Un día más me quedaré sentado aquí en…

greguería

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las olas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas
Y he aprendido a esperar sin razón
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las olas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón

Jardín botánico

JARDÍN BOTÁNICO

greguería

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las olas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas
Y he aprendido a esperar sin razón
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las olas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón.

El sol camina sobre el cristal del cielo

poesía

Está lista la sopa en el estanque;
crece el verde de miso del nenúfar
y el sol camina sobre el cristal del cielo.

Floreciendo en el jardín están las notas;
crece el cuerno del diablo y el tomillo
y el sol camina sobre el cristal del cielo.

Como ciervo infantil se ha dormido Mateo;
la rubicunda Europa le agita su cabello
y el sol camina sobre el cristal del cielo.

Venus

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Mi querida Venus, no sólo le obligaré a aprehender todos los símbolos, también le obligaré a revisitarlos continuamente. alas, alegorías, cinturón, color, correspondencia, Diana, dioses planetarios, golondrina, gorro frigio, Gran Sacerdote, gráfico, imagen, jardín de día, lámpara, luna, música, metales, planetas, remanso de noche, rostro humano, símbolos Heráldicos, septenario, Sita, Tauro, templo de día, templo de venus,

La apagada Babilonia de cólera y lujuria que…

greguería

La apagada Babilonia de cólera y lujuria
que un día consoló, desesperada,
la zarza indómita de los lascivos apetitos
y el resplandor sacrílego de los placeres penetrantes,
entre el delirio equívoco de la dudosa salvación,
y hoy vive sufriendo en hespérides innobles
que bien despierta los límpidos navíos
de la llanura chamuscada del ocaso
y posa sus ternuras tecnológicas
en cirios amarillos de la agitada paranoia
-mientras vuela sobre sus saqueadoras impurezas-
caminará mañana entre los rezagados perfumes del pasado
de un mago astuto y maloliente de vana evocación…
en las manzanas doradas e inmortales del jardín…

La apagada Babilonia de cólera y lujuria

greguería

La apagada Babilonia de cólera y lujuria
que un día consoló, desesperada,
la zarza indómita de los lascivos apetitos
y el resplandor sacrílego de los placeres penetrantes,
entre el delirio equívoco de la dudosa salvación,
y hoy vive sufriendo en hespérides innobles
que bien despierta los límpidos navíos
de la llanura chamuscada del ocaso
y posa sus ternuras tecnológicas
en cirios amarillos de la agitada paranoia
-mientras vuela sobre sus saqueadoras impurezas-
caminará mañana entre los rezagados perfumes del pasado
de un mago astuto y maloliente de vana evocación…
en las manzanas doradas e inmortales del jardín…

AUTOBIOGRAFÍA ENAJENADA

greguería

La apagada Babilonia de cólera y lujuria
que un día consoló, desesperada,
la zarza indómita de los lascivos apetitos
y el resplandor sacrílego de los placeres penetrantes,
entre el delirio equívoco de la dudosa salvación,
y hoy vive sufriendo en hespérides innobles
o bien despierta los límpidos navíos
de la llanura chamuscada del ocaso
y posa sus ternuras tecnológicas
en cirios amarillos de la agitada paranoia
-mientras vuela sobre sus saqueadoras impurezas-
caminará mañana entre los rezagados perfumes del pasado
de un mago astuto y maloliente de vana evocación…
o en las manzanas doradas e inmortales del jardín…

1. Era extraño…

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Era extraño que hoy no saliera a buscar una víctima. Esas preciosas muchachas a las que había visto morir suplicando, condenadas por su poderosa mano, estaban hoy a salvo. Salió de la cocina con la boca chorreando grasa. El jardín empezaba a cubrirse de hojas secas. Unas enérgicas inspiraciones le ayudaron a activar sus entumecidos músculos. En el camino se empezaban a formar los primeros charcos y el barro era ya lo bastante espeso como para necesitar unas botas. Entró de nuevo a la casa. Bajó al sótano. Durante largo rato buscó contrariado. Odiaba tener que desordenar todo. Volvió a comenzar la búsqueda, esta vez meticulosamente, hasta que por fin las encontró. “Afortunadamente, no he salido” -pensó. No se encontraba muy bien. Estaba afiebrado. Sin duda la escapada por el río había despistado a los sabuesos pero a cambio le había dejado con un buen trancazo. “Los besos auténticos jamás llegan a su verdadero destinatario” -musitó mientras subía las escaleras. El viento soplaba ahora con fuerza en el exterior. […]