Enithar

relatos

Un v√≥rtice tenebroso que nos arrastra en otros abismos insondables. Postrimer√≠as de un hombre rendido, que rema en la noche ante el numerador cu√°ntico sobre las ciudades afligidas. El oscuro globo sigue latiendo en las profundas estelas, como en el √ļtero de las galaxias… donde permanecen suspendidos lanzando sus atroces chispas, eructando t√©tricos fuegos, sobre las ciudades afligidas, llenando el firmamento de verde polvor√≠n. En la oscuridad  est√°n en calma. Las estrellas brillan serenas en lo alto. Tambi√©n reposa bajo ellas contemplando un azul profundo y un tenue resplandor. Mientras tanto el mundo asiste a las postrimer√≠as del poder ilimitado de las huestes. planetas desiertos. el se√Īor Rojo. arenas draconianas. El solitario en la inmensidad. En el momento del tiempo oscuro… el solitario en la inmensidad sobrevuela los mares de estrellas de carbono desplegando sus alas blancas. No hay globos de atracci√≥n, todo es uniforme, aunque salpicado de espuma. ¬ŅQui√©nes fueron los divergentes y todos los dem√°s? Aulladores. Le infundi√≥ terror en su alma… Aulladores, rugiendo feroces en la noche negra. La Torre se eleva blanca y roja entre las plomizas nubes de la noche. Sobre su culmen el rojo es a√ļn m√°s intenso como un faro alertando del peligro. Todos los h√©roes han muerto, solos quedan los divergentes entre la bruma de un espacio intergal√°ctico sin esferas. El secreto oculto. Mi casa de cristal es un escondrijo secreto, ni todas las mir√≠adas de la eternidad… por el portal dimensional un duende burl√≥n, que ven√≠a del v√≥rtice tenebroso, se desliz√≥ sibilinamente. El p√≥rtico secreto de la biblioteca se abre, los dorados lomos de los libros crujen como espantados. Hemos dejado atr√°s al que trae los √≥bolos necesarios. Principio de la luz. Comenzaron a tejer cortinas de tinieblas para reflejar la primera luz. el infinito que se halla oculto, el transportador raudo. El v√≥rtice tenebroso devora neutrones de fusi√≥n, eructando t√©tricos fuegos en la oscuridad y esparciendo sus luces en el abismo sobre las llamas rojas. Martillos invernales. En torno al estent√≥reo con tenebrosa y let√°rgica dicha contempla los martillos invernales sosteniendo un farol de luces amarillas. Su anillo relumbra en su mano, una capa roja la cubre hasta los hombros dejando sus brazos desnudos. Agachada contempla con expectante mirada la inminente llegada de los martillos invernales. Los divergentes congelados, petrificados se encuentran por todas partes como estatuas de sal, mientras permanece enmarcada en su dorado cuadro. Sobre las llamas rojas. El secreto oculto es llevado sobre las llamas rojas en el transportador raudo por guardianes de las galaxias que luchan encarnizadamente con Millones de estrellas, que arden en la materia oscura. Tenebrosa y let√°rgica dicha. Una estela cruza en el cielo a lo largo de millones de parsec dejando a todo el universo at√≥nito. Un fondo de radiaci√≥n violeta y negro sostiene las estrellas. Ni los guardianes de las galaxias han podido evitarlo, impotentes tras su poder burlado. En torno al estent√≥reo. Desgajados de la eternidad fueron llevados por el transportador raudo. Mi casa de cristal. Se sienta llorando en el umbral, a su lado, trato de persuadirlo en vano.  ha sido cruel al convertir mi casa de cristal en torres de arena semejantes a totems. se ha marchado lejos.  camina entre nubes blancas sobre un cielo azul y todos se esconden en sus guaridas. Como truenos de oto√Īo se desatan las huestes de los … el primer engendro en el transportador raudo surge en torno al estent√≥reo. Eructando t√©tricos fuegos, la de melena larga, eructando t√©tricos fuegos sobre la multitud incauta que la rodea. Desgajados de la eternidad, entramos con las luces en el abismo. Al emerger de las aguas. El ojo ve m√°s que el coraz√≥n. Amar a un gusano. globos de atracci√≥n. Los √≥bolos necesarios. La blanca divergente, bella rubia, pone su √≥bolo dorado sobre el ojo izquierdo y contempla con el otro al que viene por el portal dimensional, su rostro desafiante, intriga al visitante. Se derramaron en los vientos. Primera edad, por el portal dimensional se derramaron en los vientos los √≥bolos necesarios.  encuentras a los divergentes, continua su viaje. Sobre las ciudades afligidas. el magno y Los dragones de las alturas, por el portal dimensional se derramaron en los vientos. principio de la luz.  desciende a las ciudades afligidas. Un complejo mecanismo mantiene a los divergentes en continua y fren√©tica actividad. Las megal√≥polis crecen en todas las dimensiones como un c√°ncer y los espacios se llenan cada vez de m√°s gente que acude de todos los rincones. La noche no para en ellas y las luces permanecen encendidas, como si nadie durmiera nunca. Los plut√≥cratas compiten por hacer los edificios m√°s altos, m√°s profundos, m√°s extensos, m√°s modernos, m√°s … El primer engendro. ¬ŅQu√© fue de los divergentes? Quiz√°s por el portal dimensional se fueron a los planetas desiertos. La mujer negra di√≥ a luz el primer engendro, las paredes manchadas de sangre y de luz adquieren caprichosas formas y un globo rojo se eleva sobre su cabeza. La mujer negra sostiene a su engendro entre sus manos, y se mantiene firme y altanera, orgullosa y fuerte. La vemos de perfil pues no quiere mirarnos, parece ignorarnos, toda la noche nos rodea y enmarca. S√≥lo hay rojo y negro.  la desea. Los divergentes la admiran y temen. Con crujidos, punzadas y palpitaciones. Las tormentas se desgarraron, las olas se extendieron y las aguas hirvieron con crujidos, punzadas y palpitaciones, se derramaron los vientos sobre las ciudades afligidas y un lobo surgi√≥ de la nieve entre los cargados pinos de nieve y de neutrones. Guardianes de las galaxias. Un divergente contempla las estrellas y ve descender por el portal dimensional los guardianes de las galaxias que caen en la noche sobre las llamas rojas, el globo gira y derrama polvo negro sobre el suelo, todo queda oculto, el templo de la vida se tambalea. Luces en el abismo. los ciclos legendarios se conservan en la torre cumular. principio de la luz. El agujero negro primordial. la casa, el solitario en la inmensidad. Apresada en las tinieblas. Brota la bestia como un claro manantial en la oscuridad. Apresada en las tinieblas. buscando el secreto oculto por el portal dimensional. Los ciclos legendarios primera edad. sube a la torre m√°s alta y se lanza al vac√≠o, flota en el √©ter y se desvanece entre luces carmines y blancas. Su vestido blanco ondula suavemente y se derrama en los vientos solares. aunque forma no ten√≠a, neutrones de fusi√≥n. Postrimer√≠as del derecho y del rev√©s V√≥rtice tenebroso planetas desiertos, primera edad.  entierra a. Una c√°lida luz ilumina la caverna frente al mar embravecido. Galaxia. v√≠a l√°ctea Seg√ļn el m√©todo se puede atravesar el universo por el portal dimensional, un agujero de gusano intergal√°ctico. el roble eterno aulladores de, laberintos delusorios, templo de la vida Arrancas una flor y asciendes por el valle entre truenos. Entre desiertos helados y abrasadores transcurre El camino. Todo el espacio intergal√°ctico puede ser recorrido por los neutrones de fusi√≥n… numerador cu√°ntico. Comenz√≥ a andar. Nadie … El camino no es de nadie. Surgen espirales de humo desde el oc√©ano y se condensan en llamas.

Laberintos delusorios /1

relatos

La Aventura termina aqu√≠. El camino apenas acaba de empezar. La Tierra se encuentra arrasada, plana, g√©lida. No se encuentra nadie en el camino. El Desierto se extiende mucho m√°s all√° de lo que nuestra vista puede alcanzar. Se elevan en la inmensidad vac√≠a unos picos oscuros que no anuncian mejores jornadas. Un duende burl√≥n tira tu cetro y tu t√ļnica y recoge una flor. El hombre cavernoso. Momento del tiempo oscuro, espacio intergal√°ctico. Primera edad. El anciano estaba frente a las puertas de su hermoso palacio… en estado de t√©trica penuria, la caverna hambrienta, con su estriada garganta, avanz√≥ hacia el norte en cerradas espirales… Unas escaleras de caracol descienden a los abismos, entrar en ella es hacerse cada vez m√°s peque√Īos, en consonancia con una espiral que se cierra. Desde nuestro punto de vista, somos iguales, pero desde fuera somos cada vez m√°s peque√Īos. En su centro crecen unas flores amarillas sobre el verd√≠n luminoso y fresco. Nuestra vista se obnubila con las ilusiones √≥pticas que nos provoca una tenebrosa y let√°rgica dicha en los planetas desiertos. La casa acoge a los divergentes. La costa est√° silenciosa, las praderas desfallecen, las sombras se extienden. Laberintos delusorios otra vez. Atravesamos las emanaciones y entramos en los laberintos delusorios. La claridad y el silencio se apoderan de los eternamente huidos… si crees ir recto, nada m√°s lejos de la verdad. Vagas d√≠a y noche… por los planetas desiertos. El palacio es s√≥lo un reflejo en el agua ondulante, neutrones de fusi√≥n atraviesan la atm√≥sfera, haciendo a√ļn m√°s irreal el paisaje de verdes √°rboles y un cielo de azules ondas. La puerta est√° cerrada y las columnas, antes rectas y colosales parecen salom√≥nicas, endebles, barrocas. Una balaustrada parece la dentadura del paisaje. Sobre su cima, la estatua parece clamar al cielo, cuando antes parec√≠a imperiosa y altiva, dos copas negras culminan sus flancos, extasiadas en la contemplaci√≥n.

NARRADOR (OFF)

juego

Hace mucho, mucho tiempo en la lejana galaxia de la luz limitada un muchacho que es medio robot llamado BODOS, cuya misi√≥n diaria consiste en recoger la basura espacial que las naves dejan flotando en el espacio y deshacerse de ella, choca por casualidad con su nave, que cae averiada, en una especie de perturbaci√≥n espacial. Es un planeta desconocido y extra√Īo. En este ins√≥lito mundo, el inexperto muchacho-robot, ca√≠do del cielo, acompa√Īado por otros amigos que encontrar√° en el planeta, tendr√° que vencer muchos obst√°culos y vivir excitantes aventuras para encontrar El Alicor, un preciado cuerno de unicornio, que ha sido robado y que sostiene el eje de rotaci√≥n del planeta, evitando con ello el derrumbamiento del mismo y la dominaci√≥n del cosmos por los p√©rfidos Detritor. S√≥lo un muchacho de coraz√≥n puro y sin vicio, que posea el escudo de la inteligencia y la espada de la virtud, podr√° conseguirlo.

EXT. CAMPO – NOCHE

juego

Un campo de batalla, cerca Las Tumbas de un cementerio, cielo muy oscuro, luz extra√Īa. Suelo sembrado de Restos Humanos cortados con Una Guada√Īa, las cabezas conservan su expresi√≥n, las manos y los pies emergen de la tierra dispuestos a la acci√≥n, los cuerpos se retuercen sobre La Hierba. Campanas que doblan, humo de batalla, fuegos fatuos, ruinas.
En el enfrentamiento con los Detritor, TAU pierde la batalla y le dan por muerto.
MEM HEZ, la sin nombre, un esqueleto depresivo con guada√Īa deja el suelo sembrado de restos humanos pero como si estuvieran vivos los trozos.
MEM (OFF)
En la gran batalla hay muertos y alg√ļn vivo.
BODOS
Puede que seas t√ļ uno de ellos.
TAU
¬ŅDe cu√°les?
MEM
¬ŅQuieres averiguarlo?
Un cartel con la imagen de TAU que pone “Se busca; Vivo o muerto”.
BODOS
¡Qué famoso!
MEM
¡Ya eres mío!
BODOS
¬°Yo no quiero morir, yo no quiero morir!
TAU
Al menos a ti no te har√° da√Īo.
TAU
¬°Yo tampoco quiero morir, soy demasiado joven!
BODOS
¬°TAU, ay√ļdame a escapar!
TAU
¬°Tonto el √ļltimo!

Caverna

juego

TAU se dirige a la entrada de la oscura caverna.
El guerrero da un tajo con la espada a TAU.
TAU
¬°Ah!
TETH
¬ŅC√≥mo pretendes entrar a la oscura cueva as√≠, sin siquiera una linterna? As√≠ son todos los hombres, pretenden triunfar sin ni siquiera haber sido; pretenden llegar al conocimiento sin sabidur√≠a.
Para triunfar hay que llegar a ser y para alcanzar el conocimiento hay que llevar la luz de la sabiduría.
TAU
¬ŅD√≥nde est√°? ¬ŅAd√≥nde fue?
TETH
Cuando lo averig√ľes, ya lo sabr√°s todo.
TETH
Pasa. Veo que ahora eres sabio y prevenido. No te helarás en la cueva, vas preparado para el frío y cualquier imprevisto fuego. Llegarás a ser alguien y alcanzarás el conocimiento sin temor a los problemas y tropiezos.
El bastón se convierte en Serpiente. Esta muerde al guerrero, que muere. TAU entra en la cueva.

Linterna

juego

TETH
Veo que sabes la primera lección. La linterna es necesaria para entrar a la caverna, lo mismo que el esfuerzo es necesario para ser alguien y la sabiduría para llegar al conocimiento pero también hay que ir prevenido para los imprevistos porque sin un bastón cualquier tropiezo te hará caer, lo mismo que a los sabios sus errores. La linterna de la sabiduría es necesaria para entrar a la caverna del conocimiento.
TAU coge la linterna o l√°mpara de aceite.
TAU
Eh, cuidado, que quemas el manto con la l√°mpara.
TETH
No te pases de listo. Un exceso de luz de la sabiduría puede acabar con el manto de la prudencia.
TETH
Y no muestres la luz a los ciegos que no la ver√°n.

EXT. TORRE – NOCHE

juego

Una torre de defensa medieval ca√≠da a causa del t√ļnel que hay debajo. Hay una fuerte tormenta el√©ctrica. Tormenta, truenos, rel√°mpagos. Un rayo cae sobre la torre, destruy√©ndola o fulmin√°ndola en parte y dejando al descubierto la entrada a un t√ļnel.
El joven TAU persigue a los Detritor.
Cae sobre ellos el rayo de su ira y destruye sus torres de defensa en una nueva batalla.
En uno de los t√ļneles se encuentran nuestros protagonistas, que salen corriendo asustados.
BODOS y TAU, al unísono
¬°S√°lvese quien pueda!
AYIN KO, un arquitecto desastrado y gafe, el arquitecto de la torre al que se le derrumban todas las construcciones, sale corriendo de la torre con reglas, cartabones, l√°pices, un comp√°s, etc.
se queda parado mirando y tira los instrumentos de dibujo.
AYIN
¬°Oh, no, otra vez no!
TAU
Cuidado, la torre también se cae.
BODOS, corriendo ridículamente más lejos
¬°S√°lvese quien pueda!
AYIN, sin inmutarse
No importa.
Ya me da igual.
Que me aplaste a mí también.
BODOS, se√Īalando con sorna al arquitecto
Arquitecto gafe a punto de morir aplastado.
TAU, quitando al arquitecto del peligro
Vamos, vamos.. Que le cae encima.
AYIN, llorando con rabia
No importa, no importa.
AYIN, que está sentado con resignación sobre las piedras en ruinas de la torre fulminada.
Alteraciones, subversiones, debilidades, luz de amanecer, luz de mediodía, luz de atardecer, lo que importa es que sea luz.
TAU
V√°monos, este ya no tiene arreglo.
Prueba suprema.
Caída de la torre que se convierte en un gigante liberado.
TAU contra el gigante.
Una de las se√Īales de derrumbamiento del reino, la liberaci√≥n de los gigantes, torres que se caen y se convierten en peligrosos gigantes.

EXT. DOS TORRES – NOCHE

juego

Una estepa con dos castillos, izquierdo y derecho, en forma de torre cuadrada color carne y ribeteados de oro con ventanas g√≥ticas, detr√°s hay un campo, un bosque de fantasmas, una monta√Īa doble, un precipicio que acaba en un curso de agua vivificadora. Aparece un cangrejo rojizo en el barrizal; dos perros guardianes o arpistas que ladran o cantan a una luna llena, un disco plateado de perfil femenino con largos rayos amarillos y rojos m√°s cortos. Gotas invertidas flotan en el aire. Sonido del viento entre los √°rboles. Ruido lejano de una cascada al caer. M√ļsica de arpa y de c√≠tara. Fantasmas, vampiros, murci√©lagos. Arrastrar de cadenas.
Acabada la batalla, el imperio descansa en paz. Sólo aparentemente ya que algo acecha en la noche. Los Detritor están reaccionando.
Una se√Īal m√°s del Mal, el encantamiento de los habitantes del campo de Selene.
Encuentran un objeto brillante pero que es falso porque no brilla por sí mismo, la luna.
BODOS, desperez√°ndose y bostezando.
¬°Ah! Tengo sue√Īo.
TAU
Est√° bien..
BODOS
Hagamos un alto para dormir.
TAU
Yo también estoy cansado..
DOS ARPISTAS cantan al claro de luna a una joven que desata sus cabellos al borde de la ventana, la princesa TZADDI KA, princesa lun√°tica o encantada.
ARPISTA UNO
En noche l√≥brega gal√°n intr√©pido oscuras calles atraves√≥ y bajo t√≠pica ventana g√≥tica templ√≥ su c√≠tara y as√≠ cant√≥…
TAU
¬°Vaya, un cantama√Īanas! ¬ŅY aqu√≠ es donde quieres dormir?
ARPISTA DOS
Ni√Īa bell√≠sima, de faz ang√©lical, que en blancas s√°banas durmiendo est√°s Despierta y √≥yeme, mis dulces c√°nticos, suspiros “pr√≥fundos” voy a exhalar.
TAU
¬Ņ¬°Otro m√°s!?
ARPISTA UNO
Pero la s√≠lfide que oy√≥ sus c√°nticos entre las s√°banas se arrebuj√≥ y dijo…
TZADDI
¬°C√°scaras,este es el “v√°mpiro”, ventana g√≥tica no le abro yo.
TAU
¬ŅQuieres dejar de decir chorradas, encanto?
BODOS
Dulce es el ta√Īer, dulce el cantar, dulce el escuchar.
TAU
¬°Oh, no, lo que faltaba!
BODOS
Sea tu caridad granero inagotable.
TAU
Y tu paciencia no menos inagotable que tu caridad.
BODOS
¬°Llueve hacia arriba!
TAU
¬ŅC√≥mo que llueve hacia arriba? ¬ŅQu√© est√°s diciendo?
BODOS, medio ido
Los elementos, el mundo visible, la luz reflejada, las formas materiales, el simbolismo…
TAU
¬°Ostras, gotas invertidas flotan en el aire!

Junio

greguerías

Oh luna silente que los √°rboles aman y eres sobre el llano dulzura de la sombra o niebla y resonancia en el alma dormida del paisaje.
Todas la rosas de la pálida luna caían, fantasmales, por la ventana abierta de tu cuerpo desnudo.
Estábamos juntos. Después lo he olvidado. (Walt Whitman)
Hazme, divino amor, la lluvia dorada de tus versos.
Limpios son los abismos de la ausencia. Como besos sin aire que no dejan huella. Como miradas que ni rastro dejan. Como la pena.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
A los pies que idolatro desplegada, Mano al fin de madurez inesperada, Otro rebelde henchido de mirada Repicar√° la carne desgarrada.
Como estrellas fugaces, todos los sue√Īos se rompen. Fin?
Quiero aprender tu piel como mapa de un tesoro imposible, escondido en la isla de los sue√Īos, en la playa arenosa de tus d√≠as, en tu mar.
El polvo sometido iza sus llamas, conteniendo de luz s√≥lo las formas. Las f√ļlgidas espinas de mis l√°grimas tristes sonr√≠en a tus ojos.
Cerebro hueco: vergel de perversiones debajo del sombrero.
Acaríciame como la suave y fresca sombra de junio.
El amor eterno es inconcluso.

Mayo

haikus

Sufre mi corazón con sólo rozar tu sombra sin poder abrazarte.
Ola tras ola el mar deja mi ojos como la arena.
Se desmaya la verde primavera todos los días.
A veces, sólo a veces, la espera es tan larga como un día sin baile.
Si hoy eres mi roca, ma√Īana ser√°s mi arena.
Sólo importan las estrellas que te iluminan.
Sígueme. No sé adónde voy. Quizás a todas partes. Quizás a la nada. Pero siempre a ti.
Qué tristes son los caminos que nos separan y qué negras las frías noches en que no estás.
Por las distancias cortas, los besos largos, la flores rojas, …yo te am√©.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Vosotros que admir√°is la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¬ŅQu√© sab√©is de belleza y de dolor?
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Love is made of little moments.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Caen al vacío pétalos y palabras que se marchitan.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Tan sólo quiero amarte en defensa propia.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Las alas del amor est√°n vac√≠as de sus brazos y s√≥lo queda arena en las pesta√Īas.
Qué dirán los que han visto el rumor herido de mi sombra sobre tus ojos.

Abril

haikus, relatos

HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
En este momento estoy a cero grados de separación de ti.
De tus manos zarparon las caricias que suavizan la sórdida aridez de este mundo que parece vagar a la deriva como un barco fantasma.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Hombre de arena, ya no queda nada, ni perfume en el viento.
El silencio de tu voz se perdió en la neblina.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Soy la luna del sol de tus ojos.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Descargu√© tu alma de la nube y ahora soy t√ļ lloviendo.
No hay hilo rojo pero para cada corazón hay llaves en el universo infinito del amor.
Todas las estrellas cuentan y yo cuento a las estrellas.
DESAYUNO CON AMANTES Dame el café de tus ojos, el zumo de tu mirada y, de tus labios, el pan, bien untado de tu risa.
La rosa es novia de la espina.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Lentos como la nieve Caían los copos de tu amor Sobre mi espalda dorada.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres TU.
La soledad es el ensayo de la muerte.
Mi vida est√° pintada sobre un muro incendiado de corazones solitarios.
Si quieres cambiarme, no es a mi a quien quieres. B√ļscate a otra.
Distracciones sin amor; amor sin distracciones… Where’s my Summer Love?
Las estrellas son almas de besos incendiarios que acarician de luz los bellos labios.

Marzo

haikus, poesía

¬ŅDestino? ¬ŅAlmas gemelas? ¬ŅAmor verdadero? ¬ŅA√ļn vives en la Edad Media?
Se llenó el cosmos de preguntas y quisimos responderlas a todas. No hay respuestas. Sólo preguntas. Sólo el vacío nos inunda.
El problema es que no hay tiempo para todos los “T√ļ”. Y no todos los versos son de m√°rmol, ni todos los pensamientos son p√°jaros.
El roce de tu piel es como brisa fresca de verano. El brillo de tus ojos como el amanecer de un ni√Īo. Eres todo poes√≠a en mi recuerdo.
El goteo de luz de su mirada. Los profundos mares de su ausencia. La limosna de la yema de sus dedos. Los silencios oscuros de sus labios.
Rozar tu piel y no alcanzarte es espejismo de locura. Y respirar el aire que respiras es como el fuego del desierto que me abrasa.
Las penas flotan por ti en el mar de la distancia incomprensible y en el oscuro bosque de la ausencia como infinita niebla.
Si amas la rosa en su frescura, aprender√°s a amarla ya seca y marchita.
Moriré de pena sin tu amor.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres t√ļ.
Inalcanzable como una estrella, tan distante como el fondo del mar, invisible como el aire, pr√°cticamente nada…
El esperpento de un esperpento es la realidad.
Son fríos los cuchillos del amor como frío es el viento de esta tarde.
No me sigas, no. No me sigas si no has venido a quedarte. S√≥lo el que se queda puede llenar el vac√≠o… …para siempre.
Qu√© bello el infinito abismo, oscuro y limpio como la muerte…
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Vosotros que admir√°is la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¬ŅQu√© sab√©is de belleza y de dolor?
Se apagó el cigarro del día y para siempre será el cadáver y las cenizas de un poema. (A Leopoldo María Panero)
Quiero besar la luna en tus labios.
Tus labios tienen hoy brillo de luna.
La melancolía es el arpa del corazón acorazado.
Ama. Todo lo demás es etcétera.
Mi destino es ser quien soy. ¬ŅSe ha terminado el camino?
Se llenó de tristeza el ojo enamorado, se llenó de amor el ojo triste.

Febrero

poesía

Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
A Paco de Lucía: Corazón flamenco, honda guitarra, embrujo de mujer, soul de Andalucía.
Este desierto sin fin sólo me muestra el espejismo de un amor verdadero.
Para llorar no necesito la cebolla si te tengo a ti.
Ya de tus ojos, oasis Ya de tus labios, desierto O ya de tus manos, cielo.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Luna, labio del cielo besado por el sol.
Mi alma en llamas, hora dorada, por tu luz crepuscular horadada.
Hacerle el amor a tu sonrisa, acariciar despacio tu silencio.
Cuando aprendes a ser princesa todo el mundo quiere ser s√ļbdito.
A las olas, alas de amor a mar.
Se Dilatan Se Deleitan Se Delatan Tus Pupilas
Amarse para siempre en un instante eterno.
Cada mirada pertenece al que la mira.
Unas veces se ama y otras se aprende.
Dispara tus besos y róbame.
La mejor frase de amor es la que no se dice.
Si encajan nuestros cuerpos quiz√°s te empotre el alma.
Hay miradas que enamoran y palabras que lo desmienten.
Deshazme el amor.
Y ahora os dejo, que tengo que inventar la bomba erotónica.
Necesito un brochazo de amor!
Me conquistó tu mirada y tu sonrisa, ya es hora de que me conquisten tus abrazos y besos.
Me asomo al profundo pozo de sus ojos negros para gritarle pero nadie responde.
¬ŅFui yo tu princesa? Apenas fui un suspiro, Un cruce de miradas. Tan s√≥lo fue eso.
Amor por despecho tras amor de pecho.
Muri√≥ habiendo abrazado s√≥lo sue√Īos.
Recomiendo leerme en la intimidad de los abrazos el√©ctricos…
Ya no son latidos, son balas explosivas…
No quiero volver, no quiero olvidar…
Oculto tu amor en un poema que nadie leer√°.
Si el amor se marchita, endurece sus espinas.
S√≠… cada mirada, cada beso, cada caricia, cada palabra, cada sonrisa, cada abrazo… son necesarios. Todo lo dem√°s sobra.
Madurar es aceptar la derrota, la humillación y la ofensa.
¬ŅC√≥mo puedes tener alma si no tienes sonrisa?
Si vienes a buscarme, te acompa√Īo encantada.
A√ļn busco los contornos de tu rostro, las suaves orillas de tus dedos, el alado sabor de los besos que nunca nos dimos, tu tr√©mulo rubor…
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
“Querer” nunca fue sin√≥nimo de “que te quieran”.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Besos: droga de la claridad.
No soporto la mediocridad.
Quiero un amor que haga da√Īo.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Tal vez un día me vea reflejada en tus labios, en tu sonrisa, en tus besos.
El amor es tan ilusorio como los fantasmas.
Lee mi piel en la intimidad en tono grave y musical con la rotundidad de las olas espumadas que rompen en tus brazos galantes.
Nunca los besos fueron gratis, siempre los paga el desamor.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor es como las olas del mar, a veces calmachicha, otras tsunami y casi siempre una marejadilla.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cartero: un amor en cada puerta.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Ll√©vate lejos este amor, donde el sol lo abrase y fortalezca…
Eres daltónico para mi amor.
Todo est√° en contra de un amor a destiempo.
Después del primer amor, todos son prescindibles.
Magia, locura, amor… abre la puerta…
Hay tiempos en que los besos dan sapos y otros en los que dan amores.
Como la luna sin luz y como el viento sin aire.
El tiempo es un canalla, ni sumiso a la brisa de la pasi√≥n, anega los sue√Īos de estrellas negras.
El primer sue√Īo ¬Ņrealmente importa? No hay golondrinas hoy como la sombra. Besa y sigue remando.
Olas de seda, perfume de la higuera entre tus labios, el ruido de las olas por el aire abortado: tu te desnudas luna de sangre…

CONFESIONES 5

greguerías

raza quiz√° nueva calvero c√°lidos contemplaci√≥n crueles describir humana bosque aunque Sat√°n espero saqueadores ofrezco hesp√©rides separ√© importancia quemar√° para promesas cielos acostumbrar√© comercio forzado dom√©stica cedido busca acab√© mangas porvenir arrojo repugnancias caldo exasperada causa so√Īando rayo aparec√≠a despreocupaciones limbos fogatas inspirado parte ciza√Īa innobles parece embarcado trabajar√© almita llegue bella descriptivas segura reina simple desvelar llama revoluciones vivir claridad noches sequ√© saberlo desesperaci√≥n llaves separaciones letrero cazar sent√© pa√≠s m√≠o parar fumar tap√°ndome pastores sufrimiento movimiento apenas fuera confiad armas holgazanes alegres

To G.A.W. John Keats

greguerías

Ninfa de la sonrisa hacia abajo y mirada

esquiva, ¬Ņ en qu√© momentos tan divinos del d√≠a

eres m√°s fascinante? ¬ŅCuando vas descarriada

entre los laberintos de la expresión dulce,

O cuando vas paseando tranquilamente en trance

de pensamiento sombr√≠o? ¬ŅO cuando te apresuras,

desali√Īada, a ver la luz de la ma√Īana,

Y eximes a las flores en tu intrincada danza?

Quizá cuando tus labios de rubí se separan

dulcemente y se quedan así mientras escuchas.

Pero fuiste educada para agradar del todo,

por eso no distingo cu√°l es tu mejor temple.

Y diré de igual forma qué gracia es la que baila

frente a Apolo mejor que todas las dem√°s.

La luz

greguerías

La luz se abría por la ventana,
y en ese momento,
fuimos piratas en busca del instante;
jugábamos con los límites del tiempo y del espacio
haciendo cortas las distancias.
Asómate:
te escribiré como bailo cuando nadie me mira
bailaré con letras cortas y acentos en los pies.

Nefastissimus Poetarum

poesía

guada√Īa que le alarga
de regalo forzoso
sobre el héroe primero
qué hacer con lo que vivo?
ley rige el cruel tablero
labor ser√° quimera
me rodea su presencia
la orilla que sutura
dudando en el alero
que todavía excitada
alegre pulse un verso
la lluvia no era suave
a las esferas del seis
viste letal esencia
lo que me est√°s pidiendo
al muro encaramada
ensalza al que se inclina
miradas de serpiente
sólo quedó poesía
como duna que emerge
desteje incertidumbres
por n√°car irisado
de fraterna indolencia
de los carros ajenos
acaso es el destino
por todo su dinero
como labio ligero
por los pelos aferra
publicamos primero
infunde nuevo fuero
con labia laborable
mas tus deseos no valen
se extiende el derrotero
oculto en la sentina
extraiganle a los mares
bella hasta en la demencia
porque en lo impropio nada
de ti me ha hecho sincero
de la rabia indomable
sangre que se detiene
de unidad, qué profunda
o t√ļ o lo venidero
pezones de estricnina
si sólo fuera helada
viles o repelentes
alusión a la fiebre
no inventó la carencia
del estado latente
memoria que imagina
amarga piel besada
madre tan submarina
el malestar hechizo
dando un sentido nuevo
que primero recuerde
hermano que ama a hermano
alarga un huso ausente
el pan que no germina
en franca disciplina
hay que darle en el pecho
lo distinto es hermoso
solo en las negaciones
no est√° en venta el paisaje
atroces días mudos
sonriendo indulgente
m√°s no se difumina
mis sue√Īos de clemencia
cabeza es espantosa
tornase en aguacero
por paradoja, el río
haciéndome a mí pobre
cabeza que, postrera
bullente el hormiguero
agonizan muchachos
de los oscuros tiempos
reverdece en afluente
mayo, dolor, morfina
la gota suspendida
también piel insurgente
nuestros sue√Īos imberbes
linde o flujo voraz
imposible aguacero
nuestros sue√Īos deciden
la luz que ríe y declina
límite, umbral, paso postrero
latente en la neblina
por nuevo derrotero
rodeada de ausencia
quiero que ya lo sepas
me pregunto intrigado
su figura esplendente
bajo un cielo infinito
mi casa silenciosa
conjugando los verbos
por qué se equivocaba
el alma ya es certera
no corran por las playas
hasta en el desespero
que avanza cual la sed
con gur√ļs sin solvencia
buscaba en sus calores
tus labios que se cierran
por huir de lo adyacente
la fuente que bebiste
que al fin estalla el gesto
en similar secuencia
en el gran laberinto
tenebrosa conciencia
que jam√°s se termina
agotó mi paciencia
con m√°s fiebre termina
mezcl√°ndose en tus venas
pateras y decencia
libre y vital me hermano
todo texto indolente
con rigor que se instala
la ecuación sea servida
acercarse, con prisa
tan fugaz cual esquina
un temblor que se inicia
da pie a la disidencia
sangre que riega el torso
radical risa alpina
de cuerpo lastimero
criatura m√°s salvaje
el ritmo de las olas
materia o carne muerta
se encara codiciosa
por temor al intruso
lo que en ti m√°s quiero
con manto de guerrero
sube por la pendiente
igual que una pechina
hallé solo su inquina
llega el com√ļn hast√≠o
si tanto la quería
esparce el fruto amargo
lo que de ti m√°s quiero
sangre que niega al corso
que todavía conservo
acaso es el damero
beneficencia ciega
y un orgasmo truncado
como siempre da√Īina
agotada la ciencia
ingente y laborioso
del tarro nunca abierto
tras quienes les dominan
o indiferente o bella
deviene la conciencia
el hundido reba√Īo
agostó mi potencia
cometió con esmero
ofensa se contagia
demandando obediencia
por las fiestas Lunares
un alma tan mezquina
pues ella enfrenta al sol
por qué no yace entera
huyen vanos y alados
en forma de aguacero
de semblante inocente

A MI HERMANO ANICETO

greguerías

La luz terca y cansina de las siestas de La Mancha. Todo está sumergido en el formol del pasado, viejas que debieron morir hace mucho tiempo, cosen y rumian sus rezos a las puertas de las casas. La luz familiar de estas calles es la que se prende a los ojos y a la sangre, al polvo dinástico de las cosas. La luz amniótica que pasa como un río silencioso, hermanando orillas, lamiendo la piedra de las tapias, las ventanas enclavadas. La luz detenida de las cinco de la tarde, detenida en los relojes, en los olivos, en esos cerros comidos de intemperie, en el luto totémico y lustral de los arcángeles, en el bronce tullido de las torres pregoneras. Y cómo no pensar en la muerte bajo este sol tan familiar, tan aburrido, tan obstinadamente infancia. Esta luz ni tan siquiera encuentra una puerta abierta, una sombra en la que refugiarse, una casa en la que arder reconocida. Bajo este sol, vienes a enterrar al padre del amigo.

La vida la muerte la historia la piel…

greguerías

La vida, la muerte, la historia,
la piel, la hora, la luz y la sombra,
la sabiduría, la ciudad y sus calles,
-todo en danza-
que vengan, que enamoren a todos,
al corazón, al mundo, al espíritu,
al cielo, al infierno y al aire…
que vengan como un sue√Īo,
un momento, un suplicio…
que vengan donde se despiertan los ni√Īos,
los consejos, los mendigos, los sue√Īos,
los cad√°veres.

Me gustan tus ojos porque en ellos est√°…

greguerías

Me gustan tus ojos porque en ellos est√° mi horizonte
Me gustan tus ojos veo mi reflejo…y mi reflejo dice que te quiero
Me gustan tus ojos porque son fuente de luz perpetua
Me gustan tus ojos porque desnudan mi alma y obligan a no mentir
Me gustan tus ojos y sin ellos estoy perdido
Me gustan tus ojos…porque son tuyos.

ZEUS

greguerías

De nada sirvi√≥ copular tres veces seguidas dentro de ella. El semen era devorado por sus conductos vaginales. Desaparec√≠a ol√≠mpicamente. Su hist√©rico √ļtero absorb√≠a mis fluidos con delectaci√≥n y sa√Īa. Y as√≠ d√≠a tras d√≠a. √Ānforas y √°nforas de semen acabaron en su vientre y jam√°s dieron el fruto esperado. Un d√≠a incluso traje un caballo para cubrirla. El equino derram√≥ dentro de ella, de una sola corrida, todo lo que estaba reservando desde hace un a√Īo. ¬°Oh, milagro, milagro! Al fin reaccion√≥… Y tras el necesario tiempo, la jaca por fin dio a luz una preciosa galaxia centauro. ¬ŅEstar√© perdiendo mi deidad o s√≥lo ha sido un gatillazo?

Diario olímpico de Zeus. Eón siete mil de la era olímpica tardía. Hora de la siesta.

Sus libros desde luego se parecen mucho…

greguerías

“Sus libros, desde luego, se parecen mucho a los nuestros, s√≥lo que las palabras est√°n escritas al rev√©s. Eso lo s√© porque una vez levant√© uno de los libros y lo puse ante el espejo y, al instante, ellos tambi√©n levantaron uno de los suyos y lo pude ver con toda claridad”.
-Lewis Carroll, (A través del espejo y lo que Alicia encontró allí).

No me alcanza para una greguer√≠a sino apenas…

greguerías

No me alcanza para una greguería sino apenas para,…. bueno, no sé que sea:
Tratando estaba yo de entender a algunos de ésos filósofos griegos que tanto han contribuido a que los que como yo pensemos que pensamos y pensé, vino a mí como una luz desde el punto más luminoso de nuestro Universo el siguiente cuestionamiento:
Si el hombre hiciera aplicaciones para los tel√©fonos no inteligentes (mensos), ¬Ņno estar√≠a dando con la soluci√≥n del ser Humano?
Digo porque tanto los hombres como los teléfonos inteligentes ya lo son, mientras que a otros como yo muy bien nos caería tener más capacidades.
¬ŅY usted que piensa?

S√≥lo he sido el acantilado de tus besos…

poesía

Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy más que arena…
me dispersas, me abandonas…
Desde la orilla recuerdo tu alta presencia, y camino perdido
entre un mar de olas incandescentes y la amargura de una tierra rota y yerma.
No me queda nada, y después como un vago recuerdo un murmullo,
un hilo rojo y extra√Īo del pasado que me ata a todo,
esa espina que penetra en mis llagas para dejarme sin nada,
esa extra√Īa voz olvidada que salpica el aire y que me recuerda a ti.
Solo, perdido, exang√ľe
me dispersas, me abandonas.
El mar, la tierra, el aire, el fuego y t√ļ;
todo eres t√ļ y nada.
Porque no soy nada. No somos nada. Y t√ļ.
He sentido golpes tan fuertes con tu sola presencia
que respirar tu recuerdo me quema y me desgarra,
el roce de tu risa lejana, como alas de acero cortando y lacerando
cada partícula elemental de mi ser,
elimina luz de mi camino.
Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy nada
me dispersas por un universo vacío y olvidado.
Poema completo – https://guaridadelpensamiento.wordpress.com/

UFINDER

greguerías

Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy más que arena…
me dispersas, me abandonas…
Desde la orilla recuerdo tu alta presencia, y camino perdido
entre un mar de olas incandescentes y la amargura de una tierra rota y yerma.
No me queda nada, y después como un vago recuerdo un murmullo,
un hilo rojo y extra√Īo del pasado que me ata a todo,
esa espina que penetra en mis llagas para dejarme sin nada,
esa extra√Īa voz olvidada que salpica el aire y que me recuerda a ti.
Solo, perdido, exang√ľe
me dispersas, me abandonas.
El mar, la tierra, el aire, el fuego y t√ļ;
todo eres t√ļ y nada.
Porque no soy nada. No somos nada. Y t√ļ.
He sentido golpes tan fuertes con tu sola presencia
que respirar tu recuerdo me quema y me desgarra,
el roce de tu risa lejana, como alas de acero cortando y lacerando
cada partícula elemental de mi ser,
elimina luz de mi camino.
Sólo he sido el acantilado de tus besos, y ahora que no soy nada
me dispersas por un universo vacío y olvidado.

CONDENADO

greguerías

Ya no espero m√°s saqueos, ni voluntario ofrezco las hesp√©rides que separ√© en mi cesto ¬Ņqu√© importancia tiene ya? No quemar√° paradis√≠acas promesas y cielos prometidos, nunca m√°s, ni me acostumbrar√© al comercio forzado de la dom√©stica vida. ¬ŅQu√© ha cedido?, ¬Ņen busca de qu√©? Ya acab√© con las cortas mangas del porvenir, ya arroj√© sus repugnancias descriptivas como espesa lava. Exasperada, mi causa, se va so√Īando sola, como el rayo que cae en el desierto. ¬ŅAparec√≠a en sus preocupaciones fantasmales? Baj√© de los limbos y por las fogatas inspirado me siento. Arde, arde. Pero, pensemos, aparte de ciza√Īa e innobles corazones ¬Ņqu√© nos queda? ¬ŅOs parece que, embarcado, ya no trabajar√© su almita para que llegue bella, segura, reina, simple? Hoy, de nuevo, desvelar√© la llama de las revoluciones y por fin vivir√© en la claridad de las noches en que antes sequ√©, sin saberlo, el negro pozo de la desesperaci√≥n.

EL NI√ĎO

greguerías

El ni√Īo s√≥lo deseaba una botella de luz en bicicleta… Como una semilla al viento, sin ra√≠ces a√ļn, volaba a la deriva aquel ni√Īo, esperando que el Mistral le transportase a buena tierra donde germinar, junto a una botella de luz en bicicleta… Y entonces, en la botella luminosa de aquel ni√Īo en bicicleta cay√≥ la semilla de un √≥vulo fertilizado por su propio padre.

Tango

greguerías

Triza su saliva los h√ļmeros, los dientes,
arrabal de la sangre,
brujulean los dedos de su lengua
buscando las farolas de mis ansias.

La luz nace de lo hondo,
el sol, de los abismos,
la noche, de los peces de su caliz.

En s√°banas de az√ļcar
y madrigales de miel
duerme mi amor.

Hac√≠a ya muchos a√Īos que no nos ve√≠amos…

greguerías

Hac√≠a ya muchos a√Īos que no nos ve√≠amos. Me enter√© de tu muerte por un amigo al que tambi√©n hac√≠a mucho que no ve√≠a, como si el tiempo necesitase escribir en los pentagramas de la ausencia. Anoche nos volvimos a encontrar entre las extra√Īas ruinas de un sue√Īo. T√ļ me aseguraste que estabas vivo y que nos esperabas all√≠ a todos los dem√°s. El sol caminaba lentamente desde el crep√ļsculo al alba con paso cansino, escupiendo una luz culpable. Nos dimos un abrazo y supe que aquel gesto era la despedida que ten√≠amos pendiente como una deuda envejecida. “Adi√≥s y buena suerte, buena suerte…” me dijiste cuando ya me iba camino de la vigilia.

CAPIT√ĀN

greguerías

¬ŅC√≥mo consegu√≠ mi primer mill√≥n? El cielo es azul debido a la dispersi√≥n. S√≠, es cierto. Cuando la luz choca con otras part√≠culas el espectro del azul se dispersa m√°s f√°cilmente que otros colores –¬°Los azules somos por definici√≥n dispersos!– sobre todo que el color rojo, que siempre queda excluido, restado, menospreciado por nuestra atm√≥sfera. Por la misma raz√≥n, como todo pintor sabe, restando el azul al blanco queda el amarillo, sin duda la raz√≥n por la cual el sol es amarillo. Entonces, ¬Ņpor qu√© la luz nos parece blanca? Lo he investigado. Duros a√Īos de trabajo alqu√≠mico con la luz y al fin di con la soluci√≥n. Me imagino que estar√©is impacientes por saberlo. ¬°Ah, curiosidad humana!

Recapitulando, tenemos pues la siguiente situaci√≥n: 1) Luz blanca verdadera del sol. 2) Exclusi√≥n del rojo. 3) Dispersi√≥n del azul en el cielo. 4) Vemos el sol amarillo. 5) ¬ŅPor qu√© nos parece blanca la luz del sol?

A estas alturas os estar√©is preguntando qu√© tiene todo esto que ver con el t√≠tulo de este lo que sea. ¬°Ah, avaricia humana! ¬ŅAcaso pens√°is que el mill√≥n que consegu√≠ era de vil metal?

Os voy a dar la solución: el polvo, y el humo, y las partículas más grandes que flotan alrededor dispersan el resto de colores por igual en el aire que nos rodea haciéndonos creer que la luz es blanca y pura, a pesar de la exclusión de los rojos y la dispersión de los azules fotones.

Tampoco esperabais esta solución sino la otra solución. ¡Ah, prejuicios humanos! Pero la otra solución debéis buscarla vosotros. Y espero que no os cueste tanto como a mí.

C√≥mo consegu√≠ mi primer mill√≥n

greguerías

El cielo es azul debido a la dispersi√≥n. S√≠, es cierto. Cuando la luz choca con otras part√≠culas el espectro del azul se dispersa m√°s f√°cilmente que otros colores –¬°Los azules somos por definici√≥n dispersos!– sobre todo que el color rojo, que siempre queda excluido, restado, menospreciado por nuestra atm√≥sfera. Por la misma raz√≥n, como todo pintor sabe, restando el azul al blanco queda el amarillo, sin duda la raz√≥n por la cual el sol es amarillo. Entonces, ¬Ņpor qu√© la luz nos parece blanca? Lo he investigado. Duros a√Īos de trabajo alqu√≠mico con la luz y al fin di con la soluci√≥n. Me imagino que estar√©is impacientes por saberlo. ¬°Ah, curiosidad humana!

Recapitulando, tenemos pues la siguiente situaci√≥n: 1) Luz blanca verdadera del sol. 2) Exclusi√≥n del rojo. 3) Dispersi√≥n del azul en el cielo. 4) Vemos el sol amarillo. 5) ¬ŅPor qu√© nos parece blanca la luz del sol?

A estas alturas os estar√©is preguntando qu√© tiene todo esto que ver con el t√≠tulo de este lo que sea. ¬°Ah, avaricia humana! ¬ŅAcaso pens√°is que el mill√≥n que consegu√≠ era de vil metal?

Os voy a dar la solución: el polvo, y el humo, y las partículas más grandes que flotan alrededor dispersan el resto de colores por igual en el aire que nos rodea haciéndonos creer que la luz es blanca y pura, a pesar de la exclusión de los rojos y la dispersión de los azules fotones.

Tampoco esperabais esta solución sino la otra solución. ¡Ah, prejuicios humanos! Pero la otra solución debéis buscarla vosotros. Y espero que no os cueste tanto como a mí.

3 de mayo

greguerías

En los nuevos evangelios descubiertos en el Mar Muerto, José dice al padre de María Magdalena:

Me concedieron la gracia de que mi mujer diera a luz esta noche, y naci√≥ un var√≥n; y a vos la gracia de que vuestra mujer diera a luz tambi√©n esta noche, y le naci√≥ una ni√Īa; y cuando llegue el momento mi hijo ser√° el esposo de vuestra hija

Este √ļltimo trat√≥ de evitarlo por todos los medios, intentando incluso asesinar a todos los varones nacidos esa noche…

En los nuevos evangelios descubiertos en el Mar…

greguerías

En los nuevos evangelios descubiertos en el Mar Muerto, José dice al padre de María Magdalena:

Me concedieron la gracia de que mi mujer diera a luz esta noche, y naci√≥ un var√≥n; y a vos la gracia de que vuestra mujer diera a luz tambi√©n esta noche, y le naci√≥ una ni√Īa; y cuando llegue el momento mi hijo ser√° el esposo de vuestra hija

Este √ļltimo trat√≥ de evitarlo por todos los medios, intentando incluso asesinar a todos los varones nacidos esa noche…

Adivinación

greguerías

No se por qu√©, pero mi mente ha relacionado siempre estos conceptos: para m√≠ la adivinanci√≥n es algo Gr√°fico. Visualizo lo que va a pasar de una forma totalmente esquem√°tica. Supongo que se trata de una capacidad de los eternos. Hemos vivido tantas cosas que nos resulta f√°cil prever las consecuencias de cualquier acto. No somos como un dios que posea todos los datos pero –y es quiz√°s esa la raz√≥n por la que vemos el futuro de forma simplificada– lo contemplamos en una especie de gr√°fico del porvenir. Entender√©is entonces que -como dicen ahora- me parta el culo de risa cuando uno de esos agoreros y adivinos de tres al cuarto creen ver con meridiana claridad lo que va a pasar con las vidas de otros. Si yo, que he vivido tantos siglos, no veo el futuro m√°s que como una deducci√≥n gr√°fica, ¬Ņqu√© pueden ver esos –a mis ojos– pipiolos y mocosos reci√©n salidos del huevo?

Actividad y pasividad

greguerías

La investigaci√≥n me estaba haciendo dar vueltas en C√≠rculo. Ahora me inclinaba a la actividad y m√°s tarde a la pasividad. Cruc√© varios universos sin sospechar siquiera, pues su continuidad parec√≠a evidente como el pensamiento y la existencia. Ahora ten√≠a muchos datos pero ninguna interpretaci√≥n, ninguna teor√≠a que les diera unidad. Era como remover un mont√≥n de arena. Volv√≠ a mi Mediterr√°neo. Junto a la ciudad de Alejandr√≠a siempre hab√≠a tenido grandes iluminaciones y de paso dar√≠a descanso a mi desasosiego. Era quiz√°s su luz o el azul del cielo, que no se da en ning√ļn otro sitio, pero al fin descans√©.

√ĀGUILA

greguerías

(por Paco Pepe)

Que remonte su vuelo, que te lleve
tu latido de √°guila a la altura;
yo que intento volar en esta oscura
noche, te siento cerca, eterno, leve.

Firme es tu voz de estrella, y es de nieve
tu respirar del alma !Qué segura
tu soledad! ¡Qué fiel cabalgadura
para mi azul jinete, lento y breve!

Vuela, conquista el aire y lleva el pecho
de la ansiedad celeste en la mirada
siembra de luz la tierra a cada trecho.

Vuela, Invencible amigo, y sé la espada
para la oscura sed; rómpete el lecho,
se corazón, se estrella, se morada.

(con cari√Īo, feliz cumplea√Īos)

PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL

greguerías

monje Es extra√Īo las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quiz√°s, si lo hubiera pensado seriamente, no estar√≠a aqu√≠. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el T√≠bet, aunque ni rastro de Leonard por ning√ļn sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sue√Īos siempre se cumplieran al rev√©s. Yo ten√≠a que venir aqu√≠ a desaparecer despu√©s de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¬ŅA d√≥nde voy yo despu√©s? Las Bahamas no son tan baratas. Mir√≥ a trav√©s de la ventana del hotel -si es que pod√≠a llamarse as√≠ a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese s√≠ que ha venido -pens√≥, dibujando de nuevo su est√ļpida sonrisa. Este es un buen augurio -pens√©.

En la recepci√≥n le hab√≠an dejado una nota. Se mosque√≥. Qui√©n co√Īo sab√≠a que estaba all√≠. Alguien sab√≠a sus intenciones y ahora tendr√≠a que cambiar de nuevo sus planes. ¬ŅNo habr√°s sido t√ļ, eh, imb√©cil? Abri√≥ el sobre. Contuvo la respiraci√≥n. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respir√≥. En √©l le indicaba el contacto que le llevar√≠a a la casa de Alfredo en el T√≠bet. Llevar√° una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estar√° esper√°ndote en la recepci√≥n. √Čl te conducir√° hasta la casa. Qu√© jod√≠o, el t√≠o. Lo tiene todo controlado. Efectivamente all√≠ estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en √©l.
Abri√≥ el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atr√°s. Sin mediar palabra alguna el oriental arranc√≥ el coche y se dirigi√≥ a la salida m√°s estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo hab√≠a imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dol√≠a respirarlo. No hab√≠a estorbos. No hab√≠a edificios. No hab√≠a basura. No hab√≠a imb√©ciles. Nada que ver con Madrid. S√≥lo esas monta√Īas blancas de fondo.

Abri√≥ la ventanilla hasta que el fr√≠o penetr√≥ en sus pulmones. Le dol√≠a el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguant√≥ las g√©lidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomod√≥ un poco pero trat√≥ de olvidarlo. Parec√≠a sonre√≠r con esa enigm√°tica sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qu√© hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos t√≠os. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Despu√©s de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el T√≠bet -pens√©. No soportar√≠a esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplic√°ndose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de b√ļfalos o algo por el estilo ‚Äďhe de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonre√≠r as√≠ -pens√©. Y me tranquilic√© de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo m√°s inc√≥modo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me tem√≠a lo peor. Me ve√≠a empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parec√≠a preocuparse. Segu√≠a impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. As√≠ que me relaj√©. Justo en ese momento el coche par√≥. No. Mierda. Me lo tem√≠a. Cog√≠ los guantes, dispuesto a empujar. El oriental baj√≥ y para mi sorpresa y alivio me indic√≥ con gestos que hab√≠amos llegado. Se√Īal√≥ con el brazo hacia un claro del bosque y tambi√©n que deb√≠a seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kil√≥metro de all√≠. El tipo se meti√≥ en el coche y dando media vuelta se alej√≥ de nuevo por el mismo camino que hab√≠a venido. Mi aut√©ntica sonrisa de est√ļpido se congel√≥ en mi cara.
tienda
Llegu√© a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de caba√Īa de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores n√≥madas de piel de b√ļfalo, como las que hab√≠a visto en el camino. Aprovech√© para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sent√≠a observado, quiz√°s desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqu√© en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parec√≠a haber nadie en ellas. Busqu√© en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa segu√≠a all√≠. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. As√≠ que lo hice. Llam√© a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedi√≥ a mis coscorrones. Nadie parec√≠a darse por enterado. No contestaba nadie. ¬ŅHola? -dije. ¬ŅHola? ¬ŅHay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que m√°s luz parec√≠a ofrecer. Igualmente sin ning√ļn resultado. ¬ŅAlfredo? ¬ŅHay alguien? Recorr√≠ toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aqu√≠. Nadie por all√≠. Nadie. ¬ŅQu√© co√Īo de broma es esta? -pens√©. As√≠ que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cad√°ver. ¬°Joder!
El cad√°ver est√° boca abajo. Una nota en su espalda escrita en may√ļsculas y en perfecto espa√Īol dice: Por favor, no hables de m√≠. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qu√© co√Īo es todo esto. Qu√© clase de broma macabra me est√°n gastando. Levanto un poco el cad√°ver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este t√≠o. Bonita situaci√≥n. A ver qu√© hago yo ahora. Lejos de toda civilizaci√≥n. Sin ning√ļn medio de transporte. Sin tel√©fono. Sin saber d√≥nde estoy. Sin nada de nada. Con un cad√°ver que no se qui√©n es, ni qui√©n co√Īo lo ha matado, ni porqu√©. Definitivamente algo funciona al rev√©s.
Lo m√°s gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un malet√≠n bajo sus piernas. Y ¬ŅA que no adivinas, imb√©cil, que contiene el malet√≠n? Un jodido mill√≥n de euros en billetes peque√Īos. ¬ŅEl jodido mill√≥n de euros que mi jefe me hab√≠a prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo ten√≠a que ver a Alfredo para acabar el trabajito con √©l. Se supone que no hab√≠a nadie muerto todav√≠a. Que no iba a tener el mill√≥n hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podr√© vigilar al cad√°ver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el malet√≠n y a salir corriendo. Cu√°l no ser√° mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mism√≠sima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cad√°ver, el malet√≠n y no se qu√© otra cosa m√°s -vaya despiste el m√≠o- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo m√°s m√≠nimo, el t√≠o. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya d√≠a que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el malet√≠n y … lo que sea. As√≠ de fresco. Sin m√°s explicaci√≥n. Ahora s√≠ que no entiendo nada. As√≠ que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aqu√≠ colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cad√°ver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a m√≠ mismo sinti√©ndome el m√°s est√ļpido de los hombres.
Es in√ļtil contar c√≥mo y cu√°nto tiempo me llev√≥ salir de all√≠, gracias a los pastores n√≥madas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepci√≥n me avisan de que la polic√≠a est√° esperando en mi habitaci√≥n. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra m√≠, no estar√≠an avis√°ndome ahora de ello -pienso. As√≠ que decido subir a mi magn√≠fica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todav√≠a. Lo mejor es comportarse con sangre fr√≠a y averiguar qu√© quieren, qu√© saben o qu√© quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusi√≥n en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitaci√≥n. Mosqueo… ¬ŅSer√° en mi habitaci√≥n? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusi√≥n sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qu√©, pero, ahora s√≠, estoy seguro que es en mi habitaci√≥n. Vaya, alguien est√° organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez s√≠. ¬ŅNo me estaban esperando? ¬ŅSer√© el invitado o el anfitri√≥n? De pronto dos disparos me dejan m√°s tieso que el rabo de un potro en celo. Se acab√≥ la fiesta. ¬ŅSon los cohetes finales? ¬ŅO m√°s bien la fiesta s√≥lo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusi√≥n ha cesado. Durante un largo rato, que a m√≠ me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¬ŅEstar√°n todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de car√°cter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aqu√≠ hasta que sepa a qu√© atenerme.