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    Saint-Benoit-sur-Loire 

    —Hemos construido una. Será para la sirena y estará sobre El mar de seda, al que ahora llamamos así por su rebelde naturaleza. En cierto modo, estamos orgullosos de ello. Nos sirve para dominar desde este castillo inexpugnable del infierno, para continuar dominando sobre este reino de tinieblas en el que nadie puede hacernos frente, ni aventurarse a explorar, azorados por la angustia y sus represiones. Y mientras, somos los causantes de crímenes cuya resolución pasa necesariamente por nuestra destrucción.

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    Y en los mares de lava ¿quién será… 

    Y en los mares de lava, ¿quién será la sirena?

     
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    Etiquetas: sirena   

    Afortunadamente soy sorda para los cantos de sirena… 

    Afortunadamente soy sorda para los cantos de sirena de algunos ciber.julan.drones

     
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    El pirata a dos velas ahoga sus penas… 

    El pirata a dos velas ahoga sus penas en el bar La Sirena.

     
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    El saco de dormir del camping le convierte… 

    El saco de dormir del camping le convierte a una en sirena de secano.

     
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    San Miguel de Aiguilhe de Puy 

    No sé cómo pero decidimos salir a comer al campo. Desde luego, el tiempo acompañaba y era grata la compañía. Tortilla preparada, bocatas hechos, cervezas frías y un magnífico sol… El camino era largo y mantuvimos una tendida conversación aunque nada profunda. Al llegar al lugar, extrañamente presidido por la estatua de una sirena, había comenzado ya una riña muy acalorada que amenazaba en convertirse en una gran contienda. Ajenos al comienzo de la misma, poco nos incumbía ni la causa, ni los contrincantes, ni los resultados y, alejándonos de la refriega, nos dispusimos a extender nuestro mantel de campo y nuestras frescas y apetecibles meriendas. Sólo para saciar nuestra curiosidad, más hambrienta, si cabe, que nuestros estómagos, nos acomodamos a pocos metros de la arena en que los rivales se batían. Y desde luego le dimos merienda para deglutir a ambas gazuzas. Al parecer un asunto de cuernos. Una mujer morena, generosa y apasionada ha quedado embarazada y el marido, sabedor exclusivo de su propia impotencia, arroja sus cuernos contra todo aquel que mira con agrado a su mujer. Una vez situados en la escena, ninguno de nosotros logra apartar la vista de los generosos pechos de aquella morena, esperando a ser retados en duelo pues, como boxeadores que somos, necesitamos un “saco” para nuestro entrenamiento vespertino y un seno que nos consuele tras la lucha.

     
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    Es un laberinto la voz de la sirena para el tímpano 

     
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    SIRENA 

    ¡Cuántos cuentos de terror os contaron!

     
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    SIRENA DE LAS ESFERAS 

    En la tumba suelo jugar con horror…

     
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    Sirena-pájaro 

    Han muerto los pájaros locos, querido.

     
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    SIRENA-PÁJARO 

    Han muerto los pájaros locos, querido…

     
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    SIRENA-PEZ 

    ¿Hacha con malos instintos en mayo? ¡No! ¡Los blancos tienen oraciones mudas! (Ella ríe con naturalidad)

     
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    Wirth, Oswald 

    I wish I could fly, into the sky …

     
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    Tumbacuartillos y Calamocanos 1 

    [Nota: léase con acento italiano]
    A doscientos metros de la cotelpiteca vi un conejo amarillo dispuesto a saltar por encima de los castañeros. A poco se estrella con Abradobro el Pócimas que, agarrándolo por los pelos, no pudo mantener el equilibrio y fue a dar con los huesos sobre el asador de castañas. A punto estuvo de asarse junto con el conejo, sin embargo, fue recogido por los castañeros como si de un pelele se tratase. Parecían en esta situación una representación de títeres con efectos especiales de humo y hollín, polvo y cacerolas. Tras el intento vino una pelea con Urcos que fracasó estrepitosamente. Abradobro cobró fuerzas. Era asombroso como Lombroso gateando en su cerebro de mosquito se lo midió como a un criminal. Si no llega a ser por el felino de Manuel el Gato, que también intervino para amargura de su querida esposa gata. La gata consorte estaba ciega esa noche y no pudo levantar su barriga de la mesa cuando se le estrelló una lata de dos kilos de tomate pelado de Saeprasa encima de la cocorota. Para colmo de las desdichas el tabernero Conderoti, que estaba auscultando un tonel de vino recién traído de Calabria, a punto estuvo de tragárselo de un solo sorbo él solito al tratar de evitar la caída de la lata sobre su hombro. El tabernero Conde dijo amargamente, con la teatralidad que caracteriza a los calabreses:

    —!Mamma mía, qu’estropichio!

    Y de repente todo el mundo quedó completamente quieto y en silencio, contemplando al tabernero con la sogalina en la mano y el auscultador en la oreja, como si hubiese pronunciado la palabras mágicas que detienen una caja de música completamente loca.
    El puerto a estas alturas más parecía un volcán que un geiser y sólo cuando sonó la sirena de “Il Vicoratto” empezó de nuevo el rítmico bullicio habitual de sus habitantes.

     
    • wyki el Lunes Permalink | Responder

      un precioso y verdaderamente romántico atardecer…

    • wy el Lunes Permalink | Responder

      un precioso y verdaderamente romántico atardecer…

    • Ahasvero el Lunes Permalink | Responder

      Me parece oir a Torrebruno contando el cuento, jajaja…

    • Celia Oquendo el Lunes Permalink | Responder

      ¿Quién es Torrebruno?

    • Ahasvero el Lunes Permalink | Responder

      Un personajillo italiano -especialmente conocido por su acento y su estatura- que trabajó (Q.E.P.D.) en televisión haciendo cosas para niños, cuentos, canciones, etc.

    • Celia Oquendo el Lunes Permalink | Responder

      Aaah… :) Por cierto, podrías abrir una nueva categoría para correspondencia, cartas o algo así… Verás, es que tengo algunas cartas que no envié nunca a su destinatario y son como fantasmas, nunca me he atrevido a romperlas pero tampoco las voy a enviar ya; en fin sólo quería expulsarlas de aquí poniéndolas en tu blog, con tu permiso.

    • Ahasvero el Lunes Permalink | Responder

      Por supuesto. Este blog es tan tuyo como mío. Sólo espero que los fantasmas sean pacíficos y no me destrocen el sitio ;) ¿Qué te parece “letters” para el nombre de la categoría?

    • Celia Oquendo el Lunes Permalink | Responder

      Genial, gracias! Voy a buscarlas, chao!

    • E.D.G. el Miércoles Permalink | Responder

      ¡Eh! ¡Nos hemos quedado esperando las cartas!

    • Borracho el Viernes Permalink | Responder

      yo lo qu espero es que explique lo de los monos

  • viva el Monday Permalink | Responder
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    greguerías e 

    Alimentos:
    * El queso va al rayador para rascarse la espalda.

    * El ketchup es un bailarín caribeño al que le encanta la salsa.

    * A pesar de su aspecto, la cebolla es un triste poema de amor.

    * El ají morrón es la lujuria de una comida ardiente. el amarillo, es para que tu cocina de envidia, y el verde por si no sabes cocinar, que al menos mantengas la esperanza.

    * La mayonesa es la más valiente de los aderezos, porque está hecha a puro huevo.

    * En el guiso se cocina la clase pobre.

    * La ensalada del amor se hace con zanahoria y huevo.

    * La cebolla deja de llorar cuando por el camino de la pumarola va acompañando al chorizo.

    * Las verduras se suicidan en las aguas de la sopa.

    * Al huevo le encanta ver como se desangra la remolacha.

    * He descubierto que la batata es una papa muy zonza.

    Animales y otras yerbas:

    * El tigre tiene manchas porque vive del pecado.

    * El gato es una gacela que puede vivir en casa.

    * La hiena es un animal político, mientras te caga se mata de risa.

    * La cebra es el mamífero más asesino, por eso tiene cadena perpetua.

    * El gato es un poni montes.

    * Cuando se aglomeran demasiadas personas frente a las jaulas, es ahí donde se dan cuenta los animales que han llegado al zoológico.

    * El elefante es el bombero de la selva.

    * El León tiene la melena larga porque no hay peluquero que se anime a cortarle el pelo.

    * La vaca viste de cuero porque ya conoce al toro.

    * El potro es tan dotado que sólo sale con yeguas.

    * El lince es el único animal con larga vista incorporado.

    * El canguro es un trabajador argentino nacionalizado australiano.

    * La jirafa tiene cuello largo porque pertenece a otra clase social.

    * El mono es un niño que desciende del hombre.

    * El loro es un locutor en la radio de la selva.

    * La nutria nació en los charcos con ínfulas de clase alta.

    * La serpiente es un vertebrado que perdió la dignidad.

    * El cien pies no tiene dudas que el camino ha de ser largo.

    * El cocodrilo es chato porque nació para zapato.

    * La araña es una mesa redonda que se le mueven las patas.

    * El escorpión es el mecánico del desierto.

    * El cangrejo es un soldado que sabe bien lo que le espera en el frente.

    * El sapo es el gordito del barrio.

    * Las hormigas son orégano con patas

    * El cerdo es la alcancía de los charcos.

    * Nosotros le decimos burro, en cambio la burra lo llama… animaaaaaaaal.

    Cosas y objetos:

    * El calzador es el tobogán donde el pié juega en la plaza de los zapatos.

    * El cenicero es la ventanilla por donde pagamos en cuotas las llamas de nuestra vida.

    * Parece mentira que en un aparato de radio pueda caber tanta gente.

    * La televisión sirve para introducir una inmensa cantidad de sordos a nuestra casa con los que no podemos hablar.

    * El diario es una sopa de letras.

    * La sábana es el pijama que usa la cama para dormir.

    * Las manecillas del reloj y la gente de los pueblos chicos giran siempre por la misma calle.

    * El tubo fluorescente te da la luz por segmentos.

    * El colchón es la suspensión de la cama.

    * El ventilador es el viento que se volvió motociclista.

    * La botella suplió al sifón porque este era un prepotente que echaba el agua por la fuerza.

    * Las ventanas de los presidios son los nichos de la libertad

    * La llave se inventó para que no pasemos la noche parados junto a la puerta.

    * La foto es el interruptor del tiempo.

    * El espejo solo sirve para que veas donde estás.

    * El lápiz se gasta porque está harto de escribir siempre las mismas palabras.

    * El carnicero es un malevo frustrado.

    * Escritorio: uniforme de inteligencia que usan los inútiles en las oficinas públicas.

    * Los medios de transportes nos hace sentir como en la nada. Ni en el origen ni en la llegada.

    * La puerta es un mueble discriminatorio que separa a los unos de los otros.

    * La casa es la mejor excusa para no vivir en sociedad.

    * El paraguas sólo sirve para esconderse del cielo.

    * Se dejó de usar el sombrero porque daba mala impresión, parecía que el dueño había perdido la mitad de la cabeza.

    * Las rejas en el frente de las casas habla de cárceles domiciliarias.

    * Las llantas son el molde de los neumáticos.

    * El peine tiene la magia de que tu cara pase inmediatamente de la locura a la sensatez.

    * La plantilla es la alfombra de los zapatos.

    De otras gentes:

    * Los chinos tienen los ojos como si desconfiaran de todo.

    * Los suecos son un pueblo compuesto de suela y taco.

    * Por fin descubrí porque los españoles dicen olé. Es un problema de olfato.

    * El italiano es alguien que nace y vive dependiendo de su madre. Ante cualquier contingencia, siempre grita: ¡mamma mía!

    * El alemán no es germano de nadie.

    El Beso:

    * El beso es la mecha de la bomba de los genitales.

    * El beso es la traqueotomía del amor.

    El Hombre y la Mujer:

    * La mujer es como el auto, sería nada sin las gomas.

    * El primer padre es el hijo de nadie. No tuvo abuelos, no tuvo primos, no tuvo madre. Por eso se inventó el día del padre.

    * Si el hombre caminara para atrás viviría doblado.

    * Al fin de cuentas la mujer siempre te acuesta.

    * La mujer tiene un promedio de vida casi dos veces menor al hombre. Todas se detienen en la juventud.

    *Una prostituta es una mujer que está convencida de que el espíritu es tan solo una sensación extraña.

    * Una mujer se embaraza cuando la levadura del amor ha fermentado en su vientre.

    Especies Marinas:

    * La Foca es el abuelo del mar de los años ’50.

    * El tiburón es el patovica del boliche de las aguas.

    * La sirena es la única mujer virgen, por eso vive en el agua.

    * Solamente los peces pueden mirar a ambos lados.

    * El caracol es un molusco que eligió ser mochilero.

    * Al único pez que le cuesta una atrocidad encontrar novia es al bagre.

    * La anguila es el consolador de las sirenas.

    Acl: Patovica en Argentina significa hombre de músculos trabajado en un gimnasio.

    Ferrocarril:

    * La formación de un tren es el más claro ejemplo de la ignorancia de los seres humanos. Aunque tengamos ruedas propias, todos nos necesitamos.

    * Un tren es la formación de los vagones en la escuela de las vías.

    * Nada más arrogante que las vías del tren, siempre se las encuentra en el medio de los pueblos.

    * El tren nos permite creer que lo que se mueve es el campo.

    Frutas y Postres:

    * Manzana: Fruta comestible hereje con inclinación al pecado.

    * Pera: La quijada de las frutas.

    * Banana: Símbolo sexual para las dietas lesbianas.

    * Uva: Fruto que se usa para brindar un mensaje de interés sexual en código morse.

    * Sandía: Mujer insaciable siempre vive embarazada.

    * Ciruela: Simboliza al matrimonio, primero dulce luego ácida.

    * Pomelo: Es una naranja amarga.

    * Limón: Fruta de mal carácter.

    * Naranja: Mujer sensual que se vende por el ombligo.

    * Durazno: Es una ciruela con bello en el pecho.

    * Gelatina: Es el seno de un postre joven y ardiente.

    La calvicie:

    * No hay mejor forma de torturar a un calvo que con un peine.

    * La barba es la solución que Dios le dio a los hombres, para que puedan dar la vuelta la cabeza el día que se quedan calvos.

    La muerte:

    * La muerte es el último acto del teatro de la vida.

    * Los ricos hicieron el mausoleo en la tierra para no pagar impuestos en el infierno.

    * A la tumba de los ricos van los gusanos suicidas.

    * En Argentina, sólo los ‘vivos’ salen del cementerio.

    * Los velorios son como las grandes comilonas en un restaurante, todos se miran para ver quien carga con el muerto.

    * Los velorios son como los coitos, lo que menos importa son los medios.

    * No hay nada más incongruente que vestir a un nudista cuando está muerto.

    * Es fácil darse cuenta cual es la calavera masculina, tiene los ojos hundidos.

    * El verdugo es alguien que mata en defensa propia del estado.

    * El cementerio es el barrio ideal, ahí los chicos no juegan a la apelota en la puerta de tu casa.

    * Un muerto es lo más parecido a una queja al gobierno, porque nunca tendrás respuesta.

    * Las flores que nacen en los cementerios son antenas de los muertos para conectarse al cielo.

    La música:

    * El rock es la danza del cuerpo; el tango del sexo; el vals de los espíritus y la música de cámara… la muerte.

    * De que serviría un CD si no existiese el parlante.

    * La música grabada es el más claro ejemplo del tirano que se esconde en cada ser. Porque esclavizamos la orquesta y le hacemos tocar cuando se nos da la gana sin pagarle un solo centavo.

    * Los instrumentos de viento fueron creados para escupir con ritmo de música.

    * El piano es la oficina de identificación musical para registrar las huellas digitales de cada pianista.

    * Violín: Instrumento político que nos enseña que toda campaña proselitista debe basarse en apoyarse en el izquierda y tocar con la derecha.

    * El órgano es un piano que necesita estar enchufado.

    La ropa:

    * El chaleco se inventó para los que no tienen brazos.

    * Si al pantalón lo usáramos al revés, para salir del migitorio llamaríamos a una ambulancia.

    * Los anteojos sólo sirven para esconder el espíritu.

    * El Corpiño es la alacena donde los niños guardan los alimentos.

    * El corpiño se creo para sostener a los senos, de modo que los lactantes no tomen soda en lugar de leche.

    * El sleep es el tiento que sujeta al potro de los deseos.

    * La ropa de mujer es suave porque su piel así lo exige.

    * El guante es el bunker donde se esconden las huellas.

    * La diferencia entre los indios y la civilización fue la invención del zapato. Le evitaron al blanco todo contacto con la naturaleza.

    * Las medias son los guantes de los pies.

    Los Parientes:

    * El hijo es la forma más parecida de regresar a la tierra.

    * La suegra es nuestra conciencia por eso es que nos descarna.

    * El tío es el padre que hubiésemos querido tener.

    * La abuela tiene el carácter que extrañamos de nuestra madre.

    * Un hermano es el otro yo que va donde yo no puedo.

    * El hijo ideal es un sobrino al que no tengo que mantener.

    * Reflexión: Si mi cuñado es un hermano político, mi hermana comete incesto.

    * Un nieto sirve para hacerme sentir que mi hijo es un copión.

    * A los parientes nadie los elige, pero ellos tampoco.

    * La esposa es un poco de tu madre; un poco de tu abuela; un poco de tu hermana; un poco de tu amiga. En definitiva, es un poco.

    * El esposo es un gerente con relaciones sexuales.

    * La diferencia entre un novio y el esposo, es la pérdida de memoria.

    Las deficiencias físicas:

    * Un sordo es un fanático por el juego de la mímica.

    * El tartamudo es alguien que remarca lo que dice para que todos lo entiendan.

    * El jorobado da toda la impresión como que ha perdido algo.

    * El rengo es alguien que con su forma de caminar, te obliga a dudar entre doblar o seguir.

    * El ciego es un profesional del control mental.

    * El manco es un canchero que quiere demostrarle al mundo que todo lo puede con una mano.

    * Hay personas que son dulces y otras que son diabéticas.

    * Un mudo es alguien que no cree en la libertad de expresión.

    * Una persona sin manos es un desubicado, no tiene tacto.

    * No todos los mogólicos son mogólicos, algunos viajan en subte (Metro).

    * Cuando un sordo se irrita las manos, va al otorrinolaringólogo.

    * El impotente es un experto en dejar a una mujer con ganas.

    * El mal de sambito es la consecuencia de una masturbación exagerada.

    * El que anda en silla de ruedas es un egoista que no está dispuesto a dar un paso por nadie.

    Las flores:

    * La diferencia entre una rosa roja y una blanca es que la segunda no tiene apetito carnal.

    * Las rosas tienen espinas para que sepamos lo que cuesta el amor.

    * La enredadera es la casamentera del barrio de las flores.

    * Las flores silvestres son anónimas porque nacen en barrios pobres.

    * Las flores de plásticos fueron hechas para corazones de hipócritas.

    * Las flores duran en un jarrón lo que el amor en las personas que la compraron.

    * Las orquídeas son flores de clase alta.

    * El girasol es un conjunto de rayos de sol con una verruga al medio.

    Los muebles:

    * La cama es la plaza de la niñez; el campo de juego sexual de la juventud, y la práctica mortuoria de la vejez.

    * El mueble es el fruto del árbol que te devuelve en comodidad los daños que le causaste.

    * La silla es un mueble millonario, porque nació en una familia acomodada.

    * La silla eléctrica es un puente que te conecta al futuro.

    * La cama siempre guarda lo mejor de nuestros sueños.

    Los Niños:

    * El cordón umbilical es la cuerda que ata a la madre con los hijos y ahorca al que juegue de marido.

    * Somos tan crueles los hombres adultos, que competimos con el niño por los pechos de la madre.

    * Hacemos un hijo con desesperación y lo dejamos partir con resignación.

    * En la construcción de un hijo el padre pone el marco pero la madre la foto.

    * Una madre es la escultora de la vida.

    * Un niño sirve para darnos cuenta que es hora de ponerse el saco.

    * El cordón umbilical es para que antes del parto la mujer no pierda al niño.

    * Si el niño no llegara a grande… seguiríamos viviendo.

    Modos, costumbres y el cuerpo humano:

    * El bostezo es el grito de los mudos.

    * La mejor manera de convivir con el mundo es yendo de a pié, pues si observamos por la ventanilla al viajar, vemos que todo regresa mientras nosotros nos vamos.

    * La siesta es el entrenamiento para el partido de la noche.

    * Los mozos son lo más parecido a una suegra, porque nos viven cambiando lo queremos comer.

    * Cuando da el sol no es saludable salir a caminar con la suegra, porque la sombra nos maldice por dos veces.

    * Los seres humanos nos llenamos la boca con la dignidad, el honor, la democracia, la igualdad, los derechos y la justicia. Y al final, al primero que le ofrecemos el asiento es al trasero.

    * El sueño es el único cine donde cada noche te pasan una película distinta.

    * Sacar una silla y sentarse en la calle, es decirles a los vecinos que nuestro domicilio está totalmente ocupado.

    * La patilla es el puente entre el cabello y la barba.

    * El estornudo es la soda del sifón de la nariz.

    * Las cejas son el guión bajo de la escritura del rostro.

    * El hombre es tan incongruente que se lava las manos al salir del migitorio.

    * El ano es un insolente.

    * Las lágrimas son el sudor del cerebro.

    Naturaleza:

    * El Sol es el calefactor de los pobres.

    * El pedo no es otra cosa más que el resultado de la descomposición temporal del silenciador del caño de escape anal.

    * La mejor manera de descomponer los alimentos, es comiéndoselos primero.

    * El árbol es el único soldado del ejército de la tierra que siempre muere de pié.

    * Las ramas son los brazos de la naturaleza.

    * La montaña son un chichón de la tierra.

    * La noche es un día oscuro que se ha convertido en un manto de sospecha.

    * El arco iris es la acuarela del cielo.

    * Cuando el cielo juega al carnaval… llueve.

    * Las nubes muestran que en el cielo no está prohibido fumar.

    * Las estrellas son las luces de las viviendas de nuestros sueños.

    * El temblor es un bostezo que despereza la tierra.

    * El volcán es un alcohólico que vomita la borrachera de toda una etapa de juerga.

    * La meseta es la mesa ratona del living de la naturaleza.

    * La diferencia entre el árbol y los muebles es que estos no dan hojas.

    * La luna nace en la hamaca de su cuarto menguante; danza en la adolescencia de su cuarto creciente; queda embarazada de nostalgia y violines cuando muestra su faz llena, para luego reflejarse en una figura nueva.

    * Las tres marías son las hermanas que danzan en el salón del cielo el vals de las ansiedades de su eterna juventud.

    * Las nubes son perpetuas acuarelas que van dibujando constantemente la visión de nuestras conciencias.

    * La naturaleza siente celos de la mujer porque Dios le dio en sus pechos la razón de la existencia.

    * La nieve es un baño de crema en el postre del universo.

    * El viento es libre porque no tiene puertas.

    * El viento cruza la calle como un ser desesperado.

    * El rayo nos anuncia que alguien en el cielo puso los dedos en el tomacorriente.

    * Las olas son los vendedores del mar que llevan sus productos al mostrador de la playa.

    * La Palmera es una africana de pelo verde.

    * El césped es la barba de la tierra.

    * En las copas de los árboles brinda la naturaleza.

    * El sauce es un alma en pena.

    * El viento en contra te obliga a caminar despacio para que disfrutes la vida.

    * El atardecer llega con el corazón entristecido, porque sabe en su interior que se le viene la noche.

    * Las esquinas te preanuncian que se te acaba la calle.

    * La calle es la mediasuela de la calzada.

    * Presionar el timbre demasiado tiempo, es como meterle con rabia el dedo en el ojo a la dueña de casa.

    * Las avenidas son más anchas porque se inflan con aire.

    Nudistas:

    * El nudista es alguien que está cansado de que le envidien la ropa.

    * Cuando un nudista quiere sorprender a su mujer, se pone el traje en la cama.

    * No hay nada más ridículo que dos nudistas tratándose de usted.

    * De una nudista a otra: ¿Viste el pito que pasó? ¡Debe ser nuevo en el barrio!

    * Una nudista española se presenta y dice: ¡Yo soy Conchita! Y uno de los presentes se sorprende y exclama: ¡debe ser ventrílocuo!

    * Cuando un padre se convierte en nudista deja de disfrutar a sus hijos. Ya que no los puede sentar en la falda.

    * Los nudistas no se casan por la iglesia.

    * Un empleado nudista se presentó vestido en el trabajo y lo echaron porque era una empresa seria.

    * En una playa nudista: la mujer le dice al marido ¿por qué no mirás?

    Pájaros y otras yerbas:

    * Los pájaros no cantan… trinan.

    * El cardenal es un sacerdote que vive a la altura de sus hábitos.

    * El canario es amarillo porque su canto da envidia.

    * El gorrión es un canario de barrio.

    * La paloma es el cartero de las aves del cielo.

    * Una golondrina no hace verano pero te anuncia la primavera.

    * Las abejas son como las suegras, si te acercas te atacan, pero producen en su vientre la dulce acaricia que le dará sabor a tu vida.

    * El halcón es un avión de combate de la aeronáutica de las aves.

    * Cuando una paloma te caga no es casualidad, es diarrea.

    * Dios les quitó el habla a las especies, para enseñarle al hombre como se hace para no mentir.

    * Un pájaro enjaulado es un ave presa por un delito que cometimos nosotros.

    * El pájaro se diferencia del hombre porque tiene vuelo propio.

    Signos del Zodíaco:

    * Aries: Es un signo cinematográfico.

    * Tauro: Es el típico signo de los maridos engañados.

    * Géminis: Bajo su régimen nacen solo mellizos-

    * Cáncer: Un signo que nos da pena.

    * Leo: Signo que interpreta a los lectores.

    * Libra: Signo de medida inglesa.

    * Virgo: Signo mentiroso que te muestra que no debes creer en el horóscopo.

    * Escorpio: Los nativos d eeste signo tienen que tomar la vida con pinzas.

    * Sagitario: Parece un hombre pero es un caballo.

    * Capricornio: Tiene ascendente en tauro (ver tauro).

    * Acuario: Para los amantes de la natación.

    * Piscis: Da toda la sensación que es un signo de agua.

    Temas sexuales:

    * El pene es el mejor amigo del hombre, por eso siempre espera una mano.

    * El ano es el caño de escape del auto humano.

    * La pelvis de la mujer está rodeada de cabellos de ángeles que resguardan la pureza de la vida.

    * El coito fue lo que dio inicio a las compañías petroleras.

    * Los senos son dos globos a medio inflar.

    * Cuando hacemos el amor da toda la sensación de que estamos moliendo sal gruesa en un mortero de carne.

    Vejez:

    * La vejez, por ser el último traje, se recibe sin planchar.

    * Un viejo es un joven con todos los años a cuestas.

    * El abuelo es una pasa de uva de la viña de la vida.

    * Para recibirse de libro hay que llegar a viejo.

    * Una mujer arrugada es como un libro mojado.

    Varios:

    * Nadie tiene la vida asegurada. Es por eso que una amante es una reserva por si se pierde la esposa.

    * La cárcel es el retiro espiritual de los delincuentes.

    * La policía está para amparar a los reos de la avaricia de los inocentes.

    * Por lo general los políticos no tienen parientes carnales.

    * El papel mueve al mundo ¿o qué sería sin dinero ni papel higiénico?

    * La ruta es el cordón umbilical más largo del mundo.

    * Si no fuera por el papel higuiénico, con las ramas nos romperíamos el c….

    * Los gallegos son los únicos en el mundo que usan la oreja de cartuchera. Porque ahí ponen el lápiz.

    * La discriminación es una mentira, fue el negro que se tiñó para diferenciarse del blanco.

    * El viudo llegó a viudo por contraer enlace con la desgracia.

    * El pirata es un jugador de truco que tiene alquilado el ancho de bastos.

    * Condonar una deuda es tomar por forro al acreedor.

    * El chupete es un pezón que se despegó de la teta.

    * El invierno es el freezer de la vida.

    * Los indios adoraban al sol porque no lo tenían cerca.

    * Es cierto que los últimos serán los primeros, por algo los rostros más célebres están en los billetes de menor valor.

     
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    Aforismos (Leonardo da Vinci) 

    Atención: fichero muy grande, pulse en el título para verlo. (Más …)

     
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    ALFONSO TIPODURO 

    Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.

    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
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      Yo también espero oculto en la oscuridad a que esto alcance su desenlace de alguna manera.

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      Ya somos dos los que ocultos en la oscuridad esperamos los desenlaces

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    PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL 

    monje Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.
    tienda
    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
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    SÍMBOLOS 

    Adonis
    Plantas

    Afrodita
    Dioses planetarios

    Agathodaemon
    Serpiente

    Agrippa de Nettesheim
    Hombre, Quinario

    Agua
    Fuente, Huracán, la Templanza

    Agua inferior y superior
    Aguas, Dragón, Letras, Neptuno, Nubes

    Inmersión en agua
    Baño

    Agua primordial
    Arquitectura, Océano superior e inferior

    Águila
    Animales, Bandera, Letras, Lucha de animales, Procesión, Rey

    Águila bicéfala
    Águila, Géminis, Montaña

    Cabeza del águila
    Cabeza, Centro

    Águila y león
    Águila, León

    Águila y Prometeo
    Hércules, Prometeo

    Águila y serpiente
    Animales, Tetramorfos

    San Agustín
    Lámpara

    Ahasvero
    Judío errante

    El Ahorcado
    Acróbata, Balder, Crepúsculo, Inversión, Nudo

    Ahrimanyu
    Gemelos, Lucha, Ahrimán

    Ahrimán
    Cosmogonía, Ahrimanyu

    Ahuramazda
    Cabalgadura, Gemelos, Lucha, Sol

    Seudo Aigremont
    Pie

    Aiguilhe de Puy
    Sirena

    Ain-Soph
    Anciano

    Aire
    Padre, Viento

    Akasha
    Acuario

    Alain de Lille
    Naturaleza

    Alambique
    Horno

    Rey Alberico
    Color positivo-negativo

    Alberto Magno
    Animales

    Albiruni
    Correspondencia

    Aldebarán
    Cuaternario

    Alejandro el Grande
    Héroe, Lazos, Nudo

    Alfa y omega
    Letras

    Alfabeto
    Gráfico

    Alfabeto egipcio
    Letras

    Alfabeto hebreo
    Letras

    Luna y alfabeto
    Luna

    Algonquinos
    Liebre

    René Allendy
    Dientes

    Alma
    Globo, Paloma

    Alma como pájaro
    Pájaro

    Peligros del alma
    la Luna, Alma del mundo

    Forma almendrada
    Aureola

    Alquimia

    Alvao
    Zodíaco

    Amaltea
    Cuerno de la abundancia

    Amance
    Agujero

    Amarillo
    Colores

    Amazonas
    Hércules, Lilith

    Ambivalencia
    Binario, Grutescos

    San Ambrosio
    Arca, Perdiz

    Amfortas
    Encantamiento, Rey

    Ammón
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    Aries

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    Corazón

    Amor y realeza
    Rey

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    Amuletos
    Escalera, Quinario, Piel

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    Mano

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    Luna

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    Anaitis
    Luna

    Anciano
    Niño, Anciano de los Días

    Anciano de los Días
    Anciano, Gran Madre

    Áncora
    Delfín

    Andrógino/androginia
    Adán, Alquimia, Daena, Hombre

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    Anfión-Zeto
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    Anfisbena
    el Carro

    Ángeles
    Ciudad, el Juicio

    Siete ángeles
    Septenario, Números

    Ánima
    Castillo, Cimera, Daena, Flauta, Joyas, Madre, Mujer, Shekina, Sirena

    Animales-símbolo
    Gráfico

    Animales en alquimia
    Animales

    Hombre entre dos animales
    Potne Otheron

    Animales lunares
    Animales, Luna

    Mujer y animales
    Mujer

    Animal natural y fabuloso
    Animales

    Ovíparos
    Ovíparos

    Procesiones de animales
    Animales

    Animales y puntos cardinales
    Cuaternario

    Ankh
    Cruz

    Anormal
    Animales, Bufón

    Antares
    Cuaternario

    Anteo
    Revolcamiento

    Antomonio
    Gráfico

    Apis
    Toro

    Apolo
    Árbol, Arco, Boca, Cisne, Color, Crómlech, Dioses planetarios, Dragón, Flecha, Grifo, Helio, Laurel, Mercurio, Monstruos, Nombre, Sol

    Apolo y Artemisa
    Gemelos, Helio

    Apolonio
    Manto

    Aqueloo
    Sirena

    Aquiles
    Espuela, Juguetes, Muerte, Pie

    Arabia
    Arabesco, Luna

    Araña
    Animales, Pulpo, Telaraña

    Árbol
    Bosque

    Árbol cósmico
    Montaña

    Árbol de ciencia
    Árbol, Columna

    Árbol de muerte
    Árbol

    Árbol de vida
    Árbol

    Árbol del mundo
    Tambor

    Espada y árbol
    Espada

    Árbol que canta
    Árbol, Rocío

    Árbol y serpiente
    Serpiente

    Árbol de la Muerte
    Columna

    Árbol de la Vida
    Aves, Ciervo, Columna, Cruz, Cuaternario, Grifo, Serpiente

    Árbol de Navidad iluminado
    Fuego

    Arca de la alianza
    Cofre, Objeto, Templo

    Arcilla
    Limo

    Arco de tres lóbulos
    Trébol

    Arco flamígero
    Arquitectura

    Arco triunfal
    Inversión

    Arco iris
    Arca, Puente

    Ares
    Dioses planetarios, Marte

    Argonautas
    símbolos Heráldicos, Números, Vellocino de oro

    Argos
    Leopardo, Ojo

    Ariadna
    Binario, Lazos, Minotauro, Pérdida

    Aries
    Correspondencia, Cuernos, Géminis, Hércules, Héroe, Pan, Tauro, Zodíaco

    Ariete
    Cuernos

    Arión
    Gemelos

    Ludovico Ariosto
    Hipogrifo

    Aristóteles
    Agujero, Animales, Centro, Corazón, Dioses planetarios, Graal, Gráfico, Números, Perdiz, Polo, Semana, Sirena

    Arjuna
    Carro

    Armadura
    Escudo

    Armas
    Monstruos

    Armas curvas y rectas
    Guadaña, Espada

    Armentia
    Cordero

    Armonía
    Números

    Arpa
    Cisne

    Arpía
    Monstruos, Multiplicidad

    Arpista
    la Luna

    Cuatro arqueros
    Gráfico, Guerreros, Tetramorfos

    Arquetipos
    Cuaternario

    Arquitectura
    Templo

    Arroz
    Fertilidad

    Arte abstracto
    Gráfico

    Arte gótico
    Ángel, Arquitectura, Liebre, Objeto, Rueda

    Arte románico
    Acacia, Águila, Alas, Ángel, Animales, Árbol, Cordero, Escalera, Loto, Mariposa, Manicora, Nivel, Ornamentación, Perdiz, Rueda

    Artemidoro de Daldi
    Casa

    Artemisa
    Dioses planetarios, Gemelos, Luna, Serpiente, Diana

    Rey Arturo
    Abismo, Caballero, Cazador, Judío errante, Minarete, Rey

    Ascensión
    Águila, Escalera

    Simbolismo ascensional
    Binario

    Ascesis
    Cabellos

    Ases
    Cosmogonía

    Asfódelos
    Pradera

    Ashvins
    Caballo

    Miguel Asín Palacios
    Viaje a los infiernos

    Asno
    Animales

    Astarté
    Cono, Gran Madre, Pez

    Astrea
    la Justicia

    Asuras
    Cosmogonía

    Atanor
    Torre

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    Huso, Pez

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    Arquitectura

    Atenea
    Espiral

    Atlas
    Hespérides

    Atman
    Gemelos

    Atoum
    Anciano

    Attis
    Árbol, Granada, Guadaña, Pino, Plantas, Yedra

    Cuadras de Augias
    Hércules

    Aureola
    Mano

    Arthur Avalon
    Serpiente

    Azotes
    Flagelación

    Azoth
    Sello de Salomón

    Azufre
    Hombre, León, Matrimonio

    Azul
    Colores

    Ba
    Pájaro, Periquito

    Torre de Babel
    Torre

    Babilonia
    Éufrates, Pájaro

    Bacanales
    Cesta

    Gaston Bachelard
    Aguas, Aire, Alcohol, Barca, Brillo, Cisne, Cuaternario, Elementos, Frío, Fuego, Llama, Nubes, Pájaro, Pasta, Perfume, Pradera, Verticalidad, Viaje al interior de la Tierra, Vuelo

    J. J. Bachofen
    Espacio, Madre

    Balanza
    Libra

    Balder
    Muerte

    Ballena
    Devoración, Montaña

    Ballesta
    Arco

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    Jurgis Baltrusaitis
    Gráfico, Lazos, Nimbo

    Bambú
    Árboles y flores

    Baphomet
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    Barco
    Peine

    Barco de la vida
    Pez

    Barro
    Humo

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    Gato

    Georges Bataille
    Cuaternario

    Bautismo
    Aguas, Números

    Harold Bayley
    Botella, Cruz, Escalera, Espada, Estrella, Gráfico, Grutescos, Letras, Muro, Rueda, Serpiente, Tridente

    Germain Bazin
    Gráfico

    Beatriz
    Color, Mujer

    A. Beaumont
    Color, Cuervo

    Gustavo Adolfo Bécquer
    Golondrina

    Beigbeder
    Tejer

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    Tempestad

    Belerofonte
    Pegaso

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    Descanso semanal

    Benin
    Imagen del mundo

    Gottfried Benn
    Imagen ignota

    Luc Benoist
    Arco, Cielo, Espacio, Gráfico, Hacha, Mandorla, Paisaje, Tocado y trono

    Bartolomé Bermejo
    Dragón

    Claude Bernard
    Vida

    San Bernardo
    Color positivo-negativo

    R. Berthelot
    Desierto, Profesiones, Templo, Tiempo, Tienda, Zodíaco

    R. Bertrand
    Dualismo

    Bestia
    Números

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    Onfalo

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    Escalera

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    Viaje del alma

    Bhowani
    Simbolismo fonético

    Bhutia Busty
    Mandala

    Biblos
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    Bielbog y Czernibog
    Color positivo-negativo, Gemelos

    Bimini
    Islas bienaventuradas

    Binario
    Dos, Dualismo

    William Blake
    Adán, Cielo, Cuaternario, Edades, Imagen ignota, Infierno, Viaje al interior de la Tierra

    Reina Blanche
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    Thule, Colores

    Blanco y negro
    Color positivo-negativo, Colores, Rojo

    H. P. Blavatsky
    Andrógino, Árbol, Caos, Cocodrilo, Color positivo-negativo, Dragón, Islas bienaventuradas, Letras, Rana, Rotación, Serpiente, Zodíaco

    Boca
    Letras

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    Boca

    Bodo
    Gigante

    Bohaz
    Jakin

    Jacob Böhme
    Caída, Correspondencia, Dragón, Mujer muerta, Sofía

    Bolo, el democriteano
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    J. L. Borges y M. Guerrero
    Animales

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    Mandala, Montaña, Templo

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    Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

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    Identificaciones, Cazador maldito

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    Caída
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    Caín
    Espada

    Calavera
    Hamlet

    Calcante
    Serpiente

    Calcinación
    Alquimia

    Caldeos
    Dioses planetarios

    Pedro Calderón de la Barca
    Titanes

    Gran Piedra del Calendario
    Mandala

    Rey de Calicut
    Muerte

    Calímaco
    Animales

    Calíope
    Sirena

    Calipso
    Bestia apocalíptica, Escollos, Isla

    Cáliz
    Caldera, Copa, Graal

    Cambises
    Zodíaco

    Camelot
    Minarete

    S. Cammanm
    Mandala

    Campana
    Objeto

    Tommaso Campanella
    Centro espiritual

    Candelabro de los siete brazos
    Imagen del mundo, Septenario

    Cangrejo
    la Luna

    Caos
    Dragón

    Capucha
    Casco

    Carbón
    Color positivo-negativo

    Cardo
    Templo

    Carlos I
    Enano

    Carnero
    Aries, Cuernos, Zodíaco

    Julio caro Baroja
    Cazador, Lamia, Ojancanu

    Caronte
    Aguas, Castillo

    Vittore Carpaccio
    Dragón

    Carro
    Riendas, Vehículo

    Carro del sol
    Rueda

    Carro procesional
    Tocado y trono, Cuadriga

    Lewis Carroll
    Espejo

    Cartago
    Babilonia

    Vincenzo Cartari
    Cuaternario

    Ernst Cassirer
    Simbolismo fonético

    Castas
    Profesiones

    Cástor y Pólux
    Caballo, Gemelos, Dioscuros

    Cátaros
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    Dioses planetarios, Zodíaco

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    Cielo

    Catorce
    Números

    cautes y Cautopates
    Gemelos

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    Fecundidad

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    Huracán, Polo

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    Centauro
    Bucentauro, Cabalgadura, Hércules, Identificaciones, Minotauro

    Zelda Zonk
    MM

    Cerbero
    Diana, Ternario, Tridente

    Cerdeña
    Serpiente

    Cerebro
    Corazón

    Ceres
    Agricultura, Alas, Columna, Hormigas, Sirena

    Cetro
    Armas, Espiral, Poder

    Ch’i-lin
    Unicornio

    Chakras
    Serpiente

    Chamanes
    Soplar, Tambor

    Jean-François Champollion
    Letras

    Chang
    Fuego

    L. Charbonneau-Lassay
    Inversión, Triple recinto

    Chastaing
    Simbolismo fonético

    Louis Chochod
    Círculo, Tetramorfos, Tortuga

    Chou-Li
    Jade

    Chrétien de Troyes
    Animales, Sangre

    Chung-li Chuan
    Abanico

    Cibeles
    Gorro frigio, Guadaña, Ogro

    Cicatrices
    Marca

    Cicerón
    Luna

    Ciclo
    Año

    Ciclo anual
    Plantas

    Gran ciclo
    Edades

    Cíclope
    Gigante, Ojancanu, Ojo

    Cielo siete
    Huevo

    Templo del cielo
    Arquitectura

    Cigarra
    Crisálida

    Cilindro
    Formas

    Cinco
    Hombre, Mano, Números, Pensamiento

    Cinturón
    Hebilla

    Circe
    Encantamiento, Escollos

    Círculo
    Arquitectura, Ciclo, Dodecanario, Formas

    Cuadratura del círculo
    Arquitectura, Imagen del mundo

    Círculo de piedra
    Crómlech, Cuadrado

    Circunferencia
    Centro, Círculo

    Cisne
    Arpa, Serpiente

    Canto del cisne
    Arpa

    Cisne de Leda
    el Juicio

    Mujer-cisne
    Mujer

    Cisne y arpa
    Cisne

    Ciudad
    Gráfico, Imagen del mundo, Matrona

    Claustro
    Arquitectura

    Clava
    Maza, Mercurio

    Clemente de Alejandría
    Espacio

    Catedral de Clonfert
    Decapitación

    Cloto
    Espacio

    Clusium
    Laberinto

    Cnosos
    Laberinto

    Codex Marcianus
    Circunferencia, Color positivo-negativo, Ouroboros

    Tercer cofre
    Caja

    Coincidentia oppositorum
    Alquimia, Centro, Conjunción, Hombre, Inversión, Volcán

    J. Cola Alberich
    Anormales, Tatuajes

    Collar
    Cuerda

    Francesco Colonna
    Delfín

    Colores de la flores
    Flor

    Colores de los cabellos
    Cabellos

    Colores en alquimia
    Alquimia, Caballero

    Colores y dragones
    Dragón

    Colores y la música
    Correspondencia

    Columna rota
    Rotura

    Columna vertebral
    Columna

    Compás
    Alfa y omega

    Compás de tres tiempos
    Trébol

    Conejo
    fecundidad

    Cong
    Centro

    Congelación
    Hielo

    Coniunctio
    Despedazamiento, Sexos

    Coniunctio oppositorum
    Metales, Conjunción

    Conjunción de contrarios
    Cruz

    Símbolo de conjunción
    Flecha

    Cono
    Hacha, Formas

    Constantino
    Crismón

    Constelación canicular
    la Rueda de la Fortuna

    Ananda K. Coomaraswamy
    Caballero, despedazamiento

    Copa
    Objeto

    Copa y rituales de Etiopía
    Imagen del mundo

    Nicolás Copérnico
    Planetas

    Corazón
    Amor, Cofre

    Corno
    Gorro frigio

    Corona
    Cintas, Guirnalda, Poder, Victoria

    Corona de espinas
    Espina

    Corona de laurel
    Laurel

    Corona doble
    Poder

    Corona en el matrimonio griego
    Rey

    Corona mural
    Matrona

    Corona triple
    Poder

    Correspondencia
    Color, Objeto, Planetas

    Corroído
    Estado de conservación

    Doncella de la cosecha
    Perséfone

    Cosmogonía
    Creación

    Court de Gebelin
    Letras

    Cráneo
    Cabeza

    Seis días de la creación
    Espacio

    Cremación
    Madera

    Creta
    Hacha, Paisaje

    Anciano de Creta
    Edades

    Crimilda
    Lilith

    Crisálida
    Hueso, Máscara

    Crisaor
    Espada, Oro

    Crisol
    Horno

    Crómlech
    Recinto

    Crono
    Dioses planetarios

    Cronos mitraicos
    Eternidad, Serpiente, Saturno

    Cruz ansada
    Cruz, Llave

     
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    EL RUISEÑOR Y LA ROSA 

    —Ella me prometió que bailaría conmigo si le llevaba rosas rojas —murmuró el Estudiante—; pero en todo el jardín no queda ni una sola rosa roja.
    El Ruiseñor le estaba escuchando desde su nido en la encina, y lo miraba a través de las hojas; al oír esto último, se sintió asombrado.
    —¡Ni una sola rosa roja en todo el jardín! —repitió el Estudiante con sus ojos llenos de lágrimas—. ¡Ay, es que la felicidad depende hasta de cosas tan pequeñas! Ya he estudiado todo lo que los sabios han escrito, conozco los secretos de la filosofía y sin embargo, soy desdichado por no tener una rosa roja.
    —Por fin tenemos aquí a un enamorado auténtico —se dijo el ruiseñor—. He estado cantándole noche tras noche, aunque no lo conozco; y noche tras noche le he contado su historia a las estrellas; y por fin lo veo ahora. Su cabello es oscuro como la flor del jacinto, y sus labios son tan rojos como la rosa que desea; pero la pasión ha hecho palidecer su rostro hasta dejarlo del color del marfil, y la tristeza ya le puso su marca en la frente.
    —El Príncipe da el baile mañana por la noche —seguía quejándose el Estudiante—, y allí estará mi amada. Si le llevo una rosa roja bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja la estrecharé entre mis brazos, y ella apoyará su cabeza sobre mi hombro, y apoyará su mano en la mía. Pero como no hay ni una sola rosa roja en mi jardín, tendré que sentarme solo, y ella pasará bailando delante mío, sin siquiera mirarme y se me romperá el corazón.
    —Este sí que es un auténtico enamorado verdadero —seguía pensando el Ruiseñor—. Yo canto y él sufre; lo que para mí es alegría, para él es dolor. No cabe duda que el amor es una cosa admirable, más preciosa que las esmeraldas y más rara que los ópalos blancos. Ni con perlas ni con ungüentos se lo puede comprar, porque no se vende en los mercados. No se puede adquirir en el comercio ni pesar en las balanzas del oro.
    —Los músicos estarán sentados en su estrado —decía el Estudiante—, y harán surgir la música de sus instrumentos, y mi amada bailará al son del arpa y el violín. Ella bailará tan levemente, que sus pies casi no tocarán el suelo, y los cortesanos, con sus trajes fastuosos, formarán corro en torno suyo para admirarla. Pero conmigo no bailará, porque no tengo una rosa roja para darle.
    Y se arrojó sobre la hierba, y ocultando su rostro entre las manos, se puso a llorar amargamente.
    —¿Por qué está llorando? —preguntó una lagartija verde que pasaba frente a él con la cola al aire.
    —¿Sí, por qué? —murmuraba una margarita a su vecina, con voz dulce y tenue.
    —Está llorando por una rosa roja —explicó el Ruiseñor.
    —¿Por una rosa roja? —exclamaron las otras en coro. ¡Qué ridiculez!
    La lagartija, que era un poco cínica, se puso a reír a carcajadas. Sólo el Ruiseñor comprendía el secreto de la pena del Estudiante y, posado silenciosamente en la encina, meditaba sobre el misterio del amor.
    Por último, desplegó sus alas oscuras y se elevó en el aire. Cruzó como una sombra a través de la avenida, y como una sombra se deslizó por el jardín.
    En medio del prado había un magnífico rosal, y el Ruiseñor voló hasta posársele en una de sus ramas.
    —Necesito una rosa roja —le dijo. Dámela y yo te cantaré mi canción más dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su ramaje.
    —Mis rosas son blancas —le contestó—, como la espuma del mar y más blancas que la nieve de la montaña. Pero ve donde mi hermana que crece al lado del viejo reloj de sol, y puede ser que ella te proporcione la flor que necesitas.
    El Ruiseñor voló hacia el gran rosal que crecía junto al viejo reloj de sol.
    —Dame una rosa roja —le dijo—, y te cantaré mi canción más dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su follaje.
    —Mis rosas son amarillas —contestó—, tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de ámbar, y más amarillas que el Narciso que florece en el prado. Pero anda a ver a mi hermano, que crece al pie de la ventana del Estudiante, y quizás él pueda darte la flor que necesitas.
    El Ruiseñor voló entonces hasta el viejo rosal que crecía al pie de la ventana del Estudiante.
    —Dame una rosa roja —le dijo—, y yo te cantaré mi canción más dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su follaje.
    —Rojas son, en efecto, mis rosas —contestó—; tan rojas como las patas de las palomas, y más rojas que los abanicos de coral que relumbran en las cavernas del océano. Pero el invierno heló mis venas, y la escarcha marchitó mis capullos, y la tormenta rompió mis ramas y durante todo este año no tendré rosas rojas.
    —Una rosa roja es todo lo que necesito —exclamó el Ruiseñor—; ¡sólo una rosa roja! ¿No hay manera alguna de que la pueda obtener?
    —Hay una manera —contestó el rosal—, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtela.
    —Dímela —repuso el Ruiseñor—. Yo no me asustaré.
    —Si quieres una rosa roja —dijo el rosal—, tienes que construirla con tu música, a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu corazón. Debes cantar con tu pecho apoyado sobre una de mis espinas. Debes cantar toda la noche, hasta que la espina atraviese tu corazón y la sangre de tu vida fluirá en mis venas y se hará mía…
    —La propia muerte es un precio muy alto por una rosa roja —murmuró el Ruiseñor—, y la vida es dulce para todos. Es agradable detenerse en el bosque verde y ver al sol viajando en su carroza de oro y a la luna en su carroza de perlas. Es muy dulce el aroma del espino, y también son dulces las campanillas azules que crecen en el valle y los brezos que florecen en el collado. Sin embargo, el Amor es mejor que la vida, y, por último, ¿qué es el corazón de un ruiseñor comparado con el corazón de un hombre enamorado?
    Y, desplegando sus alas oscuras, el ruiseñor se elevó en el aire, cruzó por el jardín como una sombra, y como una sombra se deslizó a través de la avenida.
    El Estudiante seguía echado en la hierba, como lo había dejado; y las lágrimas no se secaban en sus anchos ojos.
    —¡Alégrate! —le gritó el Ruiseñor—. ¡Siéntete dichoso, porque tendrás tu rosa roja! Yo la construiré con mi música, a la luz de la luna, y la teñiré con la sangre de mi corazón. Lo único que pido en cambio, es que seas un verdadero amante, porque el Amor es más sabio que la Filosofía, por muy sabia que ésta sea, y es más poderoso que la Fuerza, por muy fuerte que ella sea. Las alas del Amor son llamas de mil tonalidades, y su cuerpo es del color del fuego. Sus labios son dulces como la miel, y su aliento es como la mirra silvestre.
    El Estudiante levantó la vista de la hierba y escuchó, pero no comprendió lo que decía el Ruiseñor, porque él sólo podía entender lo que estaba escrito en los libros.
    En cambio, la encina comprendió y se puso a balancear muy tristemente, porque sentía un hondo cariño por el pequeño Ruiseñor que había construido el nido en sus ramajes.
    —Cántame, por favor, una última canción —le susurró la encina—, porque voy a sentirme muy sola cuando te hayas ido.
    Y el Ruiseñor cantó para la encina, y su voz era como el agua que cae de una jarra de plata.
    Cuando terminó la canción del Ruiseñor, se levantó el Estudiante y sacó del bolsillo un cuadernito y un lápiz.
    —He de admitir que ese pájaro tiene estilo —se dijo a sí mismo caminando por la alameda—, eso no puede negarse; pero ¿acaso siente lo que canta? Temo que no, debe ser como tantos artistas, puro estilo y nada de sinceridad. Jamás se sacrificaría por alguien, piensa solamente en música y ya se sabe que el arte es egoísta. Sin embargo, debo reconocer que su voz da notas muy bellas. ¡Lástima que no signifiquen nada, o que no signifiquen nada importante para nadie!
    Luego entró en su alcoba, y, echándose sobre su cama, comenzó de nuevo a pensar en su amor. Después de unos momentos se quedó dormido.
    Cuando la luna alumbró en los cielos, el Ruiseñor voló hacia el rosal, y apoyó su pecho sobre la mayor de las espinas. Toda la noche estuvo cantando con el pecho contra la espina, y la luna fría y cristalina se inclinó para escuchar. Toda la noche estuvo cantando así apoyado, y la espina se hundía más y más en su carne y la sangre de su vida se derramaba en el rosal.
    Cantó primero al nacimiento del Amor en el corazón de los adolescentes. Entonces, en la rama más alta del rosal floreció una rosa maravillosa, pétalo tras pétalo como canción tras canción. Al principio era pálida, como la niebla que flota sobre el río; pálida como los pies de la mañana y plateada como las alas de la aurora. La rosa que floreció en la rama más alta del rosal era como el reflejo de una rosa en un cáliz de plata, era como el reflejo de una rosa en espejo de agua.
    El rosal le gritó al Ruiseñor para que apretara más su pecho contra la espina.
    —¡Aprétate más, pequeño Ruiseñor —gritó el rosal—, o el día llegará antes de haber terminado de fabricar la rosa!
    Y el Ruiseñor se apretó más contra la espina, y más y más creció su canto porque ahora cantaba el nacimiento de la pasión en el alma de un joven y de una virgen.
    Y un delicado rubor comenzó a cubrir las hojas de la rosa, como el rubor que cubre las mejillas del novio cuando besa los labios de su prometida.
    Pero la espina no llegaba todavía al corazón del corazón, y el corazón de la rosa permanecía blanco, porque sólo la sangre de un ruiseñor puede enrojecer el corazón de una rosa.
    Y el rosal le gritó al Ruiseñor para que se apretara más aún contra la espina.
    —¡Aprétate más, pequeño Ruiseñor —gritó el rosal—, o llegará el día antes de haber terminado de fabricar la rosa!
    Y el Ruiseñor se apretó más aún contra la espina, y la espina al fin le alcanzó el corazón. Un terrible dolor lo traspasó. Más y más amargo era el dolor, y más y más impetuosa se hacía su canción, porque ahora cantaba el Amor sublimado por la muerte, el Amor que no puede aprisionar la tumba.
    Y la rosa del rosal se puso camersí como la rosa del cielo del Oriente. Su corona de pétalos era púrpura como es purpúreo el corazón de un rubí.
    La voz del Ruiseñor ya desmayaba, sus alitas comenzaron a agitarse, y una nube le cayó sobre sus ojos. Su canto desmayaba más y más, y sentía que algo le obstruía la garganta.
    Entonces tuvo una última explosión de música. Al oírla la luna blanca se olvidó del alba y se demoró en el horizonte. Al oírla la rosa roja tembló de éxtasis y abrió sus pétalos al frescor de la mañana. El eco llevó la canción a la caverna de las montañas, y despertó a los pastores dormidos. Luego navegó entre los juncos del río que llevaron el mensaje hasta el mar.
    —¡Mira, mira —gritó el rosal—, la rosa ya está terminada!
    Pero el Ruiseñor no contestó, porque estaba muerto con la espina clavada en su corazón.
    Ya era eso del mediodía cuando despertó el Estudiante; abrió la ventana y miró hacia afuera.
    —¡Caramba, qué maravillosa visión! —exclamó—. ¡Una rosa roja! En mi vida he visto una rosa semejante. Es tan hermosa que estoy seguro que tiene un nombre muy largo en latín.
    Se inclinó por el balcón y la cortó.
    En seguida se caló el sombrero, y con la rosa en la mano, corrió a la casa del profesor.
    La hija del profesor estaba sentada cerca de la puerta, devanando una madeja de seda azul, con su perrito a los pies.
    —Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja —exclamó el Estudiante—. Aquí tienes la rosa más roja de todo el mundo. Esta noche la prenderás sobre tu corazón y como bailaremos juntos podré decirte cuánto te amo.
    Pero la jovencita frunció el ceño.
    —Me temo que no va a hacer juego con mi vestido nuevo —repuso—, Y, además el sobrino del Chambelán me envió unas joyas de verdad, y todo el mundo sabe que las joyas son más caras que las flores.
    —Eres una ingrata incorregible —dijo agriamente el Estudiante, y tiró con ira la rosa al arroyo donde un carro la aplastó al pasar.
    —¿Ingrata? —dijo la muchacha—. Yo te digo que eres un grosero. ¿Qué eres tú, después de todo? Sólo un estudiante, y ni siquiera creo que lleves hebillas de plata en los zapatos, como lo hace el sobrino del Chambelán.
    Y muy altanera se metió en su casa.
    —¡Qué cosa más estúpida es el Amor! —se dijo el Estudiante mientras caminaba—. No es ni la mitad de útil que la Lógica, porque no demuestra nada y le habla a uno siempre de cosas que no suceden nunca, y hace creer verdades que no son ciertas. En realidad no es nada práctico, y como en estos tiempos ser práctico es serlo todo, volveré a la Filosofía y al estudio de la Metafísica.
    Y al llegar a su casa, abrió un libro lleno de polvo, y se puso a leer.

    Oscar Wilde

     
    • Mr WordPress el Jueves Permalink | Responder

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  • viva el Saturday Permalink | Responder
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    Oswald Wirth 

    Todos los días realizaba su ablución con la meticulosidad de un mahometano. Su obsesión por la limpieza era en general tan desmesurada como desconocida, incluso entre sus mejores amigos. Ya es revelador. Un día, mientras escribía el artículo sobre el ahorcado, que tantos disgustos le iba a dar después, su mano cambió de color. Corrió al lavabo y se frotó con saña. Cada intento de limpiar aquellas impurezas aumentaba la oscuridad de las manchas que cada vez se extendían más y más por su cuerpo, conquistándole palmo a palmo. Nervioso, recordó las estrellas purificadoras del ave Fénix que le habían regalado en su viaje a Egipto. De nada servía la fuerza de su magia. Inútil era también el lavado cruel a que sometió su cuerpo, ya sangrante. Respiró profundo y miró a la Luna como despidiéndose del Mundo, resignado. Cuando le encontraron en la bañera con forma de sirena lucía el sello de Salomón en su oscura mano y una serpiente le rodeaba el cuello. El libro del Tarot que Wolfram von Eschenbach – su negro– había escrito para él estaba abierto por la página 666.

     
    • Goma2 el Viernes Permalink | Responder

      ¡Buena venganza, qué aprenda a tratar a un negro!

    • Ahasvero el Miércoles Permalink | Responder

      Tengan cuidado los escritores cuando usen a sus negros :D

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