BUFÓN

El recaudador anima al supuesto emperador, en realidad un bufón de la corte para animar al emperador.
RECAUDADOR
No ha pagado sus impuestos, Majestad.
BOFÚN
Mentira, mentira…
TAU
Este sí que es un chivato.
RECAUDADOR
¡Hay que desplumarlo… digo… hay que reanimarlo!

Aire de silencio

Hay un cielo dulce y triste en el rojo de la tarde,
que da belleza a la nube voluptuosa en la que arde.
Y bajo el malva y el rojo se han remansado los tilos
de blanco, rosado y grana en sus sigilosos nimbos.
Sosegada el agua gime, en el fondo de la fuente,
agua de callada lágrima, bajo la tierra nacida.
Tras su vesánico ensueño, entre rojos y fanales de los cielos,
luz de estrellas, plumas de ángel y en la penumbra luceros.
Por los rosales de nubes la tarde se hacía incienso.
Y, de repente, un silencio melancólico y distante,
ha temblado sobre el agua en el vacío del aire.
Es un aire de silencio, es un suave trepidar
entre cúmulos ahogados, soñolientos de la tarde;
un silencio tan difunto que llorando está por nadie
en esta triste y dorada solemnidad de los aires.

EL ENTERRADOR

La patata es convenientemente incinerada en el horno, sin epitafio, sin cruz, sin cementerio. Luego es enterrada en caliente, con su mantequilla, su queso y su piel. Para conmemorar la muerte de la patata asada hemos tocado un responso de carcajadas y dos aves maría que nos han generado una risa tonta como si nos estuvieran haciendo cosquillas con una pluma en las costillas. El hilo de las tripas se ha puesto a coser sin aguja ni dedal. Tragar su muerte ha sido duro y la garganta se anudaba un poco pero el cuello ha sido fuerte y las amígdalas no se han dejado amilanar. La nuez ha hecho el resto. Ya no hay dolor, el duelo ha sido corto y feliz el entierro, en su blanca y reluciente tumba también hemos puesto un epitafio: «Se fuerte como una Roca».

NEFASTISSIMUS

Afilaré mi pluma todo lo que mis escasas fuerzas me permitan para clavarla en el corazón de los malvados.

Pues si no hay Dios, ¿porqué yo habría de perdonarlos? Mi condena es eterna.

Qué el becerro de oro al que adoráis triture vuestros huesos,
Qué todo el dolor que causéis se multiplique y alargue,
Qué las llamas con las que apagáis vidas inocentes os consuman eternamente,
Qué el futuro recuerde para siempre vuestras iniquidades,
Qué la memoria sea más dura que el diamante.

Suplicad, malvados, el perdón
Ante las cenizas de esos niños,
Incáos de rodillas ante ellas,
Si sus cenizas se levantan
y vuelven a reír y cantar,
Si reparáis sus vidas,
También seréis vosotros perdonados.

FNDE*

Primer acto/ INT-NOCHE/ Discusión en los aposentos de Madame Rochelle:
El Duque está enojado con su interlocutor y lo zarandea, mientras éste, desbordado por la situación, expele alguna que otra pluma de ganso.
Texto: Es usted in insolente y un «malencarado», amigo mío. ¿Acaso no se da cuenta de que la pobre lo ha dejado todo por su absurda causa? ¿Qué más puede pedirle a tan noble criatura? ¿No ve que ella lo estima más que a nada en este cochino mundo… más que a su propia vida? ¿Cómo se puede estar tan ciego? Su talante es ignominioso, pero esto, esto, no va a quedar así…
Evidentemente, pese a tener boca y un par de ojos pintados, el almohadón no responde; si entendemos como «no respuesta» el hecho de expeler plumas de ganso.
*Folletín Novelesco Dramatizado de Época)

Toda su vida se dedicó a mullir la…

Toda su vida se dedicó a mullir la realidad de sus congéneres con mentiras blancas.
Un día la encontraron a punto de asfixiarse entre las plumas blancas de su jaula de cristal. Fue la primera vez que se ahorró regalar su sonrisa a desconocidos, aunque eran sus salvadores, los que acababan de salvar su blanca vida de zambullirse en el negro sin retorno.