EXT. ESPACIO / COMIENZA LA AVENTURA

juego

Panorámica de un fondo de estrellas del espacio en el que se ven tres astros parecidos a la luna, el sol y la tierra girando interminablemente en el espacio celeste. En primer plano, PAPOM, un planeta casi transparente con forma de gran pompa de jabón que refleja las estrellas de la galaxia, siendo difícil distinguir pues parece una deformación del espacio. Una estrella destaca sobre las demás. Música galáctica, ruido de hervores, fuegos crepitantes y magma en ebullición. Una vieja nave espacial cruza lentamente el espacio.

Susanna Griso descubre 2 millones de tragedias al día

greguería

La periodista, conductora de Espejo Público, de 8.30 a 12.20h en Antena3 TV descubre 2 millones de tragedias al día en su programa matutino (el que mata con tino).

La periodista será propuesta al Nobel de la truculencia, el mal gusto y la tragedia griega.

«Es difícil conseguir un récord mundial  pero así es nuestro periodisgusto.» -Ha declarado.

MORFEO

relato

Hoy he visitado dos casas inhabitables y sus almas vacías.

LAS CASAS Y LAS ALMAS.
La primera es una casa con planta en forma de L que tiene una salida a calles diferentes en cada uno de sus extremos. La casa tiene innumerables habitaciones y pasillos que forman un laberinto difícil de recordar. Hay estancias secas y oscuras pero también las hay húmedas y luminosas, con patios interiores soleados o lluviosos. Sus dos fachadas son viejas y resquebrajadizas. Una de ellas da al campo y se sale por un rústico y viejo portón de madera. La otra fachada da a una calle de ciudad de provincias y su puerta es de madera o hierro, según los días, aunque es de una apariencia mediocre. Es incómodo vivir en ella porque está casi vacía de muebles, desconchada y polvorienta. Tan solo una pequeña parte se usa. El resto es visitada ocasionalmente por dos de los tres moradores: padre, madre e hija. Únicamente la niña recorre con frecuencia los lugares más alejados e inhóspitos y conoce todos sus rincones y laberintos. El padre solo se atreve a recorrerla con su hija por miedo a perderse, aunque se siente atraído por sus enormes posibilidades y le agradan especialmente esos abandonados jardines y patios con galerías acristaladas a los que llega la luz y las nubes. La madre no sale nunca de los dos o tres cuartos principales que dan a la ciudad.
La segunda casa es redonda y alta, con forma de cúpula y una indescriptible arquitectura de estancias interiores. La cúpula está recubierta por una única y continua estantería de libros imposibles de alcanzar ni leer. Nada tiene una función concreta en este alojamiento: se puede dormir, cocinar o bailar, de forma indiferente, en cualquiera de sus múltiple rincones. Aunque hay muros, vigas y escaleras… la separación entre espacios nunca es total ni resulta evidente. A veces se tiene la sensación de que los elementos arquitectónicos cambian a capricho y con desasosiego para algunos de sus habitantes y visitantes. Otros, en cambio, parecen acostumbrados a los cambiantes designios de la mansión. No se sabe si los vanos exteriores son puertas o ventanas. Por cualquiera de ellos se puede entrar y salir. Incontables personas, cada cual más extraña, entran y salen continuamente. Hay gente que vive allí siempre, en su recodo imposible y otros que entran tan solo a curiosear y marcharse. Se cuentan por centenas los cachivaches inútiles que la adornan y a los que los habitantes intentamos encontrar una utilidad para satisfacer una perentoria necesidad del momento: freír un huevo frito con un disco; oler las noticias en un tintero; escuchar música con unas gafas sin cristales; fabricarnos un reloj digital con una caja de cuchillas de afeitar o un smartphone con lo que parecen las pastillas de freno de un coche.

MI EPOPEYA RÚSTICA

greguería

Nací a las 12 de la noche de un 29 de marzo de 1964, en el oratorio de la Casa grande o Casa de los Manrique. Un oratorio o capilla de la casa solariega de Rodrigo Manrique, en la que su hijo, Jorge, vivió su feliz luna de miel, y que en mi época había sido mancillado, convirtiéndolo en el dormitorio principal de una parte de la casa, que ahora era una corrala de vecinos, de la que mi abuela materna era propietaria de una cuarta parte de la misma.
Nací pues en un pueblo de La Mancha que había recibido sucesivamente el nombre de Belmontejo de la Sierra, Belmonte y finalmente Villa de Los Manrique o Villamanrique. Un pueblo que, en pleno siglo XX, aún permanecía en la Edad Media. En una época más degradada y mísera aún que aquella debido a los estragos de la postguerra española. En la más oscura y profunda España, católica, apostólica y romana, en un lugar de La Mancha, entre la Sierra de Alcaraz y Sierra Morena, de la que me acuerdo con más nubes que claros. Una tierra en donde los maquis y los bandoleros seguían siendo un tema de conversación habitual. En donde las historias de la guerra civil aún estaban vivas y no habían cicatrizado. En donde la pobreza y la roña eran aceptadas como lo más natural del mundo. Un mundo donde no era difícil encontrarse con quinquis, latoneros, familias de cíngaros ambulantes y gitanos sedentarios. Una tierra de paso, el natural entre Andalucía y la Mancha, llena de caminos polvorientos, de repoblación y despoblación, en la que también había «jaros» procedentes de Europa que Franco había traído para «repoblar» y hasta viejos bandoleros de Sierra Morena. En fin, una honrada y leal villa de la España franquista, a la que no llegó la guerra pero sí sus rencillas, enfrentamientos y consecuencias. Un lugar de paso, en el que nunca nadie ha querido permanecer durante mucho tiempo, un territorio sin raíces y sin historia. Un paso fronterizo durante siglos entre moros y cristianos. Una tierra periférica dejada de la mano de cualquiera que por allí pasase, incluidos Don Quijote y Santa Teresa. Una comarca de soles, vientos y piedras oxidados y olvidados, sin más novedades que las pasajeras y aventureras nubes.
De mi familia paterna sé, según contaba mi padre, que procedía de Andalucía. El primer Alfaro que, según él, había llegado al pueblo era el llamado Abuelo Carbonero, un hombre, al parecer, listo y emprendedor que debió hacerse con una buena cantidad de tierras serranas, vírgenes y sin roturar, que mi familia paterna fue convirtiendo en olivares a lo largo de varias generaciones. Yo mismo me enorgullezco de haber participado junto con mi padre en esa epopeya familiar, en esa conversión de una sierra pedregosa, pobre y arisca en productivos y ordenados olivares, plantando, mano a mano con mi padre, 300 olivos, quizás los últimos 300 que se han plantado ya en la familia. Yo por lo menos no pienso plantar más. A los catorce años se acabó mi rural y bucólica epopeya. Yo también estaba allí de paso. De paso hacia ningún sitio.

Arriesgarnos

greguería

[…] Porque si no os arriesgáis para conseguir algo nuevo y diferente, difícilmente conseguiréis nunca nada nuevo o diferente. […] Tener esperanzas es arriesgarse a perderlas; amar es arriesgarse a no ser correspondido; invertir es arriesgarse a perder: comprometerse es arriesgarse a no lograrlo… En definitiva, vivir es arriesgarse a morir. Si no arriesgamos nada, es probable que evitemos sufrimientos y preocupaciones, pero no aprenderemos, no sentiremos, no cambiaremos, no amaremos, no creceremos, no prepararemos ni viviremos. ¡Sin arriesgarnos, nos encadenamos a nuestro propio miedo al fracaso! Es así como nos convertimos en esclavos de nuestra falsa seguridad y perdemos la verdadera libertad. […] La vida es un camino basado en la confianza. Sin ella, no podríamos seguir andando.

Álex Rovira Celma – Los 7 poderes

¿Qué sucedió No estás seguro todo fue muy…

greguería

¿Qué sucedió? No estás seguro, todo fue muy rápido. Intentas levantarte del suelo mas te es difícil, todo tu cuerpo te duele. Tu respiración es corta y jadeante; es natural, tus costillas están rotas. Miras alrededor tuyo y todo está envuelto llamas. Cerca de ti vez varios cuerpos inertes rodeados por el fuego, no puedes llegar a donde están ellos. Ya sabes que pasó, todo vuelve a tu cabeza y las horribles imágenes se repiten una y otra vez frente a ti.

Os acompaño un soneto de Juan Gutiérrez Padial…

greguería

Os acompaño un soneto de Juan Gutiérrez Padial. Os recomiendo al poeta, aunque es difícil de hallar. Se titula «Río anónimo», y va encabezado por una leyenda que dice «Lanjarón tiene un río, que de verme llorar anda salobre». Ahí va el soneto:
Río mío de nieve, río de prisa
arcana y musical en tu ribera,
agua de mi querencia que te espera
de par en par a tu altivez sumisa.
Llevo en mi piel el áncora y la brisa
de tu presencia verde y marinera;
tu noria circundó mi voz primera,
mi barco de papel y mi sonrisa.
Pero qué lejos ya. Cuánto pasado
por tu gastada orilla, qué distantes
el caballo, la arena… Y qué porfía
le clavas a mi ausencia desbocado
para seguir, tan río como antes,
escupiéndole a mar la muerte mía.

Wiki

relato

Quería evitar herirle en los ojos e instintivamente me dirigí a la TommeO.Tal como le había dicho a NoNakis, prosiguió mi amiga, TraD pensaba proseguir los trabajos que le habían mantenido hasta ese momento.Durante esos diez años no sólo se desarrolló la nueva construcción del templo…—¿Verdad que KaeM era muy chistoso?, comentó emocionada MaoTe.—De un tiempo a esta parte, por todo el QaicmU han aparecido toda clase de GummivuT. Es realmente desagradable.Por la negra ventana se veía a Sigou abrazada a un JupcsI.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de TumiT que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera VoissE y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Me quiere como ella, libre de las cargas que la ataban a todos los convencionalismo al uso. Es así como comenzamos las construcción del MecisopVu.Reina guerrera casi inmortal, de belleza perenne y con la capacidad de hacerse entender en cualquier idioma aunque no lo domine.Por encima de toda apariencia, era necesario descubrir el camino de regreso, la puesta de sol se acercaba y nadie pensaba en otra cosa que no fuera volver, antes del trágico desenlace. Era imprescindible abrir nuevas puertas lógicas con la esperanza de dar, aunque sólo fuera por casualidad, con la salida.Un templo con suelo de baldosas rojas y negras y UnTrono entre la ColumnaJakin, columna azul que representa a una hembra joven desnuda y bella, y la ColumnaBohaz, columna roja que representa a una mujer vieja y zarrapastrosa que mira envidiosamente a la joven. Entre ambas hay UnaPuerta. HEH, el gran sacerdote, gordo y seboso, aparece sentado en su trono comiendo todo tipo de viandas de UnaCesta. El cetro termina en una triple cruz de metales y piedras preciosos, cuyos extremos redondeados dan lugar a ElSeptenario. Aparecen también dos fieles arrodillados, uno DeRojo, que levanta su mano con ira exigente como pidiendo favores, y otro DeNegro, que deja caer perezosamente su mano como pidiendo perdón. Música religiosa de órgano.Un faro dando vueltas con UnaPuerta de entrada de la que parte UnCamino, que es de piedras rectangulares a lo largo de la parte más alta de un acantilado en ElMar. Hay UnRío navegable con un pequeño embarcadero en el que hay un ViejoBote abandonado en el suelo y un carro para uncir un asno. Sonido de sirenas, marea y oleaje.Un desierto de piedras y arena, cerca hay Un Precipicio y Un Obelisco derribado. Hay Un Cocodrilo y un Lince Blanco que muerde a Tau Mat Urge, el loco del desierto. Silencio, estatismo, leve zumbido de una mosca. Zumbido progresivamente más intenso de algunas moscas hasta convertirse en un fuerte zumbido de muchas moscas.Un santuario con suelo de baldosas blancas y negras. Hay un trono entre dos cariátides, La Jakin, roja y La Bohaz, azul, unidas por el velo que cierra la entrada o La Salida del templo. Rezos, cantos, sombras y luces. BETH, la gran sacerdotisa con Una Corona, se apoya sentada sobre La Esfinge de las interrogaciones cósmicas, tiene Un Libro entreabierto en la mano derecha y unas llaves en la izquierda, Una Dorada y Otra Plateada.—Alguien había hablado de ”beinzin”, pero ¿cómo se pronunciaba correctamente aquel nombre extraño en el idioma IrqEpUm?Las trampas estaban colocadas con extremada maldad, ocultas tras aquella maleza indómita y la dificultad se acrecentaba a medida que el cansancio hacía mella en nuestras energías.Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?Entablé un discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa. Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunte de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.Era una estupidez y, a pesar de todo, su empecinamiento la condujo a aquel extraño edificio de palabras. Era quizás el recogimiento, que propiciaba la tormenta o aquel ambiente cargado de electricidad, pero nada era reprobable en su conducta ahora que estaba allí.—Qué coño de limbo, joder!—Venid a mi InfiernO…No me abandonaría, como lo hago ahora. Podría jugar hasta el agotamiento. Decir y no decir es lo mismo. Entrar en la caverna prohibida con paso marcial y quedar tendida sobre el suelo, una vez acabado el negocio, sin dejarse alcanzar por el infundio tiñoso. Descubrir los infinitos mundos que aún no han sido inventados, manosearlos recién estrenados y guardarlos en el tarro del paraíso para fermento de los irrefrenables instintos. El viaje es la única forma de renacimiento posible. Contemplar el paisaje mientras pasa a tu lado raudo y resignado; y dejarse llevar por el cicerone del viento, mientras saboreas el tintorro de la tarde. Saludar al galgo que se cruza en tu camino y que vuelve preocupado por tu soledad elegida a que le acaricies el cuello de nuevo. Con su olfato pregunta a tus piernas porque andas vagando a aquellas horas por parajes solitarios y tristes, mientras la lluvia amenaza con espantar tu huida, reclamando con un perezoso permiso si puede acompañarte.Era generosa
como una garza japonesa. Con displicencia se contoneó con gesto canalla. Abrió el cerillero y encendió su cigarrillo rubio. La arboleda no quedaba lejos; hacía una tarde espléndida de mayo y azuzó a sus lebreles para que corriesen hacia el río.NoDete estaba alejado de la ciudad. Pero aquel alacrán se interpuso en su camino y aún le obligó a alejarse más del camino.—Alambra, cable, hilo, filamento… hay que encenagarse como un cerdo—Vaya idioma!—Eh! hay alguien ahí?—Esto es más raro que un perro verde—Vaya toalla!

Referencias

greguería

Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle.

Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa. Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles ahora. Pregunte de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.

SE IMPROVISÓ UNA MORGUE

relato

Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.

Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.

Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?

Entablé una discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.

Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.
El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.

El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.

Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.

Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.

Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.

Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa.

Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunté de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.

[Este post es para crear una novela colectiva de forma hipertextual. Los primeros párrafos son de aportación colectiva. Debes añadir tu texto continuando el hilo por donde lo dejan los demás…]

James Joyce (1882-1941)

greguería

Con Ulysses (1918) James Joyce es sin duda el creador no sólo de la stream of consciousness –que ya había iniciado en A Portrait of the Artist as a Young Man (1916)– sino también de la novela contemporánea en toda su extensión y su fuerza. Joyce revoluciona la narrativa introduciendo de forma innovadora el realismo psicológico y el tiempo subjetivo. Obra difícil donde las haya, no sólo por sus numerosas referencias a toda una cultura libresca sino también por su estructura de nueva e irónica Odisea y su emulación de los más variados estilos literarios, requiere más de una lectura y más de una perspectiva en cada una de ellas para poder ser asida en toda su complejidad.

A Portrait of the Artist as a Young Man (1916) un magistral (auto)retrato psicológico del joven poeta Stephen Dedalus –preámbulo del más maduro del Ulysses— hubiera bastado para elevar a J.J. al olimpo de los escritores contemporáneos. Monólogo interior de sentido profundamente irónico, no dejó a su autor suficientemente satisfecho en la búsqueda de su estilo propio y experimental que llevó hasta sus últimas consecuencias en la novela del autor más controvertida por la crítica, Finnegans Wake, comenzada en 1923 y publicada definitivamente en 1939.

Adán

greguería

La falsa idea de que Adán fue expulsado del paraíso ha provocado un desconocimiento de la verdad que me veo obligado a desmentir. Siempre se ha escrito que, una vez probado el fruto del árbol, Dios le castigó a salir para siempre del paraíso. No fue así en absoluto. Adán fue condenado a vagar por la tierra al perder su inocencia primordial. Siempre es así: cualquier nuevo conocimiento nos expulsa de algún paraíso. Sólo que Adán no murió por ello y vive aún acosado por su atrevimiento. Difícil es verlo por ahí, desde luego, pues sus cabellos han crecido a lo largo de los siglos y ya no puede arrastrarlos por el lodo, sin embargo, es posible encontrarlo junto a Lilith, aquella terrible madre que le ofreció la manzana y que también derrama su vientre por el fango como la serpiente que les obsequió con la sabiduría prohibida. ¡Lástima que no la hayamos heredado los descendientes de Caín!

A la vuelta te espero -sentenciaba Boomerang

Este hombre

relato

Los comienzos son siempre difíciles; la distancia siempre es demasiado larga y los hombres, siempre, siempre, demasiado humanos. Y qué cerradas andan las bocas de estos hoy, mañana. Sin nada que decirse. Este hombre ha llegado a su abismo, a nuestra Italia (ya lo sabes) y al silencio de los hombres -cien veces mil más terrible que el silencio de Dios- a un mismo tiempo. Y este hombre, que se ha quedado mudo de palabras y de hechos, empieza a hablar con labios trémulos en otros labios, quizás posibles. Y este hombre encuentra silenciosas las mil por mil palabras de sus hermanos hombres, y este hombre está callado aunque los hombres hablan, hablan, hablan, mudos. Y qué cerradas andan las bocas de éstos hoy, mañana, sin nada que decirse. Amargo, dulce, jeroglífico, este hombre, digo, de igual manera, ha llegado a su abismo.

ALFONSO TIPODURO

greguería

Sonaba una de esas canciones de los setenta pretendidamente eróticas en las que únicamente se oyen suspiros y un órgano eléctrico de fondo…
–Hola, guapo.
–Hola, busco a Mauricio.
–Yo no conozco a ningún Mauricio, chato -dice una.
–Además, te has confundido de sitio, aquí no hay chaperos, no ves que somos todas chatis de gordos melones -dice otra enseñando los suyos.
–Para machos -dice otra vez la primera.
–Si te gustan los tíos este no es tu sitio, maricón -dice una tercera.
–Es…, bueno, era boxeador -digo.
–¿Boxeador? Vaya con el mosca muerta, le gustan los boxeadores -dice una.
–Ah, ¿No será Mauro el essayeur? -dice otra.
–¿Essayeur? -digo.
–Es verdad, antes era boxeador -dicen a coro dos de ellas.
En ese instante sale de una de las puertas mi antiguo amigo Mauricio. El no necesitaba anunciarse más. Ahora era uno de aquellos hombres alquilados por el burdel para ser muy atrevidos con las prostitutas, de manera que los clientes tímidos siguieran su ejemplo. Lo que llamaban un «essayeur». Nos abrazamos.
–Eh, tíos, aquí no, por favor, esta es una casa decente -dice la de los melones.
–Va, calla ya, Lucy, es un viejo amigo, no un novio.

Después del “que tiempos aquellos” y todo eso le conté la historia. Había que hacerlo. No quedaba más remedio. De todas formas aún no tenía tomada la decisión. No había nombres, ni muertos, ni nada. Y, joder, había sido mi mejor amigo en tiempos difíciles para los dos.

Me dio las instrucciones. Sonaba un poco pedante pero contundente. No debía renunciar a mis sueños. Aunque nunca se cumpliesen, alimentaban mi vida. Todo lo contrario. Que un sueño se cumpliese lo convertía inmediatamente en una bazofia. Era mejor así. Los sueños cumplían su función. Era la acuciante realidad la que no me dejaba en paz.

–Un baño caliente. ¿Aquí? No, mejor lo dejo para otro momento, pero te tomo la palabra, ¿vale?

PFNHDM 3.UNA DECISIÓN DIFÍCIL

greguería

Se despertó sobresaltado. La música seguía sonando en el iPod. Y era de nuevo Aretha Franklin con su Think quién le devolvía a la realidad. ¿Dónde había dejado la tableta de chocolate? Le dolía la cabeza. Le había metido garrafón, el jodido camarero, ese jodido novato le había metido garrafón y él sin enterarse. Para que luego presumas de distinguir el Jack Daniels a cien metros sólo por el olor. Un poco de Milka y se me pasa esta jaqueca -pensó.
Miró a la almohada y le hizo un gesto de desprecio. Últimamente no me ayudas en nada, jodida perra, tendré que decidirlo yo solito. Dio un mordisco al chocolate y un trago a su auténtico Jack Daniels. ¿Le gustará el güisqui a Leonard Cohen? Seguro que sí. Esa voz no se fabrica sin un poco -que digo un poco- con una buena cantidad de Jack Daniels. Y tú, imbécil, qué, sigues ahí, dándole a la tecla. Pero, por favor, como tengo que decirte que no hables de mí. Sobre todo ahora que tengo que decidirme.
Aquello era más difícil que chuparme los pezones.
Un fiambre. Un millón. La cárcel. Todo o Nada. Una apuesta fuerte. Huir para siempre. Adiós a los problemas o problemas para siempre. Un trago más. No puedo hacerlo yo solo. No. Tendría que hacerlo solo. Es poco un millón. Tendría que hacerlo solo. No todos los días te hacen una oferta así. No voy a compartirla. Debería pedirle más. No va a querer. ¿Escrúpulos? No. Yo no tengo. Pero ¿Y si me trincan? En chirona te hacen eso por detrás. Otro trago. Relajarse. Es mejor relajarse. Te destrozan el culo y a ver a quién reclamas. A ver a quién reclamas. Ciento sesenta y seis millones de pesetas. El doble son… casi trescientos treinta y … No querrá. Es mucho. Sería suficiente para mí. No. No va a querer. Cualquiera de esos lo haría por menos. Pero no puede darle publicidad. No puede ir por ahí diciendo si matas a este te doy un millón. No va a poner un anuncio. No conoce a muchos matones. Basta con uno. Claro. Basta con uno. Un trago. Y si le hago chantaje… No. Me liquida él a mí. Un trago. Ah, me duele la jodida cabeza.
Con dos millones se puede contratar un buen abogado. Que te limpie la mierda. Y sales del trullo ¿Y qué te queda? Nada ni un puto duro. Otra vez a empezar. Ni un puto duro. Joder. Esos si que saben cobrar por su limpieza. Y ni siquiera se manchan. Ni guantes, ni nada. Bueno sí. Con su lengua. Lo hacen con su lengua. Qué jodíos los tíos. Bla, bla, bla. Lamen por aquí, lamen por allá. Y si pagas lo suficiente, limpio. Como el culito de un bebe recién cambiado. Y ni se manchan. Qué tíos. Tú matas a un tío. Y ellos, bla, bla, bla, que no, que no, que este tío es más bueno que el pan, que le confiaría a mi madre, que no mataría a una mosca… Y se quedan tan tranquilos. Ni remordimientos les quedan. Tampoco tienen escrúpulos. Todo por la pasta. Lo juro. Como todos. Todo por la pasta. Te limpian limpiamente. La conciencia y los bolsillos. Qué tíos. Y tú estás limpio pero ya no puedes ir de copas. No. Ni un duro para copas. Estás limpio. Aunque acabes masturbándote por el ano. Estás listo.

Lewis Carros

relato

Luis Carros, o Lewis Carros, es el seudónimo de un escritor que ha dedicado su vida entera al cuento y a volvernos locos con sumas y lógicas, ambas ilógicas. Sus escritos rezuman una sensibilidad infantil a flor de piel difícil de imitar que son la delicia de grandes y mayores. Ha sido un autor ilustrado no sólo por Tenniel, sino también por todos los modernos dibujantes de animación. En torno a su vida y su personalidad circulan infinidad de equívocos y controversias: su travestismo, su condición de reverendo protestante, sus clases de inglés para ganarse la vida, e incluso el problema de sus nombres y seudónimos. Todos ellos, como su mejor y único editor, me veo obligado a desmentir y aclarar en la medida de mis humildes posibilidades: sin duda es protestante, aunque no profesa religión alguna; asiste a clases de un colegio bilingüe inglés-español, sin tampoco profesar; se traviste -al menos en carnaval y san Isidro- y, en este aspecto de la definición sexual, no le gusta que le llamen Luis sino Gonzalo -aunque eso depende de los días; por último, lo que podemos afirmar sin equívoco, por partida de nacimiento y asistencia a parto, es que se llama Laura y tiene cinco años, por lo que ha tenido que pedir a su padre que escriba esta heterobiografía, mientras ella se inspira viendo dibujos animados. A sus cinco años es toda una poeta.

DUERMEN BAJO LAS AGUAS

greguería

«Allá en el fondo, todas las palabras que dijimos y de las cuales ya no guardamos recuerdo, duermen bajo las aguas. Duermen aquellas que no supimos decir y esperan su turno para salir a flote. Las cartas que hemos roto, las no recibidas y las veces que hemos dicho adiós. La pena que sentimos y que ahora, al recordarla, nos parece pequeña. La risa o el llanto que no llegó a brotar. La amistad que buscamos en el momento difícil y que resultó ser más débil que nosotros, más falta de ayuda. La persona a quien quisimos consolar y terminó sirviéndonos de consuelo. Todo duerme allí, en ese fondo…»
( Carmen de Rafel Marés, 1955 )

CARMEN DE RAFEL MARÉS

greguería

Allá en el fondo, todas las palabras que dijimos y de las cuales ya no guardamos recuerdo, DUERMEN BAJO LAS AGUAS. Duermen aquellas que no supimos decir y esperan su turno para salir a flote. Las cartas que hemos roto, las no recibidas y las veces que hemos dicho adiós. La pena que sentimos y que ahora, al recordarla, nos parece pequeña. La risa o el llanto que no llegó a brotar. La amistad que buscamos en el momento difícil y que resultó ser más débil que nosotros, más falta de ayuda. La persona a quien quisimos consolar y terminó sirviéndonos de consuelo. Todo duerme allí, en ese fondo…

Ad Maiorem Dies Gloriam

relato

Sonaba la atávica música de John Paul Young Love is in the air e inmediatamente un largo timbrazo se aseguraba de despertarnos. Los intentos de abstinencia de la carne provocaban como compensación unos dulces y eróticos sueños que siempre se interrumpían con un estridente altavoz en el que sonaba una canción y un prolongado timbrazo al que jamás conseguí acostumbrarme y que, una vez terminaba, me permitía volver a rememorar, entre las sábanas calientes, las imágenes inconscientes e inmaculadamente concebidas durante el sueño, sin sentir el remordimiento de los pecados carnales. Era como una licencia, una bula personal a los pequeños placeres prohibidos y onanistas de la erección matinal, un abandono complaciente a la cálida sensación de un vigor adolescente difícil de amaestrar. La excitante sensación de despertarme empalmado mezclada con el ritmo acelerado del corazón producido por el estrepitoso ruido del timbre era quizás el auténtico bromuro, del que tanto se hablaba entre los seminaristas. Uno, confuso y medio aturdido, no sabía a que sensación abandonarse o atenerse o mejor dicho a cual de ellas dejar condicionar su conducta: el placer, el miedo y la ansiedad se alternaban alborotadamente entre el pecho y la entrepierna.

La música estaba unida a ciertos momentos y rememora en mí muchas de las escenas que entonces viví. Cesareo Gabarain sonaba en el momento de la oración, que era el siguiente al de levantarse y asearse. Sabiamente elegida, la hora de ir a la capilla, en la que había que estar en menos de un cuarto de hora lavado, vestido y peinado, era el momento propicio para socavar nuestra psique adolescente, adormilada y sensual, llena aún de sensaciones agradables pero que, para bien de nuestra ascética educación, había que cortar por lo sano con sutiles reflexiones oratorias.

El prefecto Esculano con su perenne chaquetilla gris de lana sobre los hombros, su aspecto de caballo percherón y sus oscuras y gruesas gafas fue nuestro primer guía espiritual en nuestras primerizas austeridades y ascésis. La más pura y ortodoxa liturgia de todos los prefectos del seminario era la escenificada por él. Ni siquiera las celebradas por el obispo se ajustaban con tal rigor y pausado ritmo. Las del obispo Gabriel tenían más pompa y boato, como correspondía a su rango, pero carecían de la necesaria austeridad en los gestos, la milimétrica sucesión de ritos, las pausas, los silencios, las flexiones, genuflexiones, bendiciones, fórmulas, invocaciones, preces, alabanzas, meaculpas, imprecaciones y amenes entonados con la humilde exactitud repetida en todas y cada una de las celebraciones. El prefecto Esculano era la viva transustanciación del rito eucarístico, la liturgia hecha carne y habitada entre nosotros. Su forma de levantar las manos a los alto, la colocación exacta de los dedos, la apertura de los mismos en el ángulo preciso, con el meñique levemente arqueado como en las estampas del Sagrado Corazón de Jesús bendiciendo al mundo urbi et orbe.

Con tal máquina litúrgica despertaban y transportaban nuestros cuerpos infantiles o adolescentes a una reflexión oratoria que surgía de la reciente calidez del prejuicio. Una liturgia utilizada como criba de los elegidos para la otra Gloria.

CARLOS GAYOL

greguería, relato

Saludó con la mano a su viejo vecino que en ese momento parecía haberse quedado petrificado sobre la mecedora. Para ir a la iglesia tenía que cruzar el bosque. Su propósito era firme. Sabía que esto sería especialmente difícil pero no podía dejarse vencer al primer intento. Recorrió el trecho que le separaba del mismo sin dejar de apartar la vista de su vecino, que seguía inmóvil en su tumbona. Cierto era que nunca le había saludado, pero hoy, que había tomado la irrevocable decisión de cambiar, había que ser amable también con él. Volvió a saludarle al pasar frente a la cancela que daba entrada a su granja. El viejo se levantó tembloroso y convulso e hizo un áspero gesto como de despedirse.

Me han encargado unos trabajitos y he tenido…

greguería

Me han encargado unos trabajitos y he tenido que volver de nuevo. Al principio me resistí, pero ya no tengo más excusas, así que me dispongo a bajar… y bajo. Es difícil acostumbrarse… Ya había olvidado lo desagradable que es esto. Ahora, lo que menos soporto de la Tierra es que me persiga la sombra. No deja de ser inquietante, sobre todo para una potestad angélica degradada a simple angelote meón de esta fuente.

La fuente

greguería

Me han encargado unos trabajitos y he tenido que volver de nuevo. Al principio me resistí, pero ya no tengo más excusas, así que me dispongo a bajar… y bajo. Es difícil acostumbrarse… Ya había olvidado lo desagradable que es esto. Ahora, lo que menos soporto de la Tierra es que me persiga la sombra. No deja de ser inquietante, sobre todo para una potestad angélica degradada a simple angelote meón de esta fuente.

EL BOTONES

greguería

El cartel rezaba: Mr. WikiSysop. Administrador general. Y nadie se atrevía a cruzar la puerta.
…

2004

27 de mayo

12:43

Alto secreto: Por favor, señor Jucao, hágame llegar sus comentarios con este membrete cuando las circunstancias así lo requieran para nuestros propósitos. –WikiSysop.

12:58

Estimado señor Juaco, me gustaría comentarle que se ha producido un apagón en la sección 59. Hemos tenido que repartir velas entre los clientes. Afortunadamente ya se ha solucionado el problema, sin embargo, le rogaría pusiera más atención en la vigilancia del sistema, ya que esto no hubiera ocurrido si usted mismo lo hubiera previsto en su libro de protocolo. Espero que el vuelo le resulte agradable a usted también. Mientras tanto, espero que la nave aguante, tal y como usted prometió.–WikiSysop.

Alto secreto: No es fácil mantener la ilusión de los clientes de que se encuentran en el balneario, sobre todo porque, como usted sabe, esta nave tiene sus días contados. No, no se alarme: como le prometí la nave aguantará aunque en ello me vaya la vida. Siento mucho el error cometido, pero en estas condiciones cada vez resulta más difícil mantener el engaño.–Jucao, Intendente mayor.

13:06

Yo no se por qué alguien se atreve a emularme y suplantarme descaradamente, pero empiezo a pensar que existen motivos ocultos, nada honorables… Continuaré mi investigación hasta descrubir al suplantador. Tendréis noticias mías en la Portada de la revista Mw, con su truculencia habitual, o en la sección de Actualidad, si todo sale bien. Esto no puede quedar así. La impunidad no es algo que yo tolere.–WikiSysop.

13:44

Alto secreto: Estimado señor, agradezco su sinceridad y en lo que de mí dependa haré todo lo que esté en mi mano para mantenerle motivado.–WikiSysop.

13:55

Estimado señor, hágame saber todo lo que ocurra y que pueda comprometer nuestra misión. Yo por mi parte así lo haré con usted.–WikiSysop.

Entendido. Gracias. –Jucao.

14:18

Estimado señor, haga trasladar inmediatamente a todos los clientes a sus respectivas estancias. Los últimos acontecimientos así lo exigen. Por mi parte le hago llegar el somnifero necesario para la tarea. Volveremos a poner en marcha el balneario cuando el caso Ani Cooper se haya olvidado. Mientras tanto aprovecharemos para poner un poco de orden aquí.–WikiSysop.

Señor, lo que me pide está fuera de mi capacidad en este momento, yo no puedo hacerlo sólo con la celeridad que exige el caso. Ruego su colaboración o esto será un desastre.–Jucao, Intendente mayor.

14:24

Está bien, dígame donde quedamos y le echaré una mano.–WikiSysop.

Cita: Señor, le espero en la trampilla del transbordador, así ganaremos tiempo. No se demore.–Jucao.

Alto secreto: Se me olvidó comentarle que he descubierto que los víveres escasean cada vez más. Esto no deben saberlo los clientes. Es por ello que le envío este mensaje con el Alto Secreto que acordamos.–Jucao, Intendente mayor.

…

– ¡Le he dicho una y mil veces que no pase sin llamar! – gritó exasperado Mr. Wiki Sysop, el administrador general.
– Lo siento – dijo tímidamente Jucao, y desapareció inmediatamente tras los cristales. La secretaria mirando por encima de las gafas también le dió la razón.
– El administrador tiene muy mal humor hoy, no te acerques a él.
– Estoy de acuerdo.
– Eso es cierto el otro día casi me ladra -dijo también el botones.

Mr. WikiSysop

greguería

El cartel rezaba: Mr. WikiSysop. Administrador general. Y nadie se atrevía a cruzar la puerta.

2004

27 de mayo

12:43

Alto secreto: Por favor, señor Jucao, hágame llegar sus comentarios con este membrete cuando las circunstancias así lo requieran para nuestros propósitos. –WikiSysop.

12:58

Estimado señor Juaco, me gustaría comentarle que se ha producido un apagón en la sección 59. Hemos tenido que repartir velas entre los clientes. Afortunadamente ya se ha solucionado el problema, sin embargo, le rogaría pusiera más atención en la vigilancia del sistema, ya que esto no hubiera ocurrido si usted mismo lo hubiera previsto en su libro de protocolo. Espero que el vuelo le resulte agradable a usted también. Mientras tanto, espero que la nave aguante, tal y como usted prometió.–WikiSysop.

Alto secreto: No es fácil mantener la ilusión de los clientes de que se encuentran en el balneario, sobre todo porque, como usted sabe, esta nave tiene sus días contados. No, no se alarme: como le prometí la nave aguantará aunque en ello me vaya la vida. Siento mucho el error cometido, pero en estas condiciones cada vez resulta más difícil mantener el engaño.–Jucao, Intendente mayor.

13:06

Yo no se por qué alguien se atreve a emularme y suplantarme descaradamente, pero empiezo a pensar que existen motivos ocultos, nada honorables… Continuaré mi investigación hasta descrubir al suplantador. Tendréis noticias mías en la Portada de la revista Mw, con su truculencia habitual, o en la sección de Actualidad, si todo sale bien. Esto no puede quedar así. La impunidad no es algo que yo tolere.–WikiSysop.

13:44

Alto secreto: Estimado señor, agradezco su sinceridad y en lo que de mí dependa haré todo lo que esté en mi mano para mantenerle motivado.–WikiSysop.

13:55

Estimado señor, hágame saber todo lo que ocurra y que pueda comprometer nuestra misión. Yo por mi parte así lo haré con usted.–WikiSysop.

Entendido. Gracias. –Jucao.

14:18

Estimado señor, haga trasladar inmediatamente a todos los clientes a sus respectivas estancias. Los últimos acontecimientos así lo exigen. Por mi parte le hago llegar el somnifero necesario para la tarea. Volveremos a poner en marcha el balneario cuando el caso Ani Cooper se haya olvidado. Mientras tanto aprovecharemos para poner un poco de orden aquí.–WikiSysop.

Señor, lo que me pide está fuera de mi capacidad en este momento, yo no puedo hacerlo sólo con la celeridad que exige el caso. Ruego su colaboración o esto será un desastre.–Jucao, Intendente mayor.

14:24

Está bien, dígame donde quedamos y le echaré una mano.–WikiSysop.

Cita: Señor, le espero en la trampilla del transbordador, así ganaremos tiempo. No se demore.–Jucao.

Alto secreto: Se me olvidó comentarle que he descubierto que los víveres escasean cada vez más. Esto no deben saberlo los clientes. Es por ello que le envío este mensaje con el Alto Secreto que acordamos.–Jucao, Intendente mayor.

– ¡Le he dicho una y mil veces que no pase sin llamar! – gritó exasperado Mr. Wiki Sysop, el administrador general.
– Lo siento – dijo tímidamente Jucao, y desapareció inmediatamente tras los cristales. La secretaria mirando por encima de las gafas también le dió la razón.
РEl administrador tiene muy mal humor hoy, no te acerques a ̩l.
– Estoy de acuerdo.
– Eso es cierto el otro día casi me ladra -dijo también el botones.