Marzo

¿Destino? ¿Almas gemelas? ¿Amor verdadero? ¿Aún vives en la Edad Media?
Se llenó el cosmos de preguntas y quisimos responderlas a todas. No hay respuestas. Sólo preguntas. Sólo el vacío nos inunda.
El problema es que no hay tiempo para todos los “Tú”. Y no todos los versos son de mármol, ni todos los pensamientos son pájaros.
El roce de tu piel es como brisa fresca de verano. El brillo de tus ojos como el amanecer de un niño. Eres todo poesía en mi recuerdo.
El goteo de luz de su mirada. Los profundos mares de su ausencia. La limosna de la yema de sus dedos. Los silencios oscuros de sus labios.
Rozar tu piel y no alcanzarte es espejismo de locura. Y respirar el aire que respiras es como el fuego del desierto que me abrasa.
Las penas flotan por ti en el mar de la distancia incomprensible y en el oscuro bosque de la ausencia como infinita niebla.
Si amas la rosa en su frescura, aprenderás a amarla ya seca y marchita.
Moriré de pena sin tu amor.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tú.
Inalcanzable como una estrella, tan distante como el fondo del mar, invisible como el aire, prácticamente nada…
El esperpento de un esperpento es la realidad.
Son fríos los cuchillos del amor como frío es el viento de esta tarde.
No me sigas, no. No me sigas si no has venido a quedarte. Sólo el que se queda puede llenar el vacío… …para siempre.
Qué bello el infinito abismo, oscuro y limpio como la muerte…
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Vosotros que admiráis la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¿Qué sabéis de belleza y de dolor?
Se apagó el cigarro del día y para siempre será el cadáver y las cenizas de un poema. (A Leopoldo María Panero)
Quiero besar la luna en tus labios.
Tus labios tienen hoy brillo de luna.
La melancolía es el arpa del corazón acorazado.
Ama. Todo lo demás es etcétera.
Mi destino es ser quien soy. ¿Se ha terminado el camino?
Se llenó de tristeza el ojo enamorado, se llenó de amor el ojo triste.

CONFESIONES

No domine más mis horas aquella imagen. salomón visitaba podredumbre mansión dormiremos estaba seres imposible charlé pérfida historia describíroslo poesía promesa cobarde cedrón pensaba despierto solita pecados toda pequeñas llegado vestimenta salón representantes cobardías cubiertas horrorosa villano equívoco malos llorando perfumes ojo marcharme glotonería sensibilidad pliegos influjos comemos época señor carpinteros ese gana menudo hija penetrante condenada carencia ayuda refiere listo ataúd concebibles cosas cadáver escondido otra miserables y tristes obligaciones aparecer amé asuntos astros instructivas encantos tu cristiano conmuevan impuestos espectáculo audacia feroz

Fabrizio Dall’Aglio. No Era La Lluvia…

No era la lluvia, no, no era la nieve

no era el sol no era viento, y la estación

era sólo su reducido espacio

un bosquejo del tiempo, una visión.

 

No era antes, no, no era después

no era noche ni día, se soltaba

y unía en un intervalo vacío

de ti, de mí, de todo cuanto había.

 

No eras tú, no, no era yo

no era boca ni cuerpo mano ojo

sino perdido al fondo de su imagen

el inútil fulgor de una mirada.

 

 

VISITANDO A PINOCHO

Otra de la imágenes que me vienen a la mente cuando pienso en mi abuelo Eugenio fue un día que me llevó con él a ver a un amigo suyo. EL HOMBRE DEL OJO “PACHUCHAO”

Hoy un viejo de mirada extraviada se ha…

Hoy un viejo de mirada extraviada se ha sentado a mi mesa sin decir nada, sin saludar. Fumaba un purito, simplemente. No hablaba. No quería nada. Se ha sentado sin más. Huesos y pellejos parecían una misma cosa. Encorvado y enjuto ha permanecido allí. Al principio me he sentido incómodo, algo violento por esa invasión de mi espacio y mi privacidad. Yo estaba comiendo solo. Disfrutando de una estupenda sepia a la plancha y una cerveza. Oliendo el fresco y el sol de este mediodía preotoñal, simplemente. ¿Qué pasaba por su mente? ¿Qué extraño delirio le ha llevado hasta mi mesa, frente a mí? Mi ojo clínico se ha puesto a escrutar su mirada: demencia senil. ¿Qué tal va el día? He preguntado para iniciar conversación. Tirando. Ha dicho seca pero suavemente. Tal y como está la cosa no es poco ir tirando, he contestado. No es poco, ha replicado sin más y ha seguido fumando su puro hasta el final.

EVOCACIÓN

en este mundo tan ancho tan ajeno
en este Ser tan inescrutable y ausente
cuando en las noches las horas se linchan
y huelo la muerte tanteando mi cuerpo

evocarte me salva

entonces el pájaro que anida en tu boca
me sobrevuela con ojo predador
cae como kamikaze ebrio de sake
y se convierte en catapulta de fuegos

me salva ese dolor tan suave con el que nos tocamos
sentir los cuerpos desnudos dispuestos a arder
tu sexo que diluvia amapolas embriagantes
y mi noble madera cavando hondo entre tus muslos
hurgando en tu pequeño cráter del infierno
hasta que sobreviene un estruendo de laureles
que nos estremece como huracán hambriento
y todo el otoño se convierte en tibio pan

en este mundo tan inescrutable y ausente
en este Ser tan ancho y tan ajeno
cuando la muerte clava los colmillos de su furia
y una lluvia roja está por asfixiarme la garganta
evocarte

me salva

EVOCACIÓN en este mundo tan ancho tan ajeno…

EVOCACIÓN

en este mundo tan ancho tan ajeno

en este Ser tan inescrutable y ausente

cuando en las noches las horas se linchan

y huelo la muerte tanteando mi cuerpo

evocarte me salva

entonces el pájaro que anida en tu boca

me sobrevuela con ojo predador

cae como kamikaze ebrio de sake

y se convierte en catapulta de fuegos

me salva ese dolor tan suave con el que nos tocamos

sentir los cuerpos desnudos dispuestos a arder

tu sexo que diluvia amapolas embriagantes

y mi noble madera cavando hondo entre tus muslos

hurgando en tu pequeño cráter del infierno

hasta que sobreviene un estruendo de laureles

que nos estremece como huracán hambriento

y todo el otoño se convierte en tibio pan

en este mundo tan inescrutable y ausente

en este Ser tan ancho y tan ajeno

cuando la muerte clava los colmillos de su furia

y una lluvia roja está por asfixiarme la garganta

evocarte

me salva

Ayer el sitio estaba bloqueado y hoy me…

Ayer el sitio estaba bloqueado y hoy me encuentro a gente en el spam. En serio, decidme que habéis hecho en mi ausencia. A ver si va a ser verdad lo de que “el ojo del amo alimenta al caballo”.

Muerto

como noche sin sexo
sexo sin gritos
gritos sin cuerdas
cuerdas sin violín
violín sin arco
arco sin iris
iris sin ojo
ojo sin mirada
mirada sin pasión
pasión sin mariposas
mariposas sin alas
alas sin cielo
cielo sin vos
vos sin yo.

Muerto como noche sin sexo sexo sin gritos…

Muerto

como noche sin sexo
sexo sin gritos
gritos sin cuerdas
cuerdas sin violín
violín sin arco
arco sin iris
iris sin ojo
ojo sin mirada
mirada sin pasión
pasión sin mariposas
mariposas sin alas
alas sin cielo
cielo sin vos
vos sin yo.

INT. DORMITORIO

Haiku del insomnio

Ojo en el abismo
Sueños en la almohada
Atrincherados.

CORA

Abriremos bien los ojos

para poder dormir

entre caos disolutos.

DEBORAH

mira, incluso con un solo ojo, hay muchas formas de mirar

Satán

Ojo de Neptuno

Pertrechado de mis armas me dispongo a atacar el ojo gigante de Neptuno. Mi Satán se ha desatado cual mosca cojonera.

SATÁN

Pertrechado de mis armas me dispongo a atacar el ojo gigante de Neptuno. Mi Satán se ha desatado cual mosca cojonera.

SHIVA

La barrera permanece infranqueable.

Última greguería

Ya no es el ojo de Dios el que mira desde el cielo, sino el satélite de Bill Gates.

tamas

Frente a frente
estrellas encendidas
de humor e ironía.
Como desnevados
el ojo del sol y
el mejor momento del día.

tres

—Sí, pero ¿lo evidente es siempre falso?
—No, lo evidente simplemente no resuelve el caso, mejor dicho, los casos…

SE IMPROVISÓ UNA MORGUE

Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.

Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.

Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?

Entablé una discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.

Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.
El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.

El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.

Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.

Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.

Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.

Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa.

Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunté de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.

[Este post es para crear una novela colectiva de forma hipertextual. Los primeros párrafos son de aportación colectiva. Debes añadir tu texto continuando el hilo por donde lo dejan los demás…]

Hoy P está leyendo un libro How we…

Hoy P. está leyendo un libro, How we reason and why we make mistakes. La vemos sentada. Nunca sabremos si está viajando en el metro o lee cómodamente en el salón de su casa. Sólo sabemos lo que nos permite ver un ojo que únicamente registra sus movimientos, el contorno de su cuerpo y aquellos objetos que entran en contacto directo con P., todo lo demás se nos escapa, y tampoco entendemos esta caprichosa selección de la realidad que nos impone el ojo de E., la persona —¿es una persona?— que le sigue, que le observa desde cerca, tan cerca que podemos oír su respiración, casi el latido de su pecho. No entendemos tampoco porqué P. no es consciente de su perseguidor, de su espía, ¿quizás sólo se trate de una diminuta cámara, instalada en una mosca electrónica, quizás es sólo el ojo de un mosquito que revolotea a su alrededor y que de alguna forma nos está haciendo llegar su percepción? Deducimos que hay una voluntad detrás de ese ojo y por eso tendemos a llamarle con un nombre, E., y a considerarle persona, independientemente del medio del que se esté sirviendo para mantener vigilada a P. […]

CHIRÓN 4/5

Hoy P. está leyendo un libro, How we reason and why we make mistakes. La vemos sentada. Nunca sabremos si está viajando en el metro o lee cómodamente en el salón de su casa. Sólo sabemos lo que nos permite ver un ojo que únicamente registra sus movimientos, el contorno de su cuerpo y aquellos objetos que entran en contacto directo con P., todo lo demás se nos escapa, y tampoco entendemos esta caprichosa selección de la realidad que nos impone el ojo de E., la persona —¿es una persona?— que le sigue, que le observa desde cerca, tan cerca que podemos oír su respiración, casi el latido de su pecho. No entendemos tampoco porqué P. no es consciente de su perseguidor, de su espía, ¿quizás sólo se trate de una diminuta cámara, instalada en una mosca electrónica, quizás es sólo el ojo de un mosquito que revolotea a su alrededor y que de alguna forma nos está haciendo llegar su percepción? Deducimos que hay una voluntad detrás de ese ojo y por eso tendemos a llamarle con un nombre, E., y a considerarle persona, independientemente del medio del que se esté sirviendo para mantener vigilada a P. […]

Hoy P. está…

Hoy P. está leyendo un libro, How we reason and why we make mistakes. La vemos sentada. Nunca sabremos si está viajando en el metro o lee cómodamente en el salón de su casa. Sólo sabemos lo que nos permite ver un ojo que únicamente registra sus movimientos, el contorno de su cuerpo y aquellos objetos que entran en contacto directo con P., todo lo demás se nos escapa, y tampoco entendemos esta caprichosa selección de la realidad que nos impone el ojo de E., la persona —¿es una persona?— que le sigue, que le observa desde cerca, tan cerca que podemos oír su respiración, casi el latido de su pecho. No entendemos tampoco porqué P. no es consciente de su perseguidor, de su espía, ¿quizás sólo se trate de una diminuta cámara, instalada en una mosca electrónica, quizás es sólo el ojo de un mosquito que revolotea a su alrededor y que de alguna forma nos está haciendo llegar su percepción? Deducimos que hay una voluntad detrás de ese ojo y por eso tendemos a llamarle con un nombre, E., y a considerarle persona, independientemente del medio del que se esté sirviendo para mantener vigilada a P. […]

Tres

Arquitectura, Carro, Diana, Formas, Números, Ojo

A bird-brain banquet melts bold Mistress Mog
A daring baron pockets precious Mings
A piercing wit would sprightliest horses flog
A wise loaf always knows its humblest crumb
And lessors’ dates have all too short a sum
And let you off from your opinions glum
And loudly sang off-key without a tone
And played their mountain croquet jungle chess
And starve the snivelling baby like a dog
And yet ‘twas he the beggar Fate just flings
As sleeping-bags the silent landscape pave
At five precisely out went La Marquise
Bard I adore your endless monologue
But I can understand you Brother Gog
Do bank clerks rule their abacus by thumb?
Don Pedro from his shirt has washed the fleas
Emboggled minds may puff and blow and guess
‘Ere meanings new to ancient tribes are thrown
Etruscan words which Greece and Rome engrave
Filching the lolly country thrift helped save
For burning bushes never fish forgave
For tea cucumber sandwiches a scone
Fried grilled black pudding’s still the world’s best yum
From playboy Chance the nymph no longer flees
He bent right down and well what did he seize
Her native chauffeur waited in the breeze
He’s gone to London how the echo rings
His exaltation shocked both youth and crone
His nasal ecstasy beats best Cologne
His toga rumpled high above his knees
How it surprised us pale grey underlings
In cognac brandy is Bacardi rum?
In purest cradles tha’s how they behave
In salads all chew grubs before they’ve wings
It’s no good rich men crying Heaven Bless
It’s one of many horrid happenings
Licks round carved marble chops on snails full-blown
Lobsters for sale must be our apologue
Normal one aims to be and share the throne
Nought can the mouse’s timid nibbling save
O Parthenon you hold the charger’s strings
Oh how oh how he hates such pilferings
Old corned-beef’s rusty armour spreads disease
Old Galileo’s Pisan offerings
On fish-slab whale nor seal has never swum
One gathers rosebuds or grows old alone
One misses cricket hearth and croaking frog
One tongue will do to keep the verse agog
Or grinning like a pale-faced golliwog
Platonic Greece was not so talentless
Poor reader smile before your lips go numb
Poor Yorick comes to bury not address
Proud death quite il-le-gi-ti-mate-ly stings
Rejecting ermine to become a knave
Replies like this the dumbstruck brain may tease
Signalling gauchos very rarely shave
Since Elgin left his nostrils in the stone
Socrates watched his hemlock effervesce
Soliloquies predict great things old chum
Staunch pilgrims longest journeys can’t depress
Such merchandise a melancholy brings
Suits lisping Spanish tongues for whom say some
That every verbal shock aims to deprave
That horde of crooks felt they’d more right to own
That suede ferments is not at all well known
The acid tongue with gourmet’s expertise
The bell tolls fee-less fi-less fo-less fum
The colonel’s still escutcheoned in undress
The country lane just thrives on farmyard mess
The fasting fakir doesn’t smell the less
The fertile mother changelings drop like kings
The geneologist with field and fess
The leaning linguist cameramaniac sings
The marble tomb gapes wide with jangling keys
The nicest kids for stickiest toffees crave
The peasant’s skirts on rainy days she’d tress
The roundabout eats profits made on swings
The showman gargles fire and sword with ease
The Taj Mahal has trinkets spice and gum
The thumb- and finger-prints of Al Capone
The Turks said just take anything you please
The wild horse champs the Parthenon’s top frieze
They both are right not untamed mutterings
Though bretzels take the dols from board-room drum
Th’outrageous Thames a troubled arrow slings
Through snobbish growing round her hemline zone
Till firemen come with hose-piped tidal wave
To break a rule Brittania’s might might waive
To one sweet hour of bliss my memory clings
To prove mamma an adult with a tress
Upon his old oak chest he cuts his cheese
Ventriloquists be blowed you strike me dumb
Watching manure and compost coalesce
We’ll suffocate before the epilogue
Were pots graffiti’d over by a slave
What things we did we went the whold darned hog
When dried the terrapin can naught express
When flame a form to wrath ancestral gave
When masons clutch the breath we held on loan
When one with t’other straightaway agrees
Where no one bothered how one warmed one’s bum
While homeward thirsts to each quenched glass say yes
While sharks to let’s say potted shrimps are prone
Whiskey will always wake an Irish hog
With cherry pips his cottage floor is sown
With marble souvenirs then fill a slum
With quill white-collared through his life will jog
Yet from the City’s pie pulled out not one plum

TAROT

La fuerza del Tarot reside no tanto en su capacidad de explicar y predecir, cuanto en su capacidad para crear combinaciones de historias y universos. En ese sentido es más parecido a un complejo mecano infantil, un juguete para construir mundos, objetos e interpretaciones que un sistema de explicación universal -como muchos de sus estudiosos han pretendido. Que, a veces, la realidad se parezca al Tarot no es una refutación de lo dicho sino, muy al contrario, la confirmación de que la realidad también es una combinación aleatoria de elementos como lo es el propio Tarot. Personalmente prefiero, al igual que Italo Calvino, utilizarlo como juego para la creación literaria que como instrumento profético o interpretativo. Véase, como ejemplo de su potencia creativa, su mapa de conceptos, que permitió a Temístocles de Alejandría llenar cientos de papiros enrollados, por desgracia hoy perdidos, y que yo, el judío errante, leí con avidez de adolescente mientras permanecí como discípulo suyo.

Acróbata, el Ahorcado, el Carro, Color positivo-negativo, Destrucción, el Diablo, Dodecanario, el Emperador, la Emperatriz, el Enamorado, el Eremita, las Estrellas, la Fuerza, Gran Sacerdote, Gran Sacerdotisa, Imagen del mundo, Inversión, el Juglar, el Juicio, la Justicia, Lámpara, Letras, el Loco, la Luna, la Muerte, el Mundo, Naipes, Nudo, Números, Ojo, la Rueda de la Fortuna, Simbolismo fonético, el Sol, Sombrero, la Templanza, Torre, la Torre herida por el rayo, Zodíaco

El aviador cojo

En la esquina, tras el contenedor de basura, de pie, con las piernas cruzadas, mira a un lado y a otro de la calle, está esperando a alguien. Gorro de aviador decimonónico, gafas de cristal grueso tras el que se adivina su estrabismo de cartero, por mirar a un lado y a otro de la calle, una pierna más larga que la otra que le hace cojear. Una bolsa de papel de unos grandes almacenes colgada en la mano. Mirada extraviada, como un cartero que mira con un ojo a la carta y con otro al número de la puerta, como un espía, como un novio desesperado de esperar. Mira a un lado, mira a otro, nadie aparece, espera a alguien que nunca viene. Todas las tardes, hasta las diez o más, depende del frío, del aguante, de la esperanza de que ese alguien venga, pero que nunca viene. Luego se aleja poco a poco por la calle, siempre en la misma dirección. De vez en cuando vuelve otra vez la vista. Es inútil nadie viene, o mejor dicho, ese alguien no viene. Sigue andando con su cojera unos pasos más para volver de nuevo a esperar. Y si viniera ahora, mientras me voy. Tiempo perdido irremisiblemente. Pero no viene. No viene. No viene. Otra vez, unos pasos más, quizás ahora venga, esperaré aquí, en mitad de la calle. Presiento que hoy vendrá, justo cuando me haya alejado, cuando ya no me vea, cuando ya no me encuentre aquí. A la vuelta de la esquina. ¿Cuándo vendrá? Ya es tarde. Tengo que irme. Debió venir más temprano que yo. Mañana vendré más temprano. Sé que tiene que venir, que tiene que pasar por aquí. Algún día. Mañana. Seguro. Mañana. Mañana viene. Su voz, he oído su voz. No, no es. ¿Y si viene cuando me aleje? Espero… no, ya no espero más.

—¿Vamos, cariño?
—No… no. No viene.
—¡Joder, tío, vale!

Ojo

Entra por el ojo, es un botón… de muestra.

OJAL

La ciega pestaña del ojal siempre quiso tener ojo y no botón, ni viga, ni paja.

Thásos

Esta isla
es un regalo
para el ojo ciclópeo
pero también
el adormecido canto
de los últimos grillos del otoño.

EXT. THASOS – DÍA

Esta isla
es un regalo
para el ojo ciclópeo
pero también
el adormecido canto
de los últimos grillos del otoño.

Ojera

Ojera: bolsillo pequeño para el ojo salido.

Nota

Mirada de cartero: un ojo en el sobre y otro en el número de la puerta.