabar con todas las tareas dom√©sticas y de higiene personal.
Imaginaos adem√°s como puede ser la cosa cuando el d√≠a no tiene ni principio ni fin. No puedo empezar, como la mayor√≠a de los mortales, diciendo: “comienzo el d√≠a con una ducha para despertar mi cuerpo y mi esp√≠ritu dormidos”. No, en absoluto. Primero porque no tengo cuerpo y segundo porque no duermo, ni descanso y adem√°s no es que necesite una ducha, es que necesito pasarme el d√≠a entre el trapo de limpieza y la alcachofa de la ducha que, por cierto, est√° rota y no deja de gotear, la maldita condenada.
Esto nos ocurre a los fantasmas, seguramente, por nuestra inveterada y est√ļpida costumbre de habitar casas abandonadas. Una costumbre a la que, la verdad, nunca encontr√© explicaci√≥n, sobre todo porque las casas deshabitadas son, adem√°s de sucias, extremadamente fr√≠as y solitarias. No es de extra√Īar que entre nosotros hayan surgido algunos que se oponen de forma irresponsable y caprichosa a tal designio.
En fin, mi trabajo diario consiste en mantener la mínima decencia, pero no creais que soy un maniático de la limpieza y del aseo. Me basta con mantener la mínima decencia de una casa de fantasmas como se debe.
En lo concerniente a la limpieza, por ejemplo, lo de las telara√Īas es quiz√°s lo m√°s agotador y exasperante. Esas condenadas ariadnas son muchas y yo s√≥lo soy uno. As√≠ que me veo obligado a recorrer todos los rincones de la mansioncita: dieciseis habitaciones con sus correspondientes cuartos de ba√Īo, cinco salones con sus correspondientes chimeneas y ventanas, la le√Īera, la cocina, la despensa, el horno, la bodega, los desvanes, pasillos, entradas y entraditas… sin contar con las cuadras, pocilgas, jardines, y dem√°s anexos… Es extenuante.
A veces he pensado en contratar servicio doméstico, pero he descartado inmediatamente la idea pues entre los fantasmas no está bien visto, especialmente si eres un fantasma tan sucio y podrido como yo.
En cuanto a la higiene personal y al contrario de lo que pueda parecer, sin cuerpo uno se siente sucio cada dos por tres, pues el esp√≠ritu no se limpia as√≠ como as√≠. Te das la ducha en que limpias aquel asesinato que te reconcom√≠a desde hace siglos e inmediatamente descubres otro m√°s atroz, si cabe, que hab√≠as olvidado debajo de aquel. Cada ducha delata en mi s√°bana nuevos horrores cometidos, nuevas infamias, nuevas tachas, nuevas sangrientas manchas. Y para colmo, a la mansi√≥n le sucede lo mismo, esconde tras cada mancha, tras cada rinc√≥n infinitas capas de sucias historias con las que, aunque no sean m√≠as, uno no puede convivir alegremente. Me veo, as√≠, obligado a alternar mi propia higiene con la limpieza del sitio donde habito con el √ļnico fin de mantener, aunque s√≥lo sea, la decencia necesaria.
Aunque a estas alturas ya trascurridos largos siglos, no sabría decir si realmente nos higienizamos mutuamente, o por el contrario, lo que ocurre es que cuando yo me limpio, estoy ensuciando la casa de nuevo y cuando limpio la casa, me ensucio yo de nuevo, como un condenado y fantasmal prometeo.

Wiki

greguerías

Quer√≠a evitar herirle en los ojos e instintivamente me dirig√≠ a la TommeO.Tal como le hab√≠a dicho a NoNakis, prosigui√≥ mi amiga, TraD pensaba proseguir los trabajos que le hab√≠an mantenido hasta ese momento.Durante esos diez a√Īos no s√≥lo se desarroll√≥ la nueva construcci√≥n del templo‚Ķ

PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL

greguerías

monje Es extra√Īo las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quiz√°s, si lo hubiera pensado seriamente, no estar√≠a aqu√≠. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el T√≠bet, aunque ni rastro de Leonard por ning√ļn sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sue√Īos siempre se cumplieran al rev√©s. Yo ten√≠a que venir aqu√≠ a desaparecer despu√©s de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¬ŅA d√≥nde voy yo despu√©s? Las Bahamas no son tan baratas. Mir√≥ a trav√©s de la ventana del hotel -si es que pod√≠a llamarse as√≠ a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese s√≠ que ha venido -pens√≥, dibujando de nuevo su est√ļpida sonrisa. Este es un buen augurio -pens√©.

En la recepci√≥n le hab√≠an dejado una nota. Se mosque√≥. Qui√©n co√Īo sab√≠a que estaba all√≠. Alguien sab√≠a sus intenciones y ahora tendr√≠a que cambiar de nuevo sus planes. ¬ŅNo habr√°s sido t√ļ, eh, imb√©cil? Abri√≥ el sobre. Contuvo la respiraci√≥n. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respir√≥. En √©l le indicaba el contacto que le llevar√≠a a la casa de Alfredo en el T√≠bet. Llevar√° una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estar√° esper√°ndote en la recepci√≥n. √Čl te conducir√° hasta la casa. Qu√© jod√≠o, el t√≠o. Lo tiene todo controlado. Efectivamente all√≠ estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en √©l.
Abri√≥ el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atr√°s. Sin mediar palabra alguna el oriental arranc√≥ el coche y se dirigi√≥ a la salida m√°s estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo hab√≠a imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dol√≠a respirarlo. No hab√≠a estorbos. No hab√≠a edificios. No hab√≠a basura. No hab√≠a imb√©ciles. Nada que ver con Madrid. S√≥lo esas monta√Īas blancas de fondo.

Abri√≥ la ventanilla hasta que el fr√≠o penetr√≥ en sus pulmones. Le dol√≠a el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguant√≥ las g√©lidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomod√≥ un poco pero trat√≥ de olvidarlo. Parec√≠a sonre√≠r con esa enigm√°tica sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qu√© hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos t√≠os. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Despu√©s de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el T√≠bet -pens√©. No soportar√≠a esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplic√°ndose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de b√ļfalos o algo por el estilo ‚Äďhe de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonre√≠r as√≠ -pens√©. Y me tranquilic√© de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo m√°s inc√≥modo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me tem√≠a lo peor. Me ve√≠a empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parec√≠a preocuparse. Segu√≠a impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. As√≠ que me relaj√©. Justo en ese momento el coche par√≥. No. Mierda. Me lo tem√≠a. Cog√≠ los guantes, dispuesto a empujar. El oriental baj√≥ y para mi sorpresa y alivio me indic√≥ con gestos que hab√≠amos llegado. Se√Īal√≥ con el brazo hacia un claro del bosque y tambi√©n que deb√≠a seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kil√≥metro de all√≠. El tipo se meti√≥ en el coche y dando media vuelta se alej√≥ de nuevo por el mismo camino que hab√≠a venido. Mi aut√©ntica sonrisa de est√ļpido se congel√≥ en mi cara.
tienda
Llegu√© a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de caba√Īa de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores n√≥madas de piel de b√ļfalo, como las que hab√≠a visto en el camino. Aprovech√© para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sent√≠a observado, quiz√°s desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqu√© en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parec√≠a haber nadie en ellas. Busqu√© en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa segu√≠a all√≠. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. As√≠ que lo hice. Llam√© a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedi√≥ a mis coscorrones. Nadie parec√≠a darse por enterado. No contestaba nadie. ¬ŅHola? -dije. ¬ŅHola? ¬ŅHay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que m√°s luz parec√≠a ofrecer. Igualmente sin ning√ļn resultado. ¬ŅAlfredo? ¬ŅHay alguien? Recorr√≠ toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aqu√≠. Nadie por all√≠. Nadie. ¬ŅQu√© co√Īo de broma es esta? -pens√©. As√≠ que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cad√°ver. ¬°Joder!
El cad√°ver est√° boca abajo. Una nota en su espalda escrita en may√ļsculas y en perfecto espa√Īol dice: Por favor, no hables de m√≠. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qu√© co√Īo es todo esto. Qu√© clase de broma macabra me est√°n gastando. Levanto un poco el cad√°ver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este t√≠o. Bonita situaci√≥n. A ver qu√© hago yo ahora. Lejos de toda civilizaci√≥n. Sin ning√ļn medio de transporte. Sin tel√©fono. Sin saber d√≥nde estoy. Sin nada de nada. Con un cad√°ver que no se qui√©n es, ni qui√©n co√Īo lo ha matado, ni porqu√©. Definitivamente algo funciona al rev√©s.
Lo m√°s gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un malet√≠n bajo sus piernas. Y ¬ŅA que no adivinas, imb√©cil, que contiene el malet√≠n? Un jodido mill√≥n de euros en billetes peque√Īos. ¬ŅEl jodido mill√≥n de euros que mi jefe me hab√≠a prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo ten√≠a que ver a Alfredo para acabar el trabajito con √©l. Se supone que no hab√≠a nadie muerto todav√≠a. Que no iba a tener el mill√≥n hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podr√© vigilar al cad√°ver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el malet√≠n y a salir corriendo. Cu√°l no ser√° mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mism√≠sima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cad√°ver, el malet√≠n y no se qu√© otra cosa m√°s -vaya despiste el m√≠o- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo m√°s m√≠nimo, el t√≠o. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya d√≠a que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el malet√≠n y … lo que sea. As√≠ de fresco. Sin m√°s explicaci√≥n. Ahora s√≠ que no entiendo nada. As√≠ que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aqu√≠ colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cad√°ver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a m√≠ mismo sinti√©ndome el m√°s est√ļpido de los hombres.
Es in√ļtil contar c√≥mo y cu√°nto tiempo me llev√≥ salir de all√≠, gracias a los pastores n√≥madas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepci√≥n me avisan de que la polic√≠a est√° esperando en mi habitaci√≥n. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra m√≠, no estar√≠an avis√°ndome ahora de ello -pienso. As√≠ que decido subir a mi magn√≠fica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todav√≠a. Lo mejor es comportarse con sangre fr√≠a y averiguar qu√© quieren, qu√© saben o qu√© quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusi√≥n en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitaci√≥n. Mosqueo… ¬ŅSer√° en mi habitaci√≥n? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusi√≥n sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qu√©, pero, ahora s√≠, estoy seguro que es en mi habitaci√≥n. Vaya, alguien est√° organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez s√≠. ¬ŅNo me estaban esperando? ¬ŅSer√© el invitado o el anfitri√≥n? De pronto dos disparos me dejan m√°s tieso que el rabo de un potro en celo. Se acab√≥ la fiesta. ¬ŅSon los cohetes finales? ¬ŅO m√°s bien la fiesta s√≥lo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusi√≥n ha cesado. Durante un largo rato, que a m√≠ me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¬ŅEstar√°n todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de car√°cter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aqu√≠ hasta que sepa a qu√© atenerme.

BARRENDERO

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Eran las cinco en punto de la madrugada. Hab√≠a llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto ten√≠a un aspecto deplorable cuando se asom√≥ por la ventana. En realidad todo en √©l era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusil√°nime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hac√≠an sentir al que lo contemplaba una repulsi√≥n instintiva. Se despioj√≥ de las inmensas lega√Īas que le cubr√≠an los ojos y bostez√≥ con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Hab√≠a latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aqu√≠ y all√°, un sinf√≠n de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera pod√≠a imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rinc√≥n de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horr√≠sono que escond√≠a dentro.

Arrastrando los pies entr√≥ en el cuarto de ba√Īo y sin encender la luz se mir√≥ al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupi√≥ en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Deber√≠a limpiar esto alguna vez, pens√≥, y tom√≥ el primer trago del d√≠a con el que se enjuag√≥ la boca. A la media hora hab√≠a agotado la botella. En la escalera se oy√≥ al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asom√≥ por la mirilla, como hac√≠a siempre, y coment√≥ entre dientes:

—¬°Maldito mierda!

Por la ventana del patio oy√≥ como la vieja de enfrente hac√≠a sus deposiciones matutinas. Una sonrisa est√ļpida recorri√≥ su rostro. Luego le coloc√≥ el ment√≥n a ‚Äúla parienta‚ÄĚ, que estaba empotrada en el sill√≥n. La parienta ol√≠a bastante mal. Para animarse tom√≥ un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

Siempre iba andando a todos sitios, tambi√©n al trabajo. Esa ma√Īana ten√≠a que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sab√≠a de memoria, hoy s√≥lo ten√≠a que barrer tres calles y no muy largas, adem√°s, a la velocidad que √©l barr√≠a, habr√≠a acabado a las dos horas y podr√≠a escaparse a la Ballesta. As√≠ que respir√≥ hondo y de nuevo una sonrisa est√ļpida llen√≥ su vacuo semblante. Era la cara que pon√≠a cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarici√≥ los test√≠culos.

Los domingos a las nueve la calle a√ļn est√° solitaria y vac√≠a. Si no fuera por los barrenderos ‚Äďpens√≥- las ciudades estar√≠an desbord√°s de papeles, colillas y cacas de perro, no podr√≠amos vivir en ellas con tanta mierda acumul√°. Cogi√≥ un peri√≥dico tirado y lo dobl√≥ con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de beb√©, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continu√≥ barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro ‚Äďdijo para s√≠.

A las once y cuarto estaba listo, seg√ļn √©l. Dio la √ļltima calada a la colilla; dej√≥ la pala y la escoba dentro del carret√≥n y, empuj√°ndolo, se dirigi√≥ con diligencia hacia el Centro.

Aquel d√≠a, muy caluroso para ser enero, acab√≥ la rutina diaria m√°s pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba m√°s intranquilo de lo habitual. Su instinto de hur√≥n le dec√≠a algo que no era capaz de comprender. Volvi√≥ a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteni√©ndose un poco en cada puerta. Nada parec√≠a fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sab√≠a explicar le produc√≠a un comecome. Extra√Īo silencio. No pod√≠a escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parec√≠a estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguz√≥ los sentidos. Si no pod√≠a o√≠r, al menos podr√≠a oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parec√≠a haber nadie, ser√≠a el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que sal√≠a de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar m√°s la curiosidad, decidi√≥ entrar a curiosear. El cad√°ver se conservaba mejor de lo que cab√≠a esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto hab√≠a aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y hab√≠a dejado a su mujer como un p√°jaro.

AVANCES EN LA LUCHA CONTRA LA DERECHA

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La prestigiosa Universidad de Cornnegy Melon acaba de publicar un interesante e instructivo estudio, titulado How to kill rights, avalado por el competente equipo del profesor Stup Idezzes, en el que han descubierto un método infalible para acabar con la derecha. La idea es sencilla y extraordinariamente contundente: se trata de pillar infraganti a su líder haciendo el amor con el vibrador de su móvil. Hasta ahí parece que todo funciona estupendamente. El método, de hecho, se ha probado con ratas, cobayas, mamarrachos africanos de un zoo de Madrid llamado M-30, una muestra representativa de Telojuros Porsnoopys y varios Pitecantropus Ratardatissimus, que se prestaron voluntariamente al experimento.
Dada mi probada capacidad para replicar arriesgados experimentos, Mr. Idezzes ha solicitado que le ayude a aplicarlo en Espa√Īa, Reino Unido y USA. Su intenci√≥n es empezar a producirlo en cantidades industriales coincidiendo con la aparici√≥n en el mercado de una desconocida marca de Sistemas Operativos llamada Ventana Ciega, o algo as√≠. He de hacer notar que la CIA de USA y la TIA de Espa√Īa se han mostrado inmediatamente interesadas y han comenzado a financiar el proyecto con unas extra√Īas pero sin duda sabrosas setas que, seg√ļn ellos, no son venenosas. ¬°Para que luego digan que la investigaci√≥n no da ni para bocadillos!
Por ahora estamos en fase experimental pero en cuanto tengamos los primeros resultados en Espa√Īa ser√°n una primicia en esta revista cient√≠fica. Os mantendr√© informados. Y ahora perdonad pero tengo que ir al ba√Īo a vomitar el bocadillo que me hizo la TIA con las setas de la CIA.

RPC

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Hay personas que levantan pasiones, pa√≠ses, guerras, revoluciones, cat√°strofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dram√°ticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, da√Īos, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple frusler√≠a de un destripacuentos que diab√≥licamente, infernalmente, sat√°nicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

Esa ma√Īana Ester hab√≠a desayunado un enorme taz√≥n de cereales. Se sent√≠a con mucha energ√≠a para emprender un nuevo d√≠a de trabajo en Radio Patra√Īa Continental, la magn√≠fica emisora de noticias.

Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos ins√≥litos personajes que discut√≠an en las calles de la ciudad. En todas ellas hab√≠a varios grupos de personas formando un c√≠rculo que parec√≠an mantener una discusi√≥n un tanto acalorada para ser tan temprano. Como ten√≠a un poco de sue√Īo, no le concedi√≥ importancia y simplemente pens√≥ en otra cosa. Hab√≠a que tener muchas ganas para mantener esas absurdas pol√©micas matutinas. Cuando dej√≥ el coche el taxista le gru√Īo malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontr√≥ tambi√©n al jefe de programas discutiendo con el t√©cnico de sonido y, de nuevo, no le concedi√≥ gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervaci√≥n que se respiraba en todos sitios a esas horas de la ma√Īana.

Ester se acerc√≥ al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Hab√≠a un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en √Āfrica; la subida del petr√≥leo; la ruptura de los acuerdos de los pa√≠ses de Oriente Pr√≥ximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados‚Ķ; y una extravagante noticia que no comprendi√≥ pero que le llam√≥ enormemente la atenci√≥n. Como ten√≠a mucha prisa, pues ya s√≥lo faltaban veinte minutos para empezar el programa y a√ļn no hab√≠a preparado el comentario, dej√≥ la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidi√≥ cual de ellas ser√≠a la noticia comentada del d√≠a.

En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

Al principio pensaron que se trataba de problemas t√©cnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro d√≠a el c√ļmulo de llamadas era tal que los t√©cnicos de la emisora se volv√≠an locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculp√≥ ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas t√©cnicos e incluso pidi√≥ un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue in√ļtil. Los t√©cnicos no encontraban ninguna aver√≠a y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusi√≥n alguien entr√≥ de la calle gritando. Nadie le escuch√≥. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

—salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asom√≥ a la ventana. El espect√°culo que contempl√≥ le dej√≥ estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y tambi√©n en todas las calles aleda√Īas, que habitualmente estaban transitadas por una peque√Īa cantidad de personas, se hab√≠an convertido en una aut√©ntica y sorprendente romer√≠a de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba cr√©dito a sus ojos. Todo el mundo parec√≠a estar loco y no comprend√≠a nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compa√Īeros hab√≠an salido ya a la calle y continuaban all√≠ la discusi√≥n que hab√≠an comenzado en el estudio. Ester pens√≥ que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizc√≥ en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

Baj√≥, ella tambi√©n, a la calle con su grabadora, como habitualmente hac√≠a cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un p√ļlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Record√≥ la noticia que hab√≠a le√≠do en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal ag√ľero, pero no le otorg√≥ importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

—De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorr√≠a las calles de Madenera a la hora del almuerzo. ‚ÄúArdieron troyas‚ÄĚ, como dec√≠a ufana Ester de Clement√≠n y Z√°rate de Sopichanche, conocid√≠sima diva de la radio y la primera que descubri√≥ el asunto en la ma√Īana del 18 de julio de 1963.
Mientras se fumaba aquel gran Co√≠bas f√°lico que caracterizaba a Ester de Clement√≠n y Z√°rate de Sopichanche, contempl√≥ como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuaci√≥n, pues m√°s bien parec√≠a provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entr√≥ en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como dec√≠a mi difunta abuela, ‚Äúuna cosa es predicar y otra dar trigo‚ÄĚ.

Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empez√≥ a escuchar a aquel energ√ļmeno propagandista.
— y una nube dejar√° su rastro de discordia y desolaci√≥n entre los que no escuchan a ‚Äúlos enviados encima de las cajas‚ÄĚ, pues el Se√Īor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

AHASVERO

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Mis encuentros con D√°nae siempre se produc√≠an en la Ventana de su habitaci√≥n. Esta costumbre, que mucho m√°s tarde lleg√≥ a imponerse entre los enamorados casi como √ļnica posibilidad, no siempre me acarre√≥ buenos frutos. Ahora lo s√©, pero entonces me parec√≠a una idea incontestable y brillante. Imaginaos al enamorado bajo la ventana, con su c√≠tara o su la√ļd y sus galanter√≠as, agasajando a su amada para que, enternecida, le invite a trepar por la madreselva y una vez cerca de ella, su febril arrebato, primero, e indolente rendici√≥n, despu√©s, acontezca en el dulce y placentero t√°lamo del amor.

Cu√°ntas veces acarici√© la idea, antes de ponerla en pr√°ctica, sin atreverme, por lo innovador y atrevido de la situaci√≥n. Pero hoy, despu√©s de haberla experimentado largos a√Īos, a√ļn me produce estremecimiento e impavidez.

PAISAJE A LA INDIA

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El dolor fluye ignorado y disperso en las oscuras venas de las almas callejeras por calles desalmadas; repta como gusanos por t√ļneles y cloacas de ciudades muertas, asesinadas en la inmundicia; tuerce por las negras ventanas de ni√Īos acuchillados en el hambre; pudre las florestas, infectas de bandidos despiadados y abominables; y unas jaulas apestadas por la lepra desparraman el veneno de la carro√Īa entre la reseca jaur√≠a inhumana de la selva…

EL PIRATA VIEJO

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Por fin llegamos a las islas bienaventuradas. Deseosos de bajar, abandonamos las tareas marineras antes de tiempo. Al desembarcar un pájaro nos auguró la incertidumbre del paisaje, sin embargo corrimos hacia los ansiados antros de la lujuria.

Ahora que no viene el sue√Īo y, mientras fumo el √ļltimo habano, recuerdo aquella noche en el cabaret, entre el humo y el sabor a carm√≠n, el rancio olor de la madera y el pegajoso calor del Sur. Ahora, mientras atizo los carbones, a√ļn oigo la m√ļsica. Estabas all√≠. El vestido negro escotado y tu coqueter√≠a de gallina. Yo era como un adorno, quiz√°s tu perrito de compa√Ī√≠a. Enseguida te olvidabas de m√≠. Te miraba a trav√©s del cristal del vaso que yo vaciaba trago a trago. Era mi canina actividad, entre el tr√°fago de sonrisas, gestos in√ļtiles y mutuas complacencias con patas de la hip√≥crita vida social. Y luego el olvido, el sue√Īo, la resaca. Ahora ejercito esa misma canina actividad sin ver m√°s que fantasmas ahogados tras el cristal del vaso. Bebo el pen√ļltimo trago y de nuevo me asalta una inquietante palpitaci√≥n. Miro de reojo a mi alrededor a la vez que me apuro con un sorbo m√°s largo y m√°s r√°pido.

De nuevo la niebla ensombrece la luz de la luna. El viento en cambio se ha calmado. Ya no traquetean las ventanas con ese horr√≠sono palpitar de ogro palm√≠pedo. El fuego crepita a√ļn m√°s vivamente que antes. Acerco el butac√≥n a la chimenea. Me acurruco en √©l poniendo una manta sobre mis piernas. Quiz√°s se acerque el sue√Īo. Un trago m√°s‚Ķ El √ļltimo. Intento dejarme hipnotizar por las llamas y llegar al √ļltimo recuerdo.

Era sin duda la incertidumbre del paisaje de aquellas islas la que nos hacia zozobrar todas las noches en tu cama. Ahora lo comprendo, despu√©s de tantos a√Īos y de tantos naufragios amorosos.