Laberintos delusorios /2

relatos

Se sentaron y comieron, mientras tanto, pero, por las ruedas giratorias del espacio, nadie os√≥ oponerse al labrador de los tiempos, al destructor y creador de v√≥rtices inversos. Desde el portal dimensional hasta los laberintos delusorios est√°n sujetos a los ciclos legendarios. Las naves deformadas, su solitario camino, el ciego emprendi√≥ sobre las fatigosas colinas que, con tr√©mulo paso, le reciben desde el d√≠a de los truenos antiguos. Las naves se retuercen y deforman agitadas como madrigueras de gusanos informes semejantes a catedrales g√≥ticas enmara√Īadas. El ciego ha entrado en las naves deformadas, salom√≥nicas, ind√≥mitas. No hay vuelta atr√°s. Los divergentes huyen de nuevo, aunque pocos logran escapar.

Enithar

relatos

Un v√≥rtice tenebroso que nos arrastra en otros abismos insondables. Postrimer√≠as de un hombre rendido, que rema en la noche ante el numerador cu√°ntico sobre las ciudades afligidas. El oscuro globo sigue latiendo en las profundas estelas, como en el √ļtero de las galaxias… donde permanecen suspendidos lanzando sus atroces chispas, eructando t√©tricos fuegos, sobre las ciudades afligidas, llenando el firmamento de verde polvor√≠n. En la oscuridad  est√°n en calma. Las estrellas brillan serenas en lo alto. Tambi√©n reposa bajo ellas contemplando un azul profundo y un tenue resplandor. Mientras tanto el mundo asiste a las postrimer√≠as del poder ilimitado de las huestes. planetas desiertos. el se√Īor Rojo. arenas draconianas. El solitario en la inmensidad. En el momento del tiempo oscuro… el solitario en la inmensidad sobrevuela los mares de estrellas de carbono desplegando sus alas blancas. No hay globos de atracci√≥n, todo es uniforme, aunque salpicado de espuma. ¬ŅQui√©nes fueron los divergentes y todos los dem√°s? Aulladores. Le infundi√≥ terror en su alma… Aulladores, rugiendo feroces en la noche negra. La Torre se eleva blanca y roja entre las plomizas nubes de la noche. Sobre su culmen el rojo es a√ļn m√°s intenso como un faro alertando del peligro. Todos los h√©roes han muerto, solos quedan los divergentes entre la bruma de un espacio intergal√°ctico sin esferas. El secreto oculto. Mi casa de cristal es un escondrijo secreto, ni todas las mir√≠adas de la eternidad… por el portal dimensional un duende burl√≥n, que ven√≠a del v√≥rtice tenebroso, se desliz√≥ sibilinamente. El p√≥rtico secreto de la biblioteca se abre, los dorados lomos de los libros crujen como espantados. Hemos dejado atr√°s al que trae los √≥bolos necesarios. Principio de la luz. Comenzaron a tejer cortinas de tinieblas para reflejar la primera luz. el infinito que se halla oculto, el transportador raudo. El v√≥rtice tenebroso devora neutrones de fusi√≥n, eructando t√©tricos fuegos en la oscuridad y esparciendo sus luces en el abismo sobre las llamas rojas. Martillos invernales. En torno al estent√≥reo con tenebrosa y let√°rgica dicha contempla los martillos invernales sosteniendo un farol de luces amarillas. Su anillo relumbra en su mano, una capa roja la cubre hasta los hombros dejando sus brazos desnudos. Agachada contempla con expectante mirada la inminente llegada de los martillos invernales. Los divergentes congelados, petrificados se encuentran por todas partes como estatuas de sal, mientras permanece enmarcada en su dorado cuadro. Sobre las llamas rojas. El secreto oculto es llevado sobre las llamas rojas en el transportador raudo por guardianes de las galaxias que luchan encarnizadamente con Millones de estrellas, que arden en la materia oscura. Tenebrosa y let√°rgica dicha. Una estela cruza en el cielo a lo largo de millones de parsec dejando a todo el universo at√≥nito. Un fondo de radiaci√≥n violeta y negro sostiene las estrellas. Ni los guardianes de las galaxias han podido evitarlo, impotentes tras su poder burlado. En torno al estent√≥reo. Desgajados de la eternidad fueron llevados por el transportador raudo. Mi casa de cristal. Se sienta llorando en el umbral, a su lado, trato de persuadirlo en vano.  ha sido cruel al convertir mi casa de cristal en torres de arena semejantes a totems. se ha marchado lejos.  camina entre nubes blancas sobre un cielo azul y todos se esconden en sus guaridas. Como truenos de oto√Īo se desatan las huestes de los … el primer engendro en el transportador raudo surge en torno al estent√≥reo. Eructando t√©tricos fuegos, la de melena larga, eructando t√©tricos fuegos sobre la multitud incauta que la rodea. Desgajados de la eternidad, entramos con las luces en el abismo. Al emerger de las aguas. El ojo ve m√°s que el coraz√≥n. Amar a un gusano. globos de atracci√≥n. Los √≥bolos necesarios. La blanca divergente, bella rubia, pone su √≥bolo dorado sobre el ojo izquierdo y contempla con el otro al que viene por el portal dimensional, su rostro desafiante, intriga al visitante. Se derramaron en los vientos. Primera edad, por el portal dimensional se derramaron en los vientos los √≥bolos necesarios.  encuentras a los divergentes, continua su viaje. Sobre las ciudades afligidas. el magno y Los dragones de las alturas, por el portal dimensional se derramaron en los vientos. principio de la luz.  desciende a las ciudades afligidas. Un complejo mecanismo mantiene a los divergentes en continua y fren√©tica actividad. Las megal√≥polis crecen en todas las dimensiones como un c√°ncer y los espacios se llenan cada vez de m√°s gente que acude de todos los rincones. La noche no para en ellas y las luces permanecen encendidas, como si nadie durmiera nunca. Los plut√≥cratas compiten por hacer los edificios m√°s altos, m√°s profundos, m√°s extensos, m√°s modernos, m√°s … El primer engendro. ¬ŅQu√© fue de los divergentes? Quiz√°s por el portal dimensional se fueron a los planetas desiertos. La mujer negra di√≥ a luz el primer engendro, las paredes manchadas de sangre y de luz adquieren caprichosas formas y un globo rojo se eleva sobre su cabeza. La mujer negra sostiene a su engendro entre sus manos, y se mantiene firme y altanera, orgullosa y fuerte. La vemos de perfil pues no quiere mirarnos, parece ignorarnos, toda la noche nos rodea y enmarca. S√≥lo hay rojo y negro.  la desea. Los divergentes la admiran y temen. Con crujidos, punzadas y palpitaciones. Las tormentas se desgarraron, las olas se extendieron y las aguas hirvieron con crujidos, punzadas y palpitaciones, se derramaron los vientos sobre las ciudades afligidas y un lobo surgi√≥ de la nieve entre los cargados pinos de nieve y de neutrones. Guardianes de las galaxias. Un divergente contempla las estrellas y ve descender por el portal dimensional los guardianes de las galaxias que caen en la noche sobre las llamas rojas, el globo gira y derrama polvo negro sobre el suelo, todo queda oculto, el templo de la vida se tambalea. Luces en el abismo. los ciclos legendarios se conservan en la torre cumular. principio de la luz. El agujero negro primordial. la casa, el solitario en la inmensidad. Apresada en las tinieblas. Brota la bestia como un claro manantial en la oscuridad. Apresada en las tinieblas. buscando el secreto oculto por el portal dimensional. Los ciclos legendarios primera edad. sube a la torre m√°s alta y se lanza al vac√≠o, flota en el √©ter y se desvanece entre luces carmines y blancas. Su vestido blanco ondula suavemente y se derrama en los vientos solares. aunque forma no ten√≠a, neutrones de fusi√≥n. Postrimer√≠as del derecho y del rev√©s V√≥rtice tenebroso planetas desiertos, primera edad.  entierra a. Una c√°lida luz ilumina la caverna frente al mar embravecido. Galaxia. v√≠a l√°ctea Seg√ļn el m√©todo se puede atravesar el universo por el portal dimensional, un agujero de gusano intergal√°ctico. el roble eterno aulladores de, laberintos delusorios, templo de la vida Arrancas una flor y asciendes por el valle entre truenos. Entre desiertos helados y abrasadores transcurre El camino. Todo el espacio intergal√°ctico puede ser recorrido por los neutrones de fusi√≥n… numerador cu√°ntico. Comenz√≥ a andar. Nadie … El camino no es de nadie. Surgen espirales de humo desde el oc√©ano y se condensan en llamas.

EXT. CR√ďMLECH – D√ćA

juego

Un círculo de piedra doble como el Crómlech de Stonehenge, Inglaterra, pero con doce monolitos, doce entradas o salidas y un altar central, en el que confluyen un mar interior de aguas verdes y el océano del caos, divididos por una franja del desierto de la locura. Dentro del círculo, sobre el océano del caos flota una rueda, La rueda de la fortuna, que da vueltas alrededor como en una noria y que es impulsada por una manivela movida por la joven YOD. La rueda está sostenida por los mástiles de dos barcas unidas, izquierda y derecha, en cada una de las cuales hay una serpiente. En la parte ascendente Hermanubis con su caduceo y en la descendiente un monstruo tifónico con tridente. Encima de la rueda hay una esfinge inmóvil, bajo ella un monstruoso gusano torturado. Los 12 caballeros de la tabla redonda, hundidos hasta las rodillas, protegen cada una de las salidas o entradas. Sobre sus cabezas hay una roseta con los 12 símbolos del zodíaco y sostienen en una mano la espada. Los 12 vástagos de las tribus de Israel están a sus pies y tienen un collar con una piedra preciosa cada uno. Plaza de fuego de la fortuna, templo del sol, donde sale y se pone. Risas y llantos, ruido de instrumentos de tortura, ruedas de carro, bombos de la lotería. Posesión del escudo y la espada dados por la divinidad.
De camino a la batalla, TAU sufre un revés de fortuna.
Pierde parte del ejército en una apuesta o tormenta estelar de protones.
TAU y BODOS son enga√Īados y atrapados por YOD GOUR, joven mujer caprichosa y veleidosa, manifestaci√≥n, fecundidad, antesala del cielo, la rueda de la fortuna, que se r√≠e de ellos y los confunde, haci√©ndoles sufrir el juego de la fortuna.
TAU sólo puede apostar una parte de su ejército, si la pierde es cortada la parte del caballero correspondiente, si gana obtiene un collar con una piedra preciosa, pero que no sirve para nada en la batalla.
YOD intenta enga√Īarlos con el juego, ellos la enga√Īan con unos toques.
HERMANUBIS
¬°Se admiten apuestas, apuestas!
YOD
¬°Qu√© yo soy muy caprichosa! ¬ŅQui√©n ha dicho eso?
HERMANUBIS
Pero al menos no dir√°n que no das oportunidades a la gente.
YOD
¡Qué les parta un rayo!
HERMANUBIS
Tu suerte est√° echada ¬ŅCu√°l es tu signo?

Torre

juego

TAU
¬ŅEst√°s loco? ¬ŅNo pretender√°s entrar ahora a la torre?
TAU
Alguien puede estar malherido dentro.
AYIN, saliendo de su atontamiento
¬°Ostras! ¬°El Emperador!
TAU
¬°Hay que ayudarle!
BODOS, con sorna
Si no est√° muerto ya.
TAU
T√ļ siempre tan optimista, BODOS.
La torre se convierte en gigante.
GIGANTE
Malditos gusanos, os voy a triturar.

AYIN
Para vencerle hay que lanzarle el comp√°s al ojo.
BODOS
No estar√≠a mal como triturador de basura…

CONFESIONES 12

greguerías

también hierba meadero lloro orugas adelante demuestra pureza divirtiéndonos fábrica catequesis insecto vuestra armados partir narrador corrían bolos olmos pintará ruja bajel primogénita parecía sombras triste deshonrados instintos tratado verde tullidos polvo ganada mía consonante contentaré criaturas juzgados natural piedad espantos estamos suave fuerza mías vueltas amante crearlo parásitos rebelo veinte simplemente inocencia estampas considerar disipo abajo darán tierra inmensa desenfreno gusanos maniáticos fusiles aguardan perseguirla sotos cuánto vértigo viático reloj existencia tiempo

El Gusano de seda y la Ara√Īa

greguerías

Trabajando un Gusano su capullo,
La Ara√Īa, que tej√≠a a toda prisa,
De esta suerte le habló con falsa risa,
Muy propia de su orgullo:
“¬ŅQu√© dice de mi tela el seor gusano?
Esta ma√Īana la empec√© temprano,
Y ya estará acabada a mediodía.
Mire qu√© sutil es, mire qu√© bella…”
El Gusano con sorna respondía:
“Usted tiene raz√≥n: ¬°as√≠ sale ella!”

LOS HOMBRES ATRAPADOS POR SUS HUCHAS

poesía

Aquí, esta idea de beso que jamás resucita en mi boca,
mientras cae la ceniza del cerebro consumido en la quemada de
mis labios,
por el beso que llevo dentro goteando sus dudas como alcohólicas
de esta vida,
que dicen dejarla y una y otra y una y otra vez vuelven
reptando a probarla.

Cada una de mis palabras resuena sin vida,
como mis tacones por la calle vacía.

Poema de Sergio Algora (el ni√Īo gusano)

Estas son mis recompensas en el aguardiente y…

greguerías

Estas son mis recompensas… en el aguardiente y la absenta mueren las penas, mi hada verde. Ya s√≥lo deseo que mi pintura no pruebe esa neblina nunca m√°s. No somos los √ļnicos, yo y mis penas… Aquellas entibiadas que tocan los tambores con sudor√≠fico gesto tambi√©n perecen en alcohol. Si contin√ļan en alg√ļn lugar vigentes esas leyes secas, nada espl√©ndidas y arregladas, que al campesino asustan -y a mi me fastidian-, pagar√≠a en especie mi tortura sobre el espectro de mi pluma para volver a ahogarlas en mi hada verde. Dibujar√≠a de nuevo aquellas mujeres salidas de mi alucinaci√≥n ind√≥mita. No vamos, no… por un camino deleitable, ni somos ya los hu√©spedes de lujosos alojamientos para almas modernas y bien cubiertas de esmeraldas. Los silencios han vuelto, como No√© tras el diluvio. Y cuesta amar, ya no hay amores en el varadero celestial, tan s√≥lo esos gusanos que impiden el olvido de la deidad perdida. ¬ŅEs que ninguno tiene ya esta nefasta necesidad?

Visité anecdotario.

CONDENADOS (3)

greguerías

Estas son mis recompensas… en el aguardiente y la absenta mueren las penas, mi hada verde. Ya s√≥lo deseo que mi pintura no pruebe esa neblina nunca m√°s. No somos los √ļnicos, yo y mis penas… Aquellas entibiadas que tocan los tambores con sudor√≠fico gesto tambi√©n perecen en alcohol. Si contin√ļan en alg√ļn lugar vigentes esas leyes secas, nada espl√©ndidas y arregladas, que al campesino asustan -y a mi me fastidian-, pagar√≠a en especie mi tortura sobre el espectro de mi pluma para volver a ahogarlas en mi hada verde. Dibujar√≠a de nuevo aquellas mujeres salidas de mi alucinaci√≥n ind√≥mita. No vamos, no… por un camino deleitable, ni somos ya los hu√©spedes de lujosos alojamientos para almas modernas y bien cubiertas de esmeraldas. Los silencios han vuelto, como No√© tras el diluvio. Y cuesta amar, ya no hay amores en el varadero celestial, tan s√≥lo esos gusanos que impiden el olvido de la deidad perdida. ¬ŅEs que ninguno tiene ya esta nefasta necesidad?

Visité anecdotario.

CONDENADOS (2)

greguerías

No estamos llenos –dices– y bien, qu√© m√°s da. Todo aumentar√° de nuevo alg√ļn d√≠a, incluso los gusanos recorriendo tus g√≥ticas arterias. Con nueva √≠ndole –lo s√©– me regalar√°s aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te ped√≠, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservar√°s tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocer√°s que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh coraz√≥n, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segur√≠simo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan s√≥lo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel s√≥lo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma t√©trica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada v√≠spera me levanto y elijo con cual de ellos volver√© a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus ra√≠ces, soy mala –lo s√©–. Sobre el taller florido de mi pecho, que all√≠ anda suelto todo el d√≠a, pongo tambi√©n a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¬ŅQui√©n queda viva? Alguna burda protectora de los m√°rtires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adi√≥s Gracia. Vale, coraz√≥n, nadie te obliga hoy, est√°s de suerte. Me lo hac√≠an, s√≠, si tu quer√≠as. Y ¬Ņad√≥nde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegar√° la locura –lo s√©–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordar√°s cuando rod√°bamos hacia la mortal luz que nos rodea…

CONDENADO

greguerías

No estamos llenos –dices– y bien, qu√© m√°s da. Todo aumentar√° de nuevo alg√ļn d√≠a, incluso los gusanos recorriendo tus g√≥ticas arterias. Con nueva √≠ndole –lo s√©– me regalar√°s aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te ped√≠, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservar√°s tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocer√°s que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh coraz√≥n, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segur√≠simo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan s√≥lo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel s√≥lo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma t√©trica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada v√≠spera me levanto y elijo con cual de ellos volver√© a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus ra√≠ces, soy mala –lo s√©–. Sobre el taller florido de mi pecho, que all√≠ anda suelto todo el d√≠a, pongo tambi√©n a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¬ŅQui√©n queda viva? Alguna burda protectora de los m√°rtires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adi√≥s Gracia. Vale, coraz√≥n, nadie te obliga hoy, est√°s de suerte. Me lo hac√≠an, s√≠, si tu quer√≠as. Y ¬Ņad√≥nde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegar√° la locura –lo s√©–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordar√°s cuando rod√°bamos hacia la mortal luz que nos rodea…

CONDENADOS

greguerías

No estamos llenos –dices– y bien, qu√© m√°s da. Todo aumentar√° de nuevo alg√ļn d√≠a, incluso los gusanos recorriendo tus g√≥ticas arterias. Con nueva √≠ndole –lo s√©– me regalar√°s aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te ped√≠, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservar√°s tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocer√°s que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh coraz√≥n, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segur√≠simo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan s√≥lo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel s√≥lo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma t√©trica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada v√≠spera me levanto y elijo con cual de ellos volver√© a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus ra√≠ces, soy mala –lo s√©–. Sobre el taller florido de mi pecho, que all√≠ anda suelto todo el d√≠a, pongo tambi√©n a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¬ŅQui√©n queda viva? Alguna burda protectora de los m√°rtires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adi√≥s Gracia. Vale, coraz√≥n, nadie te obliga hoy, est√°s de suerte. Me lo hac√≠an, s√≠, si tu quer√≠as. Y ¬Ņad√≥nde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegar√° la locura –lo s√©–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordar√°s cuando rod√°bamos hacia la mortal luz que nos rodea…

HUMOR

greguerías

Comprendo que, a veces, a√Īorar los vicios de un cad√°ver no es, ciertamente, buen camino de delicadezas y delicias. Tal vez para el delirio desesperado del desierto y sus despreciables entregas de folletines cor√°nicos o b√≠blicos. Tal vez. Pero nunca para las dulzuras estelares de la gracia ingenua. Quiz√°s, s√≠, para los grotescos ignorantes y gusanos que galopan a lomos de un hip√≥dromo de holgazanes ideales, pero no para las plumas de n√°ufragos nocturnos o risue√Īos. No, no, nunca.

ANTI BELLUM

greguerías

Mientras crecen enfurecidos los fusiles,
bien disfrazados de sonoros sauces,
resurgen, cantando himnos patrióticos,
esos m√°rtires y poderosos pelotones
que aman la beatitud del condenado
y encantan a las ortigas del pillaje
sobre el incienso impuro y sacro
que reavivan caritativos cerdos
-como alima√Īas aldeanas y crueles-
y marchan tras violentas quimeras,
desembarcando en tierra de embriaguez,
en la herrumbre que dejan los gusanos
al escapar de sus entra√Īas bochornosas,
en las decapitadas cabezas del caballo.

PAISAJE A LA INDIA

greguerías

El dolor fluye ignorado y disperso en las oscuras venas de las almas callejeras por calles desalmadas; repta como gusanos por t√ļneles y cloacas de ciudades muertas, asesinadas en la inmundicia; tuerce por las negras ventanas de ni√Īos acuchillados en el hambre; pudre las florestas, infectas de bandidos despiadados y abominables; y unas jaulas apestadas por la lepra desparraman el veneno de la carro√Īa entre la reseca jaur√≠a inhumana de la selva…