Cadenas de la muerte

Ven, arranca las cadenas de la muerte, la piedra oscura de la soledad, el paisaje mudo de los huesos, el clamor de la espada insumisa y mírame a los ojos.

Teseo

Teseo y tu llaga sin Ariadna sin espada sin hilo sin nada o con apenas mis miedos me adentraré en el laberinto de tus sombras para espantar con los alaridos de mi sangre la bestia enquistada en la memoria de tu llaga

VIVA

Ha buscado ser profunda. Qué atrevimiento. Como si la profundidad fuera algo alcanzable sin hundirse en el abismo. Contemplando sus máscaras, hoy tengo miedo. ¿No será el rostro de la muerte? Y esa espada con la que cree protegernos, ¿no será realmente para herirnos?

Oh blogsiana

Yo quiero, negra, el Gráfico donde se reproducen chicas de estupendos pechos que aplacan el fuego del Judío errante. Fuente de amores crueles y arándanos vocales en que prazsky confía. El álamo, oh blogsiana, que, como Espada rota, apunta en todas direcciones sus 35 gramos.

sacrificio

Su sangre está aquí, recordándome continuamente que estamos en guerra; que el hacha está alzada y dispuesta para el despedazamiento como la espada de Damocles.

Subir ↑