EXT. MAR – DÍA

juego

Un mar en calma sobre el que hay un limpio CieloAzul estrellado, una amplia FranjaDeMar entre CaboKether y CaboMalkut, que aparentemente son dos islas distintas, aunque en realidad se trata de los dos extremos de tierra firme o Reino Denso de PAPOM.
BODOS, expulsado de la nave, sobrevuela un trecho del mar mientras va cayendo con el paracaídas.
GHÍMEL OSSEA, la emperatriz, inteligente, práctica pero a veces frívola y casquivana, navega plácidamente por el mar contemplando las estrellas, llevada en su góndola por su fiel AYUDANTE. Ven unos objetos brillantes cayendo desde el cielo. Son unas potentes naves de guerra que atacan Malkut.
GHÍMEL
¡Esos malditos Detritor están atacando Malkut!
AYUDANTE
¡El imperio está en peligro!
GHÍMEL
¡Hay que escapar cuanto antes y buscar ayuda!
AYUDANTE
¡Por aquí!
La emperatriz GHÍMEL y su AYUDANTE consiguen escapar con el barco.
BODOS, que cae sobre el barco en el que va la emperatriz GHÍMEL
Aaaaah!
AYUDANTE
¡Qué demonios!
GHÍMEL
¡Acaba con él, nos ataca!
BODOS
Lo siento, señorita, ha sido un accidente.
GHÍMEL
¿Eh?
El AYUDANTE atrapa a BODOS, pero este consigue zafarse y apresar al AYUDANTE.
BODOS
¡Esas naves me derribaron! Ya le he dicho que he caído aquí por accidente.
GHÍMEL
¡Oh, qué susto me has dado, demonios!
Se apaciguan. BODOS suelta al AYUDANTE.
GHÍMEL
¡Con razón llaman a esto el mar del caos!
AYUDANTE
Si Su Alteza Imperial tuviera descendencia no ocurriría esto…
BODOS
He dicho que lo siento… Y no sé que tiene que ver esa Alteza Imperial con todo esto.
GHÍMEL
¡Los apestados como tú, que caen sobre nuestro imperio como buitres!
BODOS
No soy un buitre.
GHÍMEL
¿Ah, no? ¿Quién eres entonces?
BODOS
Yo me llamo BODOS, y soy un RBG.
GHÍMEL
¿RBG?
BODOS
Recoge-Basuras Galáctico, limpio la galaxia.
GHÍMEL
¡Ah! Ya comprendo porqué te llamas así.
AYUDANTE
.. otro tipo de apestado.
BODOS
Muy graciosos.
GHÍMEL
¿Y que quieres, hojalata?

Los inicios de internet en nuestro país

relato

Hace unos 27 años, un graduado en física por la Universidad de Oxford, Tim Berners-Lee crearía lo que podríamos considerar como la primera página web de la historia.

Desde esa fecha muchas cosas han cambiado e Internet se ha convertido en un medio de comunicación ampliamente utilizado e imprescindible en la vida de gran parte de la población en países desarrollados. No obstante, sería interesante remontarnos a esos primeros años de existencia de Internet, cuando las conexiones se realizaban a través de un módem que producía ese sonido molesto característico y la velocidad media de descarga era de 0.0012 megas por segundo, es decir, 10.000 veces inferior a la media actual. Es por esto por lo que desde Le Monda, queremos repasar aquellos sitios web que marcaron el nacimiento de la era internet en nuestro país y en todo el mundo, remontándonos a mediados de la década de los 90.

https://es.yahoo.com/?p=es

Resulta imposible hablar de los inicios de internet sin nombrar a Yahoo!, líder indiscutible entre los primeros buscadores online, el cual fue incluyendo con el tiempo distintos servicios como correo electrónico o proveedor de noticias. No obstante, el sitio fue perdiendo terreno tras el lanzamiento de Google y después de la llamada burbuja “punto-com” el valor de la compañía quedó reducido a escombros. A pesar de los intentos de Yahoo! de tratar de reinventarse, lo cierto es que Yahoo! ya nunca volverá a ser lo que era en aquellos tiempos, aunque sigue manteniéndose a flote con distintos servicios como Flickr o Yahoo Respuestas.

http://www.lycos.com/

Lycos fue otro caso de directorio-buscador web que compitió durante la década de los 90 con empresas como Yahoo!, Google o Altavista. En el año 1999 llegó a convertirse en la página web con más tráfico de todo internet, con una presencia en más de 40 países. Al igual que hicieron otros buscadores, Lycos fue añadiendo nuevos servicios, destacando los de hosting Tripod y AngelFire.

  • Altavista (1995-2013)

Establecido en 1995, se convirtió en uno de los primeros grandes éxitos en el mundo de buscadores online, alcanzando cerca de 100 millones de visitas diarias dos años después de su lanzamiento. Tras el nacimiento de Google en 1998, poco a poco fue perdiendo tráfico y, finalmente fue comprado por Yahoo! en 2003 quien lo incluyó dentro de su propio buscador hasta 2013 cuando fue eliminado por la compañía coreana dejando tras sí un gran sentimiento de nostalgia entre los primeros internautas.

  • Olé (1996-2000)

Ole.es fue el primer buscador en internet de habla castellana, diseñado por un organismo público de la Generalitat Catalana y más tarde vendido a unos trabajadores del mismo, Vallés y Gaspa, por 200.000 pesetas. Se trataba de un directorio web, que organizaba la gran variedad de sitios web en español en distintas categorías. El sitio web alcanzó el éxito rápidamente y tres meses después de su lanzamiento ya gozaba de 1 millón de visitas diarias. Un tiempo más tarde, Telefónica compraría Olé por 3 mil millones de pesetas. Un negocio rentable, ¿verdad?

  • Ozú (1996-2012)

Al igual que Olé, Ozú fue uno de estos primeros buscadores en español que alcanzaron importantes cuotas de tráfico. Al igual que su predecesor, se trataba de una especie de directorio web, que clasificaba una gran variedad de páginas web en distintas categorías o índices temáticos. Si bien es cierto que este sitio web perduró más en el tiempo que Olé, en sus últimos años de existencia su influencia disminuyó considerablemente hasta que en 2012, el propietario del dominio, el Grupo Vocento, decidió poner fin al portal, tras 16 años de historia.

https://www.hispavista.com

Gran referente en nuestro país, sobre todo durante sus primeros años de existencia, Hispavista se subió a la red en junio de 1996 como un directorio web que además contaba con multitud de servicios externos como Galeon (un proveedor de hosting web), Trabajos.com (sitio web donde encontrar ofertas de trabajo y demás) y Labolsa.com (página de información bursátil y financiera). Hispavista consiguió sobrevivir a la burbuja punto-com, y ha conseguido reinventarse como una agencia de marketing digital que alardea de sus 20 años de experiencia.

https://www.bing.com

MSN, propiedad de Microsoft, lleva ofreciendo sus servicios como buscador web desde finales de la década de los 90. Se lanzó en 1998 como un directorio web que incorporaba un servicio de búsqueda como Google, permitiendo navegar por el gran entramado que era Internet en aquella época. Contaba, además, con otros servicios como: hosting de correo electrónico (hotmail), chats de grupo, proveedor de noticias y sobre todo, su servicio de mensajería instantánea Live Messenger. Desde su establecimiento, ha sufrido numerosas transformaciones, cambiando de nombre en numerosas ocasiones (de MSN Search, a MSN Live en 2006 y de éste al nombre actual de Bing en 2009).

https://www.google.com

Puede que llegase más tarde que otros buscadores como Lycos o Yahoo! pero, sin lugar a dudas, ha llegado a convertirse en el buscador más exitoso de todos los tiempos con una diferencia aplastante. Hoy en día, el 80% de las búsquedas en internet se realizan usando este buscador, siendo el sitio web más popular. Fundado en 1998, por los estudiantes de la Universidad de Stanford, Sergey Brin y Larry Page, entre sus claves del éxito, destacan el diseño de su poderoso algoritmo que permite como una araña ir buscando por cientos de miles de páginas web en cuestión de segundos, y su diseño incambiable y limpio que permite navegar por internet de la manera más sencilla posible.

Fuentes: El Español | Gizmodo | Emezeta

Que no te timen: El negocio de las suscripciones en la App Store

greguería

El negocio de las suscripciones en la App Store facturó el año pasado 10.600 millones de dólares y se estima que para el año 2022 esta cifra ascienda a 75.700 millones. No obstante, existen multitud de empresas que no han dudado en aprovecharse de este sistema de negocio tan lucrativo, a menudo, incorporando unas prácticas basadas en engaños y triquiñuelas, un tanto cuestionables desde el punto de vista ético y moral.

En este artículo, queremos adentrarnos dentro de la App Store para descubrir cuáles son las prácticas empleadas por estas aplicaciones, cómo consiguen engañar al cliente y cuánto consiguen obtener de beneficio empleando estas tácticas.

Así pues, nos pusimos manos a la obra y empezamos a enfocar nuestra investigación en ciertas aplicaciones gratuitas, con gran número de descargas y valoraciones, y con unas estimaciones de ingresos bastante altas. Estas fueron algunas de estas aplicaciones que nos llamaron la atención:

QR CODE SCANNER – Se trata de una aplicación muy conocida que ostenta el puesto número 8 en la lista Top de aplicaciones de utilidades. La aplicación, a pesar de ser gratuita, facturó el pasado año cerca de 5,3 millones de dólares. ¿Cómo puede una app gratuita facturar más de 5 millones en un año? La respuesta está en el despliegue masivo de anuncios pero, sobre todo, en su plan PRO. Este plan PRO que ofrece la app, añade unas cuantas prestaciones más a la lista a cambio de pagar unos 19,99 dólares al mes. El problema es que, al parecer, la app muestra de manera excesiva anuncios referentes a la posibilidad de actualizar a la versión de pago, por lo que mucha gente, a veces por error, cae en la trampa de la suscripción y le empiezan a retirar dinero de su cuenta todos los meses.

PHANCED – Consiste en una aplicación que te permite personalizar tus fondos de pantalla preferidos. Perteneciente a la categoría de Foto y Vídeo de la App Store, esta app obtiene cada mes aproximadamente un millón de descargas. Cuando abrimos la app, después de haberla comprado de forma gratuita, nos encontramos con una sorpresa un tanto inesperada: un anuncio que ocupa toda la pantalla donde aparecen dos botones: uno de ellos nos permite utilizar la app durante 3 días gratis para después pagar 13,49 euros por semana; el otro nos permite actualizar la aplicación de manera instantánea durante 12 meses por 77,99 euros. Esto nos hace pensar que esta aplicación, abierta al público de forma totalmente gratuita, está diseñada para que la gente acabe pagando 80 euros al año por utilizarla. Cuando empezamos a utilizar la app, podemos reafirmar lo antes dicho: más de la mitad de las plantillas nos exigen que paguemos por la actualización. Puede parecer una práctica abusiva pero que permite embolsarse a sus fundadores más de 500 mil dólares en ingresos por mes.

“Es una trampa para despistados, si le das a “Probar” al cabo de 3 días te renovaran una suscripción de 13€ por semana. Es engaña bobos.”

“Carísimo. Obliga a suscribirse para lanzar la versión de prueba. Además, en esa versión no se puede probar nada. Un engaño.”

PHOTABLE – Photable es otra de estas aplicaciones que ha sabido exprimir al máximo el potencial de los sistemas de suscripción en la App Store. Esta app, después de una intensa campaña de publicidad llevada a cabo en distintas redes sociales ha conseguido escalar en las listas hasta colocarse en el top 50 de las apps de foto y vídeo más descargadas de la App Store. Se trata de un editor de imágenes que permite retocar tus fotos: cambiar el color de tu piel, añadirte barba, tatuajes o unos abdominales y pectorales bien marcados. Esta app, no solo realiza sus retoques con una calidad que deja mucho que desear, sino que para disfrutar de gran parte de sus prestaciones necesitas actualizar la app, es decir, tienes que pagar una suscripción de 75 euros al año. Los ingresos que generaron esta aplicación (unos 5 millones de dólares en un año) muestran lo lucrativa que puede llegar a convertirse esta actividad.

“Todos los meses me cobran 5 euros sin haberme subscrito ni nada y ahora no se como quitarlo”

“No dejan ni probar, es un engaño, tienes que pagar para poder usarla, te dejan 3 días de prueba o eso dicen y seguro que es para que se te olvide y cobrarte, un engaño”

Otras aplicaciones gratuitas que han conseguido amasar grandes beneficios en el pasado mes, teniendo como principal fuente de ingresos las suscripciones de pago, son:

PicsArt Editor de Fotos (2 millones de dólares) Foto y Vídeo

Facetune2: Editor de Selfies (2 millones de dólares) Foto y Vídeo

Tu Creador de Avatares / Zmoji (1 millón de dólares) Utilidades

InstaSize – Editor de Fotos (1 millón de dólares) Foto y Vídeo

-Whatsit – Traductor (400 mil dólares) Utilidades

Avast SecureLine VPN (200 mil dólares) Utilidades

Moji Edit – Emoji Yourself (20 mil dólares) Utilidades

Como puedes observar, la mayoría de ejemplos se encuentran en las categorías de “Foto y Vídeo” y “Utilidades”. Las cantidades entre paréntesis muestran los ingresos estimados en el mes de septiembre, según datos proporcionados por Sensor Tower.

Otro de los temas que han causado una gran controversia entre los usuarios de la App Store es la dificultad que supone cancelar las suscripciones. A diferencia de la Play Store de Android, donde el usuario puede ver las suscripciones activas por las cuales está pagando desde la propia tienda, en la App Store hay que seguir un procedimiento un poco más costoso: tendrá que entrar en Ajustes, pinchar la opción “iTunes Store y App Store”, entrar en el enlace donde pone su ID de Apple y, seguidamente, darle a la opción “Ver ID de Apple”. Una vez que hayamos entrado, nos aparecerá una nueva pantalla con un apartado que pone “Suscripciones”.

Como podemos ver, aunque Apple claramente denuncia cualquier actividad fraudulenta relacionada con la oferta de suscripciones e insiste en que las aplicaciones sean claras a la hora de indicar su gama de precios, la App Store sigue dando cobijo a muchas apps que obtienen grandes beneficios de formas un tanto cuestionables. Tendremos que ver ahora si la compañía de Cupertino decide comenzar un proceso de revisión de todas estas aplicaciones y si introduce nuevos métodos para que el cliente pueda, de una manera mucho más intuitiva, estar al tanto de sus suscripciones de pago y denunciar estos casos. Si esto no es así, más y más gente seguirá cayendo en estos engaños y la App Store perderá gran parte del prestigio ganado entre sus usuarios.

Fuentes: Techcrunch | Sensor Tower | Forbes

VAU

greguería

Eramos un desastre. Sin embargo, eras mi desastre, mi hermoso caos, eras mío y ese camino a tu lado lo llevé con dignidad, honestidad, entrega y amor. Eramos como la noche y el día, como el cazador y el lobo, en franca rebeldía de este amor que nos construía y nos daba miedo, una clase de miedo distinta a la de los demás. A veces la perfección atemoriza, porque no quieres perderla.

El único camino para estar junt@s toda la…

greguería

El único camino para estar junt@s toda la vida es: que parte de un@ se convierta en el otr@, y el otr@ en un@. Así que cuidado de quién te enamoras para siempre; elije bien, sí, elije, porque el amor se elije: conviértete a quien buscas; ámate como quisieras que te amaran; mírate en el espejo de sus ojos; no tengas citas, realiza entrevistas. La atracción y el orgasmo vive en tus neuronas, dómalas. No busques a tu media naranja; encuentra a tu imagen especular; como dos manos, iguales, distintas, complementarias, opuestas… Mira tus manos, ahora, junta palma con palma, entrelaza tus dedos… ¿lo ves? Ahora lo ves.

HJW

greguería

Silencio bajo las palabras,
sueños desvanecidos entre las lápidas.
La Almudena descansa tranquila,
yacen sobre ella, cortas y largas vidas.

Mientras en las esquinas de mis pensamientos
una verdad herida, el recuerdo de una vida perdida.
Deambulo entre callejones de la Capital dormida.
Fría y dura noche de Madrid, sin Luna, ni guía.

Llora en las alturas tinta,
negra, como este cielo sin estrellas,
negra, como la noche sin su día,
pero aún más negra, como estos versos sin tu compañía.

Tinta etérea que se derrama en el Manzanares,
a lo largo de sus bastas orillas,
y recorre de vuelta el camino a mis mejillas.

Triste en la noche, el viento silba
ante el imponente Palacio de Oriente,
y callejea, sin meta, ni fin
por el Madrid de los Austrias.

Triste se esconde en el Cerro de los Locos,
busca y vuelve a buscar,
desde lo alto de su explanada
a la Luna, en ese infinito y negro mar.

Y llora, porque se ha ido,
porque la ha dejado marchar,
Y tiembla, porque no quiere dejar de verla,
ni perder los versos que la llevaron a ella.

Y entonces corre raudo como lo que es,
Viento en la agitada gran ciudad.
Y se detiene, hincando las rodillas, en la fría arena,
ante la estatua del último Ángel que cayó al mundo.

Y Maldice su Reino.

No tendrás mi Alma, ni hoy, ni mañana,
porque mi Alma, la protege la Luna.
No tendrás mis versos, ni mis palabras, ni mis sueños,
pues yo soy, el último Ángel que a ella protejo.

Madrid sin Luna, Henry J. White.

Buenas noches Viva, y Feliz Año con retraso…. hacia mucho que no volvía por estos lares. Sonrisas desde la nocturna capital.

CHIRÓN 1/5

relato

Se preguntarán quién soy yo. Voy a presentarme, mi nombre es E., de mi mismo sé bien poco, estoy viviendo en una habitación cerrada de la que no puedo salir, no sé cuánto tiempo llevo aquí metido ni cuánto me queda por estar. El recinto donde me hallo está constituido por cuatro pantallas de televisión que forman las paredes del mismo, en el centro hay una cama donde descanso, una mesa donde como y escribo y, en una esquina, un retrete, una ducha y un lavabo. No sé cuándo ni quién pone la comida sobre la mesa y retira los restos, pues siempre lo deben hacer en mi más profundo sueño. En algún momento he debido aceptar esta situación pues mi mente no es consciente de que se me haya obligado a la fuerza a entrar aquí. He perdido toda noción del tiempo y únicamente mis ritmos biológicos, probablemente desajustados, me dan la hora de los acontecimientos. Toda mi actividad consiste en contemplar las imágenes que se muestran en las distintas pantallas. No es que sea una obligación, de hecho, puedo pasar mucho tiempo durmiendo, simulando que duermo —para ver si consigo engañar a la persona o personas que me traen el alimento— o simplemente simulando que pienso. Entre los objetos que me han dejado se encuentra un ordenador, al principio me pareció estúpido e inútil, pero ahora paso mucho tiempo escribiendo todo lo que se me ocurre y también lo que le ocurre a P. , nombre que he decidido ponerle a la persona que continuamente se me muestra en las pantallas, y lo que supongo que le ocurre o piensa L., nombre que, a falta de otro mejor, he decidido darle a la persona que me alimenta. […]

PFNHDM 12.UN PROBLEMA MENOS, UN MILLÓN MÁS

relato

La acera estaba vacía. Seguí caminando hasta la siguiente manzana. Los primeros copos de nieve empezaban a caer. El viento los arremolinaba aleatoriamente. Las ramas de los árboles me saludaban caprichosas también. ¿Me encontraba en una bola de cristal? Tenía la sensación de encontrarme dentro de una de esas infantiles bolas de navidad con renos y Papá Noel. Rodeado de copos de nieve. Mi estúpida sonrisa salió de nuevo imaginándome como un papá noel repartiendo regalos. Incluso pensé en subir por la chimenea y dejarme deslizar para dejar mi regalo en los calcetines colgados. Lástima que no hubiera aprendido a volar.
Todo aquel asunto había sido realmente sucio. Y sólo el cielo era limpio ahora. Respiré. Había cumplido su palabra. Estaba allí.

¿Ni siquiera me había movido de mi habitación? ¿Todo había ocurrido en mi cabeza? ¿Sería la falta de acción? ¿La necesidad de inventarme una vida distinta a la que realmente estaba llevando? ¿La necesidad de fabulación y confabulación con el mundo que no me pertenecía? No se. Pero ahora me alegro de que todo sea un sueño. Una pesadilla que se acaba.

Lo que no acabo de comprender es qué hace este millón aquí… Y… ¿Qué importa? Suena I Am A Foul For You. La copa de güisqui está fría y Aretha canta como los ángeles. ¿Qué más puedo pedir? Una cosa sí, una única cosa: Por favor, no hables más de mí.
elegancia del pavo

PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL

relato

monje Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.
tienda
Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

Asesino y escritor

relato

Me pregunto cómo es posible que ciertos escritores puedan hablar -durante toda una novela- de crímenes, asesinatos, robos y en general de todo aquello de lo que llenan sus argumentos en el género policíaco, sin siquiera haber presenciado jamás ni por asomo una triste comisaría de policía. Admiro su imaginación, aunque dejen traslucir su desconocimiento de la sordidez con que van envueltos los auténticos crímenes. Personalmente lo encuentro aliviador. Descubrir que el episodio que acabo de leer es sólo una fiebre imaginaria, una pesadilla del escritor y no una realidad de perturbadora sangre me reconforta. Así era hasta ayer, cuando leyendo por primera vez a Pablo Austero, intuyo primero y tengo la certeza después de encontrarme con un auténtico criminal y escritor. Alguien que ha probado de verdad el olor de la sangre en sus propias manos, que escribe con fresca tinta roja y que acaba ennegreciéndose en el papel. Nadie que no lo haya probado podrá advertirlo. Aparentemente nada más que una historia detectivesca -literariamente brillante por cierto- pero que -ya no lo dudo- esconde una realidad auténticamente sombría y transgresora.