un viento cimarr√≥n…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de p√°lido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sof√°
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando m√°s joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la m√ļsica del c√©firo
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo est√° dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia ma√Īana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja m√°s vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
√°gil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala √ļnica de √°guila
chica furtiva del viernes
aunque ¬Ņqui√©n sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
seg√ļn se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de oto√Īo
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transe√ļnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
‚ÄĒy qu√©?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¬Ņpor qu√© sobre m√≠?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte est√° eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
m√°gica mujer de rojo
si se empa√Īa
por el crep√ļsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quiz√°s por eso est√°
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo m√°s seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¬Ņsoy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
‚ÄĒd√≠a tras noche‚ÄĒ
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor a√ļn?
lloreando cencellada
m√°s sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo so√Īar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
m√°s viva, m√°s desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
m√°s me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
est√° luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sue√Īo en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sue√Īo del terafante
en voz alta y sonora
‚ÄĒabsurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro l√°grimas
¬Ņalguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave monta√Īa
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Mosc√ļ
nuestro fuego rezonga
el banquero ara√Īa su √°baco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
‚ÄĒ¬°oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la c√ļpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
‚ÄĒ¬°abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y so√Īar
veo mi palabra perdida
h√°blame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
¬ęallegro ma non troppo¬Ľ
con sanguino a√Īejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi sat√°n desatado
postreramente
sin so√Īarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
m√°s cerca a√ļn, m√°s cerca
pero di que serás mía
abr√°zame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con l√°grima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¬Ņc√≥mo reparar un coraz√≥n roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¬°ay la leche!
hay se√Īales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¬°toma casta√Īa, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de har√°pos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
‚ÄĒlas olas est√°n rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con p√°rpado de escarcha
ni√Īo de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto m√°s me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no ser√° alcanzable
‚ÄĒla savia no est√° lejos
un silencio invisible
capit√°n Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su sat√°n, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo m√°s veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es f√°cil de amar
radiante por el √°ureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las ense√Īanzas de Orfeo
fascinando sin m√°s
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

EXT. CAMPO – NOCHE

juego

Un campo de batalla, cerca Las Tumbas de un cementerio, cielo muy oscuro, luz extra√Īa. Suelo sembrado de Restos Humanos cortados con Una Guada√Īa, las cabezas conservan su expresi√≥n, las manos y los pies emergen de la tierra dispuestos a la acci√≥n, los cuerpos se retuercen sobre La Hierba. Campanas que doblan, humo de batalla, fuegos fatuos, ruinas.
En el enfrentamiento con los Detritor, TAU pierde la batalla y le dan por muerto.
MEM HEZ, la sin nombre, un esqueleto depresivo con guada√Īa deja el suelo sembrado de restos humanos pero como si estuvieran vivos los trozos.
MEM (OFF)
En la gran batalla hay muertos y alg√ļn vivo.
BODOS
Puede que seas t√ļ uno de ellos.
TAU
¬ŅDe cu√°les?
MEM
¬ŅQuieres averiguarlo?
Un cartel con la imagen de TAU que pone “Se busca; Vivo o muerto”.
BODOS
¡Qué famoso!
MEM
¡Ya eres mío!
BODOS
¬°Yo no quiero morir, yo no quiero morir!
TAU
Al menos a ti no te har√° da√Īo.
TAU
¬°Yo tampoco quiero morir, soy demasiado joven!
BODOS
¬°TAU, ay√ļdame a escapar!
TAU
¬°Tonto el √ļltimo!

EXT. DESIERTO – D√ćA

juego

Una pradera desierta, arenales con hierbas secas, matojos y cardos. Rugido de leones. Viento del desierto que va progresivamente haciéndose más fuerte. Tormenta de arena muy violenta.
El joven TAU cae de nuevo en un desierto y se esconde en él disfrazado de león.
Le encuentra una salvaje mujer que caza animales en el desierto.
CHETH, la reina salvaje con sombrero, doma, sin aparente esfuerzo, un león que aprieta sobre su pecho con las mandíbulas separadas después de haberle dado con la maza.
BODOS
¬ŅPero que hace?
TAU
¬°Le va a devorar!
CHETH PERUDA, joven mujer salvaje e indomable, la fortaleza.
Si pierdes la virginidad, NUN no te dejar√° pasar y convertir la plata en oro y multiplicar las monedas, pecas de lujuria y en el infierno puedes ser castigado por ello.
También podrías ser castigado por la justicia terrenal, KAPH, por violador.
Es la emperatriz.
Se reconocen.
TAU
¬ŅQu√© haces t√ļ aqu√≠?
CHETH
Vivo salvajemente en el campo cazando animales para sobrevivir.
Hacen el amor.
Intentan volver.
CHETH
Gozoso en la esperanza, sufrido en la tribulación, se constante en la oración.
TAU
¬ŅQui√©n a quien?
TAU
¬°Vamos, r√°pido!
TAU
Bueno, bueno ¬ŅPero qu√© hacemos?

EXT. BOSQUE – D√ćA

juego

Un bosque, √°rboles. Hay una cuerda amarilla anudada a un travesa√Īo entre dos √°rboles deshojados de tonalidad verde azulada. Unas monedas debajo en el suelo y el colgado. Ruidos del bosque. Graznidos de p√°jaros, chillidos de jabal√≠, etc. Los 12 caballeros de la tabla redonda pasan sin entretenerse.
TAU y la emperatriz intentan volver al palacio.
TAU y la emperatriz son atacados por un bandido en el bosque, LAMED CUL, comerciante colgado y avaro.
Los bandidos dejan colgado a TAU por los pies en un √°rbol.
La emperatriz es raptada.
LAMED
La llevaremos a vender como esclava a los Detritor.
Primero es colgado TAU y luego LAMED.
BODOS y TAU encuentran colgado a TAU.
TAU
¬°Anda, un colgado!
BODOS
¬ŅUn colgado?
TAU
Sí, mira.
BODOS
¬ŅYa est√°s otra vez fumando hierba?
TAU
Oye, hojalata parlante, un respeto.
BODOS
Es un colgado de verdad, en el √°rbol.
TAU
¬°Vaya! Eso si que es estar colgado.
Liberan a TAU.
Cuerda amarilla atada a un travesa√Īo.
TAU coge la cuerda.
Una cuerda muy apropiada.
BODOS
He aqu√≠ el ejemplo, la ense√Īanza, la lecci√≥n p√ļblica.
El misticismo, el sacrificio, la abnegación.
La continencia, el sue√Īo ut√≥pico.
TAU
¬°Calla, bocazas!
, al que descuelgan.
LAMED
¡Ladrón, ladrón, esas monedas son mías!
TAU
¡Qué colgado más desagradecido!
, al que cuelgan.
LAMED
¬°Socorro, asesinos!
, al que descuelgan.
LAMED
Gracias, os recompensaré.
, al que cuelgan.
LAMED
¬°No, no, criminales!
Monedas de oro y plata en el suelo.
TAU coge las monedas.
Bonitas monedas.
BODOS
Quien no tiene cabeza todo son pies.
TAU
Sí, y a nadie le amarga un dulce.
, al que roban y dejan colgado.
LAMED
¡Ladrones, rateros, bajadme de aquí!
TAU
Es insoportable.
Hay que colgarlo.
LAMED
Alto, alto.
Hagamos un trato, te doy el dinero, si no me cuelgas.
TAU
¬ŅQu√©? ¬ŅSe te baja a la cabeza? ¬ŅEh?
, al que dejan colgado y le roban las monedas.
LAMED
¬°Canallas, soltadme!
, al que descuelgan.
LAMED
Gracias, gracias.
Os ser√° compensado.
, al que cuelgan pero no le quitan las monedas, llorando.
LAMED
¡No, no, os daré mi dinero, pero no me colguéis, por favor!
TAU
Un vuelco, eso es lo que necesita.
, al que roban y dejan colgado, amenazador.
LAMED
¡Soltadme, os acordaréis de mí, canallas!
TAU
Nada de facilidades.
Que nos dé el dinero si quiere que no lo atemos.
LAMED
Vale, vale, os doy el dinero, pero no me ahorquéis, por favor.
TAU
Deberíamos colgarte.
Aunque también podemos hacer un trato.. Si nos das el dinero, no te colgamos.
LAMED
Está bien, está bien.. Os daré el dinero.
El ahorcado comerciante.
Una vez descolgado LAMED, sólo queda la cuerda, que sirve para colgarlo.
TAU coge a LAMED para colgarlo.
¬°Ven ac√°, amigo!
TAU
Sé que he estado colgado en el borrascoso árbol durante nueve noches seguidas, herido por la lanza, dedicado a Odín, yo mismo a mí mismo.
El comerciante LAMED, ha sido robado y atado por unos bandidos malhechores a un √°rbol.
¬°Socorro, socorro, ayuda, por favor!
TAU, con sorna
¬°Pero si es de nuevo nuestro amigo LAMED, el generoso y bienintencionado comerciante perseo!
BODOS
Aunque el sol te fatigue de día y la luna te entristezca de noche no lleves tu pie al resbaladero, ni duermas cuando haces guardia.
LAMED, el avaro comerciante, personaje parecido al juglar o mago suspendido por un pie de la cuerda.
El traje de este ahorcado es rojo y blanco.
Los brazos atados de éste sostienen sacos entreabiertos de los que se derraman monedas de oro y plata.
TAU
¬ŅEste es el sitio?
BODOS
¬ŅQu√©, lo colgamos o no?
TAU
Desde luego.
Se lo merece.
LAMED
¬°Qu√©! ¬ŅC√≥mo?
TAU
Lo que has oído, chato.
No seas varón de ojos abiertos a la codicia.
Ni mujer de oído abierto a la lisonja.
Llevan al comerciante al bosque y lo dejan colgado.
Le encuentran colgado y lo sueltan, cae de cabeza, se hace un chichón y le sale sangre por la nariz, este les promete recompensarlos pero como es un avaro no cumple su palabra.
Si est√° Colgado puedes descolgarlo o dejarlo colgado.
Si est√° descolgado puedes colgarlo o dejarlo descolgado.
Si coges las monedas te da puntos pero puede ser AVARICIA.
Si le sueltas o ayudas, CARIDAD.

EXT. CASCADA – D√ćA

juego

Una catarata o salto de agua que cae desde un t√ļnel o caverna, vasija1, y que cae en un parque verde con nubes blancas y cielo azul formando un lago, donde se encuentra el hermafrodita NUN. El agua, despu√©s de formar un lago se la traga de nuevo la tierra por otra boca de caverna, vasija2. Cataratas, ruido cada vez m√°s intenso.
Llegan al Parque de Ndra y cruzan el lago.
El joven TAU encuentra a NUN ZIO, hermafrodita o eunuco de la templanza.
NUN le reconoce.
Este no es el lugar por el que tienes que cruzar.
Ambos trazan un plan para acabar con los Detritor.
Se separan y parte cada uno por un lado.
Si eres virgen y no has cometido lujuria, multiplicas los puntos de plata en oro y puedes pasar el salto de agua ayudado por NUN, en caso contrario.
destruye el talism√°n de los pecados, el cetro del amor puede reunir a las fortalezas del bien si tienen fe en el mismo.
BODOS
¬°Por fin!TAU.
¬°Un lugar con hierba fresca!
NUN el hermafrodita de Ndra vierte un líquido de una vasija de plata en otra de oro.
NUN
No seas como paja delante del viento, ni como viento delante de paja.
TAU
¬ŅY eso que significa?
NUN
Veleidoso e in√ļtil.

Mayo

haikus

Sufre mi corazón con sólo rozar tu sombra sin poder abrazarte.
Ola tras ola el mar deja mi ojos como la arena.
Se desmaya la verde primavera todos los días.
A veces, sólo a veces, la espera es tan larga como un día sin baile.
Si hoy eres mi roca, ma√Īana ser√°s mi arena.
Sólo importan las estrellas que te iluminan.
Sígueme. No sé adónde voy. Quizás a todas partes. Quizás a la nada. Pero siempre a ti.
Qué tristes son los caminos que nos separan y qué negras las frías noches en que no estás.
Por las distancias cortas, los besos largos, la flores rojas, …yo te am√©.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Vosotros que admir√°is la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¬ŅQu√© sab√©is de belleza y de dolor?
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Love is made of little moments.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Caen al vacío pétalos y palabras que se marchitan.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Tan sólo quiero amarte en defensa propia.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
HAIKU DE LA ROSA Llora la rosa: el roc√≠o de la ma√Īana es su frescura.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
Las alas del amor est√°n vac√≠as de sus brazos y s√≥lo queda arena en las pesta√Īas.
Qué dirán los que han visto el rumor herido de mi sombra sobre tus ojos.

Abril

haikus, relatos

HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
En este momento estoy a cero grados de separación de ti.
De tus manos zarparon las caricias que suavizan la sórdida aridez de este mundo que parece vagar a la deriva como un barco fantasma.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Hombre de arena, ya no queda nada, ni perfume en el viento.
El silencio de tu voz se perdió en la neblina.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Soy la luna del sol de tus ojos.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Descargu√© tu alma de la nube y ahora soy t√ļ lloviendo.
No hay hilo rojo pero para cada corazón hay llaves en el universo infinito del amor.
Todas las estrellas cuentan y yo cuento a las estrellas.
DESAYUNO CON AMANTES Dame el café de tus ojos, el zumo de tu mirada y, de tus labios, el pan, bien untado de tu risa.
La rosa es novia de la espina.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Lentos como la nieve Caían los copos de tu amor Sobre mi espalda dorada.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres TU.
La soledad es el ensayo de la muerte.
Mi vida est√° pintada sobre un muro incendiado de corazones solitarios.
Si quieres cambiarme, no es a mi a quien quieres. B√ļscate a otra.
Distracciones sin amor; amor sin distracciones… Where’s my Summer Love?
Las estrellas son almas de besos incendiarios que acarician de luz los bellos labios.

Marzo

haikus, poesía

¬ŅDestino? ¬ŅAlmas gemelas? ¬ŅAmor verdadero? ¬ŅA√ļn vives en la Edad Media?
Se llenó el cosmos de preguntas y quisimos responderlas a todas. No hay respuestas. Sólo preguntas. Sólo el vacío nos inunda.
El problema es que no hay tiempo para todos los “T√ļ”. Y no todos los versos son de m√°rmol, ni todos los pensamientos son p√°jaros.
El roce de tu piel es como brisa fresca de verano. El brillo de tus ojos como el amanecer de un ni√Īo. Eres todo poes√≠a en mi recuerdo.
El goteo de luz de su mirada. Los profundos mares de su ausencia. La limosna de la yema de sus dedos. Los silencios oscuros de sus labios.
Rozar tu piel y no alcanzarte es espejismo de locura. Y respirar el aire que respiras es como el fuego del desierto que me abrasa.
Las penas flotan por ti en el mar de la distancia incomprensible y en el oscuro bosque de la ausencia como infinita niebla.
Si amas la rosa en su frescura, aprender√°s a amarla ya seca y marchita.
Moriré de pena sin tu amor.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres t√ļ.
Inalcanzable como una estrella, tan distante como el fondo del mar, invisible como el aire, pr√°cticamente nada…
El esperpento de un esperpento es la realidad.
Son fríos los cuchillos del amor como frío es el viento de esta tarde.
No me sigas, no. No me sigas si no has venido a quedarte. S√≥lo el que se queda puede llenar el vac√≠o… …para siempre.
Qu√© bello el infinito abismo, oscuro y limpio como la muerte…
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Vosotros que admir√°is la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¬ŅQu√© sab√©is de belleza y de dolor?
Se apagó el cigarro del día y para siempre será el cadáver y las cenizas de un poema. (A Leopoldo María Panero)
Quiero besar la luna en tus labios.
Tus labios tienen hoy brillo de luna.
La melancolía es el arpa del corazón acorazado.
Ama. Todo lo demás es etcétera.
Mi destino es ser quien soy. ¬ŅSe ha terminado el camino?
Se llenó de tristeza el ojo enamorado, se llenó de amor el ojo triste.

CONFESIONES 12

greguerías

también hierba meadero lloro orugas adelante demuestra pureza divirtiéndonos fábrica catequesis insecto vuestra armados partir narrador corrían bolos olmos pintará ruja bajel primogénita parecía sombras triste deshonrados instintos tratado verde tullidos polvo ganada mía consonante contentaré criaturas juzgados natural piedad espantos estamos suave fuerza mías vueltas amante crearlo parásitos rebelo veinte simplemente inocencia estampas considerar disipo abajo darán tierra inmensa desenfreno gusanos maniáticos fusiles aguardan perseguirla sotos cuánto vértigo viático reloj existencia tiempo

Gotas de lluvia.

greguerías

En el antiguo reloj hacia un rato que hab√≠an sonado las cinco. En la casa sonaba el silencio del domingo. Fuera el viento mov√≠a lentamente las hojas del olivo. Las ramas de los √°rboles desnudos permanec√≠an impasibles. Las gotas del agua de la lluvia, caida poco antes, brillaban en la hierba reflejando los rayos del t√≠mido y acuoso sol de la tarde, pugnando en ocasiones con los nimbos y cirros que cubr√≠an trechos del azul celeste. Todo llamaba a la tranquilidad y el sosiego. El libro clamaba, con celos, para recibir sus caricias y ofrecer su envolvente historia. La m√ļsica colaboraba para ofrecer un ambiente acogedor, intensamente relajado y profundamente propenso para hacer una inmersi√≥n disfrutando de la lectura. La escritura pod√≠a esperar un poco m√°s, ya estaba acostumbrada a ello.

CAYENDO DEL BURRO

greguerías

Otra de mis m√°s tempranas experiencias tiene que ver con los burros y los abuelos. A veces no hay diferencia. Yo les tengo el mismo cari√Īo. Para empezar se parecen en algo. Ambas especies son de pelo suave y son tozudos. Y se les quiere, a pesar de todo, se les quiere mucho. Mi memoria guarda una extra√Īa imagen de aquel d√≠a porque el porrazo debi√≥ ser para dejarle a uno tonto -ahora me explico muchas cosas, la verdad. Yo iba montado en el burro de mi abuelo. No, esta vez no pens√©is mal, era de verdad su burro, no mi abuelo. Mi abuelo iba andando al lado, yo creo que un poco distra√≠do, pero esto lo supongo, no lo s√©. El caso en cuesti√≥n es que en menos de un segundo yo di un giro de 180 grados sobre la peluda panza del burro y ca√≠ de cabeza sobre el suelo, suelo de piedra y barro, por supuesto. Ni una maldita brizna de hierba hab√≠a en la calle, como era corriente en los caminos, para almohadillar mi blandito coco de beb√©, que a√ļn no tenia bien cerrada la mollera. El roc√≠n de mi abuelo era listo y afortunadamente par√≥ en seco y no me remat√≥ con sus pezu√Īas. As√≠ que, me libre del pateo. El que no pareci√≥ librarse del pateo verbal de mi madre fue su suegro, vamos, mi abuelo. “Pero como se le ocurre”, “Pa matar al ni√Īo”, “Est√° tonto” y en fin todas esas lindezas que se pueden descargar sobre el suegro, cuando la ha liado parda con un despiste y pierde de vista al inquieto mocoso al que le ha tocado cuidar ese aciago y rocinante d√≠a. Al parecer todo qued√≥ en un susto. Ya me lo explico, la cara de mi abuelo no volvi√≥ a ser la misma, las orejas eran m√°s grandes y peludas cada vez. Suaves y peludas como las de un platerillo silvestre. Y mi cabeza siempre ha conservado un promontorio en su cenit, duro como un ariete.

BROCHES DE LA ESTACI√ďN BRILLANTE

greguerías

Campo mojado en primavera,
en hierba de oro -ya espigada-
es la flor de rocío,
el moho de la tierra.

Las verdes esferas
lucen los h√ļmedos diamantes
que la lluvia ha plantado
con sus gotas.

Sus hojas de pelusa
son besos de hada
de olor decapitado en mayos,
caprichos de la hiedra.

Fósil de nieve
inseminan las ramas;
brillo de inflorescencia.

El aire azul es libre;
mojado el viento
y blur travieso,
el verde extracto de los rayos.

El mar y sus olas ¬Ņpiensan ¬ŅPiensa la…

greguerías

El mar y sus olas, ¬Ņpiensan?. ¬ŅPiensa la hierba, piensan las vacas cuando comen?
¬ŅY el viento? ¬ŅY las monta√Īas?
¬ŅPiensa la flor, la abeja? ¬ŅY en qu√© piensan?
¬ŅPuede el sol dejar de pensar a voluntad?
Las calles, los r√≠os y el obrero en la m√°quina, ¬Ņpiensan?
Dormir y no pensar, embriagarse y dormir,
para no pensar si piensan.

Mientras suelto las pastillas

greguerías

Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas, t√ļ no corres si no que saltas.
Mientras te quito la camisa de fuerza, te andas con tiento de no pisar las berzas.
Mientras recojo el musgo de cada estatua, t√ļ asientes inm√≥vil con expresi√≥n fatua.
Mientras atravesamos los jardines, yo le pongo a todo ‚Äúperos‚ÄĚ y t√ļ dices: ‚Äújolines‚ÄĚ.
Mientras nos persiguen los celadores, escuchamos el trino de r√°banos cantores.
Mientras saltamos la valla electrificada, t√ļ te me declaras y yo finjo estar ocupada.
Mientras t√ļ deletreas psiqui√°trico, me subo a un bote y pongo rumbo al B√°ltico.

(he escrito cuatro más para REC. Si alguien quiere más, ya sabe dónde)

GRILLO (CANTANDO)

greguerías

Est√° ya en mis zapatos floreciendo
la corona de espinas de mi muerte,
el holl√≠n de los sue√Īos ya me ciega
y el nocturno infinito me rodea.

En su molde de horrores y pasiones
crece la mala hierba, vieja arpía
que desde el lacrimal pantano
tiende su matriarcal regazo.

Ya caballero exang√ľe me imagino
en este cementerio de lectores
y con la monocorde oración de la cigarra
y el negro luto de grillo me conformo.

SELLO

relatos

Sin cuentos macabros
confín de sombras
hora de la verdad
danza de sombras
siembra la nieve
en duermevela
caricia de tu sombra
en las esquinas
escondida en la hierba
vomitando la cena
se queda para siempre
el sello de tus besos.

No mires…

greguerías

No mires
este cardenal,
ni las heridas
de mi corazón.
No mires
las arrugas que han comenzado a tallarse
alrededor de mis ojos,
ni los cabellos blancos
que crecen en mi cabeza.
Mira tan sólo
a mi alma…
Mi alma
que es la hierba de un nuevo marzo.

MARAM AL-MASRI – CEREZA ROJA SOBRE LOSAS BLANCAS

Skarmenti (3)

greguerías

Por la noche, con instinto felino, Julio escapaba del campamento familiar y recorr√≠a la ciudad. Poco importaba si la luna era un queso comido o reci√©n hecho. Con igual habilidad, Julio caminaba entre las sombras dispuesto a encontrar los secretos escondidos que todas las ciudades guardaban durante el d√≠a y mostraban durante la noche a los valientes como √©l. Camin√≥ entre estatuas y ruinas apenas descubiertas por la espesa hierba, no comprendiendo como era posible que aquellas joyas p√©treas estuvieran abandonadas a la intemperie. Peque√Īas veredas se bifurcaban, d√°ndole la oportunidad de sentir la n√°usea de la libertad que la mula les evitaba a diario con su clarividencia. Sent√≠a que su propio destino estaba ahora en sus manos y, no sin zozobra, tom√≥ el amplio paseo que conduc√≠a a un arco de triunfo. No pudo resistir la tentaci√≥n de caminar bajo su s√≥lido y √ļnico arco adornado de batallas y heroicos soldados. Por unos instantes o√≠a a la multitud vitorearle y aclamarle. Un escalofr√≠o, al mismo tiempo que un impremeditado sabor de victoria que no le correspond√≠a, recorr√≠a su cuerpo. […]

A pesar de su empecinamiento la mula sab√≠a…

greguerías

A pesar de su empecinamiento, la mula sab√≠a hacer su trabajo con el m√°s esclarecido rigor y desenvoltura de las bestias faranduleras. Antes de elegir el mejor de los descampados de la ciudad, bien provisto de hierba fresca y abundante, recorr√≠a las m√°s importantes plazas y calles del lugar, lo cual permit√≠a a la familia Skarmenti anunciar a bombo y platillo -o a timbal y lat√≥n- su maravilloso y √ļnico espect√°culo en el mundo. Espect√°culo en el que todos ten√≠an su papel asignado, desde la cabra, que no s√≥lo daba leche a la familia sino tambi√©n conciertos de pedorretas al p√ļblico congregado, pasando por la troupe de fraternales saltimbanquis y odaliscas, hasta la genial y quim√©rica mulilla, que ataviada de tirabuzones y pantal√≥n de tirantes predicaba su particular evangelio de rebuznos inconmensurables y reveladores. Evangelio, dicho sea de paso, ante el cual era imposible hacerse o√≠dos sordos pues su estertor era f√°cilmente escuchado en diez millas a la redonda, provocando en m√°s de una ocasi√≥n entre los asistentes, e incluso entre los ausentes, el llanto y crujir de dientes propios del juicio final.

Skarmenti (2)

greguerías

A pesar de su empecinamiento, la mula sab√≠a hacer su trabajo con el m√°s esclarecido rigor y desenvoltura de las bestias faranduleras. Antes de elegir el mejor de los descampados de la ciudad, bien provisto de hierba fresca y abundante, recorr√≠a las m√°s importantes plazas y calles del lugar, lo cual permit√≠a a la familia Skarmenti anunciar a bombo y platillo -o a timbal y lat√≥n- su maravilloso y √ļnico espect√°culo en el mundo. Espect√°culo en el que todos ten√≠an su papel asignado, desde la cabra, que no s√≥lo daba leche a la familia sino tambi√©n conciertos de pedorretas al p√ļblico congregado, pasando por la troupe de fraternales saltimbanquis y odaliscas, hasta la genial y quim√©rica mulilla, que ataviada de tirabuzones y pantal√≥n de tirantes predicaba su particular evangelio de rebuznos inconmensurables y reveladores. Evangelio, dicho sea de paso, ante el cual era imposible hacerse o√≠dos sordos pues su estertor era f√°cilmente escuchado en diez millas a la redonda, provocando en m√°s de una ocasi√≥n entre los asistentes, e incluso entre los ausentes, el llanto y crujir de dientes propios del juicio final.

Julio Skarmenti

greguerías

Julio Skarmenti pertenec√≠a a una de esas extra√Īas familias de gitanos universales que recorr√≠an el mundo en una tartana. Una de esas familias de saltimbanquis y latoneros cuyo destino estaba dirigido por una tozuda mula que eleg√≠a en cada encrucijada el camino que ninguno de ellos hubiera tomado.
Julio Skarmenti achacaba a esta circunstancia los terribles e insólitos parajes a los que arribaron repetidas veces contra su voluntad e incluso a pesar de los negros augurios de la abuela Trinidad. La vieja gitana, capaz de adivinar el futuro más incierto de la clientela, se obnubilaba ante las empecinadas elecciones de aquella vieja acémila.

—Mal fario – se limitaba a decir la abuela cuando la bestia tomaba el camino que todos los Skarmenti hubieran instintivamente evitado. Todos menos aquella terca y cojitranca mula del demonio que con su renca pata se√Īalaba su suerte y la de todos sus contrariados due√Īos.

Entonces, Julio Skarmenti, el menor de los Skarmenti, se sent√≠a perdido y su moreno y curtido rostro dejaba traslucir una leve oleada de angustia irracional ante el abyecto e inmediato futuro. Sus negros fanales se anegaban de aciagos presagios y hasta la brisa parec√≠a flamear de un hedor mal√©fico y execrable. Sub√≠a a la tartana y, enroscado como una serpiente herida, dorm√≠a el √ļltimo trecho del camino. S√≥lo despertaba al entrar a la ciudad, mientras su padre anunciaba, con el duro tintineo del lat√≥n, la llegada de tan insigne y n√≥mada corte, descendiente directa de reyes y faraones del sagrado Nilo, obligada a errar en el destierro, y a ganarse la vida como saltimbanquis y latoneros por los polvorientos y √°speros confines del mundo, a causa de una caprichosa e ineluctable maldici√≥n del Gran Osiris. Y s√≥lo entonces, el rostro quemado de Julio Skarmenti, se iluminaba seducido por la at√≥nita e hipnotizada mirada de los ni√Īos ante semejante estafermo ambulante.

Nadie hubiera esperado que aquella troupe descendiera con tal algarab√≠a esa c√°lida ma√Īana de mayo por una de las siete colinas que rodeaban la ciudad. Parec√≠an salidos de la nada o, transportados quiz√°s por el caprichoso viento, de lejanos y ex√≥ticos pa√≠ses a trav√©s del espacio y el tiempo.

El peque√Īo Skarmenti bajaba, ya m√°s animado, de la multicolor carreta y corr√≠a con descaro entre sus coet√°neos haciendo sonar una flauta y ondeando un serpentil√≠neo gallardete mientras sus hermanos mayores agitaban los caireles o tocaban los improvisados timbales de la carreta y la madre y las hermanas hac√≠an danzar sus vientres adornados de cascabeles y alaracas.

Los ni√Īos despertaban de su hipnosis y enseguida formaban una animada comitiva que tambi√©n segu√≠a a la obstinada y visionaria mula.

A pesar de su empecinamiento, la mula sab√≠a hacer su trabajo con el m√°s esclarecido rigor y desenvoltura de las bestias faranduleras. Antes de elegir el mejor de los descampados de la ciudad, bien provisto de hierba fresca y abundante, recorr√≠a las m√°s importantes plazas y calles del lugar, lo cual permit√≠a a la familia Skarmenti anunciar a bombo y platillo -o a timbal y lat√≥n- su maravilloso y √ļnico espect√°culo en el mundo. Espect√°culo en el que todos ten√≠an su papel asignado, desde la cabra, que no s√≥lo daba leche a la familia sino tambi√©n conciertos de pedorretas al p√ļblico congregado, pasando por la troupe de fraternales saltimbanquis y odaliscas, hasta la genial y quim√©rica mulilla, que ataviada de tirabuzones y pantal√≥n de tirantes predicaba su particular evangelio de rebuznos inconmensurables y reveladores. Evangelio, dicho sea de paso, ante el cual era imposible hacerse o√≠dos sordos pues su estertor era f√°cilmente escuchado en diez millas a la redonda, provocando en m√°s de una ocasi√≥n entre los asistentes, e incluso entre los ausentes, el llanto y crujir de dientes propios del juicio final.

Por la noche, con instinto felino, Julio escapaba del campamento familiar y recorría la ciudad. Poco importaba si la luna era un queso comido o recién hecho. Con igual habilidad, Julio caminaba entre las sombras dispuesto a encontrar los secretos escondidos que todas las ciudades guardaban durante el día y mostraban durante la noche a los valientes como él.

Camin√≥ entre estatuas y ruinas apenas descubiertas por la espesa hierba, no comprendiendo como era posible que aquellas joyas p√©treas estuvieran abandonadas a la intemperie. Peque√Īas veredas se bifurcaban, d√°ndole la oportunidad de sentir la n√°usea de la libertad que la mula les evitaba a diario con su clarividencia. Sent√≠a que su propio destino estaba ahora en sus manos y, no sin zozobra, tom√≥ el amplio paseo que conduc√≠a a un arco de triunfo. No pudo resistir la tentaci√≥n de caminar bajo su s√≥lido y √ļnico arco adornado de batallas y heroicos soldados. Por unos instantes o√≠a a la multitud vitorearle y aclamarle. Un escalofr√≠o, al mismo tiempo que un impremeditado sabor de victoria que no le correspond√≠a, recorr√≠a su cuerpo. […]

Jam√°s retornar√°

greguerías

Quiero volver a mirar como un ni√Īo. Olvidar el tedio y los lentos transcursos. Volver al orgasmo del arroyo en que chapoteaba de peque√Īo con barcos de papel cuadriculado. Aquellos que siempre llegaban al mar desde los diques de mis manos, navegando entre la hierba y los olivos de aquel sur olvidado, de limpio cielo azul. Qu√© lejos est√°n, qu√© deseados. Y m√°s a√ļn el mar donde llegaban siempre, cargados de m√≠ mismo; donde quiz√°s hoy yo me encuentre repartido y perdido entre las olas y la espuma de un mar profundo de cristal.

Seca estará la higuera infantil del huerto del abuelo Eugenio; como seca y vacía estará la noria y oxidados, viejos y herrumbrosos los cangilones: habrán dado al fondo con sus huesos; No correrá el agua fresca entre los surcos de tierra negra y bien cavada; el nogal también estará seco y olvidado; y la infancia jamás retornará, mas espero, sereno, la llegada de la noche.

Ciprés

greguerías

El cipr√©s …
es el tallarín chino de algas mediterráneas
es el porro de un troll olvidadizo
es el √°rbol de navidad cuando no es navidad
es el torbellino del césped en rebelión contra sus cortacéspedes
es el cohete espacial de las vacas del prado
es la inspiración de los poetas elevados por elevador
es el cigarro puro de la hierba vegetariana
es una mierda verde pinchada en un palo
es el pimiento picante que los muertos le meten por el culo al cielo.