UN DIOS CON MONO DE DESDICHAS

greguerías

Agrandadme y llenadme la jornada
de occidentales orgullos,
aunque enorme y blanca,
la olfateaba desde los remos hasta el título.
Y ya no me pesa el método
por el que ahogo, despierto,
la espantable glotonería
de las repúblicas que ignoro
o los tugurios desdichados de la realeza
o de la caída Francia jacobina,
ni a los topos enfada que escape de esos perros,
incluso, rodeado por su armados dientes llameando,
no comercio de llenos y roídos,
para contemplar el espectáculo de pie, a las malas,
los míos no desprecio contra el saltimbanqui del bautizo
sino bajo raíces preguntándome,
más volviendo haré una hoguera con adormideras
para que un dios calme su mono de desdichas.

HACIENDO EL AGOSTO

relatos

Agosto, julio , calor, siega, hoz, dedales de cuero, era, trilla, mies, parva, montones de trigo, carro, mulos, trilladora, siesta, viento, botija, almuerzo, horca, horqueta, pala, raedera, amontonar, fanega, media, sacos, sogas, acarreo, aventado, padre, tíos, abuelo, primos, dormir en la era, estrellas, cuentos, imaginación, mi mono azul vaquero,

Calle Ballesta, Esquina a Desengaño (C/BED)

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Tres ejecutivos en viaje de negocios, dos rubias rellenitas, una oriental vendiendo flores, un calvo orondo y sonriente, un señor de mediana edad con aspecto de lobo de mar, dos camareras con cofia y delantal, un tipo con la cara cruda, un pedigüeño, un poeta de mesa y pasacalles, un extraviado o un curioso con cartapacios y carpetas, un sherlock holmes vestido de travesti coqueteando con un watson engominado, una pareja de maduros abuelitos, un banquero estirado y barrigudo de ciento quince kilos discutiendo con un yonki torcido, desdentado y flaco de cuarenta y siete, “Rompetechos” con su mono blanco manchado de pintura, un cocinero chino con un cuchillo… y el barman, con cara de aburrido?

EXT. CALLE – DÍA

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CALLE BALLESTA ESQUINA A DESENGAÑO (C/BED)
Tres ejecutivos en viaje de negocios, dos rubias rellenitas, una oriental vendiendo flores, un calvo orondo y sonriente, un señor de mediana edad con aspecto de lobo de mar, dos camareras con cofia y delantal, un tipo con la cara cruda, un pedigüeño, un poeta de mesa y pasacalles, un extraviado o un curioso con cartapacios y carpetas, un sherlock holmes vestido de travesti coqueteando con un watson engominado, una pareja de maduros abuelitos, un banquero estirado y barrigudo de ciento quince kilos discutiendo con un yonki torcido, desdentado y flaco de cuarenta y siete, “Rompetechos” con su mono blanco manchado de pintura, un cocinero chino con un cuchillo… y el barman, con cara de aburrido?

Rompetechos, el pintor

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Hace un domingo perfecto de mayo, aunque estamos en invierno. El sol es radiante, el cielo es esmeralda y se respira un aire limpio y agradable que invita a salir a la calle. Hoy es un día raro y especial, hasta Rompetechos, que siempre va con su mono blanco manchado de pintura, lleva traje. No creo que se lo haya puesto para ir a comprar la comida a los dieciocho gatos, dos perros y una cacatúa muda que viven en su casa, aunque eso es lo que parece llevar bajo el brazo.