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    CONFESIONES 12 

    también hierba meadero lloro orugas adelante demuestra pureza divirtiéndonos fábrica catequesis insecto vuestra armados partir narrador corrían bolos olmos pintará ruja bajel primogénita parecía sombras triste deshonrados instintos tratado verde tullidos polvo ganada mía consonante contentaré criaturas juzgados natural piedad espantos estamos suave fuerza mías vueltas amante crearlo parásitos rebelo veinte simplemente inocencia estampas considerar disipo abajo darán tierra inmensa desenfreno gusanos maniáticos fusiles aguardan perseguirla sotos cuánto vértigo viático reloj existencia tiempo

     
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    Me fui hace tres años pero vuelvo veinte… 

    Me fui hace tres años pero vuelvo veinte más viejo.

     
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    BARDO 

    Lista polintrocárpica en Do sostenido menor:

    sexo de inmersión, hora de ciento veinte minutos, domingo petrificado, periódico crujiente, lentejuela de mandil, peineta de neón, cuerda de intestino, patín de pan… con queso, píldora de zinc, peine anular, lengua de papeleta, hilo de madera, lunes de cobaya, sorbo de cucurucho, anzuelo de lacrimal, lluvia de serrín, moqueta de escorpiones, bolsa de vacío, lapicero de trigo, cojín sanguíneo, orinal de besos, raqueta de cristal, pelota de folículos, telaraña de escalpelos, nube de azafrán, laberinto nasal, castigo embotellado, filtro de mazapán, sarcófago de aerofagia, sufragio occipital, hermano de semen, hucha de ranuras, arruga de lodazal…

     
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    ANTOÑITO 

    El tío Antonio toma el sol en la esquina y mira su reloj. Su única preocupación es saber la hora exacta. Y mantener su reloj de muñeca en hora, claro, mientras toma el sol en la esquina. Mira su reloj, agarrándose la muñeca, porque el pulso le tiembla, y acerca su vista, porque ya no ve bien. Las cinco y diecinueve, murmura. Dado que su reloj se retrasa por el día y se adelanta por la noche, le preocupa enormemente saber la hora exacta. Al cabo de los años ha calculado cuanto se retrasa y cuanto se adelanta. Para su edad es una compleja fórmula de resolver, pero a base de ensayo y error es casi seguro que puede calcular la hora en punto. Eso dice. Con frecuencia, cuando paso a su lado, me pregunta, bueno, en realidad siempre que paso a su lado me pregunta ¿Tienes hora? ¿Qué hora es? ¿Llevas reloj? Aunque de sobra sabe que sí tengo, porque en mi primera comunión me regaló un reloj, mi primer reloj, y siempre lo llevo puesto. A mí el tiempo no me importa, no, al menos todavía, pero como sé que me va a preguntar la hora, siempre lo llevo puesto. ¿Qué hora tiene tu reloj?, insiste. Las cinco y veinte, creo. Digo yo. Pero cómo que creo… —protesta— ¿ya son y veinte en punto o no? Como el tuyo tiene segundero es más exacto. A ver, dime la hora exacta, dice. Las cinco, veinte minutos y quince segundos, le digo para tranquilizarlo. Ah, ves, el mío no tiene segundero, …como es viejo. El mío todavía tiene y veinte. Se atrasa, por el día se atrasa. Y vuelve a mirar su reloj, su dorado y viejo reloj. Aunque por la noche se adelanta, ¿sabes? Me cuenta por enésima vez. Sólo está en hora dos veces al día, ¿sabes? Es un buen reloj, no creas. El mío sólo se adelanta, le digo, y ni siquiera sé cuánto. Y eso que te compré el mejor reloj que tenían en la tienda de Frasco, dice. Ya no hacen relojes como los de antes, Toni. Concluye, como siempre. Este me lo regaló mi tío Anton para mi primera comunión, como yo a tí, me revela. De pronto una náusea me invade. Me veo viejo, sentado al sol y contemplando mi viejo reloj con segundero, preocupado por cuánto se atrasa o se adelanta mi reloj, preguntando a mi sobrino ¿Qué hora es en tu reloj, Antoñito? Entonces corro a mi casa y agitado le digo a mi madre: yo no quiero llamarme Antonio, y arrojo el reloj a la basura.

     
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    samoyedos 

    El tío Antonio toma el sol en la esquina y mira su reloj. Su única preocupación es saber la hora exacta. Y mantener su reloj de muñeca en hora claro, mientras toma el sol en la esquina. Mira su reloj, agarrándose la muñeca, porque el pulso le tiembla, y acerca su vista, porque ya no ve bien. Las cinco y diecinueve, murmura. Dado que su reloj se retrasa por el día y se adelanta por la noche, le preocupa enormemente saber la hora exacta. Al cabo de los años ha calculado cuanto se retrasa y cuanto se adelanta. Para su edad es una compleja fórmula de resolver, pero a base de ensayo y error es casi seguro que puede calcular la hora en punto. Eso dice. Con frecuencia, cuando paso a su lado, me pregunta, bueno, en realidad siempre que paso a su lado me pregunta ¿Tienes hora? ¿Qué hora es? ¿Llevas reloj? Aunque de sobra sabe que sí tengo, porque en mi primera comunión me regaló un reloj, mi primer reloj, y siempre lo llevo puesto. A mí el tiempo no me importa, no, al menos todavía, pero como sé que me va a preguntar la hora, siempre lo llevo puesto. ¿Qué hora tiene tu reloj?, insiste. Las cinco y veinte, creo. Digo yo. Pero cómo que creo… —protesta— ¿ya son y veinte en punto o no? Como el tuyo tiene segundero es más exacto. A ver, dime la hora exacta, dice. Las cinco, veinte minutos y quince segundos, le digo para tranquilizarlo. Ah, ves, el mío no tiene segundero, …como es viejo. El mío todavía tiene y veinte. Se atrasa, por el día se atrasa. Y vuelve a mirar su reloj, su dorado y viejo reloj. Aunque por la noche se adelanta, ¿sabes? Me cuenta por enésima vez. Sólo está en hora dos veces al día, ¿sabes? Es un buen reloj, no creas. El mío sólo se adelanta, le digo, y ni siquiera sé cuánto. Y eso que te compré el mejor reloj que tenían en la tienda de Frasco, dice. Ya no hacen relojes como los de antes, Toni. Concluye, como siempre. Este me lo regaló mi tío Anton para mi primera comunión, como yo a tí, me revela. De pronto una náusea me invade. Me veo viejo, sentado al sol y contemplando mi viejo reloj con segundero, preocupado por cuánto se atrasa o se adelanta mi reloj, preguntando a mi sobrino ¿Qué hora es en tu reloj, Antoñito? Entonces corro a mi casa y agitado le digo a mi madre: yo no quiero llamarme Antonio, y arrojo el reloj a la basura.

    (A Virutas y Minicuentos)

     
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    CONDENADO 

    Me gusta morderle el cuello como una rata. Sea dicho entre paréntesis, también en la entrepierna. Cierra la guantera, le digo. Es una moraleja tu mirada, contesta. Son veinte pavos, digo. Esparce los billetes como un árbol sus hojas en otoño. Gracias, digo, bonita demostración de poder. Y le descargo la culata sobre su cabeza. ¿Puedo fumar?, pregunto. Esta vez no dice ni una frase. Oh mundo, pienso. Qué precio tiene la cultura. Y rememoro de nuevo la infancia. Un polvo entre los senos, memento mori, pies ligeros de mosca. Dejo el cuerpo sobre la vaca y lanzo el coche al vacío. Adieu, sans adieu.

     
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    Me gusta morderle el cuello como una rata… 

    Me gusta morderle el cuello como una rata. Sea dicho entre paréntesis, también en la entrepierna. Cierra la guantera, le digo. Es una moraleja tu mirada, contesta. Son veinte pavos, digo. Esparce los billetes como un árbol sus hojas en otoño. Gracias, digo, bonita demostración de poder. Y le descargo la culata sobre su cabeza. ¿Puedo fumar?, pregunto. Esta vez no dice ni una frase. Oh mundo, pienso. Qué precio tiene la cultura. Y rememoro de nuevo la infancia. Un polvo entre los senos, memento mori, pies ligeros de mosca. Dejo el cuerpo sobre la vaca y lanzo el coche al vacío. Adieu, sans adieu.

     
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    Me gusta morderle el cuello como una rat … 

    Me gusta morderle el cuello como una rata. Sea dicho entre paréntesis, también en la entrepierna. Cierra la guantera, le digo. Es una moraleja tu mirada, contesta. Son veinte pavos, digo. Esparce los billetes como un árbol sus hojas en otoño. Gracias, digo, bonita demostración de poder. Y le descargo la culata sobre su cabeza. ¿Puedo fumar?, pregunto. Esta vez no dice ni una frase. Oh mundo, pienso. Qué precio tiene la cultura. Y rememoro de nuevo la infancia. Un polvo entre los senos, memento mori, pies ligeros de mosca. Dejo el cuerpo sobre la vaca y lanzo el coche al vacío. Adieu, sans adieu.

     
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    Cambio una de cuarenta por dos de veinte 

    …si adivinas qué.

     
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    En el trabajo se afila sigilosa la amarga armonía del currante 

    A piercing wit would sprightliest horses flog
    a sueldo de Moscú
    a una amapola
    a veinte bajo cero

     
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    Las niñas de un albino son dos cabareteras… 

    Las niñas de un albino son dos cabareteras bailando el charleston de los felices veinte.

     
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    Niñas 

    Las niñas de un albino son dos cabareteras bailando el charleston de los felices veinte

     
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    Para hacerse amar de los hombres o, en su defecto, conservar el cutis suave, fino, blanco y agradable al tacto 

    Tómese un licor llamado agua de citiso, que los antiguos filósofos conocían con el nombre de akarim, déjese en un vaso descubierto expuesto tres noches a las influencias de Urano, Marte y Venus, y luego veinte y cuatro horas del sol; entonces se retira, y se mezclan algunas gotas con la leche fresca de vaca o cabra, aunque es preferible la de yegua o burra, y al cabo de cinco minutos se lava con esta mezcla las manos o la parte que sea. Cleopatra, por ejemplo, se hacía llenar una piscina con leche de burra virgen a este solo efecto y no sólo conquistaba hombres sino incluso imperios.

    (Secretos sacados del libro de Cleopatra)

     
    • Arias el Permalink

      Dentro del jarrón
      duermen las cortesanas:
      todo en calma.

    • susana el Permalink

      aquí estoy con el blog de notas…lo del cutis blanco y suave lo tengo por ahora…a que huele el agua de citiso? porque mezclado con leche de burra..aggggggg, eso seguro que no es un repelente? jajajaj algo para alejar los malos bixos o así…besitos su

    • su el Permalink

      aquí estoy con el blog de notas…lo del cutis blanco y suave lo tengo por ahora…a que huele el agua de citiso? porque mezclado con leche de burra..aggggggg, eso seguro que no es un repelente? jajajaj algo para alejar los malos bixos o así…besitos su

    • Sky el Permalink

      que no, te encuentro un poco descreída…

    • susana el Permalink

      jajaja osea q hay q creerselo? si yo soy de belleza distraida, por mas citiso q me ponga jajajaja

    • su el Permalink

      jajaja osea q hay q creerselo? si yo soy de belleza distraida, por mas citiso q me ponga jajajaja

    • Sky el Permalink

      se te olvida la leche de burra, jajaja

    • susana el Permalink

      jajaja si tb jajajaja lo q me faltaba, con mi cara y oliendo a burra…xd

    • su el Permalink

      jajaja si tb jajajaja lo q me faltaba, con mi cara y oliendo a burra…xd

    • Sky el Permalink

      no comías pastillas de leche de burra en tu infancia? eran buenísimas!

    • susana el Permalink

      jajaja si es verdad, estaban ricas jajaja pero no eran un repenlente de hombres jajaja

    • su el Permalink

      jajaja si es verdad, estaban ricas jajaja pero no eran un repenlente de hombres jajaja

    • Sky el Permalink

      por eso… un beso

    • susana el Permalink

      uy yo quiero mas jajaja

    • su el Permalink

      uy yo quiero mas jajaja

    • Sky el Permalink

      ahora tengo prisa, me voy al masaje, jeje

    • susana el Permalink

      jajaajjjaj pero q….disfruta bixo

    • su el Permalink

      jajaajjjaj pero q….disfruta bixo

    • Makkkafu el Permalink

      ¿y si cambiamos el cítiso por patxarán y la leche de burra por “leche Pascual” el resultado será el mismo? me pregunto …

      C.A. Makkkafu.

    • Sky el Permalink

      disfruté, su.

      Makkkafu, con eso sólo se consigue un dolor de cabeza del carajo! se nota que en esto de la magia negra, tú ni flores, jajaja.

    • susana el Permalink

      me alegro

    • su el Permalink

      me alegro

    • Sky el Permalink

      :lol:

    • sally el Permalink

      y como voy a obtener esos productos, ah?

    • Ahasvero el Permalink

      Yo te los vendo a un módico precio.

  • viva el Permalink
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    RPC 

    Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

    Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

    Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

    Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

    En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

    Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

    —salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

    Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

    —De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
    Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

    Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
    — y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

    Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

     
    • Ahasvero el Permalink

      There are people who raise passions, dramatic countries, wars, revolutions, catastrophes, floods, hurricanes, ruins, outcomes, cataclysms, disasters, hecatombes, destructions, misfortunes, accidents, upheavals, bankruptcies, the evils, discouragements, destructions, demolitions, descalandrajos, decompositions, disintegrations, dismemberments, declines, desolations, damages, destructions, devastations, messes, damage, estropicios, exterminations, exhausted, discords, disagreements, ransackings, terrible consequences by simple fruslería of destripacuentos that diabolically, infernalmente, satanically, malignantly does not recognize its deyecciones.

      1.Patraña
      That Ester morning had had breakfast an enormous cereal bowl. One felt with much energy to undertake a new day of work in Radio Continental Patraña, the magnificent transmitter of the news.

      While it was transferred in the taxi towards the street in which they were the RPC studies could be noticed of unusual personages who discussed in the streets of the city. In all of them a circle were several groups of people forming who seemed to maintain a discussion so early somewhat heated to be. As it had a little dream, it did not grant importance to him and simply it thought about another thing. It was necessary to have many desire to maintain those absurd controversies matutinal. When gruño left to the car the taxi driver bad-tempered him and it was on the verge of sending improperio to him but it was contained. When arriving at the Ester transmitter it also found to the head of programs discussing with the sound technician and, again, it did not grant great importance to him, although already it began to him to tire the enervación that was breathed in the morning in all sites to those hours.

      Ester approached the teletype, that was escupiendo the fresh news. There was an attack abroad; selections with many disturbances in Africa; the ascent of petroleum; the rupture in the agreements of the countries of Near East; an heated debate in the Congress of the deputies…; and the outlandish news that did not understand but that it called the attention enormously to him. As it were in a big hurry, because already only they lacked twenty minutes to begin the program and not yet it had prepared the commentary, let the news separate to return soon on her. It made a summary and it decided as of them it would be the commented news of the day.

      In few minutes they were emitting the program of the Ester, most famous of all the continent. After commenting the news of the day, Ester took step to its infinite listeners. These called by telephone to comment out their own on the news.

      They thought in the beginning that one was technical problems, because any call did not arrive. It was really rare that nobody telephoned. Any other day the accumulation of calls was so that the technicians of the transmitter became crazy to select them. But peculiarly today no entered. Ester a little ashamed apologized before its supposed audience by these apparent technical problems and it even requested a little patience to which tried to call. Everything was useless. The technicians did not find any failure and began to discuss heatedly among them. All this discussion somebody entered of the street shouting. Nobody listened to him. Ester, a little gotten upset, wanted to put order and, beginning by which it finished entering, it was put to distribute improperios.

      you go out – the one said again with rage that finished entering. Nobody did case to him. So single Ester, that she was very peculiar, was shown to the window. The spectacle that contemplated left stupefied. In spite of the wonderful blue sky and the radiating sun, from the street of the railroad to the one of the park and also in all the bordering streets, that habitually were journeyed by a small amount of people, they had become authentic and surprising romería of people who shouted and sent to trastos an a others. Ester did not give credit to its eyes. Everybody seemed to be crazy and it did not include/understand anything of which it was happening. Their companions had gone out already and even continued there the discussion that had begun in the study. Ester thought that it was having a nightmare and to make sure it was tweaked in mofletes. She was wide-awake and well wide-awake.

      It lowered, she also, to the street with his recorder, like habitually did when it went to the hunting of the news. A preacher was raised in a púlpito improvised with great boxes of transport and harangued the multitudes. The news remembered that had read in the teletype. It spoke of a sect, of the aim of the world and it did not remember that other omens of bad omen, but did not grant importance to him in view of the tumults that were crowded around around to his.

      3.Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche
      Of the many disturbances that took place, no so was sounded as the one that crossed the streets of Madenera to lunch time. “They burned troyas”, as it said proud Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva of the radio and first that discovered the subject in the morning of the 18 of 1963 July.

      While that great fálico Coíbas was smoked that characterized to Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, it contemplated as the preacher made an effort vainly until arriving at the debilitation, because rather it seemed to cause the allergies of the contenders who its adhesions and amenes. Already since it entered the sect characterized by its fulgor fatuo when preaching. And it is that, as said my late grandmother, “a thing is to preach and another one to give wheat”.

      Ester, by that innate curiosity that characterized it, began to listen that propagandist demon.

      -… and a cloud will leave to its sign of discord and desolation between which they do not listen “the envoys upon the boxes”, because the Gentleman is right and compasivo with whom they listen to him… – the predicante vociferated.

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    Saludó con la mano a su viejo vecino… 

    Saludó con la mano a su viejo vecino que en ese momento parecía haberse quedado petrificado sobre la mecedora. Para ir a la iglesia tenía que cruzar el bosque. Su propósito era firme. Sabía que esto sería especialmente difícil pero no podía dejarse vencer al primer intento. Recorrió el trecho que le separaba del mismo sin dejar de apartar la vista de su vecino, que seguía inmóvil en su tumbona. Cierto era que nunca le había saludado, pero hoy, que había tomado la irrevocable decisión de cambiar, había que ser amable también con él. Volvió a saludarle al pasar frente a la cancela que daba entrada a su granja. El viejo se levantó tembloroso y convulso e hizo un áspero gesto como de despedirse. Entró a su casa con la celeridad que le permitían sus reumáticos huesos y sin cerrar la puerta se quedó oculto en la penumbra de la entrada. Gayol no le dió ninguna importancia, era de esperar que aquel viejo chocho, que era su vecino desde hacía veinte años -cuando llegó a vivir al campo- y al que nunca había saludado, se comportase esquivamente en su primer intento de establecer amigables relaciones vecinales. En cambio le intranquilizaba que el viejo continuase observándole tras la puerta. Nunca se había sentido acechado -hubiera sido fatal para sus antiguos propósitos- pero, conforme avanzaba, sentía tras su espalda la mirada clavada de aquel insólito abuelo. Al girar su cabeza, el ochentón cerró de un portazo. […]

     
    • carlos el Permalink

      Muy atrapante tu relato.
      me enbcanta tu estilo.
      gracias por tu visita.

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      Muy atrapante tu relato.
      me enbcanta tu estilo.
      gracias por tu visita.

    • Ahasvero el Permalink

      Gracias a tí, carlos, por tus comentarios.

    • Ahasvero el Permalink

      Gracias a tí, carlos, por tus comentarios.

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    3. Saludó… 

    Saludó con la mano a su viejo vecino que en ese momento parecía haberse quedado petrificado sobre la mecedora. Para ir a la iglesia tenía que cruzar el bosque. Su propósito era firme. Sabía que esto sería especialmente difícil pero no podía dejarse vencer al primer intento. Recorrió el trecho que le separaba del mismo sin dejar de apartar la vista de su vecino, que seguía inmóvil en su tumbona. Cierto era que nunca le había saludado, pero hoy, que había tomado la irrevocable decisión de cambiar, había que ser amable también con él. Volvió a saludarle al pasar frente a la cancela que daba entrada a su granja. El viejo se levantó tembloroso y convulso e hizo un áspero gesto como de despedirse. Entró a su casa con la celeridad que le permitían sus reumáticos huesos y sin cerrar la puerta se quedó oculto en la penumbra de la entrada. Gayol no le dió ninguna importancia, era de esperar que aquel viejo chocho, que era su vecino desde hacía veinte años -cuando llegó a vivir al campo- y al que nunca había saludado, se comportase esquivamente en su primer intento de establecer amigables relaciones vecinales. En cambio le intranquilizaba que el viejo continuase observándole tras la puerta. Nunca se había sentido acechado -hubiera sido fatal para sus antiguos propósitos- pero, conforme avanzaba, sentía tras su espalda la mirada clavada de aquel insólito abuelo. Al girar su cabeza, el ochentón cerró de un portazo. […]

     
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      Muy atrapante tu relato.
      me enbcanta tu estilo.
      gracias por tu visita.

    • Ahasvero el Permalink

      Gracias a tí, carlos, por tus comentarios.

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    Duque 

    Duque arrastraba sus pantuflas y su mirada por el suelo. Tambaleante a cada paso, salió al porche y se sentó en la mecedora. Las nubes pasaban veloces sobre un terso cielo azul que contrastaba con las costrosas arrugas del viejo. Sus labios hundidos a causa de su falta de dentadura le daban un aspecto aún más tétrico e inquietante. Hacía tiempo que vigilaba a su vecino, siempre a la misma hora. Sus ojos eran saltones como los de un batracio de tanto fijar la vista durante veinte años. Para no levantar sospechas no quiso aceptar unos binoculares que le ofreció su mejor amigo cuando se lo contó. También se negó a ser acompañado en sus guardias, a causa de lo cual rompieron su, hasta entonces, larga amistad. Duque frotaba sus temblorosas manos con insistencia. No era a causa del frío. Formaba parte del ritual diario. “Tres frotes y saldrá”-pensaba. Era como conjurar al genio de la lámpara. A pesar de todo el tiempo transcurrido vigilándole -lo había visto miles de veces- no conseguía interpretar su peculiar lenguaje corporal. Hoy en cambio sí. […]

     
    • carlos el Permalink

      ¡Que manera epica y novelsca utilizas en tu prosa!

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      ¡Que manera epica y novelsca utilizas en tu prosa!

    • Ahasvero el Permalink

      Este es el principio de un gran amor… mi novela por entregas… jiu, jiu…

    • Ahasvero el Permalink

      Este es el principio de un gran amor… mi novela por entregas… jiu, jiu…

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    2. Duque 

    Duque arrastraba sus pantuflas y su mirada por el suelo. Tambaleante a cada paso, salió al porche y se sentó en la mecedora. Las nubes pasaban veloces sobre un terso cielo azul que contrastaba con las costrosas arrugas del viejo. Sus labios hundidos a causa de su falta de dentadura le daban un aspecto aún más tétrico e inquietante. Hacía tiempo que vigilaba a su vecino, siempre a la misma hora. Sus ojos eran saltones como los de un batracio de tanto fijar la vista durante veinte años. Para no levantar sospechas no quiso aceptar unos binoculares que le ofreció su mejor amigo cuando se lo contó. También se negó a ser acompañado en sus guardias, a causa de lo cual rompieron su, hasta entonces, larga amistad. Duque frotaba sus temblorosas manos con insistencia. No era a causa del frío. Formaba parte del ritual diario. “Tres frotes y saldrá”-pensaba. Era como conjurar al genio de la lámpara. A pesar de todo el tiempo transcurrido vigilándole -lo había visto miles de veces- no conseguía interpretar su peculiar lenguaje corporal. Hoy en cambio sí. […]

     
    • carlos el Permalink

      ¡Que manera epica y novelsca utilizas en tu prosa!

    • Ahasvero el Permalink

      Este es el principio de un gran amor… mi novela por entregas… jiu, jiu…

  • viva el Permalink |
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    Porche 

    Duque arrastraba sus pantuflas y su mirada por el suelo. Tambaleante a cada paso, salió al porche y se sentó en la mecedora. Las nubes pasaban veloces sobre un terso cielo azul que contrastaba con las costrosas arrugas del viejo. Sus labios hundidos a causa de su falta de dentadura le daban un aspecto aún más tétrico e inquietante. Hacía tiempo que vigilaba a su vecino, siempre a la misma hora. Sus ojos eran saltones como los de un batracio de tanto fijar la vista durante veinte años. Para no levantar sospechas no quiso aceptar unos binoculares que le ofreció su mejor amigo cuando se lo contó. También se negó a ser acompañado en sus guardias, a causa de lo cual rompieron su, hasta entonces, larga amistad. Duque frotaba sus temblorosas manos con insistencia. No era a causa del frío. Formaba parte del ritual diario. “Tres frotes y saldrá”-pensaba. Era como conjurar al genio de la lámpara. A pesar de todo el tiempo transcurrido vigilándole -lo había visto miles de veces- no conseguía interpretar su peculiar lenguaje corporal. Hoy en cambio sí. […]

     
    • carlos el Permalink

      ¡Que manera épica y novelesca utilizas en tu prosa!

    • Ahasvero el Permalink

      Este es el principio de un gran amor… mi novela por entregas… jiu, jiu…

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    Sangre de cristianos, semilla de mártires 

    Si matas a un dios, nacerán veinte, de ahí todas estas nuevas formas de transcendencia occidental. Por eso yo no mato a dios, espero que nazca. Esperad a dios, pero esperad que nunca venga.

     
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