INT. CASINO

juego

Un centro de magia, castillo de un mago o plaza de fuego con UnaPuerta. Redomas y marmitas cociendo. ALEPH EO, el malhumorado e incompetente mago con UnSombrero y UnasSandalias aladas, está haciendo magia y tiene en una mano un UnCaduceo (clava, varita mágica o basto) y en otra UnLibro. Frente a él, sobre una mesa, UnOro, UnaEspada y UnaCopa, que representan a los cuatro elementos y puntos cardinales. A su lado hay UnaLira y a sus pies UnaTortuga.
TAU encuentra al Gran Mago, hermafrodita de Hermes.
ALEPH
Por mercurio, oh espíritu de Merlín, revélame la creación y el ser.
TAU
Ejemmm, ejemmm. Perdone, ¿Interrumpo?
ALEPH
¡El genio, el genio ya está aquí!
BODOS
¡Vaya, te han ascendido!
ALEPH
¡Rayos, centellas y juglares, por fin lo conseguí!
BODOS
Pídele ayuda al mago.
TAU
Estoy buscando al Gran Maestro Mago.
ALEPH
¿Eh? ¿Quién osa entrometerse en mis asuntos en estos momentos?
TAU
Mi, es decir, yo.
ALEPH
¿Acaso quieres morir, interrumpiendo mi sortilegio de esta forma?
BODOS
¡No!
ALEPH
¡Rayos, centellas y juglares!
TAU
Lo siento mucho.
ALEPH
¡Pájaro de mal agüero!
ALEPH
¡Ah! Eres tú de nuevo. Pero ¿Cómo? ¿Otra vez aquí? Siempre tan inoportuno. ¿Y ahora qué quieres?
TAU
¿!Qué!?
ALEPH
Eres el guerrero llamado a salvarnos.
TAU
¿Salvar?
ALEPH
¡Salvar a la emperatriz y al reino! ¡La emperatriz está secuestrada!
TAU
¡Pero si está aquí!
ALEPH
¿Entonces has sido tú el que la secuestró?
TAU
¡No!
ALEPH
¿Y quién nos ha encerrado aquí, entonces?
Una vez llamado a la aventura el joven TAU se decide a ayudar.
TAU
Está bien, te ayudaré…
ALEPH
Uno de estos objetos mágicos no permitiría escapar pero…
TAU
Entre todos estos cachivaches ¿No tienes alguno que nos pueda servir?

EXT. PRADO – DÍA

juego

Un campo o prado con una montaña doble al fondo y un camino con dos direcciones La Una a la izquierda, la montaña, mujer y senda izquierdas; y La Otra a la derecha, la montaña, mujer y senda derechas. Un Cupido revolotea en el cielo sobre una nube, VAU el indeciso enamorado de dos mujeres. Trino de pájaros, música empalagosa, cursi y melosa de enamorados.
En el camino a la batalla, el joven TAU encuentra a dos mujeres que le reclaman y ponen a prueba con sus encantos.
Este se muestra indeciso pues una de ellas le gusta, pero se acaba negando para ayudar a la emperatriz y salvar su imperio.
Montañas del enamorado.
TAU está indeciso como el enamorado, VAU STION, el joven enamorado, acaramelado e indeciso, amor tentación, decisión, elección.
VAU tendrá que elegir a UNA u OTRA.
¡Pobre si se equivoca! ¿Encadenamiento, unión, antagonismo, equilibrio, combinación?
¿Tú que harías? ¿A quién elegirías? Si aciertas te lo pagará muy bien.
De la elección del enamorado depende su destino, muere accidentalmente en Tipharet o se disputa el amor de la emperatriz con ZAYN.
Dos mujeres discuten por un hombre.
UNABETH, bella y tonta, y OTRELISA, inteligente y fea.
Cada una destaca los defectos de la otra y trata de seducir al hombre con sus encantos.
VAU no se decide pues las dos tienen unas cosas que le gustan y otras que no le gustan.
Mediante unas palabras mágicas puede saber cual es fiel e infiel pero el oráculo de Cupido solo le responde que las dos o ninguna.
Con la intervención de TAU, Cupido lanza sus flechas, las divide a las dos y las une en otras dos, ELISABETH, guapa y lista y OTRUNA, fea y tonta.
VAU elige a ELISABETH y en agradecimiento le regala a TAU la clave de la inteligencia para abrir la puerta de Binah que lleva a Gomor, sin embargo ambos sufren las iras de OTRUNA.
UNABETH
Tú eres fea.
OTRELISA
Y tú tonta.
UNABETH
Para qué quieres ser tan lista si los hombres no te miran.
OTRELISA
Y tú para qué quieres ser tan bella si los hombres no te hablan.
UNABETH
Hablar, hablar, como si no hubiera nada mejor que hacer.
OTRELISA
Podemos hacer tantas cosas tú y yo.
UNABETH le hace caricias.
UNABETH
¡Mmmm!
OTRELISA
Oh, VAU, VAU, seremos tan felices juntos.
BODOS
¿Y nosotros qué hacemos?
TAU atormentado se aleja y se sienta a pensar.
VAU le acompaña.
TAU
Yo debería ayudar a la emperatriz pero.
BODOS
¿Y nosotros que pintamos en todo esto? Decídete, TAU.
VAU
No sé qué hacer.
TAU
¿A dónde vamos ahora?
VAU
Una es tan inteligente, siempre lo comprende todo.
TAU
¿Sigo o vuelvo?
VAU
Sin embargo la otra me gusta tanto, es tan bella.
TAU
Mi mente no descansa.
VAU
Si pudiera juntarlas en una.
TAU
Yo tampoco sé hacia dónde ir.
TAU y VAU, a la vez
¿Tú que harías?

EXT. ENCRUCIJADA – NOCHE

juego

Una extraña encrucijada de caminos con Una Cruz en el centro en Un Cementerio cerca del mar, Una Cachiporra y Una Rueda de la fortuna. Canto de pájaros nocturnos y búhos, vuelo y silbido de murciélagos.
TXT (SUBTÍTULOS): “DominatChesed” (Dominaciones de la gracia)
Cuando llegan con el papa a velar, la fortaleza está luchando contra las fuerzas de la fortuna y la muerte. TAU se enfrenta a las primeras pruebas, la mala fortuna y la muerte.
Malogrados por la fortuna, esta les persigue de nuevo.
TAU ha sido dado por muerto. Un grupo de malhechores, YOD y MEM, llevan atados a sus amigos. CHETH trata de impedir que les aten a la cruz y les maten. Para escapar tienen que pedir su ayuda.
YOD
Bueno. Ya estamos. Esta es la cruz de la grandeza. Y ahora, ¿Qué?
Logran vencer y escapar adentrándose en el mundo extraño de la fortaleza.

EXT. BOSQUE – DÍA

juego

Un bosque, árboles. Hay una cuerda amarilla anudada a un travesaño entre dos árboles deshojados de tonalidad verde azulada. Unas monedas debajo en el suelo y el colgado. Ruidos del bosque. Graznidos de pájaros, chillidos de jabalí, etc. Los 12 caballeros de la tabla redonda pasan sin entretenerse.
TAU y la emperatriz intentan volver al palacio.
TAU y la emperatriz son atacados por un bandido en el bosque, LAMED CUL, comerciante colgado y avaro.
Los bandidos dejan colgado a TAU por los pies en un árbol.
La emperatriz es raptada.
LAMED
La llevaremos a vender como esclava a los Detritor.
Primero es colgado TAU y luego LAMED.
BODOS y TAU encuentran colgado a TAU.
TAU
¡Anda, un colgado!
BODOS
¿Un colgado?
TAU
Sí, mira.
BODOS
¿Ya estás otra vez fumando hierba?
TAU
Oye, hojalata parlante, un respeto.
BODOS
Es un colgado de verdad, en el árbol.
TAU
¡Vaya! Eso si que es estar colgado.
Liberan a TAU.
Cuerda amarilla atada a un travesaño.
TAU coge la cuerda.
Una cuerda muy apropiada.
BODOS
He aquí el ejemplo, la enseñanza, la lección pública.
El misticismo, el sacrificio, la abnegación.
La continencia, el sueño utópico.
TAU
¡Calla, bocazas!
, al que descuelgan.
LAMED
¡Ladrón, ladrón, esas monedas son mías!
TAU
¡Qué colgado más desagradecido!
, al que cuelgan.
LAMED
¡Socorro, asesinos!
, al que descuelgan.
LAMED
Gracias, os recompensaré.
, al que cuelgan.
LAMED
¡No, no, criminales!
Monedas de oro y plata en el suelo.
TAU coge las monedas.
Bonitas monedas.
BODOS
Quien no tiene cabeza todo son pies.
TAU
Sí, y a nadie le amarga un dulce.
, al que roban y dejan colgado.
LAMED
¡Ladrones, rateros, bajadme de aquí!
TAU
Es insoportable.
Hay que colgarlo.
LAMED
Alto, alto.
Hagamos un trato, te doy el dinero, si no me cuelgas.
TAU
¿Qué? ¿Se te baja a la cabeza? ¿Eh?
, al que dejan colgado y le roban las monedas.
LAMED
¡Canallas, soltadme!
, al que descuelgan.
LAMED
Gracias, gracias.
Os será compensado.
, al que cuelgan pero no le quitan las monedas, llorando.
LAMED
¡No, no, os daré mi dinero, pero no me colguéis, por favor!
TAU
Un vuelco, eso es lo que necesita.
, al que roban y dejan colgado, amenazador.
LAMED
¡Soltadme, os acordaréis de mí, canallas!
TAU
Nada de facilidades.
Que nos dé el dinero si quiere que no lo atemos.
LAMED
Vale, vale, os doy el dinero, pero no me ahorquéis, por favor.
TAU
Deberíamos colgarte.
Aunque también podemos hacer un trato.. Si nos das el dinero, no te colgamos.
LAMED
Está bien, está bien.. Os daré el dinero.
El ahorcado comerciante.
Una vez descolgado LAMED, sólo queda la cuerda, que sirve para colgarlo.
TAU coge a LAMED para colgarlo.
¡Ven acá, amigo!
TAU
Sé que he estado colgado en el borrascoso árbol durante nueve noches seguidas, herido por la lanza, dedicado a Odín, yo mismo a mí mismo.
El comerciante LAMED, ha sido robado y atado por unos bandidos malhechores a un árbol.
¡Socorro, socorro, ayuda, por favor!
TAU, con sorna
¡Pero si es de nuevo nuestro amigo LAMED, el generoso y bienintencionado comerciante perseo!
BODOS
Aunque el sol te fatigue de día y la luna te entristezca de noche no lleves tu pie al resbaladero, ni duermas cuando haces guardia.
LAMED, el avaro comerciante, personaje parecido al juglar o mago suspendido por un pie de la cuerda.
El traje de este ahorcado es rojo y blanco.
Los brazos atados de éste sostienen sacos entreabiertos de los que se derraman monedas de oro y plata.
TAU
¿Este es el sitio?
BODOS
¿Qué, lo colgamos o no?
TAU
Desde luego.
Se lo merece.
LAMED
¡Qué! ¿Cómo?
TAU
Lo que has oído, chato.
No seas varón de ojos abiertos a la codicia.
Ni mujer de oído abierto a la lisonja.
Llevan al comerciante al bosque y lo dejan colgado.
Le encuentran colgado y lo sueltan, cae de cabeza, se hace un chichón y le sale sangre por la nariz, este les promete recompensarlos pero como es un avaro no cumple su palabra.
Si está Colgado puedes descolgarlo o dejarlo colgado.
Si está descolgado puedes colgarlo o dejarlo descolgado.
Si coges las monedas te da puntos pero puede ser AVARICIA.
Si le sueltas o ayudas, CARIDAD.

EXT. LAGO – NOCHE

juego

Un volcán de agua o gran fuente y constelación con una gran estrella. Una joven vierte dos vasijas, una vasija en el suelo y otra vasija en el agua. Fulgor de las estrellas. Borbotones de agua. Cráteres y aguas sulfurosas. Rosa abierta, rama de acacia.
La emperatriz tiene gemelos del emperador TAU.
Uno reinará sobre el Reino Denso y otro sobre el Reino Fluido.
PEH I NADA, una joven mujer complaciente.
Unos piden señales para creer y otros sabiduría para obrar mas el corazón esperanzado lo tiene todo en su esperanza.
La joven PEH vierte el agua de una vasija en el suelo y produce así el canal navegable.
La gran estrella refulge.
PEH
Soy una estrella que camina con vosotros y brilla desde lo hondo.
Un pájaro sale volando y hace un sonido parecido a “wirth, wirth”.
Redundar en la idea de encantamiento.
El Alicor sale despedido por un vómito de la descomunal boca del maligno Belcebú, el goloso.
Al salir despedido cae sobre la cabeza de TAU que queda convertido en un blanco Unicornio.
¡¡¡Encontrado!!!
PEH
El alma ligando el espíritu a la materia.

Árbol que sentipiensa

poesía

Sueño ser un árbol
que sin remedio
a veces sentipienso

y con la lentitud beatífica
de la sigilosa madera
todo oigocomprendo.

Sueño que soy neuronal
corteza de corcho
de lo eternoinfinito

y que a las estrellas
con mi saviasangre
sostengoalimento.

Que son picopájaros míos
todos los luminososcuros
y pesadillasueños

y que, cuando me talen,
se caerán todas a una
las nubesfirmamento.

Marzo

haiku, poesía

¿Destino? ¿Almas gemelas? ¿Amor verdadero? ¿Aún vives en la Edad Media?
Se llenó el cosmos de preguntas y quisimos responderlas a todas. No hay respuestas. Sólo preguntas. Sólo el vacío nos inunda.
El problema es que no hay tiempo para todos los “Tú”. Y no todos los versos son de mármol, ni todos los pensamientos son pájaros.
El roce de tu piel es como brisa fresca de verano. El brillo de tus ojos como el amanecer de un niño. Eres todo poesía en mi recuerdo.
El goteo de luz de su mirada. Los profundos mares de su ausencia. La limosna de la yema de sus dedos. Los silencios oscuros de sus labios.
Rozar tu piel y no alcanzarte es espejismo de locura. Y respirar el aire que respiras es como el fuego del desierto que me abrasa.
Las penas flotan por ti en el mar de la distancia incomprensible y en el oscuro bosque de la ausencia como infinita niebla.
Si amas la rosa en su frescura, aprenderás a amarla ya seca y marchita.
Moriré de pena sin tu amor.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tú.
Inalcanzable como una estrella, tan distante como el fondo del mar, invisible como el aire, prácticamente nada…
El esperpento de un esperpento es la realidad.
Son fríos los cuchillos del amor como frío es el viento de esta tarde.
No me sigas, no. No me sigas si no has venido a quedarte. Sólo el que se queda puede llenar el vacío… …para siempre.
Qué bello el infinito abismo, oscuro y limpio como la muerte…
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Vosotros que admiráis la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¿Qué sabéis de belleza y de dolor?
Se apagó el cigarro del día y para siempre será el cadáver y las cenizas de un poema. (A Leopoldo María Panero)
Quiero besar la luna en tus labios.
Tus labios tienen hoy brillo de luna.
La melancolía es el arpa del corazón acorazado.
Ama. Todo lo demás es etcétera.
Mi destino es ser quien soy. ¿Se ha terminado el camino?
Se llenó de tristeza el ojo enamorado, se llenó de amor el ojo triste.

Gerald Durrell. Animales En General

greguería

Tal como sentenciara en su día un famoso suplemento literario, ” si los animales, pájaros e insectos pudieran hablar, posiblemente concederían a Gerald Durrell uno de sus primeros Premios Nobel”. Animales en general, que recoge las amenas charlas que el popular naturalista dio en la BBC acerca de “Galanteos animales, “Animales inventores” y “Animales que desaparecen”, constituye una buena muestra del talento de su autor para describir con inimitable frescura, brillantez y gracia los mecanismos y peculiaridades de la vida animal.

La leyenda de la mujer que nació de un río

greguería

(1/3) Desde la habitación de su hermanita se ve la selva. Ella duerme abrazada a una serpiente enorme, que la abriga con sus anillos sin estrangularla. No está amaestrada y el día que vino a casa desapareció el perro, pero la quiere mucho, así que su hermano dejó que se la quedase. Cuando corretea, puede verse una sombra de meandros que la sigue apartando la maleza; como un río que impusiese al mundo su cauce. Se sabe dónde están por los pájaros que huyen. Los nativos dicen que la serpiente se la comerá, para que deje de ser una niña y de sus entrañas nazca una mujer.

Déjala a ella que sea pájaro por una…

greguería

Déjala a ella que sea pájaro por una vez, no seas abusón, venga hijo que es tu hermana pequeña y sólo tiene cuatro años.
–¡Pero si es que no sabe nada sobre los pájaros! Ya verás: A ver, tú, ¿qué clase de pájaro quieres ser?
– …
–¿Lo ves? Ni siquiera sabe lo que es un pájaro –le dice a su madre, mientras su hermana lo mira con el silencio nocturno de una lechuza.

EVOCACIÓN

greguería

en este mundo tan ancho tan ajeno
en este Ser tan inescrutable y ausente
cuando en las noches las horas se linchan
y huelo la muerte tanteando mi cuerpo

evocarte me salva

entonces el pájaro que anida en tu boca
me sobrevuela con ojo predador
cae como kamikaze ebrio de sake
y se convierte en catapulta de fuegos

me salva ese dolor tan suave con el que nos tocamos
sentir los cuerpos desnudos dispuestos a arder
tu sexo que diluvia amapolas embriagantes
y mi noble madera cavando hondo entre tus muslos
hurgando en tu pequeño cráter del infierno
hasta que sobreviene un estruendo de laureles
que nos estremece como huracán hambriento
y todo el otoño se convierte en tibio pan

en este mundo tan inescrutable y ausente
en este Ser tan ancho y tan ajeno
cuando la muerte clava los colmillos de su furia
y una lluvia roja está por asfixiarme la garganta
evocarte

me salva

El mundo es una Greguería Jueves por la…

greguería

El mundo es una Greguería.
Jueves por la tarde, calle Ibiza, Madrid, dos amigas charlando, una de ellas fuera del alcance de mis oídos dice una frase premonitoria a la que la amiga le contesta; “No seas AGÜERA”. Y al oírla provoca en mí una carcajada interna y una sonrisa boba que cualquiera que me hubiese visto pensaría que me fugué del Psiquiátrico cercano.
Explico el nuevo “palabro”. Conjunción de dos frases: por un lado “No seas AGORERA” y Por otro “No seas pájaro de mal AGÜERO”… :-)

ANNA

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Puntos suspensivos

greguería

Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos.

Joaquín Sabina

Sartre, Jean-Paul

greguería


La nueva víctima, a la que hemos bautizado con el nombre en clave de Jean-Paul Sartre, ha sido devorada por las gaviotas. El cuerpo había sido rociado con una sustancia especialmente atrayente para esos deprimentes pájaros y en la playa aún quedan algunos despojos. La imagen es desagradable en extremo. ¿Por qué? —Me pregunto— ¿Qué mensaje quieres transmitirnos? …

LOLITA LEVINE

greguería

La nueva víctima, a la que hemos bautizado con el nombre en clave de Jean Paul Sartre, ha sido devorada por las gaviotas. El cuerpo había sido rociado con una sustancia especialmente atrayente para esos deprimentes pájaros y en la playa aún quedan algunos despojos. La imagen es desagradable en extremo. ¿Por qué? -Me pregunto- ¿Qué mensaje quieres transmitirnos? …

Heinrich Zimmer

relato

El bosque se interna en él a través de sus cabellos -he de aclarar que no siempre es el portador del caduceo pero la seguridad de su porte le da un color especial y, aquel miedo ancestral al despedazamiento que todos llevamos dentro, es conjurado por un disfraz mucho más aterrador aún.
Atravesamos la isla con el mandala pero no hallamos rastro de la máscara maldita. El Océano nos rodea como el aire a un pájaro indefenso, como una serpiente constrictor a su presa.
Y es de nuevo el tridente de Neptuno el que se clava en la túnica. Y Zimmer se desmaya.

He de reconocer que estoy realmente perdida. Mi impaciencia sólo favorece al culpable.

C10

greguería

andaba caeré tales aire riesgo partes cacharros olvidado ardo eres plagas pájaros dejado orietur sacerdote tranquilos fantasmas leves dependía estancia borracha acostumbrando evidencias pinturas querría visionarios lugar hechicerías decir angélica fondo sacerdotes delicias abandonar bueno injusticia humo enfada filósofos sensibles lícito rebaño cuanto avaros eludir ejercítate oraciones roja fatalidad alguno ciudad tumba mortalmente caam boda oro francés oigo diluvios florida eternidad tanto necesitamos incorporarse apetitos bebían suspiraba satén casas esclava sobrio cansado apostarse vuelas necia piensa atacar

Alquimia

greguería

Alquimia es la ablución del águila, tan necesaria para que sus alas den al andrógino la sustancia de un ángel entre los animales que graznan en este árbol anidado, a partes iguales, por el asno y el caballero.
Es el caos del color del corazón y la cruz para el despedazamiento, en el que hacer la digestión es como tragarse a un dragón vomitando fuego en la escalera invertida de un ave Fénix que resurge y vuela de flor en flor por todo el globo, anunciando su gráfico caminar de letras hacia la luna.
Es el mandala sagrado de Mercurio, que en su multiplicidad de niño vuela como un pájaro, y convierte a una piedra en sutil primera materia, no tanto por sus procesos físicos, sino por la bondad infinita de la rueda, serpiente cuyo signo y destino es un sol único y ternario.

BARRENDERO

relato

Eran las cinco en punto de la madrugada. Había llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto tenía un aspecto deplorable cuando se asomó por la ventana. En realidad todo en él era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusilánime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hacían sentir al que lo contemplaba una repulsión instintiva. Se despiojó de las inmensas legañas que le cubrían los ojos y bostezó con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Había latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aquí y allá, un sinfín de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera podía imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rincón de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horrísono que escondía dentro.

Arrastrando los pies entró en el cuarto de baño y sin encender la luz se miró al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupió en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Debería limpiar esto alguna vez, pensó, y tomó el primer trago del día con el que se enjuagó la boca. A la media hora había agotado la botella. En la escalera se oyó al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asomó por la mirilla, como hacía siempre, y comentó entre dientes:

—¡Maldito mierda!

Por la ventana del patio oyó como la vieja de enfrente hacía sus deposiciones matutinas. Una sonrisa estúpida recorrió su rostro. Luego le colocó el mentón a “la parienta”, que estaba empotrada en el sillón. La parienta olía bastante mal. Para animarse tomó un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

Siempre iba andando a todos sitios, también al trabajo. Esa mañana tenía que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sabía de memoria, hoy sólo tenía que barrer tres calles y no muy largas, además, a la velocidad que él barría, habría acabado a las dos horas y podría escaparse a la Ballesta. Así que respiró hondo y de nuevo una sonrisa estúpida llenó su vacuo semblante. Era la cara que ponía cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarició los testículos.

Los domingos a las nueve la calle aún está solitaria y vacía. Si no fuera por los barrenderos –pensó- las ciudades estarían desbordás de papeles, colillas y cacas de perro, no podríamos vivir en ellas con tanta mierda acumulá. Cogió un periódico tirado y lo dobló con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de bebé, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continuó barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro –dijo para sí.

A las once y cuarto estaba listo, según él. Dio la última calada a la colilla; dejó la pala y la escoba dentro del carretón y, empujándolo, se dirigió con diligencia hacia el Centro.

Aquel día, muy caluroso para ser enero, acabó la rutina diaria más pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba más intranquilo de lo habitual. Su instinto de hurón le decía algo que no era capaz de comprender. Volvió a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteniéndose un poco en cada puerta. Nada parecía fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sabía explicar le producía un comecome. Extraño silencio. No podía escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parecía estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguzó los sentidos. Si no podía oír, al menos podría oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parecía haber nadie, sería el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que salía de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar más la curiosidad, decidió entrar a curiosear. El cadáver se conservaba mejor de lo que cabía esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto había aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y había dejado a su mujer como un pájaro.

Donato

greguería

Todas las noches a las tres, cuando cerraban el BAR KISS, Donato cogía su bandolera y su silbato, el que le regaló un poli de la comisaría de municipales, y se marchaba a su casa. Cuando pasaba por la esquina de la comisaría le silbaba al de la puerta, como si tuviera que recordarle que seguía conservando el silbato, o simplemente por que le hacía gracia “tocarle el pito a la policia” – decía jocosamente a su amigo “El chino”. Al Chino le hizo tanta gracia la primera vez que se lo contó que tuvo que ir a mearse en la obra.

Cuando llegó a casa su mujer ya dormía. “Gracias a dios – pensó – con lo insoportable que es esa vaca del asfalto”.

Tenía que trabajar hasta las cuatro de la madrugada en el coño de Madrid y encima tener que soportar a esa mala bestia. Como de costumbre se hizo una paja en el baño y se fue a acostar al salón para no despabilar a su mujer.

A las cinco y media se despertó sobresaltado. Estaba sudando. Soñaba. Deliraba. Augusto disecaba a su mujer y luego la policía venía a detenerlo a él y se lo llevaban a la cárcel y en la cárcel le clavaban plumas de loro hasta que le reventaban las tripas y Augusto sonreía con cara de estúpido. ¡Menudo pájaro, menudo pájaro! – gritaba “El Loro”- y en ese momento despertó.

El Loro

greguería

—¡Copas y señoritas! Entra, entra, caballero… ¡Tú, Donato, tráete la leche, joder! –dijo con voz atiplada-. “El Loro”, con su nariz de cacatúa, su melena de sota y su cuerpo de tonel jorobado y paticorto, invitaba a los transeúntes y trotacalles a pasar al “Baby Club”.
—¡No, si al final tendré que ir yo, joder! ¡Señoritas,… copas! – gritaba “El Loro”.
—¡Qué te follen, maricón! – replicó Donato.
—¿Una copita, caballero? … ¡cállate, papagayo, que hablas más que un sacamuelas!

Al rato apareció con un vaso de leche en la mano andando como si sólo tuviera la pierna derecha, con la que daba unos pasos mucho más grandes y pausados que con la izquierda como si fuera a desnivelarse a cada momento.

—¡Menudo pájaro el Augusto! ¿Tas enterao? Tenía a su mujer fiambre hace tres meses y ni la olían. ¡Menudo pájaro!

—La Jenifer, que le lleves la leche de una puta vez.

—¡Señorita Jenifer, que ya va! … con su mujer fiambre en el salón, y sentá en la butaca, fiambre, más tiesa q’un chuzo, como si estuviera viendo la tele.

Pájaro

greguería

¡Qué Paisaje! ¿Realmente estaba en Babilonia el Alma del mundo? No había nada que hacer y fui a aprender Alquimia con el profesor Zimmer. Estaba cansado de tantos Símbolos. Mi Alma estaba ahora bajo el hacha y parecía un pájaro blanco y negro. ¿Era infeliz por mi estupidez o era estupido por mi infelicidad?

SOMEWHERE

greguería

Desde aquel once de septiembre, Manuel –en que salimos espitados desde las torres gemelas a este cielo, mientras nos concedían la hipoteca– han pasado ya cinco años. Cinco largos años que damos vueltas en el aire intentando que nos dejen entrar en algún paraíso celeste. En los paraísos de Alá no nos dejan por occidentales y en los cielos cristianos por falta de pago. Estamos condenados a vagar por este cielo abismal que nos hemos fabricado nosotros. Pero ¿por qué no podríamos nosotros? ¿Por qué? ¡También nosotros somos pájaros de cuidado!

“Somewhere over the rainbow

skies are blue

bluebirds fly

Why, oh, why can’t I?”

SIR JAMES FRAZER

greguería, viaje

Yo ostentaba entonces el título de Sir y el nombre de James Frazer, exactamente igual que mi abuelastro paterno, del que heredé no sólo el nombre sino también una importante fortuna y conocimientos. De nada me sirvieron.
Había que proceder, de todos modos, a la fragmentación del ahorcado. Empuñé mi bastón y salí a pasear, necesitaba aire fresco. Al llegar a aquella sólida plaza un bufón representaba, subido en un cono, el crepúsculo del dragón. Era premonitorio. Siendo como era extranjero en todas partes, nadie dejaba de observar mis más ínfimos movimientos. Sentía fuego en el estómago. Por fin el bufón acabó con el gigante gráfico que representaba al dragón. ¡Estaba confeccionado con tiras que podían volver a unirse! Rememoré mis aventuras, o más bien desventuras, en la habitación de aquel loco, que al descubrír su máscara vomitaba el muérdago de la muerte. Pero yo me sentí liberado como un pájaro por la idea de aquel payaso. Emprendí como un perro salvaje mi carrera hacia la saturnalia. El sol era ahora tan fresco como la sombra. Había llegado el momento…

Richard Wilhelm

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Jamás comprendió bien los secretos de la cosmogonía. A pesar de sus muchas preguntas, consultas e hirientes inquisiciones, este torpe discípulo de Oswald Wirth, era incapaz de llegar a la maestría del pájaro cosmogónico, como muchos llamaban a su mentor y su guía. Su condiscípulo, Johann Wier, era también importunado por este seudocosmogónico y nunca congeniaron bien. En fin, todo en él era desagradable y fraudulento. Yo mismo le recuerdo con repulsión a pesar de que mis muchos años de vida me han dotado de una comprensión y paciencia infinitas para con los perdedores.

EL PIRATA VIEJO

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Por fin llegamos a las islas bienaventuradas. Deseosos de bajar, abandonamos las tareas marineras antes de tiempo. Al desembarcar un pájaro nos auguró la incertidumbre del paisaje, sin embargo corrimos hacia los ansiados antros de la lujuria.

Ahora que no viene el sueño y, mientras fumo el último habano, recuerdo aquella noche en el cabaret, entre el humo y el sabor a carmín, el rancio olor de la madera y el pegajoso calor del Sur. Ahora, mientras atizo los carbones, aún oigo la música. Estabas allí. El vestido negro escotado y tu coquetería de gallina. Yo era como un adorno, quizás tu perrito de compañía. Enseguida te olvidabas de mí. Te miraba a través del cristal del vaso que yo vaciaba trago a trago. Era mi canina actividad, entre el tráfago de sonrisas, gestos inútiles y mutuas complacencias con patas de la hipócrita vida social. Y luego el olvido, el sueño, la resaca. Ahora ejercito esa misma canina actividad sin ver más que fantasmas ahogados tras el cristal del vaso. Bebo el penúltimo trago y de nuevo me asalta una inquietante palpitación. Miro de reojo a mi alrededor a la vez que me apuro con un sorbo más largo y más rápido.

De nuevo la niebla ensombrece la luz de la luna. El viento en cambio se ha calmado. Ya no traquetean las ventanas con ese horrísono palpitar de ogro palmípedo. El fuego crepita aún más vivamente que antes. Acerco el butacón a la chimenea. Me acurruco en él poniendo una manta sobre mis piernas. Quizás se acerque el sueño. Un trago más… El último. Intento dejarme hipnotizar por las llamas y llegar al último recuerdo.

Era sin duda la incertidumbre del paisaje de aquellas islas la que nos hacia zozobrar todas las noches en tu cama. Ahora lo comprendo, después de tantos años y de tantos naufragios amorosos.

VENUS

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Venus, Venus… La conocí en mi primera visita al Olimpo. Ojalá y no la hubiera conocido jamás. Su belleza era tan irrefrenable para los instintos como la necesidad de alas para los pájaros. Ceñía, como único vestido, un voluptuoso cinturón confeccionado con plumas de cisne que resaltaba su indefinible pero sicalíptico color de piel.