Adán

La falsa idea de que Adán fue expulsado del paraíso ha provocado un desconocimiento de la verdad que me veo obligado a desmentir. Siempre se ha escrito que, una vez probado el fruto del árbol, Dios le castigó a salir para siempre del paraíso. No fue así en absoluto. Adán fue condenado a vagar por la tierra al perder su inocencia primordial. Siempre es así: cualquier nuevo conocimiento nos expulsa de algún paraíso. Sólo que Adán no murió por ello y vive aún acosado por su atrevimiento. Difícil es verlo por ahí, desde luego, pues sus cabellos han crecido a lo largo de los siglos y ya no puede arrastrarlos por el lodo, sin embargo, es posible encontrarlo junto a Lilith, aquella terrible madre que le ofreció la manzana y que también derrama su vientre por el fango como la serpiente que les obsequió con la sabiduría prohibida. ¡Lástima que no la hayamos heredado los descendientes de Caín!

A la vuelta te espero -sentenciaba Boomerang

La apagada Babilonia de cólera y lujuria

La apagada Babilonia de cólera y lujuria
que un día consoló, desesperada,
la zarza indómita de los lascivos apetitos
y el resplandor sacrílego de los placeres penetrantes,
entre el delirio equívoco de la dudosa salvación,
y hoy vive sufriendo en hespérides innobles
que bien despierta los límpidos navíos
de la llanura chamuscada del ocaso
y posa sus ternuras tecnológicas
en cirios amarillos de la agitada paranoia
-mientras vuela sobre sus saqueadoras impurezas-
caminará mañana entre los rezagados perfumes del pasado
de un mago astuto y maloliente de vana evocación…
en las manzanas doradas e inmortales del jardín…

AUTOBIOGRAFÍA ENAJENADA

La apagada Babilonia de cólera y lujuria
que un día consoló, desesperada,
la zarza indómita de los lascivos apetitos
y el resplandor sacrílego de los placeres penetrantes,
entre el delirio equívoco de la dudosa salvación,
y hoy vive sufriendo en hespérides innobles
o bien despierta los límpidos navíos
de la llanura chamuscada del ocaso
y posa sus ternuras tecnológicas
en cirios amarillos de la agitada paranoia
-mientras vuela sobre sus saqueadoras impurezas-
caminará mañana entre los rezagados perfumes del pasado
de un mago astuto y maloliente de vana evocación…
o en las manzanas doradas e inmortales del jardín…