EXT. CRÓMLECH – DÍA

juego

Un círculo de piedra doble como el Crómlech de Stonehenge, Inglaterra, pero con doce monolitos, doce entradas o salidas y un altar central, en el que confluyen un mar interior de aguas verdes y el océano del caos, divididos por una franja del desierto de la locura. Dentro del círculo, sobre el océano del caos flota una rueda, La rueda de la fortuna, que da vueltas alrededor como en una noria y que es impulsada por una manivela movida por la joven YOD. La rueda está sostenida por los mástiles de dos barcas unidas, izquierda y derecha, en cada una de las cuales hay una serpiente. En la parte ascendente Hermanubis con su caduceo y en la descendiente un monstruo tifónico con tridente. Encima de la rueda hay una esfinge inmóvil, bajo ella un monstruoso gusano torturado. Los 12 caballeros de la tabla redonda, hundidos hasta las rodillas, protegen cada una de las salidas o entradas. Sobre sus cabezas hay una roseta con los 12 símbolos del zodíaco y sostienen en una mano la espada. Los 12 vástagos de las tribus de Israel están a sus pies y tienen un collar con una piedra preciosa cada uno. Plaza de fuego de la fortuna, templo del sol, donde sale y se pone. Risas y llantos, ruido de instrumentos de tortura, ruedas de carro, bombos de la lotería. Posesión del escudo y la espada dados por la divinidad.
De camino a la batalla, TAU sufre un revés de fortuna.
Pierde parte del ejército en una apuesta o tormenta estelar de protones.
TAU y BODOS son engañados y atrapados por YOD GOUR, joven mujer caprichosa y veleidosa, manifestación, fecundidad, antesala del cielo, la rueda de la fortuna, que se ríe de ellos y los confunde, haciéndoles sufrir el juego de la fortuna.
TAU sólo puede apostar una parte de su ejército, si la pierde es cortada la parte del caballero correspondiente, si gana obtiene un collar con una piedra preciosa, pero que no sirve para nada en la batalla.
YOD intenta engañarlos con el juego, ellos la engañan con unos toques.
HERMANUBIS
¡Se admiten apuestas, apuestas!
YOD
¡Qué yo soy muy caprichosa! ¿Quién ha dicho eso?
HERMANUBIS
Pero al menos no dirán que no das oportunidades a la gente.
YOD
¡Qué les parta un rayo!
HERMANUBIS
Tu suerte está echada ¿Cuál es tu signo?

INT. CLOACA

juego

Panorámica circular de la antesala del infierno, un salón esférico con las siete puertas que conducen a las estancias del infierno, luciferina con un grifo mitad águila y mitad león, satánica con una serpiente de escamas azules, mammonea con una reproducción mecánica del vellocino de oro, asmodeica con una sirena provocante, belcebudina con un toro asirio con rostro de hombre barbado, laviatánica con un sapo gigantesco vestido de terciopelo escarlata y belfegorina con cuatro simios alados sujetando unas angarillas. Gritos, llantos, lamentaciones, fuego del infierno, risas sarcásticas, ruido de instrumentos de tortura.
SAMECH ATO, el Gran Detritor y sus siete ayudantes -LUCIFER, SATANÁS, MAMMÓN, ASMODEO, BELCEBÚ, LEVIATÁN y BELFEGOR.
Llegado a la Gruta abismal, el infierno, TAU se enfrenta a su pesadilla más temida y sufre una experiencia de muerte.
Es el descenso a los infiernos de los siete pecados capitales.
Al entrar al mismo únicamente se puede salvar si posee el talismán apropiado, que se consigue habiendo confesado el pecado correspondiente al gran sacerdote HEH.
En caso contrario se sufrirá un castigo acorde con el pecado capital cometido.
Por lo tanto el protagonista se expone a cada uno de los siete castigos posibles y tiene la posibilidad de salvarse o de condenarse a los mismos.
La cueva conduce al escondite secreto de los Detritor, los cuales tienen raptada como esclava a la emperatriz.
Descubren a TAU y le torturan para saber quién es y que pretende.
Nuestros amigos entran por una Puerta con una ciudad en ruinas en relieve y que pone “Tipharética”.
TAU
Aquí huele a chamusquina.
BODOS
¿Quieres dejar de hacer tanto humo, lince? Estropeas mis circuitos.
TAU
¿Yo? ¡Tú eres el que apestas a azufre, hojalata!
SAMECH (OFF)
¡Ja, Ja, Ja, el deseo, los bajos instintos, la perversión, el desorden, la magia, la elocuencia, el comercio, el misterio y las artes mágicas os han traído hasta mí, el Baphomet de los templarios, incautos jovenzuelos!
TAU
Ah, que miedo me da… Mira como tiemblo.
SAMECH (OFF)
Me hicieron guarda de viñas y mi viña que era mía no guardé.
BODOS
¡Venga ya! Deja de hacerte el gracioso.
TAU y BODOS, a la vez
¡Si has sido tú!
¿Yo?
LOS TRES
¿Quién ha dicho eso?
El diabólico SAMECH aparece como macho cabrío en las negras patas y roja cabeza, mujer en los senos y brazos, escamas verdes en los flancos, alas azules de forma membranosa.
SAMECH
Ja, ja, ja, ja, ja.
Ahora veremos si os libráis de nuestros exquisitos castigos.
(iu, iu, iu, iu, Ugiqu taqamir re ir lezqúer ca muarsqir avpuirisir bursifir).
SAMECH Desaparece.
TAU
Qué mal educado.
BODOS también desaparece.
TAU
¡Vaya, otro mal educado!
TAU desaparece también y queda TAU solo.
TAU
Eh, ¿¡Qué pasó!? ¿Dónde fueron, amigos? No me dejéis solo.
SAMECH
¡No hay escapatoria, pollino, aquí no hay vuelta atrás!

EXT. TORRE – NOCHE

juego

Una torre de defensa medieval caída a causa del túnel que hay debajo. Hay una fuerte tormenta eléctrica. Tormenta, truenos, relámpagos. Un rayo cae sobre la torre, destruyéndola o fulminándola en parte y dejando al descubierto la entrada a un túnel.
El joven TAU persigue a los Detritor.
Cae sobre ellos el rayo de su ira y destruye sus torres de defensa en una nueva batalla.
En uno de los túneles se encuentran nuestros protagonistas, que salen corriendo asustados.
BODOS y TAU, al unísono
¡Sálvese quien pueda!
AYIN KO, un arquitecto desastrado y gafe, el arquitecto de la torre al que se le derrumban todas las construcciones, sale corriendo de la torre con reglas, cartabones, lápices, un compás, etc.
se queda parado mirando y tira los instrumentos de dibujo.
AYIN
¡Oh, no, otra vez no!
TAU
Cuidado, la torre también se cae.
BODOS, corriendo ridículamente más lejos
¡Sálvese quien pueda!
AYIN, sin inmutarse
No importa.
Ya me da igual.
Que me aplaste a mí también.
BODOS, señalando con sorna al arquitecto
Arquitecto gafe a punto de morir aplastado.
TAU, quitando al arquitecto del peligro
Vamos, vamos.. Que le cae encima.
AYIN, llorando con rabia
No importa, no importa.
AYIN, que está sentado con resignación sobre las piedras en ruinas de la torre fulminada.
Alteraciones, subversiones, debilidades, luz de amanecer, luz de mediodía, luz de atardecer, lo que importa es que sea luz.
TAU
Vámonos, este ya no tiene arreglo.
Prueba suprema.
Caída de la torre que se convierte en un gigante liberado.
TAU contra el gigante.
Una de las señales de derrumbamiento del reino, la liberación de los gigantes, torres que se caen y se convierten en peligrosos gigantes.

Algunos implicados en el caso de las tarjetas…

greguería

Algunos implicados en el caso de las tarjetas negras de Bankia (Caja Madrid), así Rodrigo Rato o Arturo Fernández (CEOE), hicieron gasto en instrumentos musicales. ¿Formarán parte de una banda (es una pregunta retórica)? Instrumentos, alcohol, discotecas, farmacias… ¿será un grupo antisistema, cantarán como podrían ante el juez (son otras dos preguntas retóricas)? Ilegales, Extremoduro, ¡temblad!

EL CANTADOR

relato

A los 16 años de edad yo era una persona muy sociable, 40 años después solamente a selectas personas de mi vecindario les trato con simpatía y respeto, ya no frecuento los lugares públicos de diversión en los que haya consumo de licores porque a mí los espíritus me hacen comportarme como realmente soy, yo bailaba muy bien la música de los 70’s y 80’s y al día de hoy hace más o menos 13 años que bailé bien por última vez, bien le llamo a que la gente me coreara y que formara un circulo para verme bailar. Tampoco soy galante con las mujeres para evitar el riesgo de que alguna me interprete bien.
Cuando joven practiqué Lucha Olímpica y Greco-Romana, al mismo tiempo que hacia rutinas con instrumentos de gimnasio para hacer volumen en los músculos; nunca fui muy bueno en la Lucha pero me ayudó a quitarme algunos miedos, nunca tuve un físico de Dios Griego pero mi silueta hasta la fecha es más que aceptable.
La última vez que organicé un club de futbol lo hice para darme el gusto de jugar juntos en un equipo el mayor de mis hijos varones y yo, al poco tiempo de darme el gusto tuve que desistir y ya no alcancé a esperar a mi otro hijo a que cumpliera con la edad. Resulta que ya cuando despejaba con la misma fuerza que cuando era joven, según yo, el balón llegaba apenas a un 70% aproximadamente de lo que yo pretendía y cuando trataba de alcanzar a un jugador como antaño, bueno mejor tenía que jugar mi posición intercambiando posiciones de zona con mis compañeros.
Así que mientras tengan animo y empuje; diviértanse que con el tiempo es cierto que viene lo que la gente cree que es madurez, seriedad, y responsabilidad. Lo cierto es que lo que llega es la vejez.

Tumbacuartillos y calamocanos 2

greguería

[Nota: léase con acento italiano, argentino o andaluz, a placer de uno]
Todos sabían que, en aquel puerto de piratas, la llegada del “Il Vicoratto” marcaba el comienzo de la ociosa tarde estival, la tangada, el vaso de ron.. y todo el mundo se puso a terminar sus últimas faenas para poder así iniciar el consumo del fruto de las “Parthenocissus quinquefolius” del país, como, misteriosamente para los demás, llamaba el boticario a lo que más les gusta a los Calamocanos.
Ugardo el Botánico fue el primero en acudir a la vera de la barra. Llevaba todo el día plantando una nueva semilla traída de ultramar y tenía -según él mismo dijo- “la cocotte seca por el sol y tenía que remojarla”. Conderoti que ya conocía su especialidad, como la de todos sus parroquianos, sacó el vaso llenándolo de grappa hasta el borde. El “culto padrecito de las flores”, apodo que debía desde hacia años al pasamanero, engulló su caldo de una sola gárgara, eructando satisfecho a continuación.
En pocos minutos la taberna de Conderoti había congregado a todos los religiosos practicantes de Calamoca, incluyendo a su oficiante mayor Chico Potaggio el Trompas, que tomo su habitual tequila.
Lombroso, con el metro aún en el bolsillo, quiso medir el volumen de cada uno de los vasos, anotando el consumo medio de cada uno de los bebensales, medidas con las que esperaba completar su teoría de la degeneración progresiva de la ética etílica de las razas, pero al quinto vaso, de las manos de un gigantón con sombrero que no se dejó medir los volúmenes etílicos, salió un bastonazo que degeneró sobre su cabeza, haciendo saltar el metro en quince astillas.
Juliaro Stacatto, el músico, sorteaba su violín entre la concurrencia para poder seguir pagando las deudas contraídas con Conderoti. Su habilidad para colocar el violín era sin duda menor que la que tenía para acabar con los vasos de hidromiel, puesto que aún no había conseguido vender ni un solo boleto. Claro que tampoco parecía mucho el interés de los presentes por un violín que únicamente les daba dolor de cabeza en las resacosas mañanas.
Más de una vez había sido amenazado de muerte musical -con el instrumento- por sus condescendientes vecinos si no dejaba de tocar. Era quizás por ello que el violín estaba un tanto cascado y, probablemente, alguno se lo hizo probar de hombros para arriba. Dado los problemas que este le acarreaba, esta mañana había decidido rifarlo en la taberna y por eso pasó todo el día abrillantándolo y dándole lustre…

TAROT

greguería

La fuerza del Tarot reside no tanto en su capacidad de explicar y predecir, cuanto en su capacidad para crear combinaciones de historias y universos. En ese sentido es más parecido a un complejo mecano infantil, un juguete para construir mundos, objetos e interpretaciones que un sistema de explicación universal -como muchos de sus estudiosos han pretendido. Que, a veces, la realidad se parezca al Tarot no es una refutación de lo dicho sino, muy al contrario, la confirmación de que la realidad también es una combinación aleatoria de elementos como lo es el propio Tarot. Personalmente prefiero, al igual que Italo Calvino, utilizarlo como juego para la creación literaria que como instrumento profético o interpretativo. Véase, como ejemplo de su potencia creativa, su mapa de conceptos, que permitió a Temístocles de Alejandría llenar cientos de papiros enrollados, por desgracia hoy perdidos, y que yo, el judío errante, leí con avidez de adolescente mientras permanecí como discípulo suyo.