un viento cimarr√≥n…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de p√°lido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sof√°
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando m√°s joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la m√ļsica del c√©firo
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo est√° dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia ma√Īana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja m√°s vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
√°gil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala √ļnica de √°guila
chica furtiva del viernes
aunque ¬Ņqui√©n sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
seg√ļn se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de oto√Īo
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transe√ļnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
‚ÄĒy qu√©?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¬Ņpor qu√© sobre m√≠?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte est√° eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
m√°gica mujer de rojo
si se empa√Īa
por el crep√ļsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quiz√°s por eso est√°
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo m√°s seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¬Ņsoy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
‚ÄĒd√≠a tras noche‚ÄĒ
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor a√ļn?
lloreando cencellada
m√°s sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo so√Īar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
m√°s viva, m√°s desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
m√°s me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
est√° luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sue√Īo en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sue√Īo del terafante
en voz alta y sonora
‚ÄĒabsurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro l√°grimas
¬Ņalguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave monta√Īa
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Mosc√ļ
nuestro fuego rezonga
el banquero ara√Īa su √°baco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
‚ÄĒ¬°oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la c√ļpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
‚ÄĒ¬°abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y so√Īar
veo mi palabra perdida
h√°blame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
¬ęallegro ma non troppo¬Ľ
con sanguino a√Īejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi sat√°n desatado
postreramente
sin so√Īarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
m√°s cerca a√ļn, m√°s cerca
pero di que serás mía
abr√°zame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con l√°grima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¬Ņc√≥mo reparar un coraz√≥n roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¬°ay la leche!
hay se√Īales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¬°toma casta√Īa, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de har√°pos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
‚ÄĒlas olas est√°n rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con p√°rpado de escarcha
ni√Īo de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto m√°s me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no ser√° alcanzable
‚ÄĒla savia no est√° lejos
un silencio invisible
capit√°n Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su sat√°n, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo m√°s veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es f√°cil de amar
radiante por el √°ureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las ense√Īanzas de Orfeo
fascinando sin m√°s
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

Enithar

relatos

Un v√≥rtice tenebroso que nos arrastra en otros abismos insondables. Postrimer√≠as de un hombre rendido, que rema en la noche ante el numerador cu√°ntico sobre las ciudades afligidas. El oscuro globo sigue latiendo en las profundas estelas, como en el √ļtero de las galaxias… donde permanecen suspendidos lanzando sus atroces chispas, eructando t√©tricos fuegos, sobre las ciudades afligidas, llenando el firmamento de verde polvor√≠n. En la oscuridad  est√°n en calma. Las estrellas brillan serenas en lo alto. Tambi√©n reposa bajo ellas contemplando un azul profundo y un tenue resplandor. Mientras tanto el mundo asiste a las postrimer√≠as del poder ilimitado de las huestes. planetas desiertos. el se√Īor Rojo. arenas draconianas. El solitario en la inmensidad. En el momento del tiempo oscuro… el solitario en la inmensidad sobrevuela los mares de estrellas de carbono desplegando sus alas blancas. No hay globos de atracci√≥n, todo es uniforme, aunque salpicado de espuma. ¬ŅQui√©nes fueron los divergentes y todos los dem√°s? Aulladores. Le infundi√≥ terror en su alma… Aulladores, rugiendo feroces en la noche negra. La Torre se eleva blanca y roja entre las plomizas nubes de la noche. Sobre su culmen el rojo es a√ļn m√°s intenso como un faro alertando del peligro. Todos los h√©roes han muerto, solos quedan los divergentes entre la bruma de un espacio intergal√°ctico sin esferas. El secreto oculto. Mi casa de cristal es un escondrijo secreto, ni todas las mir√≠adas de la eternidad… por el portal dimensional un duende burl√≥n, que ven√≠a del v√≥rtice tenebroso, se desliz√≥ sibilinamente. El p√≥rtico secreto de la biblioteca se abre, los dorados lomos de los libros crujen como espantados. Hemos dejado atr√°s al que trae los √≥bolos necesarios. Principio de la luz. Comenzaron a tejer cortinas de tinieblas para reflejar la primera luz. el infinito que se halla oculto, el transportador raudo. El v√≥rtice tenebroso devora neutrones de fusi√≥n, eructando t√©tricos fuegos en la oscuridad y esparciendo sus luces en el abismo sobre las llamas rojas. Martillos invernales. En torno al estent√≥reo con tenebrosa y let√°rgica dicha contempla los martillos invernales sosteniendo un farol de luces amarillas. Su anillo relumbra en su mano, una capa roja la cubre hasta los hombros dejando sus brazos desnudos. Agachada contempla con expectante mirada la inminente llegada de los martillos invernales. Los divergentes congelados, petrificados se encuentran por todas partes como estatuas de sal, mientras permanece enmarcada en su dorado cuadro. Sobre las llamas rojas. El secreto oculto es llevado sobre las llamas rojas en el transportador raudo por guardianes de las galaxias que luchan encarnizadamente con Millones de estrellas, que arden en la materia oscura. Tenebrosa y let√°rgica dicha. Una estela cruza en el cielo a lo largo de millones de parsec dejando a todo el universo at√≥nito. Un fondo de radiaci√≥n violeta y negro sostiene las estrellas. Ni los guardianes de las galaxias han podido evitarlo, impotentes tras su poder burlado. En torno al estent√≥reo. Desgajados de la eternidad fueron llevados por el transportador raudo. Mi casa de cristal. Se sienta llorando en el umbral, a su lado, trato de persuadirlo en vano.  ha sido cruel al convertir mi casa de cristal en torres de arena semejantes a totems. se ha marchado lejos.  camina entre nubes blancas sobre un cielo azul y todos se esconden en sus guaridas. Como truenos de oto√Īo se desatan las huestes de los … el primer engendro en el transportador raudo surge en torno al estent√≥reo. Eructando t√©tricos fuegos, la de melena larga, eructando t√©tricos fuegos sobre la multitud incauta que la rodea. Desgajados de la eternidad, entramos con las luces en el abismo. Al emerger de las aguas. El ojo ve m√°s que el coraz√≥n. Amar a un gusano. globos de atracci√≥n. Los √≥bolos necesarios. La blanca divergente, bella rubia, pone su √≥bolo dorado sobre el ojo izquierdo y contempla con el otro al que viene por el portal dimensional, su rostro desafiante, intriga al visitante. Se derramaron en los vientos. Primera edad, por el portal dimensional se derramaron en los vientos los √≥bolos necesarios.  encuentras a los divergentes, continua su viaje. Sobre las ciudades afligidas. el magno y Los dragones de las alturas, por el portal dimensional se derramaron en los vientos. principio de la luz.  desciende a las ciudades afligidas. Un complejo mecanismo mantiene a los divergentes en continua y fren√©tica actividad. Las megal√≥polis crecen en todas las dimensiones como un c√°ncer y los espacios se llenan cada vez de m√°s gente que acude de todos los rincones. La noche no para en ellas y las luces permanecen encendidas, como si nadie durmiera nunca. Los plut√≥cratas compiten por hacer los edificios m√°s altos, m√°s profundos, m√°s extensos, m√°s modernos, m√°s … El primer engendro. ¬ŅQu√© fue de los divergentes? Quiz√°s por el portal dimensional se fueron a los planetas desiertos. La mujer negra di√≥ a luz el primer engendro, las paredes manchadas de sangre y de luz adquieren caprichosas formas y un globo rojo se eleva sobre su cabeza. La mujer negra sostiene a su engendro entre sus manos, y se mantiene firme y altanera, orgullosa y fuerte. La vemos de perfil pues no quiere mirarnos, parece ignorarnos, toda la noche nos rodea y enmarca. S√≥lo hay rojo y negro.  la desea. Los divergentes la admiran y temen. Con crujidos, punzadas y palpitaciones. Las tormentas se desgarraron, las olas se extendieron y las aguas hirvieron con crujidos, punzadas y palpitaciones, se derramaron los vientos sobre las ciudades afligidas y un lobo surgi√≥ de la nieve entre los cargados pinos de nieve y de neutrones. Guardianes de las galaxias. Un divergente contempla las estrellas y ve descender por el portal dimensional los guardianes de las galaxias que caen en la noche sobre las llamas rojas, el globo gira y derrama polvo negro sobre el suelo, todo queda oculto, el templo de la vida se tambalea. Luces en el abismo. los ciclos legendarios se conservan en la torre cumular. principio de la luz. El agujero negro primordial. la casa, el solitario en la inmensidad. Apresada en las tinieblas. Brota la bestia como un claro manantial en la oscuridad. Apresada en las tinieblas. buscando el secreto oculto por el portal dimensional. Los ciclos legendarios primera edad. sube a la torre m√°s alta y se lanza al vac√≠o, flota en el √©ter y se desvanece entre luces carmines y blancas. Su vestido blanco ondula suavemente y se derrama en los vientos solares. aunque forma no ten√≠a, neutrones de fusi√≥n. Postrimer√≠as del derecho y del rev√©s V√≥rtice tenebroso planetas desiertos, primera edad.  entierra a. Una c√°lida luz ilumina la caverna frente al mar embravecido. Galaxia. v√≠a l√°ctea Seg√ļn el m√©todo se puede atravesar el universo por el portal dimensional, un agujero de gusano intergal√°ctico. el roble eterno aulladores de, laberintos delusorios, templo de la vida Arrancas una flor y asciendes por el valle entre truenos. Entre desiertos helados y abrasadores transcurre El camino. Todo el espacio intergal√°ctico puede ser recorrido por los neutrones de fusi√≥n… numerador cu√°ntico. Comenz√≥ a andar. Nadie … El camino no es de nadie. Surgen espirales de humo desde el oc√©ano y se condensan en llamas.

Puerta del Mago

juego

TAU
¬ŅY esta puerta?
BODOS
Parece que da a otra sala igual simétricamente.
TAU se dirige a la puerta y esta se cierra de golpe.
TODOS
Risas.
ALEPH
¬°Cuidado, es la Puerta del No!
TODOS
¬°No!
TAU abre la puerta. Las aguas del Mar del No entran a oleadas manchadas de sangre, TAU cierra la puerta y la sujeta con la espalda asustado.
TODOS
¬°No!
ALEPH
Es un falso sendero.
TAU
¬°El mar est√° rojo!
No se puede abrir y se convierte al girar en una puerta con un espejo.

EXT. BOSQUE – D√ćA

juego

Un bosque, √°rboles. Hay una cuerda amarilla anudada a un travesa√Īo entre dos √°rboles deshojados de tonalidad verde azulada. Unas monedas debajo en el suelo y el colgado. Ruidos del bosque. Graznidos de p√°jaros, chillidos de jabal√≠, etc. Los 12 caballeros de la tabla redonda pasan sin entretenerse.
TAU y la emperatriz intentan volver al palacio.
TAU y la emperatriz son atacados por un bandido en el bosque, LAMED CUL, comerciante colgado y avaro.
Los bandidos dejan colgado a TAU por los pies en un √°rbol.
La emperatriz es raptada.
LAMED
La llevaremos a vender como esclava a los Detritor.
Primero es colgado TAU y luego LAMED.
BODOS y TAU encuentran colgado a TAU.
TAU
¬°Anda, un colgado!
BODOS
¬ŅUn colgado?
TAU
Sí, mira.
BODOS
¬ŅYa est√°s otra vez fumando hierba?
TAU
Oye, hojalata parlante, un respeto.
BODOS
Es un colgado de verdad, en el √°rbol.
TAU
¬°Vaya! Eso si que es estar colgado.
Liberan a TAU.
Cuerda amarilla atada a un travesa√Īo.
TAU coge la cuerda.
Una cuerda muy apropiada.
BODOS
He aqu√≠ el ejemplo, la ense√Īanza, la lecci√≥n p√ļblica.
El misticismo, el sacrificio, la abnegación.
La continencia, el sue√Īo ut√≥pico.
TAU
¬°Calla, bocazas!
, al que descuelgan.
LAMED
¡Ladrón, ladrón, esas monedas son mías!
TAU
¡Qué colgado más desagradecido!
, al que cuelgan.
LAMED
¬°Socorro, asesinos!
, al que descuelgan.
LAMED
Gracias, os recompensaré.
, al que cuelgan.
LAMED
¬°No, no, criminales!
Monedas de oro y plata en el suelo.
TAU coge las monedas.
Bonitas monedas.
BODOS
Quien no tiene cabeza todo son pies.
TAU
Sí, y a nadie le amarga un dulce.
, al que roban y dejan colgado.
LAMED
¡Ladrones, rateros, bajadme de aquí!
TAU
Es insoportable.
Hay que colgarlo.
LAMED
Alto, alto.
Hagamos un trato, te doy el dinero, si no me cuelgas.
TAU
¬ŅQu√©? ¬ŅSe te baja a la cabeza? ¬ŅEh?
, al que dejan colgado y le roban las monedas.
LAMED
¬°Canallas, soltadme!
, al que descuelgan.
LAMED
Gracias, gracias.
Os ser√° compensado.
, al que cuelgan pero no le quitan las monedas, llorando.
LAMED
¡No, no, os daré mi dinero, pero no me colguéis, por favor!
TAU
Un vuelco, eso es lo que necesita.
, al que roban y dejan colgado, amenazador.
LAMED
¡Soltadme, os acordaréis de mí, canallas!
TAU
Nada de facilidades.
Que nos dé el dinero si quiere que no lo atemos.
LAMED
Vale, vale, os doy el dinero, pero no me ahorquéis, por favor.
TAU
Deberíamos colgarte.
Aunque también podemos hacer un trato.. Si nos das el dinero, no te colgamos.
LAMED
Está bien, está bien.. Os daré el dinero.
El ahorcado comerciante.
Una vez descolgado LAMED, sólo queda la cuerda, que sirve para colgarlo.
TAU coge a LAMED para colgarlo.
¬°Ven ac√°, amigo!
TAU
Sé que he estado colgado en el borrascoso árbol durante nueve noches seguidas, herido por la lanza, dedicado a Odín, yo mismo a mí mismo.
El comerciante LAMED, ha sido robado y atado por unos bandidos malhechores a un √°rbol.
¬°Socorro, socorro, ayuda, por favor!
TAU, con sorna
¬°Pero si es de nuevo nuestro amigo LAMED, el generoso y bienintencionado comerciante perseo!
BODOS
Aunque el sol te fatigue de día y la luna te entristezca de noche no lleves tu pie al resbaladero, ni duermas cuando haces guardia.
LAMED, el avaro comerciante, personaje parecido al juglar o mago suspendido por un pie de la cuerda.
El traje de este ahorcado es rojo y blanco.
Los brazos atados de éste sostienen sacos entreabiertos de los que se derraman monedas de oro y plata.
TAU
¬ŅEste es el sitio?
BODOS
¬ŅQu√©, lo colgamos o no?
TAU
Desde luego.
Se lo merece.
LAMED
¬°Qu√©! ¬ŅC√≥mo?
TAU
Lo que has oído, chato.
No seas varón de ojos abiertos a la codicia.
Ni mujer de oído abierto a la lisonja.
Llevan al comerciante al bosque y lo dejan colgado.
Le encuentran colgado y lo sueltan, cae de cabeza, se hace un chichón y le sale sangre por la nariz, este les promete recompensarlos pero como es un avaro no cumple su palabra.
Si est√° Colgado puedes descolgarlo o dejarlo colgado.
Si est√° descolgado puedes colgarlo o dejarlo descolgado.
Si coges las monedas te da puntos pero puede ser AVARICIA.
Si le sueltas o ayudas, CARIDAD.

Norte

juego

EXT. Plaza de fuego. Tumbas, Cementerio, Campo de batalla. Monta√Īa doble, Nubes, Cielo.

Se oye una comunicación por radio.

TAU
¬°El Alicor!

TAU
¡Misión cumplida, Bodos!

BODOS
¬°Por fin, basura fuera!

Una nave parte para el espacio con el contenedor lleno de basura. Son los Detritor derrotados y muertos. Sin embargo, una siniestra mano ensangrentada sale del contenedor de basura de la nave.

FIN.

√Ārbol que sentipiensa

greguerías

Sue√Īo ser un √°rbol
que sin remedio
a veces sentipienso

y con la lentitud beatífica
de la sigilosa madera
todo oigocomprendo.

Sue√Īo que soy neuronal
corteza de corcho
de lo eternoinfinito

y que a las estrellas
con mi saviasangre
sostengoalimento.

Que son picopájaros míos
todos los luminososcuros
y pesadillasue√Īos

y que, cuando me talen,
se caer√°n todas a una
las nubesfirmamento.

Febrero

poesía

Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
A Paco de Lucía: Corazón flamenco, honda guitarra, embrujo de mujer, soul de Andalucía.
Este desierto sin fin sólo me muestra el espejismo de un amor verdadero.
Para llorar no necesito la cebolla si te tengo a ti.
Ya de tus ojos, oasis Ya de tus labios, desierto O ya de tus manos, cielo.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Luna, labio del cielo besado por el sol.
Mi alma en llamas, hora dorada, por tu luz crepuscular horadada.
Hacerle el amor a tu sonrisa, acariciar despacio tu silencio.
Cuando aprendes a ser princesa todo el mundo quiere ser s√ļbdito.
A las olas, alas de amor a mar.
Se Dilatan Se Deleitan Se Delatan Tus Pupilas
Amarse para siempre en un instante eterno.
Cada mirada pertenece al que la mira.
Unas veces se ama y otras se aprende.
Dispara tus besos y róbame.
La mejor frase de amor es la que no se dice.
Si encajan nuestros cuerpos quiz√°s te empotre el alma.
Hay miradas que enamoran y palabras que lo desmienten.
Deshazme el amor.
Y ahora os dejo, que tengo que inventar la bomba erotónica.
Necesito un brochazo de amor!
Me conquistó tu mirada y tu sonrisa, ya es hora de que me conquisten tus abrazos y besos.
Me asomo al profundo pozo de sus ojos negros para gritarle pero nadie responde.
¬ŅFui yo tu princesa? Apenas fui un suspiro, Un cruce de miradas. Tan s√≥lo fue eso.
Amor por despecho tras amor de pecho.
Muri√≥ habiendo abrazado s√≥lo sue√Īos.
Recomiendo leerme en la intimidad de los abrazos el√©ctricos…
Ya no son latidos, son balas explosivas…
No quiero volver, no quiero olvidar…
Oculto tu amor en un poema que nadie leer√°.
Si el amor se marchita, endurece sus espinas.
S√≠… cada mirada, cada beso, cada caricia, cada palabra, cada sonrisa, cada abrazo… son necesarios. Todo lo dem√°s sobra.
Madurar es aceptar la derrota, la humillación y la ofensa.
¬ŅC√≥mo puedes tener alma si no tienes sonrisa?
Si vienes a buscarme, te acompa√Īo encantada.
A√ļn busco los contornos de tu rostro, las suaves orillas de tus dedos, el alado sabor de los besos que nunca nos dimos, tu tr√©mulo rubor…
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
“Querer” nunca fue sin√≥nimo de “que te quieran”.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Besos: droga de la claridad.
No soporto la mediocridad.
Quiero un amor que haga da√Īo.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Tal vez un día me vea reflejada en tus labios, en tu sonrisa, en tus besos.
El amor es tan ilusorio como los fantasmas.
Lee mi piel en la intimidad en tono grave y musical con la rotundidad de las olas espumadas que rompen en tus brazos galantes.
Nunca los besos fueron gratis, siempre los paga el desamor.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor es como las olas del mar, a veces calmachicha, otras tsunami y casi siempre una marejadilla.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cartero: un amor en cada puerta.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Ll√©vate lejos este amor, donde el sol lo abrase y fortalezca…
Eres daltónico para mi amor.
Todo est√° en contra de un amor a destiempo.
Después del primer amor, todos son prescindibles.
Magia, locura, amor… abre la puerta…
Hay tiempos en que los besos dan sapos y otros en los que dan amores.
Como la luna sin luz y como el viento sin aire.
El tiempo es un canalla, ni sumiso a la brisa de la pasi√≥n, anega los sue√Īos de estrellas negras.
El primer sue√Īo ¬Ņrealmente importa? No hay golondrinas hoy como la sombra. Besa y sigue remando.
Olas de seda, perfume de la higuera entre tus labios, el ruido de las olas por el aire abortado: tu te desnudas luna de sangre…

El bigote de Botella y el mo√Īo de Aznar: los l√≠mites del humor

greguerías

Unos cient√≠ficos han descubierto los l√≠mites del humor. Seg√ļn un estudio reciente realizado por Married & Married, de la King John Charles University, el l√≠mite se encuentra entre el mo√Īo de Aznar y el bigote de Botella.

Como han podido demostrar, es imposible encontrar el humor entre esos límites, por lo que se deduce que es este el límite universal del humor, imposible de traspasar por cualquier sonrisa ni carcajada.

La gelidez es tal que se acerca al cero absoluto -ha declarado Married & Married- a uno se le congela la sangre sólo de pensarlo.

Nuestro amor

greguerías

Nuestro amor está aquí para quedarse

Noche y día, como el Blues de la autopista

Ando por ahí, y me concentro en ti

Aprendiendo el azul es f√°cil amar

Esta vieja y negra serenata m√°gica

Nuestra brumosa alma brilla con oxidado atardecer

Bendice Dios el Blee Blop Blues

Habla profundo mi corazón debajo del pino

Cuenta la sangre tan suave, tan suave, tan suave

¬ŅD√≥nde o cu√°ndo puede alguien explicarlo?

Confesiones de un maldito jud√≠o errante

greguerías

llameando bárbara continua hacen someterse sangre gracias ortigas Jesucristo cabeza despertaré decirle son ajusté gruesos bufas veré babilonia vigilia pueblos dije callejas caído puerto cazaremos infortunio siniestra venga nadar embargo pretendéis tiendas ideal humanidad monstruos podido progreso fiebre miseria amables perdida chamusquina tendí magnífica salones cargado apetito consagrado padres

ESPUTO SANGRANTE

greguerías

Esputo a vuestros dioses

y estantiguas ilusorias

esputo a vuestras redes sociales

manejadas por los m√°s ricos del mundo

esputo a vuestros ídolos de la televisión

y los canales de youtube

esputo a vuestros rubius, vuestros idiotus,

y a vuestra propaganda de mierda

esputo a la p√°gina que escribo,

esputo a mis palabras plasm√°ticas, purulentas

esputo hacia el cielo

y recibo mi parte de salivajos

esputo en todo lo sagrado:

el amor, la amistad, la paz y la justicia…

esputo en vuestra sangre

esputo en los centros de salud mental

de todo el planeta

esputo en los palacios de justicia,

en vuestros areópagos y en vuestros fueros

esputo sin saliva,

con la garganta reseca

de gritar que os esputo,

que me esputo cada día

para recordar que sólo somos

saliva arrojada hacia el cielo

que cae para devolvernos

nuestra parte de babas

y espumarajos.

R√ćO ESTANCADO

greguerías

Hay un verdejo muerto

a la orilla de un río estancado

y las colillas de un Marlboro

a la orilla de un río estancado

y las hojas arrancadas de Las flores del mal

a la orilla de un río estancado

y las llaves oxidadas de la puerta

a la orilla de un río estancado

y el dibujo de las pinturas negras de mi hija

a la orilla de un río estancado

y la foto de madre largo tiempo enterrada

a la orilla de un río estancado

y las cenizas calcinantes que llevo tiznadas

a la orilla de un río estancado

y las l√°grimas corrosivas de sat√°n

a la orilla de un río estancado

y la sangre en las u√Īas

a la orilla de un río estancado

y la tortura √°spera de las pesadillas

a la orilla de un río estancado

y el ata√ļd del p√°nico

a la orilla de un río estancado

y mil asquerosas moscas m√°s

a la orilla de un río estancado.

R√ćO ESTANCADO

greguerías

Hay un verdejo muerto
a la orilla de un río estancado
y las colillas de un Marlboro
a la orilla de un río estancado
y las hojas arrancadas de Las flores del mal
a la orilla de un río estancado
y las llaves oxidadas de la puerta
a la orilla de un río estancado
y el dibujo de las pinturas negras de mi hija
a la orilla de un río estancado
y la foto de madre largo tiempo enterrada
a la orilla de un río estancado
y las cenizas calcinantes que llevo tiznadas
a la orilla de un río estancado
y las l√°grimas corrosivas de sat√°n
a la orilla de un río estancado
y la sangre en las u√Īas
a la orilla de un río estancado
y la tortura √°spera de las pesadillas
a la orilla de un río estancado
y el ata√ļd del p√°nico
a la orilla de un río estancado
y mil asquerosas moscas m√°s
a la orilla de un río estancado.

Nefastissimus Poetarum

poesía

guada√Īa que le alarga
de regalo forzoso
sobre el héroe primero
qué hacer con lo que vivo?
ley rige el cruel tablero
labor ser√° quimera
me rodea su presencia
la orilla que sutura
dudando en el alero
que todavía excitada
alegre pulse un verso
la lluvia no era suave
a las esferas del seis
viste letal esencia
lo que me est√°s pidiendo
al muro encaramada
ensalza al que se inclina
miradas de serpiente
sólo quedó poesía
como duna que emerge
desteje incertidumbres
por n√°car irisado
de fraterna indolencia
de los carros ajenos
acaso es el destino
por todo su dinero
como labio ligero
por los pelos aferra
publicamos primero
infunde nuevo fuero
con labia laborable
mas tus deseos no valen
se extiende el derrotero
oculto en la sentina
extraiganle a los mares
bella hasta en la demencia
porque en lo impropio nada
de ti me ha hecho sincero
de la rabia indomable
sangre que se detiene
de unidad, qué profunda
o t√ļ o lo venidero
pezones de estricnina
si sólo fuera helada
viles o repelentes
alusión a la fiebre
no inventó la carencia
del estado latente
memoria que imagina
amarga piel besada
madre tan submarina
el malestar hechizo
dando un sentido nuevo
que primero recuerde
hermano que ama a hermano
alarga un huso ausente
el pan que no germina
en franca disciplina
hay que darle en el pecho
lo distinto es hermoso
solo en las negaciones
no est√° en venta el paisaje
atroces días mudos
sonriendo indulgente
m√°s no se difumina
mis sue√Īos de clemencia
cabeza es espantosa
tornase en aguacero
por paradoja, el río
haciéndome a mí pobre
cabeza que, postrera
bullente el hormiguero
agonizan muchachos
de los oscuros tiempos
reverdece en afluente
mayo, dolor, morfina
la gota suspendida
también piel insurgente
nuestros sue√Īos imberbes
linde o flujo voraz
imposible aguacero
nuestros sue√Īos deciden
la luz que ríe y declina
límite, umbral, paso postrero
latente en la neblina
por nuevo derrotero
rodeada de ausencia
quiero que ya lo sepas
me pregunto intrigado
su figura esplendente
bajo un cielo infinito
mi casa silenciosa
conjugando los verbos
por qué se equivocaba
el alma ya es certera
no corran por las playas
hasta en el desespero
que avanza cual la sed
con gur√ļs sin solvencia
buscaba en sus calores
tus labios que se cierran
por huir de lo adyacente
la fuente que bebiste
que al fin estalla el gesto
en similar secuencia
en el gran laberinto
tenebrosa conciencia
que jam√°s se termina
agotó mi paciencia
con m√°s fiebre termina
mezcl√°ndose en tus venas
pateras y decencia
libre y vital me hermano
todo texto indolente
con rigor que se instala
la ecuación sea servida
acercarse, con prisa
tan fugaz cual esquina
un temblor que se inicia
da pie a la disidencia
sangre que riega el torso
radical risa alpina
de cuerpo lastimero
criatura m√°s salvaje
el ritmo de las olas
materia o carne muerta
se encara codiciosa
por temor al intruso
lo que en ti m√°s quiero
con manto de guerrero
sube por la pendiente
igual que una pechina
hallé solo su inquina
llega el com√ļn hast√≠o
si tanto la quería
esparce el fruto amargo
lo que de ti m√°s quiero
sangre que niega al corso
que todavía conservo
acaso es el damero
beneficencia ciega
y un orgasmo truncado
como siempre da√Īina
agotada la ciencia
ingente y laborioso
del tarro nunca abierto
tras quienes les dominan
o indiferente o bella
deviene la conciencia
el hundido reba√Īo
agostó mi potencia
cometió con esmero
ofensa se contagia
demandando obediencia
por las fiestas Lunares
un alma tan mezquina
pues ella enfrenta al sol
por qué no yace entera
huyen vanos y alados
en forma de aguacero
de semblante inocente

A MI HERMANO ANICETO

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La luz terca y cansina de las siestas de La Mancha. Todo está sumergido en el formol del pasado, viejas que debieron morir hace mucho tiempo, cosen y rumian sus rezos a las puertas de las casas. La luz familiar de estas calles es la que se prende a los ojos y a la sangre, al polvo dinástico de las cosas. La luz amniótica que pasa como un río silencioso, hermanando orillas, lamiendo la piedra de las tapias, las ventanas enclavadas. La luz detenida de las cinco de la tarde, detenida en los relojes, en los olivos, en esos cerros comidos de intemperie, en el luto totémico y lustral de los arcángeles, en el bronce tullido de las torres pregoneras. Y cómo no pensar en la muerte bajo este sol tan familiar, tan aburrido, tan obstinadamente infancia. Esta luz ni tan siquiera encuentra una puerta abierta, una sombra en la que refugiarse, una casa en la que arder reconocida. Bajo este sol, vienes a enterrar al padre del amigo.

SOLVE ET COAGULA

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El polvo del espíritu se coagula,
Dejando sitio
A la purp√ļrea noche.
El espíritu del polvo se disuelve
En el complaciente
Infinito de los días.
Mujer de ébano,
Entre luces y sombras,
Se adormece sobre
Las rastreras raíces
De una higuera seca y muerta.
Caen los sue√Īos
Como lluvia de oto√Īo
Sobre la p√ļtrida hojarasca.
De su boca infectada chorrean
Espumarajos purulentos
Y ponzo√Īosos
De sangre verdinegra.
Se ha dormido la eterna juventud
Como una oruga irisada y macilenta.
El ruido de las olas
Llega como un susurro
De pétalos caídos.

Estimado Se√Īor Manuel Moreno D√≠az Desde el…

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“Estimado Se√Īor: Manuel Moreno D√≠az,
Desde el Programa de Prevención del Cáncer
Colorrectal de la Comunidad Valenciana,
dirigido a hombres y mujeres como usted,
de cincuenta a sesenta y nueve a√Īos,
nos ponemos de nuevo en contacto con usted
para INVITARLE A PARTICIPAR EN EL PROGRAMA.
El C√°ncer de Colon y Recto es el tumor
maligno m√°s frecuente de Europa.
Si se detecta a tiempo, es curable
en la mayor parte de los casos.
El programa se basa en la realización
de una prueba cada dos a√Īos
consistente en la recogida
de una muestra de heces
sobre la que se analiza la posible
presencia de sangre oculta en las mismas”

Pues sí, parece que la vida iba en serio,
y la muerte también.

A Manuel Moreno‚ÄĒla mitad quijotesca de mi sancho‚ÄĒ…

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A Manuel Moreno‚ÄĒla mitad quijotesca de mi sancho‚ÄĒ por su ARMON√ćA Y ESTRAGO publicado en Editorial Renacimiento (Sevilla, 2015)

I

Bien jóvenes descubrimos
el ESTRAGO, la infamia,
la piedra de Sol envenenada,
el c√°liz de heces, desalmado,
la mosca en las heridas,
la in√ļtil oraci√≥n de los vencidos…

Tan s√≥lo nos quedaba la palabra…

Y escribimos con l√°grimas de sangre
un salmo de cristal y meteoros,
el acerado himno de las sombras,
la descarnada balada del amor,
la invencible oda de sol
de la ARMON√ćA.

II

Nuestras máscaras son un espejo: lo que hay dentro hoy, estuvo fuera ayer; y ayer estaba dentro, lo que hoy sale hacia afuera. El tuétano de cada uno, son las almas de los demás que pasan por el prisma de nuestra apariencia. Cada poeta es esencia de sus poetas, o dicho de otra forma, la sombra chinesca de sus huesos. La cicatriz del presente es dolor y goce infringido que nos devolvemos, multiplicado o dividido, por nuestras especulares máscaras. Así, sembramos cada día, mutuamente y en soledad, el verso robado de nuestra panegírica elegía.

Salud, hermano.

He decidido asesinarte Asesinar todo lo que has…

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He decidido asesinarte. Asesinar todo lo que has sido para m√≠. M√≠rame bien. Es en medio de este flamenco que consume mi baile, el rasgueo de la guitarra me gu√≠a, me uno a esa melod√≠a mortal que me invade, que me conduce a un estado de √©xtasis en donde mis pasos poco a poco acaban con tu recuerdo, no quiero que quede nada, absolutamente nada del amor de ayer. Te odio. Odio que te encuentres en los latidos de mi pecho, en el ritmo acompasado de mis venas, odio sentirte en mi sangre y cada vez que cierro los ojos me colmes por completo. Acabar√© con lo nuestro del √ļnico modo que conozco: entreg√°ndome a la pasi√≥n de este fuego que no tiene fin. ¬ŅPor qu√© me miras as√≠?, ¬Ņno era eso lo que quer√≠as?, vernos morir hasta las cenizas, pues te lo concedo, pero vas a tener que contemplar hasta el final esta √ļltima dedicatoria. Veo tus ojos negros cargados de tanta ira como amor, no te reconozco de otro modo m√°s que ese, tus dos caras en una sola, y por eso te am√©, te amo, observo tu rostro y me miras fijamente como si doliera, como si cada acorde de la guitarra fuera una pu√Īalada certera, y as√≠ es, hemos de morir esta misma noche, aunque me duela hasta el alma. Aun te siento en m√≠, el rastro de tu aliento impregnado en mi piel, eres parte de mi donde quiera que me encuentre, no puedo escapar de ti, por eso debo matarte, o morir√©.

¬°Agoniza Con el rostro desnudo de alegr√≠a y…

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¬°Agoniza!

Con el rostro desnudo de alegría
y la paz arrancada a borbotones;
con el cuero del alma hecho jirones,
la conciencia acomete un nuevo día.

Acogido al derecho de ordalía,
no se exime el af√°n de sus funciones
blandiendo, al sucumbir, preciados dones
aunque el mal lo alancee a sangre fría.

¬ŅD√≥nde est√° la virtud de aquella Espa√Īa
encendida en el oro de su tierra
balcón de girasoles y amapolas?

Hincando en ti su filo la guada√Īa
segó la libertad, tronó la guerra
regando con tu muerte sus corolas.

©Rosa María Lorenzo (24/1/2013)

Si tiene usted un purasangre de carreras y…

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Si tiene usted un purasangre de carreras y lo ata a una noria, quiz√° tire tan bien como un burro, pero, en cualquier caso, siempre ser√° un buen despilfarro por el que se le juzgar√° mal. Sin embargo, si tiene usted un burro y logra hacerlo correr en cualquier hip√≥dromo, quedar√° el √ļltimo, ¬Ņqu√© esperaba?, pero nunca ser√° tan grande el rid√≠culo como la celebridad que implica semejante majader√≠a.
Por eso, la cuestión no es lo que tengas, sino lo que haces con ello.
Por eso, la cuestión no es lo que despilfarres, sino cómo lo hagas.
Por eso, la cuesti√≥n no es… que ya vale, cojones, que ya lo hemos cogido…

Estoico Ha de vivir el d√©vil entre fuertes…

greguerías

Estoico

Ha de vivir el dévil entre fuertes,
como lo hace la flor con las ortigas,
cual pasa entre la ara√Īa y las hormigas,
nutriendo va su vida con sus muertes;

asi camina el débil con sus suertes,
sufriendo del camino las intrigas,
contando en el reposo sus fatigas,
quedando asi sus m√ļsculos inertes;

mas pasa aquel que es fr√°gil estrecheces,
que avivan a su ingenio y su cordura,
alimentan su √°nimo escaseces,

y corre por sus venas sangre pura.
Navega el poderoso entre embriagueces
y triunfa el impasible en su aventura.

el 7/12/12 J.LL.Folch

Día de campo

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Voy a perseguirte con los galgos
hasta despellejar tus pulmones
y rodearte con el lazo entre las patas
para montarte en pelo hasta el agotamiento

te esquilaré con tijera bien desafilada

ya bien peladita pondré mi marca
con hierro candente entre tus nalgas

y en la cama ya extenuada de sexo
iré con mi daga directo a tu corazón
para que desangres lentamente

y cuando quedes seca como piedra
te voy a despellejar
(quiz√°s antes de clavarte el pu√Īal)

y como el aire de campo me da apetito
hundiré horquetas sobre tierra firme
y por debajo brasas de noble madera
para asarte parsimoniosamente

cuando estés a punto te masticaré gustoso
haré bolos con tu carne ensalibada
y los escupiré bien lejos

seré despiadado

te lo mereces amor

Yo tambi√©n soy un agujero negro que todo…

greguerías

Yo tambi√©n soy un agujero negro que todo lo devora; jam√°s es suficiente. El problema es que a m√≠ no me arreglas con fotos de gatitos de ojos grandotes y un texto cutre montado en photoshop. No me arreglas con esas cartelinas de mierda en las que pones s√≥lo aquello que te animas a decir. Es decir: TONTER√ćAS QUE NO IMPORTAN LO M√ĀS M√ćNIMO. Yo atiendo s√≥lo a gente que dice verdades; aunque le averg√ľencen. Sobre todo, si le averg√ľenzan. La verdad m√°s verdadera casi siempre da corte; por lo general, si no te averg√ľenzas al decirlo, pues igual mejor no lo digas porque, es m√°s que seguro que ya alg√ļn otro cobarde lo ha dicho por ti, ¬Ņsabes? No hagas que pierda mi tiempo en el eterno ciclo de la correcci√≥n pol√≠tica. Yo s√≥lo leo cuando pone alguna verdad. Al resto intento no mirarlo para evitar el vomito vac√≠o. ¬ŅHas visto cuando una noche de taja has lanzado tanto fuera que ya dentro no tienes nada? ¬ŅQu√© ibas a expulsar a continuaci√≥n? ¬ŅLa tripa? ¬ŅVas a volverte hacia el v√°ter como un calcet√≠n y regarlo todo de tu mierda y de tu sangre? Y sin embargo no puedes dejar de estar all√≠, hincado, abriendo la boca como un Alien y viendo recto hacia esa sopa burbujeante y amarilla y saturada de arroz con guindilla y mortadela. No gracias, ya paso de leer; no puedo ni quiero exponerme a tama√Īo acidulante.

UNA BURRA

greguerías

A m√≠ me encanta hacerlo a pelo sobre un potro sin domar. Las frutas de ella se agolpan, y estrechan, y apuntan el cielo; su boca anegada arranca sangre a mi cuello, no existen ya riendas, no hay direcci√≥n. Caemos al barro y es seguir con la embestida; entre zancadas y relinchos brota el magma y continuamos, grita ella ¬ęno pares¬Ľ y all√≠ estoy para agitarla, endemoniarla, y al tiempo estoy yo all√≠ de esclavo blanco, que la unta con lodo y de cuidados, y protege la escena alejando, a la bestia sin control.

Golpes de mar

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Las v√≠speras de los √©xodos s√≥lo se visten de grises, se calzan de zapatos fam√©licos, se perfuman de silencios y se abrigan de gabanes harapientos. Varas golpean los r√≠os y los convierten en sangre y el hedor es insoportable y los peces mueren, y hay plagas de ranas y piojos, langostas, √ļlceras, granizo y tinieblas.
Y llega el holocausto.

La plenitud de los regresos s√≥lo se viste de amarillos, se calza de sandalias, se perfuma de entra√Īas y se abriga de manos lujuriosas. Y cantan los cantares a los pies, curvas, ombligos, vientre, pechos, ojos y s√≥lo corren entre dientes y labios vinos deliciosos.
Y llega la resurrección.

Santiago de Compostela

greguerías

No hay lugar más escalofriante y terrorífico que aquel donde acaba de pasar el caballero negro de la muerte; donde todavía se mueve como un péndulo amenazante la cadena que ataba a la fiera de afiladas zarpas que acaba de escapar de su mazmorra; donde la carne trémula de la muchacha de blanco semblante ha recibido innumerables cuchilladas, convirtiendo su cuerpo en celosía de sangre; donde, tras el quicio de la puerta de la oscura y maloliente estancia contigua, se desplaza fugaz una mano negra y simiesca; donde las altas sombras no obedecen a nada ni a nadie y el xipro de un afilador de cuchillos se anuncia entre la neblina como un viento helador y espeluznante.

Saturnalia

greguerías

Querida Inspectora Levine, usted jam√°s comprender√° mi org√≠a. No crea que es algo arbitrario. Mi historia est√° escrita con sangre, una saturnalia de huesos. La extra√Īa arquitectura de la muerte, tan incomprensible como yo mismo, su querido asesino, ser√° desplegada en mi peque√Īo Apocalipsis. Ni siquiera todo su ej√©rcito de detectives podr√° descifrarla. Pero, a su debido tiempo, yo mismo le dar√© la clave.

ASESINO AN√ďNIMO

greguerías

Querida Inspectora Levine, usted jam√°s comprender√° mi org√≠a. No crea que es algo arbitrario. Mi historia est√° escrita con sangre, una saturnalia de huesos. La extra√Īa arquitectura de la muerte, tan incomprensible como yo mismo, su querido asesino, ser√° desplegada en mi peque√Īo Apocalipsis. Ni siquiera todo su ej√©rcito de detectives podr√° descifrarla. Pero, a su debido tiempo, yo mismo le dar√© la clave.

Silencio

greguerías

Hace tiempo que dej√© de pensar, no obedec√≠a a nada, empec√© a mover piedras, a morder el polvo. Me sangraban las manos, me ard√≠a el cuerpo, porque el odio tiene esa textura…
¬ŅResignarme a lo mas evidente? ¬Ņque te fuiste sin despedirte?, no, ahora no se o√≠a ni un llanto, ni el mas leve sollozo. Solo silencio. Todo me parece tan lejano, ya solo quedan los recuerdos y un sentimiento latente a cada piedra que levanto, cada recuerdo que destapo. Intentan convencerme de que salga de all√≠, que si sigo ser√© yo quien salga herida, mas que me importa.
Dime ¬ŅQu√© me queda? Solo el dolor y una rabia que no sabe por donde salir y esa sonrisa en tus labios rodeado de sangre, aniquilando poco a poco mi coraz√≥n.

Tango

greguerías

Triza su saliva los h√ļmeros, los dientes,
arrabal de la sangre,
brujulean los dedos de su lengua
buscando las farolas de mis ansias.

La luz nace de lo hondo,
el sol, de los abismos,
la noche, de los peces de su caliz.

En s√°banas de az√ļcar
y madrigales de miel
duerme mi amor.

Tango

greguerías

Triza su saliva los h√ļmeros, los dientes,
arrabal de la sangre,
brujulean los dedos de su lengua
buscando las farolas de mis ansias.

La luz nace de lo hondo,
el sol, de los abismos,
la noche, de los peces de su caliz.

En s√°banas de az√ļcar
y madrigales de miel
duerme mi amor.

Madrid, a√Īo 2000-36

greguerías

Un asesino psic√≥pata deja su macabro rastro de sangre firmando sus atrocidades con palabras extra√≠das de un antiguo diccionario de s√≠mbolos. La sensual e inteligente detective Lolita Levine debe encontrar al asesino antes de que este llegue a consumar su obra final. Lolita, desbordada por la inmensa cantidad de informaci√≥n del caso, decide organizar sus notas sistem√°ticamente con un SExPol, un Sistema Experto Policial basado en inteligencia artificial de √ļltima generaci√≥n llamado sky4.info. Burlando la Seguridad Mundial Isaac consigue hacerse con la clave.

Chrétien de Troyes

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Un asesino psic√≥pata deja su macabro rastro de sangre firmando sus atrocidades con palabras extra√≠das de un antiguo diccionario de s√≠mbolos. La sensual e inteligente detective Lolita Levine debe encontrar al asesino antes de que este llegue a consumar su obra final. Lolita, desbordada por la inmensa cantidad de informaci√≥n del caso, decide organizar sus notas sistem√°ticamente con un SExPol, un Sistema Experto Policial basado en inteligencia artificial de √ļltima generaci√≥n. Burlando la Seguridad Mundial, Isaac consigue hacerse con la clave.

La foto en blanco y negro est√° firmada…

greguerías

La foto en blanco y negro est√° firmada por Ren√© Berger en 1942. Un atractivo hombre de alrededor de 40 a√Īos de edad dirige su mirada escrutadora al objetivo. En sus hundidos ojos se advierte una mirada profunda e incisiva de √°guila. Apenas es posible adivinar su atuendo, tan s√≥lo es visible el cuello de una camisa a cuadros de estilo r√ļstico. Por lo dem√°s el hombre tiene unos marcados rasgos. Ment√≥n anguloso y barbilla partida. Unos labios finos y bien dibujados est√°n enmarcados en el doble par√©ntesis de sus comisuras y de sus mentones, tambi√©n partidos y obscurecidos por la barba descuidada de un d√≠a. Una amplia frente deja paso a dos entradas no excesivamente pronunciadas que se internan hacia su negro, liso y abundante cuero cabelludo cuyos mechones parecen formar una fuente. La nariz es recta con un potente puente nasal que encaja como una cu√Īa en la frente. El ce√Īo est√° al l√≠mite de ser fruncido manteniendo sus cejas horizontales, como en tensi√≥n. Unas ojeras no muy marcadas subrayan sus profundos ojos negros. Cuando vuelvo de nuevo la mirada hacia √©l la suya ha dejado de ser incisiva y tiene un aire quiz√°s m√°s triste y melanc√≥lico. Al reverso de la foto una inscripci√≥n congela mi sangre: “Death Can Come True”.

La foto

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La foto en blanco y negro est√° firmada por Ren√© Berger en 1942. Un atractivo hombre de alrededor de 40 a√Īos de edad dirige su mirada escrutadora al objetivo. En sus hundidos ojos se advierte una mirada profunda e incisiva de √°guila. Apenas es posible adivinar su atuendo, tan s√≥lo es visible el cuello de una camisa a cuadros de estilo r√ļstico. Por lo dem√°s el hombre tiene unos marcados rasgos. Ment√≥n anguloso y barbilla partida. Unos labios finos y bien dibujados est√°n enmarcados en el doble par√©ntesis de sus comisuras y de sus mentones, tambi√©n partidos y obscurecidos por la barba descuidada de un d√≠a. Una amplia frente deja paso a dos entradas no excesivamente pronunciadas que se internan hacia su negro, liso y abundante cuero cabelludo cuyos mechones parecen formar una fuente. La nariz es recta con un potente puente nasal que encaja como una cu√Īa en la frente. El ce√Īo est√° al l√≠mite de ser fruncido manteniendo sus cejas horizontales, como en tensi√≥n. Unas ojeras no muy marcadas subrayan sus profundos ojos negros. Cuando vuelvo de nuevo la mirada hacia √©l la suya ha dejado de ser incisiva y tiene un aire quiz√°s m√°s triste y melanc√≥lico. Al reverso de la foto una inscripci√≥n congela mi sangre: “Death Can Come True”.

PANDEMONIA

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La Sivaganda tuvo cuarenta hijos:
Locura, Posible, Ausencia, Fe,
Distancia, Tristeza, Destino, Sí,
Inevitable, Amada, Mar, Plural,
Belleza, Vida, Sílaba, Desnudo,
Negaci√≥n, Ensue√Īo, C√≠tara, Polvo,
Esencia, Destierro, Soliloquio, Aliento,
Vacío, Mujer, Derrota, Ritmo,
Jadeo, Nosotros, Guerra, Víscera,
Ignominia, Embriaguez, Calle, Amor,
Sangre, Comedia, Tertulia y Fin.

CALLE

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Letan√≠a Stigia para los que est√°n aparcados en la calle Desenga√Īo:
El dolor cuando la vida es un monólogo de miles, y miles son los días sin sosiego.
El dolor cuando naufragas en un mar de excrementicias dudas.
El dolor cuando la soledad es m√°s profunda que el abismo.
El dolor cuando el veneno del desconsuelo es tu √ļnico vino.
El dolor cuando sientes que todo lo has perdido, hasta tu propio amor, sobre el que escupes sangre.
El dolor cuando la esperanza, el humor y los días azules son una letanía de cenizas blasfemas.
El dolor cuando el semen se pudre sobre los muertos.
El dolor cuando decir madre significa vómito y cuajarón de podredumbre.
El dolor cuando amar es una √ļlcera miasm√°tica.
El dolor cuando aparcas m√°s de mil veces en la calle Desenga√Īo.

PFNHDM 8.MI PESADILLA M√ĀS TEMIDA

greguerías

¬ŅD√≥nde estoy? ¬ŅQu√© ha pasado? Me despierto. No hay nada que m√°s me fastidie que perderme los finales. S√≥lo recuerdo el tremendo golpe sobre mi cabeza. El dolor que a√ļn tengo es mucho peor que el de mis peores resacas. El lugar donde me han encerrado peor que el de mis peores pesadillas. Todo est√° oscuro. No consigo ver nada. Me han encerrado en un sitio h√ļmedo. Nauseabundo. Uno de esos pozos ciegos que alguna vez tuve que limpiar cuando era pocero. A√ļn sigue siendo una de mis pesadillas m√°s angustiosas y recurrentes. Estoy empapado. No precisamente de g√ľisqui. Es un milagro que no est√© ahogado en la mierda y el or√≠n. Es un milagro que no me hayan devorado las ratas. Es un milagro que a√ļn tenga la cabeza en su sitio. Esto si que es estar de mierda hasta el cuello -pienso ahora que ya no siento la presi√≥n de la inmundicia. Ahora que puedo ser el autor de mi personaje. El imb√©cil que escribe sobre el est√ļpido que vive. Qu√© sufre. Qu√© sufre mucho. Que ya no puede sufrir m√°s en este momento. Y que ahora goza recreando como un imb√©cil lo que un est√ļpido sufre realmente. Y llego y me encuentro al personaje haciendo la vida por su cuenta. Ha querido largarse al T√≠bet sin mi consentimiento. Ha escapado a mi control. La vida real siempre escapa a mi control lo mismo que la vida ficticia siempre escapa al autor de mi personaje. Pero el autor s√≠ puede sacar a su personaje del pozo de la mierda. Puede hacer lo que quiera con √©l. Es el personaje el que no puede salir. El que est√° hasta el cuello. El que tiene que librarse √©l solito de la mierda en que ha ca√≠do. Si puede. Si le quedan fuerzas. Si deja de ser oscuro a los que le ignoran. Si le descubren. Si encumbran al autor de sus excrementos. Si alcanza el T√≠bet de su miedo. El Everest de su angustia. Conquista que s√≥lo puede realizarse desde el pozo ciego de sus propios excrementos. Por querer salir del pozo ciego a toda costa. A cualquier precio. El de caer repetidamente al fondo. El de tocar fondo hasta con la boca. El de aferrarse a la vida como los gatos. Aferrarse antes de morir ahogado por sus propias almorranas. A cualquier precio. Al precio de dejarse las u√Īas. La piel. La sangre. El sudor y, sobre todo, su propia mierda que acaba desbordando el pozo y saliendo.

Comparados con aquellos, mis vicios eran un juego de ni√Īos. Hab√≠an desarrollado un talento inimitable para…

ALFONSO TIPODURO

greguerías

¬ŅD√≥nde estoy? ¬ŅQu√© ha pasado? Me despierto. No hay nada que m√°s me fastidie que perderme los finales. S√≥lo recuerdo el tremendo golpe sobre mi cabeza. El dolor que a√ļn tengo es mucho peor que el de mis peores resacas. El lugar donde me han encerrado peor que el de mis peores pesadillas. Todo est√° oscuro. No consigo ver nada. Me han encerrado en un sitio h√ļmedo. Nauseabundo. Uno de esos pozos ciegos que alguna vez tuve que limpiar cuando era pocero. A√ļn sigue siendo una de mis pesadillas m√°s angustiosas y recurrentes. Estoy empapado. No precisamente de g√ľisqui. Es un milagro que no est√© ahogado en la mierda y el or√≠n. Es un milagro que no me hayan devorado las ratas. Es un milagro que a√ļn tenga la cabeza en su sitio. Esto si que es estar de mierda hasta el cuello -pienso ahora que ya no siento la presi√≥n de la inmundicia. Ahora que puedo ser el autor de mi personaje. El imb√©cil que escribe sobre el est√ļpido que vive. Qu√© sufre. Qu√© sufre mucho. Que ya no puede sufrir m√°s en este momento. Y que ahora goza recreando como un imb√©cil lo que un est√ļpido sufre realmente. Y llego y me encuentro al personaje haciendo la vida por su cuenta. Ha querido largarse al T√≠bet sin mi consentimiento. Ha escapado a mi control. La vida real siempre escapa a mi control lo mismo que la vida ficticia siempre escapa al autor de mi personaje. Pero el autor s√≠ puede sacar a su personaje del pozo de la mierda. Puede hacer lo que quiera con √©l. Es el personaje el que no puede salir. El que est√° hasta el cuello. El que tiene que librarse √©l solito de la mierda en que ha ca√≠do. Si puede. Si le quedan fuerzas. Si deja de ser oscuro a los que le ignoran. Si le descubren. Si encumbran al autor de sus excrementos. Si alcanza el T√≠bet de su miedo. El Everest de su angustia. Conquista que s√≥lo puede realizarse desde el pozo ciego de sus propios excrementos. Por querer salir del pozo ciego a toda costa. A cualquier precio. El de caer repetidamente al fondo. El de tocar fondo hasta con la boca. El de aferrarse a la vida como los gatos. Aferrarse antes de morir ahogado por sus propias almorranas. A cualquier precio. Al precio de dejarse las u√Īas. La piel. La sangre. El sudor y, sobre todo, su propia mierda que acaba desbordando el pozo y saliendo.

Comparados con aquellos, mis vicios eran un juego de ni√Īos. Hab√≠an desarrollado un talento inimitable para…

PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL

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monje Es extra√Īo las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quiz√°s, si lo hubiera pensado seriamente, no estar√≠a aqu√≠. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el T√≠bet, aunque ni rastro de Leonard por ning√ļn sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sue√Īos siempre se cumplieran al rev√©s. Yo ten√≠a que venir aqu√≠ a desaparecer despu√©s de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¬ŅA d√≥nde voy yo despu√©s? Las Bahamas no son tan baratas. Mir√≥ a trav√©s de la ventana del hotel -si es que pod√≠a llamarse as√≠ a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese s√≠ que ha venido -pens√≥, dibujando de nuevo su est√ļpida sonrisa. Este es un buen augurio -pens√©.

En la recepci√≥n le hab√≠an dejado una nota. Se mosque√≥. Qui√©n co√Īo sab√≠a que estaba all√≠. Alguien sab√≠a sus intenciones y ahora tendr√≠a que cambiar de nuevo sus planes. ¬ŅNo habr√°s sido t√ļ, eh, imb√©cil? Abri√≥ el sobre. Contuvo la respiraci√≥n. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respir√≥. En √©l le indicaba el contacto que le llevar√≠a a la casa de Alfredo en el T√≠bet. Llevar√° una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estar√° esper√°ndote en la recepci√≥n. √Čl te conducir√° hasta la casa. Qu√© jod√≠o, el t√≠o. Lo tiene todo controlado. Efectivamente all√≠ estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en √©l.
Abri√≥ el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atr√°s. Sin mediar palabra alguna el oriental arranc√≥ el coche y se dirigi√≥ a la salida m√°s estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo hab√≠a imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dol√≠a respirarlo. No hab√≠a estorbos. No hab√≠a edificios. No hab√≠a basura. No hab√≠a imb√©ciles. Nada que ver con Madrid. S√≥lo esas monta√Īas blancas de fondo.

Abri√≥ la ventanilla hasta que el fr√≠o penetr√≥ en sus pulmones. Le dol√≠a el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguant√≥ las g√©lidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomod√≥ un poco pero trat√≥ de olvidarlo. Parec√≠a sonre√≠r con esa enigm√°tica sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qu√© hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos t√≠os. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Despu√©s de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el T√≠bet -pens√©. No soportar√≠a esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplic√°ndose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de b√ļfalos o algo por el estilo ‚Äďhe de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonre√≠r as√≠ -pens√©. Y me tranquilic√© de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo m√°s inc√≥modo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me tem√≠a lo peor. Me ve√≠a empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parec√≠a preocuparse. Segu√≠a impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. As√≠ que me relaj√©. Justo en ese momento el coche par√≥. No. Mierda. Me lo tem√≠a. Cog√≠ los guantes, dispuesto a empujar. El oriental baj√≥ y para mi sorpresa y alivio me indic√≥ con gestos que hab√≠amos llegado. Se√Īal√≥ con el brazo hacia un claro del bosque y tambi√©n que deb√≠a seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kil√≥metro de all√≠. El tipo se meti√≥ en el coche y dando media vuelta se alej√≥ de nuevo por el mismo camino que hab√≠a venido. Mi aut√©ntica sonrisa de est√ļpido se congel√≥ en mi cara.
tienda
Llegu√© a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de caba√Īa de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores n√≥madas de piel de b√ļfalo, como las que hab√≠a visto en el camino. Aprovech√© para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sent√≠a observado, quiz√°s desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqu√© en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parec√≠a haber nadie en ellas. Busqu√© en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa segu√≠a all√≠. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. As√≠ que lo hice. Llam√© a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedi√≥ a mis coscorrones. Nadie parec√≠a darse por enterado. No contestaba nadie. ¬ŅHola? -dije. ¬ŅHola? ¬ŅHay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que m√°s luz parec√≠a ofrecer. Igualmente sin ning√ļn resultado. ¬ŅAlfredo? ¬ŅHay alguien? Recorr√≠ toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aqu√≠. Nadie por all√≠. Nadie. ¬ŅQu√© co√Īo de broma es esta? -pens√©. As√≠ que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cad√°ver. ¬°Joder!
El cad√°ver est√° boca abajo. Una nota en su espalda escrita en may√ļsculas y en perfecto espa√Īol dice: Por favor, no hables de m√≠. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qu√© co√Īo es todo esto. Qu√© clase de broma macabra me est√°n gastando. Levanto un poco el cad√°ver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este t√≠o. Bonita situaci√≥n. A ver qu√© hago yo ahora. Lejos de toda civilizaci√≥n. Sin ning√ļn medio de transporte. Sin tel√©fono. Sin saber d√≥nde estoy. Sin nada de nada. Con un cad√°ver que no se qui√©n es, ni qui√©n co√Īo lo ha matado, ni porqu√©. Definitivamente algo funciona al rev√©s.
Lo m√°s gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un malet√≠n bajo sus piernas. Y ¬ŅA que no adivinas, imb√©cil, que contiene el malet√≠n? Un jodido mill√≥n de euros en billetes peque√Īos. ¬ŅEl jodido mill√≥n de euros que mi jefe me hab√≠a prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo ten√≠a que ver a Alfredo para acabar el trabajito con √©l. Se supone que no hab√≠a nadie muerto todav√≠a. Que no iba a tener el mill√≥n hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podr√© vigilar al cad√°ver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el malet√≠n y a salir corriendo. Cu√°l no ser√° mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mism√≠sima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cad√°ver, el malet√≠n y no se qu√© otra cosa m√°s -vaya despiste el m√≠o- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo m√°s m√≠nimo, el t√≠o. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya d√≠a que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el malet√≠n y … lo que sea. As√≠ de fresco. Sin m√°s explicaci√≥n. Ahora s√≠ que no entiendo nada. As√≠ que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aqu√≠ colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cad√°ver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a m√≠ mismo sinti√©ndome el m√°s est√ļpido de los hombres.
Es in√ļtil contar c√≥mo y cu√°nto tiempo me llev√≥ salir de all√≠, gracias a los pastores n√≥madas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepci√≥n me avisan de que la polic√≠a est√° esperando en mi habitaci√≥n. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra m√≠, no estar√≠an avis√°ndome ahora de ello -pienso. As√≠ que decido subir a mi magn√≠fica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todav√≠a. Lo mejor es comportarse con sangre fr√≠a y averiguar qu√© quieren, qu√© saben o qu√© quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusi√≥n en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitaci√≥n. Mosqueo… ¬ŅSer√° en mi habitaci√≥n? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusi√≥n sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qu√©, pero, ahora s√≠, estoy seguro que es en mi habitaci√≥n. Vaya, alguien est√° organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez s√≠. ¬ŅNo me estaban esperando? ¬ŅSer√© el invitado o el anfitri√≥n? De pronto dos disparos me dejan m√°s tieso que el rabo de un potro en celo. Se acab√≥ la fiesta. ¬ŅSon los cohetes finales? ¬ŅO m√°s bien la fiesta s√≥lo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusi√≥n ha cesado. Durante un largo rato, que a m√≠ me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¬ŅEstar√°n todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de car√°cter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aqu√≠ hasta que sepa a qu√© atenerme.

ARTEVIRGO

greguerías

LOS C√ďDIGOS DESATADOS

Cada ma√Īana prodigo
planes certeros, estrategias solemnes.
Cada ma√Īana un rito, un respirar ancho
que me devuelva la llave,
que someta los signos. Un pozo cavado,
un laberinto, un bastón… Ninguno
me basta si me acosa la palabra,
si, imprudente, desato los códigos
del tiempo.

Maldigo los bordes y las cercas.
Escupo a los guardianes de la sangre.
Seiscientas sesenta y seis veces
seiscientas sesenta y seis
quede su af√°n derrotado, cada ma√Īana.
Ni parapetados en cifras
me esconder√°n de nuevo.

VOLVER A TEBAS

greguerías

La ciudad a√ļn estaba consumida por las moscas. Eran moscas tenaces, pegajosas, que dejaban en nuestros cuerpos el rastro de los cad√°veres sobre los que antes se hab√≠an posado, eran alados co√°gulos de muerte. Yo llegu√© acompa√Īado de mi pedagogo. Busc√°bamos a mi nodriza, a la que me amamant√≥ mientras la perra de mi madre retozaba con su amante y mi padre te√Ī√≠a el Escamandro con la sangre estragada de sus h√©roes. Me acordaba de la dulzura de sus senos, de su lechosa piel, de la tibieza de los atardeceres a su lado. De repente, emergiendo de entre las ruinas del palacio, una sombra harapienta nos abord√≥. Me cost√≥ reconocer en aquel espantajo a aquella, mi criandera del alma. Sus ojos me miraban con burlona familiaridad, pero no me reconocieron. Apestaba a or√≠n y un s√©quito de moscas gravitaba a su alrededor. Me bes√≥ con repugnante lascivia mientras su risa desdentada resonaba entre aquellos tristes escombros. Fue entonces cuando tuve la certeza de que mi madre ten√≠a las horas contadas y de que yo ser√≠a su asesino.

CARLOS GAYOL (OFF)

relatos

Ahora la recordaba. Encerrada durante meses. No pudo resistir las influencias de aquellos opresivos dolores. Su enfermedad la iba matando con la lentitud de un s√°dico torturador. Y mientras, √©l, ajeno a todo. Enga√Īado. Era ni√Īo, s√≠, pero no ten√≠an ning√ļn derecho a apartarlo de ella de aquella forma. Ahora est√° muerta. Ninguna pasi√≥n la har√° volver de su tumba. Estos pensamientos se volv√≠an insoportables en su mente. Recordaba los ecos de una guerra civil que no lleg√≥ al pueblo. En otros campos de batalla que no eran los infantiles. Llegaban tambi√©n en los sue√Īos, formando parte de un inconsciente que no era suyo, que no pod√≠a ser suyo, pero v√≠vidos y azorados en su pecho, perseguido por una guerra que no hab√≠a vivido, o√≠da una y mil veces en las narraciones de los mayores, pregonando su horror real, contada como un cuento, como una pesadilla, m√°s real que la propia realidad que le abrazaba en ese instante. Sentida a trav√©s de un antepasado, de un abuelo quiz√°s, de un t√≠o que estuvo all√≠ y no volvi√≥, y que, sin embargo enviaba en sus cartas el olor de la sangre, de la metralla, de las batallas en el barro y la sangre, la sangre, la sangre… […]

Asesino y escritor

greguerías

Me pregunto cómo es posible que ciertos escritores puedan hablar -durante toda una novela- de crímenes, asesinatos, robos y en general de todo aquello de lo que llenan sus argumentos en el género policíaco, sin siquiera haber presenciado jamás ni por asomo una triste comisaría de policía. Admiro su imaginación, aunque dejen traslucir su desconocimiento de la sordidez con que van envueltos los auténticos crímenes. Personalmente lo encuentro aliviador. Descubrir que el episodio que acabo de leer es sólo una fiebre imaginaria, una pesadilla del escritor y no una realidad de perturbadora sangre me reconforta. Así era hasta ayer, cuando leyendo por primera vez a Pablo Austero, intuyo primero y tengo la certeza después de encontrarme con un auténtico criminal y escritor. Alguien que ha probado de verdad el olor de la sangre en sus propias manos, que escribe con fresca tinta roja y que acaba ennegreciéndose en el papel. Nadie que no lo haya probado podrá advertirlo. Aparentemente nada más que una historia detectivesca -literariamente brillante por cierto- pero que -ya no lo dudo- esconde una realidad auténticamente sombría y transgresora.

Pater

greguerías

El Padre Yanke era gris. Su nombre era gris. Su cara era gris. Su pelo era gris. Su cabeza era gris. Sus gruesas gafas de culo de vaso eran grises. Su orondo cuerpo era gris. Su roída chaquetilla de lana -sobre su gris sotana- era gris. Su adocenado sermón era gris. La rancia casa parroquial donde vivía era gris. Su ramplona iglesia era gris. Las nausebundas hostias de consagrar eran grises. Su doliente y adulterado Cristo era gris. Su parroquia y sus gregarios parroquianos eran grises. Su mundo era gris. Todo alrededor del padre Yanke era gris, incluso su sangre no era roja, sino de un gris entre marengo y horchata.

ALMA EN PENA

relatos

He rescatado de la Biblioteca de Babel un famos√≠simo cuento que su autor perdi√≥ en un naufragio. El problema es que sus frases est√°n arbitrariamente ordenadas de forma alfab√©tica. Las combinaciones, variaciones o permutaciones* de las frases de este cuento dan lugar a la inimaginable cifra del t√≠tulo de este post (creo, pues las matem√°ticas no son mi fuerte). He puesto a mi ordenador a trabajar para ir combinando estas frases hasta dar con el original, pero seg√ļn mis c√°lculos habr√© muerto cuando acabe. Estoy desesperado. No puedo abordar tal tarea yo solo. Abatido por esa desalentadora perspectiva, √ļnicamente se me ocurre acudir a vosotros para que me ayud√©is en esta ingente tarea. Estas son las frases, DIEZ BILLONES DE CUENTOS (gugolcuento):

A la madrastra no le gustaban los ni√Īos
Aquel d√≠a tuvo un sue√Īo revelador
Aquello le recordó el brillo de las estrellas
Después de adentrarse profundamente
Dibujando en la pared con maestría
El ruido de furias gobernantas
El viento soplaba sobre el lago
Estaba manchado de sangre
Estaban como locos
–Este amuleto es perfecto–exclam√≥ sonriente.
La Iglesia de Cristo
Lanzad a inocentes y lánguidos poetas allí
Las frutas maduras cayeron al suelo
Le dio una palmada y despertó sobresaltado.
Le explicó lo que estaba pasando
Lo llevó al pozo para lavarlo
–Lo sentimos, pero hay que obedecer– dec√≠a.
Mientras ellas permanecían paralizadas,
No hay abrazo m√°s fatal que el de la tierra
No le cabe la polla entre sus dientes de conejo
Nos quedaremos sordos
Pens√≥: “Aqu√≠ se puede descansar”.
Pero ellos continuaban sin parar
Se dirigió hacia ellos con una encantadora sonrisa
Si todas las hormigas se ponen a cantar
Subió al bote y remó durante horas
Un día, el más largo del verano,
Un miasm√°tico se√Īor
–Ya se han marchado–dijo.

Por favor, ayudad a esta alma en pena a encontrar el cuento original -o al menos alguno que pueda pasar por tal- antes de mi muerte!
POD√ČIS PASARLO COMO MEME, A VER SI ALGUIEN ENCUENTRA EL ORIGINAL Y ME LO ENV√ćA. ¬°OS DOY CIEN TRILLONES DE GRACIAS DE ANTEMANO!

* Nota a√Īadida el 7.12.06:
Un amigo, al que llaman El diablo de los n√ļmeros y cuyo nombre real es Hans Magnus Enzensberger, me ha dicho que el c√°lculo correcto es hallar el factorial de veintinueve, 29! (√©l lo llama ¬°veintinueve pum!) y seg√ļn mi calculadora el resultado es 8.8e+30, es decir casi un 9 seguido de 30 ceros.

Espada

greguerías

En el arte de las armas nadie super√≥ al rey Arturo. Su fuego, su pasi√≥n en la guerra no dejaban lugar a dudas. Cada objeto b√©lico era para el rey motivo de sangre. Refulge al sol el acero del unicornio como un espejo cuando Arturo lo eleva para volver a dejarlo caer sobre dragones y enemigos y alzarlo de nuevo ya empa√Īado del rojo humor.

Afectos colaterales (2)

greguerías

El soldado israel√≠ inspeccionaba con escr√ļpulo funcionarial las ruinas de una casa de Beirut bombardeada por su unidad. No pudo dejar de sentir un misterioso estremecimiento cuando, entre el amasijo de escombros y v√≠sceras removidas, contempl√≥ el cad√°ver de una hermosa joven libanesa. Su sangre te√Ī√≠a las piedras como las amapolas el aire de la primavera. Esa misma noche la posey√≥ en sus sue√Īos con el desmayo de la desesperanza.