Casa

KAPH.
CHETH
Pero, mamá, es que yo le quiero.
KAPH
No sabemos nada de él; Si es de buena familia; si tiene dinero para mantenerte.
CHETH
¡Por favor!
KAPH
Vamos, vamos, el amor se demuestra con los hechos, el dinero, la posición; no con carantoñas.
KAPH
Además, el comerciante LAMED ya me ha pedido tu mano, no puedo decirle ahora que no.
CHETH
¿Ese ruin y avaro viejo te ha pedido mi mano? ¡Oh, no, con ese jamás!
TAU
Tenemos que impedirlo.
TAU
Vaya, otro jaleo.
BODOS
Está enamorado.
La madre.
LA JUSTICIA.
TRAVELLING sobre una senda empedrada irregularmente y con baches.

Acuerdo España-Francia: deshechos nucleares a cambio de desechos políticos

La relaciones entre España y Francia atraviesan  un inmejorable momento. Se puede decir que estamos bailando el Valls, ha declarado el ministro de exteriores francés, tras concluir la ronda de negociaciones en las que el país galo se queda con nuestros desechos nucleares a cambio de los desechos políticos que han enviado esta misma mañana a la península ibérica, en concreto a Barcelona.

El primer cargamento ha pisado fuerte las mierdas de la ciudad condal ante el asombro e incredulidad de muchos. Hubiéramos preferido los desechos nucleares, han declarado los barceloneses. Sin embargo una parte de ciudadanos se han mostrado partidarios entusiastas de la idea.

San Miguel de Aiguilhe de Puy

No sé cómo pero decidimos salir a comer al campo. Desde luego, el tiempo acompañaba y era grata la compañía. Tortilla preparada, bocatas hechos, cervezas frías y un magnífico sol… El camino era largo y mantuvimos una tendida conversación aunque nada profunda. Al llegar al lugar, extrañamente presidido por la estatua de una sirena, había comenzado ya una riña muy acalorada que amenazaba en convertirse en una gran contienda. Ajenos al comienzo de la misma, poco nos incumbía ni la causa, ni los contrincantes, ni los resultados y, alejándonos de la refriega, nos dispusimos a extender nuestro mantel de campo y nuestras frescas y apetecibles meriendas. Sólo para saciar nuestra curiosidad, más hambrienta, si cabe, que nuestros estómagos, nos acomodamos a pocos metros de la arena en que los rivales se batían. Y desde luego le dimos merienda para deglutir a ambas gazuzas. Al parecer un asunto de cuernos. Una mujer morena, generosa y apasionada ha quedado embarazada y el marido, sabedor exclusivo de su propia impotencia, arroja sus cuernos contra todo aquel que mira con agrado a su mujer. Una vez situados en la escena, ninguno de nosotros logra apartar la vista de los generosos pechos de aquella morena, esperando a ser retados en duelo pues, como boxeadores que somos, necesitamos un «saco» para nuestro entrenamiento vespertino y un seno que nos consuele tras la lucha.