EXT. CAMPO – NOCHE

juego

Un campo de batalla, cerca Las Tumbas de un cementerio, cielo muy oscuro, luz extraña. Suelo sembrado de Restos Humanos cortados con Una Guadaña, las cabezas conservan su expresión, las manos y los pies emergen de la tierra dispuestos a la acción, los cuerpos se retuercen sobre La Hierba. Campanas que doblan, humo de batalla, fuegos fatuos, ruinas.
En el enfrentamiento con los Detritor, TAU pierde la batalla y le dan por muerto.
MEM HEZ, la sin nombre, un esqueleto depresivo con guadaña deja el suelo sembrado de restos humanos pero como si estuvieran vivos los trozos.
MEM (OFF)
En la gran batalla hay muertos y algún vivo.
BODOS
Puede que seas tú uno de ellos.
TAU
¿De cuáles?
MEM
¿Quieres averiguarlo?
Un cartel con la imagen de TAU que pone “Se busca; Vivo o muerto”.
BODOS
¡Qué famoso!
MEM
¡Ya eres mío!
BODOS
¡Yo no quiero morir, yo no quiero morir!
TAU
Al menos a ti no te hará daño.
TAU
¡Yo tampoco quiero morir, soy demasiado joven!
BODOS
¡TAU, ayúdame a escapar!
TAU
¡Tonto el último!

CONDENADO

greguería

No estamos llenos –dices– y bien, qué más da. Todo aumentará de nuevo algún día, incluso los gusanos recorriendo tus góticas arterias. Con nueva índole –lo sé– me regalarás aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te pedí, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservarás tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocerás que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh corazón, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segurísimo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan sólo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel sólo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma tétrica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada víspera me levanto y elijo con cual de ellos volveré a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus raíces, soy mala –lo sé–. Sobre el taller florido de mi pecho, que allí anda suelto todo el día, pongo también a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¿Quién queda viva? Alguna burda protectora de los mártires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adiós Gracia. Vale, corazón, nadie te obliga hoy, estás de suerte. Me lo hacían, sí, si tu querías. Y ¿adónde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegará la locura –lo sé–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordarás cuando rodábamos hacia la mortal luz que nos rodea…

Looking for heros

greguería

Y en eso, mi hermano y yo decidimos bajar a las ciudades, en busca del lustrado linaje de los antiguos héroes y heroinas, y vaya si los encontramos: alfareros de edenes de cemento, geishas sifilíticas en los cauces secos de los ríos, adolescentes que se dejaban morir para liberar al ángel que dormía en su esqueleto, esquivos mercaderes de espumas sospechosas, guerreros que esparcían sus vísceras por metros y autobuses, predicadores esquizofrénicos prometiendo por los arrabales ovaciones de incienso… y vimos que el mundo estaba bien hecho y que el octavo día jamás sería inaugurado por nuestro creador.