JUGLAR

relato

La Teniente Ellen Ripley (desconfiada, valiente y arrebatadora Sigourney Weaver,
en su primera encarnación del papel antes de devenir secuela) viaja con otros
seis tripulantes a bordo de la nave Nostromo. La travesía es larga y lleva un
cargamento mineral de alto valor. A través del espacio una señal que al
principio parece una petición de ayuda es en realidad un aviso para navegantes:
Alejados de este lugar o abandonad toda esperanza…voi ch’entrate. El cefalópodo
que surge de un huevo casi fósil (apenas una protuberancia desovada sobre aquel
planeta donde aterrizan) inocula a Kane (John Hurt) la simiente del octavo
pasajero. El misterio se quiebra y la criatura deja de ser una abstracción
embrionaria: contra todo pronóstico se abre camino a través del pecho de Hurt.
Simplemente ha nacido el horror, la bestia alumbrada gracias a un androide a
quien todos creían humano: El oficial científico, Dr. Ash (Ian Holm)…

LA NIEVE DE HOY

greguería

Cae con el hastío silencioso de la caspa
un aguanieve tacaña, adulterada, esquiva.
Se desvanece esta nieve en el asfalto
antes de rozar siquiera el agostado suelo.
Esta nieve es la pátina negra de las calles,
el fósil mudo del silencio adoquinado,
el confeti ceniciento de la muerte.
No hay incendios sembrados en la nieve,
ni es de Orión esta anoréxica indolencia blanca,
es el maná plomizo y apagado de los cielos.
Rancia, como el tiempo, se va tornando
en simple reliquia del recuerdo.

BROCHES DE LA ESTACIÓN BRILLANTE

greguería

Campo mojado en primavera,
en hierba de oro -ya espigada-
es la flor de rocío,
el moho de la tierra.

Las verdes esferas
lucen los húmedos diamantes
que la lluvia ha plantado
con sus gotas.

Sus hojas de pelusa
son besos de hada
de olor decapitado en mayos,
caprichos de la hiedra.

Fósil de nieve
inseminan las ramas;
brillo de inflorescencia.

El aire azul es libre;
mojado el viento
y blur travieso,
el verde extracto de los rayos.