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    Joyas del lago 

    Hay peces de colores que parecen joyas tiradas al lago.

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    Serpiente y gemas 

    El piano en llamas
    se diluye en mis sue√Īos
    con pedazos de hielo.

     
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    tesoro 

     
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    Skarmenti (3) 

    Por la noche, con instinto felino, Julio escapaba del campamento familiar y recorr√≠a la ciudad. Poco importaba si la luna era un queso comido o reci√©n hecho. Con igual habilidad, Julio caminaba entre las sombras dispuesto a encontrar los secretos escondidos que todas las ciudades guardaban durante el d√≠a y mostraban durante la noche a los valientes como √©l. Camin√≥ entre estatuas y ruinas apenas descubiertas por la espesa hierba, no comprendiendo como era posible que aquellas joyas p√©treas estuvieran abandonadas a la intemperie. Peque√Īas veredas se bifurcaban, d√°ndole la oportunidad de sentir la n√°usea de la libertad que la mula les evitaba a diario con su clarividencia. Sent√≠a que su propio destino estaba ahora en sus manos y, no sin zozobra, tom√≥ el amplio paseo que conduc√≠a a un arco de triunfo. No pudo resistir la tentaci√≥n de caminar bajo su s√≥lido y √ļnico arco adornado de batallas y heroicos soldados. Por unos instantes o√≠a a la multitud vitorearle y aclamarle. Un escalofr√≠o, al mismo tiempo que un impremeditado sabor de victoria que no le correspond√≠a, recorr√≠a su cuerpo. […]

     
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    Julio Skarmenti 

    Julio Skarmenti pertenec√≠a a una de esas extra√Īas familias de gitanos universales que recorr√≠an el mundo en una tartana. Una de esas familias de saltimbanquis y latoneros cuyo destino estaba dirigido por una tozuda mula que eleg√≠a en cada encrucijada el camino que ninguno de ellos hubiera tomado.
    Julio Skarmenti achacaba a esta circunstancia los terribles e insólitos parajes a los que arribaron repetidas veces contra su voluntad e incluso a pesar de los negros augurios de la abuela Trinidad. La vieja gitana, capaz de adivinar el futuro más incierto de la clientela, se obnubilaba ante las empecinadas elecciones de aquella vieja acémila.

    —Mal fario – se limitaba a decir la abuela cuando la bestia tomaba el camino que todos los Skarmenti hubieran instintivamente evitado. Todos menos aquella terca y cojitranca mula del demonio que con su renca pata se√Īalaba su suerte y la de todos sus contrariados due√Īos.

    Entonces, Julio Skarmenti, el menor de los Skarmenti, se sent√≠a perdido y su moreno y curtido rostro dejaba traslucir una leve oleada de angustia irracional ante el abyecto e inmediato futuro. Sus negros fanales se anegaban de aciagos presagios y hasta la brisa parec√≠a flamear de un hedor mal√©fico y execrable. Sub√≠a a la tartana y, enroscado como una serpiente herida, dorm√≠a el √ļltimo trecho del camino. S√≥lo despertaba al entrar a la ciudad, mientras su padre anunciaba, con el duro tintineo del lat√≥n, la llegada de tan insigne y n√≥mada corte, descendiente directa de reyes y faraones del sagrado Nilo, obligada a errar en el destierro, y a ganarse la vida como saltimbanquis y latoneros por los polvorientos y √°speros confines del mundo, a causa de una caprichosa e ineluctable maldici√≥n del Gran Osiris. Y s√≥lo entonces, el rostro quemado de Julio Skarmenti, se iluminaba seducido por la at√≥nita e hipnotizada mirada de los ni√Īos ante semejante estafermo ambulante.

    Nadie hubiera esperado que aquella troupe descendiera con tal algarab√≠a esa c√°lida ma√Īana de mayo por una de las siete colinas que rodeaban la ciudad. Parec√≠an salidos de la nada o, transportados quiz√°s por el caprichoso viento, de lejanos y ex√≥ticos pa√≠ses a trav√©s del espacio y el tiempo.

    El peque√Īo Skarmenti bajaba, ya m√°s animado, de la multicolor carreta y corr√≠a con descaro entre sus coet√°neos haciendo sonar una flauta y ondeando un serpentil√≠neo gallardete mientras sus hermanos mayores agitaban los caireles o tocaban los improvisados timbales de la carreta y la madre y las hermanas hac√≠an danzar sus vientres adornados de cascabeles y alaracas.

    Los ni√Īos despertaban de su hipnosis y enseguida formaban una animada comitiva que tambi√©n segu√≠a a la obstinada y visionaria mula.

    A pesar de su empecinamiento, la mula sab√≠a hacer su trabajo con el m√°s esclarecido rigor y desenvoltura de las bestias faranduleras. Antes de elegir el mejor de los descampados de la ciudad, bien provisto de hierba fresca y abundante, recorr√≠a las m√°s importantes plazas y calles del lugar, lo cual permit√≠a a la familia Skarmenti anunciar a bombo y platillo -o a timbal y lat√≥n- su maravilloso y √ļnico espect√°culo en el mundo. Espect√°culo en el que todos ten√≠an su papel asignado, desde la cabra, que no s√≥lo daba leche a la familia sino tambi√©n conciertos de pedorretas al p√ļblico congregado, pasando por la troupe de fraternales saltimbanquis y odaliscas, hasta la genial y quim√©rica mulilla, que ataviada de tirabuzones y pantal√≥n de tirantes predicaba su particular evangelio de rebuznos inconmensurables y reveladores. Evangelio, dicho sea de paso, ante el cual era imposible hacerse o√≠dos sordos pues su estertor era f√°cilmente escuchado en diez millas a la redonda, provocando en m√°s de una ocasi√≥n entre los asistentes, e incluso entre los ausentes, el llanto y crujir de dientes propios del juicio final.

    Por la noche, con instinto felino, Julio escapaba del campamento familiar y recorría la ciudad. Poco importaba si la luna era un queso comido o recién hecho. Con igual habilidad, Julio caminaba entre las sombras dispuesto a encontrar los secretos escondidos que todas las ciudades guardaban durante el día y mostraban durante la noche a los valientes como él.

    Camin√≥ entre estatuas y ruinas apenas descubiertas por la espesa hierba, no comprendiendo como era posible que aquellas joyas p√©treas estuvieran abandonadas a la intemperie. Peque√Īas veredas se bifurcaban, d√°ndole la oportunidad de sentir la n√°usea de la libertad que la mula les evitaba a diario con su clarividencia. Sent√≠a que su propio destino estaba ahora en sus manos y, no sin zozobra, tom√≥ el amplio paseo que conduc√≠a a un arco de triunfo. No pudo resistir la tentaci√≥n de caminar bajo su s√≥lido y √ļnico arco adornado de batallas y heroicos soldados. Por unos instantes o√≠a a la multitud vitorearle y aclamarle. Un escalofr√≠o, al mismo tiempo que un impremeditado sabor de victoria que no le correspond√≠a, recorr√≠a su cuerpo. […]

     
    • boscour el Martes Permalink | Responder

      Esto merece un largo, muy largo desarrollo. Buenísimo.

    • Ahasvero el Mi√©rcoles Permalink | Responder

      Puede continuarse… :lol:

    • boscour el Jueves Permalink | Responder

      …que muy seria, como si reconociese por adelantado no s√≥lo haber elegido el camino correcto hacia el escenario donde estaba escrito que se desarrollara el pr√≥ximo cap√≠tulo del destino de los Skarmenti, sino el argumento mismo de dicho futuro familiar.
      Julio compart√≠a con la mula ese secreto que los dem√°s apenas sospechaban lo suficiente como para no contradecir las manifiestas y tercas intenciones de la mula que, llegada a cada bifurcaci√≥n de los caminos, tend√≠a a desviarse m√°s y m√°s hacia los altos montes donde los √ļltimos escitas escond√≠an aquellos juegos de piedras gastadas por el manoseo a que eran sometidos en procura de torcer el sempiterno veredicto. Todav√≠a faltaba mucho, pero el muchacho y la mula sab√≠an que se estaban aproximando. Faltaban los diluvios del hondo valle entrevistos en los sue√Īos repetidos, donde y cuando las bestias se enterrar√≠an hasta los cuartos y las carretas hasta los ejes. Faltaba pasar por el ataque de las manadas de perros cimarrones enfurecidas por el hambre. Faltaba todav√≠a atravesar aquel desierto extrapolado de antiguos mapas manuscritos, donde el agua tornar√≠ase en sangre y el sol se clavar√≠a en un perenne cenit de plomo derretido. Por no m√°s que mencionar algunas cosas de las tantas que faltaban ocurrir antes de terminar la actual jornada, La √ļltima luminosa.

    • Ahasvero el Martes Permalink | Responder

      en una jornada piensas liquidarte el muy, muy largo desarrollo?

    • boscour el Mi√©rcoles Permalink | Responder

      No sería para tanto pero puedo afirmar como testigo inoportuno que he sido, que harto trabajo le daba a Julio Skarmenti extrer de entre sus ropas y desarrollar ante los ojos de la golosa mula la desproporcionada probostide inguinal que la naturaleza y tal vez la suerte, le habían regalado. No otro era el motivo que llevaba a la jumenta a arrastrar a Julio hacia los más apartados bosques, los más solitarios valles y en fin cualquier lugar donde pudiera esperar tranquila el desarrollo de los acontecimientos.

  • viva el Sunday Permalink | Responder
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    Aerolito 

    Andan lanz√°ndonos las estrellas sus joyas con el secreto objeto de aniquilar nuestras atrocidades.

     
    • Sky el Viernes Permalink | Responder

      Ahora que me voy
      est√° lo que m√°s importa:
      algo me han dicho.

  • viva el Thursday Permalink | Responder
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    CONDENADO 

    No estamos llenos –dices– y bien, qu√© m√°s da. Todo aumentar√° de nuevo alg√ļn d√≠a, incluso los gusanos recorriendo tus g√≥ticas arterias. Con nueva √≠ndole –lo s√©– me regalar√°s aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te ped√≠, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservar√°s tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocer√°s que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh coraz√≥n, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segur√≠simo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan s√≥lo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel s√≥lo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma t√©trica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada v√≠spera me levanto y elijo con cual de ellos volver√© a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus ra√≠ces, soy mala –lo s√©–. Sobre el taller florido de mi pecho, que all√≠ anda suelto todo el d√≠a, pongo tambi√©n a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¬ŅQui√©n queda viva? Alguna burda protectora de los m√°rtires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adi√≥s Gracia. Vale, coraz√≥n, nadie te obliga hoy, est√°s de suerte. Me lo hac√≠an, s√≠, si tu quer√≠as. Y ¬Ņad√≥nde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegar√° la locura –lo s√©–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordar√°s cuando rod√°bamos hacia la mortal luz que nos rodea…

     
  • viva el Thursday Permalink | Responder
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    CONDENADOS (2) 

    No estamos llenos –dices– y bien, qu√© m√°s da. Todo aumentar√° de nuevo alg√ļn d√≠a, incluso los gusanos recorriendo tus g√≥ticas arterias. Con nueva √≠ndole –lo s√©– me regalar√°s aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te ped√≠, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservar√°s tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocer√°s que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh coraz√≥n, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segur√≠simo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan s√≥lo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel s√≥lo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma t√©trica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada v√≠spera me levanto y elijo con cual de ellos volver√© a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus ra√≠ces, soy mala –lo s√©–. Sobre el taller florido de mi pecho, que all√≠ anda suelto todo el d√≠a, pongo tambi√©n a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¬ŅQui√©n queda viva? Alguna burda protectora de los m√°rtires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adi√≥s Gracia. Vale, coraz√≥n, nadie te obliga hoy, est√°s de suerte. Me lo hac√≠an, s√≠, si tu quer√≠as. Y ¬Ņad√≥nde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegar√° la locura –lo s√©–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordar√°s cuando rod√°bamos hacia la mortal luz que nos rodea…

     
    • popi el Jueves Permalink | Responder

      De lo mejorcito que he le√≠do √ļltimamente. ( Enti√©ndase en cualquier formato)
      Un saludo artista.

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    CONDENADOS 

    No estamos llenos –dices– y bien, qu√© m√°s da. Todo aumentar√° de nuevo alg√ļn d√≠a, incluso los gusanos recorriendo tus g√≥ticas arterias. Con nueva √≠ndole –lo s√©– me regalar√°s aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te ped√≠, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservar√°s tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocer√°s que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh coraz√≥n, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segur√≠simo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan s√≥lo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel s√≥lo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma t√©trica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada v√≠spera me levanto y elijo con cual de ellos volver√© a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus ra√≠ces, soy mala –lo s√©–. Sobre el taller florido de mi pecho, que all√≠ anda suelto todo el d√≠a, pongo tambi√©n a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¬ŅQui√©n queda viva? Alguna burda protectora de los m√°rtires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adi√≥s Gracia. Vale, coraz√≥n, nadie te obliga hoy, est√°s de suerte. Me lo hac√≠an, s√≠, si tu quer√≠as. Y ¬Ņad√≥nde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegar√° la locura –lo s√©–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordar√°s cuando rod√°bamos hacia la mortal luz que nos rodea…

     
    • popi el Jueves Permalink | Responder

      De lo mejorcito que he le√≠do √ļltimamente. ( Enti√©ndase en cualquier formato)
      Un saludo artista.

    • sky el Jueves Permalink | Responder

      y yo también

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    JARD√ćN CELESTE DE UN ‘HAIKU ESPOR√ĀDICO’ 

    Hespérides de heno
    Sobre correg√ľelas
    Celestes joyas

     
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    Poes√≠as 

    C√°ntico espiritual
    Canciones entre el Alma y el esposo

    1
    Esposa
    ¬ŅAd√≥nde te escondiste
    Amado, y me dexaste con gemido?
    Como el ciervo huyste
    aviéndome herido;
    salí tras ti clamando, y eras ydo. 5

    2
    Pastores, los que fuerdes
    all√° por las majadas al otero,
    si por ventura vierdes
    aquél que yo más quiero,
    dezilde, que adolezco, peno, y muero. 10

    3
    Buscando mis amores
    yré por essos montes, y riberas;
    ni cogeré las flores;
    ni temeré las fieras;
    y passaré los fuertes, y fronteras. 15

    4
    ¬°O bosques y espesuras
    plantadas por la mano del Amado!
    ¬°o prado de verduras,
    de flores esmaltado!
    dezid si por vosotros a passado. 20

    5
    Mil gracias derramando
    pasó por estos sotos con presura;
    y yéndolos mirando
    con sola su figura
    vestidos los dexó de hermosura. 25

    6
    ¬°Ay!, ¬Ņqui√©n podr√° sanarme?
    Acaba de entregarte ya de vero:
    no quieras embiarme
    de oy m√°s ya mensajero,
    que no saben dezirme lo que quiero. 30

    7
    Y todos quantos vagan
    de ti me van mil gracias refiriendo;
    y todos m√°s me llagan,
    y déxanme muriendo,
    un no sé qué que quedan balbuziendo. 35

    8
    Mas ¬Ņc√≥mo perseveras,
    ¬°o vida! no viviendo donde vives?
    ¬ŅY haziendo por que mueras
    las flechas, que recives
    de lo que del Amado en ti concibes? 40

    9
    ¬ŅPor qu√©, pues as llagado
    aqueste coraçón, no le sanaste?
    Y pues me le as robado,
    ¬Ņpor qu√© ass√≠ le dexaste,
    y no tomas el robo, que robaste? 45

    10
    Apaga mis enojos,
    pues que ninguno basta a deshazellos.
    Y véante mis ojos,
    pues eres lumbre dellos;
    y sólo para ti quiero tenellos. 50

    11
    Descubre tu presencia,
    y m√°teme tu vista y hermosura;
    mira que la dolencia
    de amor, que no se cura
    sino con la presencia, y la figura. 55

    12
    ¬°O christalina fuente
    si en esos tus semblantes plateados
    formases de repente
    los ojos deseados
    que tengo en mis entra√Īas dibuxados! 60

    13
    Ap√°rtalos Amado,
    que voy de buelo.
    Esposo
    Buélvete paloma,
    que el ciervo vulnerado
    por el otero asoma
    al ayre de tu buelo, y fresco toma. 65

    14
    Mi Amado las monta√Īas,
    los valles solitarios nemorosos,
    las √≠nsulas estra√Īas,
    los ríos sonorosos,
    el silvo de los ayres amorosos, 70

    15
    la noche sosegada
    en par de los levantes del aurora,
    la m√ļsica callada,
    la soledad sonora,
    la cena que recrea y enamora. 75

    16
    Caçadnos las raposas,
    que est√° ya florescida nuestra vi√Īa,
    en tanto que de rosas
    hazemos una pi√Īa,
    y no parezca nadie en la monti√Īa. 80

    17
    Detente cierço muerto.
    Ven austro, que recuerdas los amores,
    aspira por mi huerto,
    y corran tus olores,
    y pacer√° el Amado entre las flores. 85

    18
    ¬°O ninfas de Judea!
    en tanto que en las flores, y rosales
    el √°mbar perfumea
    mor√° en los arrabales;
    y no quer√°is tocar nuestros humblares. 90

    19
    Escóndete Carillo,
    y mira con tu haz a las monta√Īas;
    y no quieras dezillo;
    mas mira las compa√Īas
    de la que va por √≠nsulas estra√Īas. 95

    20
    A las aves ligeras
    leones, ciervos, gamos saltadores,
    montes, valles, riberas,
    aguas, ayres, ardores,
    y miedos de las noches veladores. 100

    21
    Por las amenas liras,
    y canto de serenas os conjuro,
    que cessen vuestras yras
    y no toquéis al muro,
    porque la esposa duerma m√°s siguro. 105

    22
    Entr√°dose ha la esposa
    en el ameno huerto desseado,
    y a su sabor reposa
    el cuello reclinado
    sobre los dulces braços del Amado. 110

    23
    Debaxo del mançano
    allí conmigo fuiste desposada,
    allí te di la mano,
    y fuiste reparada
    donde tu madre fuera violada. 115

    24
    Nuestro lecho florido
    de cuevas de leones enlazado,
    en p√ļrpura tendido,
    de paz edifficado,
    de mil escudos de oro coronado. 120

    25
    A çaga de tu huella
    las jóvenes discurren al camino,
    al toque de centella,
    al adobado vino,
    emissiones de b√°lsamo divino. 125

    26
    En la interior bodega
    de mi Amado beví, y quando salía
    por toda aquesta bega,
    ya cosa no sabía,
    y el ganado perdí que antes seguía. 130

    27
    Allí me dio su pecho;
    all√≠ me ense√Ī√≥ sciencia muy sabrosa;
    y yo le di de hecho
    a mí sin dexar cosa;
    allí le prometí de ser su esposa. 135

    28
    Mi alma se a empleado
    y todo mi caudal en su servicio.
    Ya no guardo ganado,
    ni ya tengo otro officio,
    que ya sólo en amar es mi exercicio. 140

    29
    Pues ya si en el egido
    de oy m√°s no fuere vista ni hallada,
    diréis que me e perdido,
    que andando enamorada
    me hize perdediza, y fuy ganada. 145

    30
    De flores y esmeraldas
    en las frescas ma√Īanas escogidas
    haremos las guirnaldas
    en tu amor floridas,
    y en un cabello mío entretexidas. 150

    31
    En solo aquel cabello
    que en mi cuello volar consideraste,
    mir√°stele en mi cuello,
    y en él presso quedaste,
    y en uno de mis ojos te llagaste. 155

    32
    Cuando t√ļ me miravas,
    su gracia en mí tus ojos imprimían;
    por esso me adamavas,
    y en esso merecían
    los míos adorar lo que en ti vían. 160

    33
    No quieras despreciarme,
    que si color moreno en mí hallaste,
    ya bien puedes mirarme,
    después que me miraste,
    que gracia y hermosura en mí dexaste. 165

    34
    La blanca palomica
    al arca con el ramo se a tornado;
    y ya la tortolica
    al socio desseado
    en las riberas verdes a hallado. 170

    35
    En soledad vivía,
    y en soledad a puesto ya su nido;
    y en soledad la guía
    a solas su querido
    también en soledad de amor herido. 175

    36
    Gozémonos Amado:
    y v√°monos a ver en tu hermosura
    al monte y al collado,
    do mana el agua pura:
    entremos m√°s adentro en la espesura. 180

    37
    Y luego a las subidas
    cavernas de la piedra nos yremos,
    que est√°n bien escondidas,
    y allí nos entraremos,
    y el mosto de granadas gustaremos. 185

    38
    Allí me mostrarías,
    aquello que mi alma pretendía;
    y luego me darías
    allí, tu vida mía,
    aquello que me diste el otro día. 190

    39
    El aspirar de el ayre,
    el canto de la dulce filomena,
    el soto y su donayre
    en la noche serena
    con llama que consume y no da pena. 195

    40
    Que nadie lo mirava,
    Aminadab tampoco parescía;
    y el cerco sosegava;
    y la cavallería
    a vista de las aguas descendía. 200

    Noche oscura
    Canciones de el alma que se goza de aver llegado al alto estado de la perfectión, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual. De el mesmo autor

    En una noche obscura
    con ansias en amores inflamada
    ¬°o dichosa ventura!
    salí sin ser notada
    estando ya mi casa sosegada. 5

    Ascuras y segura
    por la secreta escala disfraçada
    ¬°o dichosa ventura!
    a escuras y encelada
    estando ya mi casa sosegada. 10

    En la noche dichosa
    en secreto que naide me veya
    ni yo mirava cosa
    sin otra luz y guía
    sino la que en el coraçón ardía. 15

    Aquesta me guiava
    más cierto que la luz de mediodía
    adonde me esperava
    quien yo bien me savía
    en parte donde nadie parecía. 20

    ¬°O noche que guiaste!
    ¬°O noche amable m√°s que la alborada!
    ¬°O noche que juntaste
    Amado con amada,
    Amada en el amado transformada! 25

    En mi pecho florido
    que entero para él solo se guardaba,
    allí quedó dormido
    y yo le regalava
    y el ventalle de cedros ayre daba. 30

    El ayre del almena
    quando yo sus cavellos esparcía,
    con su mano serena
    en mi cuello hería
    y todos mis sentidos suspendía. 35

    Quedéme y olbidéme
    el rostro recliné sobre el Amado;
    cessó todo y dexéme
    dexando mi cuydado
    entre las açucenas olbidado. 40

    Llama de amor viva
    Canciones de el alma en la íntima communicación de unión de amor de Dios. Del mismo autor

    ¬°O llama de amor viva
    que tiernamente hyeres
    de mi alma en el m√°s profundo centro!
    Pues ya no eres esquiva
    acava ya si quieres, 5
    rompe la tela de este dulce encuentro.

    ¬°O cauterio suave!
    ¬°O regalada llama!
    ¬°O mano blanda! ¬°O toque delicado,
    que a vida eterna save 10
    y toda deuda paga!
    Matando muerte en vida la has trocado.

    ¬°O l√°mparas de fuego
    en cuyos resplandores
    las profundas cabernas del sentido 15
    que estava obscuro y ciego,
    con estra√Īos primores
    calor y luz dan junto a su querido!

    ¬°Qu√°n manso y amoroso
    recuerdas en mi seno 20
    donde secretamente solo moras,
    y en tu aspirar sabroso
    de bien y gloria lleno
    qu√°n delicadamente me enamoras!

    Coplas de el mismo, hechas sobre un éstasis de harta contemplación

    Entréme donde no supe
    y quedéme no sabiendo,
    toda ciencia transcendiendo.

    1
    Yo no supe dónde entraba
    porque cuando allí me vi 5
    sin saver dónde me estaba
    grandes cosas entendí;
    no diré lo que sentí
    que me quedé no sabiendo,
    toda sciencia trascendiendo. 10

    2
    De paz y de piedad
    era la sciencia perfecta,
    en profunda soledad
    entendida vía recta,
    era cosa tan secreta 15
    que me quedé balbuciendo,
    toda sciencia trascendiendo.

    3
    Estava tan embebido
    tan absorto y ajenado
    que se quedó mi sentido 20
    de todo sentir privado,
    y el espíritu dotado
    de un entender no entendiendo,
    toda sciencia trascendiendo.

    4
    Quanto m√°s alto se suve 25
    tanto menos se entendía
    que es la tenebrosa nuve
    que a la noche esclarecía,
    por eso quien la sabía
    queda siempre no sabiendo, 30
    toda sciencia trascendiendo.

    5
    El que allí llega de vero
    de sí mismo desfallesce
    quanto sabía primero
    mucho baxo le parece, 35
    y su sciencia tanto crece
    que se queda no sabiendo,
    y su sciencia trascendiendo.

    6
    Este saber no sabiendo
    es de tan alto poder 40
    que los sabios arguyendo
    jam√°s le pueden vencer,
    que no llega su saber
    a no entender entendiendo,
    toda sciencia trascendiendo. 45

    7
    Y es de tan alta excelencia
    aqueste summo saber
    que no ay facultad ni ciencia
    que le puedan emprender
    quien se supiere vencer 50
    con un no saber sabiendo,
    yr√° siempre trascendiendo.

    8
    Y si lo quer√©is o√Ĺr
    consiste esta summa sciencia
    en un subido sentir, 55
    de la dibinal esencia
    es obra de su clemencia
    hazer quedar no entendiendo,
    toda sciencia trascendiendo.

    Coplas de el alma que pena por ver a Dios. De el mismo autor

    Vivo sin vivir en mí
    y de tal manera espero
    que muero porque no muero.

    En mí yo no vivo ya
    y sin Dios vivir no puedo 5
    pues sin él y sin mí quedo
    este vivir ¬Ņqu√© ser√°?
    Mil muertes se me har√°
    pues mi misma vida espero
    muriendo porque no muero. 10

    Esta vida que yo vivo
    es privación de el vivir
    y assí es contino morir
    hasta que viva contigo.
    Oye mi Dios lo que digo 15
    que esta vida no la quiero,
    que muero porque no muero.

    Estando absente de ti
    ¬Ņqu√© vida puedo tener
    sino muerte padecer 20
    la mayor que nunca vi?
    Lástima tengo de mí
    pues de suerte persevero
    que muero porque no muero.

    El pez que del agua sale 25
    aun de alibio no carece
    que en la muerte que padece
    al fin la muerte le vale.
    ¬ŅQu√© muerte abr√° que se yguale
    a mi vivir lastimero, 30
    pues si m√°s vivo m√°s muero?

    Quando me empieço a alibiar
    de verte en el Sacramento
    h√°zeme m√°s sentimiento
    el no te poder gozar; 35
    todo es para m√°s penar
    y mi mal es tan entero
    que muero porque no muero.

    Y si me gozo Se√Īor
    con esperança de verte 40
    en veer que puedo perderte
    se me dobla mi dolor,
    viviendo en tanto pabor
    y esperando como espero,
    muérome porque no muero. 45

    S√°came de aquesta muerte
    mi Dios y dame la vida,
    no me tengas impedida
    en este lazo tan fuerte,
    mira que peno por verte 50
    y de tal manera espero
    que muero porque no muero.

    Lloraré mi muerte ya
    y lamentaré mi vida
    en tanto que detenida 55
    por mis pecados est√°.
    ¬°O mi Dios! ¬Ņqu√°ndo ser√°
    quando yo diga de vero:
    vivo ya porque no muero?

    Otras de el mismo a lo divino

    Tras de un amoroso lance
    y no de esperança falto
    subí tan alto tan alto
    que le di a la caça alcançe.

    Para que yo alcance diesse 5
    a aqueste lançe divino
    tanto bolar me convino
    que de vista me perdiesse,
    y con todo en este trance
    en el buelo quedé falto 10
    mas el amor fue tan alto
    que le di a la caça alcance.

    Quando más alto suvía
    deslumbróseme la vista
    y la m√°s fuerte conquista 15
    en escuro se hazía,
    mas por ser de amor el lance
    di un ciego y obscuro salto
    y fuy tan alto tan alto
    que le di a la caça alcance. 20

    Por una estra√Īa manera
    mil buelos pasé de un buelo
    porque esperança del cielo
    tanto alcança quanto espera,
    esperé solo este lance 25
    y en esperar no fuy falto
    pues fuy tan alto tan alto
    que le di a la caça alcance.

    Quando m√°s cerca llegava
    de este lance tan subido 30
    tanto m√°s baxo y rendido
    y abatido me hallava
    dixe: No abrá quien lo alcançe.
    Abatíme tanto tanto
    que fuy tan alto tan alto 35
    que le di a la caça alcance.

    Finis

    Glosa de el mismo

    Sin arrimo y con arrimo,
    sin luz y ascuras viviendo
    toda me voy consumiendo.

    Mi alma est√° desassida
    de toda cosa criada 5
    y sobre sí levantada
    y en una sabrosa vida
    sólo en su Dios arrimada.
    Por esso ya se dir√°
    la cosa que m√°s estimo 10
    que mi alma se vee ya
    sin arrimo y con arrimo.

    Y aunque tinieblas padezco
    en esta vida mortal
    no es tan crecido mi mal 15
    porque si de luz carezco
    tengo vida celestial,
    porque el amor de tal vida
    quando m√°s ciego va siendo
    que tiene al alma rendida 20
    sin luz y ascuras viviendo.

    Haze tal obra el amor
    después que le conocí
    que si ay bien o mal en mí
    todo lo haze de un sabor 25
    y al alma transforma en sí,
    y assí en su llama sabrosa
    la qual en mí estoy sintiendo
    apriessa sin quedar cosa
    todo me voy consumiendo. 30

    Glosa a lo divino. De el mismo autor

    Por toda la hermosura
    nunca yo me perderé
    sino por un no sé qué
    que se alcança por ventura.

    Sabor de bien que es finito 5
    lo m√°s que puede llegar
    es cansar el apetito
    y estragar el paladar;
    y assí por toda dulçura
    nunca yo me perderé 10
    sino por un no sé qué
    que se halla por ventura.

    El coraçón generoso
    nunca cura de parar
    donde se puede passar 15
    sino en m√°s difficultoso;
    nada le causa hartura
    y sube tanto su fee
    que gusta de un no sé qué
    que se halla por ventura. 20

    El que de amor adolesce
    de el divino ser tocado
    tiene el gusto tan trocado
    que a los gustos desfallece;
    como el que con calentura 25
    fastidia el manjar que ve
    y apetece un no sé qué
    que se halla por ventura.

    No os maravilléis de aquesto
    que el gusto se quede tal 30
    porque es la causa del mal
    ajena de todo el resto;
    y assí toda criatura
    enajenada se vee
    y gusta de un no sé qué 35
    que se halla por ventura.

    Que estando la voluntad
    de Divinidad tocada
    no puede quedar pagada
    sino con Divinidad; 40
    mas por ser tal su hermosura
    que sólo se vee por fee
    g√ļstala en un no s√© qu√©
    que se halla por ventura.

    Pues de tal enamorado 45
    dezidme si abréis dolor
    pues que no tiene sabor
    entre todo lo criado;
    solo sin forma y figura
    sin hallar arrimo y pie 50
    gustando allá un no sé qué
    que se halla por ventura.

    No penséis que el interior
    que es de mucha más valía
    halla gozo y alegría 55
    en lo que ac√° da sabor,
    mas sobre toda hermosura
    y lo que es y ser√° y fue
    gusta de allá un no sé qué
    que se halla por ventura. 60

    M√°s emplea su cuydado
    quien se quiere aventajar
    en lo que est√° por ganar
    que en lo que tiene ganado;
    y assí para más altura 65
    yo siempre me inclinaré
    sobre todo a un no sé qué
    que se halla por ventura.

    Por lo que por el sentido
    puede ac√° comprehenderse 70
    y todo lo que entenderse,
    aunque sea muy subido,
    ni por gracia y hermosura
    yo nunca me perderé
    sino por un no sé qué 75
    que se halla por ventura.

    Cantar de el alma que se goza de conocer a Dios por fee

    Que bien sé yo la fonte que mana y corre,
    aunque es de noche.
    Aquella Eterna fonte est√° escondida,
    que bien sé yo do tiene su manida,
    aunque es de noche. 5
    Su origen no lo sé que pues no le tiene,
    mas sé que todo origen della viene,
    aunque es de noche.
    Sé que no puede ser cosa tan bella
    y que cielos y tierra beben della, 10
    aunque es de noche.
    Bien sé que suelo en ella no se halla
    y que ninguno puede vadealla,
    aunque es de noche.
    Su claridad nunca es escurecida 15
    y sé que toda luz de ella es venida,
    aunque es de noche.
    Sée ser tan caudalosas sus corrientes
    que infiernos cielos riegan y a las gentes,
    aunque es de noche. 20
    El corriente que nace desta fuente
    bien sé que es tan capaz y tan potente,
    aunque es de noche.
    Aquesta Eterna fuente est√° escondida
    en este vivo pan por darnos vida, 25
    aunque es de noche.
    Aquí se está llamando a las criaturas
    porque desta agua se harten aunque a escuras,
    porque es de noche.
    Aquesta viva fuente que deseo 30
    en este pan de vida yo la veo,
    aunque es de noche.

    • Fin. –

    Otras a lo divino de Christo y el alma del mismo

    Un pastorcico solo est√° penado
    ageno de plazer y de contento
    y en su pastora firme el pensamiento
    y el pecho del amor muy lastimado.

    No llora por averle amor llagado 5
    que no se pena en veerse así affligido,
    aunque en el coraçón está herido,
    mas llora por pensar que est√° olbidado.

    Que sólo de pensar que está olbidado
    de su vella pastora con gran pena 10
    se dexa maltratar en tierra agena
    el pecho del amor mui lastimado.

    Y dize el pastorcico: ¬°Ay desdichado
    de aquel que de mi amor a hecho ausencia
    y no quiere gozar la mi presencia 15
    el pecho por su amor muy lastimado!

    Y a cavo de un gran rato se a encumbrado
    sobre un árbol do abrió sus braços vellos,
    y muerto se ha quedado asido dellos
    el pecho del amor muy lastimado. 20

    Fin

    Romances sobre el Evangelio ¬ęIn principio erat Verbum¬Ľ acerca de la Sanct√≠ssima Trinidad

    1.¬ļ
    En el principio morava
    el Verbo y en Dios vivía
    en quien su felicidad
    infinita posse√Ĺa.
    El mismo Verbo Dios era 5
    que el principio se dezía.
    √Čl morava en el principio
    y principio no tenía.
    √Čl era el mismo principio
    por eso dél carecía, 10
    el Verbo se llama Hijo
    que del principio nacía.
    Hale siempre concevido
    y siempre le concevía;
    dale siempre su sustancia 15
    y siempre se la tenía.
    Y assí la gloria del Hijo
    es la que en el Padre avía
    y toda su gloria el Padre
    en el Hijo posse√Ĺa. 20
    Como amado en el amante
    uno en otro residía,
    y aquese amor que los une
    en lo mismo convenía.
    Con el uno y con el otro 25
    en ygualdad y valía
    tres Personas y un Amado
    entre todos tres avía.
    Y un amor en todas ellas
    un amante los hazía, 30
    y el amante es el amado
    en que cada qual vivía.
    Que el ser que los tres posseen
    cada qual le posse√Ĺa
    y cada qual dellos ama 35
    a la que este ser tenía.
    Este ser es cada una
    y este solo las unía
    en un inefable modo
    que dezirse no savía. 40
    Por lo qual era infinito
    el amor que los unía
    porque un solo amor tres tienen
    que su esencia se dezía;
    quel amor quanto m√°s une 45
    tanto más amor hazía.

    De la communicación de las tres personas
    2.¬ļ
    En aquel amor inmenso
    que de los dos procedía
    palabras de gran regalo
    el Padre al Hijo dezía,
    de tan profundo deleite 5
    que nadie las entendía;
    sólo el Hijo lo gozaba
    que es a quien pertenecía.
    Pero aquello que se entiende
    desta manera dezía 10
    -Nada me contenta, Hijo,
    fuera de tu compa√Ī√≠a.
    Y si algo me contenta
    en ti mismo lo quería
    el que a ti m√°s se parece 15
    a mí más satisfazía.
    Y el que nada te semeja
    en mí nada hallaría
    en ti solo me e agradado
    ¡o vida de vida mía! 20
    Eres lumbre de mi lumbre
    eres mi sabiduría,
    figura de mi substancia
    en quien bien me complazía.
    Al que a ti te amare Hijo 25
    a mí mismo le daría
    y el amor que yo te tengo
    esse mismo en él pondría
    en razón de aver amado
    a quien yo tanto quería. 30

    De la creación
    3.¬ļ
    -Una esposa que te ame
    mi Hijo darte quería
    que por tu valor merezca
    tener nuestra compa√Ī√≠a
    y comer pan a una mesa 5
    del mismo que yo comía,
    porque conozca los bienes
    que en tal Hijo yo tenía
    y se congracie commigo
    de tu gracia y loçanía. 10
    -Mucho lo agradezco Padre
    -el Hijo le respondía-,
    a la esposa que me dieres
    yo mi claridad daría
    para que por ella vea 15
    quánto mi Padre valía
    y cómo el ser que posseo
    de su ser lo recevía.
    Reclinarla e yo en mi braço
    y en tu amor se abrasaría 20
    y con Eterno deleite
    tu bondad sublimaría.

    Prosigue
    4.¬ļ
    -H√°gase pues -dixo el Padre-,
    que tu amor lo merecía.
    Y en este dicho que dixo
    el mundo criado avía.
    Palacio para la esposa 5
    hecho en gran sabiduría
    el qual en dos aposentos
    alto y baxo dividía.
    El baxo de differencias
    infinitas componía 10
    mas el alto hermoseava
    de admirable pedrería.
    Porque conozca la esposa
    el Esposo que tenía
    en el alto colocava 15
    la angélica jerarchía,
    pero la natura humana
    en el baxo la ponía
    por ser en su ser compuesta
    algo de menor valía. 20
    Y aunque el ser y los lugares
    desta suerte los ponía,
    pero todos son un cuerpo
    de la esposa que dezía:
    que el amor de un mismo Esposo 25
    una esposa los hazía;
    los de arriva posse√Ĺan
    al Esposo en alegría,
    los de abaxo en esperança
    de fee que les infundía 30
    dizi√©ndoles que alg√ļn tiempo
    él los engrandecería,
    y que aquella su baxeza
    él se la levantaría
    de manera que ninguno 35
    ya la vituperaría,
    porque en todo semejante
    él a ellos se haría,
    y se vendría con ellos
    y con ellos moraría 40
    y que Dios sería hombre
    y que el hombre Dios sería
    y que trataría con ellos
    comería y bebería,
    y que con ellos continuo 45
    él mismo se quedaría
    hasta que se consumase
    este siglo que corría
    quando se gozaran juntos
    en Eterna melodía; 50
    porque él era la cabeça
    de la esposa que tenía
    a la qual todos los miembros
    de los justos juntaría,
    que son cuerpo de la esposa 55
    a la qual √Čl tomar√≠a
    en sus braços tiernamente
    y allí su amor le daría,
    y que assí juntos en uno
    el Padre la llevaría 60
    donde del mismo deleite
    que Dios goza gozaría,
    que como el Padre y el Hijo
    y el que de ellos procedía
    el uno vive en el otro; 65
    assí la esposa sería
    que dentro de Dios absorta
    vida de Dios viviría.

    Prosigue
    5.¬ļ
    Con esta buena esperança
    que de arriva les venía
    el tedio de sus trabajos
    más leve se les hazía,
    pero la esperança larga 5
    y el deseo que crecía
    de gozarse con su Esposo
    contino les affligía.
    Por lo qual con oraciones
    con suspiros y agonía 10
    con l√°grimas y gemidos
    le rogavan noche y día
    que ya se determinase
    a les dar su compa√Ī√≠a.
    Unos dezían: ¡O si fuesse 15
    en mi tiempo la alegría!
    Otros: Acava, Se√Īor,
    al que as de embiar embía.
    Otros: ¬°O si ya rompiese
    essos cielos y vería 20
    con mis ojos que baxases
    y mi llanto cessaría!
    Regat nuves de lo alto
    que la tierra lo pedía,
    y √°brase ya la tierra 25
    que espinas nos produzía,
    y produzga aquella flor
    con que ella florecía.
    Otros dezían: ¡O dichoso
    el que en tal tiempo sería 30
    que merezca beer a Dios
    con los ojos que tenía,
    y tratarle con sus manos
    y andar en su compa√Ī√≠a
    y gozar de los misterios 35
    que entonces ordenaría!

    Prosigue
    6.¬ļ
    En aquestos y otros ruegos
    gran tiempo pasado avía
    pero en los postreros a√Īos
    el fervor mucho crecía,
    quando el viejo Simeón 5
    en deseo se encendía
    rogando a Dios que quisiese
    dexalle ver este día.
    Y assí el Espíritu Sancto
    al buen viejo respondía 10
    que le dava su palabra
    que la muerte no vería
    hasta que la vida viesse
    que de arriva descendía,
    y que él en sus mismas manos 15
    al mismo Dios tomaría
    y le tendría en sus braços
    y consigo abraçaría.

    Prosigue la Encarnación
    7.¬ļ
    Ya que el tiempo era llegado
    en que hazerse convenía
    el rescate de la esposa
    que en duro yugo servía,
    debaxo de aquella ley 5
    que Moysés dado le avía
    el Padre con amor tierno
    desta manera dezía:
    -Ya ves, Hijo, que a tu esposa
    a tu ymagen hecho avía 10
    y en lo que a ti se parece
    contigo bien convenía,
    pero diffiere en la carne
    que en tu simple ser no avía.
    En los amores perfectos 15
    esta ley se requería,
    que se haga semejante
    el amante a quien quería
    que la mayor semejança
    más deleite contenía; 20
    el qual sin duda en tu esposa
    grandemente crecería
    si te viere semejante
    en la carne que tenía.
    -Mi voluntad es la tuya 25
    -el Hijo le respondía-,
    y la gloria que yo tengo
    es tu voluntad ser mía,
    y a mí me conviene, Padre,
    lo que tu Alteza dezía 30
    porque por esta manera
    tu vondad más se vería;
    ver√°se tu gran potencia
    justicia y sabiduría
    yrélo a dezir al mundo 35
    y noticia les daría
    de tu belleza y dulçura
    y de tu soberanía;
    yré a buscar a mi esposa
    y sobre mí tomaría 40
    sus fatigas y trabajos
    en que tanto padecía;
    y porque ella vida tenga,
    yo por ella moriría
    y sac√°ndola del lago 45
    a ti te la bolvería.

    Prosigue
    8.¬ļ
    Entonces llamó un archángel
    que Sant Gabriel se dezía,
    y embiólo a una donzella
    que se llamava María,
    de cuyo consentimiento 5
    el misterio se hazía,
    en el qual la Trinidad
    de carne al Verbo vestía.
    Y aunque tres hazen la obra
    en el uno se hazía, 10
    y quedó el Verbo encarnado
    en el bientre de María.
    Y el que tiene sólo Padre
    ya también madre tenía
    aunque no como qualquiera 15
    que de varón concevía,
    que de las entra√Īas de ella
    él su carne recevía,
    por lo qual Hijo de Dios
    y del hombre se dezía. 20

    Del nacimiento
    9.¬ļ
    Ya que era llegado el tiempo
    en que de nacer avía,
    assí como desposado
    de su tálamo salía,
    abraçado con su esposa 5
    que en sus bra√ßos la tra√Ĺa,
    al qual la graciosa madre
    en un pesebre ponía
    entre unos animales
    que a la sazón allí avía. 10
    Los hombres dezían cantares
    los ángeles melodía
    festejando el desposorio
    que entre tales dos avía;
    pero Dios en el pesebre 15
    allí llorava y gimía
    que eran joyas que la esposa
    al desposorio tra√Ĺa;
    y la madre estava en pasmo
    de que tal trueque ve√Ĺa, 20
    el llanto del hombre en Dios
    y en el hombre el alegría,
    lo qual del uno y del otro
    tan ajeno ser solía.

    Finis

    Otro del mismo que va por ¬ęSuper flumina Babilonis¬Ľ

    Encima de las corrientes
    que en Babilonia hallava,
    allí me senté llorando
    allí la tierra regava,
    acord√°ndome de ti 5
    ¡o Sión!, a quien amava.
    Era dulce tu memoria
    y con ella m√°s llorava.
    Dexé los traxes de fiesta
    los de trabaxo tomava, 10
    y colgué en los verdes sauzes
    la m√ļsica que llevaba
    puniéndola en esperança
    de aquello que en ti esperava.
    Allí me hyrió el amor 15
    y el coraçón me sacava.
    Díxele que me matase
    pues de tal suerte llagava;
    yo me metía en su fuego
    sabiendo que me abrasava, 20
    desculpando al avezica
    que en el fuego se acababa;
    estávame en mí muriendo
    y en ti solo respirava;
    en mí por ti me moría 25
    y por ti resucitava,
    que la memoria de ti
    daba vida y la quitava.
    Goz√°banse los estra√Īos
    entre quien cautivo estava. 30
    Pregunt√°vanme cantares
    de lo que en Sión cantava:
    -Canta de Sión un hynno,
    veamos cómo sonava.
    -Dezid, ¬Ņc√≥mo en tierra ajena 35
    donde por Sión llorava
    cantaré yo la alegría
    que en Sión se me quedava?
    Echaríala en olbido
    si en la ajena me gozava. 40
    Con mi paladar se junte
    la lengua con que hablava
    si de ti yo me olbidare
    en la tierra do morava.
    Sión, por los verdes ramos 45
    que Babilonia me dava,
    de mí se olbide mi diestra
    que es lo que en ti m√°s amava,
    si de ti no me acordare
    en lo que m√°s me gozava, 50
    y si yo tuviere fiesta
    y sin ti la festejava.
    ¬°O hija de Babilonia
    mísera y desventurada!
    Bienaventurado era 55
    aquel en quien confiava,
    que te a de dar el castigo
    que de tu mano llevava,
    y juntar√° sus peque√Īos
    y a mí, porque en ti esperava, 60
    a la piedra que era Christo
    por el qual yo te dexava.

    Debetur, soli gloria vera Deo.

    San Juan de la Cruz

     
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    Dispersas en las marismas de infortunio esas ineptas… 

    Dispersas en las marismas de infortunio,
    esas ineptas e inmundas que huríes se creyeron,
    no juzgarán al pérfido viático
    de siervas vaciedades.

    ¡Qué harapientas mujeres!
    ¡Qué miserables joyas!
    ¡Qué leprosas familias!

    Jes√ļs, qu√© humildad en su enfado…
    Y tan de egoísmo deletéreo desprovistas

    ¬°M√°s misses para las masas!

     
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    Etiquetas: joyas,   

    Misses para las masas 

    Dispersas en las marismas de infortunio,
    esas ineptas e inmundas que huríes se creyeron,
    no juzgarán al pérfido viático
    de siervas vaciedades.

    ¡Qué harapientas mujeres!
    ¡Qué miserables joyas!
    ¡Qué leprosas familias!

    Jes√ļs, qu√© humildad en su enfado…
    Y tan de egoísmo deletéreo desprovistas

    ¬°M√°s misses para las masas!

     
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    Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , bestia apocal√≠ptica, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , joyas, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,   

    S√ćMBOLOS 

    Adonis
    Plantas

    Afrodita
    Dioses planetarios

    Agathodaemon
    Serpiente

    Agrippa de Nettesheim
    Hombre, Quinario

    Agua
    Fuente, Hurac√°n, la Templanza

    Agua inferior y superior
    Aguas, Dragón, Letras, Neptuno, Nubes

    Inmersión en agua
    Ba√Īo

    Agua primordial
    Arquitectura, Océano superior e inferior

    √Āguila
    Animales, Bandera, Letras, Lucha de animales, Procesión, Rey

    √Āguila bic√©fala
    √Āguila, G√©minis, Monta√Īa

    Cabeza del √°guila
    Cabeza, Centro

    √Āguila y le√≥n
    √Āguila, Le√≥n

    √Āguila y Prometeo
    Hércules, Prometeo

    √Āguila y serpiente
    Animales, Tetramorfos

    San Agustín
    L√°mpara

    Ahasvero
    Judío errante

    El Ahorcado
    Acr√≥bata, Balder, Crep√ļsculo, Inversi√≥n, Nudo

    Ahrimanyu
    Gemelos, Lucha, Ahrim√°n

    Ahrim√°n
    Cosmogonía, Ahrimanyu

    Ahuramazda
    Cabalgadura, Gemelos, Lucha, Sol

    Seudo Aigremont
    Pie

    Aiguilhe de Puy
    Sirena

    Ain-Soph
    Anciano

    Aire
    Padre, Viento

    Akasha
    Acuario

    Alain de Lille
    Naturaleza

    Alambique
    Horno

    Rey Alberico
    Color positivo-negativo

    Alberto Magno
    Animales

    Albiruni
    Correspondencia

    Aldebar√°n
    Cuaternario

    Alejandro el Grande
    Héroe, Lazos, Nudo

    Alfa y omega
    Letras

    Alfabeto
    Gr√°fico

    Alfabeto egipcio
    Letras

    Alfabeto hebreo
    Letras

    Luna y alfabeto
    Luna

    Algonquinos
    Liebre

    René Allendy
    Dientes

    Alma
    Globo, Paloma

    Alma como p√°jaro
    P√°jaro

    Peligros del alma
    la Luna, Alma del mundo

    Forma almendrada
    Aureola

    Alquimia

    Alvao
    Zodíaco

    Amaltea
    Cuerno de la abundancia

    Amance
    Agujero

    Amarillo
    Colores

    Amazonas
    Hércules, Lilith

    Ambivalencia
    Binario, Grutescos

    San Ambrosio
    Arca, Perdiz

    Amfortas
    Encantamiento, Rey

    Ammón
    Lago, Pluma

    Ammón Ra
    Aries

    Amor y corazón
    Corazón

    Amor y realeza
    Rey

    Amrita
    Caos, Fuente

    Amuletos
    Escalera, Quinario, Piel

    Mano y amuletos
    Mano

    Plata y amuletos
    Luna

    Anael
    Septenario

    Anaitis
    Luna

    Anciano
    Ni√Īo, Anciano de los D√≠as

    Anciano de los Días
    Anciano, Gran Madre

    √Āncora
    Delfín

    Andrógino/androginia
    Ad√°n, Alquimia, Daena, Hombre

    Andrómeda
    Liberación de la doncella

    Anémonas
    Granada

    Anfión-Zeto
    Gemelos

    Anfisbena
    el Carro

    √Āngeles
    Ciudad, el Juicio

    Siete √°ngeles
    Septenario, N√ļmeros

    √Ānima
    Castillo, Cimera, Daena, Flauta, Joyas, Madre, Mujer, Shekina, Sirena

    Animales-símbolo
    Gr√°fico

    Animales en alquimia
    Animales

    Hombre entre dos animales
    Potne Otheron

    Animales lunares
    Animales, Luna

    Mujer y animales
    Mujer

    Animal natural y fabuloso
    Animales

    Ovíparos
    Ovíparos

    Procesiones de animales
    Animales

    Animales y puntos cardinales
    Cuaternario

    Ankh
    Cruz

    Anormal
    Animales, Bufón

    Antares
    Cuaternario

    Anteo
    Revolcamiento

    Antomonio
    Gr√°fico

    Apis
    Toro

    Apolo
    √Ārbol, Arco, Boca, Cisne, Color, Cr√≥mlech, Dioses planetarios, Drag√≥n, Flecha, Grifo, Helio, Laurel, Mercurio, Monstruos, Nombre, Sol

    Apolo y Artemisa
    Gemelos, Helio

    Apolonio
    Manto

    Aqueloo
    Sirena

    Aquiles
    Espuela, Juguetes, Muerte, Pie

    Arabia
    Arabesco, Luna

    Ara√Īa
    Animales, Pulpo, Telara√Īa

    √Ārbol
    Bosque

    √Ārbol c√≥smico
    Monta√Īa

    √Ārbol de ciencia
    √Ārbol, Columna

    √Ārbol de muerte
    √Ārbol

    √Ārbol de vida
    √Ārbol

    √Ārbol del mundo
    Tambor

    Espada y √°rbol
    Espada

    √Ārbol que canta
    √Ārbol, Roc√≠o

    √Ārbol y serpiente
    Serpiente

    √Ārbol de la Muerte
    Columna

    √Ārbol de la Vida
    Aves, Ciervo, Columna, Cruz, Cuaternario, Grifo, Serpiente

    √Ārbol de Navidad iluminado
    Fuego

    Arca de la alianza
    Cofre, Objeto, Templo

    Arcilla
    Limo

    Arco de tres lóbulos
    Trébol

    Arco flamígero
    Arquitectura

    Arco triunfal
    Inversión

    Arco iris
    Arca, Puente

    Ares
    Dioses planetarios, Marte

    Argonautas
    s√≠mbolos Her√°ldicos, N√ļmeros, Vellocino de oro

    Argos
    Leopardo, Ojo

    Ariadna
    Binario, Lazos, Minotauro, Pérdida

    Aries
    Correspondencia, Cuernos, Géminis, Hércules, Héroe, Pan, Tauro, Zodíaco

    Ariete
    Cuernos

    Arión
    Gemelos

    Ludovico Ariosto
    Hipogrifo

    Aristóteles
    Agujero, Animales, Centro, Coraz√≥n, Dioses planetarios, Graal, Gr√°fico, N√ļmeros, Perdiz, Polo, Semana, Sirena

    Arjuna
    Carro

    Armadura
    Escudo

    Armas
    Monstruos

    Armas curvas y rectas
    Guada√Īa, Espada

    Armentia
    Cordero

    Armonía
    N√ļmeros

    Arpa
    Cisne

    Arpía
    Monstruos, Multiplicidad

    Arpista
    la Luna

    Cuatro arqueros
    Gr√°fico, Guerreros, Tetramorfos

    Arquetipos
    Cuaternario

    Arquitectura
    Templo

    Arroz
    Fertilidad

    Arte abstracto
    Gr√°fico

    Arte gótico
    √Āngel, Arquitectura, Liebre, Objeto, Rueda

    Arte rom√°nico
    Acacia, √Āguila, Alas, √Āngel, Animales, √Ārbol, Cordero, Escalera, Loto, Mariposa, Manicora, Nivel, Ornamentaci√≥n, Perdiz, Rueda

    Artemidoro de Daldi
    Casa

    Artemisa
    Dioses planetarios, Gemelos, Luna, Serpiente, Diana

    Rey Arturo
    Abismo, Caballero, Cazador, Judío errante, Minarete, Rey

    Ascensión
    √Āguila, Escalera

    Simbolismo ascensional
    Binario

    Ascesis
    Cabellos

    Ases
    Cosmogonía

    Asfódelos
    Pradera

    Ashvins
    Caballo

    Miguel Asín Palacios
    Viaje a los infiernos

    Asno
    Animales

    Astarté
    Cono, Gran Madre, Pez

    Astrea
    la Justicia

    Asuras
    Cosmogonía

    Atanor
    Torre

    Atargatis
    Huso, Pez

    Atenas
    Arquitectura

    Atenea
    Espiral

    Atlas
    Hespérides

    Atman
    Gemelos

    Atoum
    Anciano

    Attis
    √Ārbol, Granada, Guada√Īa, Pino, Plantas, Yedra

    Cuadras de Augias
    Hércules

    Aureola
    Mano

    Arthur Avalon
    Serpiente

    Azotes
    Flagelación

    Azoth
    Sello de Salomón

    Azufre
    Hombre, León, Matrimonio

    Azul
    Colores

    Ba
    P√°jaro, Periquito

    Torre de Babel
    Torre

    Babilonia
    √Čufrates, P√°jaro

    Bacanales
    Cesta

    Gaston Bachelard
    Aguas, Aire, Alcohol, Barca, Brillo, Cisne, Cuaternario, Elementos, Frío, Fuego, Llama, Nubes, Pájaro, Pasta, Perfume, Pradera, Verticalidad, Viaje al interior de la Tierra, Vuelo

    J. J. Bachofen
    Espacio, Madre

    Balanza
    Libra

    Balder
    Muerte

    Ballena
    Devoraci√≥n, Monta√Īa

    Ballesta
    Arco

    Balmunga
    Espada rota

    Jurgis Baltrusaitis
    Gr√°fico, Lazos, Nimbo

    Bamb√ļ
    √Ārboles y flores

    Baphomet
    Escamas

    Barco
    Peine

    Barco de la vida
    Pez

    Barro
    Humo

    Bast
    Gato

    Georges Bataille
    Cuaternario

    Bautismo
    Aguas, N√ļmeros

    Harold Bayley
    Botella, Cruz, Escalera, Espada, Estrella, Gr√°fico, Grutescos, Letras, Muro, Rueda, Serpiente, Tridente

    Germain Bazin
    Gr√°fico

    Beatriz
    Color, Mujer

    A. Beaumont
    Color, Cuervo

    Gustavo Adolfo Bécquer
    Golondrina

    Beigbeder
    Tejer

    Bel
    Tempestad

    Belerofonte
    Pegaso

    Eric Temple Bell
    Descanso semanal

    Benin
    Imagen del mundo

    Gottfried Benn
    Imagen ignota

    Luc Benoist
    Arco, Cielo, Espacio, Gr√°fico, Hacha, Mandorla, Paisaje, Tocado y trono

    Bartolomé Bermejo
    Dragón

    Claude Bernard
    Vida

    San Bernardo
    Color positivo-negativo

    R. Berthelot
    Desierto, Profesiones, Templo, Tiempo, Tienda, Zodíaco

    R. Bertrand
    Dualismo

    Bestia
    N√ļmeros

    Betilo
    Onfalo

    Bettini
    Escalera

    Bhagavad-Git√Ę
    Viaje del alma

    Bhowani
    Simbolismo fonético

    Bhutia Busty
    Mandala

    Biblos
    Cono

    Bielbog y Czernibog
    Color positivo-negativo, Gemelos

    Bimini
    Islas bienaventuradas

    Binario
    Dos, Dualismo

    William Blake
    Ad√°n, Cielo, Cuaternario, Edades, Imagen ignota, Infierno, Viaje al interior de la Tierra

    Reina Blanche
    Mujer muerta

    Blanco
    Thule, Colores

    Blanco y negro
    Color positivo-negativo, Colores, Rojo

    H. P. Blavatsky
    Andr√≥gino, √Ārbol, Caos, Cocodrilo, Color positivo-negativo, Drag√≥n, Islas bienaventuradas, Letras, Rana, Rotaci√≥n, Serpiente, Zod√≠aco

    Boca
    Letras

    Boca del monstruo
    Boca

    Bodo
    Gigante

    Bohaz
    Jakin

    Jacob Böhme
    Caída, Correspondencia, Dragón, Mujer muerta, Sofía

    Bolo, el democriteano
    Mirabilia

    J. L. Borges y M. Guerrero
    Animales

    Borobudur
    Mandala, Monta√Īa, Templo

    Robert de Boron
    Rey pescador

    Bosra
    Sangre

    Maurice Bouisson
    Periquito

    Bouto
    Serpiente

    Brahma
    Acuario, Binario, Cabeza, Cuaternario, Hombre, Huevo, Loto, Simbolismo fonético, Tejido, Triforme, vaca, Viaje del alma

    Brahman
    Gemelos

    San Brand√°n
    Islas bienaventuradas

    Branwen
    Simbolismo fonético

    Brazo
    Letras

    André Bretón
    Amada

    Abbé Breuil
    Sigma

    Brillo
    Sol

    Bronwyn
    Simbolismo fonético

    Brunilda
    Liberación de la doncella, Lilith

    Bucr√°neo
    Cuernos

    Buda
    Aguas, Color, Septenario, Serpiente

    Buey
    Animales, Cuernos, Miel, Toro, Tetramorfos

    Bufón
    Anormales, Asno, Odre

    Buitre
    Madre, Prometeo

    B√ļsqueda
    Graal

    Caaba
    Piedra

    C√°bala
    el Ahorcado, Anciano, árbol, Daena, Espacio, Géminis, Hombre, Sefirot, Septenario, Simbolismo fonético, Tarot

    Caballero
    Rey Arturo, Castillo, Minotauro, Tabla Redonda

    Caballero blanco y negro
    caballero, Color positivo-negativo

    Caballero errante
    Caballero

    Caballero rojo
    Caballero, Sangre

    Caballero y colores
    Caballero

    Caballero y lucha con animales
    Animales, Tabla Redonda

    Caballo
    Animales, Cabalgadura, Dioniso, Gemelos

    Caballo alado
    Animales

    Caballo blanco
    Caballo, Color positivo-negativo

    Conservación de cabezas
    Decapitación

    Cabiros
    Capucha, Dedos

    Cabra
    Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

    Macho cabrío
    Caballero, Cuerno de la abundancia, Dioniso, Inversión, Templo, Capricornio

    Cacería perpetua
    Identificaciones, Cazador maldito

    Cadmo
    Dragón

    Caf
    Monta√Īa

    Caída
    Laberinto, Nave, Neptuno, Paraíso perdido, Zodíaco

    Caín
    Espada

    Calavera
    Hamlet

    Calcante
    Serpiente

    Calcinación
    Alquimia

    Caldeos
    Dioses planetarios

    Pedro Calderón de la Barca
    Titanes

    Gran Piedra del Calendario
    Mandala

    Rey de Calicut
    Muerte

    Calímaco
    Animales

    Calíope
    Sirena

    Calipso
    Bestia apocalíptica, Escollos, Isla

    C√°liz
    Caldera, Copa, Graal

    Cambises
    Zodíaco

    Camelot
    Minarete

    S. Cammanm
    Mandala

    Campana
    Objeto

    Tommaso Campanella
    Centro espiritual

    Candelabro de los siete brazos
    Imagen del mundo, Septenario

    Cangrejo
    la Luna

    Caos
    Dragón

    Capucha
    Casco

    Carbón
    Color positivo-negativo

    Cardo
    Templo

    Carlos I
    Enano

    Carnero
    Aries, Cuernos, Zodíaco

    Julio caro Baroja
    Cazador, Lamia, Ojancanu

    Caronte
    Aguas, Castillo

    Vittore Carpaccio
    Dragón

    Carro
    Riendas, Vehículo

    Carro del sol
    Rueda

    Carro procesional
    Tocado y trono, Cuadriga

    Lewis Carroll
    Espejo

    Cartago
    Babilonia

    Vincenzo Cartari
    Cuaternario

    Ernst Cassirer
    Simbolismo fonético

    Castas
    Profesiones

    Cástor y Pólux
    Caballo, Gemelos, Dioscuros

    C√°taros
    Sofía

    Valoración del amor
    Amada

    Catasterismo
    Dioses planetarios, Zodíaco

    Catástrofe cósmica
    Cielo

    Catorce
    N√ļmeros

    cautes y Cautopates
    Gemelos

    Caverna
    Arquitectura, Desfiladero, Tesoro

    Culto de la caverna
    Mundo

    Cayado
    Peregrino, Poder

    Cebada
    Fecundidad

    Cécrope
    Héroe

    Cedro
    √Ārbol

    Celso
    Escalera

    Cenicienta
    Sacrificio, Septenario, Zapatos

    Cenit
    Hurac√°n, Polo

    Ceniza
    Pasta

    Centauro
    Bucentauro, Cabalgadura, Hércules, Identificaciones, Minotauro

    Zelda Zonk
    MM

    Cerbero
    Diana, Ternario, Tridente

    Cerde√Īa
    Serpiente

    Cerebro
    Corazón

    Ceres
    Agricultura, Alas, Columna, Hormigas, Sirena

    Cetro
    Armas, Espiral, Poder

    Ch’i-lin
    Unicornio

    Chakras
    Serpiente

    Chamanes
    Soplar, Tambor

    Jean-François Champollion
    Letras

    Chang
    Fuego

    L. Charbonneau-Lassay
    Inversión, Triple recinto

    Chastaing
    Simbolismo fonético

    Louis Chochod
    Círculo, Tetramorfos, Tortuga

    Chou-Li
    Jade

    Chrétien de Troyes
    Animales, Sangre

    Chung-li Chuan
    Abanico

    Cibeles
    Gorro frigio, Guada√Īa, Ogro

    Cicatrices
    Marca

    Cicerón
    Luna

    Ciclo
    A√Īo

    Ciclo anual
    Plantas

    Gran ciclo
    Edades

    Cíclope
    Gigante, Ojancanu, Ojo

    Cielo siete
    Huevo

    Templo del cielo
    Arquitectura

    Cigarra
    Cris√°lida

    Cilindro
    Formas

    Cinco
    Hombre, Mano, N√ļmeros, Pensamiento

    Cinturón
    Hebilla

    Circe
    Encantamiento, Escollos

    Círculo
    Arquitectura, Ciclo, Dodecanario, Formas

    Cuadratura del círculo
    Arquitectura, Imagen del mundo

    Círculo de piedra
    Crómlech, Cuadrado

    Circunferencia
    Centro, Círculo

    Cisne
    Arpa, Serpiente

    Canto del cisne
    Arpa

    Cisne de Leda
    el Juicio

    Mujer-cisne
    Mujer

    Cisne y arpa
    Cisne

    Ciudad
    Gr√°fico, Imagen del mundo, Matrona

    Claustro
    Arquitectura

    Clava
    Maza, Mercurio

    Clemente de Alejandría
    Espacio

    Catedral de Clonfert
    Decapitación

    Cloto
    Espacio

    Clusium
    Laberinto

    Cnosos
    Laberinto

    Codex Marcianus
    Circunferencia, Color positivo-negativo, Ouroboros

    Tercer cofre
    Caja

    Coincidentia oppositorum
    Alquimia, Centro, Conjunción, Hombre, Inversión, Volcán

    J. Cola Alberich
    Anormales, Tatuajes

    Collar
    Cuerda

    Francesco Colonna
    Delfín

    Colores de la flores
    Flor

    Colores de los cabellos
    Cabellos

    Colores en alquimia
    Alquimia, Caballero

    Colores y dragones
    Dragón

    Colores y la m√ļsica
    Correspondencia

    Columna rota
    Rotura

    Columna vertebral
    Columna

    Comp√°s
    Alfa y omega

    Comp√°s de tres tiempos
    Trébol

    Conejo
    fecundidad

    Cong
    Centro

    Congelación
    Hielo

    Coniunctio
    Despedazamiento, Sexos

    Coniunctio oppositorum
    Metales, Conjunción

    Conjunción de contrarios
    Cruz

    Símbolo de conjunción
    Flecha

    Cono
    Hacha, Formas

    Constantino
    Crismón

    Constelación canicular
    la Rueda de la Fortuna

    Ananda K. Coomaraswamy
    Caballero, despedazamiento

    Copa
    Objeto

    Copa y rituales de Etiopía
    Imagen del mundo

    Nicolás Copérnico
    Planetas

    Corazón
    Amor, Cofre

    Corno
    Gorro frigio

    Corona
    Cintas, Guirnalda, Poder, Victoria

    Corona de espinas
    Espina

    Corona de laurel
    Laurel

    Corona doble
    Poder

    Corona en el matrimonio griego
    Rey

    Corona mural
    Matrona

    Corona triple
    Poder

    Correspondencia
    Color, Objeto, Planetas

    Corroído
    Estado de conservación

    Doncella de la cosecha
    Perséfone

    Cosmogonía
    Creación

    Court de Gebelin
    Letras

    Cr√°neo
    Cabeza

    Seis días de la creación
    Espacio

    Cremación
    Madera

    Creta
    Hacha, Paisaje

    Anciano de Creta
    Edades

    Crimilda
    Lilith

    Cris√°lida
    Hueso, M√°scara

    Crisaor
    Espada, Oro

    Crisol
    Horno

    Crómlech
    Recinto

    Crono
    Dioses planetarios

    Cronos mitraicos
    Eternidad, Serpiente, Saturno

    Cruz ansada
    Cruz, Llave

     
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    MERCADER 

    EXT. BOSQUE. NOCHE.
    Un bosque con frondosos √°rboles. P√°jaros, lobos, zorros, ciervos, tormenta cada vez m√°s intensa. Muy, muy lejos se divisa una caba√Īa.
    Un rey, que está cazando, cabalga por un camino con su caballo. El rey va de caza con sus criados. Se nubla, llueve, el rey y sus criados se extravían y buscan refugio.
    La tormenta arrecia y los criados y la guardia real se desbandan todos.
    CRIADOS. Majestad, volvamos, la tormenta arrecia.
    REY. No, no, sigamos al zorro, se fue por este camino.
    El rey sigue el camino y encuentra la lejana caba√Īa.
    REY. ¡A mí la guardia!
    REY. ¬°Cobardes y viles criaturas!
    El rey dispara a los p√°jaros.
    Los p√°jaros huyen en desbandada y luego vuelven a posarse.
    Un p√°jaro muere. Los p√°jaros huyen en desbandada pero luego vuelven a posarse y atacan al rey.
    REY. Quien se mete debajo de hoja, dos veces se moja.
    CABALLO. ¬ŅY yo que hago aqu√≠? ¬°Brrr..!

    INT. CABA√ĎA. NOCHE.
    La caba√Īa tiene unos catres, una mesa, unas sillas, etc. Fuego encendido crepitando. Patos, cisnes, pavos reales.
    En la sencilla caba√Īa hay un viejo mal vestido, de barba larga y blanca.
    REY. ¬ŅMe das albergue, viejo?
    VIEJO. Venid y secaos al fuego, Majestad.
    El rey tiende la ropa en la silla.
    El rey se acerca al fuego.
    El rey se echa a dormir en el catre. Se despierta por la noche al o√≠r hablar al viejo. Al no verlo dentro de la caba√Īa, sale a buscarlo fuera.

    EXT. CABA√ĎA. NOCHE.
    Estrellas titilando, b√ļhos.
    El rey sale. El cielo está despejado. El viejo está sentado en el escalón.
    REY. ¬ŅCon qui√©n hablas, viejo?
    VIEJO. Con los planetas, Majestad.
    REY. ¬ŅY que les dices a los planetas?
    VIEJO. Les agradezco la fortuna que me han dado.
    REY. ¬ŅQu√© fortuna, viejo?
    VIEJO. Me concedieron la gracia de que mi mujer diera a luz esta noche, y naci√≥ un var√≥n; y a vos la gracia de que vuestra mujer diera a luz tambi√©n esta noche, y le naci√≥ una ni√Īa; y cuando llegue el momento mi hijo ser√° el marido de vuestra hija.
    REY. ¬°Ah, viejo descarado! ¬ŅC√≥mo te atreves a hablar de ese modo?
    El rey entra de nuevo a la caba√Īa muy enfadado.
    REY. ¬°Me las vas a pagar!
    REY. Bonita luna.

    INT. CABA√ĎA. D√ćA.
    Canto de los gallos, cerdos, gatos. El rey se vuelve a vestir. Con las primeras luces el rey sale de la caba√Īa. El rey toma el camino de regreso a su palacio.

    EXT. PRADERA. D√ćA.
    Rechinar de ruedas oxidadas. Burros, vacas, liebres, conejos. El rey se encuentra en el camino a caballeros y criados que vienen en su busca. Los caballeros se inclinan ante él exageradamente.
    CABALLERO2. Buenos d√≠as, Majestad, ¬ŅC√≥mo se encuentra su Majestad?
    CABALLERO1. Felices nuevas, Majestad. Anoche la Reina dio a luz una hermosa ni√Īa.
    REY. ¡Apartaos, pelotas, déjadme seguir!
    REY. ¬°Arre!
    El rey fustiga al caballo y se dirige a palacio cabalgando a todo galope.
    REY. ¬°Qu√© corte, se√Īor, qu√© corte!
    REY. ¬°Esbirros!
    CRIADO1. Su Majestad no parece de humor.
    CRIADO2. Nunca lo est√°.
    CRIADO2. Nuestros amos son unos…
    CRIADO1. ¬ŅGenuflexos..?

    EXT. PALACIO. D√ćA.
    Campanadas, trompetas. El rey llega cabalgando al palacio real y desmonta de la silla en el patio de armas. Las nodrizas le muestran la ni√Īa al rey. Le rodean cortesanos que le felicitan.
    REY. Que busquen a todos los hijos varones nacidos esta noche en la ciudad y les quiten la vida.
    JUGLAR1. Fea o bonita ser√°..
    JUGLAR2. Tonta o lista crecer√°..
    JUGLAR1 ¬°Oh, que terrible ser√°..!
    REY. ¬°Basta ya, desmedrados bufones!
    Relinchan los caballos. Los perros ladran y huyen asustados.

    EXT. CIUDAD. D√ćA.
    Gritos, llantos, jaleo. Palomas, ratas y ratones huyendo. Los soldados se dispersan por las calles de la ciudad y en poco tiempo la registran entera.
    SOLDADO1. Aquí no hay nada.
    SOLDADO2. Claro que sí, mira.
    Los soldados encuentran a un varón nacido esa noche.
    SOLDADO2. Ya no busques m√°s..
    SOLDADO1. ¬ŅTu hijo ha nacido esta noche?
    MUJER. No, no..
    Los soldados se lo arrebatan a la madre.
    SOLDADO2. Tenemos que llevarlo al bosque para matarlo por orden del Rey.
    MUJER. ¬°No, no..!
    SOLDADO1. Es una ni√Īa. No nos interesa.
    SOLDADO2. Ya no busques m√°s..

    EXT. BOSQUE NOCHE.
    Aullidos de perros. Ardillas. Dos soldados llevan al ni√Īo y lo dejan en el suelo.
    SOLDADO1. Hazlo t√ļ.
    SOLDADO2. No, no.. hazlo t√ļ.
    Uno de ellos levanta su espada para matarlo. El soldado baja su espada, no se atreve a matar al ni√Īo.
    SOLDADO1. ¬ŅPero de veras tenemos que matar a este inocente?
    SOLDADO2. Yo tampoco puedo hacerlo.
    SOLDADO1. ¬ŅY ahora qu√© hacemos? El rey nos matar√° a nosotros.
    El perro ladra a los soldados.
    SOLDADO1. Se me ocurre una idea. Matamos a ese perro y con su sangre empapamos los pa√Īales y se los llevamos al rey.
    SOLDADO2. ¬°Qu√© buena idea! Pero ¬ŅY el ni√Īo?
    SOLDADO1. Lo dejamos aquí y que dios le ayude.
    Así lo hacen.
    SOLDADO2. ¬°Pobre perro!
    El ni√Īo llora. El ni√Īo balbucea. El ni√Īo llora.
    CABALLO1. ¬°Qu√© crueles! ¬ŅSer√°n capaces?
    Los caballos relinchan.

    EXT. BOSQUE. D√ćA.
    Llanto de ni√Īo. Un mercader pasa por el bosque en viaje de negocios y oye llorar a un ni√Īo. Lo busca entre los arbustos. El mercader encuentra un trozo de pa√Īal. El mercader busca y no haya nada. El mercader busca y no haya nada. El mercader encuentra al ni√Īo y trata de calmarlo. El mercader se lleva al ni√Īo consigo y lo sube al caballo.

    INT. CASA NOCHE.
    Balbuceos de bebé. Perros, gatos. El mercader entra en su casa llevando en los brazos un atillo.
    MERCADER. Mujer, la mercanc√≠a que traigo esta vez no la he comprado. Es un ni√Īo que estaba en medio del bosque. Nosotros no tenemos hijos. Este es un regalo del se√Īor.
    MUJER. Lo criaremos y educaremos como si fuera nuestro hijo y siempre creer√° que realmente lo es.

    INT. CASA. D√ćA.
    M√ļsica de fiesta. Moscas, mosquitos, avispas, abejas. Fiesta en casa del mercader. El hijo del mercader cumple 20 a√Īos.
    MERCADER. Hijo m√≠o, yo estoy envejeciendo, t√ļ te haces hombre. Enc√°rgate de mis cuentas, mis registros, mis cajas de caudales. T√ļ seguir√°s con mis negocios.
    El joven prepara sus ba√ļles dispuesto a partir con sus criados a recorrer el mundo para ejercitarse en los negocios con la bendici√≥n de sus padres.
    AMIGO. ¡Qué suerte la tuya!

    EXT. CIUDAD. D√ćA.
    Ruido de carros, caballos, burros, voces de arriero. Serpientes, tortugas, reptiles. Ajetreo del mercado. El joven recorre un reino extranjero comerciando con sus joyas y piedras preciosas. La fama del mercader llega al Palacio Real. El rey le hace llamar para ver sus piedras preciosas.

    INT. PALACIO. D√ćA.
    Juglares. El rey, el mismo que orden√≥ matarle, le recibe en la sala de audiencias del palacio real. El rey llama a la princesa, convertida ya en una bella muchacha de 20 a√Īos.
    REY. Acércate a ver si hay alguna joya que te guste.
    La princesa apenas ve al joven mercader se enamora de él.
    REY. ¬ŅQu√© pasa, hija m√≠a, qu√© tienes?
    PRINCESA. Nada, pap√°.
    REY. ¬ŅQuieres algo? Habla.
    PRINCESA. No, papá, no quiero joyas ni piedras preciosas. Yo sólo quiero casarme con este hermoso joven.
    El rey examina al joven mercader.
    REY. ¬ŅY t√ļ qui√©n eres? Dime.
    JOVEN. Soy hijo de un rico mercader y recorro el mundo para ejercitarme en los negocios, y ocupar después el puesto de mi viejo padre.
    El rey, considerando las riquezas del joven mercader, decide conceder al joven la mano de su hija. El joven parte para invitar a sus padres a la boda.
    CORTESANA. Qué apuesto.
    CORTESANO. Lo que tu digas, querida.
    CORTESANA. Qu√© apuestas a que…
    PRINCESA. Silencio, ya basta de cuchicheos.

    INT. CASA. NOCHE.
    Cuchicheo de comadres. El joven se presenta en la casa de sus padres. Les cuenta el encuentro con el rey y la promesa de matrimonio. Entonces la madre palidece de golpe y empieza a injuriarlo.
    MUJER. Ah, ingrato, quieres dejarme, te enamoraste de esa princesa y ya no ves la hora de irte. ¬°Puedes irte ahora mismo! ¬°Que no te vuelva a ver en esta casa!
    JOVEN. Pero, madre m√≠a, ¬ŅQu√© he hecho yo de malo?
    MUJER. ¡Qué madre, ni qué narices! ¡Yo no soy tu madre!
    JOVEN. ¬ŅC√≥mo? ¬ŅY entonces qui√©n es mi madre, si no t√ļ?
    MUJER. Pues vete a saber quién es. ¡A ti te encontraron en medio del bosque!
    Y el mercader le cuenta la historia al pobre joven que casi pierde el conocimiento.
    JOVEN. ¬ŅQu√© he hecho yo de malo?
    El mercader, ante la cólera de su mujer, no tiene el valor de oponerse. Afligido, provee al joven de dinero y mercancías y le deja partir.
    CRIADO, en voz baja. ¡Cómo está la jefa!
    CRIADO. ¡Arrea, que notición!
    MERCADER. Espera, hijo, espera, no te marches así.
    Cuchichean criados. Ladra el perro.

    EXT. BOSQUE. NOCHE.
    Canto de cigarras y grillos. Hormigas trabajando. El joven llega desesperado, se tira al pie de un √°rbol y dando pu√Īetazos en el suelo suspira.
    JOVEN. ¬°Ay, madre m√≠a! ¬ŅQu√© voy a hacer ahora, tan solo y desconsolado? ¬°Alma de mi madre, ay√ļdame!
    Junto a él aparece un viejo mal vestido de barba blanca y larga.
    VIEJO. ¬ŅQu√© te pasa, hijo?
    El joven le confía sus pesares.
    JOVEN. Así que no puedo volver con mi prometida puesto que no soy el hijo del mercader.
    VIEJO. ¬ŅY de qu√© tienes miedo? Tu padre soy yo y voy a ayudarte.
    El joven mira al viejo harapiento.
    JOVEN. ¬ŅT√ļ mi padre? ¬°Lo habr√°s so√Īado!
    VIEJO. Sí, hijo mío, soy tu padre. Si vienes conmigo, te traeré suerte. Si no estás perdido.
    El joven mira a los ojos del viejo y piensa ‘Perder por perder, mejor me voy con √©l. Despu√©s de todo no me queda mucho donde elegir’.
    JOVEN. ¬ŅT√ļ qu√© dices caballo?
    CABALLO. Yo que t√ļ le har√≠a caso al viejo.
    Hace montar al viejo a la grupa del caballo y parten para el reino de su prometida.
    JOVEN. Demuéstramelo.
    VIEJO. Si vienes te lo demostraré..
    VIEJO. ¬ŅQu√©, has decidido ya?
    CIGARRA. ¬°Eh, que yo no soy de este cuento!
    HORMIGA. Ni estos tampoco.
    La cigarra canta y la hormiga trabaja.
    GRILLO. ¬°Bocazas, bocazas.. que lo demuestre, que lo demuestre!
    El grillo canta y la hormiga trabaja.
    HORMIGA. Es como la cigarra y el grillo, un andrajoso.

    EXT. PRADERA. D√ćA.
    Cascos de caballo y asnos. Mientras vuelven al palacio, van conversando por el camino.
    VIEJO. ¬ŅY qui√©n dices que te encontr√≥?
    JOVEN. ..y me encontraron en el bosque..
    JOVEN. Un comerciante ismaelita fue.. es mi padre.

    INT. PALACIO. D√ćA.
    Cuchicheos palaciegos. El joven y el viejo llegan al Palacio Real y se presentan en la sala de audiencias del rey.
    REY. ¬ŅD√≥nde est√° tu padre?
    JOVEN, se√Īalando al viejo. Este es.
    REY. ¬°Este! ¬ŅY tienes el coraje de venir a pedir a mi hija?
    VIEJO. Majestad, yo soy aquel viejo que hablaba con las estrellas y os anunció el nacimiento de vuestra hija y el de mi hijo, que debía casarse con ella. Y este, como ya os ha dicho, es ese hijo mío.
    El rey da un brinco del trono.
    REY. ¡Viejo descarado, fuera de aquí! ¡Guardias a él!
    El rey se queda petrificado.
    VIEJO. ¬ŅMajestad?
    Los guardias se adelantan a cogerlo, entonces el viejo se abre la raída vestimenta a la altura del pecho y aparece el Toisón de oro, símbolo del emperador
    GUARDIAS. ¬°El emperador!
    REY. ¬°El emperador!
    TODOS. ¬°El emperador!
    REY. Perd√≥n, Sacra Majestad. No sab√≠a con qui√©n hablaba. Esta es mi hija, c√ļmplase tu voluntad.
    La princesa y el joven se besan y abrazan.

    EXT. CIUDAD. D√ćA.
    Ajetreo de un mercado. Golondrinas, oso amaestrado, cabras, ovejas, gallinas, pollos.
    UNO. Así que el Emperador, cansado de la corte, recorría el mundo disfrazado de pordiosero, solo, hablando con los planetas y las estrellas.
    OTRO. ¬ŅY dices que hoy mismo se concertaron las bodas?
    UNO. Así es. Y hoy llega el mercader y su mujer, que han sido llamados por el joven para asistir a su boda.

    INT. PALACIO. NOCHE.
    Canto de juglares, bullicio palaciego. El joven recibe a sus padres en el palacio real. Les da un abrazo.
    JOVEN. Hoy me caso con la princesa. Vosotros me echasteis de casa y por ello…
    JOVEN. …os debo mi fortuna, Pero vosotros siempre os quedar√©is conmigo. ¬°Padre y madre m√≠a, porque para m√≠ vosotros sois mi padre y mi madre!
    Y los viejos, enternecidos, rompen a llorar.

    EXT. CIUDAD. NOCHE.
    Desde la plaza mayor se ve un gran festín nupcial en toda la ciudad. El hijo del emperador se casa con la hija del rey.
    UNO. Y ellos vivir√°n contentos y felices..
    OTRO. Y nosotros con un palmo de narices..
    Fuegos artificiales.

    JUGLARES. ¬°Viva el rey!
    TODOS. ¬°Viva!

     
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    EL RUISE√ĎOR Y LA ROSA 

    ‚ÄĒElla me prometi√≥ que bailar√≠a conmigo si le llevaba rosas rojas ‚ÄĒmurmur√≥ el Estudiante‚ÄĒ; pero en todo el jard√≠n no queda ni una sola rosa roja.
    El Ruise√Īor le estaba escuchando desde su nido en la encina, y lo miraba a trav√©s de las hojas; al o√≠r esto √ļltimo, se sinti√≥ asombrado.
    ‚ÄĒ¬°Ni una sola rosa roja en todo el jard√≠n! ‚ÄĒrepiti√≥ el Estudiante con sus ojos llenos de l√°grimas‚ÄĒ. ¬°Ay, es que la felicidad depende hasta de cosas tan peque√Īas! Ya he estudiado todo lo que los sabios han escrito, conozco los secretos de la filosof√≠a y sin embargo, soy desdichado por no tener una rosa roja.
    ‚ÄĒPor fin tenemos aqu√≠ a un enamorado aut√©ntico ‚ÄĒse dijo el ruise√Īor‚ÄĒ. He estado cant√°ndole noche tras noche, aunque no lo conozco; y noche tras noche le he contado su historia a las estrellas; y por fin lo veo ahora. Su cabello es oscuro como la flor del jacinto, y sus labios son tan rojos como la rosa que desea; pero la pasi√≥n ha hecho palidecer su rostro hasta dejarlo del color del marfil, y la tristeza ya le puso su marca en la frente.
    ‚ÄĒEl Pr√≠ncipe da el baile ma√Īana por la noche ‚ÄĒsegu√≠a quej√°ndose el Estudiante‚ÄĒ, y all√≠ estar√° mi amada. Si le llevo una rosa roja bailar√° conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja la estrechar√© entre mis brazos, y ella apoyar√° su cabeza sobre mi hombro, y apoyar√° su mano en la m√≠a. Pero como no hay ni una sola rosa roja en mi jard√≠n, tendr√© que sentarme solo, y ella pasar√° bailando delante m√≠o, sin siquiera mirarme y se me romper√° el coraz√≥n.
    ‚ÄĒEste s√≠ que es un aut√©ntico enamorado verdadero ‚ÄĒsegu√≠a pensando el Ruise√Īor‚ÄĒ. Yo canto y √©l sufre; lo que para m√≠ es alegr√≠a, para √©l es dolor. No cabe duda que el amor es una cosa admirable, m√°s preciosa que las esmeraldas y m√°s rara que los √≥palos blancos. Ni con perlas ni con ung√ľentos se lo puede comprar, porque no se vende en los mercados. No se puede adquirir en el comercio ni pesar en las balanzas del oro.
    ‚ÄĒLos m√ļsicos estar√°n sentados en su estrado ‚ÄĒdec√≠a el Estudiante‚ÄĒ, y har√°n surgir la m√ļsica de sus instrumentos, y mi amada bailar√° al son del arpa y el viol√≠n. Ella bailar√° tan levemente, que sus pies casi no tocar√°n el suelo, y los cortesanos, con sus trajes fastuosos, formar√°n corro en torno suyo para admirarla. Pero conmigo no bailar√°, porque no tengo una rosa roja para darle.
    Y se arrojó sobre la hierba, y ocultando su rostro entre las manos, se puso a llorar amargamente.
    ‚ÄĒ¬ŅPor qu√© est√° llorando? ‚ÄĒpregunt√≥ una lagartija verde que pasaba frente a √©l con la cola al aire.
    ‚ÄĒ¬ŅS√≠, por qu√©? ‚ÄĒmurmuraba una margarita a su vecina, con voz dulce y tenue.
    ‚ÄĒEst√° llorando por una rosa roja ‚ÄĒexplic√≥ el Ruise√Īor.
    ‚ÄĒ¬ŅPor una rosa roja? ‚ÄĒexclamaron las otras en coro. ¬°Qu√© ridiculez!
    La lagartija, que era un poco c√≠nica, se puso a re√≠r a carcajadas. S√≥lo el Ruise√Īor comprend√≠a el secreto de la pena del Estudiante y, posado silenciosamente en la encina, meditaba sobre el misterio del amor.
    Por √ļltimo, despleg√≥ sus alas oscuras y se elev√≥ en el aire. Cruz√≥ como una sombra a trav√©s de la avenida, y como una sombra se desliz√≥ por el jard√≠n.
    En medio del prado hab√≠a un magn√≠fico rosal, y el Ruise√Īor vol√≥ hasta pos√°rsele en una de sus ramas.
    ‚ÄĒNecesito una rosa roja ‚ÄĒle dijo. D√°mela y yo te cantar√© mi canci√≥n m√°s dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su ramaje.
    ‚ÄĒMis rosas son blancas ‚ÄĒle contest√≥‚ÄĒ, como la espuma del mar y m√°s blancas que la nieve de la monta√Īa. Pero ve donde mi hermana que crece al lado del viejo reloj de sol, y puede ser que ella te proporcione la flor que necesitas.
    El Ruise√Īor vol√≥ hacia el gran rosal que crec√≠a junto al viejo reloj de sol.
    ‚ÄĒDame una rosa roja ‚ÄĒle dijo‚ÄĒ, y te cantar√© mi canci√≥n m√°s dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su follaje.
    ‚ÄĒMis rosas son amarillas ‚ÄĒcontest√≥‚ÄĒ, tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de √°mbar, y m√°s amarillas que el Narciso que florece en el prado. Pero anda a ver a mi hermano, que crece al pie de la ventana del Estudiante, y quiz√°s √©l pueda darte la flor que necesitas.
    El Ruise√Īor vol√≥ entonces hasta el viejo rosal que crec√≠a al pie de la ventana del Estudiante.
    ‚ÄĒDame una rosa roja ‚ÄĒle dijo‚ÄĒ, y yo te cantar√© mi canci√≥n m√°s dulce.
    Pero el rosal negó sacudiendo su follaje.
    ‚ÄĒRojas son, en efecto, mis rosas ‚ÄĒcontest√≥‚ÄĒ; tan rojas como las patas de las palomas, y m√°s rojas que los abanicos de coral que relumbran en las cavernas del oc√©ano. Pero el invierno hel√≥ mis venas, y la escarcha marchit√≥ mis capullos, y la tormenta rompi√≥ mis ramas y durante todo este a√Īo no tendr√© rosas rojas.
    ‚ÄĒUna rosa roja es todo lo que necesito ‚ÄĒexclam√≥ el Ruise√Īor‚ÄĒ; ¬°s√≥lo una rosa roja! ¬ŅNo hay manera alguna de que la pueda obtener?
    ‚ÄĒHay una manera ‚ÄĒcontest√≥ el rosal‚ÄĒ, pero es tan terrible que no me atrevo a dec√≠rtela.
    ‚ÄĒD√≠mela ‚ÄĒrepuso el Ruise√Īor‚ÄĒ. Yo no me asustar√©.
    ‚ÄĒSi quieres una rosa roja ‚ÄĒdijo el rosal‚ÄĒ, tienes que construirla con tu m√ļsica, a la luz de la luna, y te√Īirla con la sangre de tu coraz√≥n. Debes cantar con tu pecho apoyado sobre una de mis espinas. Debes cantar toda la noche, hasta que la espina atraviese tu coraz√≥n y la sangre de tu vida fluir√° en mis venas y se har√° m√≠a…
    ‚ÄĒLa propia muerte es un precio muy alto por una rosa roja ‚ÄĒmurmur√≥ el Ruise√Īor‚ÄĒ, y la vida es dulce para todos. Es agradable detenerse en el bosque verde y ver al sol viajando en su carroza de oro y a la luna en su carroza de perlas. Es muy dulce el aroma del espino, y tambi√©n son dulces las campanillas azules que crecen en el valle y los brezos que florecen en el collado. Sin embargo, el Amor es mejor que la vida, y, por √ļltimo, ¬Ņqu√© es el coraz√≥n de un ruise√Īor comparado con el coraz√≥n de un hombre enamorado?
    Y, desplegando sus alas oscuras, el ruise√Īor se elev√≥ en el aire, cruz√≥ por el jard√≠n como una sombra, y como una sombra se desliz√≥ a trav√©s de la avenida.
    El Estudiante seguía echado en la hierba, como lo había dejado; y las lágrimas no se secaban en sus anchos ojos.
    ‚ÄĒ¬°Al√©grate! ‚ÄĒle grit√≥ el Ruise√Īor‚ÄĒ. ¬°Si√©ntete dichoso, porque tendr√°s tu rosa roja! Yo la construir√© con mi m√ļsica, a la luz de la luna, y la te√Īir√© con la sangre de mi coraz√≥n. Lo √ļnico que pido en cambio, es que seas un verdadero amante, porque el Amor es m√°s sabio que la Filosof√≠a, por muy sabia que √©sta sea, y es m√°s poderoso que la Fuerza, por muy fuerte que ella sea. Las alas del Amor son llamas de mil tonalidades, y su cuerpo es del color del fuego. Sus labios son dulces como la miel, y su aliento es como la mirra silvestre.
    El Estudiante levant√≥ la vista de la hierba y escuch√≥, pero no comprendi√≥ lo que dec√≠a el Ruise√Īor, porque √©l s√≥lo pod√≠a entender lo que estaba escrito en los libros.
    En cambio, la encina comprendi√≥ y se puso a balancear muy tristemente, porque sent√≠a un hondo cari√Īo por el peque√Īo Ruise√Īor que hab√≠a construido el nido en sus ramajes.
    ‚ÄĒC√°ntame, por favor, una √ļltima canci√≥n ‚ÄĒle susurr√≥ la encina‚ÄĒ, porque voy a sentirme muy sola cuando te hayas ido.
    Y el Ruise√Īor cant√≥ para la encina, y su voz era como el agua que cae de una jarra de plata.
    Cuando termin√≥ la canci√≥n del Ruise√Īor, se levant√≥ el Estudiante y sac√≥ del bolsillo un cuadernito y un l√°piz.
    ‚ÄĒHe de admitir que ese p√°jaro tiene estilo ‚ÄĒse dijo a s√≠ mismo caminando por la alameda‚ÄĒ, eso no puede negarse; pero ¬Ņacaso siente lo que canta? Temo que no, debe ser como tantos artistas, puro estilo y nada de sinceridad. Jam√°s se sacrificar√≠a por alguien, piensa solamente en m√ļsica y ya se sabe que el arte es ego√≠sta. Sin embargo, debo reconocer que su voz da notas muy bellas. ¬°L√°stima que no signifiquen nada, o que no signifiquen nada importante para nadie!
    Luego entró en su alcoba, y, echándose sobre su cama, comenzó de nuevo a pensar en su amor. Después de unos momentos se quedó dormido.
    Cuando la luna alumbr√≥ en los cielos, el Ruise√Īor vol√≥ hacia el rosal, y apoy√≥ su pecho sobre la mayor de las espinas. Toda la noche estuvo cantando con el pecho contra la espina, y la luna fr√≠a y cristalina se inclin√≥ para escuchar. Toda la noche estuvo cantando as√≠ apoyado, y la espina se hund√≠a m√°s y m√°s en su carne y la sangre de su vida se derramaba en el rosal.
    Cant√≥ primero al nacimiento del Amor en el coraz√≥n de los adolescentes. Entonces, en la rama m√°s alta del rosal floreci√≥ una rosa maravillosa, p√©talo tras p√©talo como canci√≥n tras canci√≥n. Al principio era p√°lida, como la niebla que flota sobre el r√≠o; p√°lida como los pies de la ma√Īana y plateada como las alas de la aurora. La rosa que floreci√≥ en la rama m√°s alta del rosal era como el reflejo de una rosa en un c√°liz de plata, era como el reflejo de una rosa en espejo de agua.
    El rosal le grit√≥ al Ruise√Īor para que apretara m√°s su pecho contra la espina.
    ‚ÄĒ¬°Apr√©tate m√°s, peque√Īo Ruise√Īor ‚ÄĒgrit√≥ el rosal‚ÄĒ, o el d√≠a llegar√° antes de haber terminado de fabricar la rosa!
    Y el Ruise√Īor se apret√≥ m√°s contra la espina, y m√°s y m√°s creci√≥ su canto porque ahora cantaba el nacimiento de la pasi√≥n en el alma de un joven y de una virgen.
    Y un delicado rubor comenzó a cubrir las hojas de la rosa, como el rubor que cubre las mejillas del novio cuando besa los labios de su prometida.
    Pero la espina no llegaba todav√≠a al coraz√≥n del coraz√≥n, y el coraz√≥n de la rosa permanec√≠a blanco, porque s√≥lo la sangre de un ruise√Īor puede enrojecer el coraz√≥n de una rosa.
    Y el rosal le grit√≥ al Ruise√Īor para que se apretara m√°s a√ļn contra la espina.
    ‚ÄĒ¬°Apr√©tate m√°s, peque√Īo Ruise√Īor ‚ÄĒgrit√≥ el rosal‚ÄĒ, o llegar√° el d√≠a antes de haber terminado de fabricar la rosa!
    Y el Ruise√Īor se apret√≥ m√°s a√ļn contra la espina, y la espina al fin le alcanz√≥ el coraz√≥n. Un terrible dolor lo traspas√≥. M√°s y m√°s amargo era el dolor, y m√°s y m√°s impetuosa se hac√≠a su canci√≥n, porque ahora cantaba el Amor sublimado por la muerte, el Amor que no puede aprisionar la tumba.
    Y la rosa del rosal se puso camers√≠ como la rosa del cielo del Oriente. Su corona de p√©talos era p√ļrpura como es purp√ļreo el coraz√≥n de un rub√≠.
    La voz del Ruise√Īor ya desmayaba, sus alitas comenzaron a agitarse, y una nube le cay√≥ sobre sus ojos. Su canto desmayaba m√°s y m√°s, y sent√≠a que algo le obstru√≠a la garganta.
    Entonces tuvo una √ļltima explosi√≥n de m√ļsica. Al o√≠rla la luna blanca se olvid√≥ del alba y se demor√≥ en el horizonte. Al o√≠rla la rosa roja tembl√≥ de √©xtasis y abri√≥ sus p√©talos al frescor de la ma√Īana. El eco llev√≥ la canci√≥n a la caverna de las monta√Īas, y despert√≥ a los pastores dormidos. Luego naveg√≥ entre los juncos del r√≠o que llevaron el mensaje hasta el mar.
    ‚ÄĒ¬°Mira, mira ‚ÄĒgrit√≥ el rosal‚ÄĒ, la rosa ya est√° terminada!
    Pero el Ruise√Īor no contest√≥, porque estaba muerto con la espina clavada en su coraz√≥n.
    Ya era eso del mediodía cuando despertó el Estudiante; abrió la ventana y miró hacia afuera.
    ‚ÄĒ¬°Caramba, qu√© maravillosa visi√≥n! ‚ÄĒexclam√≥‚ÄĒ. ¬°Una rosa roja! En mi vida he visto una rosa semejante. Es tan hermosa que estoy seguro que tiene un nombre muy largo en lat√≠n.
    Se inclinó por el balcón y la cortó.
    En seguida se caló el sombrero, y con la rosa en la mano, corrió a la casa del profesor.
    La hija del profesor estaba sentada cerca de la puerta, devanando una madeja de seda azul, con su perrito a los pies.
    ‚ÄĒDijiste que bailar√≠as conmigo si te tra√≠a una rosa roja ‚ÄĒexclam√≥ el Estudiante‚ÄĒ. Aqu√≠ tienes la rosa m√°s roja de todo el mundo. Esta noche la prender√°s sobre tu coraz√≥n y como bailaremos juntos podr√© decirte cu√°nto te amo.
    Pero la jovencita frunci√≥ el ce√Īo.
    ‚ÄĒMe temo que no va a hacer juego con mi vestido nuevo ‚ÄĒrepuso‚ÄĒ, Y, adem√°s el sobrino del Chambel√°n me envi√≥ unas joyas de verdad, y todo el mundo sabe que las joyas son m√°s caras que las flores.
    ‚ÄĒEres una ingrata incorregible ‚ÄĒdijo agriamente el Estudiante, y tir√≥ con ira la rosa al arroyo donde un carro la aplast√≥ al pasar.
    ‚ÄĒ¬ŅIngrata? ‚ÄĒdijo la muchacha‚ÄĒ. Yo te digo que eres un grosero. ¬ŅQu√© eres t√ļ, despu√©s de todo? S√≥lo un estudiante, y ni siquiera creo que lleves hebillas de plata en los zapatos, como lo hace el sobrino del Chambel√°n.
    Y muy altanera se metió en su casa.
    ‚ÄĒ¬°Qu√© cosa m√°s est√ļpida es el Amor! ‚ÄĒse dijo el Estudiante mientras caminaba‚ÄĒ. No es ni la mitad de √ļtil que la L√≥gica, porque no demuestra nada y le habla a uno siempre de cosas que no suceden nunca, y hace creer verdades que no son ciertas. En realidad no es nada pr√°ctico, y como en estos tiempos ser pr√°ctico es serlo todo, volver√© a la Filosof√≠a y al estudio de la Metaf√≠sica.
    Y al llegar a su casa, abrió un libro lleno de polvo, y se puso a leer.

    Oscar Wilde

     
    • Mr WordPress el Jueves Permalink | Responder

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  • viva el Monday Permalink | Responder
    Etiquetas: joyas, ,   

    Tengo la impresi√≥n de que la t√≠a Pepi… 

    Tengo la impresión de que la tía Pepi no murió y sigue tras la puerta esperando a ver en que nos gastamos sus joyas.

     
    • alicia el S√°bado Permalink | Responder

      pues la tia loli me salv√≥ la vida con sus joyas. Apenas me lleg√≥ para llenar el dep√≥sito de gasolina, pero estoy segura de que est√° dando saltos de alegr√≠a desde donde sea que me es¬īt√© viendo. ¬°Ol√© Lola!

  • viva el Monday Permalink | Responder
    Etiquetas: joyas, ,   

    La t√≠a solterona 

    Tengo la impresión de que la tía Pepi no murió y sigue tras la puerta esperando a ver en que nos gastamos sus joyas.

     
    • alicia el S√°bado Permalink | Responder

      pues la tia loli me salv√≥ la vida con sus joyas. Apenas me lleg√≥ para llenar el dep√≥sito de gasolina, pero estoy segura de que est√° dando saltos de alegr√≠a desde donde sea que me es¬īt√© viendo. ¬°Ol√© Lola!

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