Los prejuicios son como las moscas Se posan…

Los prejuicios son como las moscas. Se posan en cualquier sitio.

A Manuel Moreno‚ÄĒla mitad quijotesca de mi sancho‚ÄĒ…

A Manuel Moreno‚ÄĒla mitad quijotesca de mi sancho‚ÄĒ por su ARMON√ćA Y ESTRAGO publicado en Editorial Renacimiento (Sevilla, 2015)

I

Bien jóvenes descubrimos
el ESTRAGO, la infamia,
la piedra de Sol envenenada,
el c√°liz de heces, desalmado,
la mosca en las heridas,
la in√ļtil oraci√≥n de los vencidos…

Tan s√≥lo nos quedaba la palabra…

Y escribimos con l√°grimas de sangre
un salmo de cristal y meteoros,
el acerado himno de las sombras,
la descarnada balada del amor,
la invencible oda de sol
de la ARMON√ćA.

II

Nuestras máscaras son un espejo: lo que hay dentro hoy, estuvo fuera ayer; y ayer estaba dentro, lo que hoy sale hacia afuera. El tuétano de cada uno, son las almas de los demás que pasan por el prisma de nuestra apariencia. Cada poeta es esencia de sus poetas, o dicho de otra forma, la sombra chinesca de sus huesos. La cicatriz del presente es dolor y goce infringido que nos devolvemos, multiplicado o dividido, por nuestras especulares máscaras. Así, sembramos cada día, mutuamente y en soledad, el verso robado de nuestra panegírica elegía.

Salud, hermano.

SEMBLANZA Y PO√ČTICA A Manuel Moreno‚ÄĒla mitad quijotesca…

SEMBLANZA Y PO√ČTICA

A Manuel Moreno‚ÄĒla mitad quijotesca de mi sancho‚ÄĒ por su ARMON√ćA Y ESTRAGO publicado en Editorial Renacimiento (Sevilla, 2015)

I

Bien jóvenes descubrimos
el ESTRAGO, la infamia,
la piedra de Sol envenenada,
el c√°liz de heces, desalmado,
la mosca en las heridas,
la in√ļtil oraci√≥n de los vencidos…

Tan s√≥lo nos quedaba la palabra…

Y escribimos con l√°grimas de sangre
un salmo de cristal y meteoros,
el acerado himno de las sombras,
la descarnada balada del amor,
la invencible oda de sol
de la ARMON√ćA.

II

Nuestras máscaras son un espejo: lo que hay dentro hoy, estuvo fuera ayer; y ayer estaba dentro, lo que hoy sale hacia afuera. El tuétano de cada uno, son las almas de los demás que pasan por el prisma de nuestra apariencia. Cada poeta es esencia de sus poetas, o dicho de otra forma, la sombra chinesca de sus huesos. La cicatriz del presente es dolor y goce infringido que nos devolvemos, multiplicado o dividido, por nuestras especulares máscaras. Así, sembramos cada día, mutuamente y en soledad, el verso robado de nuestra panegírica elegía.

Salud, hermano.