Abril

poesía

HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
En este momento estoy a cero grados de separación de ti.
De tus manos zarparon las caricias que suavizan la sórdida aridez de este mundo que parece vagar a la deriva como un barco fantasma.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejarán de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreirá.
El amor está lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y lágrimas Y de dulces “te quiero”.
Hombre de arena, ya no queda nada, ni perfume en el viento.
El silencio de tu voz se perdió en la neblina.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Soy la luna del sol de tus ojos.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Descargué tu alma de la nube y ahora soy tú lloviendo.
No hay hilo rojo pero para cada corazón hay llaves en el universo infinito del amor.
Todas las estrellas cuentan y yo cuento a las estrellas.
DESAYUNO CON AMANTES Dame el café de tus ojos, el zumo de tu mirada y, de tus labios, el pan, bien untado de tu risa.
La rosa es novia de la espina.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Lentos como la nieve Caían los copos de tu amor Sobre mi espalda dorada.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres TU.
La soledad es el ensayo de la muerte.
Mi vida está pintada sobre un muro incendiado de corazones solitarios.
Si quieres cambiarme, no es a mi a quien quieres. Búscate a otra.
Distracciones sin amor; amor sin distracciones… Where’s my Summer Love?
Las estrellas son almas de besos incendiarios que acarician de luz los bellos labios.

Tu espacio para navegar

poesía

Todas mis inseguridades, todas mis aristas nunca me hicieron parpadear ni una sola vez. Me rendiría para siempre por tocarte, porque sé que me sientes de alguna manera. Eres lo más cercano al cielo que nunca estaré y no quiero irme a casa ahora mismo. Estoy pensando en ti, en mi insomne soledad de esta noche. Si está mal amarte, entonces mi corazón simplemente me ha dejado sin razón. Podría hacerte feliz, hacer tus sueños realidad. Nada hay que yo no haría. Ve a los confines de la tierra sentada en el sol para que te haga sentir mi amor. Y cuando necesites tu espacio para navegar un poco, estaré aquí esperando pacientemente para que me encuentres. No me rendiré.

Gabriel García Márquez

relato

Hoy, 6 de marzo, se conmemora el cumpleaños del bien laureado de la literatura Hispanoamericana y Universal, Gabriel García Márquez, uno de los mejores representantes del realismo mágico, quien es muy conocido por su obra maestra 100 años de soledad.

Gabriel García Márquez fue galardonado con el Premio Nobel en 1982 por sus novelas y relatos cortos en los que se combinan lo fantástico y lo realista de una manera magistral. Vaya hoy nuestro homenaje al gran maestro colombiano.

A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho—…

greguería

A Manuel Moreno—la mitad quijotesca de mi sancho— por su ARMONÍA Y ESTRAGO publicado en Editorial Renacimiento (Sevilla, 2015)

I

Bien jóvenes descubrimos
el ESTRAGO, la infamia,
la piedra de Sol envenenada,
el cáliz de heces, desalmado,
la mosca en las heridas,
la inútil oración de los vencidos…

Tan sólo nos quedaba la palabra…

Y escribimos con lágrimas de sangre
un salmo de cristal y meteoros,
el acerado himno de las sombras,
la descarnada balada del amor,
la invencible oda de sol
de la ARMONÍA.

II

Nuestras máscaras son un espejo: lo que hay dentro hoy, estuvo fuera ayer; y ayer estaba dentro, lo que hoy sale hacia afuera. El tuétano de cada uno, son las almas de los demás que pasan por el prisma de nuestra apariencia. Cada poeta es esencia de sus poetas, o dicho de otra forma, la sombra chinesca de sus huesos. La cicatriz del presente es dolor y goce infringido que nos devolvemos, multiplicado o dividido, por nuestras especulares máscaras. Así, sembramos cada día, mutuamente y en soledad, el verso robado de nuestra panegírica elegía.

Salud, hermano.

CÉSAR BRAÑAS

poesía

Por un comentario en mi blog supe de este poeta, y encontré casualmente este poema que en él todos los que pasamos por aquí y escribimos en blogs nos podemos sentir identificados…


Y bien: yo tengo amigos desconocidos
que me envían sus libros y sus cartas
desde lejanos continentes,
desde países que mi geografía ignora.
Yo tengo amigos que mi nombre saben
(no mi destino amargo),
me piden libros, consejos, simpatías,
sin comprender que don me otorgan,
que compañía egregia dan a mi soledad.
No estrecharé su mano, y tal vez no responda
jamás a su llamado
pero los amo, a la distancia, diáfanos,
presentes en mi sueño, junto a mi soledad…

en Poemas del Alma

cuando tengo uno de esos dias en que…

greguería

cuando tengo uno de esos dias en que me siento sola , pienso: Quedate sola! . Aprende a relacionarte con la soledad. Hace un mapa de ella. Sentate a su lado por una vez en la vida. Da la bienvenida a esa experiencia humana. Pero no vuelvas a usar el cuerpo o los s entimientos de otras personas para intentar aliviar tus deseos insatisfechos.

Soñada Buenos Aires no estoy acá sino allá…

greguería

Soñada Buenos Aires
no estoy acá
sino allá
Siempre quise ir Buenos Aires
tangos y arrabales
sucios arrabales
Solo, en la soledad
te añoro sin verte
sin conocerte
quizás en otra vida fuese
Bonaerense
Río de la Plata
que como Madrid
me mata.
PD: Años después de escribir esto, estuve allí, pero con el tiempo vuelve el sentimiento y la nostalgia…

Wiki

relato

Quería evitar herirle en los ojos e instintivamente me dirigí a la TommeO.Tal como le había dicho a NoNakis, prosiguió mi amiga, TraD pensaba proseguir los trabajos que le habían mantenido hasta ese momento.Durante esos diez años no sólo se desarrolló la nueva construcción del templo…—¿Verdad que KaeM era muy chistoso?, comentó emocionada MaoTe.—De un tiempo a esta parte, por todo el QaicmU han aparecido toda clase de GummivuT. Es realmente desagradable.Por la negra ventana se veía a Sigou abrazada a un JupcsI.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de TumiT que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera VoissE y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Me quiere como ella, libre de las cargas que la ataban a todos los convencionalismo al uso. Es así como comenzamos las construcción del MecisopVu.Reina guerrera casi inmortal, de belleza perenne y con la capacidad de hacerse entender en cualquier idioma aunque no lo domine.Por encima de toda apariencia, era necesario descubrir el camino de regreso, la puesta de sol se acercaba y nadie pensaba en otra cosa que no fuera volver, antes del trágico desenlace. Era imprescindible abrir nuevas puertas lógicas con la esperanza de dar, aunque sólo fuera por casualidad, con la salida.Un templo con suelo de baldosas rojas y negras y UnTrono entre la ColumnaJakin, columna azul que representa a una hembra joven desnuda y bella, y la ColumnaBohaz, columna roja que representa a una mujer vieja y zarrapastrosa que mira envidiosamente a la joven. Entre ambas hay UnaPuerta. HEH, el gran sacerdote, gordo y seboso, aparece sentado en su trono comiendo todo tipo de viandas de UnaCesta. El cetro termina en una triple cruz de metales y piedras preciosos, cuyos extremos redondeados dan lugar a ElSeptenario. Aparecen también dos fieles arrodillados, uno DeRojo, que levanta su mano con ira exigente como pidiendo favores, y otro DeNegro, que deja caer perezosamente su mano como pidiendo perdón. Música religiosa de órgano.Un faro dando vueltas con UnaPuerta de entrada de la que parte UnCamino, que es de piedras rectangulares a lo largo de la parte más alta de un acantilado en ElMar. Hay UnRío navegable con un pequeño embarcadero en el que hay un ViejoBote abandonado en el suelo y un carro para uncir un asno. Sonido de sirenas, marea y oleaje.Un desierto de piedras y arena, cerca hay Un Precipicio y Un Obelisco derribado. Hay Un Cocodrilo y un Lince Blanco que muerde a Tau Mat Urge, el loco del desierto. Silencio, estatismo, leve zumbido de una mosca. Zumbido progresivamente más intenso de algunas moscas hasta convertirse en un fuerte zumbido de muchas moscas.Un santuario con suelo de baldosas blancas y negras. Hay un trono entre dos cariátides, La Jakin, roja y La Bohaz, azul, unidas por el velo que cierra la entrada o La Salida del templo. Rezos, cantos, sombras y luces. BETH, la gran sacerdotisa con Una Corona, se apoya sentada sobre La Esfinge de las interrogaciones cósmicas, tiene Un Libro entreabierto en la mano derecha y unas llaves en la izquierda, Una Dorada y Otra Plateada.—Alguien había hablado de ”beinzin”, pero ¿cómo se pronunciaba correctamente aquel nombre extraño en el idioma IrqEpUm?Las trampas estaban colocadas con extremada maldad, ocultas tras aquella maleza indómita y la dificultad se acrecentaba a medida que el cansancio hacía mella en nuestras energías.Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?Entablé un discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa. Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunte de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.Era una estupidez y, a pesar de todo, su empecinamiento la condujo a aquel extraño edificio de palabras. Era quizás el recogimiento, que propiciaba la tormenta o aquel ambiente cargado de electricidad, pero nada era reprobable en su conducta ahora que estaba allí.—Qué coño de limbo, joder!—Venid a mi InfiernO…No me abandonaría, como lo hago ahora. Podría jugar hasta el agotamiento. Decir y no decir es lo mismo. Entrar en la caverna prohibida con paso marcial y quedar tendida sobre el suelo, una vez acabado el negocio, sin dejarse alcanzar por el infundio tiñoso. Descubrir los infinitos mundos que aún no han sido inventados, manosearlos recién estrenados y guardarlos en el tarro del paraíso para fermento de los irrefrenables instintos. El viaje es la única forma de renacimiento posible. Contemplar el paisaje mientras pasa a tu lado raudo y resignado; y dejarse llevar por el cicerone del viento, mientras saboreas el tintorro de la tarde. Saludar al galgo que se cruza en tu camino y que vuelve preocupado por tu soledad elegida a que le acaricies el cuello de nuevo. Con su olfato pregunta a tus piernas porque andas vagando a aquellas horas por parajes solitarios y tristes, mientras la lluvia amenaza con espantar tu huida, reclamando con un perezoso permiso si puede acompañarte.Era generosa
como una garza japonesa. Con displicencia se contoneó con gesto canalla. Abrió el cerillero y encendió su cigarrillo rubio. La arboleda no quedaba lejos; hacía una tarde espléndida de mayo y azuzó a sus lebreles para que corriesen hacia el río.NoDete estaba alejado de la ciudad. Pero aquel alacrán se interpuso en su camino y aún le obligó a alejarse más del camino.—Alambra, cable, hilo, filamento… hay que encenagarse como un cerdo—Vaya idioma!—Eh! hay alguien ahí?—Esto es más raro que un perro verde—Vaya toalla!

Sonrisa de payaso

greguería

No quiero que el Sol derrame mi sombra
No quiero que la Luna llore por mí
Quiero liberar mi alma de esa botella de cristal

No consigo entender el por qué de este malestar
Día tras día mi sonrisa se torna convexa
Reflejando el dolor que no puede salir de ella

Mis ojos, ahogados en llanto
No consiguen encontrar el cómo
Cómo es posible que no quiera libertad
Que sólo sueñe con mantener esta jodida rutina
Que me encadena a una maldita soledad

Alas rotas, ya no vuelan
Ya no sirven más que para quitar una a una sus plumas
Tirarlas al viento y ver como dibujan un camino a recorrer
Un camino en el que hace ya me perdí

xarleen

DIÁLOGO DE SOLEDADES

greguería

—Viento limpio, viento frío
—Olor de la resina y de la jara
—Viento tranquilo, puro viento
—Un camino
—Al borde de esta cresta
—El polvo serpentea
—El efímero vuelo de un insecto
—Bajo la eterna luz de las estrellas
—Bajo la sombra fresca de los pinos
—Se despliega brumosa la mirada
—Perfume de tomillo, aroma de romero, olor a salvia
—Bebamos este vino a la salud de todos los amantes
—Volemos hasta el mar
—Que el sol nos queme
—Amante solícita y hermosa
—Una casa que mire al mar en este monte
—Dejemos que el agua nos arrulle, dulce mente.
—Cuerpo mío, en él quiero tenderme.

CALLE

greguería

Letanía Stigia para los que están aparcados en la calle Desengaño:
El dolor cuando la vida es un monólogo de miles, y miles son los días sin sosiego.
El dolor cuando naufragas en un mar de excrementicias dudas.
El dolor cuando la soledad es más profunda que el abismo.
El dolor cuando el veneno del desconsuelo es tu único vino.
El dolor cuando sientes que todo lo has perdido, hasta tu propio amor, sobre el que escupes sangre.
El dolor cuando la esperanza, el humor y los días azules son una letanía de cenizas blasfemas.
El dolor cuando el semen se pudre sobre los muertos.
El dolor cuando decir madre significa vómito y cuajarón de podredumbre.
El dolor cuando amar es una úlcera miasmática.
El dolor cuando aparcas más de mil veces en la calle Desengaño.

ÁGUILA

poesía

(por Paco Pepe)

Que remonte su vuelo, que te lleve
tu latido de águila a la altura;
yo que intento volar en esta oscura
noche, te siento cerca, eterno, leve.

Firme es tu voz de estrella, y es de nieve
tu respirar del alma !Qué segura
tu soledad! ¡Qué fiel cabalgadura
para mi azul jinete, lento y breve!

Vuela, conquista el aire y lleva el pecho
de la ansiedad celeste en la mirada
siembra de luz la tierra a cada trecho.

Vuela, Invencible amigo, y sé la espada
para la oscura sed; rómpete el lecho,
se corazón, se estrella, se morada.

(con cariño, feliz cumpleaños)

ALFONSO TIPODURO

greguería

Salió a la calle, el suelo estaba mojado y se respiraba aire fresco. Poco habitual en esta mierda de ciudad ¿Eh, imbécil? Lo normal es tener el moco más espeso del país y, en un solo día que te las pongas, los cuellos de las camisas más sucios que el rabo de una vaca. Maldita contaminación de mierda. En fin. Necesito despejarme. Encendió otro cigarrillo. Aspiró profundamente. Qué poco nos queda, imbécil -pensó. El coche no había sido robado y dibujó de nuevo su estúpida sonrisa. Qué seguro se sentía de sí mismo. Un millón por un fiambre. Era para pensarlo detenidamente. Por un millón podría retirarse. Tendría que hacerlo por narices. Quién iba a continuar en Madrid después de eso. ¿Tendría bastante para irse a Las Bahamas, por ejemplo? A lo mejor no. Y a un monasterio del Tíbet, ¿Qué tal? Su imaginación empezó a volar. Sí, con ese cantautor, joder, sí, ese que me gusta tanto… Joder, el güisqui hace estragos en la memoria, imbécil. Tenía que dormir. Sería mejor consultarlo con la almohada. Era una decisión muy importante. No podía hacerse a la ligera. Tendría que sopesarlo bien. Y de nuevo volvía a llover. Definitivamente en casa había mejor música y apretó el acelerador. De pronto le vino a la mente, el puto Leonard Cohen, ese era el cantautor que no recordaba hace un momento. Y se vio viviendo en el Tíbet con Leonard Cohen y un monje calvo con gafas de culo de botella y dientes de roedor. De nuevo esa estúpida sonrisa afloró en su comisura.
A estas alturas debería haberme presentado. Ojos y sienes algo hundidos, frente prominente, orejas pequeñas, mentón partido, labios finos -últimamente también partidos- y pómulos salientes. Cualquiera diría que soy un frankestein pero en realidad suelen decir que le doy un aire a Ralph Fiennes. Yo no creo que sea tan atractivo, aunque opiniones hay para todas. Desde luego mis ojos no son azules sino verdes. Creo.
Decir que llevo una vida ordinaria es un halago para esta anodina y rutinaria inactividad que la caracteriza. Lo más exótico que me sucede es echar a los miembros borrachos del club a la puta calle cuando mi jefe me lo ordena. Me da cierta sensación de poder sobre esos ricachones. Maldita sea. Y ocurre tan pocas veces que finalmente mi jefe ha decidido llamarme por teléfono sólo cuando hay algún problema en el club. La gente que lo frecuenta es muy civilizada. Al menos en apariencia. Creo que lo decidió así, para que no fuera yo el primer borracho que acababa todas las noches vomitando en el servicio de su trastienda. Ya ves. Había tan poco trabajo para mí que todas las noches trasegaba varios güisquis y poco más. Mi jefe debió pensárselo mejor y amablemente rehizo mis obligaciones. La música que ponen es buena, aunque siempre sea la misma. Yo no soy un portero. Se supone que me paga para mantener la seguridad del club y de mi propio jefe. Sin embargo, los que entran al club, son miembros selectos y adinerados. Escogidos personalmente por mi jefe. No parece equivocarse mucho y eso me deja a mí sin acción. La verdad es que, para mi descargo, borrachos, lo que se dice borrachos, no he echado jamás a ninguno. Esa es la excusa que utiliza mi jefe para quitarse de en medio a los miembros del club que no aprecian sus trapicheos financieros. Les expulsa y punto. Y yo me encargo de quitarles las ganas de volver, calentándoles un poco las costillas. Tengo un trabajito para ti, dice, y yo me acerco por el club. Él me indica desde la ventanilla de su trastienda quién es el afortunado y yo procedo a darle el premio gordo de la noche. Eso es todo. Entonces tengo derecho a güisqui gratis y a cobrar mi jodido sueldo de matón -que no está nada mal. Así pueden pasar meses hasta que me encarga un nuevo trabajito. En ese paréntesis he de vivir sin otra ocupación que mis maquinaciones mentales y mi propio güisqui y mi propia música en mi propia covacha y con mi propia soledad de matón de tres al cuarto.
Antes de ser este tipo desagradable al que todos temen he sido cosas peores -peor sobre todo por la falta de la pasta gansa que mi actual ocupación me proporciona. Por ejemplo, investigador privado -como dicen los finolis- o sabueso -como todos nos llamamos en la profesión… antes de esto… madero, y aún antes guarda de seguridad, tramoyista, mozo de almacén, barrendero, pocero, guarda de puercos y, excepcionalmente, el único oficio en el que no tenía que limpiar la mierda de la gente, pinchadiscos, gracias al cual me viene mi afición por la música.
Mi flamante y ascendente curriculum se está completando, ahora que me sobra mucho tiempo, con estudios de derecho -otra demostración de mi tendencia a acabar ejerciendo profesiones con inclinación a la coprofilia, aunque esta vez se supone que más refinadamente malolientes. Muy limpias, si señor.
Sin embargo, soy un tío obscenamente feliz.

He decidido ser escritor. La divina trinidad formada por el lector, el personaje y el autor en una sola persona me atrae como un agujero negro.

Era, como todos la llamaban, la dame de voyage. Una auténtica muñeca.

Eso decía él. Yo lo vi de otra forma. Qué juzgue el lector.

CELIA OQUENDO

relato

Querido H:

Probablemente serás uno más de los que me he enamorado sin ser correspondida. Yo no soy tu princesa azul, evidentemente, pues mis besos no despiertan tu corazón muerto o dormido. Ha sido un año maravilloso. Lo recordaré siempre. Vos eras para mí un oasis en el desierto. Recuerdo los días que hemos pasado juntos. He sido tan feliz: Valle Verde, Los Arrojos, La Pampa, Pelotones, La playa del ahorcado… quedarán grabados para siempre en mi memoria. Sobre todo aquella tarde en la playa fue para mí el cenit de mi existencia. Sentí fundirse el mundo completamente reconciliado con mi entero ser. Será posible que para vos pasase desapercibido. No lo sé. Hay tantas cosas de vos que no sé… Ahora lamento no haber sido más incisiva en tu vida. Mi pasión no ha sido todo lo fuerte que debiera. Ese corazón enquistado que llevas dentro y no muestras a nadie es también mi fracaso. Tampoco yo he sabido llegar a él. La dificultad no debiera desanimarme pues te amo por encima de todas las cosas. Sin embargo me fallan las fuerzas, siento que es una labor de titanes. Y este amor que siento por vos no debe negarme a mí misma. Así es ahora. Ya no puedo seguir, pues no puedo, no debo, dejar de quererme a mí misma. Lamento tanto no tener más energías para seguir intentándolo. A veces pienso que te vas a perder para siempre en tu soledad inconquistable y otras me consuela al menos pensar que simplemente no ha llegado la persona que toque en lo profundo de ese abismo tuyo y salgas sin darte cuenta apenas. Otras veces pienso que quizás esa persona ya pasó y la perdiste para siempre. Si es así, debes reaccionar. No mueras. Eres demasiado joven todavía. Debes sobreponerte a tu dolor y cicatrizar las heridas. Yo también lo haré contigo. Si al final desapareces de mi vida tendré que continuar viviendo. Te llevaré siempre dentro… Esta noche he llorado mucho. El gato vino a mi lado y me miraba inquisitivo. Me consoló sentirle cerca. Él no entiende nada pero algo me dice que no quiere verme así. Luego se alejó suavemente, como respetando mi dolor, como sabiendo que lo tengo que pasar, que es necesario este sufrimiento, este duelo. Esta mañana me he quedado en la cama. No tengo fuerzas para levantarme y estoy llorando también. Me gustaría inundarlo todo de lágrimas, que mi dolor llegue hasta el mar como un río caudaloso que arramble con todo y pase de una vez. Sólo las lágrimas harán que cicatrice. Las lágrimas y el tiempo.

Siempre tuya,
C.O.

NANA A LA ALEGRÍA

poesía

Me reencuentro con la alegría a través de poemas de un metal con nombre de carpintero. Elevo el brazo con la mano izquierda abierta, quiero que la media luna de hoy se llene con las palabras de los que ya no están a mi lado, que se llene con la fortuna y la dicha escondidas en esos versos secretos que recito en soledad de madrugada en un lugar perdido de mi infancia, una infancia no tan lejana gracias a la imaginación y la escritura. Volvería al lugar donde creció mi corazón, aunque un impedimento de calambres quiso entonces mostrarme que todo estaba ocupado, que no había más que buscar, que no había más que cuidar, sino dejarse llevar por el rumor de aguas cristalinas de un río que se iba secando poco a poco hasta que del cauce no quedó más que un lastimoso recuerdo y la pena, la pena de lo buscado, encontrado y perdido. Por eso hoy quiero cantarle una nana a la alegría, para que duerma a mi lado esta noche que se avecina y me recuerde que yo ya he triunfado en esta vida, que hubo un tiempo en que todo lo que me rodeaba se pintaba de colores vivos, un tiempo en que no existía el pensamiento de la palabra alegría pues estaba inmensamente inmerso en ella, disfrutando alegremente como el río de su caudal y el reflejo de la luna llena, el único momento que encuentro hoy para estar junto a ti sin estar contigo, río de fuerte caudal alejado, luna llena yo de sentimientos, de deseos esquivos pero controlados, aunque haya instantes sucesivos que amontonen en mi mente anhelos de furia y descontrol, de sufrir por la corriente de otros ríos, de otras fuentes, de otros manantiales, de otros nombres que me hagan olvidar la idea que genera la palabra alegría.

Océano solitario

greguería

Definitivamente no quiero transitar por los caminos que todos recorren. Ni siquiera que vengan a visitarme. No. No es el Paren el mundo que yo me apeo. Es simplemente un intento de nadar libre en el océano y de no matarme por el espacio vital en la pecera. La blogocosa parecía una contracultura, pero no es más que otra cultura que acaba siendo absorbida por la Divina Cultura, la que todos dan por verdadera y única o, como dirían los sociólogos marxistas, la cultura dominante. Sólo importa que te lean, sólo importa la popularidad, el éxito. Si entras en el juego del poder, estás perdido. Por eso, no me importa que no me lean. No quiero ser un líder de opinión. Quiero tener mi propia opinión. Estoy fuera. Quiero estar fuera de esa carrera a ninguna parte. Aunque la soledad abruma y nunca está de más un compañero de viaje en lo profundo del océano.

Errante mar

poesía

No brama ya la bruma,
mas se oye el clamor
de horizontes de espuma nacarada,
de cascos y jinetes enturbiados
en sombrías y atroces soledades,
extravagante cabalgar sobre tinieblas,
suave rumor del aire, escalofrío…
Se desprenden las voces
de la triste neblina fantasmal
y queda el mar -tan solo el mar-
errante cementerio del marino.