INT. CASINO

juego

Un centro de magia, castillo de un mago o plaza de fuego con UnaPuerta. Redomas y marmitas cociendo. ALEPH EO, el malhumorado e incompetente mago con UnSombrero y UnasSandalias aladas, está haciendo magia y tiene en una mano un UnCaduceo (clava, varita mágica o basto) y en otra UnLibro. Frente a él, sobre una mesa, UnOro, UnaEspada y UnaCopa, que representan a los cuatro elementos y puntos cardinales. A su lado hay UnaLira y a sus pies UnaTortuga.
TAU encuentra al Gran Mago, hermafrodita de Hermes.
ALEPH
Por mercurio, oh espíritu de Merlín, revélame la creación y el ser.
TAU
Ejemmm, ejemmm. Perdone, ¿Interrumpo?
ALEPH
¡El genio, el genio ya está aquí!
BODOS
¡Vaya, te han ascendido!
ALEPH
¡Rayos, centellas y juglares, por fin lo conseguí!
BODOS
Pídele ayuda al mago.
TAU
Estoy buscando al Gran Maestro Mago.
ALEPH
¿Eh? ¿Quién osa entrometerse en mis asuntos en estos momentos?
TAU
Mi, es decir, yo.
ALEPH
¿Acaso quieres morir, interrumpiendo mi sortilegio de esta forma?
BODOS
¡No!
ALEPH
¡Rayos, centellas y juglares!
TAU
Lo siento mucho.
ALEPH
¡Pájaro de mal agüero!
ALEPH
¡Ah! Eres tú de nuevo. Pero ¿Cómo? ¿Otra vez aquí? Siempre tan inoportuno. ¿Y ahora qué quieres?
TAU
¿!Qué!?
ALEPH
Eres el guerrero llamado a salvarnos.
TAU
¿Salvar?
ALEPH
¡Salvar a la emperatriz y al reino! ¡La emperatriz está secuestrada!
TAU
¡Pero si está aquí!
ALEPH
¿Entonces has sido tú el que la secuestró?
TAU
¡No!
ALEPH
¿Y quién nos ha encerrado aquí, entonces?
Una vez llamado a la aventura el joven TAU se decide a ayudar.
TAU
Está bien, te ayudaré…
ALEPH
Uno de estos objetos mágicos no permitiría escapar pero…
TAU
Entre todos estos cachivaches ¿No tienes alguno que nos pueda servir?

Enero

poesía

Descúbreme, mi única conexión es la palabra.
Tu mirada me dejó sin aliento.
Qué inútil decir adiós a los que ya no escuchan.
Las estrellas son fango donde hundir la mirada.
Cerca del silencio están tus labios, tus lágrimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
El precio del amor es el infierno.
Mi amor estará pensando en mi…
Sin pasión ¿qué puede quedar en pie en nuestras ruinas?
Pasaron las nubes como pasa el olvido.
No quiero sentirlo, lo siento sin querer.
No me sigas, amor… yo voy a todas partes para perderte.
¿Cuánto rinden mis sueños en el banco de tu realidad?
Mis lágrimas quieren escribirse en tu corazón.
Para amarte están las nubes hoy así.
El tiempo es estar a más de una mirada de ti.
La distancia es estar a más de diez labios de mi.
Hay delirio en tus labios, hay locura en mi cuerpo, vayamos al veneno ahora.
Te he raptado tantas veces con mi pensamiento… Y tú sin enterarte.
La ciudad en que nos conocimos era un mito. Por eso jamás te encontré.
Ves la gacela y tras ella un cazador. Desarmado serás mío.
No me sigas, amor… Yo voy a todas partes para perderme.
Busco un amor incondicional. ¿Hay uno así?
El destino te ha traído hasta mi. No juegues con el destino.
No me sigas si no esperas un gran amor en tu vida.
Eres el mejor presagio de una gran tormenta.
Las pestañas se hicieron para volar en tu mirada.
Al fin me encontré en el doble cielo de tus ojos.
Me atravesó la rapsodia en azul de tu mirada.
La música de tu corazón es el jazz de mis latidos.
Cada día saco brillo a tus labios.
No hay fracaso para el que regala amor.
Llenaré mis manos de tu cuerpo.
Guardo mi corazón para el que viva por él.
Tu aliento funde mi cuerpo.
Buenas noches a todos los que hoy me amaron con un click.
Cambio un amor por tu cielo de bolsillo.
Las corcheas al borde del abismo: veneno en tus labios, venus de ébano, ni el aire, ni las hojas arpa de lluvia, son reflejo de otro lado.
Luces de muñecas rusas entre tus labios. Cuajada celeste, la noche del oráculo es nieve y agua.

Últimos golpes

greguería

Tres razones, principalmente, os pueden sacar de casa y acercaros al teatro a ver la obra que os sugiero. Si os interesan las propuestas sobre temas sociales candentes y que os ayuden a la reflexión más allá de las meras y crudas noticias. Si os gusta compartir experiencias que no os dejen impasibles y, tercera pero esencial, si disfrutáis con puestas en escena sencillas y con garra, de las que no te dejan indiferente.
La obra es Últimos golpes, dirigida por Fernando Calatrava, en la que la actriz Beatriz Grimaldos interpreta a una mujer, víctima de la violencia de género, que decide armarse de valor para poner fin a un largo camino de violencia y humillación.
Se representará en el Teatro Galileo durante todo el mes de abril dentro del proyecto dramatúrgico Los martes fronterizos que dirige Sanchís Sinisterra y que también es el autor del texto de esta obra.

PANDEMONIA

relato

Recuerdo aquel voluptuoso verano del año que pasé viviendo con mi abuelo, en el que se disiparon todos mis problemas. Venus me era favorable y mis uñas abiertas arañaban el día desde el amanecer hasta la tarde. Mis sueños eran azules y yo besaba hasta el centro de las sombras. El calor del sol, el silencio de la ciudad, el color de las sábanas… crepitaban en mi salvaje cabeza, en mis hasta entonces, desiertos pezones, ahora en llamas. La desnudez de las fiestas, las miradas que lo decían todo, mis montes de mujer arrasados por sus manos y sus ojos… han sido sacralizados por mi imaginación y mi memoria para siempre. Yo era aquel verano la Venus de las sombras.

NUBE CAÍDA

poesía

Como una seráfica y caída sombra,
Sin uñas, ni universo, ni vigorosa vida,
Hoy sucumbe al dudoso mundo de Neptuno,
Sin luz, ni realidad, ni gozoso deleite,
Desvanecida bruma, caída en el abismo.
Entre informes figuras de ignorado engrudo,
Sin humo, ni manos, ni música de muerto,
Yace, bajo la imagen inferior del infinito,
Sin cielo, ni dragón, ni erótico suspiro,
Dormida en noche, una invencible nube.

3/4 Zuperman

greguería

Zuperman:
-Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel.
-Ya puede, después de levantar a pulso mi camioneta…
-¿Qué crees que significa esta “Z” del paño rojo con el que venía arropadito?
-Ay, mujer… no es una “Z” es una “S”.
-Seguro que es la inicial de su nombre… ¿cuál será?
-Saturnino, seguro.
-Pues a mi me gusta más Zacarías, como mi padre.
-Es que Zacarías no pega con nuestro apellido.
-¿Y Saturnino sí?
-Vaaale, pues Zacarías Kent para servirle a Dios y a la patria.

Saturnalia

greguería

Querida Inspectora Levine, usted jamás comprenderá mi orgía. No crea que es algo arbitrario. Mi historia está escrita con sangre, una saturnalia de huesos. La extraña arquitectura de la muerte, tan incomprensible como yo mismo, su querido asesino, será desplegada en mi pequeño Apocalipsis. Ni siquiera todo su ejército de detectives podrá descifrarla. Pero, a su debido tiempo, yo mismo le daré la clave.

ASESINO ANÓNIMO

greguería

Querida Inspectora Levine, usted jamás comprenderá mi orgía. No crea que es algo arbitrario. Mi historia está escrita con sangre, una saturnalia de huesos. La extraña arquitectura de la muerte, tan incomprensible como yo mismo, su querido asesino, será desplegada en mi pequeño Apocalipsis. Ni siquiera todo su ejército de detectives podrá descifrarla. Pero, a su debido tiempo, yo mismo le daré la clave.

ASMODEO, Para Xarleen

poesía

Tu aliento me sostiene en este bosque frío,
oh blanca muchacha de los cielos xarleenes.
En tu monte de Venus cohabitará mi mano
con los memes sin nombre de mis labios
y, en mis brazos, tu sexo cesará de su lucha;
yo escucharé el poema de tus labios vaginales
mientras el diablo en la Gloria
sufrirá los terribles tormentos
por no poder dormir en tus pechos,
esas dunas de arena y erótica luz
que aborrecen la fétida sopa.

Venus

greguería

Mi querida Venus, no sólo le obligaré a aprehender todos los símbolos, también le obligaré a revisitarlos continuamente. alas, alegorías, cinturón, color, correspondencia, Diana, dioses planetarios, golondrina, gorro frigio, Gran Sacerdote, gráfico, imagen, jardín de día, lámpara, luna, música, metales, planetas, remanso de noche, rostro humano, símbolos Heráldicos, septenario, Sita, Tauro, templo de día, templo de venus,

Heinrich Zimmer

relato

El bosque se interna en él a través de sus cabellos -he de aclarar que no siempre es el portador del caduceo pero la seguridad de su porte le da un color especial y, aquel miedo ancestral al despedazamiento que todos llevamos dentro, es conjurado por un disfraz mucho más aterrador aún.
Atravesamos la isla con el mandala pero no hallamos rastro de la máscara maldita. El Océano nos rodea como el aire a un pájaro indefenso, como una serpiente constrictor a su presa.
Y es de nuevo el tridente de Neptuno el que se clava en la túnica. Y Zimmer se desmaya.

He de reconocer que estoy realmente perdida. Mi impaciencia sólo favorece al culpable.

Para hacerse amar de los hombres o, en su defecto, conservar el cutis suave, fino, blanco y agradable al tacto

greguería

Tómese un licor llamado agua de citiso, que los antiguos filósofos conocían con el nombre de akarim, déjese en un vaso descubierto expuesto tres noches a las influencias de Urano, Marte y Venus, y luego veinte y cuatro horas del sol; entonces se retira, y se mezclan algunas gotas con la leche fresca de vaca o cabra, aunque es preferible la de yegua o burra, y al cabo de cinco minutos se lava con esta mezcla las manos o la parte que sea. Cleopatra, por ejemplo, se hacía llenar una piscina con leche de burra virgen a este solo efecto y no sólo conquistaba hombres sino incluso imperios.

(Secretos sacados del libro de Cleopatra)

Caduceo

greguería

Claves para al asesino:

He estado en casa de mi novia -sí claro, también tengo. Estaba nerviosa.

—La policía me estaba haciendo preguntas raras ¿Es posible que ya estén tras tu pista? -me dijo.
—Nada más lejos!

Más pistas para esos imbéciles: Alas, Alegorías, Animales, Axiales, Cadena, el Carro, Disco, Enfrentamiento perfecto, Grutescos, Imagen del mundo, Mercurio, Números, la Rueda de la fortuna, Septenario, Serpiente, Simetría, Vaca

Trompetería Bebop o Delirium Tremens

greguería

Trompetería Bebop en que de tres en tres divertilugios según travisten como tristes titiriteros a los altos tridentes de tres cuernos amazonan los seis rigales mientras cerolusía en trecientos treinta y tres trigéminos tres corruptos semitánicos colorizan los cien blues bebop de cera inseminados como ozonos se hayan los quinientos quinqués de queroseno colorado quintifolios extravertidos y retrasterados de doble trompetería bebop jazzterados y como alapados y parapetados en el último transfondeadero de la derogación ínfima centupléxima armoniosamente holoturoideos sin almaje crinocuanterizan en un solo ambigüoideado que coclea y coclea protopáticamente en orden a la mejor reciprocidación de ellos a productos se constata pausadamente una más alta esfera de los calamitosos rendimientos en una más apresurada expansión del género bobo por todos los continentes gracias a la cual los panderos dorados de la fraternidad según colonizan en insufribles dientes de misericordia transfusión que glorifican en género metacordial como en la infrustuosa vestal de mármol sempiterno y coloide en estruendosa colación de neptunos jóvenes se estandariza la fragua misión condescendiente de las amapolas verdesí tras la noble irrupción de los sueños corruptos de los muertos dorados al sol como la mies transcendida de julio césar augusto general de las legiones se transforma en capone tras los cristales líquidos de las calculadoras de melocotón y mermelada enternecida a calendarios selénicos se digitalizan las hembras lujuriosas de analógicas huestes en parabólicas esferas senoidales siempre y cuando los gerifaltes venidos de ultramonte se derritan como picatostes de asqueroso queso en la fondue miasmática y cavernosa como huecos óculos de las calaveras transhumantes ya olorosamente frías hete aquí transfigurado en dolce vita cual rituales fijos contubernios y alacranes deíforos mientras los secretarios enfilan uno tras otro a ensartarse fálicamente en másculina amazonía septentrional a lo largo penden hidalgos gérmenes sicoidales tras las psiquiatrizantes salas hospitalarias en denostados tragos de hipnosia líquida aunque viscosamente sacralizadas con episcopales y pantocráticas garrotas neuróticos condotieri luchan afanosos con psicóticos coroneles en ferias como golfas y hetairazas masculinizantes con pélvis acérrimas e incólumes hete aquí converso en mil cientos de pedazos dialógicos e impasibles.

Agua inferior y superior

relato

Dios quería matarme de aburrimiento haciéndome inmortal. Pero yo le imité en todo, pues siendo él mismo inmortal de alguna forma debía vencer el tedio de los siglos. Y dí con la clave: había que crear el mundo —mi propio mundo— para no caer en su trampa mortal. Separé las aguas en submundos inferiores y superiores; imaginé todas las posibles versiones de un dragón; combine todas las letras hasta escribir todos los libros; convencí a Neptuno de su existencia en infinitos diosecillos; y he recreado en las nubes todos los universos y figuras. Se con seguridad que nunca acabaré mi obra y por tanto que nunca moriré.

Alquimia

greguería

Alquimia es la ablución del águila, tan necesaria para que sus alas den al andrógino la sustancia de un ángel entre los animales que graznan en este árbol anidado, a partes iguales, por el asno y el caballero.
Es el caos del color del corazón y la cruz para el despedazamiento, en el que hacer la digestión es como tragarse a un dragón vomitando fuego en la escalera invertida de un ave Fénix que resurge y vuela de flor en flor por todo el globo, anunciando su gráfico caminar de letras hacia la luna.
Es el mandala sagrado de Mercurio, que en su multiplicidad de niño vuela como un pájaro, y convierte a una piedra en sutil primera materia, no tanto por sus procesos físicos, sino por la bondad infinita de la rueda, serpiente cuyo signo y destino es un sol único y ternario.

Voyeur de luna

greguería

Hoy he visto a La Luna hacerse la redonda en un pentagrama rayado por aviones a reacción y a Venus contemplando, boquiabierto y envidioso, su belleza al descender por la escala de diosas musicales de la noche.
Sólo momentos así justifican la triste y absurda existencia de los ojos que admiraron estas astrales melodías, la vespertina y azulada orgía de dos astros y el voyeurismo de las lágrimas marinas de un poeta completamente tonto.

Willend…

relato

Era como una enorme venus de Willendorf y todos sus clientes eran pequeños. Flotaban sobre sus ciclópeos senos y su coloso vientre de ballena como pinochos traviesos y perdidos. Por supuesto, la nariz les crecía con cada entrega hasta encajar en su enorme culo de estatua de Botero. Le llamaban la Willendgorda o Willendgorfa (los andaluces) y Willendgolfa (los castellanos), dependiendo de si la querían herir o halagar, respectivamente. Y, sólo con oír su nombre, Casca-Vito –llamado así por ser pequeño, además de un masturbador compulsivo– se ponía rijoso y atropellado. Su nariz era entonces digna del más genuino rey de los pinochos y hasta las “chicas de la esquina” se corrían de vergüenza… y de gusto al verla crecer.

CONDENADO

greguería

No estamos llenos –dices– y bien, qué más da. Todo aumentará de nuevo algún día, incluso los gusanos recorriendo tus góticas arterias. Con nueva índole –lo sé– me regalarás aquel puro y aquellas ligas de color rojo que te pedí, estoy segura. Vale, he comprendido, hoy no te mato. Conservarás tus hombros, tu familia. A oscuras, a ciegas… reconocerás que te gustaban mis irreductibles piernas. Oh corazón, quiero lavarme, ya no me rindo a tu caricia. Vete segurísimo, pues tus grotescos encantos ya no me ponen en marcha. Conservo tan sólo el exclusivo recuerdo de un saltimbanqui que me llenaba de besos. Sobre mi eterna y joven piel sólo se corren ahora los demonios en violentas sacudidas. Ya soy, al fin, la Venus de alma tétrica que ha sido testigo severa de terribles deformidades y quimeras. Es asqueroso, ciertamente… Pero mis facultades, al menos, sorprenden a estas incautas gentes. Como es debido, cada víspera me levanto y elijo con cual de ellos volveré a fornicar. Hay esqueletos muy rezagados y tontos, sin duda, pero que gritan hasta ascender al placer inconmensurable de mis atroces lujurias. Retuerzo sus raíces, soy mala –lo sé–. Sobre el taller florido de mi pecho, que allí anda suelto todo el día, pongo también a la virgen pecadora y la azoto, le castigo las nalgas y los pechos. ¿Quién queda viva? Alguna burda protectora de los mártires, entrenada a sufrir. Pero entonces le regalo mis joyas y como una corderita regresa rauda… y adiós Gracia. Vale, corazón, nadie te obliga hoy, estás de suerte. Me lo hacían, sí, si tu querías. Y ¿adónde voy ahora sobre este terreno pantanoso? Vos sois el proveedor de mis defectos modernos y repugnantes. Pero en gritos de vanidad te llegará la locura –lo sé–. Entra, sigue mi consejo. Ahora recordarás cuando rodábamos hacia la mortal luz que nos rodea…

LA OTRA GLORIA

relato

Yo era aquel niño que trillaba al amanecer de aquel día amarillo de agosto que ascendía en forma de pajas secas desde la parva a las orejas. Era el último verano antes de irme al seminario. Mi padre y mis tíos seguían aún trillando en la era de mi abuelo con métodos medievales: una parva; una trilla tirada por un burro; un burro conducido por un niño; un niño que salía del más rústico de los veranos para ir a un seminario postconciliar que acabaría dejando por un instinto más atávico y poderoso: se llamaba Gloria y su cuerpo tenía un aspecto bastante más carnal e increíble que la del cielo.

Ella me sacó por primera vez de mi infantil estupor, transportándome a una ciudad provinciana que aspiraba a la vanguardia de los cafetines y en el fondo más cateta que yo. Al menos así lo veía yo en aquel momento. Recuerdo con vívida timidez el día en que vino convertida de una adolescente en una sensual mujer, sólo para impresionarme. Fue en una clase de arte, la primera de la mañana. Las ironías de los chicos y las cómplices sonrisas de las otras chicas, expresando todos ellos como una pareja colectiva lo que ni Gloria ni yo pudimos expresar. Fue otro día de calor como aquel en que trillaba en una interminable y medieval parva y en la entrepierna notaba hervir algo nuevo y placentero, como un nacimiento al desierto. El sol irradiaba desde ese nuevo centro, ahora ya no como un problema de enuresis infantil sino como un calor que hacía palpitar el torso erizado con una intensidad de vértigo. Desnudo en un desierto por primera vez, abrasándome en la promesa de un cuerpo voluptuoso de mujer recién salida de la adolescencia.

Llegó vestida con una enorme capa y un peinado alisado y voluminoso, pintada de carmín y colorete; sombra de ojos y uñas salvajemente rojas. Al despojarse de la capa puso al descubierto su escultural cuerpo ya maduro y unas piernas para desmayarse. Mi imaginación completó el resto y empecé a verla vestirse: primero las bragas negras y caladas que ceñían su monte de venus y su rajita humedeciéndose de placer; luego un sujetador ajustadísimo que elevaba sus apuntados pezones; unas medias envainando sus piernas obscenamente. Seguramente unas ligas a las que me hubiera gustado reemplazar con mis manos…

Se sentó a mi lado y mi cuerpo temblaba erizándome el vello a oleadas frías y calientes. Todos sonreían sin atreverse a hacer ningún comentario hasta que el profesor de arte, que preparaba las filminas de la sesión, rompió el silencio y comentó: te has puesto varios años encima. Está guapísima, comentaron inmediatamente sus amigas que en todo momento protegían a Gloria con su complicidad. Miraban mis reacciones, delegadas quizás por ella para que luego le contasen mi azorada reacción. Entretanto ella intentaba hablar conmigo de algo. ¿Está libre este asiento?. Sí, sí, claro. Aunque yo sabía que Pepe querría sentarse donde siempre. Cómo vienes hoy, comenté en voz baja. No, normal… muchas veces me visto así…, dijo. Me hubiera gustado decirle que estaba guapísima, que me apetecía besarla y abrazarla, pero me lo impedía mi terrible timidez y me conformé con imaginarlo. Un leve e imperceptible suspiro se escapó de ambos. Otra vez será, pensé que decía, pero de nuevo debió ser mi imaginación.

¿Esa es Gloria?, comentó la enorme foca que acababa de llegar, como siempre tarde. Joder, chica, cómo te has puesto, ¿Vas de fiesta a estas horas? Se sentó al final haciendo comentarios en voz baja. Luego con un tono claramente audible dijo: ¡Ah, claro, el Carlos… ¡jolines! Me volví hacia ella y con una mirada asesina le hice callar. La hipopótama bajó la cabeza.

He olvidado por completo cual era el tema de la clase de arte, si es que alguna vez lo supe, que por fin dio comienzo. Yo continué, erizado el vello, transportado a los más cálidos y hermosos días de mi niñez. Días radiantes y azules, transparentes como el agua de los sueños en que sientes que tu cuerpo flota sumergido, se eleva, vuela caprichosamente, con la levedad de lo imperceptible y recordando -o quizás imaginando- su carnal y glorioso culo de piel melocotón retozando en mis manos sobre las sábanas. En la otra Gloria.

SIR JAMES FRAZER

relato

Yo ostentaba entonces el título de Sir y el nombre de James Frazer, exactamente igual que mi abuelastro paterno, del que heredé no sólo el nombre sino también una importante fortuna y conocimientos. De nada me sirvieron.
Había que proceder, de todos modos, a la fragmentación del ahorcado. Empuñé mi bastón y salí a pasear, necesitaba aire fresco. Al llegar a aquella sólida plaza un bufón representaba, subido en un cono, el crepúsculo del dragón. Era premonitorio. Siendo como era extranjero en todas partes, nadie dejaba de observar mis más ínfimos movimientos. Sentía fuego en el estómago. Por fin el bufón acabó con el gigante gráfico que representaba al dragón. ¡Estaba confeccionado con tiras que podían volver a unirse! Rememoré mis aventuras, o más bien desventuras, en la habitación de aquel loco, que al descubrír su máscara vomitaba el muérdago de la muerte. Pero yo me sentí liberado como un pájaro por la idea de aquel payaso. Emprendí como un perro salvaje mi carrera hacia la saturnalia. El sol era ahora tan fresco como la sombra. Había llegado el momento…

Gráfico

relato

Después de largos y cautelosos estudios nadie supo descifrarlo. Se recurrió incluso a la Adivinación pero los resultados eran muy contradictorios entre los propios adivinos. Alguien propuso que podría tratarse de un antiguo y desconocido Alfabeto. Alguno se atrevió a decir que era de la época de Antimonio, pero el doctor Vischer lo descartó inmediatamente: bien conocía él su alfabeto y esto nada tenía que ver con aquel. Alquimia creyó ver en el mismo Animales sagrados de las lagunas negras, ya extinguidos, y Zollinger, en cambio, el retrato esquemático de Aristóteles el viejo. Tetramorfos por encargo de Valentin el magnífico, sacrificó incluso sus curvilíneas Venus al Alto poder Verde, lo que únicamente dio como fruto la pérdida definitiva de las mismas. Aquel Yang-yin se resistía a ser incluido entre los Símbolos lo mismo que yo me he resistido a ser incluido entre los muertos.

Venus

relato

Oh, quién sufriera su correspondencia con la misma intensidad que yo sentía su indomable atractivo. Comparada con ella Diana era una vulgar campesina entre todos los dioses, especialmente los dioses planetarios. Oh, aquella golondrina de brumoso cuerpo, cinturón níveo y labios encendidos. Aplasté mi gorro frigio entre mis nudillos para poder refrenar mis atávicos deseos…

VENUS

greguería

Venus, Venus… La conocí en mi primera visita al Olimpo. Ojalá y no la hubiera conocido jamás. Su belleza era tan irrefrenable para los instintos como la necesidad de alas para los pájaros. Ceñía, como único vestido, un voluptuoso cinturón confeccionado con plumas de cisne que resaltaba su indefinible pero sicalíptico color de piel.