CONFESIONES 14. Círculo de piedra

bruto nuevo pereza volver playas novelas lóbrego hemos trabajar sofismas atacando ambos cólera minuto oyen encantamientos desmenuzar tristemente desgracia egoísmo sienes hacía cuadrado arrastraba terrenal tiranos ellas millones poseo círculo de piedra innoble avellanos caen piedra pondrían tiene rebaños prohibían explosión brazos enorme reino ahorrará conoceré trabajo canciones torpeza quemadores paciencia muchas éxtasis somos guardarse traer preciosos músicas cuántas suspiros marchado misma logré terror cirios

Toca El Piano. James Rhodes

Sólo necesitas dos manos. Un simple teclado o un piano Steinway. Unos 45 minutos al día durante seis semanas. Y ganas. Ganas de lograrlo.

Olvida el móvil, cierra el ordenador, apaga la televisión. Silencio. Toca el piano.

PARA ARIANE

Vía Láctea
obstinado relámpago en la noche
terrible soldadura de universo
fulgor fosilizado.
Vía Láctea
hormiguero de hidrógeno remoto
ingrávida culebra de luciérnagas
antigua cicatriz.
Vía Láctea
espinazo de cúmulos e incienso
procesión de temblores diminutos
arañazo de leche
Vía Láctea
empedrado de plata sideral
Nilo copiado arriba muy arriba
pajarera de arcángeles.

LAS ESTRELLAS

Cuesta creerlas hinchadas de hidrógeno,
grávidas de helio y de sustancias cósmicas,
explotando en la bóveda del cielo.
Cuando las vemos desde aquí,
parecen los ojillos de peces diminutos,
parecen tan tranquilas y pequeñas,
que dan ganas de invitarlas a cenar,
de arroparlas con nuestras viejas mantas,
de dejarlas que duerman
hasta el mediodía,
de decirles que aguanten,
que no se dejen borrar
por ese azul que acaba
quemándolas de ozono,
vistiéndolas de día.
Pero yo sé el secreto de su nieve
y es que solo florece en las tinieblas.
Sea, humilde estrella.

El triunfo de los mediocres

Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es de todo punto necesario, hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros. 

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.  
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. 
 Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros. 

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. 

  • Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.
  • Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. 
  • Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
  • Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo seis veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. 
  • Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
  • Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. 
  • Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. 
  • Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida. 
  • Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza. 
  • Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad. 
  • Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo. 

  
ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)

Nace desde lo más profundo de mi ser…

Nace desde lo más profundo de mi ser este sentimiento de estar y no estar, en donde el alma rota se conjuga con una herida en el corazón que se niega a cerrar. Acaso importa encontrarme o no aquí?? no importa en donde este, si mi alma llora tu ausencia y sufro por no tenerte a cada día, cada minuto me pregunto en donde estarás, si acaso te acuerdas de mi…