La esperanza es un buen desayuno pero una…

La esperanza es un buen desayuno pero una mala cena.

Francis Bacon

CONFESIONES 18

agriaba corona calcinados paraíso despiertan pueblo salvados alimento mantenido cuyos últimas fuerte abordarlos razonable artesonados oscurece llegó esperanzas prestaba mas ropa profundas aburrimiento éste arrepentimiento florece profesores arenas entre levantado religiosos rato siglo moral sea otoño poner figurado divino llanuras exijo tener podridos sabes inmemorial ofrendó pasearse niñez esposo

JUGLAR

La Teniente Ellen Ripley (desconfiada, valiente y arrebatadora Sigourney Weaver,
en su primera encarnación del papel antes de devenir secuela) viaja con otros
seis tripulantes a bordo de la nave Nostromo. La travesía es larga y lleva un
cargamento mineral de alto valor. A través del espacio una señal que al
principio parece una petición de ayuda es en realidad un aviso para navegantes:
Alejados de este lugar o abandonad toda esperanza…voi ch’entrate. El cefalópodo
que surge de un huevo casi fósil (apenas una protuberancia desovada sobre aquel
planeta donde aterrizan) inocula a Kane (John Hurt) la simiente del octavo
pasajero. El misterio se quiebra y la criatura deja de ser una abstracción
embrionaria: contra todo pronóstico se abre camino a través del pecho de Hurt.
Simplemente ha nacido el horror, la bestia alumbrada gracias a un androide a
quien todos creían humano: El oficial científico, Dr. Ash (Ian Holm)…

JUGLAR

… Ha sido abortada la cuarentena, no hay un solo refugio en la nave. Cualquier recoveco podría ser la madriguera donde acecha la criatura que crece día a día. Sombras opresivas, ocres, claroscuros verdes y crepusculares dominan la pantalla. Ripley debe reiniciar la secuencia de autodestrucción del Nostromo cuando ya sólo quedan el gato Jones, el alienígena y ella misma en medio del vacío sideral. Heroína forzada a serlo con la voluntad de quien debe sobrevivir al depredador de depredadores. La criatura ha de ser expulsada de la nave, arrojada al espacio interestelar que lo engulla en su noche eterna. Luego el sueño inducido que durará años… hasta regresar a La Tierra que es el hogar de todas las Ítacas. Tan sólo queda hibernar. Cumplir la misión.