La muerte en la quinta dimensión

En la quinta dimensión tampoco somos inmortales por el hecho de viajar en el tiempo. Si bien, morir en la quinta dimensión, es una cuestión accidental. Casi nadie muere de viejo. Es lógico. Si te notas enfermar, vuelves para atrás en el tiempo, y vuelta a empezar. Así que solamente morimos por error o accidente imprevisto. Imagínate que siento una irrefrenable curiosidad de saber que va a pasar mañana y, movido por tal instinto, decido visitar el futuro. Imagínate que viajo a un tiempo futuro en el que ya estoy muerto. Pues se acabó. No hay vuelta atrás. FIN

La quinta dimensión

Gracias a dios, la quinta dimensión, no sólo nos da problemas, también nos aporta sus propias soluciones. Uno de vosotros, los tetradimensionales, no dispone de tiempo para ir a todos los lugares posibles, igual que nosotros, seamos sinceros, pero sí que nos permite ir a todos los tiempos, lo cual es una gran ventaja. Imagináoslo. No es que lo vayas a ver todo. No. Pero un cerebro con una dimensión más que vosotros, puede quintuplicar lo que vosotros podéis hacer. Así que, cada nueva dimensión te complica las cosas pero también multiplica tus posibilidades. No os hacéis la idea. O sí. Porque cada uno está adaptado al número de dimensiones en las que vive. Hasta los unidimensionales tienen cierta diversión, aunque sin duda sean los más aburridos del multiverso. (Continuará…)

Tiempo atrás

Es un continuo mareo poder viajar atrás en el tiempo. Uno está deshaciendo todas las acciones que hizo continuamente. El lugar que me tocó al azar tiene cinco dimensiones por lo que es fácil viajar en el tiempo en ambos sentidos y ello supone un continuo ajetreo de idas y venidas, de marchas atrás y marchas hacia delante. En vuestro Universo tetradimensional es como viajar a Valencia varias veces, pongamos por caso. A idéntico tiempo no vas a llegar nunca, lo mismo que cuando vas a un sitio nunca está igual… (continuará)

BLACK & WHITE HOLE

Constreñidos durante millones de años en el agujero negro, sin apenas cambios, el tiempo pasa deprisa y es entonces cuando el agujero negro deja de ser negro, se produce un rebote cuántico, se convierte en blanco y salimos disparados de nuevo a través de las galaxias, en un multicolor espectro de frecuencias electromagnéticas, desde los rayos gamma a los infrarrojos. Cien segundos bastan para iluminar millones de galaxias y cada uno de nosotros empezamos un nuevo destino allí donde el azar nos lleve. (continuará…)

PULSOS Y NO PULSOS

Mucho tiempo después supimos que estábamos en otra dimensión, la dimensión última, la irresoluble, la que ya no puede simplificarse más, la dimensión esencial, infracuántica, en la que sólo somos una serie casi infinita de pulsos y no pulsos. Pero en ese momento no sabíamos nada más sobre los nuevos acontecimientos. ¿Estábamos quizás muertos? ¿Esa era la forma de estar muertos? ¿Pero cómo era posible recordar todo lo anterior, como cuando estábamos «vivos» y, sin embargo, no vernos a nosotros mismos ni a los demás? (continuará…)

EL VACIO

El día siguiente todo estaba vacío. No había gente en la calle. No había gente en los coches, que permanecían en el mismo sitio donde se quedaron. ¿Dónde estaban todos? Yo mismo no sabía donde estaba, pero estaba en algún sitio y pensaba, pensaba, pensaba… (continuará)

PRIMER DÍA DEL VERANO

Era el primer día del verano. La mañana era fresca aún, casi fría. No era un día normal. Habíamos comenzado con problemas desde primera hora. Alguien comentó: yo siempre espero lo peor, tengo tendencia al dramatismo. A lo que otra espetó: Sí, como que hoy es el último día del mundo y cosas así, no? Parecía sólo una broma irónica y nos reímos.
Pero esta vez el drama estaba cerca y era real e inminente. Todo dejó de funcionar por completo, los ordenadores, la luz, los móviles con batería, las pilas incluso estaban también descargadas. De repente notamos un extraño calor. Algo nos afectó porque nosotros también quedamos como sin corriente, nuestros músculos no respondían a nada. Nos costó movernos durante un rato, que debió ser corto pero que a nosotros se nos hizo eterno. Por fin salimos a la calle. El silencio era total, nada se movía, los coches estaban parados, la gente paralizada o como zombi. Nos movíamos todos con perezosos movimientos, algo exhaustos y adormilados… (continuará)

XV. Cenit

Se me muere la parte horizontal de mi persona.
Se me vive quizás la cenital,
pero es dudoso.

¿Qué dimensión se me afirma y se me niega?

Me mato de ignorancia en el huracán
y me vivo de curiosidad en el polo.

Me Re-di-men-sio-no: No-sio-men-di-re Me