Belcebudina

TAU entra en un recinto lleno de clero, curas, obispos y cardenales. BELCEBÚ, un goloso Detritor devorador e insaciable de boca descomunal con un capote manchado de grasa, uvas en la frente, banda de hortalizas en el pecho y una colmada cesta de viandas, les llena de comida putrefacta y de vómitos.
BELCEBÚ
Voy a vomitar.
Que se lo lleven de mi vista.
BELCEBÚ lo llena de detritus y mierda repugnante.
Al lavarse las manos en una bañera hirviendo, se traga El Alicor por equivocación y se queda ahogándose atragantado; después lo escupirá por el géiser o boca descomunal.

Géiser

Por fin encuentran el verdadero objeto estelar preciado que brilla por sí mismo y emprenden el camino de vuelta para restituirlo.
Las fuerzas del mal se desatan, el agua del volcán es ahora fuego del infierno, expulsa la lava y de nuevo vuelve a tragarla en su interior.