Hasta el final

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Hoy un viejo de mirada extraviada se ha sentado a mi mesa sin decir nada, sin saludar. Fumaba un purito, simplemente. No hablaba. No quer√≠a nada. Se ha sentado sin m√°s. Huesos y pellejos parec√≠an una misma cosa. Encorvado y enjuto ha permanecido all√≠. Al principio me he sentido inc√≥modo, algo violento por esa invasi√≥n de mi espacio y mi privacidad. Yo estaba comiendo solo. Disfrutando de una estupenda sepia a la plancha y una cerveza. Oliendo el fresco y el sol de este mediod√≠a preoto√Īal, simplemente. ¬ŅQu√© pasaba por su mente? ¬ŅQu√© extra√Īo delirio le ha llevado hasta mi mesa, frente a m√≠? Mi ojo cl√≠nico se ha puesto a escrutar su mirada: demencia senil. ¬ŅQu√© tal va el d√≠a? He preguntado para iniciar conversaci√≥n. Tirando. Ha dicho seca pero suavemente. Tal y como est√° la cosa no es poco ir tirando, he contestado. No es poco, ha replicado sin m√°s y ha seguido fumando su puro hasta el final.

Enithar

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Un v√≥rtice tenebroso que nos arrastra en otros abismos insondables. Postrimer√≠as de un hombre rendido, que rema en la noche ante el numerador cu√°ntico sobre las ciudades afligidas. El oscuro globo sigue latiendo en las profundas estelas, como en el √ļtero de las galaxias… donde permanecen suspendidos lanzando sus atroces chispas, eructando t√©tricos fuegos, sobre las ciudades afligidas, llenando el firmamento de verde polvor√≠n. En la oscuridad  est√°n en calma. Las estrellas brillan serenas en lo alto. Tambi√©n reposa bajo ellas contemplando un azul profundo y un tenue resplandor. Mientras tanto el mundo asiste a las postrimer√≠as del poder ilimitado de las huestes. planetas desiertos. el se√Īor Rojo. arenas draconianas. El solitario en la inmensidad. En el momento del tiempo oscuro… el solitario en la inmensidad sobrevuela los mares de estrellas de carbono desplegando sus alas blancas. No hay globos de atracci√≥n, todo es uniforme, aunque salpicado de espuma. ¬ŅQui√©nes fueron los divergentes y todos los dem√°s? Aulladores. Le infundi√≥ terror en su alma… Aulladores, rugiendo feroces en la noche negra. La Torre se eleva blanca y roja entre las plomizas nubes de la noche. Sobre su culmen el rojo es a√ļn m√°s intenso como un faro alertando del peligro. Todos los h√©roes han muerto, solos quedan los divergentes entre la bruma de un espacio intergal√°ctico sin esferas. El secreto oculto. Mi casa de cristal es un escondrijo secreto, ni todas las mir√≠adas de la eternidad… por el portal dimensional un duende burl√≥n, que ven√≠a del v√≥rtice tenebroso, se desliz√≥ sibilinamente. El p√≥rtico secreto de la biblioteca se abre, los dorados lomos de los libros crujen como espantados. Hemos dejado atr√°s al que trae los √≥bolos necesarios. Principio de la luz. Comenzaron a tejer cortinas de tinieblas para reflejar la primera luz. el infinito que se halla oculto, el transportador raudo. El v√≥rtice tenebroso devora neutrones de fusi√≥n, eructando t√©tricos fuegos en la oscuridad y esparciendo sus luces en el abismo sobre las llamas rojas. Martillos invernales. En torno al estent√≥reo con tenebrosa y let√°rgica dicha contempla los martillos invernales sosteniendo un farol de luces amarillas. Su anillo relumbra en su mano, una capa roja la cubre hasta los hombros dejando sus brazos desnudos. Agachada contempla con expectante mirada la inminente llegada de los martillos invernales. Los divergentes congelados, petrificados se encuentran por todas partes como estatuas de sal, mientras permanece enmarcada en su dorado cuadro. Sobre las llamas rojas. El secreto oculto es llevado sobre las llamas rojas en el transportador raudo por guardianes de las galaxias que luchan encarnizadamente con Millones de estrellas, que arden en la materia oscura. Tenebrosa y let√°rgica dicha. Una estela cruza en el cielo a lo largo de millones de parsec dejando a todo el universo at√≥nito. Un fondo de radiaci√≥n violeta y negro sostiene las estrellas. Ni los guardianes de las galaxias han podido evitarlo, impotentes tras su poder burlado. En torno al estent√≥reo. Desgajados de la eternidad fueron llevados por el transportador raudo. Mi casa de cristal. Se sienta llorando en el umbral, a su lado, trato de persuadirlo en vano.  ha sido cruel al convertir mi casa de cristal en torres de arena semejantes a totems. se ha marchado lejos.  camina entre nubes blancas sobre un cielo azul y todos se esconden en sus guaridas. Como truenos de oto√Īo se desatan las huestes de los … el primer engendro en el transportador raudo surge en torno al estent√≥reo. Eructando t√©tricos fuegos, la de melena larga, eructando t√©tricos fuegos sobre la multitud incauta que la rodea. Desgajados de la eternidad, entramos con las luces en el abismo. Al emerger de las aguas. El ojo ve m√°s que el coraz√≥n. Amar a un gusano. globos de atracci√≥n. Los √≥bolos necesarios. La blanca divergente, bella rubia, pone su √≥bolo dorado sobre el ojo izquierdo y contempla con el otro al que viene por el portal dimensional, su rostro desafiante, intriga al visitante. Se derramaron en los vientos. Primera edad, por el portal dimensional se derramaron en los vientos los √≥bolos necesarios.  encuentras a los divergentes, continua su viaje. Sobre las ciudades afligidas. el magno y Los dragones de las alturas, por el portal dimensional se derramaron en los vientos. principio de la luz.  desciende a las ciudades afligidas. Un complejo mecanismo mantiene a los divergentes en continua y fren√©tica actividad. Las megal√≥polis crecen en todas las dimensiones como un c√°ncer y los espacios se llenan cada vez de m√°s gente que acude de todos los rincones. La noche no para en ellas y las luces permanecen encendidas, como si nadie durmiera nunca. Los plut√≥cratas compiten por hacer los edificios m√°s altos, m√°s profundos, m√°s extensos, m√°s modernos, m√°s … El primer engendro. ¬ŅQu√© fue de los divergentes? Quiz√°s por el portal dimensional se fueron a los planetas desiertos. La mujer negra di√≥ a luz el primer engendro, las paredes manchadas de sangre y de luz adquieren caprichosas formas y un globo rojo se eleva sobre su cabeza. La mujer negra sostiene a su engendro entre sus manos, y se mantiene firme y altanera, orgullosa y fuerte. La vemos de perfil pues no quiere mirarnos, parece ignorarnos, toda la noche nos rodea y enmarca. S√≥lo hay rojo y negro.  la desea. Los divergentes la admiran y temen. Con crujidos, punzadas y palpitaciones. Las tormentas se desgarraron, las olas se extendieron y las aguas hirvieron con crujidos, punzadas y palpitaciones, se derramaron los vientos sobre las ciudades afligidas y un lobo surgi√≥ de la nieve entre los cargados pinos de nieve y de neutrones. Guardianes de las galaxias. Un divergente contempla las estrellas y ve descender por el portal dimensional los guardianes de las galaxias que caen en la noche sobre las llamas rojas, el globo gira y derrama polvo negro sobre el suelo, todo queda oculto, el templo de la vida se tambalea. Luces en el abismo. los ciclos legendarios se conservan en la torre cumular. principio de la luz. El agujero negro primordial. la casa, el solitario en la inmensidad. Apresada en las tinieblas. Brota la bestia como un claro manantial en la oscuridad. Apresada en las tinieblas. buscando el secreto oculto por el portal dimensional. Los ciclos legendarios primera edad. sube a la torre m√°s alta y se lanza al vac√≠o, flota en el √©ter y se desvanece entre luces carmines y blancas. Su vestido blanco ondula suavemente y se derrama en los vientos solares. aunque forma no ten√≠a, neutrones de fusi√≥n. Postrimer√≠as del derecho y del rev√©s V√≥rtice tenebroso planetas desiertos, primera edad.  entierra a. Una c√°lida luz ilumina la caverna frente al mar embravecido. Galaxia. v√≠a l√°ctea Seg√ļn el m√©todo se puede atravesar el universo por el portal dimensional, un agujero de gusano intergal√°ctico. el roble eterno aulladores de, laberintos delusorios, templo de la vida Arrancas una flor y asciendes por el valle entre truenos. Entre desiertos helados y abrasadores transcurre El camino. Todo el espacio intergal√°ctico puede ser recorrido por los neutrones de fusi√≥n… numerador cu√°ntico. Comenz√≥ a andar. Nadie … El camino no es de nadie. Surgen espirales de humo desde el oc√©ano y se condensan en llamas.

Laberintos delusorios /1

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La Aventura termina aqu√≠. El camino apenas acaba de empezar. La Tierra se encuentra arrasada, plana, g√©lida. No se encuentra nadie en el camino. El Desierto se extiende mucho m√°s all√° de lo que nuestra vista puede alcanzar. Se elevan en la inmensidad vac√≠a unos picos oscuros que no anuncian mejores jornadas. Un duende burl√≥n tira tu cetro y tu t√ļnica y recoge una flor. El hombre cavernoso. Momento del tiempo oscuro, espacio intergal√°ctico. Primera edad. El anciano estaba frente a las puertas de su hermoso palacio… en estado de t√©trica penuria, la caverna hambrienta, con su estriada garganta, avanz√≥ hacia el norte en cerradas espirales… Unas escaleras de caracol descienden a los abismos, entrar en ella es hacerse cada vez m√°s peque√Īos, en consonancia con una espiral que se cierra. Desde nuestro punto de vista, somos iguales, pero desde fuera somos cada vez m√°s peque√Īos. En su centro crecen unas flores amarillas sobre el verd√≠n luminoso y fresco. Nuestra vista se obnubila con las ilusiones √≥pticas que nos provoca una tenebrosa y let√°rgica dicha en los planetas desiertos. La casa acoge a los divergentes. La costa est√° silenciosa, las praderas desfallecen, las sombras se extienden. Laberintos delusorios otra vez. Atravesamos las emanaciones y entramos en los laberintos delusorios. La claridad y el silencio se apoderan de los eternamente huidos… si crees ir recto, nada m√°s lejos de la verdad. Vagas d√≠a y noche… por los planetas desiertos. El palacio es s√≥lo un reflejo en el agua ondulante, neutrones de fusi√≥n atraviesan la atm√≥sfera, haciendo a√ļn m√°s irreal el paisaje de verdes √°rboles y un cielo de azules ondas. La puerta est√° cerrada y las columnas, antes rectas y colosales parecen salom√≥nicas, endebles, barrocas. Una balaustrada parece la dentadura del paisaje. Sobre su cima, la estatua parece clamar al cielo, cuando antes parec√≠a imperiosa y altiva, dos copas negras culminan sus flancos, extasiadas en la contemplaci√≥n.

EXT. ESPACIO / COMIENZA LA AVENTURA

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Panor√°mica de un fondo de estrellas del espacio en el que se ven tres astros parecidos a la luna, el sol y la tierra girando interminablemente en el espacio celeste. En primer plano, PAPOM, un planeta casi transparente con forma de gran pompa de jab√≥n que refleja las estrellas de la galaxia, siendo dif√≠cil distinguir pues parece una deformaci√≥n del espacio. Una estrella destaca sobre las dem√°s. M√ļsica gal√°ctica, ruido de hervores, fuegos crepitantes y magma en ebullici√≥n. Una vieja nave espacial cruza lentamente el espacio.

TXT ROLL-UP

juego

Muchos desconocen la existencia de PAPOM, El Sat√©lite Invisible de la Luna, una gran esfera hueca o gran pompa de jab√≥n, en la que se vive en el lado interior, por el que se extienden los Oc√©anos del Caos, los Mares del No y el Reino Denso o Tierra Firme. En el centro o n√ļcleo de esta esfera hay un sol y una luna pareados que giran a la misma velocidad que el planeta y que producen sus peculiares d√≠as y noches. Sus habitantes, que tienen conservadas las siete maravillas de la antig√ľedad, se creen el ombligo del universo pero, en realidad, su mundo s√≥lo es un microcosmos invertido, apasionante y laber√≠ntico, un planeta habitado, sorprendente y ex√≥tico plagado de simbolismos, magia y fascinaci√≥n esot√©rica donde todo puede suceder, nada es imposible y, sobre todo, no hay que fiarse nunca de las apariencias.

NARRADOR (OFF)

juego

Hace mucho, mucho tiempo en la lejana galaxia de la luz limitada un muchacho que es medio robot llamado BODOS, cuya misi√≥n diaria consiste en recoger la basura espacial que las naves dejan flotando en el espacio y deshacerse de ella, choca por casualidad con su nave, que cae averiada, en una especie de perturbaci√≥n espacial. Es un planeta desconocido y extra√Īo. En este ins√≥lito mundo, el inexperto muchacho-robot, ca√≠do del cielo, acompa√Īado por otros amigos que encontrar√° en el planeta, tendr√° que vencer muchos obst√°culos y vivir excitantes aventuras para encontrar El Alicor, un preciado cuerno de unicornio, que ha sido robado y que sostiene el eje de rotaci√≥n del planeta, evitando con ello el derrumbamiento del mismo y la dominaci√≥n del cosmos por los p√©rfidos Detritor. S√≥lo un muchacho de coraz√≥n puro y sin vicio, que posea el escudo de la inteligencia y la espada de la virtud, podr√° conseguirlo.

Norte

juego

EXT. Plaza de fuego. Tumbas, Cementerio, Campo de batalla. Monta√Īa doble, Nubes, Cielo.

Se oye una comunicación por radio.

TAU
¬°El Alicor!

TAU
¡Misión cumplida, Bodos!

BODOS
¬°Por fin, basura fuera!

Una nave parte para el espacio con el contenedor lleno de basura. Son los Detritor derrotados y muertos. Sin embargo, una siniestra mano ensangrentada sale del contenedor de basura de la nave.

FIN.

La libertad en Internet contin√ļa en descenso

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Internet ha dejado de ser, seg√ļn los √ļltimos informes, un lugar donde los usuarios gozan de libertad plena para comunicar y expresar cualquier tipo de informaci√≥n, a un espacio cada vez m√°s controlado y vigilado por instituciones pol√≠ticas de todo el mundo.

Hace apenas unos d√≠as, la organizaci√≥n Freedom House, dedicada a tratar de expandir la libertad y democracia por todo el mundo, public√≥ un informe en el cual se eval√ļa el estado en el que se encuentran 195 pa√≠ses y 14 territorios en cuanto a la presencia de libertades en sus respectivas sociedades durante el a√Īo 2017.  Cada pa√≠s y territorio recibe una puntuaci√≥n, teniendo en cuenta 25 indicadores diferentes y puntuando sobre un m√°ximo de 100 puntos.

Seg√ļn el informe, los derechos pol√≠ticos y libertades civiles a nivel global en los √ļltimos 10 a√Īos llegaron a su punto m√°s bajo en 2017. Es importante recordar que 2017 constituy√≥ un momento pol√≠tico marcado por el alzamiento de aut√≥cratas alentados, democracias asediadas, y por la retirada de los Estados Unidos de su papel de liderazgo en la lucha global a favor de las libertades humanas. Adem√°s, en los pa√≠ses civilizados, encontramos problemas crecientes como las brechas econ√≥micas y sociales, fragmentaciones partidistas, ataques terroristas o el influjo de refugiados que ha provocado un endurecimiento de las pol√≠ticas migratorias y ha llevado a muchos a desconfiar del pr√≥jimo. Todos estos nuevos desaf√≠os a los que se enfrentan gran parte de los pa√≠ses democr√°ticos a d√≠a de hoy, han impulsado el ascenso de l√≠deres populistas quienes optan por adoptar medidas anti-inmigraci√≥n y dan poca atenci√≥n a defender las libertades civiles y pol√≠ticas fundamentales. De esta manera, vemos como partidos de extrema derecha en Europa han ganado votos y esca√Īos en pa√≠ses como Francia, Holanda, Alemania y Austria, durante el 2017.

El informe anual de 2018 de esta organizaci√≥n, tambi√©n recoge que diferentes gobiernos de todo el mundo est√°n intentando hacerse con un control m√°s r√≠gido sobre los datos de los internautas, al mismo tiempo que sacan ventaja de una serie de leyes aprobadas por ellos mismos para luchar contra la desinformaci√≥n en la red, contra las llamadas ‚ÄúFake News‚ÄĚ, las cuales est√°n floreciendo en estos √ļltimos a√Īos.

El presidente de Freedom House, Mike Abramowitz, dijo a los periodistas que existe una creciente aceptaci√≥n de la idea por parte de la ciudadan√≠a de que internet est√° siendo cada vez m√°s utilizado para obstaculizar los esfuerzos democr√°ticos, en lugar de para derrocar reg√≠menes dictatoriales. √Čl a√Īadi√≥: ‚ÄúLa propaganda y la desinformaci√≥n est√°n, cada vez m√°s, envenenando la esfera digital, y los autoritarios y populistas est√°n aprovech√°ndose de la lucha contra estas noticias falsas como pretexto para encarcelar a periodistas de impacto y cr√≠ticos de las redes sociales, a menudo a trav√©s de leyes que criminalizan la difusi√≥n de informaci√≥n falsa‚ÄĚ.

Además, se sabe que los gobiernos de 18 países han aumentado sus controles de información digital entre junio de 2017 y ahora, con 15 de ellos considerando nuevas leyes de protección de datos, lo que podría obligar a empresas a almacenar localmente los datos de sus usuarios, facilitando en gran medida el acceso a éstos por parte de los gobiernos.

Adem√°s, el informe se√Īala que los gobiernos de 32 pa√≠ses emplearon comentaristas pagados, bots y bulos para manipular conversaciones online. WhatsApp y otras apps de mensajer√≠a cifradas, se est√°n convirtiendo en blancos de manipulaci√≥n, los autores del informe se√Īalan.

Informe sobre las libertades en Espa√Īa (Fuente: FreedomHouse.org)

OTROS DATOS INTERESANTES SOBRE ESTE INFORME:

  1. Los países con las puntuaciones más bajas a nivel global son: Siria (-1/100), Sudán del sur (2/100), Eritrea (3/100) y Corea del Norte (3/100).
  2. Espa√Īa cuenta con una puntuaci√≥n de 94 sobre 100, superior a la de pa√≠ses como Francia (90/100), Italia (89/100), Estados Unidos (86/100) o la Rep√ļblica Checa (93/100).
  3. Un 39% de la población mundial disfruta plenamente de libertades fundamentales, frente a un 24% que lo hace parcialmente, y un 37% que carece de libertades de todo tipo.
  4. El pa√≠s que m√°s ha sufrido en el mantenimiento de sus libertades civiles y derechos pol√≠ticos es Turqu√≠a, que pasa de ser un pa√≠s ‚Äúparcialmente libre‚ÄĚ a un pa√≠s ‚Äúno libre‚ÄĚ, perdiendo 34 puntos en los √ļltimos 10 a√Īos.
  5. Estados Unidos, quien ha sido considerado el principal pa√≠s promotor de la defensa de las libertades y de la democracia, ha perdido 8 puntos de la puntuaci√≥n dada por Freedom House en los √ļltimos 10 a√Īos. Ello se debe principalmente a: la hip√≥tesis cada vez m√°s certera de que Rusia haya podido interferir en la campa√Īa presidencial de 2016, violaciones de est√°ndares √©ticos por la administraci√≥n Trump, as√≠ como la reducci√≥n en transparencia por parte del gobierno.
  6. Si observamos el balance neto de los distintos pa√≠ses que participan en el estudio en los √ļltimos 12 a√Īos, podemos afirmar que 113 pa√≠ses han empeorado sus respectivas puntuaciones, mientras que 62 pa√≠ses han conseguido mejorar con respecto a la garant√≠a de libertades y actuaciones democr√°ticas.

Fuentes: The Verge | Freedom House | Silicon Republic

Tu espacio para navegar

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Todas mis inseguridades, todas mis aristas nunca me hicieron parpadear ni una sola vez. Me rendir√≠a para siempre por tocarte, porque s√© que me sientes de alguna manera. Eres lo m√°s cercano al cielo que nunca estar√© y no quiero irme a casa ahora mismo. Estoy pensando en ti, en mi insomne soledad de esta noche. Si est√° mal amarte, entonces mi coraz√≥n simplemente me ha dejado sin raz√≥n. Podr√≠a hacerte feliz, hacer tus sue√Īos realidad. Nada hay que yo no har√≠a. Ve a los confines de la tierra sentada en el sol para que te haga sentir mi amor. Y cuando necesites tu espacio para navegar un poco, estar√© aqu√≠ esperando pacientemente para que me encuentres. No me rendir√©.

JUGLAR

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La Teniente Ellen Ripley (desconfiada, valiente y arrebatadora Sigourney Weaver,
en su primera encarnación del papel antes de devenir secuela) viaja con otros
seis tripulantes a bordo de la nave Nostromo. La travesía es larga y lleva un
cargamento mineral de alto valor. A trav√©s del espacio una se√Īal que al
principio parece una petición de ayuda es en realidad un aviso para navegantes:
Alejados de este lugar o abandonad toda esperanza…voi ch’entrate. El cefalópodo
que surge de un huevo casi fósil (apenas una protuberancia desovada sobre aquel
planeta donde aterrizan) inocula a Kane (John Hurt) la simiente del octavo
pasajero. El misterio se quiebra y la criatura deja de ser una abstracción
embrionaria: contra todo pronóstico se abre camino a través del pecho de Hurt.
Simplemente ha nacido el horror, la bestia alumbrada gracias a un androide a
quien todos cre√≠an humano: El oficial cient√≠fico, Dr. Ash (Ian Holm)…

JUGLAR

greguerías

… Ha sido abortada la cuarentena, no hay un solo refugio en la nave. Cualquier recoveco podr√≠a ser la madriguera donde acecha la criatura que crece d√≠a a d√≠a. Sombras opresivas, ocres, claroscuros verdes y crepusculares dominan la pantalla. Ripley debe reiniciar la secuencia de autodestrucci√≥n del Nostromo cuando ya s√≥lo quedan el gato Jones, el alien√≠gena y ella misma en medio del vac√≠o sideral. Hero√≠na forzada a serlo con la voluntad de quien debe sobrevivir al depredador de depredadores. La criatura ha de ser expulsada de la nave, arrojada al espacio interestelar que lo engulla en su noche eterna. Luego el sue√Īo inducido que durar√° a√Īos‚Ķ hasta regresar a La Tierra que es el hogar de todas las √ćtacas. Tan s√≥lo queda hibernar. Cumplir la misi√≥n.

La distancia se mide en recuerdos La distancia…

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La distancia se mide en recuerdos:
La distancia es el olvido
del que no quiere recuerdo
y busca en el espacio intermedio
una excusa de autoenga√Īo.
El pasado es el presente
de toda persona distante
que, entre pena y esperanza,
ve en él su forma de estar latente.
Divino e incógnito placer,
es el que de su recuerdo nace.

Skarmenti

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Julio Skarmenti pertenec√≠a a una de esas extra√Īas familias de gitanos universales que recorr√≠an el mundo en una tartana. Una de esas familias de saltimbanquis y latoneros cuyo destino estaba dirigido por una tozuda mula que eleg√≠a en cada encrucijada el camino que ninguno de ellos hubiera tomado.
Julio Skarmenti achacaba a esta circunstancia los terribles e insólitos parajes a los que arribaron repetidas veces contra su voluntad e incluso a pesar de los negros augurios de la abuela Trinidad. La vieja gitana, capaz de adivinar el futuro más incierto de la clientela, se obnubilaba ante las empecinadas elecciones de aquella vieja acémila.

  • Mal fario – se limitaba a decir la abuela cuando la bestia tomaba el camino que todos los Skarmenti hubieran instintivamente evitado. Todos menos aquella terca y cojitranca mula del demonio que con su renca pata se√Īalaba su suerte y la de todos sus contrariados due√Īos.

Entonces, Julio Skarmenti, el menor de los Skarmenti, se sent√≠a perdido y su moreno y curtido rostro dejaba traslucir una leve oleada de angustia irracional ante el abyecto e inmediato futuro. Sus negros fanales se anegaban de aciagos presagios y hasta la brisa parec√≠a flamear de un hedor mal√©fico y execrable. Sub√≠a a la tartana y, enroscado como una serpiente herida, dorm√≠a el √ļltimo trecho del camino. S√≥lo despertaba al entrar a la ciudad, mientras su padre anunciaba, con el duro tintineo del lat√≥n, la llegada de tan insigne y n√≥mada corte, descendiente directa de reyes y faraones del sagrado Nilo, obligada a errar en el destierro, y a ganarse la vida como saltimbanquis y latoneros por los polvorientos y √°speros confines del mundo, a causa de una caprichosa e ineluctable maldici√≥n del Gran Osiris. Y s√≥lo entonces, el rostro quemado de Julio Skarmenti, se iluminaba seducido por la at√≥nita e hipnotizada mirada de los ni√Īos ante semejante estafermo ambulante.
Nadie hubiera esperado que aquella troupe descendiera con tal algarab√≠a esa c√°lida ma√Īana de mayo por una de las siete colinas que rodeaban la ciudad. Parec√≠an salidos de la nada o, transportados quiz√°s por el caprichoso viento, de lejanos y ex√≥ticos pa√≠ses a trav√©s del espacio y el tiempo.
El peque√Īo Skarmenti bajaba, ya m√°s animado, de la multicolor carreta y corr√≠a con descaro entre sus coet√°neos haciendo sonar una flauta y ondeando un serpentil√≠neo gallardete mientras sus hermanos mayores agitaban los caireles o tocaban los improvisados timbales de la carreta y la madre y las hermanas hac√≠an danzar sus vientres adornados de cascabeles y alaracas.
Los ni√Īos despertaban de su hipnosis y enseguida formaban una animada comitiva que tambi√©n segu√≠a a la obstinada y visionaria mula. […]

a las 10 en casa

Julio Skarmenti pertenec√≠a a una de esas extra√Īas…

greguerías

Julio Skarmenti pertenec√≠a a una de esas extra√Īas familias de gitanos universales que recorr√≠an el mundo en una tartana. Una de esas familias de saltimbanquis y latoneros cuyo destino estaba dirigido por una tozuda mula que eleg√≠a en cada encrucijada el camino que ninguno de ellos hubiera tomado.
Julio Skarmenti achacaba a esta circunstancia los terribles e insólitos parajes a los que arribaron repetidas veces contra su voluntad e incluso a pesar de los negros augurios de la abuela Trinidad. La vieja gitana, capaz de adivinar el futuro más incierto de la clientela, se obnubilaba ante las empecinadas elecciones de aquella vieja acémila.

—Mal fario – se limitaba a decir la abuela cuando la bestia tomaba el camino que todos los Skarmenti hubieran instintivamente evitado. Todos menos aquella terca y cojitranca mula del demonio que con su renca pata se√Īalaba su suerte y la de todos sus contrariados due√Īos.

Entonces, Julio Skarmenti, el menor de los Skarmenti, se sent√≠a perdido y su moreno y curtido rostro dejaba traslucir una leve oleada de angustia irracional ante el abyecto e inmediato futuro. Sus negros fanales se anegaban de aciagos presagios y hasta la brisa parec√≠a flamear de un hedor mal√©fico y execrable. Sub√≠a a la tartana y, enroscado como una serpiente herida, dorm√≠a el √ļltimo trecho del camino. S√≥lo despertaba al entrar a la ciudad, mientras su padre anunciaba, con el duro tintineo del lat√≥n, la llegada de tan insigne y n√≥mada corte, descendiente directa de reyes y faraones del sagrado Nilo, obligada a errar en el destierro, y a ganarse la vida como saltimbanquis y latoneros por los polvorientos y √°speros confines del mundo, a causa de una caprichosa e ineluctable maldici√≥n del Gran Osiris. Y s√≥lo entonces, el rostro quemado de Julio Skarmenti, se iluminaba seducido por la at√≥nita e hipnotizada mirada de los ni√Īos ante semejante estafermo ambulante.
Nadie hubiera esperado que aquella troupe descendiera con tal algarab√≠a esa c√°lida ma√Īana de mayo por una de las siete colinas que rodeaban la ciudad. Parec√≠an salidos de la nada o, transportados quiz√°s por el caprichoso viento, de lejanos y ex√≥ticos pa√≠ses a trav√©s del espacio y el tiempo.
El peque√Īo Skarmenti bajaba, ya m√°s animado, de la multicolor carreta y corr√≠a con descaro entre sus coet√°neos haciendo sonar una flauta y ondeando un serpentil√≠neo gallardete mientras sus hermanos mayores agitaban los caireles o tocaban los improvisados timbales de la carreta y la madre y las hermanas hac√≠an danzar sus vientres adornados de cascabeles y alaracas.
Los ni√Īos despertaban de su hipnosis y enseguida formaban una animada comitiva que tambi√©n segu√≠a a la obstinada y visionaria mula. […]

Julio Skarmenti

greguerías

Julio Skarmenti pertenec√≠a a una de esas extra√Īas familias de gitanos universales que recorr√≠an el mundo en una tartana. Una de esas familias de saltimbanquis y latoneros cuyo destino estaba dirigido por una tozuda mula que eleg√≠a en cada encrucijada el camino que ninguno de ellos hubiera tomado.
Julio Skarmenti achacaba a esta circunstancia los terribles e insólitos parajes a los que arribaron repetidas veces contra su voluntad e incluso a pesar de los negros augurios de la abuela Trinidad. La vieja gitana, capaz de adivinar el futuro más incierto de la clientela, se obnubilaba ante las empecinadas elecciones de aquella vieja acémila.

—Mal fario – se limitaba a decir la abuela cuando la bestia tomaba el camino que todos los Skarmenti hubieran instintivamente evitado. Todos menos aquella terca y cojitranca mula del demonio que con su renca pata se√Īalaba su suerte y la de todos sus contrariados due√Īos.

Entonces, Julio Skarmenti, el menor de los Skarmenti, se sent√≠a perdido y su moreno y curtido rostro dejaba traslucir una leve oleada de angustia irracional ante el abyecto e inmediato futuro. Sus negros fanales se anegaban de aciagos presagios y hasta la brisa parec√≠a flamear de un hedor mal√©fico y execrable. Sub√≠a a la tartana y, enroscado como una serpiente herida, dorm√≠a el √ļltimo trecho del camino. S√≥lo despertaba al entrar a la ciudad, mientras su padre anunciaba, con el duro tintineo del lat√≥n, la llegada de tan insigne y n√≥mada corte, descendiente directa de reyes y faraones del sagrado Nilo, obligada a errar en el destierro, y a ganarse la vida como saltimbanquis y latoneros por los polvorientos y √°speros confines del mundo, a causa de una caprichosa e ineluctable maldici√≥n del Gran Osiris. Y s√≥lo entonces, el rostro quemado de Julio Skarmenti, se iluminaba seducido por la at√≥nita e hipnotizada mirada de los ni√Īos ante semejante estafermo ambulante.

Nadie hubiera esperado que aquella troupe descendiera con tal algarab√≠a esa c√°lida ma√Īana de mayo por una de las siete colinas que rodeaban la ciudad. Parec√≠an salidos de la nada o, transportados quiz√°s por el caprichoso viento, de lejanos y ex√≥ticos pa√≠ses a trav√©s del espacio y el tiempo.

El peque√Īo Skarmenti bajaba, ya m√°s animado, de la multicolor carreta y corr√≠a con descaro entre sus coet√°neos haciendo sonar una flauta y ondeando un serpentil√≠neo gallardete mientras sus hermanos mayores agitaban los caireles o tocaban los improvisados timbales de la carreta y la madre y las hermanas hac√≠an danzar sus vientres adornados de cascabeles y alaracas.

Los ni√Īos despertaban de su hipnosis y enseguida formaban una animada comitiva que tambi√©n segu√≠a a la obstinada y visionaria mula.

A pesar de su empecinamiento, la mula sab√≠a hacer su trabajo con el m√°s esclarecido rigor y desenvoltura de las bestias faranduleras. Antes de elegir el mejor de los descampados de la ciudad, bien provisto de hierba fresca y abundante, recorr√≠a las m√°s importantes plazas y calles del lugar, lo cual permit√≠a a la familia Skarmenti anunciar a bombo y platillo -o a timbal y lat√≥n- su maravilloso y √ļnico espect√°culo en el mundo. Espect√°culo en el que todos ten√≠an su papel asignado, desde la cabra, que no s√≥lo daba leche a la familia sino tambi√©n conciertos de pedorretas al p√ļblico congregado, pasando por la troupe de fraternales saltimbanquis y odaliscas, hasta la genial y quim√©rica mulilla, que ataviada de tirabuzones y pantal√≥n de tirantes predicaba su particular evangelio de rebuznos inconmensurables y reveladores. Evangelio, dicho sea de paso, ante el cual era imposible hacerse o√≠dos sordos pues su estertor era f√°cilmente escuchado en diez millas a la redonda, provocando en m√°s de una ocasi√≥n entre los asistentes, e incluso entre los ausentes, el llanto y crujir de dientes propios del juicio final.

Por la noche, con instinto felino, Julio escapaba del campamento familiar y recorría la ciudad. Poco importaba si la luna era un queso comido o recién hecho. Con igual habilidad, Julio caminaba entre las sombras dispuesto a encontrar los secretos escondidos que todas las ciudades guardaban durante el día y mostraban durante la noche a los valientes como él.

Camin√≥ entre estatuas y ruinas apenas descubiertas por la espesa hierba, no comprendiendo como era posible que aquellas joyas p√©treas estuvieran abandonadas a la intemperie. Peque√Īas veredas se bifurcaban, d√°ndole la oportunidad de sentir la n√°usea de la libertad que la mula les evitaba a diario con su clarividencia. Sent√≠a que su propio destino estaba ahora en sus manos y, no sin zozobra, tom√≥ el amplio paseo que conduc√≠a a un arco de triunfo. No pudo resistir la tentaci√≥n de caminar bajo su s√≥lido y √ļnico arco adornado de batallas y heroicos soldados. Por unos instantes o√≠a a la multitud vitorearle y aclamarle. Un escalofr√≠o, al mismo tiempo que un impremeditado sabor de victoria que no le correspond√≠a, recorr√≠a su cuerpo. […]

Océano solitario

greguerías

Definitivamente no quiero transitar por los caminos que todos recorren. Ni siquiera que vengan a visitarme. No. No es el Paren el mundo que yo me apeo. Es simplemente un intento de nadar libre en el oc√©ano y de no matarme por el espacio vital en la pecera. La blogocosa parec√≠a una contracultura, pero no es m√°s que otra cultura que acaba siendo absorbida por la Divina Cultura, la que todos dan por verdadera y √ļnica o, como dir√≠an los soci√≥logos marxistas, la cultura dominante. S√≥lo importa que te lean, s√≥lo importa la popularidad, el √©xito. Si entras en el juego del poder, est√°s perdido. Por eso, no me importa que no me lean. No quiero ser un l√≠der de opini√≥n. Quiero tener mi propia opini√≥n. Estoy fuera. Quiero estar fuera de esa carrera a ninguna parte. Aunque la soledad abruma y nunca est√° de m√°s un compa√Īero de viaje en lo profundo del oc√©ano.

AHASVERO

greguerías

Errores. Si tuviera que contabilizar el n√ļmero de errores que he cometido en mi larga vida no habr√≠a espacio suficiente en este libro… Es por eso que no los voy a enumerar aqu√≠, ser√≠a demasiado prolijo. En cambio, espero dejar constancia de lo que con ellos he aprendido, si es que algo he aprendido, gracias a —y tal vez a pesar de— mi interminable viaje a trav√©s de los siglos.