Este año, la carta a los Reyes Magos puedes enviarla a la Rey Juan Carlos

Ante la demanda de títulos a título lucrativo, la Universidad Rey Juan Carlos ha abierto un buzón en el que todos los españoles podrán escribir esta navidad su carta a la Rey Juan Carlos.

La universidad sostiene que tiene títulos para todos y que ningún español tiene que desconfiar porque los reyes no son los padres, es la Rey Juan Carlos.

La contrapartida es que los renos de Papá Noel se han puesto en huelga. Ante esta competencia es imposible, han declarado.

Primeras noticias de Trhea

Hola, soy Alexa Smith McAll, nací en Cambridge el día de año nuevo de 2002, aunque casi recién nacida mis padres se trasladaron a Granada en el sur de la Península Ibérica. Descubrí Trhea el 31 de diciembre del año 2002, justo un año después de mi nacimiento. Desde entonces se ha convertido en una obsesión. He viajado infinidad de veces allí. Cada vez que lo hago descubro nuevas e increíbles cosas que quiero contarles aquí. Voy a intentar ser sistemática aunque no se si lo conseguiré, pues es un mundo inclasificable a cuyos lugares y personajes he tenido que etiquetar de alguna forma que fuera memorable para mi. En la “Geografía de Trhea” haré la descripción de los lugares que he podido observar y en “Historias de Trhea”, lo que he vivido en mis viajes.

AIN
Llamo así a todo lo que no es Trhea, es decir, a este lado del universo que todos conocemos. Probablemente de este lado sepáis mucho más que yo.

AIN SOPH
Este es el límite o la frontera de nuestro mundo con Trhea. Saltándolo entras en ella y recorriendo esta especie de piel que la rodea puedes llegar a cualquier parte de nuestro universo en muy poco tiempo, en milisegundos. Es sencillo y no duele.

Confesiones de un maldito judío errante

llameando bárbara continua hacen someterse sangre gracias ortigas Jesucristo cabeza despertaré decirle son ajusté gruesos bufas veré babilonia vigilia pueblos dije callejas caído puerto cazaremos infortunio siniestra venga nadar embargo pretendéis tiendas ideal humanidad monstruos podido progreso fiebre miseria amables perdida chamusquina tendí magnífica salones cargado apetito consagrado padres

Labrador de oro

A mi padre.

El Guadalén que lo riega,
lo rodea y lo encandila,
en el recodo del río,
sobre el cerro del tizón,
otrora sede de nobles,
de siervos y de poetas,
que hoy es corral de gallinas,
de gallos y de macetas,
en lo alto del castillo,
aunque en ella ya no ara,
ni siembra, ni recolecta,
nuestro Labrador de oro,
el Haza del Moro otea.

Labrador de oro

A mi padre.

El Guadalén que lo riega,
lo rodea y lo encandila,
en el recodo del río,
sobre el cerro del tizón,
otrora sede de nobles,
de siervos y de poetas,
que hoy es corral de gallinas,
de gallos y de macetas,
en lo alto del castillo,
aunque en ella ya no ara,
ni siembra, ni recolecta,
nuestro Labrador de oro,
el Haza del Moro otea.

La vuelta a Verne en 80 Jules

Un 8 de febrero de 1828 nacía en Nantes Jules Gabriel Verne, creador de un género propio en el que, mediante una aventura narrada magistralmente, se describen los grandes avances científicos y técnicos que revolucionaron el s.XIX.
Con 11 años Jules Verne decidió enrolarse como grumete en un barco rumbo a la India: quería saciar su sed de aventuras, huir de su hogar y deslumbrar a su amada prima Caroline. El severo castigo de su padre y la humillación ante su prima y amigos hizo que encauzara su rebeldía hacia la literatura.
Tuvo que ocultar su vocación de escritor ya que su padre no lo veía con buenos ojos: quería que le sucediera como abogado. Se licenció en derecho, pero a su vez, le escribió a su padre:

puedo convertirme en un buen escritor, pero nunca sería más que un mal abogado.

Sufrió dos desengaños amorosos y un matrimonio conflictivo que se traducen en la escasa relevancia de las mujeres en sus obras, incluso a veces con un punto misógino.
En París conoce a Alexandre Dumas que se convierte en su mentor, amigo y protector.
En época de estrecheces económicas se refugiaba del frío en la biblioteca Nacional, donde leía libros y revistas de divulgación científica, así conoció todos los avances de la técnica.
Los héroes de Verne recorren un mundo insólito pero real, enigmático pero comprensible para la razón y la ciencia y, además de un viaje físico realizan un viaje interior.
Su Obra más conocida es La vuelta al mundo en 80 días, novela con la que obtiene el triunfo definitivo y se convierte en el autor más leído y famoso de Francia.
La obra es una reflejo del optimismo de su primera etapa como escritor, en la que cree que el saber científico resolverá todos los obstáculos y reducirá la desigualdad de clases.

Primeras noticias de Trhea

Hola, soy Alexa Smith McAll, nací en Cambridge el día de año nuevo de 2002, aunque casi recién nacida mis padres se trasladaron a Granada en el sur de la Península Ibérica. Descubrí Trhea el 31 de diciembre del año 2002, justo un año después de mi nacimiento.  Desde entonces se ha convertido en una obsesión. He viajado infinidad de veces allí. Cada vez que lo hago descubro nuevas e increíbles cosas que quiero contarles aquí. Voy a intentar ser sistemática aunque no se si lo conseguiré, pues es un mundo inclasificable a cuyos lugares y personajes he tenido que etiquetar de alguna forma que fuera memorable para mi. En las portadas de la «Geografía de Trhea» haré la descripción de los lugares que he podido observar, y aquí, en «Noticias de Trhea», las historias que he vivido en mis viajes.

MORFEO

Hoy he visitado dos casas inhabitables y sus almas vacías.

LAS CASAS Y LAS ALMAS.
La primera es una casa con planta en forma de L que tiene una salida a calles diferentes en cada uno de sus extremos. La casa tiene innumerables habitaciones y pasillos que forman un laberinto difícil de recordar. Hay estancias secas y oscuras pero también las hay húmedas y luminosas, con patios interiores soleados o lluviosos. Sus dos fachadas son viejas y resquebrajadizas. Una de ellas da al campo y se sale por un rústico y viejo portón de madera. La otra fachada da a una calle de ciudad de provincias y su puerta es de madera o hierro, según los días, aunque es de una apariencia mediocre. Es incómodo vivir en ella porque está casi vacía de muebles, desconchada y polvorienta. Tan solo una pequeña parte se usa. El resto es visitada ocasionalmente por dos de los tres moradores: padre, madre e hija. Únicamente la niña recorre con frecuencia los lugares más alejados e inhóspitos y conoce todos sus rincones y laberintos. El padre solo se atreve a recorrerla con su hija por miedo a perderse, aunque se siente atraído por sus enormes posibilidades y le agradan especialmente esos abandonados jardines y patios con galerías acristaladas a los que llega la luz y las nubes. La madre no sale nunca de los dos o tres cuartos principales que dan a la ciudad.
La segunda casa es redonda y alta, con forma de cúpula y una indescriptible arquitectura de estancias interiores. La cúpula está recubierta por una única y continua estantería de libros imposibles de alcanzar ni leer. Nada tiene una función concreta en este alojamiento: se puede dormir, cocinar o bailar, de forma indiferente, en cualquiera de sus múltiple rincones. Aunque hay muros, vigas y escaleras… la separación entre espacios nunca es total ni resulta evidente. A veces se tiene la sensación de que los elementos arquitectónicos cambian a capricho y con desasosiego para algunos de sus habitantes y visitantes. Otros, en cambio, parecen acostumbrados a los cambiantes designios de la mansión. No se sabe si los vanos exteriores son puertas o ventanas. Por cualquiera de ellos se puede entrar y salir. Incontables personas, cada cual más extraña, entran y salen continuamente. Hay gente que vive allí siempre, en su recodo imposible y otros que entran tan solo a curiosear y marcharse. Se cuentan por centenas los cachivaches inútiles que la adornan y a los que los habitantes intentamos encontrar una utilidad para satisfacer una perentoria necesidad del momento: freír un huevo frito con un disco; oler las noticias en un tintero; escuchar música con unas gafas sin cristales; fabricarnos un reloj digital con una caja de cuchillas de afeitar o un smartphone con lo que parecen las pastillas de freno de un coche.

TRABAJO DE CAMPO

Esa era la dedicación de mi padre. Arar, sembrar, segar, recoger aceituna, vendimiar, trillar, moler grano, recoger el aceite, recoger la harina, cultivar el huerto, … Eso era todo y durante todo el tiempo. No había vacaciones, no existía ni como concepto.

MI EPOPEYA RÚSTICA

Nací a las 12 de la noche de un 29 de marzo de 1964, en el oratorio de la Casa grande o Casa de los Manrique. Un oratorio o capilla de la casa solariega de Rodrigo Manrique, en la que su hijo, Jorge, vivió su feliz luna de miel, y que en mi época había sido mancillado, convirtiéndolo en el dormitorio principal de una parte de la casa, que ahora era una corrala de vecinos, de la que mi abuela materna era propietaria de una cuarta parte de la misma.
Nací pues en un pueblo de La Mancha que había recibido sucesivamente el nombre de Belmontejo de la Sierra, Belmonte y finalmente Villa de Los Manrique o Villamanrique. Un pueblo que, en pleno siglo XX, aún permanecía en la Edad Media. En una época más degradada y mísera aún que aquella debido a los estragos de la postguerra española. En la más oscura y profunda España, católica, apostólica y romana, en un lugar de La Mancha, entre la Sierra de Alcaraz y Sierra Morena, de la que me acuerdo con más nubes que claros. Una tierra en donde los maquis y los bandoleros seguían siendo un tema de conversación habitual. En donde las historias de la guerra civil aún estaban vivas y no habían cicatrizado. En donde la pobreza y la roña eran aceptadas como lo más natural del mundo. Un mundo donde no era difícil encontrarse con quinquis, latoneros, familias de cíngaros ambulantes y gitanos sedentarios. Una tierra de paso, el natural entre Andalucía y la Mancha, llena de caminos polvorientos, de repoblación y despoblación, en la que también había «jaros» procedentes de Europa que Franco había traído para «repoblar» y hasta viejos bandoleros de Sierra Morena. En fin, una honrada y leal villa de la España franquista, a la que no llegó la guerra pero sí sus rencillas, enfrentamientos y consecuencias. Un lugar de paso, en el que nunca nadie ha querido permanecer durante mucho tiempo, un territorio sin raíces y sin historia. Un paso fronterizo durante siglos entre moros y cristianos. Una tierra periférica dejada de la mano de cualquiera que por allí pasase, incluidos Don Quijote y Santa Teresa. Una comarca de soles, vientos y piedras oxidados y olvidados, sin más novedades que las pasajeras y aventureras nubes.
De mi familia paterna sé, según contaba mi padre, que procedía de Andalucía. El primer Alfaro que, según él, había llegado al pueblo era el llamado Abuelo Carbonero, un hombre, al parecer, listo y emprendedor que debió hacerse con una buena cantidad de tierras serranas, vírgenes y sin roturar, que mi familia paterna fue convirtiendo en olivares a lo largo de varias generaciones. Yo mismo me enorgullezco de haber participado junto con mi padre en esa epopeya familiar, en esa conversión de una sierra pedregosa, pobre y arisca en productivos y ordenados olivares, plantando, mano a mano con mi padre, 300 olivos, quizás los últimos 300 que se han plantado ya en la familia. Yo por lo menos no pienso plantar más. A los catorce años se acabó mi rural y bucólica epopeya. Yo también estaba allí de paso. De paso hacia ningún sitio.

YO ME BAUTIZO

Un día, no recuerdo cuál, decidí bautizarme yo mismo. Estaba hastiado de que cualesquiera impresentables, empezando por mi padre, pudieran llamarme como les diese la gana a ellos. No señor. No quiero llamarme como los demás elijan, en muchos casos, y gracias al desgraciado nombre de bautismo que eligió mi padre, para burlarse de él, para deformarlo y ridiculizarlo. No señor, me niego a llevar esa cruz. Yo soy libre, puedo elegir, puedo bautizarme como a mi me de la gana. Desde entonces tengo el nombre de bautismo que yo me he dado. Y además todos los nombres que me apetezcan, cada día uno, si quiero. A la mierda, podéis llamarme como os de la gana, pero nunca sabréis el nombre con el que yo contestaré hoy. Es mi impostura frente al mundo, frente a todos vosotros.