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    Nefastissimus Poetarum 

    guadaña que le alarga
    de regalo forzoso
    sobre el héroe primero
    qué hacer con lo que vivo?
    ley rige el cruel tablero
    labor será quimera
    me rodea su presencia
    la orilla que sutura
    dudando en el alero
    que todavía excitada
    alegre pulse un verso
    la lluvia no era suave
    a las esferas del seis
    viste letal esencia
    lo que me estás pidiendo
    al muro encaramada
    ensalza al que se inclina
    miradas de serpiente
    sólo quedó poesía
    como duna que emerge
    desteje incertidumbres
    por nácar irisado
    de fraterna indolencia
    de los carros ajenos
    acaso es el destino
    por todo su dinero
    como labio ligero
    por los pelos aferra
    publicamos primero
    infunde nuevo fuero
    con labia laborable
    mas tus deseos no valen
    se extiende el derrotero
    oculto en la sentina
    extraiganle a los mares
    bella hasta en la demencia
    porque en lo impropio nada
    de ti me ha hecho sincero
    de la rabia indomable
    sangre que se detiene
    de unidad, qué profunda

    pezones de estricnina
    si sólo fuera helada
    viles o repelentes
    alusión a la fiebre
    no inventó la carencia
    del estado latente
    memoria que imagina
    amarga piel besada
    madre tan submarina
    el malestar hechizo
    dando un sentido nuevo
    que primero recuerde
    hermano que ama a hermano
    alarga un huso ausente
    el pan que no germina
    en franca disciplina
    hay que darle en el pecho
    lo distinto es hermoso
    solo en las negaciones
    no está en venta el paisaje
    atroces días mudos
    sonriendo indulgente
    más no se difumina
    mis sueños de clemencia
    cabeza es espantosa
    tornase en aguacero
    por paradoja, el río
    haciéndome a mí pobre
    cabeza que, postrera
    bullente el hormiguero
    agonizan muchachos
    de los oscuros tiempos
    reverdece en afluente
    mayo, dolor, morfina
    la gota suspendida
    también piel insurgente
    nuestros sueños imberbes
    linde o flujo voraz
    imposible aguacero
    nuestros sueños deciden
    la luz que ríe y declina
    límite, umbral, paso postrero
    latente en la neblina
    por nuevo derrotero
    rodeada de ausencia
    quiero que ya lo sepas
    me pregunto intrigado
    su figura esplendente
    bajo un cielo infinito
    mi casa silenciosa
    conjugando los verbos
    por qué se equivocaba
    el alma ya es certera
    no corran por las playas
    hasta en el desespero
    que avanza cual la sed
    con gurús sin solvencia
    buscaba en sus calores
    tus labios que se cierran
    por huir de lo adyacente
    la fuente que bebiste
    que al fin estalla el gesto
    en similar secuencia
    en el gran laberinto
    tenebrosa conciencia
    que jamás se termina
    agotó mi paciencia
    con más fiebre termina
    mezclándose en tus venas
    pateras y decencia
    libre y vital me hermano
    todo texto indolente
    con rigor que se instala
    la ecuación sea servida
    acercarse, con prisa
    tan fugaz cual esquina
    un temblor que se inicia
    da pie a la disidencia
    sangre que riega el torso
    radical risa alpina
    de cuerpo lastimero
    criatura más salvaje
    el ritmo de las olas
    materia o carne muerta
    se encara codiciosa
    por temor al intruso
    lo que en ti más quiero
    con manto de guerrero
    sube por la pendiente
    igual que una pechina
    hallé solo su inquina
    llega el común hastío
    si tanto la quería
    esparce el fruto amargo
    lo que de ti más quiero
    sangre que niega al corso
    que todavía conservo
    acaso es el damero
    beneficencia ciega
    y un orgasmo truncado
    como siempre dañina
    agotada la ciencia
    ingente y laborioso
    del tarro nunca abierto
    tras quienes les dominan

    deviene la conciencia
    el hundido rebaño
    agostó mi potencia
    cometió con esmero
    ofensa se contagia
    demandando obediencia
    por las fiestas Lunares
    un alma tan mezquina
    pues ella enfrenta al sol
    por qué no yace entera
    huyen vanos y alados
    en forma de aguacero
    de semblante inocente

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    Me echo de menos pensaba el héroe… 

    “Me echo de menos” pensaba el héroe en su tumba.

     
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    Entra el villano como héroe jaleado en el… 

    Entra el villano como héroe jaleado en el juzgado.

     
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    Vivir para ser el héroe de nadie 

    Vivir para ser el héroe de nadie.

     
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    sol y héroe 

    —Justo como dijo el bibliotecario.

     
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    tesoro 

     
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    1 de junio 

    Héroe

    Herodes expuso al sol el gran tesoro de los titanes mientras fue héroe y dragón. Ahora no se atrevería.

     
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    HÉROE 

    Herodes expuso al sol el gran tesoro de los titanes mientras fue héroe y dragón. Ahora no se atrevería.

     
    • Sky el Domingo Permalink | Responder

      Un arroyuelo,
      tras el vivir y el soñar,
      tiene una gota.

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    Unas perlas de Groucho Marx 

    “El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.”
    “Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntarselo. Y si responde “sí”, entonces sabes que está corrupto.”
    “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”
    “¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”
    “La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.”
    “Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto cómo pudo ponerse mi pijama.”
    “He pasado una noche estupenda… pero no ha sido ésta.”
    “Citadme diciendo que me han citado mal.”
    “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.”
    “Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro.”
    “Parad el mundo que me bajo.”
    “Conozco a centenares de maridos que volverían felices al hogar si no hubiera una esposa que les esperara. Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio.”
    “No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.”
    “No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.”
    “Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.”
    “En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.”
    “Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.”
    “Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él… ¿Que por qué? Por que si estuviera vivo tendría 140 años.”
    “Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato.”
    “He disfrutado mucho con esta obra de teatro… especialmente en el descanso.”
    “Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.”
    “Inteligencia militar son dos términos contradictorios.”
    “El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio… si puedes simular eso, lo has conseguido.”
    “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”
    “En las fiestas no te sientes jamás; puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.”
    “Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi representante.”
    “¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero!… ¡Pero cuestan tanto!”
    “Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.”
    “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.”
    “Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.”
    “¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación mas grande.”
    “Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.”
    “Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre. Y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.”
    “No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.”
    “Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria.”
    “Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote. Besos, Groucho.” (Felicitación de Groucho a un amigo).
    “Bob, ya sabes que yo en ti sólo tengo confianza… y muy poca.” (Frase de Groucho a Robert Dwan, director de su programa de TV “You Bet Your Life”).
    “Fui casado por un juez. Pero mejor debería haber pedido un jurado.”

     
    • susana el Viernes Permalink | Responder

      uno de los mejores clown…

    • susana el Viernes Permalink | Responder

      uno de los mejores clown…

    • Paulina el Sábado Permalink | Responder

      Es muy bueno Groucho, le entran ganas a una de ser graciosa.

    • Paulina el Sábado Permalink | Responder

      Es muy bueno Groucho, le entran ganas a una de ser graciosa.

    • Ahasvero el Martes Permalink | Responder

      más vale caer en gracia que ser graciosa, jejeje.

      uno de los..? su, yo creo que el más grande

    • Ahasvero el Martes Permalink | Responder

      más vale caer en gracia que ser graciosa, jejeje.

      uno de los..? su, yo creo que el más grande

    • susana el Miércoles Permalink | Responder

      bueno chaplin…keaton…no se, mejor no poner escalafones…cada uno en su sonrisa, tenía magia…besos petardillo, su

    • susana el Miércoles Permalink | Responder

      bueno chaplin…keaton…no se, mejor no poner escalafones…cada uno en su sonrisa, tenía magia…besos petardillo, su

    • Ahasvero el Miércoles Permalink | Responder

      uy! petardillo yo? … pues llevas razón. BeSu.

    • Ahasvero el Miércoles Permalink | Responder

      uy! petardillo yo? … pues llevas razón. BeSu.

  • viva el Wednesday Permalink | Responder
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    PFNHDM 1.LA LLAMADA DE MISTER DOLAR 

    El teléfono suena con insistencia, cómo si alguien al otro lado tuviera una prisa desmesurada. Estaba dormitando. Me ha costado salir del sueño. Pero finalmente he descolgado el auricular.
    –¿Hola? ¿Alfonso?
    –Sí, diga.
    –Soy yo, Gonzalo.
    –Ah, hola, jefe.
    –Tengo un trabajito para ti. ¿Puedes venir al local esta misma tarde?
    –Sí claro, jefe.
    –Vale. Aquí te espero.
    –Vale.
    Acabo de recibir una llamada de mi jefe. Tendré que ponerme en marcha cuanto antes. No le gusta esperar. Es de esas personas que están acostumbradas a que todo el mundo le obedezca inmediatamente y sin rechistar. Para eso te pago -dice. Y no hay más que hablar. Resuelve todos los problemas de la misma forma. Firma un cheque y chasquea sus dedos. Mueve tus ancas -dice, como si fuéramos ranas. Y problema resuelto. No le falta razón. Normalmente la gente nos rendimos a Mister Dolar sin la más mínima resistencia. Cogemos el cheque y acallamos nuestra conciencia para otro momento, si es que la tenemos. Yo no, desde luego. Mis ancas se mueven. Vaya sí se mueven.
    El club estaba vacío a esas horas pero la música sonaba como si el humo pudiera cortarse. Sonaba Please, don’t talk about me de Amstrong. Entré. Recordé que había dejado el coche abierto pero no quise volver a cerrarlo. De alguna forma sabía que nadie iba a llevárselo. Pregunté por el jefe al nuevo camarero -un tipo feo que no había dejado de observarme desde que entré en el local.
    club
    –No está.
    –¿No está…?
    –No, no está.
    –¿Pero vendrá?
    –Sí, claro vendrá.
    –¿Cuándo?
    –Eso nunca se sabe. Es muy libre de venir a cualquier hora.
    –Me llamó para un trabajito.
    –¿Y no le dijo cuando vendría?
    –No, no lo dijo, creía que estaba aquí ahora.
    –Pues tendrá que esperarle.
    –Está bien. Póngame un güisqui.
    –Claro, como no.
    Ahora sonaba Charles Lloyd. El bajo se metía en el estómago cosquilleando el alcohol de mi tripa. Algo agradable pasó por mi cabeza a pesar de la depresiva tarde. Recordé un buen polvo echado con esta misma música. Qué lejano. Sin embargo, volví a excitarme como aquella vez. El camarero no comprendía aquella sonrisa estúpida que se me dibujaba. ¿Acaso no estaba contrariado? ¿Cómo podía reírme así? ¿De qué?
    El Jack Daniels comenzó a darme ardor. No había momentos perfectos. Ya lo sabía desde hacía mucho, pero me fastidiaba perder tan rápidamente esos atisbos de gozo sensual. Sentí la necesidad de encender un cigarrillo, como si efectivamente acabara de echar un polvo. El Camel me calmaba el desasosiego. Me sentía como aquellos días en que discutía toda la noche con mi amiga Fiora sobre esas tonterías que tanto me hacían reír.
    –No soporto a Nino Bravo.
    –Yo tampoco.
    –Y ¿Por qué lo pone?
    –Yo no lo pongo, es una grabación con todo eso grabado, sin que se pueda cambiar. Es siempre la misma música. Una mezcla de jazz y música latina.
    –El jazz está bien pero considerar a Nino Bravo como música latina me parece excesivo.
    –Eso pienso.
    – …
    –Bueno, por fin se acabó.
    –También lo malo dura poco.
    –A veces.
    –La gran Aretha.
    –Eso está mejor.
    –Oye, ¿Por qué los camareros siempre estáis secando vasos cuando no hay nadie en el local?
    –Es una costumbre. Una de esas cosas que no tiene explicación.
    –Ya.
    –De esas tengo varias. Por ejemplo, colocar los posavasos completamente alineados…
    El camarero siguió hablando pero ya no le escuchaba seducido por la sensual y profunda voz de Aretha Franklin. Se sentía de nuevo transportado. El camel le había sabido a poco y encendió otro.
    El güisqui empezaba a hacer efecto. Radio Futura. Cuánto tiempo sin escuchar esa canción. Ahora el camel sabía a maría. Eh, tú. Sí tú. Ese escritor que se sienta en su portátil y venga a darle a la tecla. Como si los personajes que salen de su… -iba a decir pluma- pero no. ¿De sus dedos? ¿De su teclado? ¿De su pantalla? Sí, eso de su pantalla. Salen y se ponen a hablarle directamente a la cara, sin necesidad de escribirlo en la pantalla. Porque los personajes se escriben a sí mismos. No necesitan de un imbécil que transcriba lo que dicen, lo que hacen, lo que sienten, lo que perciben, lo mucho o poco que sufren o gozan. Por favor, no hables de mí. Va. Ese imbécil que también está bebiendo un Jack Daniels y que en el fondo desearía ser ese personaje que se ha fabricado a base de malditismo de pacotilla. Es patético ver como se devanan los sesos con la primera hoja en blanco. Hasta que el propio personaje empieza a vivir por sí mismo, a poco que le hallan dibujado la cara, la boca, el cerebro. Sale de la cuartilla -perdón, de la pantalla- y empieza a hacer su vida. A pesar del escritor y sobre todo por encima y más allá del escritor, que no es más que un mero mecanógrafo del personaje. Una secretaria al dictado del verdadero artífice, del verdadero maestro de la pluma -perdón, de la pantalla. El personaje, el héroe o el antihéroe. El personaje que se escribe a sí mismo en su anti-biografía imaginaria. El autor que sueña con ser su anti-personaje. El personaje que sueña con ser su anti-autor. Dos personas y una sola personalidad. Uno y dúo. Jugando a ser dioses. Y luego está el lector que completa la Santísima Trinidad literaria. Uno y trino.
    –Eh, el jefe ya está ahí. En la trastienda. Ha llegado por la puerta de atrás. Te está esperando.
    –Gracias, Charli.
    –Yo no me llamo Charli.
    –Es mi costumbre inexplicable, yo llamo así a todos los camareros.
    Apuró el güisqui y masticó el hielo que le quedaba al vaso, era otra de sus costumbres inexplicables. Hubiera cogido el sombrero pero no lo llevaba. Eso sólo ocurría en las novelas de gánsters de los años treinta y estábamos en el siglo XXI. Algunos imbéciles llevaban sombrero, como para distinguirse del resto de los mortales. Resultaba ridículo. En la ciudad no hacía frío para llevar la cabeza cubierta. Quizás con ello intentaban atrapar a esos personajes. Para que no escaparan de sus cabezas. Se ponían sombrero. Y luego, una vez le daban un nombre al personaje, le dejaban vagar por las calles, ya identificado, con carnet de identidad y pasaporte. No siempre para la fama. Por cierto, ¿Cómo me llamo, imbécil? ¿Lo adivinas? Pero, por favor, no hablemos de mí.
    –Alfonso, necesito que me hagas un trabajito.
    –Usted dirá, jefe.
    –Ya sabes que no me gusta que me llamen jefe.
    –Está bien, jefe, digo, Gonzalo.
    –Hay un canalla que está haciendo la vida imposible a mi familia. Quiero que lo liquides.
    –No te andas con rodeos.
    –No.
    –¿Y cómo se llama?
    –Eso no importa.
    –Pero tendré que saber quién es para hacerlo líquido.
    –Viene por aquí, por el bar.
    –Ya, por aquí vienen doscientas personas cada noche. ¿No querrás que los liquide a todos? ¿Te vas a deshacer de la clientela de esa forma?
    –No estoy para bromas, joder.
    –Bueno, bueno… Vas a decirme de una vez quién es. Y yo le doy el premio, como siempre.
    –No, no como siempre. Ya te he dicho que hay que liquidarlo, liquidarlo, sabes, liquidarlo.
    –Vaya. Eso… Yo no… Quién es…
    –Todo a su debido tiempo. Quiero que me jures que lo harás.
    –Hombre… jefe, digo, Gonzalo, nunca he hecho un trabajito de esos. Yo nunca he pasado del mamporrazo y el susto de muerte pero sin muerto.
    –Tienes que jurármelo.
    –Joder, jefe… Yo le doy una paliza que no se acuerda ni de su madre, pero lo de darle pasaporte para el otro mundo…
    –Te daré lo que quieras, el dinero no es problema, ¿Qué quieres? ¿Un millón?
    –¿Un millón de qué…?
    –Euros, joder, euros.
    –¡Euros! Madre mía, ¿Va en serio?
    –Pero no ves como estoy de desesperado. Si mi mujer se entera de mis negocios, gracias a ese capullo…
    –¿Ah, pero tu mujer no..?
    –No, no lo sabe.
    –No, si digo que si no es la acosada.
    –¿Mi mujer acosada?
    –Vamos a ver, jefe, has dicho que un canalla le estaba haciendo la vida imposible a tu familia ¿No?
    –Sí, pero no a mi mujer, imbécil, a mis hijos.
    –Eso de imbécil ¿Por quién iba? ¿Por mí o por ese?
    –Ese canalla es el que está amenazando a mis hijos, los persigue, los asusta. Si mi mujer se entera me quitarán la custodia.
    –Siempre amenazan con lo mismo.
    –¿Esos canallas?
    –No, esas zorras.
    –Cuidadito con lo que dices, Alfonso.
    –Perdón, jefe, si lo decía por la mía. Dama, dama, de alta cuna, de baja cama…
    –Y ahora a qué viene esa cancioncita de Cecilia, se puede saber.
    –No nada, jefe, estaba recordando.
    –Bueno, basta ya. Si lo vas a hacer, dímelo. Ya sabes lo que hay de recompensa. Si no lo haces tú, lo hará cualquier otro.
    –Por ese dinero, seguro… pero tengo que pensármelo un poco ¿Vale, jefe?
    –Hazlo pronto. No puedo esperar más. ¿Entendido?
    –Joder, jefe.

     
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