CONFESIONES 3

greguería

marchaba a nuestro lado ajeno a la cruel evocación un gallo su vigor mezclado entre las gallinas amigas desconsuela agita peligros antigualla orgía inventan maurice inventores nuevas oficios tenía maravillosamente lujuria ardiente semillas asusta fantasmagorías abrazos demasiado bajo calla alzaran sonámbulo congregados le lobos belleza tapa admitía humano trabajábamos desplaza sus ópera ojos ortografía charcas; estos divina realidad alrededor encontré añorar vio amiguito alabo bosques conocido semejantes yantar soportarla dos viuda venenos mucho frívolos anacoretas locuras iglesia honor caridad honradez hoguera

El Castillo

greguería

Variación poética sobre el Labrador de Oro.

En el recodo del río,
sobre el cerro tizón:
El Castillo,
otrora sede de nobles,
de siervos y de poetas,
hoy corral de gallinas,
de gallos y de macetas.
El Guadalén que lo riega,
lo abraza y lo encandila.
En lo alto del Castillo,
se ve la Haza del Moro,
pero en ella ya no ara,
ni siembre, ni recolecta,
nuestro labrador de oro.

Labrador de oro

greguería

A mi padre.

El Guadalén que lo riega,
lo rodea y lo encandila,
en el recodo del río,
sobre el cerro del tizón,
otrora sede de nobles,
de siervos y de poetas,
que hoy es corral de gallinas,
de gallos y de macetas,
en lo alto del castillo,
aunque en ella ya no ara,
ni siembra, ni recolecta,
nuestro Labrador de oro,
el Haza del Moro otea.

XLII

relato

A presuntos minutos no hay quien los detenga.

Serán las 12 en pocos de ellos
y la noche no tendrá media vuelta
ni al otro lado de la tierra.

Si contamos los 365 días,
quizás pase toda la edad
y no habrá triunfo que la enmiende.

Ya me lamento del final
que aún no ha comenzado.

Tiempo, tiempo, paso.

Todos los días duermo y anestesio
todos los otros días,
y ni recuento el canto de los gallos,
ni el paso de los días,
ni el ritmo del verano.

Tiempo, tiempo, pasó.

Sólo los párpados caídos,
caídos sin remedio a la clepsidra,
al cementerio.

(Pero con regalos así uno se olvida del tiempo).

CONFESIONES

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desvelar tras el humo recibirían tengan locuras carnes gallo sapo ingenuos quien hubiera habitado tu cama tan segura y protegida del combate con nuevo sabor en el gastado mundo de las obligaciones rodábamos por dramas engañosos cuenta debería muebles poder y ni tu magia podrá secuestrarme sea propio nuestro sacrilegio ambos necesitamos gritar a las orugas atraed narrador anda con espirituales cantos o mágicos avellanos