INT. NAVE ESPACIAL

juego

Puesto de control de una nave espacial con muchas luces, botones y mandos y una pantalla o ventana en la que aparece la panorámica anterior con PAPOM, SOL*, LUNA*, ESTRELLA* Y TIERRA*. Un botón destaca en rojo sobre los demás, EJECT*. Ruidos electrónicos y del interior de un avión. (Los objetos marcados con * aparecen en todas las escenas de exteriores y funcionan siempre como en esta escena, a no ser que se indique específicamente otra cosa en la escena correspondiente)
El SISTEMA explica a BODOS, un muchacho semi-robot con voz electrónica o sintética, Recoge-Basuras espacial y que atrapa el mal olor, el funcionamiento de su sucia y vieja nave mientras viaja lentamente por el espacio.
SISTEMA (OFF)
Te lo explicaré otra vez; mira, en la pantalla hay distribuidas zonas sensibles al tacto, unas son estables, porque aparecen en todas las pantallas y funcionan siempre igual, y otras que no y cambian en cada pantalla, porque sirven para navegar, dependiendo de donde estemos.
BODOS
Dicen que soy un robot torpe y algo bobo, pero yo intento ayudar todo lo que puedo en el trabajo… y … Está bien, está bien… atiendo.
SISTEMA (OFF)
Vale, pulsa cada zona y recibirás la explicación. ¡Pero pon atención, eh, que sólo te lo explicaré una vez más! ¡Si la pulsas otra vez ya funcionará como te lo explique!

Perturbación espacial

juego

SISTEMA (OFF)
¡No, esa zona activa no es estable, Es una Perturbación Aeroespacial Producida por Ondas Magnéticas!
La nave empieza lentamente a girar en esa dirección.
Unas potentes naves de guerra pasan velozmente y hacen girar la vieja nave que gira repetidamente sobre sí misma y se descontrola. ZOOM Y TRAVELLING con la nave, que se acerca repentina y peligrosamente a la Perturbación, en realidad la superficie del planeta transparente PAPOM.
SISTEMA (OFF)
Eh, ¿Qué ha sido eso?
BODOS
¡Ay, la leche!
SISTEMA (OFF)
¡Oh, no! ¡Vamos hacia esa Perturbación!
La nave recibe una sacudida al atravesar una perturbación magnética parecida a una gran pompa de jabón.
BODOS
¡Oh, cielos! ¡Maldición!
SISTEMA (OFF)
Según el banco de datos, esta Perturbación no aparece en los mapas de navegación de este sector de la galaxia, pero indica que la zona está plagada de trampas.
BODOS
¡Tenemos que encontrar la forma de controlar la nave y volver a nuestro trabajo!
SISTEMA (OFF)
¡En este sector de la galaxia lo que hay es mucha basura acumulada y ya vamos con retraso!
BODOS
¡Maldición, vamos a caer a esa Perturbación!
En pocos segundos, casi sin darse cuenta, la nave se avería y caen en la Perturbación, en un mar de lo que en realidad es el planeta PAPOM.
BODOS
Corrige, ya hemos caído en el mar de esta… Oh, cielos, pero si es un planeta!
SISTEMA (OFF)
Atención. La nave está averiada.

INT. CASTILLO

juego

Una sala imperial de un castillo de defensa con Una Puerta. DÁLETH, El Bufón, usurpando El Trono del emperador, aparece sentado en el mismo, un cubo de oro sobre el que destaca un águila negra. Tiene en sus manos El Orbe o globo del mundo y Un Cetro rematado por una flor de lis. La cimera de Su Casco tiene cuatro triángulos. El rojo predomina en su vestimenta. Música cortesana de juglares.
El aparentemente viejo emperador, DÁLETH KAN YA, emperador autoritario y posesivo, autoridad, realización material, que está muy preocupado por la pérdida de poder y autoridad, sólo piensa en los impuestos que va a perder porque en realidad ha sido sustituido por un maligno bufón usurpador sin que nadie lo sepa, pero al final lo descubren.
CONTRAPICADO del Emperador.
DÁLETH
Al trabajo de tus manos da bendición y en el del pensamiento pon corazón.. Está bien recaudador de impuestos, ¿Cuánto tenemos recaudado?
Un recaudador con aspecto de buitre negro.
RECAUDADOR
19000 Tarokkos, Majestad.
DÁLETH
¡No es suficiente! ¡Quiero más, más, más!
RECAUDADOR, en voz baja
Es insaciable.
DÁLETH
¿Cómo?
RECAUDADOR
Oh, nada, nada, Majestad.
DÁLETH agarra por el cuello al recaudador.
DÁLETH
¿Quiero saber porque están bajando tanto los impuestos recaudados? ¿Acaso los está robando alguien?
PICADO del recaudador. El recaudador se pone a sudar exageradamente y casi a llorar. Se pone de rodillas y suplica al emperador.
RECAUDADOR
¡Oh la puerta, la iniciación, el poder, la piedra cúbica, la base!
TAU
¡Menudo pelota!
DÁLETH
¿Cómo?
RECAUDADOR
Majestad no se preocupe por los impuestos, sino por lo que está pasando en el reino.
GHÍMEL
¡Basta! ¿Qué bufonada es esta?
Todos corren a esconderse tras el trono. El bufón se desmaya en el mismo.
TODOS
¡La emperatriz!

Maza

juego

La maza o cachiporra de CHETH.
TAU
Necesitaría esa cachiporra.
TAU coge la cachiporra quitándosela a CHETH.
TAU
Esto si que tiene gracia ¿y ahora qué?
BODOS
Y ahora ¿Qué pasa?
TAU, humorístico
Nada.
El león le hiere.
CHETH aparta el león.
CHETH
¡Atrás, aparta, fierecilla!
TAU, ruborizado
Gracias.
CHETH le cura.
BODOS
Demasiado tarde para coger la maza.
CHETH
Pero no te preocupes que yo te curaré.
TAU y BODOS se retiran discretamente.
TAU
¡Qué erótico resulta todo esto!
CHETH y TAU hacen el amor.
Maravilloso CHETH le viola pero el león no le hiere.
&? $FORTALEZA:
Llanura de la fortaleza, CHETH, que entrena a TAU para luchar contra los malignos en el mundo especial y les acompaña a Geburah.
TAU
Leoércules dominado por Virgónfale.
CHETH
La mano en el acto de tomar y mantener.
TAU
¡Oh! Trabajos me das, señor, mas con ellos fortaleza.

Los inicios de internet en nuestro país

relato

Hace unos 27 años, un graduado en física por la Universidad de Oxford, Tim Berners-Lee crearía lo que podríamos considerar como la primera página web de la historia.

Desde esa fecha muchas cosas han cambiado e Internet se ha convertido en un medio de comunicación ampliamente utilizado e imprescindible en la vida de gran parte de la población en países desarrollados. No obstante, sería interesante remontarnos a esos primeros años de existencia de Internet, cuando las conexiones se realizaban a través de un módem que producía ese sonido molesto característico y la velocidad media de descarga era de 0.0012 megas por segundo, es decir, 10.000 veces inferior a la media actual. Es por esto por lo que desde Le Monda, queremos repasar aquellos sitios web que marcaron el nacimiento de la era internet en nuestro país y en todo el mundo, remontándonos a mediados de la década de los 90.

https://es.yahoo.com/?p=es

Resulta imposible hablar de los inicios de internet sin nombrar a Yahoo!, líder indiscutible entre los primeros buscadores online, el cual fue incluyendo con el tiempo distintos servicios como correo electrónico o proveedor de noticias. No obstante, el sitio fue perdiendo terreno tras el lanzamiento de Google y después de la llamada burbuja “punto-com” el valor de la compañía quedó reducido a escombros. A pesar de los intentos de Yahoo! de tratar de reinventarse, lo cierto es que Yahoo! ya nunca volverá a ser lo que era en aquellos tiempos, aunque sigue manteniéndose a flote con distintos servicios como Flickr o Yahoo Respuestas.

http://www.lycos.com/

Lycos fue otro caso de directorio-buscador web que compitió durante la década de los 90 con empresas como Yahoo!, Google o Altavista. En el año 1999 llegó a convertirse en la página web con más tráfico de todo internet, con una presencia en más de 40 países. Al igual que hicieron otros buscadores, Lycos fue añadiendo nuevos servicios, destacando los de hosting Tripod y AngelFire.

  • Altavista (1995-2013)

Establecido en 1995, se convirtió en uno de los primeros grandes éxitos en el mundo de buscadores online, alcanzando cerca de 100 millones de visitas diarias dos años después de su lanzamiento. Tras el nacimiento de Google en 1998, poco a poco fue perdiendo tráfico y, finalmente fue comprado por Yahoo! en 2003 quien lo incluyó dentro de su propio buscador hasta 2013 cuando fue eliminado por la compañía coreana dejando tras sí un gran sentimiento de nostalgia entre los primeros internautas.

  • Olé (1996-2000)

Ole.es fue el primer buscador en internet de habla castellana, diseñado por un organismo público de la Generalitat Catalana y más tarde vendido a unos trabajadores del mismo, Vallés y Gaspa, por 200.000 pesetas. Se trataba de un directorio web, que organizaba la gran variedad de sitios web en español en distintas categorías. El sitio web alcanzó el éxito rápidamente y tres meses después de su lanzamiento ya gozaba de 1 millón de visitas diarias. Un tiempo más tarde, Telefónica compraría Olé por 3 mil millones de pesetas. Un negocio rentable, ¿verdad?

  • Ozú (1996-2012)

Al igual que Olé, Ozú fue uno de estos primeros buscadores en español que alcanzaron importantes cuotas de tráfico. Al igual que su predecesor, se trataba de una especie de directorio web, que clasificaba una gran variedad de páginas web en distintas categorías o índices temáticos. Si bien es cierto que este sitio web perduró más en el tiempo que Olé, en sus últimos años de existencia su influencia disminuyó considerablemente hasta que en 2012, el propietario del dominio, el Grupo Vocento, decidió poner fin al portal, tras 16 años de historia.

https://www.hispavista.com

Gran referente en nuestro país, sobre todo durante sus primeros años de existencia, Hispavista se subió a la red en junio de 1996 como un directorio web que además contaba con multitud de servicios externos como Galeon (un proveedor de hosting web), Trabajos.com (sitio web donde encontrar ofertas de trabajo y demás) y Labolsa.com (página de información bursátil y financiera). Hispavista consiguió sobrevivir a la burbuja punto-com, y ha conseguido reinventarse como una agencia de marketing digital que alardea de sus 20 años de experiencia.

https://www.bing.com

MSN, propiedad de Microsoft, lleva ofreciendo sus servicios como buscador web desde finales de la década de los 90. Se lanzó en 1998 como un directorio web que incorporaba un servicio de búsqueda como Google, permitiendo navegar por el gran entramado que era Internet en aquella época. Contaba, además, con otros servicios como: hosting de correo electrónico (hotmail), chats de grupo, proveedor de noticias y sobre todo, su servicio de mensajería instantánea Live Messenger. Desde su establecimiento, ha sufrido numerosas transformaciones, cambiando de nombre en numerosas ocasiones (de MSN Search, a MSN Live en 2006 y de éste al nombre actual de Bing en 2009).

https://www.google.com

Puede que llegase más tarde que otros buscadores como Lycos o Yahoo! pero, sin lugar a dudas, ha llegado a convertirse en el buscador más exitoso de todos los tiempos con una diferencia aplastante. Hoy en día, el 80% de las búsquedas en internet se realizan usando este buscador, siendo el sitio web más popular. Fundado en 1998, por los estudiantes de la Universidad de Stanford, Sergey Brin y Larry Page, entre sus claves del éxito, destacan el diseño de su poderoso algoritmo que permite como una araña ir buscando por cientos de miles de páginas web en cuestión de segundos, y su diseño incambiable y limpio que permite navegar por internet de la manera más sencilla posible.

Fuentes: El Español | Gizmodo | Emezeta

Inventan una mascarilla para investigar trabajos de master

greguería

El olor es insoportable, dice Nacho Escuelante, hay que protegerse bien del mal olor que se desprende.

En pleno lanzamiento de mierda entre periodicos de una y otra línea, un emprendedor español y muy español ha inventado la mascarilla anti-master. Una idea que se le ocurrió sin ton ni son, mientras estaba como vaca sin cencerro, intentando conseguir un trabajo. El invento ha sido muy celebrado por parte de periodistas y lectores. Algunos periodicos regalan hoy una de las más populares en su edición matinal.

CONFESIONES 14. Círculo de piedra

greguería

bruto nuevo pereza volver playas novelas lóbrego hemos trabajar sofismas atacando ambos cólera minuto oyen encantamientos desmenuzar tristemente desgracia egoísmo sienes hacía cuadrado arrastraba terrenal tiranos ellas millones poseo círculo de piedra innoble avellanos caen piedra pondrían tiene rebaños prohibían explosión brazos enorme reino ahorrará conoceré trabajo canciones torpeza quemadores paciencia muchas éxtasis somos guardarse traer preciosos músicas cuántas suspiros marchado misma logré terror cirios

Lavandera mía

dedicatoria, poesía

A mi madre.

En la piedra de lavar,
con las rodillas en tierra,
veo su rostro brillar
en el agua cristalina
del arroyo de entresierras.
Cuesta arriba con la ropa,
luego humedecida y limpia
tras esforzado trabajo,
aunque se aprecia el cansancio,
bajando la carretera
con alegría camina,
orgullosa y satisfecha
con su hijo de la mano,
él la mira y con ella se embelesa.

EAC

EL INTELECTUAL REPARTE PAN CON UN BURRO

greguería

Me pareció que algo grave estaba pasando, mi abuelo, el intelectual, el culto, el ser extraordinario, ahora repartía pan por las calles con un burro con aguaderas. Algo no cuadraba. Mi madre me contó que ahora el abuelo tenía otro trabajo. Ya no trabajaba para él en la tienda. Trabajaba para el panadero del pueblo, repartiendo pan. Algo no me gustó de aquello pero mi abuelo me dejó subir al burro y dar una vuelta. Él parecía triste y contento a la vez. Ahora recuerdo perfectamente su cara con esa gafas redondas que aún conservo, y su aspecto enjuto, y su cuello arrugado de arriba a abajo, con una camisa blanca, pantalones de pana negra y un chaleco de rayas , vestido al estilo más rural de los campesinos y no con su traje y su corbata como siempre había vestido. O con su estilo de trabajo aunque más aseado y señorial de tendero de pueblo, con su librea de despacho de ultramarinos.

CHAPLIN

greguería

Soldados:
No os entreguéis a ésos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.
Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.
Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.
Soldados:
No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: “El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres…” Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura.
En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón.
Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados:
En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.

VANITAS VANITATUM

poesía

(En la casa de Jorge Manrique)

De qué me servirán
este trajín de huesos,
esta pereza de llegar a conocerme,
este afán de exprimir los días,
de sacar a pasear la calavera,
de aprender a caminar sobre las aguas,
de pagar mis impuestos,
de equilibrar el debe y el haber,
de acudir a mi trabajo,
de agrandar la diferencia entre dos fechas,
para acabar como lo haremos todos,
tan quieto, tan mudo, tan cuadrado.

PLATO A LA CARTA

relato

No. Ahora toca el no. Abajo el murmullo no cesa. Están esos pijos con sus pulseras, sus relojes, sus bolsos de diseño, y su conversación banal. Risas. En la tele esos superhéroes que tanto parece necesitar esta puta sociedad en crisis. El humo sube hasta la ventana disipado en el murmullo incomprensible y se mezcla con el mío. Mujeres rubias, flacas, liberadas, sin oficio ni armadura ríen como caracoles asmáticos mientras las otras putas de la calle las miran como vacas que ven pasar el tren. Ese maldito olor a puro sube hasta mi escritorio. Me duele la espalda, el culo, las témporas, la rodilla que me golpeé esta tarde en el trabajo. Todo el mundo tiene algo malo, dice, tras una carcajada, ese tipo imbécil de abajo. La vecina de enfrente tiene su enorme Mac encendido. ¿Dónde está? ¿Qué piensa? ¿Qué hace? El gato se asoma al balconcito. Mira la gente del bareto-teatro. ¿Cuándo se van?, parece decir. Me siento anestesiada por el murmullo y enciendo otro cigarrillo. ¿Realmente he vuelto a fumar? Jodida mierda. Bendito humo. Humo. Humo. Humo. Mojitos. Cócteles. Sangría. Tinto verano. Vinos y copas. Plato a la carta. Al parecer, ahora el tiempo se mide de viernes a viernes. El resto del tiempo no somos humanos, no vivimos, estamos condenados en un trabajo que no nos gusta, haciendo cosas que nos desagradan para corporaciones anónimas y limitadas. ¿Cómo esperamos crear un mundo mejor así? Tampoco parece importarnos. La vecina de enfrente no tiene cara, yo creo que es una persiana. Sus ojos horizontales miran por las rendijas que dejan las lamas de madera. También respira por ellas, y escucha y huele el pescado. Cada una de esas lamas funciona como un sentido diferente. Sentidos que ni nos imaginamos y que captan las imperceptibles sensaciones ultramundanas que le llegan por todas partes. Sensor de terremotos. Detector de gases etéreos, ondas gamma y temblor de mariposas remotas. Visualizador de ectoplasmas evacuatorios. Localizador de angustias referenciales. Señalador de estanqueoladas irresolubles. Descubridor de parasimpatías. Sonda sinuosenoidal obstruida y catalítica. Visor de cuerdas y partículas elementales. Telecopiador de místicas insufribles. Medidor de superlatividad asidua discontinua y forética… Eso, hasta donde yo sé.

29 conductas para permanecer creativo

greguería

29 conductas para permanecer creativo
1.- Hacer listas
2.- Lleva un cuaderno a todas partes
3.- Intenta la libre escritura
4.- Deja un poco la computadora
5.- Abandona conductas para superarte a ti mismo
6.- Toma descansos
7.- Canta en la Regadera
8.- Toma Café
9.- Escucha nueva música
10.- Se abierto
11.- Procura estar alrededor de gente creativa
12.- Recibe Retroalimentación
13.- Realiza Colaboraciones
14.- No te rindas 1
5.- Practica, Practica, Practica
16.- Permite a ti mismo realizar errores
17.- Visita lugares nuevos
18.- Cuenta tus bendiciones
19.- Duerme Bien
20.- Toma riesgos
21.- ROMPE LAS REGLAS
22.- No te fuerces
23.- Lee una página del diccionario
24.- Toma un conjunto de teorías ampliamente aceptadas para servir como la guía de los principios de investigación en tu disciplina particular
25.- Deja de intentar ser perfecto
26.- Tienes una idea, Escribe
7.- Limpia tu lugar de trabajo
28.- Hazlo divertido
29.- Termina Algo

MAL DE ALZHEIMER, LOCURA SENIL

poesía

Fue conmovedor no recuerdo que día de la semana cuando estaba yo paseando por las publicaciones de amigos míos a los que admiro y de los que me agrada leer sus trabajos, una publicación en lo particular me impactó, ya que mi propia Mamá fue víctima del Mal de Alzheimer o como también denominan otros más insensibles: Locura Senil.
Culpo a mi memoria de no haber tomado nota ni del nombre del Bloguero ni el de la publicación, bueno….
Pero logre captar que una persona harta de el desorden que causaba alguien más en sus habitaciones coloca una cámara para grabar al responsable y su sorpresa es mayúscula al descubrir que era ella misma y ni siquiera tenía idea de lo que le estaba sucediendo.
Pues bien, o debiera al mismo tiempo decir Pues mal; yo lógicamente tengo herencia en mis genes desde no sé cuantas generaciones ha de parte de mis dos progenitores, siempre quise que dijeran las personas que me parecía a mi Papá y generalmente decían que me parecía a mi Mamá.
Llegué a llorar no porque no la quisiera a ella pero digo, yo era hombrecito y quería parecerme a él.
Descubrí con los años que no era cosa mala parecerme a ella, ella era bonita y yo digo que soy guapo, ella tenía muchas cualidades y características no del gusto de otros pero muy útiles para sus intereses propios que a mí me agradó y me convino heredar. Y entonces me conformaba yo con heredar a mi Papá con su gusto por la Poesía, su responsabilidad para el Trabajo, su gusto por la Cocina, su Gallardía al caminar, la dulzura mimosa con la que trataba a su esposa, y al final…..conforme.
La situación es que con el correr de los años, después de dos perdidas que estoy seguro afectaron a mi Mamá en todos los aspectos, primero su única hija, mi hermana María de los Ángeles y al poco tiempo mi Papá.
Yo no la atendí, fue mi hermano Juan con el apoyo de mi hija, Ale una de las hijas de él y desde luego Martha mi cuñada y al final de cuentas todos los cercanos, incluyendo a una sobrinita que apenas había comenzado a caminar hacia más o menos un año y hasta donde sé hasta un vecino con quien yo tuve un problema de manos nos ayudó. Sin embargo sí la vi aunque no en sus momentos más críticos pero me temo que de alguna forma los imagino por la descripción que recibí de ellos, ¡es increíble que haya yo deseado y pedido a mi Dios por medio de su Madre que por favor ya se la llevara!
Si me pasa, yo lo acepto, pero ojalá que no.
Bueno y ¿Qué le vamos a hacer?
Si contáramos los granos de arena que entre el viento y el mar le han robado a las rocas desde el día en que nacimos….desde luego que nos desgastamos, algunos somos más veces golpeados o tal vez somos de un material más frágil, o más fino o más corriente, ¡que sé yo!
Los lindos amaneceres y atardeceres de los que hemos disfrutado, los besos que hemos recibido y los que hemos dado….
Al final como siempre concluyo cuando tengo achaques de la….vamos a decir madurez:
La única manera de no tenerlos pues es morir joven y al final de cuentas ese es el problema de quien nos atienda o deje de hacerlo, se supone que nosotros no nos damos cuenta, ya veremos, ya veremos.

Samael

relato

Soy el fantasma de esta casa. Mi nombre es Samael. Hoy, como siempre, he dedicado mi tiempo a la higiene, la mía y la de la casa. Por extraño que os parezca la higiene de un fantasma y su mansión es extraordinariamente prolija y delicada. Incluso estando las veinticuatro horas sin dormir, como es mi caso, el día no es suficiente para acabar con todas las tareas domésticas y de higiene personal.
Imaginaos además como puede ser la cosa cuando el día no tiene ni principio ni fin. No puedo empezar, como la mayoría de los mortales, diciendo: “comienzo el día con una ducha para despertar mi cuerpo y mi espíritu dormidos”. No, en absoluto. Primero porque no tengo cuerpo y segundo porque no duermo, ni descanso y además no es que necesite una ducha, es que necesito pasarme el día entre el trapo de limpieza y la alcachofa de la ducha que, por cierto, está rota y no deja de gotear, la maldita condenada.
Esto nos ocurre a los fantasmas, seguramente, por nuestra inveterada y estúpida costumbre de habitar casas abandonadas. Una costumbre a la que, la verdad, nunca encontré explicación, sobre todo porque las casas deshabitadas son, además de sucias, extremadamente frías y solitarias. No es de extrañar que entre nosotros hayan surgido algunos que se oponen de forma irresponsable y caprichosa a tal designio.
En fin, mi trabajo diario consiste en mantener la mínima decencia, pero no creais que soy un maniático de la limpieza y del aseo. Me basta con mantener la mínima decencia de una casa de fantasmas como se debe.
En lo concerniente a la limpieza, por ejemplo, lo de las telarañas es quizás lo más agotador y exasperante. Esas condenadas ariadnas son muchas y yo sólo soy uno. Así que me veo obligado a recorrer todos los rincones de la mansioncita: dieciseis habitaciones con sus correspondientes cuartos de baño, cinco salones con sus correspondientes chimeneas y ventanas, la leñera, la cocina, la despensa, el horno, la bodega, los desvanes, pasillos, entradas y entraditas… sin contar con las cuadras, pocilgas, jardines, y demás anexos… Es extenuante.
A veces he pensado en contratar servicio doméstico, pero he descartado inmediatamente la idea pues entre los fantasmas no está bien visto, especialmente si eres un fantasma tan sucio y podrido como yo.
En cuanto a la higiene personal y al contrario de lo que pueda parecer, sin cuerpo uno se siente sucio cada dos por tres, pues el espíritu no se limpia así como así. Te das la ducha en que limpias aquel asesinato que te reconcomía desde hace siglos e inmediatamente descubres otro más atroz, si cabe, que habías olvidado debajo de aquel. Cada ducha delata en mi sábana nuevos horrores cometidos, nuevas infamias, nuevas tachas, nuevas sangrientas manchas. Y para colmo, a la mansión le sucede lo mismo, esconde tras cada mancha, tras cada rincón infinitas capas de sucias historias con las que, aunque no sean mías, uno no puede convivir alegremente. Me veo, así, obligado a alternar mi propia higiene con la limpieza del sitio donde habito con el único fin de mantener, aunque sólo sea, la decencia necesaria.
Aunque a estas alturas ya trascurridos largos siglos, no sabría decir si realmente nos higienizamos mutuamente, o por el contrario, lo que ocurre es que cuando yo me limpio, estoy ensuciando la casa de nuevo y cuando limpio la casa, me ensucio yo de nuevo, como un condenado y fantasmal prometeo.

Wiki

relato

Quería evitar herirle en los ojos e instintivamente me dirigí a la TommeO.Tal como le había dicho a NoNakis, prosiguió mi amiga, TraD pensaba proseguir los trabajos que le habían mantenido hasta ese momento.Durante esos diez años no sólo se desarrolló la nueva construcción del templo…—¿Verdad que KaeM era muy chistoso?, comentó emocionada MaoTe.—De un tiempo a esta parte, por todo el QaicmU han aparecido toda clase de GummivuT. Es realmente desagradable.Por la negra ventana se veía a Sigou abrazada a un JupcsI.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de TumiT que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera VoissE y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Me quiere como ella, libre de las cargas que la ataban a todos los convencionalismo al uso. Es así como comenzamos las construcción del MecisopVu.Reina guerrera casi inmortal, de belleza perenne y con la capacidad de hacerse entender en cualquier idioma aunque no lo domine.Por encima de toda apariencia, era necesario descubrir el camino de regreso, la puesta de sol se acercaba y nadie pensaba en otra cosa que no fuera volver, antes del trágico desenlace. Era imprescindible abrir nuevas puertas lógicas con la esperanza de dar, aunque sólo fuera por casualidad, con la salida.Un templo con suelo de baldosas rojas y negras y UnTrono entre la ColumnaJakin, columna azul que representa a una hembra joven desnuda y bella, y la ColumnaBohaz, columna roja que representa a una mujer vieja y zarrapastrosa que mira envidiosamente a la joven. Entre ambas hay UnaPuerta. HEH, el gran sacerdote, gordo y seboso, aparece sentado en su trono comiendo todo tipo de viandas de UnaCesta. El cetro termina en una triple cruz de metales y piedras preciosos, cuyos extremos redondeados dan lugar a ElSeptenario. Aparecen también dos fieles arrodillados, uno DeRojo, que levanta su mano con ira exigente como pidiendo favores, y otro DeNegro, que deja caer perezosamente su mano como pidiendo perdón. Música religiosa de órgano.Un faro dando vueltas con UnaPuerta de entrada de la que parte UnCamino, que es de piedras rectangulares a lo largo de la parte más alta de un acantilado en ElMar. Hay UnRío navegable con un pequeño embarcadero en el que hay un ViejoBote abandonado en el suelo y un carro para uncir un asno. Sonido de sirenas, marea y oleaje.Un desierto de piedras y arena, cerca hay Un Precipicio y Un Obelisco derribado. Hay Un Cocodrilo y un Lince Blanco que muerde a Tau Mat Urge, el loco del desierto. Silencio, estatismo, leve zumbido de una mosca. Zumbido progresivamente más intenso de algunas moscas hasta convertirse en un fuerte zumbido de muchas moscas.Un santuario con suelo de baldosas blancas y negras. Hay un trono entre dos cariátides, La Jakin, roja y La Bohaz, azul, unidas por el velo que cierra la entrada o La Salida del templo. Rezos, cantos, sombras y luces. BETH, la gran sacerdotisa con Una Corona, se apoya sentada sobre La Esfinge de las interrogaciones cósmicas, tiene Un Libro entreabierto en la mano derecha y unas llaves en la izquierda, Una Dorada y Otra Plateada.—Alguien había hablado de ”beinzin”, pero ¿cómo se pronunciaba correctamente aquel nombre extraño en el idioma IrqEpUm?Las trampas estaban colocadas con extremada maldad, ocultas tras aquella maleza indómita y la dificultad se acrecentaba a medida que el cansancio hacía mella en nuestras energías.Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?Entablé un discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa. Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunte de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.Era una estupidez y, a pesar de todo, su empecinamiento la condujo a aquel extraño edificio de palabras. Era quizás el recogimiento, que propiciaba la tormenta o aquel ambiente cargado de electricidad, pero nada era reprobable en su conducta ahora que estaba allí.—Qué coño de limbo, joder!—Venid a mi InfiernO…No me abandonaría, como lo hago ahora. Podría jugar hasta el agotamiento. Decir y no decir es lo mismo. Entrar en la caverna prohibida con paso marcial y quedar tendida sobre el suelo, una vez acabado el negocio, sin dejarse alcanzar por el infundio tiñoso. Descubrir los infinitos mundos que aún no han sido inventados, manosearlos recién estrenados y guardarlos en el tarro del paraíso para fermento de los irrefrenables instintos. El viaje es la única forma de renacimiento posible. Contemplar el paisaje mientras pasa a tu lado raudo y resignado; y dejarse llevar por el cicerone del viento, mientras saboreas el tintorro de la tarde. Saludar al galgo que se cruza en tu camino y que vuelve preocupado por tu soledad elegida a que le acaricies el cuello de nuevo. Con su olfato pregunta a tus piernas porque andas vagando a aquellas horas por parajes solitarios y tristes, mientras la lluvia amenaza con espantar tu huida, reclamando con un perezoso permiso si puede acompañarte.Era generosa
como una garza japonesa. Con displicencia se contoneó con gesto canalla. Abrió el cerillero y encendió su cigarrillo rubio. La arboleda no quedaba lejos; hacía una tarde espléndida de mayo y azuzó a sus lebreles para que corriesen hacia el río.NoDete estaba alejado de la ciudad. Pero aquel alacrán se interpuso en su camino y aún le obligó a alejarse más del camino.—Alambra, cable, hilo, filamento… hay que encenagarse como un cerdo—Vaya idioma!—Eh! hay alguien ahí?—Esto es más raro que un perro verde—Vaya toalla!

Skarmenti (2)

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A pesar de su empecinamiento, la mula sabía hacer su trabajo con el más esclarecido rigor y desenvoltura de las bestias faranduleras. Antes de elegir el mejor de los descampados de la ciudad, bien provisto de hierba fresca y abundante, recorría las más importantes plazas y calles del lugar, lo cual permitía a la familia Skarmenti anunciar a bombo y platillo -o a timbal y latón- su maravilloso y único espectáculo en el mundo. Espectáculo en el que todos tenían su papel asignado, desde la cabra, que no sólo daba leche a la familia sino también conciertos de pedorretas al público congregado, pasando por la troupe de fraternales saltimbanquis y odaliscas, hasta la genial y quimérica mulilla, que ataviada de tirabuzones y pantalón de tirantes predicaba su particular evangelio de rebuznos inconmensurables y reveladores. Evangelio, dicho sea de paso, ante el cual era imposible hacerse oídos sordos pues su estertor era fácilmente escuchado en diez millas a la redonda, provocando en más de una ocasión entre los asistentes, e incluso entre los ausentes, el llanto y crujir de dientes propios del juicio final.

Julio Skarmenti

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Julio Skarmenti pertenecía a una de esas extrañas familias de gitanos universales que recorrían el mundo en una tartana. Una de esas familias de saltimbanquis y latoneros cuyo destino estaba dirigido por una tozuda mula que elegía en cada encrucijada el camino que ninguno de ellos hubiera tomado.
Julio Skarmenti achacaba a esta circunstancia los terribles e insólitos parajes a los que arribaron repetidas veces contra su voluntad e incluso a pesar de los negros augurios de la abuela Trinidad. La vieja gitana, capaz de adivinar el futuro más incierto de la clientela, se obnubilaba ante las empecinadas elecciones de aquella vieja acémila.

—Mal fario – se limitaba a decir la abuela cuando la bestia tomaba el camino que todos los Skarmenti hubieran instintivamente evitado. Todos menos aquella terca y cojitranca mula del demonio que con su renca pata señalaba su suerte y la de todos sus contrariados dueños.

Entonces, Julio Skarmenti, el menor de los Skarmenti, se sentía perdido y su moreno y curtido rostro dejaba traslucir una leve oleada de angustia irracional ante el abyecto e inmediato futuro. Sus negros fanales se anegaban de aciagos presagios y hasta la brisa parecía flamear de un hedor maléfico y execrable. Subía a la tartana y, enroscado como una serpiente herida, dormía el último trecho del camino. Sólo despertaba al entrar a la ciudad, mientras su padre anunciaba, con el duro tintineo del latón, la llegada de tan insigne y nómada corte, descendiente directa de reyes y faraones del sagrado Nilo, obligada a errar en el destierro, y a ganarse la vida como saltimbanquis y latoneros por los polvorientos y ásperos confines del mundo, a causa de una caprichosa e ineluctable maldición del Gran Osiris. Y sólo entonces, el rostro quemado de Julio Skarmenti, se iluminaba seducido por la atónita e hipnotizada mirada de los niños ante semejante estafermo ambulante.

Nadie hubiera esperado que aquella troupe descendiera con tal algarabía esa cálida mañana de mayo por una de las siete colinas que rodeaban la ciudad. Parecían salidos de la nada o, transportados quizás por el caprichoso viento, de lejanos y exóticos países a través del espacio y el tiempo.

El pequeño Skarmenti bajaba, ya más animado, de la multicolor carreta y corría con descaro entre sus coetáneos haciendo sonar una flauta y ondeando un serpentilíneo gallardete mientras sus hermanos mayores agitaban los caireles o tocaban los improvisados timbales de la carreta y la madre y las hermanas hacían danzar sus vientres adornados de cascabeles y alaracas.

Los niños despertaban de su hipnosis y enseguida formaban una animada comitiva que también seguía a la obstinada y visionaria mula.

A pesar de su empecinamiento, la mula sabía hacer su trabajo con el más esclarecido rigor y desenvoltura de las bestias faranduleras. Antes de elegir el mejor de los descampados de la ciudad, bien provisto de hierba fresca y abundante, recorría las más importantes plazas y calles del lugar, lo cual permitía a la familia Skarmenti anunciar a bombo y platillo -o a timbal y latón- su maravilloso y único espectáculo en el mundo. Espectáculo en el que todos tenían su papel asignado, desde la cabra, que no sólo daba leche a la familia sino también conciertos de pedorretas al público congregado, pasando por la troupe de fraternales saltimbanquis y odaliscas, hasta la genial y quimérica mulilla, que ataviada de tirabuzones y pantalón de tirantes predicaba su particular evangelio de rebuznos inconmensurables y reveladores. Evangelio, dicho sea de paso, ante el cual era imposible hacerse oídos sordos pues su estertor era fácilmente escuchado en diez millas a la redonda, provocando en más de una ocasión entre los asistentes, e incluso entre los ausentes, el llanto y crujir de dientes propios del juicio final.

Por la noche, con instinto felino, Julio escapaba del campamento familiar y recorría la ciudad. Poco importaba si la luna era un queso comido o recién hecho. Con igual habilidad, Julio caminaba entre las sombras dispuesto a encontrar los secretos escondidos que todas las ciudades guardaban durante el día y mostraban durante la noche a los valientes como él.

Caminó entre estatuas y ruinas apenas descubiertas por la espesa hierba, no comprendiendo como era posible que aquellas joyas pétreas estuvieran abandonadas a la intemperie. Pequeñas veredas se bifurcaban, dándole la oportunidad de sentir la náusea de la libertad que la mula les evitaba a diario con su clarividencia. Sentía que su propio destino estaba ahora en sus manos y, no sin zozobra, tomó el amplio paseo que conducía a un arco de triunfo. No pudo resistir la tentación de caminar bajo su sólido y único arco adornado de batallas y heroicos soldados. Por unos instantes oía a la multitud vitorearle y aclamarle. Un escalofrío, al mismo tiempo que un impremeditado sabor de victoria que no le correspondía, recorría su cuerpo. […]

CAPITÁN

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¿Cómo conseguí mi primer millón? El cielo es azul debido a la dispersión. Sí, es cierto. Cuando la luz choca con otras partículas el espectro del azul se dispersa más fácilmente que otros colores –¡Los azules somos por definición dispersos!– sobre todo que el color rojo, que siempre queda excluido, restado, menospreciado por nuestra atmósfera. Por la misma razón, como todo pintor sabe, restando el azul al blanco queda el amarillo, sin duda la razón por la cual el sol es amarillo. Entonces, ¿por qué la luz nos parece blanca? Lo he investigado. Duros años de trabajo alquímico con la luz y al fin di con la solución. Me imagino que estaréis impacientes por saberlo. ¡Ah, curiosidad humana!

Recapitulando, tenemos pues la siguiente situación: 1) Luz blanca verdadera del sol. 2) Exclusión del rojo. 3) Dispersión del azul en el cielo. 4) Vemos el sol amarillo. 5) ¿Por qué nos parece blanca la luz del sol?

A estas alturas os estaréis preguntando qué tiene todo esto que ver con el título de este lo que sea. ¡Ah, avaricia humana! ¿Acaso pensáis que el millón que conseguí era de vil metal?

Os voy a dar la solución: el polvo, y el humo, y las partículas más grandes que flotan alrededor dispersan el resto de colores por igual en el aire que nos rodea haciéndonos creer que la luz es blanca y pura, a pesar de la exclusión de los rojos y la dispersión de los azules fotones.

Tampoco esperabais esta solución sino la otra solución. ¡Ah, prejuicios humanos! Pero la otra solución debéis buscarla vosotros. Y espero que no os cueste tanto como a mí.

Cómo conseguí mi primer millón

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El cielo es azul debido a la dispersión. Sí, es cierto. Cuando la luz choca con otras partículas el espectro del azul se dispersa más fácilmente que otros colores –¡Los azules somos por definición dispersos!– sobre todo que el color rojo, que siempre queda excluido, restado, menospreciado por nuestra atmósfera. Por la misma razón, como todo pintor sabe, restando el azul al blanco queda el amarillo, sin duda la razón por la cual el sol es amarillo. Entonces, ¿por qué la luz nos parece blanca? Lo he investigado. Duros años de trabajo alquímico con la luz y al fin di con la solución. Me imagino que estaréis impacientes por saberlo. ¡Ah, curiosidad humana!

Recapitulando, tenemos pues la siguiente situación: 1) Luz blanca verdadera del sol. 2) Exclusión del rojo. 3) Dispersión del azul en el cielo. 4) Vemos el sol amarillo. 5) ¿Por qué nos parece blanca la luz del sol?

A estas alturas os estaréis preguntando qué tiene todo esto que ver con el título de este lo que sea. ¡Ah, avaricia humana! ¿Acaso pensáis que el millón que conseguí era de vil metal?

Os voy a dar la solución: el polvo, y el humo, y las partículas más grandes que flotan alrededor dispersan el resto de colores por igual en el aire que nos rodea haciéndonos creer que la luz es blanca y pura, a pesar de la exclusión de los rojos y la dispersión de los azules fotones.

Tampoco esperabais esta solución sino la otra solución. ¡Ah, prejuicios humanos! Pero la otra solución debéis buscarla vosotros. Y espero que no os cueste tanto como a mí.

El juego

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Blogsiana me propone el siguiente juego… y yo voy y acepto (porque no tengo a Remedios, que si no…).
Reglas:
1. Cada jugador/a comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo/a.
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: “El Juego” (o mejor hacerle llegar un retroenlace o trackback ¿no? —por cierto, esa cosa ¿se hace por detrás?—).

8 cosas sobre sky:

  1. Últimamente soy como el spam, tengo preferencia por comentar los post guarros
  2. Un blogólogo me ha dicho que si sigo tirando esos pedos les voy a extinguir el invento, como a los dinosaurios, y para colmo me pidió que le hiciera un Tera-Meme-Rex pero sin fijarme…
  3. Soy un vago que hace su trabajo las 24 horas del día aunque, a veces, paro a dormir un rato…
  4. Como me he pasado el año envenenando comentarios, ahora mi ancho de banda me ha abandonado…
  5. Necesito ayuda para subir la cuesta de julio, no sé como voy a pagar los gastos de reeducación y las demandas de los lectores por los perjuicios mentales ocasionados
  6. Tendré que ayudar a la conferencia episcopal a contratar un nuevo Losantos. Se nota que este que tienen ahora es de mercadillo o de chino y pone en evidencia la falta de presupuesto y los problemas de financiación de la iglesia católica.
  7. Estoy intraexpansivo para reducir la almorrana
  8. Sufro en silencio de exceso de polvorón.

Ale, que lo disfruten, los que no lo disfrutaron antes…

SE IMPROVISÓ UNA MORGUE

relato

Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.

Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.

Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?

Entablé una discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.

Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.
El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.

El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.

Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.

Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.

Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.

Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa.

Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunté de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.

[Este post es para crear una novela colectiva de forma hipertextual. Los primeros párrafos son de aportación colectiva. Debes añadir tu texto continuando el hilo por donde lo dejan los demás…]

Un poco de rodaje

relato

Sólo yo me percaté de que un equipo de rodaje se encontraba en la calle preparando una grabación, con actores muy viejos y muy conocidos todos. Me entró una curiosidad casi morbosa, hasta el punto de que me acerqué demasiado, casi metiéndome encima de su trabajo. La chica que manejaba los aparatos de sonido hizo un gesto de que me hiciera hacia atrás, me callara y esperase. Le hice un gesto de excusarme con una sonrisa que intentaba a la vez ser picarona y ella así lo entendió pues nada más acabar vino hacia mí reprendiéndome pero también con una sonrisa igualmente pícara. Ambos nos acercamos y cuando ya estábamos tan cerca que podíamos tocarnos le dije que perdonase pero es que… No pude resistir, al disculparme, acariciarle levemente aquellas hermosas caderas, lo cual, sin duda, le gustó pues aún se acercó más y me permitió acabar mi caricia bajando ella misma mis manos desde la cadera hasta la parte más cercana a las piernas. Mientras yo disfrutaba de esta curva imprevista, ella seguía dando explicaciones de porque no debía acercarme como si reprendiese a un muchacho travieso que en el fondo le había divertido con su travesura, pero yo no escuchaba nada ya de lo que decía y sólo veía su sonrisa mientras hablaba.
Se percató que no le escuchaba y que, en cambio, me acercaba más a ella, mirando sus atractivos ojos y sus sensuales labios que me hipnotizaban con su sonrisa. Ella acercó su mano a mi cuello quizás sólo intentando centrar mi atención, pero aquello fue para mí como si encendieran de golpe el sol en mi cara. Yo estaba a punto de rozar sus labios y ambos caímos fundidos en un apasionado abrazo. Como unos amantes que han estado mucho tiempo sin verse, separados por la distancia y el tiempo.
Ambos ardíamos cada vez más. Yo llevé una mano a sus nalgas y las acariciaba suavemente. Acercamos nuestros sexos, que se encontraban a la misma altura: desprendían un calor excitante y placentero. Ella revolvía mi pelo con su mano mientras atornillábamos nuestros labios. Sin poder despegarnos el uno del otro, rozábamos nuestros sexos a través de la ropa, transmitiéndonos el excitante calor progresivamente más húmedo y lúbrico, que ahora empapaba nuestra ropa interior e incluso los finos pantalones que aún nos cubrían…

Mientras se alejaba con sus aparatos ella sonrió:
-Volveremos a vernos…

CONDENADOS4

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¿Qué quieres que haga? Me golpea esa oscura ansia. He de poseerte. Ese deseo no lo puedo ahuyentar. Tiene tanta fuerza tu cuerpo que me hace sentir como un arbolillo frente a una gran ola. entrevisto damos entraba trabajos reanima altares desvaneciera enternecimiento encantadores harás irrisorias elevarse agitan oh campesinos quería humildad poética dentro público dar conmigo explico mano superstición levantaba nobleza vocales tardes ahogo asquerosos negra enervamiento religión negros flota mezquita hiena rodeaban tocado siquiera pradera haciéndome todas enamorado príncipes exploración contra encima desconocidas acerque actos disuelve míos desolladores dormido largo muerte viejas empedradas observo futuras panes haré maldito retuerce

Escondedme en la mezcla de tétricas o silvestres…

poesía

Escondedme en la mezcla
de tétricas o silvestres ambiciones
en que, purpurina, arde la existencia;
por lo demás, dejad millones de harapos
a esos individuos saqueadores.
A vueltas viajaremos
al pillaje o al cobijo penetrante
pero armad en silencio mis pulmones
pues sólo me reanima hacer poesía,
el sexo o el amor, según que día;
sentir que cualquier inocencia es juventud…
no puedo describíroslo mejor,
mas con muecas entonces,
tranquilos, conozcamos
como se hacían los auténticos libritos;
tendré que crearlos
con cólera y oficio de borracho
y dejar muy naturales los bloques del trabajo
pues ya lo dijeron muchos vates antes en latín…
yo sólo aullaré hasta dejarte sorda como estabas
y despedir una vez más nuestra alegría.

Poética purpúrea

poesía

Escondedme en la mezcla
de tétricas o silvestres ambiciones
en que, purpurina, arde la existencia;
por lo demás, dejad millones de harapos
a esos individuos saqueadores.
A vueltas viajaremos
al pillaje o al cobijo penetrante
pero armad en silencio mis pulmones
pues sólo me reanima hacer poesía,
el sexo o el amor, según que día;
sentir que cualquier inocencia es juventud…
no puedo describíroslo mejor,
mas con muecas entonces,
tranquilos, conozcamos
como se hacían los auténticos libritos;
tendré que crearlos
con cólera y oficio de borracho
y dejar muy naturales los bloques del trabajo
pues ya lo dijeron muchos vates antes en latín…
yo sólo aullaré hasta dejarte sorda como estabas
y despedir una vez más nuestra alegría.

ALFONSO TIPODURO

greguería

Salió a la calle, el suelo estaba mojado y se respiraba aire fresco. Poco habitual en esta mierda de ciudad ¿Eh, imbécil? Lo normal es tener el moco más espeso del país y, en un solo día que te las pongas, los cuellos de las camisas más sucios que el rabo de una vaca. Maldita contaminación de mierda. En fin. Necesito despejarme. Encendió otro cigarrillo. Aspiró profundamente. Qué poco nos queda, imbécil -pensó. El coche no había sido robado y dibujó de nuevo su estúpida sonrisa. Qué seguro se sentía de sí mismo. Un millón por un fiambre. Era para pensarlo detenidamente. Por un millón podría retirarse. Tendría que hacerlo por narices. Quién iba a continuar en Madrid después de eso. ¿Tendría bastante para irse a Las Bahamas, por ejemplo? A lo mejor no. Y a un monasterio del Tíbet, ¿Qué tal? Su imaginación empezó a volar. Sí, con ese cantautor, joder, sí, ese que me gusta tanto… Joder, el güisqui hace estragos en la memoria, imbécil. Tenía que dormir. Sería mejor consultarlo con la almohada. Era una decisión muy importante. No podía hacerse a la ligera. Tendría que sopesarlo bien. Y de nuevo volvía a llover. Definitivamente en casa había mejor música y apretó el acelerador. De pronto le vino a la mente, el puto Leonard Cohen, ese era el cantautor que no recordaba hace un momento. Y se vio viviendo en el Tíbet con Leonard Cohen y un monje calvo con gafas de culo de botella y dientes de roedor. De nuevo esa estúpida sonrisa afloró en su comisura.
A estas alturas debería haberme presentado. Ojos y sienes algo hundidos, frente prominente, orejas pequeñas, mentón partido, labios finos -últimamente también partidos- y pómulos salientes. Cualquiera diría que soy un frankestein pero en realidad suelen decir que le doy un aire a Ralph Fiennes. Yo no creo que sea tan atractivo, aunque opiniones hay para todas. Desde luego mis ojos no son azules sino verdes. Creo.
Decir que llevo una vida ordinaria es un halago para esta anodina y rutinaria inactividad que la caracteriza. Lo más exótico que me sucede es echar a los miembros borrachos del club a la puta calle cuando mi jefe me lo ordena. Me da cierta sensación de poder sobre esos ricachones. Maldita sea. Y ocurre tan pocas veces que finalmente mi jefe ha decidido llamarme por teléfono sólo cuando hay algún problema en el club. La gente que lo frecuenta es muy civilizada. Al menos en apariencia. Creo que lo decidió así, para que no fuera yo el primer borracho que acababa todas las noches vomitando en el servicio de su trastienda. Ya ves. Había tan poco trabajo para mí que todas las noches trasegaba varios güisquis y poco más. Mi jefe debió pensárselo mejor y amablemente rehizo mis obligaciones. La música que ponen es buena, aunque siempre sea la misma. Yo no soy un portero. Se supone que me paga para mantener la seguridad del club y de mi propio jefe. Sin embargo, los que entran al club, son miembros selectos y adinerados. Escogidos personalmente por mi jefe. No parece equivocarse mucho y eso me deja a mí sin acción. La verdad es que, para mi descargo, borrachos, lo que se dice borrachos, no he echado jamás a ninguno. Esa es la excusa que utiliza mi jefe para quitarse de en medio a los miembros del club que no aprecian sus trapicheos financieros. Les expulsa y punto. Y yo me encargo de quitarles las ganas de volver, calentándoles un poco las costillas. Tengo un trabajito para ti, dice, y yo me acerco por el club. Él me indica desde la ventanilla de su trastienda quién es el afortunado y yo procedo a darle el premio gordo de la noche. Eso es todo. Entonces tengo derecho a güisqui gratis y a cobrar mi jodido sueldo de matón -que no está nada mal. Así pueden pasar meses hasta que me encarga un nuevo trabajito. En ese paréntesis he de vivir sin otra ocupación que mis maquinaciones mentales y mi propio güisqui y mi propia música en mi propia covacha y con mi propia soledad de matón de tres al cuarto.
Antes de ser este tipo desagradable al que todos temen he sido cosas peores -peor sobre todo por la falta de la pasta gansa que mi actual ocupación me proporciona. Por ejemplo, investigador privado -como dicen los finolis- o sabueso -como todos nos llamamos en la profesión… antes de esto… madero, y aún antes guarda de seguridad, tramoyista, mozo de almacén, barrendero, pocero, guarda de puercos y, excepcionalmente, el único oficio en el que no tenía que limpiar la mierda de la gente, pinchadiscos, gracias al cual me viene mi afición por la música.
Mi flamante y ascendente curriculum se está completando, ahora que me sobra mucho tiempo, con estudios de derecho -otra demostración de mi tendencia a acabar ejerciendo profesiones con inclinación a la coprofilia, aunque esta vez se supone que más refinadamente malolientes. Muy limpias, si señor.
Sin embargo, soy un tío obscenamente feliz.

He decidido ser escritor. La divina trinidad formada por el lector, el personaje y el autor en una sola persona me atrae como un agujero negro.

Era, como todos la llamaban, la dame de voyage. Una auténtica muñeca.

Eso decía él. Yo lo vi de otra forma. Qué juzgue el lector.

MEME-TEST: BALANCE’06

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¿Sufre usted alguna de estas situaciones? Si es así, siga nuestros consejos después de contestar a este sencillo test.

Instrucciones: Copie este post en su blog, complete las respuestas y sume un punto por cada situación en la que se vea reflejado, la interpretación del test la encontrará aquí una vez haya realizado este meme-test en su propio blog.

  • Últimamente soy como el spam, tengo preferencia por comentar los post guarros y…
  • Un blogólogo me ha dicho que si sigo tirando esos pedos les voy a extinguir el invento, como a los dinosaurios, y para colmo me pidió que le hiciera un Tera-Meme-Rex pero sin fijarme… (esta respuesta suma 2 puntos).
  • Soy un vago que hace su trabajo las 24 horas del día aunque, a veces, paro a dormir un rato…
  • Como me he pasado el año envenenando comentarios, ahora mi ancho de banda me ha abandonado y…
  • Necesito ayuda para subir la cuesta de enero, no sé como voy a pagar los gastos de reeducación y las demandas de los lectores por los perjuicios mentales ocasionados
  • Tendré que ayudar a la conferencia episcopal a contratar un nuevo Losantos -se nota que este que tienen ahora es de mercadillo o de chino y pone en evidencia la falta de presupuesto y los problemas de financiación de la iglesia católica– pero…
  • Estoy intraexpansivo para reducir la almorrana, sufro en silencio de exceso de polvorón y…

BARRENDERO

relato

Eran las cinco en punto de la madrugada. Había llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto tenía un aspecto deplorable cuando se asomó por la ventana. En realidad todo en él era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusilánime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hacían sentir al que lo contemplaba una repulsión instintiva. Se despiojó de las inmensas legañas que le cubrían los ojos y bostezó con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Había latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aquí y allá, un sinfín de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera podía imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rincón de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horrísono que escondía dentro.

Arrastrando los pies entró en el cuarto de baño y sin encender la luz se miró al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupió en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Debería limpiar esto alguna vez, pensó, y tomó el primer trago del día con el que se enjuagó la boca. A la media hora había agotado la botella. En la escalera se oyó al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asomó por la mirilla, como hacía siempre, y comentó entre dientes:

—¡Maldito mierda!

Por la ventana del patio oyó como la vieja de enfrente hacía sus deposiciones matutinas. Una sonrisa estúpida recorrió su rostro. Luego le colocó el mentón a “la parienta”, que estaba empotrada en el sillón. La parienta olía bastante mal. Para animarse tomó un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

Siempre iba andando a todos sitios, también al trabajo. Esa mañana tenía que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sabía de memoria, hoy sólo tenía que barrer tres calles y no muy largas, además, a la velocidad que él barría, habría acabado a las dos horas y podría escaparse a la Ballesta. Así que respiró hondo y de nuevo una sonrisa estúpida llenó su vacuo semblante. Era la cara que ponía cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarició los testículos.

Los domingos a las nueve la calle aún está solitaria y vacía. Si no fuera por los barrenderos –pensó- las ciudades estarían desbordás de papeles, colillas y cacas de perro, no podríamos vivir en ellas con tanta mierda acumulá. Cogió un periódico tirado y lo dobló con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de bebé, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continuó barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro –dijo para sí.

A las once y cuarto estaba listo, según él. Dio la última calada a la colilla; dejó la pala y la escoba dentro del carretón y, empujándolo, se dirigió con diligencia hacia el Centro.

Aquel día, muy caluroso para ser enero, acabó la rutina diaria más pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba más intranquilo de lo habitual. Su instinto de hurón le decía algo que no era capaz de comprender. Volvió a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteniéndose un poco en cada puerta. Nada parecía fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sabía explicar le producía un comecome. Extraño silencio. No podía escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parecía estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguzó los sentidos. Si no podía oír, al menos podría oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parecía haber nadie, sería el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que salía de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar más la curiosidad, decidió entrar a curiosear. El cadáver se conservaba mejor de lo que cabía esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto había aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y había dejado a su mujer como un pájaro.

THE AVISO

greguería

Siempre he odiado los pelotas. Como últimamente abundan mucho en el trabajo, ayer me hice con una escopeta de cazar elefantes y me la traje al curro, convenientemente provista de munición. El segurata se reía cuando le conté lo que venía dispuesto a hacer y, claro, me dejó pasar el tío.
Puse un aviso bien visible en mi mesa: “He venido a cazar pelotas. Tengo una escopeta de cazar elefantes y estoy dispuesto a usarla”.
Me puse la gorra, me parepeté tras el ordenata, oculto entre la maleza de camuflaje –incluida gratuitamente en el pack junto con la escopeta– y me dispongo a pasar una bucólica mañana de safari.
¡Leches!, con los nervios se me olvidó ir al lavabo. Así que me la saco allí mismo, tras el árbol de plástico del camuflaje, y me despacho a gusto. Me la sacudo y continúo al acecho.
Es ridícula la jodida gorra –pienso– ¿no me habrán engañado los de la tienda? En cambio los pantalones me dan un aire tan marcial…
Estaba en estos pensamientos cuando el jefe me llama por el teléfono móvil.
Me va a estropear la caza -pienso y, a regañadientes, salgo del escondrijo. Me dirijo a su despacho. En el largo pasillo que circunda el edificio me encuentro a dos. Uno con patas de bandoneón y el otro con cuello de jirafa. Bang!, bang!
En la puerta del despacho otros tres, una urraca (Garrulus glandarius) y dos cuervos. Bang!, bang!, bang!
¡Al fin y al cabo, no va a estar tan mal este safari, es mejor salir a los pasillos que quedarse quieto tras el arbusto plastificado!
Entro –bastante contento, todo hay que decirlo– en el despacho y el jefe no está. Así que me siento en su silla. No sé por qué extraña razón se ha comprado un camuflaje como el mío y ha puesto un cartel igualito que yo… ¡Leches!

11. Llegaba…

greguería

Llegaba temprano para sus costumbres. La entrada al edificio administrativo donde trabaja estaba enmarcada por tres enhiestas banderas y tres cipreses inclinados. El edificio era un cubo azul y blanco con enormes cristaleras. Entre los compañeros de trabajo tenía fama de ser una persona divertida pero meticulosa, e incluso, a veces, demasiado quisquillosa. Saludó al guardia de seguridad y se acercó al ascensor… El San Pedro que guardaba la entrada al cielo de metacrilato interpuso su porra entre él y el ascensor. “Alto, usted no tiene autorizada la entrada, debe expiar sus pecados primero” -le dijo. Horrorizado, despertó.

RPC

relato

Hay personas que levantan pasiones, países, guerras, revoluciones, catástrofes, inundaciones, huracanes, ruinas, desenlaces dramáticos, cataclismos, desastres, hecatombes, destrucciones, desgracias, accidentes, trastornos, quiebras, males, abatimientos, aniquilaciones, demoliciones, descalandrajos, descomposiciones, desintegraciones, desmembramientos, desmoronamientos, desolaciones, daños, destrozos, devastaciones, zafarranchos, estragos, estropicios, exterminios, deshechos, discordias, desavenencias, desvalijamientos, terribles consecuencias por la simple fruslería de un destripacuentos que diabólicamente, infernalmente, satánicamente, malignamente no reconoce sus deyecciones.

Esa mañana Ester había desayunado un enorme tazón de cereales. Se sentía con mucha energía para emprender un nuevo día de trabajo en Radio Patraña Continental, la magnífica emisora de noticias.

Mientras se trasladaba en el taxi hacia la calle en que se hallaban los estudios de RPC pudo percatarse de unos insólitos personajes que discutían en las calles de la ciudad. En todas ellas había varios grupos de personas formando un círculo que parecían mantener una discusión un tanto acalorada para ser tan temprano. Como tenía un poco de sueño, no le concedió importancia y simplemente pensó en otra cosa. Había que tener muchas ganas para mantener esas absurdas polémicas matutinas. Cuando dejó el coche el taxista le gruño malhumorado y estuvo a punto de lanzarle un improperio pero se contuvo. Al llegar a la emisora Ester encontró también al jefe de programas discutiendo con el técnico de sonido y, de nuevo, no le concedió gran importancia, aunque ya le empezaba a cansar la enervación que se respiraba en todos sitios a esas horas de la mañana.

Ester se acercó al teletipo, que estaba escupiendo las noticias frescas. Había un atentado en el extranjero; unas elecciones con muchos disturbios en África; la subida del petróleo; la ruptura de los acuerdos de los países de Oriente Próximo; un acalorado debate en el Congreso de los diputados…; y una extravagante noticia que no comprendió pero que le llamó enormemente la atención. Como tenía mucha prisa, pues ya sólo faltaban veinte minutos para empezar el programa y aún no había preparado el comentario, dejó la noticia aparte para volver sobre ella luego. Hizo un resumen y decidió cual de ellas sería la noticia comentada del día.

En pocos minutos estaban emitiendo el programa de Ester, el más famoso de todo el continente. Después de comentar la noticia del día, Ester daba paso a sus infinitos oyentes. Estos llamaban por teléfono para hacer sus propios comentarios sobre la noticia.

Al principio pensaron que se trataba de problemas técnicos, pues no llegaba ninguna llamada. Era realmente raro que no telefonease nadie. Cualquier otro día el cúmulo de llamadas era tal que los técnicos de la emisora se volvían locos para seleccionarlas. Pero curiosamente hoy no entraba ninguna. Ester un poco abochornada se disculpó ante su supuesto auditorio por estos aparentes problemas técnicos e incluso pidió un poco de paciencia a los que intentaban llamar. Toda fue inútil. Los técnicos no encontraban ninguna avería y empezaron a discutir acaloradamente entre ellos. En toda esta discusión alguien entró de la calle gritando. Nadie le escuchó. Ester, un poco enfadada, quiso poner orden y, empezando por el que acababa de entrar, se puso a repartir improperios.

—salid a la calle – dijo de nuevo con rabia el que acababa de entrar. Nadie le hizo caso. Tan solo Ester, que era muy curiosa, se asomó a la ventana. El espectáculo que contempló le dejó estupefacta. A pesar del estupendo cielo azul y el sol radiante, desde la calle del ferrocarril hasta la del parque y también en todas las calles aledañas, que habitualmente estaban transitadas por una pequeña cantidad de personas, se habían convertido en una auténtica y sorprendente romería de gentes que se gritaban y lanzaban trastos unos a otros. Ester no daba crédito a sus ojos. Todo el mundo parecía estar loco y no comprendía nada de lo que estaba ocurriendo. Incluso sus compañeros habían salido ya a la calle y continuaban allí la discusión que habían comenzado en el estudio. Ester pensó que estaba teniendo una pesadilla y para cerciorarse se pellizcó en los mofletes. Estaba despierta y bien despierta.

Bajó, ella también, a la calle con su grabadora, como habitualmente hacía cuando iba a la caza de noticias. Un predicador estaba subido en un púlpito improvisado con unas grandes cajas de transporte y arengaba a las multitudes. Recordó la noticia que había leído en el teletipo. Hablaba de una secta, del fin del mundo y no recordaba que otros presagios de mal agüero, pero no le otorgó importancia en vista de los tumultos que se arremolinaban a su alrededor.

—De los muchos disturbios que se produjeron, ninguno fue tan sonado como el que recorría las calles de Madenera a la hora del almuerzo. “Ardieron troyas”, como decía ufana Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, conocidísima diva de la radio y la primera que descubrió el asunto en la mañana del 18 de julio de 1963.
Mientras se fumaba aquel gran Coíbas fálico que caracterizaba a Ester de Clementín y Zárate de Sopichanche, contempló como el predicador se esforzaba vanamente hasta llegar a la extenuación, pues más bien parecía provocar las alergias de los concurrentes que sus adhesiones y amenes. Ya desde que entró en la secta se caracterizaba por su fulgor fatuo al predicar. Y es que, como decía mi difunta abuela, “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

Ester, por esa curiosidad innata que la caracterizaba, empezó a escuchar a aquel energúmeno propagandista.
— y una nube dejará su rastro de discordia y desolación entre los que no escuchan a “los enviados encima de las cajas”, pues el Señor es justo y compasivo con los que le escuchan – vociferaba el predicante.

Emilio Sobeque. Cuentos escogidos. Madrid, 1987.

MEMORABLE

relato

Estaba pensando en eso. Un día te das cuenta que has agotado tu vida sentimental -por llamarle de una forma suave. Recuerdas aquel día, que quizás fue el clímax de tus relaciones amorosas, en que mantuviste cinco coitos con tres amantes diferentes -el segundo de ellos fue, sin duda, el más agraciado, con tres polvos en una sesión inolvidable de virilidad inusitada. Y te das cuenta que ahora ya no volverán esos días jamás. Que se te ha acabado el tiempo, la energía y -claro está- las oportunidades. Has perdido tu último tren y ya no hay más amantes antes de tu final. Pasan de largo a tu lado. Realmente están como trenes y pasan como trenes, pero tu no vas a entrar en ninguno, porque la última vez que entraste en uno era para volver del trabajo.
Al menos queda el recuerdo. Qué día aquel. Yo no creo haber producido nunca más adrenalina -entre otras cosas- que aquella gloriosa jornada de ****** en celo. Mi **** salía y entraba incansable -mañana, tarde y noche- en los ***** de aquellos amantes, dueños de mi ajetreada vida sexual, rellenándolos de ****** crema por su ****** hasta hacerles rebosar de semen desde sus enculadas nalgas hasta sus piernas.
Aquellas abundantes e intensas ******* fueron sin duda mi cenit y el principio de mi decadencia. Tras la cumbre ya sólo cabe el descenso, más o menos precipitado.
Ninguno de ellos sospechó ser uno más aquel día. Se sentían únicos depositarios de mi magmática y láctea ****** y me lo agradecían con sus arrebatados y roncos gritos de placer y sus aullidos de ****** en celo. A todos les di por detrás con toda mi alma lo que tan hirviente e irrefrenable brotaba de mis *******. Fue quizás por esa sobreabundancia con cada uno de ellos, que ninguno se sintió traicionado ni cornudo y, más bien al contrario, hincaban entusiasmados sus -para ellos- imperceptibles astas en la almohada y -arqueando sus excitados vientres- elevaban sus redondos y hermosos ***** hasta al altar de sacrificio. Yo les esperaba, sujetando con firmeza sus caderas, con mi duro y gordo ariete, ejecutando el ritual más salvaje y placentero que jamás hubieran soñado. Los atravesaba una y otra vez haciéndoles correrse repetidas veces mientras gritaban “más, más, más…” Y yo les daba, generosa y prolongadamente, “más, más, más…” jadeando y sudando como un sátiro, como un cerdo asquerosamente feliz de revolcarse en el fango de nuestras lubricidades.
Yo era afortunado entonces. Obscenamente feliz y afortunado, y también ellos. Pero la vida es una única cumbre y muchas fosas. Memorables también.

[Nota: el editor ha suprimido algunas palabras con asteriscos por demasiado obscenas; me es igual. Que la imaginación del lector lo supla con creces y probablemente con mejor fortuna que yo mismo.]