LEVKÁS

poesía

Rodeado de almendros
un viejo griego,
de líticas arrugas,
duerme la siesta
ajeno a la tormenta
del Egeo.
Levkás es siesta
y es tormenta
en primavera.

Paxoí

relato

El mar se eleva en su lamento tras
La Muerte del gran dios Pan.
Antonio y Cleopatra
celebran una fiesta la víspera
de la batalla de Actio.
Camino del canal de Levkás
una lánguida carey nos mira…

—¿dónde estará la foca monje?—

—Quizás perdida,
en su pequeño círculo del infierno,
en los rancios lagos
de Arta, Prevessa o Missolongi,
tristes ciudades de la desolación,
o quizás en el islote desierto de Erikoúsa.

Las Islas Griegas

relato

PLAN DE VIAJE


Las islas Jónicas: Corfú, Paxoí, Kastrosikiá, Levkás, Ítaca, Cefalonia, Zante…

El Egeo meridional: Creta, Citerea, Cerigoto, Santorín, Terasia…

Las Espóradas del Sur: Rodas, Escarpanto, Nísiros, Kásos, Tilos, Stampalia, Sími, Kastellorizon, Kos, Kálimnos, Léros, Pátmos, Ikaría…

Las Espóradas del Norte: Sámos, Chios…

El Egeo septentrional: Lesbos, Lemnos, Samotracia, Thásos, Skíathos, Skópelos, Skíros…

Las Cícladas: Náxos, Páros, Míkonos, Delos, Rinia, Tínos, Ándros, Síra, Thermiá, Kéos, Sérifos, Sífnos, Kimolos, Milos, Sikinos, Amorgós, Folégandros, Níos, Donousa, Iraklia, Koufonisia, Schinoussa, …

El grupo vernáculo: Salamina, Egina, Póros, Ídhra, Spétsai…

EXT. MAR – DÍA

juego

Un mar en calma sobre el que hay un limpio CieloAzul estrellado, una amplia FranjaDeMar entre CaboKether y CaboMalkut, que aparentemente son dos islas distintas, aunque en realidad se trata de los dos extremos de tierra firme o Reino Denso de PAPOM.
BODOS, expulsado de la nave, sobrevuela un trecho del mar mientras va cayendo con el paracaídas.
GHÍMEL OSSEA, la emperatriz, inteligente, práctica pero a veces frívola y casquivana, navega plácidamente por el mar contemplando las estrellas, llevada en su góndola por su fiel AYUDANTE. Ven unos objetos brillantes cayendo desde el cielo. Son unas potentes naves de guerra que atacan Malkut.
GHÍMEL
¡Esos malditos Detritor están atacando Malkut!
AYUDANTE
¡El imperio está en peligro!
GHÍMEL
¡Hay que escapar cuanto antes y buscar ayuda!
AYUDANTE
¡Por aquí!
La emperatriz GHÍMEL y su AYUDANTE consiguen escapar con el barco.
BODOS, que cae sobre el barco en el que va la emperatriz GHÍMEL
Aaaaah!
AYUDANTE
¡Qué demonios!
GHÍMEL
¡Acaba con él, nos ataca!
BODOS
Lo siento, señorita, ha sido un accidente.
GHÍMEL
¿Eh?
El AYUDANTE atrapa a BODOS, pero este consigue zafarse y apresar al AYUDANTE.
BODOS
¡Esas naves me derribaron! Ya le he dicho que he caído aquí por accidente.
GHÍMEL
¡Oh, qué susto me has dado, demonios!
Se apaciguan. BODOS suelta al AYUDANTE.
GHÍMEL
¡Con razón llaman a esto el mar del caos!
AYUDANTE
Si Su Alteza Imperial tuviera descendencia no ocurriría esto…
BODOS
He dicho que lo siento… Y no sé que tiene que ver esa Alteza Imperial con todo esto.
GHÍMEL
¡Los apestados como tú, que caen sobre nuestro imperio como buitres!
BODOS
No soy un buitre.
GHÍMEL
¿Ah, no? ¿Quién eres entonces?
BODOS
Yo me llamo BODOS, y soy un RBG.
GHÍMEL
¿RBG?
BODOS
Recoge-Basuras Galáctico, limpio la galaxia.
GHÍMEL
¡Ah! Ya comprendo porqué te llamas así.
AYUDANTE
.. otro tipo de apestado.
BODOS
Muy graciosos.
GHÍMEL
¿Y que quieres, hojalata?

Junio

poesía

Oh luna silente que los árboles aman y eres sobre el llano dulzura de la sombra o niebla y resonancia en el alma dormida del paisaje.
Todas la rosas de la pálida luna caían, fantasmales, por la ventana abierta de tu cuerpo desnudo.
Estábamos juntos. Después lo he olvidado. (Walt Whitman)
Hazme, divino amor, la lluvia dorada de tus versos.
Limpios son los abismos de la ausencia. Como besos sin aire que no dejan huella. Como miradas que ni rastro dejan. Como la pena.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
A los pies que idolatro desplegada, Mano al fin de madurez inesperada, Otro rebelde henchido de mirada Repicará la carne desgarrada.
Como estrellas fugaces, todos los sueños se rompen. Fin?
Quiero aprender tu piel como mapa de un tesoro imposible, escondido en la isla de los sueños, en la playa arenosa de tus días, en tu mar.
El polvo sometido iza sus llamas, conteniendo de luz sólo las formas. Las fúlgidas espinas de mis lágrimas tristes sonríen a tus ojos.
Cerebro hueco: vergel de perversiones debajo del sombrero.
Acaríciame como la suave y fresca sombra de junio.
El amor eterno es inconcluso.

Cómo NO disfrazarse de Halloween

greguería

Según The Washington Post, Las reglas son bastante simples. Sólo hay tres: no te vistas como la versión muerta de un muerto real; Evita los estereotipos culturales y ofensivos, y por favor, no pintes tu cara blanca con pintura negra o marrón.

  • No te vistas de muerto viviente, tipo PP de Mariano Rajoy o Cospedal
  • No te disfraces de nazi, tipo príncipe Harry
  • No te disfraces de terrorista islámico, tipo Chris Brown
  • No te disfraces de KKzado, tipo Married White
  • No te pintes de negro, tipo Gallardón en Reyes

Si se os ocurre alguna más (seguro que sí) compartirla en nuestro twitter. ;-)

El Pirata

greguería

Ítaca le regaló un hermoso barco llamado El Invencible. Con el corazón inflamado, cuando cumplió catorce, se despidió de Ítaca. Partío el pirata joven buscando su fortuna. De su bajel pirata, por su osadía, los viejos bucaneros se mofaban. Duro fue el viaje entre tormentas, calmachichas, encallando entre arenas, rocas y bajíos, peleando por múltiples tesoros, baratijas y miserias… Más el grande, el único tesoro, no era el barco, no lo fué la fortuna, no fue la gloria, ni la fama. El grande, el único tesoro, era llegar a Ítaca, tras largas aventuras y periplos.

Homenaje a Konstantino Kavafis, cuya vida se enmarca entre dos 29 de abril.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Más no apresures el viaje.

 

La Noria

greguería

Wonder Wheel (La Noria, 2017), es más que una película del irregular y prolífico Woody Allen, es un entramado nihilista y trufado de humor negro, de aciertos dorados, grises, ambiguos e imprevisibles.
La protagonista, Ginny (una Kate Winslet espléndida en sus generosos registros interpretativos) trabaja y malvive entre barracones de feria con su actual marido y su pequeño hijo pirómano de nueve años. Es el comienzo del declive de Coney Island, un mítico parque de atracciones en la playa más popular de Nueva York. Corre el año 1950.
Una visita inesperada de la hija pródiga (June Temple) del marido de Ginny (un Jim Belushi como siempre certero en sus excesos, un personaje que se postula infeliz, tierno y violento) perturba aún más la convivencia resignada de la familia.
Simultáneamente, Mickey, un socorrista de playa con ambiciones literarias (Justin Timberlake dota al personaje de un sorprendente hilo conductor) se cruza entre Ginny y su recién llegada hijastra.

JUGLAR

greguería

… Ha sido abortada la cuarentena, no hay un solo refugio en la nave. Cualquier recoveco podría ser la madriguera donde acecha la criatura que crece día a día. Sombras opresivas, ocres, claroscuros verdes y crepusculares dominan la pantalla. Ripley debe reiniciar la secuencia de autodestrucción del Nostromo cuando ya sólo quedan el gato Jones, el alienígena y ella misma en medio del vacío sideral. Heroína forzada a serlo con la voluntad de quien debe sobrevivir al depredador de depredadores. La criatura ha de ser expulsada de la nave, arrojada al espacio interestelar que lo engulla en su noche eterna. Luego el sueño inducido que durará años… hasta regresar a La Tierra que es el hogar de todas las Ítacas. Tan sólo queda hibernar. Cumplir la misión.

AHASVERO

relato

Flotaré, nadaré, me enterraré en tu cuerpo,
Navegando en las cálidas olas de tu vientre,
Entre las erizadas islas de tus pechos,
Tras el naufragio en tu voraginal ombligo,
Entrando en la lúbrica cueva de tu boca,
Cayendo en el abismo marino de tu lengua,
Perdido en la nacarada espuma de tus dientes,
He arribado a las violetas rocas de tus labios.

Escuché los cuentos de dragones
que tu ombligo me contaba,
abrazado a las olas azules de tus brazos.
Me dijiste, ¿relajado, corazón?
pues flotemos…
Hagamos un PERIPLO ERÓTICO POR TU CUERPO…

Libros que encontré entre el polvo (3)

relato

La vigorosa personalidad de Sverig Irreverendee (1888-1936) —narrador, dramaturgo, poeta y domador de víboras— encuentra su expresión más acabada en su novela póstuma Capitán Perentorio, seguramente la obra más difundida de la literatura pampapanática, traducida a más de una veintena de lenguas —hoy todas ellas desaparecidas— y llevada a la gran pantalla en 1987 por Calomiro Quentaky. Escrita en una isla del Danubio a lo largo de su década prodigiosa y publicada en 1939 bajo las botas nazis, sigue constituyendo el mejor intento de comprensión de la irracionalidad represivo-maniqueísta.

Heinrich Zimmer

relato

El bosque se interna en él a través de sus cabellos -he de aclarar que no siempre es el portador del caduceo pero la seguridad de su porte le da un color especial y, aquel miedo ancestral al despedazamiento que todos llevamos dentro, es conjurado por un disfraz mucho más aterrador aún.
Atravesamos la isla con el mandala pero no hallamos rastro de la máscara maldita. El Océano nos rodea como el aire a un pájaro indefenso, como una serpiente constrictor a su presa.
Y es de nuevo el tridente de Neptuno el que se clava en la túnica. Y Zimmer se desmaya.

He de reconocer que estoy realmente perdida. Mi impaciencia sólo favorece al culpable.

ORACIÓN PROFANA AL SAGRADO CÍRCULO DE FESTOS

relato

Oh, Sacro Círculo de Festos,
concédeme, al menos, los deseos imposibles:
recorrer, en trance, todas las islas griegas,
aspirar el azul de su sagrado cielo.
No arribar nunca a la Ítaca que me ate,
sino a la Ítaca que me impulse, que me arroje, que me lance,
como un lobo de mar, como un Ulises, al proceloso mar,
sobre un caique repleto de cañones,
que disparen los más terribles versos,
a conquistar con ellos
todos los mares nostrum, los jónicos y egeos
y aspirar, finalmente, el azul de su sagrado cielo.

NEFASTISSIMUS

greguería

Por esta isla azul, donde casi todo es mar, cielo y arena –sólo un montón de palabras– no pasa nadie. Advierto que esta robinsoniana isla es sólo para mí: sobre sus palabras vivo para no zozobrar en el océano que me rodea. Pero si, por ventura, algún navegante se acerca a sus costas espero con impaciencia que deje al menos su mensaje en la botella. La he dejado ahí no para enviar mis mensajes de socorro en ella sino para que, los que casualmente recalen por aquí, dejen la huella de su paso: un grano de arena más para esta exigua y artificial isla de arenas, de palabras… sólo imprescindibles para sustentarme a mí mismo: mi trozo de escritorio, mi desk-trozo.

EL PIRATA VIEJO

greguería

Por fin llegamos a las islas bienaventuradas. Deseosos de bajar, abandonamos las tareas marineras antes de tiempo. Al desembarcar un pájaro nos auguró la incertidumbre del paisaje, sin embargo corrimos hacia los ansiados antros de la lujuria.

Ahora que no viene el sueño y, mientras fumo el último habano, recuerdo aquella noche en el cabaret, entre el humo y el sabor a carmín, el rancio olor de la madera y el pegajoso calor del Sur. Ahora, mientras atizo los carbones, aún oigo la música. Estabas allí. El vestido negro escotado y tu coquetería de gallina. Yo era como un adorno, quizás tu perrito de compañía. Enseguida te olvidabas de mí. Te miraba a través del cristal del vaso que yo vaciaba trago a trago. Era mi canina actividad, entre el tráfago de sonrisas, gestos inútiles y mutuas complacencias con patas de la hipócrita vida social. Y luego el olvido, el sueño, la resaca. Ahora ejercito esa misma canina actividad sin ver más que fantasmas ahogados tras el cristal del vaso. Bebo el penúltimo trago y de nuevo me asalta una inquietante palpitación. Miro de reojo a mi alrededor a la vez que me apuro con un sorbo más largo y más rápido.

De nuevo la niebla ensombrece la luz de la luna. El viento en cambio se ha calmado. Ya no traquetean las ventanas con ese horrísono palpitar de ogro palmípedo. El fuego crepita aún más vivamente que antes. Acerco el butacón a la chimenea. Me acurruco en él poniendo una manta sobre mis piernas. Quizás se acerque el sueño. Un trago más… El último. Intento dejarme hipnotizar por las llamas y llegar al último recuerdo.

Era sin duda la incertidumbre del paisaje de aquellas islas la que nos hacia zozobrar todas las noches en tu cama. Ahora lo comprendo, después de tantos años y de tantos naufragios amorosos.