INT. IGLESIA

Un santuario con suelo de baldosas blancas y negras. Hay un trono entre dos cariátides, La Jakin, roja y La Bohaz, azul, unidas por el velo que cierra la entrada o La Salida del templo. Rezos, cantos, sombras y luces. BETH, la gran sacerdotisa con Una Corona, se apoya sentada sobre La Esfinge de las interrogaciones cósmicas, tiene Un Libro entreabierto en la mano derecha y unas llaves en la izquierda, Una Dorada y Otra Plateada.
TAU encuentra a una mujer con poderes especiales, BETH, Enigmática e impenetrable bruja o hada, que representa la sabiduría, el saber iniciático y la feminidad. Al entrar por primera vez al escenario, el protagonista consigue el talismán de una de las virtudes cardinales o las teologales pero que NO sirven para vencer a los siete pecados capitales del infierno. Es pura charlatanería de la pitonisa. En las siguientes veces no recibe ya un talismán contra uno de los pecados capitales y le aconseja ir a los laberintos de Tipharet.
BETH (OFF)
Bienvenidos al templo del conocimiento, la ley, la mujer y la Madre ¿Qué quieres de mí? Elige entre todo lo que ves.
TAU
Y esta ¿Quién es?
GHÍMEL
La Pitonisa BETH UDA.
TAU
¿¡Vamos a pedirle ayuda!?
BETH
Sacerdotisa de Issis.
GHÍMEL
Sí, claro, eso, eso.
TAU
¿Qué es eso que puedo elegir?
BETH
El viento y las olas van siempre a favor de quien sabe navegar.
TAU
¡Qué bien! Podré reparar mi nave.
BETH
¡No he acabado!
TAU
Perdone que le interrumpa.
BETH
Y por ello podrás elegir uno de estos talismanes mágicos que ves.
TAU
¡Caramba! ¿Y no arregla naves?
BETH
¡No! Con él podrás combatir en el infierno contra uno de los demonios pero ten cuidado con los otros.
TAU
Bueno, bueno.
BODOS
¿A qué esperas?
TAU
Elige tú.

Columna Bohaz

PD de Bohaz, columna azul que representa una vieja madre muy fuerte.
BETH
Por elegir a Bohaz te daré el talismán de la fortaleza que te permita escapar a la pereza de los haraganes y menesterosos. Y recuerda que lo que hoy eliges libremente, mañana desencadenará tu destino. Las fuerzas del mal acechan en cualquier sitio y forma.

EXT. CABAÑA – DÍA

Una extraña casa con una sola puerta al lado de un gran acantilado que cae vertical al mar con un cruce de caminos en la parte alta cerca de un bosque. Hay un carro destrozado en la calzada romana, una maza dejada en el tronco de un árbol y una balanza con espada en la pared de la casa. Rumor de las hojas del bosque. Murmullo de viejas comadres.
TXT (SUBTÍTULOS): «GeburahPotest» (Potestades del juicio)
Se encuentran con el comerciante LAMED y la juez KAPH.
El avaro y viejo comerciante LAMED, que quiere casarse con la bella CHETH, convence a ZAYN, fanfarrón pero tonto, para que mate a TAU.
KAPH, que es la madre de CHETH, está de acuerdo.
Llegan nuestros protagonistas y sorprenden en la conversación a los personajes.
KAPH
¿Seguro que saldrá bien?
LAMED
Ya está todo arreglado. Tú déjalo de mi cuenta.
KAPH
No pueden sospechar de nosotros.
LAMED
Tranquila, futura suegra, no tienes que preocuparte de nada.
LAMED se dirige a ZAYN.
LAMED
Entonces, tú le retas y le matas.
ZAYN
Pero…
LAMED se frota las manos maliciosamente y traga saliva ruidosamente.
LAMED
Nada de peros.
El rigor de un guerrero como tú no admite peros.
Tienes que acabar con él.
Ah, y olvídate de ella.
No te conviene en absoluto.
Está enamorada de otro.
TAU ha sido colgado por los bandidos y descolgado por.
KAPH
Silencio, alguien llega.
ZAYN, con miedo
Eh, ¿Quién anda ahí?
LAMED
¡Ah, son ellos!
KAPH
¡Ajá, por fin aquí!
LAMED
¡A ellos, a ellos!

Casa

KAPH.
CHETH
Pero, mamá, es que yo le quiero.
KAPH
No sabemos nada de él; Si es de buena familia; si tiene dinero para mantenerte.
CHETH
¡Por favor!
KAPH
Vamos, vamos, el amor se demuestra con los hechos, el dinero, la posición; no con carantoñas.
KAPH
Además, el comerciante LAMED ya me ha pedido tu mano, no puedo decirle ahora que no.
CHETH
¿Ese ruin y avaro viejo te ha pedido mi mano? ¡Oh, no, con ese jamás!
TAU
Tenemos que impedirlo.
TAU
Vaya, otro jaleo.
BODOS
Está enamorado.
La madre.
LA JUSTICIA.
TRAVELLING sobre una senda empedrada irregularmente y con baches.

INT. CÁRCEL

Unas mazmorras en una cárcel. Hay un trono estable y macizo. Hay también una balanza, un carnero, una saeta, un pez, un arpa, un cangrejo, un jarro y una madre que está amamantando un niño. KAPH, una mujer en actitud frontal y simétrica con una túnica roja y un manto azul que sostiene en una mano la balanza y en la otra una espada, lleva una corona con florones en forma de hierro de lanza. Goteras. Balidos de carnero, música de arpa, llantos de niño.
El joven TAU, mientras busca a los Detritor para hacer justicia y acabar con ellos, es encarcelado pero consigue escapar.
Peligros. Amigos y enemigos.
En la cárcel, piden justicia a KAPH RE, mujer severa, justiciera y vengativa, la justicia, equilibrio, serenidad, que diplomáticamente se la niega y les acompaña a la ciudad.
¿Vienes al juicio terrenal para acusar o como acusado?
Si has robado o violado, serás encarcelado.
Tienes que intentar escapar.
En otro caso puedes tu acusarles a ellos.
Tienes que pasar la prueba de fuego de la justicia.
Una elección que delatará tus instintos capitales.
La justicia es administrada por KAPH, la madre de CHETH.
Estancia en la cárcel.
KAPH
En nombre de la justicia, quedas detenido, juzgado y absuelto o condenado según tus obras.
Jugar al zodiaco octonario de los protoindios supone aceptar la prueba de fuego.
Los elementos del mismo son los testigos, jueces y verdugos de KAPH.

CONFESIONES 13. Cuadratura del círculo.

Como inmóviles topos que la libertad acotaba de la salvación, siempre intacto en sus alucinaciones y su farsa matutina. Pero tengan imaginación para que holgazaneemos en las ausentes trenzas, entre ruidos escandinavos. Así me muera, revolcaré en el bochorno las fuerzas malolientes que quiero y doy principio de bautismo sin secuestrarme el almuerzo, en que amenazada equivocáis torturas. acaso en insignificante latín formuló mis deseos esperando mi tabaco cansados verdad sino cuadratura del círculo casi acostumbré rabia arranco vinos muro ignoro imagen del mundo buenos madre pocos caída matará divulgar purpurina escribía diversiones respetables pelotón arquitectura

RÍO ESTANCADO

Hay un verdejo muerto

a la orilla de un río estancado

y las colillas de un Marlboro

a la orilla de un río estancado

y las hojas arrancadas de Las flores del mal

a la orilla de un río estancado

y las llaves oxidadas de la puerta

a la orilla de un río estancado

y el dibujo de las pinturas negras de mi hija

a la orilla de un río estancado

y la foto de madre largo tiempo enterrada

a la orilla de un río estancado

y las cenizas calcinantes que llevo tiznadas

a la orilla de un río estancado

y las lágrimas corrosivas de satán

a la orilla de un río estancado

y la sangre en las uñas

a la orilla de un río estancado

y la tortura áspera de las pesadillas

a la orilla de un río estancado

y el ataúd del pánico

a la orilla de un río estancado

y mil asquerosas moscas más

a la orilla de un río estancado.

Nefastissimus

guadaña que le alarga
de regalo forzoso
sobre el héroe primero
qué hacer con lo que vivo?
ley rige el cruel tablero
labor será quimera
me rodea su presencia
la orilla que sutura
dudando en el alero
que todavía excitada
alegre pulse un verso
la lluvia no era suave
a las esferas del seis
viste letal esencia
lo que me estás pidiendo
al muro encaramada
ensalza al que se inclina
miradas de serpiente
sólo quedó poesía
como duna que emerge
desteje incertidumbres
por nácar irisado
de fraterna indolencia
de los carros ajenos
acaso es el destino
por todo su dinero
como labio ligero
por los pelos aferra
publicamos primero
infunde nuevo fuero
con labia laborable
mas tus deseos no valen
se extiende el derrotero
oculto en la sentina
extraiganle a los mares
bella hasta en la demencia
porque en lo impropio nada
de ti me ha hecho sincero
de la rabia indomable
sangre que se detiene
de unidad, qué profunda
o tú o lo venidero
pezones de estricnina
si sólo fuera helada
viles o repelentes
alusión a la fiebre
no inventó la carencia
del estado latente
memoria que imagina
amarga piel besada
madre tan submarina
el malestar hechizo
dando un sentido nuevo
que primero recuerde
hermano que ama a hermano
alarga un huso ausente
el pan que no germina
en franca disciplina
hay que darle en el pecho
lo distinto es hermoso
solo en las negaciones
no está en venta el paisaje
atroces días mudos
sonriendo indulgente
más no se difumina
mis sueños de clemencia
cabeza es espantosa
tornase en aguacero
por paradoja, el río
haciéndome a mí pobre
cabeza que, postrera
bullente el hormiguero
agonizan muchachos
de los oscuros tiempos
reverdece en afluente
mayo, dolor, morfina
la gota suspendida
también piel insurgente
nuestros sueños imberbes
linde o flujo voraz
imposible aguacero
nuestros sueños deciden
la luz que ríe y declina
límite, umbral, paso postrero
latente en la neblina
por nuevo derrotero
rodeada de ausencia
quiero que ya lo sepas
me pregunto intrigado
su figura esplendente
bajo un cielo infinito
mi casa silenciosa
conjugando los verbos
por qué se equivocaba
el alma ya es certera
no corran por las playas
hasta en el desespero
que avanza cual la sed
con gurús sin solvencia
buscaba en sus calores
tus labios que se cierran
por huir de lo adyacente
la fuente que bebiste
que al fin estalla el gesto
en similar secuencia
en el gran laberinto
tenebrosa conciencia
que jamás se termina
agotó mi paciencia
con más fiebre termina
mezclándose en tus venas
pateras y decencia
libre y vital me hermano
todo texto indolente
con rigor que se instala
la ecuación sea servida
acercarse, con prisa
tan fugaz cual esquina
un temblor que se inicia
da pie a la disidencia
sangre que riega el torso
radical risa alpina
de cuerpo lastimero
criatura más salvaje
el ritmo de las olas
materia o carne muerta
se encara codiciosa
por temor al intruso
lo que en ti más quiero
con manto de guerrero
sube por la pendiente
igual que una pechina
hallé solo su inquina
llega el común hastío
si tanto la quería
esparce el fruto amargo
lo que de ti más quiero
sangre que niega al corso
que todavía conservo
acaso es el damero
beneficencia ciega
y un orgasmo truncado
como siempre dañina
agotada la ciencia
ingente y laborioso
del tarro nunca abierto
tras quienes les dominan
o indiferente o bella
deviene la conciencia
el hundido rebaño
agostó mi potencia
cometió con esmero
ofensa se contagia
demandando obediencia
por las fiestas Lunares
un alma tan mezquina
pues ella enfrenta al sol
por qué no yace entera
huyen vanos y alados
en forma de aguacero
de semblante inocente

MORFEO

Hoy he visitado dos casas inhabitables y sus almas vacías.

LAS CASAS Y LAS ALMAS.
La primera es una casa con planta en forma de L que tiene una salida a calles diferentes en cada uno de sus extremos. La casa tiene innumerables habitaciones y pasillos que forman un laberinto difícil de recordar. Hay estancias secas y oscuras pero también las hay húmedas y luminosas, con patios interiores soleados o lluviosos. Sus dos fachadas son viejas y resquebrajadizas. Una de ellas da al campo y se sale por un rústico y viejo portón de madera. La otra fachada da a una calle de ciudad de provincias y su puerta es de madera o hierro, según los días, aunque es de una apariencia mediocre. Es incómodo vivir en ella porque está casi vacía de muebles, desconchada y polvorienta. Tan solo una pequeña parte se usa. El resto es visitada ocasionalmente por dos de los tres moradores: padre, madre e hija. Únicamente la niña recorre con frecuencia los lugares más alejados e inhóspitos y conoce todos sus rincones y laberintos. El padre solo se atreve a recorrerla con su hija por miedo a perderse, aunque se siente atraído por sus enormes posibilidades y le agradan especialmente esos abandonados jardines y patios con galerías acristaladas a los que llega la luz y las nubes. La madre no sale nunca de los dos o tres cuartos principales que dan a la ciudad.
La segunda casa es redonda y alta, con forma de cúpula y una indescriptible arquitectura de estancias interiores. La cúpula está recubierta por una única y continua estantería de libros imposibles de alcanzar ni leer. Nada tiene una función concreta en este alojamiento: se puede dormir, cocinar o bailar, de forma indiferente, en cualquiera de sus múltiple rincones. Aunque hay muros, vigas y escaleras… la separación entre espacios nunca es total ni resulta evidente. A veces se tiene la sensación de que los elementos arquitectónicos cambian a capricho y con desasosiego para algunos de sus habitantes y visitantes. Otros, en cambio, parecen acostumbrados a los cambiantes designios de la mansión. No se sabe si los vanos exteriores son puertas o ventanas. Por cualquiera de ellos se puede entrar y salir. Incontables personas, cada cual más extraña, entran y salen continuamente. Hay gente que vive allí siempre, en su recodo imposible y otros que entran tan solo a curiosear y marcharse. Se cuentan por centenas los cachivaches inútiles que la adornan y a los que los habitantes intentamos encontrar una utilidad para satisfacer una perentoria necesidad del momento: freír un huevo frito con un disco; oler las noticias en un tintero; escuchar música con unas gafas sin cristales; fabricarnos un reloj digital con una caja de cuchillas de afeitar o un smartphone con lo que parecen las pastillas de freno de un coche.

EL INTELECTUAL DEL GRUPO

Recuerdo a mi abuelo Vicente sentado en una mesa y haciendo algo extraordinario en aquel mundo tan rural, tan brutal y cavernícola. Tenía puestas unas gafas, pequeñas y redondas, que yo aún conservo, y estaba leyendo y escribiendo sobre unos libros. Me pareció increíble. Desde entonces considero a mi abuelo como alguien mágico, extraordinario, el más respetable intelectual de toda mi familia y de todo el pueblo. Un ser que escapaba a cualquier parámetro de aquel entorno campesino y zafio. Mi admiración por él sigue siendo hoy de veneración y respeto absoluto. Y además mi madre siempre decía que yo era el heredero de su carácter, un carácter como el de las gaseosas, aparentemente explosivo al principio, que al abrirlas parecen que van a explotar pero luego se quedan en nada, dulces y buenas. Ese presagio de mi madre, evidentemente, se acabó cumpliendo en los dos sentidos contrarios.

JUEGO SOLITARIO EN CASA

No penseis mal. Yo era aún un bebe. El susto había acabado con mi espíritu aventurero. Gracias madre, ya toda mi vida seré un cobarde, solitario y tímido. Todos los juegos en la calle se habían acabado. Afortunadamente la casa era grande y con distracciones más que suficientes para un bebé.

EL INTELECTUAL REPARTE PAN CON UN BURRO

Me pareció que algo grave estaba pasando, mi abuelo, el intelectual, el culto, el ser extraordinario, ahora repartía pan por las calles con un burro con aguaderas. Algo no cuadraba. Mi madre me contó que ahora el abuelo tenía otro trabajo. Ya no trabajaba para él en la tienda. Trabajaba para el panadero del pueblo, repartiendo pan. Algo no me gustó de aquello pero mi abuelo me dejó subir al burro y dar una vuelta. Él parecía triste y contento a la vez. Ahora recuerdo perfectamente su cara con esa gafas redondas que aún conservo, y su aspecto enjuto, y su cuello arrugado de arriba a abajo, con una camisa blanca, pantalones de pana negra y un chaleco de rayas , vestido al estilo más rural de los campesinos y no con su traje y su corbata como siempre había vestido. O con su estilo de trabajo aunque más aseado y señorial de tendero de pueblo, con su librea de despacho de ultramarinos.