un viento cimarrón…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de pálido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sofá
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando más joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la música del céfiro
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo está dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia mañana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja más vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
ágil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala única de águila
chica furtiva del viernes
aunque ¿quién sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
según se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de otoño
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transeúnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
—y qué?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¿por qué sobre mí?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte está eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
mágica mujer de rojo
si se empaña
por el crepúsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quizás por eso está
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo más seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¿soy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
—día tras noche—
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor aún?
lloreando cencellada
más sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo soñar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
más viva, más desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
más me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
está luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sueño en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sueño del terafante
en voz alta y sonora
—absurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro lágrimas
¿alguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave montaña
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Moscú
nuestro fuego rezonga
el banquero araña su ábaco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
—¡oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la cúpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
—¡abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y soñar
veo mi palabra perdida
háblame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
«allegro ma non troppo»
con sanguino añejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi satán desatado
postreramente
sin soñarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
más cerca aún, más cerca
pero di que serás mía
abrázame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con lágrima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¿cómo reparar un corazón roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¡ay la leche!
hay señales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¡toma castaña, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de harápos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
—las olas están rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con párpado de escarcha
niño de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto más me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no será alcanzable
—la savia no está lejos
un silencio invisible
capitán Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su satán, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo más veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es fácil de amar
radiante por el áureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las enseñanzas de Orfeo
fascinando sin más
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

EXT. CABAÑA – DÍA

juego

Una extraña casa con una sola puerta al lado de un gran acantilado que cae vertical al mar con un cruce de caminos en la parte alta cerca de un bosque. Hay un carro destrozado en la calzada romana, una maza dejada en el tronco de un árbol y una balanza con espada en la pared de la casa. Rumor de las hojas del bosque. Murmullo de viejas comadres.
TXT (SUBTÍTULOS): “GeburahPotest” (Potestades del juicio)
Se encuentran con el comerciante LAMED y la juez KAPH.
El avaro y viejo comerciante LAMED, que quiere casarse con la bella CHETH, convence a ZAYN, fanfarrón pero tonto, para que mate a TAU.
KAPH, que es la madre de CHETH, está de acuerdo.
Llegan nuestros protagonistas y sorprenden en la conversación a los personajes.
KAPH
¿Seguro que saldrá bien?
LAMED
Ya está todo arreglado. Tú déjalo de mi cuenta.
KAPH
No pueden sospechar de nosotros.
LAMED
Tranquila, futura suegra, no tienes que preocuparte de nada.
LAMED se dirige a ZAYN.
LAMED
Entonces, tú le retas y le matas.
ZAYN
Pero…
LAMED se frota las manos maliciosamente y traga saliva ruidosamente.
LAMED
Nada de peros.
El rigor de un guerrero como tú no admite peros.
Tienes que acabar con él.
Ah, y olvídate de ella.
No te conviene en absoluto.
Está enamorada de otro.
TAU ha sido colgado por los bandidos y descolgado por.
KAPH
Silencio, alguien llega.
ZAYN, con miedo
Eh, ¿Quién anda ahí?
LAMED
¡Ah, son ellos!
KAPH
¡Ajá, por fin aquí!
LAMED
¡A ellos, a ellos!

INT. CLOACA

juego

Panorámica circular de la antesala del infierno, un salón esférico con las siete puertas que conducen a las estancias del infierno, luciferina con un grifo mitad águila y mitad león, satánica con una serpiente de escamas azules, mammonea con una reproducción mecánica del vellocino de oro, asmodeica con una sirena provocante, belcebudina con un toro asirio con rostro de hombre barbado, laviatánica con un sapo gigantesco vestido de terciopelo escarlata y belfegorina con cuatro simios alados sujetando unas angarillas. Gritos, llantos, lamentaciones, fuego del infierno, risas sarcásticas, ruido de instrumentos de tortura.
SAMECH ATO, el Gran Detritor y sus siete ayudantes -LUCIFER, SATANÁS, MAMMÓN, ASMODEO, BELCEBÚ, LEVIATÁN y BELFEGOR.
Llegado a la Gruta abismal, el infierno, TAU se enfrenta a su pesadilla más temida y sufre una experiencia de muerte.
Es el descenso a los infiernos de los siete pecados capitales.
Al entrar al mismo únicamente se puede salvar si posee el talismán apropiado, que se consigue habiendo confesado el pecado correspondiente al gran sacerdote HEH.
En caso contrario se sufrirá un castigo acorde con el pecado capital cometido.
Por lo tanto el protagonista se expone a cada uno de los siete castigos posibles y tiene la posibilidad de salvarse o de condenarse a los mismos.
La cueva conduce al escondite secreto de los Detritor, los cuales tienen raptada como esclava a la emperatriz.
Descubren a TAU y le torturan para saber quién es y que pretende.
Nuestros amigos entran por una Puerta con una ciudad en ruinas en relieve y que pone “Tipharética”.
TAU
Aquí huele a chamusquina.
BODOS
¿Quieres dejar de hacer tanto humo, lince? Estropeas mis circuitos.
TAU
¿Yo? ¡Tú eres el que apestas a azufre, hojalata!
SAMECH (OFF)
¡Ja, Ja, Ja, el deseo, los bajos instintos, la perversión, el desorden, la magia, la elocuencia, el comercio, el misterio y las artes mágicas os han traído hasta mí, el Baphomet de los templarios, incautos jovenzuelos!
TAU
Ah, que miedo me da… Mira como tiemblo.
SAMECH (OFF)
Me hicieron guarda de viñas y mi viña que era mía no guardé.
BODOS
¡Venga ya! Deja de hacerte el gracioso.
TAU y BODOS, a la vez
¡Si has sido tú!
¿Yo?
LOS TRES
¿Quién ha dicho eso?
El diabólico SAMECH aparece como macho cabrío en las negras patas y roja cabeza, mujer en los senos y brazos, escamas verdes en los flancos, alas azules de forma membranosa.
SAMECH
Ja, ja, ja, ja, ja.
Ahora veremos si os libráis de nuestros exquisitos castigos.
(iu, iu, iu, iu, Ugiqu taqamir re ir lezqúer ca muarsqir avpuirisir bursifir).
SAMECH Desaparece.
TAU
Qué mal educado.
BODOS también desaparece.
TAU
¡Vaya, otro mal educado!
TAU desaparece también y queda TAU solo.
TAU
Eh, ¿¡Qué pasó!? ¿Dónde fueron, amigos? No me dejéis solo.
SAMECH
¡No hay escapatoria, pollino, aquí no hay vuelta atrás!

CONFESIONES 8

greguería

declaración tarea volviendo individuos vino representaba general cesar dulzura metal nunca ferdinando cambiado cambiar iremos duerma innumerables hora viejos cobardes cerebro nada campo valles arrastraré subir correctas acecho ser debía idiota adiós cantar súbitamente expresiones miedo alimentado desaparezca borran habiéndome momento veces Juana repetir dispersando países solas calma vez crujir hambres incienso va condenación parecían huida suele ciencia políticos hablar

MORFEO

relato

Hoy he visitado dos casas inhabitables y sus almas vacías.

LAS CASAS Y LAS ALMAS.
La primera es una casa con planta en forma de L que tiene una salida a calles diferentes en cada uno de sus extremos. La casa tiene innumerables habitaciones y pasillos que forman un laberinto difícil de recordar. Hay estancias secas y oscuras pero también las hay húmedas y luminosas, con patios interiores soleados o lluviosos. Sus dos fachadas son viejas y resquebrajadizas. Una de ellas da al campo y se sale por un rústico y viejo portón de madera. La otra fachada da a una calle de ciudad de provincias y su puerta es de madera o hierro, según los días, aunque es de una apariencia mediocre. Es incómodo vivir en ella porque está casi vacía de muebles, desconchada y polvorienta. Tan solo una pequeña parte se usa. El resto es visitada ocasionalmente por dos de los tres moradores: padre, madre e hija. Únicamente la niña recorre con frecuencia los lugares más alejados e inhóspitos y conoce todos sus rincones y laberintos. El padre solo se atreve a recorrerla con su hija por miedo a perderse, aunque se siente atraído por sus enormes posibilidades y le agradan especialmente esos abandonados jardines y patios con galerías acristaladas a los que llega la luz y las nubes. La madre no sale nunca de los dos o tres cuartos principales que dan a la ciudad.
La segunda casa es redonda y alta, con forma de cúpula y una indescriptible arquitectura de estancias interiores. La cúpula está recubierta por una única y continua estantería de libros imposibles de alcanzar ni leer. Nada tiene una función concreta en este alojamiento: se puede dormir, cocinar o bailar, de forma indiferente, en cualquiera de sus múltiple rincones. Aunque hay muros, vigas y escaleras… la separación entre espacios nunca es total ni resulta evidente. A veces se tiene la sensación de que los elementos arquitectónicos cambian a capricho y con desasosiego para algunos de sus habitantes y visitantes. Otros, en cambio, parecen acostumbrados a los cambiantes designios de la mansión. No se sabe si los vanos exteriores son puertas o ventanas. Por cualquiera de ellos se puede entrar y salir. Incontables personas, cada cual más extraña, entran y salen continuamente. Hay gente que vive allí siempre, en su recodo imposible y otros que entran tan solo a curiosear y marcharse. Se cuentan por centenas los cachivaches inútiles que la adornan y a los que los habitantes intentamos encontrar una utilidad para satisfacer una perentoria necesidad del momento: freír un huevo frito con un disco; oler las noticias en un tintero; escuchar música con unas gafas sin cristales; fabricarnos un reloj digital con una caja de cuchillas de afeitar o un smartphone con lo que parecen las pastillas de freno de un coche.

DEBORAH

greguería

Si tienes miedo, busca protección,
en mi lado izquierdo, el del corazón.
Si arde tu cuerpo, pon mi mano en él
y traza un dibujo de agua en tu piel.
Si estás cansado, duerme junto a mí:
cuando te despiertes, yo seguiré aquí.
Pero por la noche no digas: te quiero,
que desnudo es fácil parecer sincero.
Espérate al día para que se pueda
disipar la niebla y ver lo que queda.

VAU

greguería

Eramos un desastre. Sin embargo, eras mi desastre, mi hermoso caos, eras mío y ese camino a tu lado lo llevé con dignidad, honestidad, entrega y amor. Eramos como la noche y el día, como el cazador y el lobo, en franca rebeldía de este amor que nos construía y nos daba miedo, una clase de miedo distinta a la de los demás. A veces la perfección atemoriza, porque no quieres perderla.

Siento elevarme hacia lo negro lo negro de…

greguería

Siento elevarme hacia lo negro,
lo negro de mi cuerpo que más pesa.
Que pesa en el averno del cielo,
del cielo más profundo y más verde.

Verde de la muerte que me acecha
y acecha en los colores de las grietas,
grietas que perfilan los horrores,
horrores que definen nuestros gestos.

Gestos de odio ante el miedo,
miedo que nos come y nos ata,
nos ata como muertos que somos.

Que somos vivos, eso sin duda.

El Espejo

greguería

De repente desperté de lo que creí era un sueño,
Sorprendida e inmóvil divisé el momento,
Me extrañe al ver un espejo,
Tan grande, tan perfecto,
Que mi cuerpo ante él era pequeño,

Así pequeña e inútil
Me senté en medio,
Y mirándome fijamente
Supe que aún estaba durmiendo,

Atrapada por otro sueño,
Un sueño vano y sin recuerdo,
El sueño de mi sueño,
¡Despertar quiero!

Me inquieta ese espejo,
Logro verme claramente,
Y me asusta el ofenderme,
Miedo tengo a conocerme,

Profundizar en lo que se esconde
Tras esa mirada enorme…
Hasta que de la nada finalmente,
Logro ver como se mueve,

Y atrapándome entre miles,
De voces sorprendentes,
Consigo abrir mis ojos insistentes,
En no seguir el juego que mi mente,
Intenta al acorralarme en esos sueños…

“Poderosos encuentros, atormentoso Espejo”
¡Mi mente, mi voz, mi interior… Yo!

Por: DayLove

Arriesgarnos

greguería

[…] Porque si no os arriesgáis para conseguir algo nuevo y diferente, difícilmente conseguiréis nunca nada nuevo o diferente. […] Tener esperanzas es arriesgarse a perderlas; amar es arriesgarse a no ser correspondido; invertir es arriesgarse a perder: comprometerse es arriesgarse a no lograrlo… En definitiva, vivir es arriesgarse a morir. Si no arriesgamos nada, es probable que evitemos sufrimientos y preocupaciones, pero no aprenderemos, no sentiremos, no cambiaremos, no amaremos, no creceremos, no prepararemos ni viviremos. ¡Sin arriesgarnos, nos encadenamos a nuestro propio miedo al fracaso! Es así como nos convertimos en esclavos de nuestra falsa seguridad y perdemos la verdadera libertad. […] La vida es un camino basado en la confianza. Sin ella, no podríamos seguir andando.

Álex Rovira Celma – Los 7 poderes

Mas que vencer tus miedos…

greguería

Fragmento de un libro estupendo que recomiendo a todos, nos ayuda a buscar en nuestro interior, Los 7 Poderes, de Álex Rovira Celma.

[…] Más que vencer tus miedos, mejor escúchalos y convéncelos. Siempre tendrán algo importante que decirte, pues te hablarán de tus anhelos más profundos. […] El miedo a perder te hace perder. A través del miedo creamos dragones interiores que, sin darnos cuenta, nos limitan. De este modo, vivimos una vida llena de restricciones impuestas por nosotros mismos y creemos que eso es lo único que existe. Nuestra más pesada carga no son los retos que nos presenta la vida, sino los monstruos que creamos a través de nuestros miedos, nuestras dudas, inseguridades y limitaciones. […] Ve más allá de tus limitaciones, convence a tus miedos, habla con tus dudas y escucha tus inseguridades. Cuando lo hagas verás que cada reto que aceptes será una elección que te hará crecer y te darás cuenta de que, despejado el temor, el reto se convertirá en una extraordinaria oportunidad.

A.M.D.G.

relato

Era Caín, el hombre. Era Lilith, la mujer. Ambos eran depravados, insanos, perversos. Pero ellos sobrevivieron a todo. Habían inventado al dios que adoraban los demás. Eran los Sumos sacerdotes de un culto satánico vestido de piedad, coronado por la exaltación del dolor, ungido de la debilidad y la desdicha, alimentado por el miedo. Los había que incluso se atrevían a llamarlo el cuento de la cigarra y la hormiga. Las hormigas trabajaban incansables, las cigarras cantaban y bailaban. Las hormigas pagaban impuestos, las cigarras los evadían a paraísos fiscales. Las hormigas madrugaban, se desvelaban, sufrían. Las cigarras dormían hasta mediodía, trasnochaban, disfrutaban. Sometían a sus huestes a cuarenta años de hipoteca mientras ellos blanqueaban su dinero al diez por ciento tras cuarenta años de farras y desmadres. Y el cuento seguía dando sus frutos…. Ad Maiorem Dolar Gloriam. Amén.

MAL VAO

greguería

Era como la muñeca de plástico que transportaba en el asiento de al lado: insensible, rígido, aséptico y de una aparente belleza inmarcesible de PVC. Daba asco, eso era todo. No un asco a lo nauseabundo, ni a lo orgánico, como puede dar asco una mierda -seamos claros. Era más bien un asco a lo gore, a lo terrible, a lo malvado. Un asco hecho de miedo, terror, náusea.

EL CANTADOR

relato

A los 16 años de edad yo era una persona muy sociable, 40 años después solamente a selectas personas de mi vecindario les trato con simpatía y respeto, ya no frecuento los lugares públicos de diversión en los que haya consumo de licores porque a mí los espíritus me hacen comportarme como realmente soy, yo bailaba muy bien la música de los 70’s y 80’s y al día de hoy hace más o menos 13 años que bailé bien por última vez, bien le llamo a que la gente me coreara y que formara un circulo para verme bailar. Tampoco soy galante con las mujeres para evitar el riesgo de que alguna me interprete bien.
Cuando joven practiqué Lucha Olímpica y Greco-Romana, al mismo tiempo que hacia rutinas con instrumentos de gimnasio para hacer volumen en los músculos; nunca fui muy bueno en la Lucha pero me ayudó a quitarme algunos miedos, nunca tuve un físico de Dios Griego pero mi silueta hasta la fecha es más que aceptable.
La última vez que organicé un club de futbol lo hice para darme el gusto de jugar juntos en un equipo el mayor de mis hijos varones y yo, al poco tiempo de darme el gusto tuve que desistir y ya no alcancé a esperar a mi otro hijo a que cumpliera con la edad. Resulta que ya cuando despejaba con la misma fuerza que cuando era joven, según yo, el balón llegaba apenas a un 70% aproximadamente de lo que yo pretendía y cuando trataba de alcanzar a un jugador como antaño, bueno mejor tenía que jugar mi posición intercambiando posiciones de zona con mis compañeros.
Así que mientras tengan animo y empuje; diviértanse que con el tiempo es cierto que viene lo que la gente cree que es madurez, seriedad, y responsabilidad. Lo cierto es que lo que llega es la vejez.

La capacidad de soñar y la determinación son…

greguería

La capacidad de soñar y la determinación son elementos útiles y necesarios para desenvolverse en esta dimensión, en este universo….. en esta vida. Se requiere valor para vivir. Se requiere valor para perseguir los sueños. Y todo aquel que tiene miedo de soñar….. seguramente es por que se ha topado con “Freddie Krueger” XD
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Lo dejo Gracias amigos fue un placer Este…

greguería

Lo dejo. Gracias, amigos; fue un placer. Este es el mundo del miedo y de la carne; poner todo mi esfuerzo en algo tan inútil trajo a mi vida sólo desaire y decepción. Fui mi propio verdugo. He ganado en papelerío; he perdido todo el resto. Adiós; que el futuro os sea leve y la posteridad ponga alguna que otra flor sobre vuestra tumba. Es hora de marchar.

Paso la noche muerto de miedo y condenado…

greguería

Paso la noche, muerto de miedo y condenado, entre los monstruos de mis sueños: el entrañable, el autor, el follacabras… Dormido entre fantasmas, no entre mis sábanas, pido la tregua y fumo mi camello. Hasta el humo se vuelve espantoso horizonte de agujeritos negros. Por las rendijas de puertas y ventanas, gotas de viento cruzan sin saludar a nadie. Mariposas se creen mis orejas que, de mosquitos llenas, zumban, zumban, zumban… Y acosado por la devoración triforme de estos fénix sin nombre, cuyo prepucio grana busca la media naranja del moflete, mi cabeza cubro con el yelmo o celada de mi almohada.

CONDENADO

greguería

Paso la noche, muerto de miedo y condenado, entre los monstruos de mis sueños: el entrañable, el autor, el follacabras… Dormido entre fantasmas, no entre mis sábanas, pido la tregua y fumo mi camello. Hasta el humo se vuelve espantoso horizonte de agujeritos negros. Por las rendijas de puertas y ventanas, gotas de viento cruzan sin saludar a nadie. Mariposas se creen mis orejas que, de mosquitos llenas, zumban, zumban, zumban… Y acosado por la devoración triforme de estos fénix sin nombre, cuyo prepucio grana busca la media naranja del moflete, mi cabeza cubro con el yelmo o celada de mi almohada.

Teniente genocida ahasvero

greguería

EL loco estaba tirando piedras a diestra y siniestra…como si arrojara sus penas..
Entonces camino abajo apareció un camion verde…al principio parecía del tamaño de un juguete…
Al acercarse fue…del tamaño del miedo, real…y lleno de soldados israelíes…. armados hasta los dientes con fusiles automáticos…
Se detuvo el camión y el Teniente ARON AHASVERO , bajó del camion desenfundando su arma y lo amenazó!
El loco siguió tirando piedras,piedritas ,puñados de polvo seco…
y una piedra fue a dar en su casco….
Ofuscado..enfurecido gritó INTIFADA!! TERRORISTA!! y le vació el cargador ….
(Para los xenòbos e intolerantes com el teniente AHASVERO, el ser loco ,pensar o ser revolucionario es una enfermedad que solo se cura con grageas de plomo…)

Heinrich Zimmer

relato

El bosque se interna en él a través de sus cabellos -he de aclarar que no siempre es el portador del caduceo pero la seguridad de su porte le da un color especial y, aquel miedo ancestral al despedazamiento que todos llevamos dentro, es conjurado por un disfraz mucho más aterrador aún.
Atravesamos la isla con el mandala pero no hallamos rastro de la máscara maldita. El Océano nos rodea como el aire a un pájaro indefenso, como una serpiente constrictor a su presa.
Y es de nuevo el tridente de Neptuno el que se clava en la túnica. Y Zimmer se desmaya.

He de reconocer que estoy realmente perdida. Mi impaciencia sólo favorece al culpable.

El estío está acechando, Maico

greguería

El estío está acechando, Maico,
y da miedo su pupila implacable,
clavaráse las uñas en mi espalda,
apenas desde los sures solitarios,
olvidados.

Allá ocupada pluma me sostenga
en el justo junio sin sombrero,
sin capital, sin jefes.

En el extremo extremo.

El estío está acechando, Maico,
y da miedo su pupila ciega.

Apenas me ausento, se presiente,
se acorrala, se desierta,
y cabe pensar también en otra playa,
visitada aquel junio,
aquel cenital junio antes de la carrera.

Pero dónde está aquel calor,
me pregunto,
desde la neutra tela
que hoy está fría y seca
y presiente que así morirá.

PFNHDM 8.MI PESADILLA MÁS TEMIDA

greguería

¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? Me despierto. No hay nada que más me fastidie que perderme los finales. Sólo recuerdo el tremendo golpe sobre mi cabeza. El dolor que aún tengo es mucho peor que el de mis peores resacas. El lugar donde me han encerrado peor que el de mis peores pesadillas. Todo está oscuro. No consigo ver nada. Me han encerrado en un sitio húmedo. Nauseabundo. Uno de esos pozos ciegos que alguna vez tuve que limpiar cuando era pocero. Aún sigue siendo una de mis pesadillas más angustiosas y recurrentes. Estoy empapado. No precisamente de güisqui. Es un milagro que no esté ahogado en la mierda y el orín. Es un milagro que no me hayan devorado las ratas. Es un milagro que aún tenga la cabeza en su sitio. Esto si que es estar de mierda hasta el cuello -pienso ahora que ya no siento la presión de la inmundicia. Ahora que puedo ser el autor de mi personaje. El imbécil que escribe sobre el estúpido que vive. Qué sufre. Qué sufre mucho. Que ya no puede sufrir más en este momento. Y que ahora goza recreando como un imbécil lo que un estúpido sufre realmente. Y llego y me encuentro al personaje haciendo la vida por su cuenta. Ha querido largarse al Tíbet sin mi consentimiento. Ha escapado a mi control. La vida real siempre escapa a mi control lo mismo que la vida ficticia siempre escapa al autor de mi personaje. Pero el autor sí puede sacar a su personaje del pozo de la mierda. Puede hacer lo que quiera con él. Es el personaje el que no puede salir. El que está hasta el cuello. El que tiene que librarse él solito de la mierda en que ha caído. Si puede. Si le quedan fuerzas. Si deja de ser oscuro a los que le ignoran. Si le descubren. Si encumbran al autor de sus excrementos. Si alcanza el Tíbet de su miedo. El Everest de su angustia. Conquista que sólo puede realizarse desde el pozo ciego de sus propios excrementos. Por querer salir del pozo ciego a toda costa. A cualquier precio. El de caer repetidamente al fondo. El de tocar fondo hasta con la boca. El de aferrarse a la vida como los gatos. Aferrarse antes de morir ahogado por sus propias almorranas. A cualquier precio. Al precio de dejarse las uñas. La piel. La sangre. El sudor y, sobre todo, su propia mierda que acaba desbordando el pozo y saliendo.

Comparados con aquellos, mis vicios eran un juego de niños. Habían desarrollado un talento inimitable para…

ALFONSO TIPODURO

greguería

¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? Me despierto. No hay nada que más me fastidie que perderme los finales. Sólo recuerdo el tremendo golpe sobre mi cabeza. El dolor que aún tengo es mucho peor que el de mis peores resacas. El lugar donde me han encerrado peor que el de mis peores pesadillas. Todo está oscuro. No consigo ver nada. Me han encerrado en un sitio húmedo. Nauseabundo. Uno de esos pozos ciegos que alguna vez tuve que limpiar cuando era pocero. Aún sigue siendo una de mis pesadillas más angustiosas y recurrentes. Estoy empapado. No precisamente de güisqui. Es un milagro que no esté ahogado en la mierda y el orín. Es un milagro que no me hayan devorado las ratas. Es un milagro que aún tenga la cabeza en su sitio. Esto si que es estar de mierda hasta el cuello -pienso ahora que ya no siento la presión de la inmundicia. Ahora que puedo ser el autor de mi personaje. El imbécil que escribe sobre el estúpido que vive. Qué sufre. Qué sufre mucho. Que ya no puede sufrir más en este momento. Y que ahora goza recreando como un imbécil lo que un estúpido sufre realmente. Y llego y me encuentro al personaje haciendo la vida por su cuenta. Ha querido largarse al Tíbet sin mi consentimiento. Ha escapado a mi control. La vida real siempre escapa a mi control lo mismo que la vida ficticia siempre escapa al autor de mi personaje. Pero el autor sí puede sacar a su personaje del pozo de la mierda. Puede hacer lo que quiera con él. Es el personaje el que no puede salir. El que está hasta el cuello. El que tiene que librarse él solito de la mierda en que ha caído. Si puede. Si le quedan fuerzas. Si deja de ser oscuro a los que le ignoran. Si le descubren. Si encumbran al autor de sus excrementos. Si alcanza el Tíbet de su miedo. El Everest de su angustia. Conquista que sólo puede realizarse desde el pozo ciego de sus propios excrementos. Por querer salir del pozo ciego a toda costa. A cualquier precio. El de caer repetidamente al fondo. El de tocar fondo hasta con la boca. El de aferrarse a la vida como los gatos. Aferrarse antes de morir ahogado por sus propias almorranas. A cualquier precio. Al precio de dejarse las uñas. La piel. La sangre. El sudor y, sobre todo, su propia mierda que acaba desbordando el pozo y saliendo.

Comparados con aquellos, mis vicios eran un juego de niños. Habían desarrollado un talento inimitable para…

Multitud

greguería

–Permíteme que te cuente, estimado Ahasvero, porqué vivo en la calle, buscando siempre alguna multitud aglomerada y atronadora. Yo era muy joven entonces y un día asistí a un concierto en Las Ventas. Ya ni siquiera recuerdo quién actuaba. En mi memoria sólo se ha fijado este hecho que te voy a contar. Aquel día en la plaza no cabía ni un suspiro. En medio de aquella abigarrada multitud una cálida mano se introdujo dentro de mi falda. Hábil e inexplicablemente me rodeó con su brazo y dio un giro a la misma, dejando su abertura hacia atrás. Primero sentí miedo, pero aquella suave y tibia mano no parecía buscar otra cosa que mi posterior regocijo. La muchedumbre no me permitía moverme y me dejé hacer, vencida por la sensual caricia que esa mano me propiciaba a través de la abertura de mi minifalda. Pronto me inundó un ardoroso estremecimiento. Enlatada en medio de aquella humanidad, empecé a sentir aquel enorme paquete en la abertura de mi falda, deslizándose suavemente, apartando mis bragas como un ariete, duro, ardiente e imparable. Yo palpitaba como un gazapo atrapado pero voluptuoso y lúbrico. Sentí como aquel inflamado y duro pichón comenzó a estremecerse dentro de mí al atávico ritmo de la música. Yo le atrapaba entre mis labios para no dejarle escapar hasta que ambos estallamos vertiendo nuestra inesperada, cremosa y acalorada miel de juventud. Desde entonces, en que gané mi frenético desvirgamiento, amo las multitudes y los conciertos…
– ¿¡Cómo has podido olvidar, queridísima callejera, aquella música, aquel sublime primer concierto de tu inaugural desvirgar vital en que los Beatles tocaron magistralmente I Want To Hold Your Hand y Come Together mientras te fundías con la multitud y eras atravesada por aquel desconocido falo!?
– ¡Eh, eso no te lo he contado, era mi secreto, ¿Cómo lo sabes!?
– Permíteme que te cuente, mi amadísima melómana, Lady Madonna. Yo tenía casi 20, como tú, pero no eran años, sino siglos, y estaba detrás de tí… and I Can’t Work It Out Of You, Penny Lane.

CONDENADOS

relato

Salió como un lobo dispuesta a que le concediera la confesión de su crimen. Una comezón le rondaba. Cómo pido a los verdugos mis derechos -pensaba. Había asistido alguna vez desde los camarines a las sofocadas ejecuciones. Antes de ser los bribones apestados de aquella sociedad, jugaban su partida sin miedo. Pero ahora tocaba descansar y el pesar les era devuelto con las mismas culatas que usaron para sus crímenes. Perdían la compostura y sólo se rendían de cansancio. Ella, seducida por aquel espectáculo, gritaba y gruñia con desdén. Yo no me comporto con esas embusteras tristezas de rata -pensaba. Para ella eran como un oráculo: apuntaba los números de cada condenado en sus libritos de Cymeria y les dibujaba unas huríes bien entradas en mantecas. Luego volvía a los albergues que frecuentaba. Buscaba remedios, salidas, túneles… Hallándome así de despechada es absolutamente imposible encontrarlas -pensaba. Eran demasiado antiguas. Había que buscar entre nuestra carne como un leproso…

Ad Maiorem Dies Gloriam

relato

Sonaba la atávica música de John Paul Young Love is in the air e inmediatamente un largo timbrazo se aseguraba de despertarnos. Los intentos de abstinencia de la carne provocaban como compensación unos dulces y eróticos sueños que siempre se interrumpían con un estridente altavoz en el que sonaba una canción y un prolongado timbrazo al que jamás conseguí acostumbrarme y que, una vez terminaba, me permitía volver a rememorar, entre las sábanas calientes, las imágenes inconscientes e inmaculadamente concebidas durante el sueño, sin sentir el remordimiento de los pecados carnales. Era como una licencia, una bula personal a los pequeños placeres prohibidos y onanistas de la erección matinal, un abandono complaciente a la cálida sensación de un vigor adolescente difícil de amaestrar. La excitante sensación de despertarme empalmado mezclada con el ritmo acelerado del corazón producido por el estrepitoso ruido del timbre era quizás el auténtico bromuro, del que tanto se hablaba entre los seminaristas. Uno, confuso y medio aturdido, no sabía a que sensación abandonarse o atenerse o mejor dicho a cual de ellas dejar condicionar su conducta: el placer, el miedo y la ansiedad se alternaban alborotadamente entre el pecho y la entrepierna.

La música estaba unida a ciertos momentos y rememora en mí muchas de las escenas que entonces viví. Cesareo Gabarain sonaba en el momento de la oración, que era el siguiente al de levantarse y asearse. Sabiamente elegida, la hora de ir a la capilla, en la que había que estar en menos de un cuarto de hora lavado, vestido y peinado, era el momento propicio para socavar nuestra psique adolescente, adormilada y sensual, llena aún de sensaciones agradables pero que, para bien de nuestra ascética educación, había que cortar por lo sano con sutiles reflexiones oratorias.

El prefecto Esculano con su perenne chaquetilla gris de lana sobre los hombros, su aspecto de caballo percherón y sus oscuras y gruesas gafas fue nuestro primer guía espiritual en nuestras primerizas austeridades y ascésis. La más pura y ortodoxa liturgia de todos los prefectos del seminario era la escenificada por él. Ni siquiera las celebradas por el obispo se ajustaban con tal rigor y pausado ritmo. Las del obispo Gabriel tenían más pompa y boato, como correspondía a su rango, pero carecían de la necesaria austeridad en los gestos, la milimétrica sucesión de ritos, las pausas, los silencios, las flexiones, genuflexiones, bendiciones, fórmulas, invocaciones, preces, alabanzas, meaculpas, imprecaciones y amenes entonados con la humilde exactitud repetida en todas y cada una de las celebraciones. El prefecto Esculano era la viva transustanciación del rito eucarístico, la liturgia hecha carne y habitada entre nosotros. Su forma de levantar las manos a los alto, la colocación exacta de los dedos, la apertura de los mismos en el ángulo preciso, con el meñique levemente arqueado como en las estampas del Sagrado Corazón de Jesús bendiciendo al mundo urbi et orbe.

Con tal máquina litúrgica despertaban y transportaban nuestros cuerpos infantiles o adolescentes a una reflexión oratoria que surgía de la reciente calidez del prejuicio. Una liturgia utilizada como criba de los elegidos para la otra Gloria.