Caballero cuatro

juego

FELIPE GAUVAIN
Aries: Reduce ese afán perfeccionista que tanto te desgasta y busca más bien la belleza que se esconde tras la imperfección.
Pierde la cabeza.
TAU consigue un diamante o cristal blanco.
ISACAR
¡Tú estás rayado!

Luciferina

juego

TAU entra en un recinto lleno de médicos, políticos y clase dirigente. LUCIFER, un Detritor soberbio, negro, desnudo y musculoso con corona de diamantes y alas de murciélago está fustigándoles a todos.
Lucifer deja a TAU en los huesos y le echa de nuevo a la antesala.
LUCIFER
¿Tú que haces aquí? ¡Largo de mi vista, pía rata!
TAU se queda solo y es lanzado por los Detritor a una puerta con el relieve de una profunda sima y que pone “Hodínica”.
Va cayendo en el vacío hasta una mazmorra calcinante donde lo dejan encerrado.
TAU
¡Aaaaah!

Julio

poesía

Voy llenando mi vida de páginas de espuma abatidas por el acantilado de los sueños y ahora son arena de la playa del amor hasta el final.
Los seres se dividen en racionales e irracionales… Los amantes nunca están entre los primeros.
a las orillas de tus labios por el Sahara azul de la sustancia
Me levanta tu voz en la penumbra, me eleva tu aliento en las tinieblas; con la tímida luz, me transporta al azul tu cálida mirada.
No son los amores que ganas, son los amores que pierdes los que se recuerdan siempre.
Sin desmayos, erguidos, redondos, duros, tersos, temblaron los montones de nieve de mis pechos.
Soy el cardo olvidado en la cuneta del destino vestido de amapola ajada que yo misma rasgué.
Soy la tristeza vestida de mujer.
Y aún creo en el amor.
Cada vez que imagino la belleza el mundo se vuelve feo. Cada vez que pienso en ti, te alejas más y más.
Tu deseo es el tatuaje de mi piel.
Le dije que iba a besarle; bajó, excitado, los ojos y me ofreció sus mejillas, como quien mira un diamante.
Bañarse en el mar y toda mi vida parece tenerte navegado.

NEFASTISSIMUS

greguería

Afilaré mi pluma todo lo que mis escasas fuerzas me permitan para clavarla en el corazón de los malvados.

Pues si no hay Dios, ¿porqué yo habría de perdonarlos? Mi condena es eterna.

Qué el becerro de oro al que adoráis triture vuestros huesos,
Qué todo el dolor que causéis se multiplique y alargue,
Qué las llamas con las que apagáis vidas inocentes os consuman eternamente,
Qué el futuro recuerde para siempre vuestras iniquidades,
Qué la memoria sea más dura que el diamante.

Suplicad, malvados, el perdón
Ante las cenizas de esos niños,
Incáos de rodillas ante ellas,
Si sus cenizas se levantan
y vuelven a reír y cantar,
Si reparáis sus vidas,
También seréis vosotros perdonados.

BROCHES DE LA ESTACIÓN BRILLANTE

greguería

Campo mojado en primavera,
en hierba de oro -ya espigada-
es la flor de rocío,
el moho de la tierra.

Las verdes esferas
lucen los húmedos diamantes
que la lluvia ha plantado
con sus gotas.

Sus hojas de pelusa
son besos de hada
de olor decapitado en mayos,
caprichos de la hiedra.

Fósil de nieve
inseminan las ramas;
brillo de inflorescencia.

El aire azul es libre;
mojado el viento
y blur travieso,
el verde extracto de los rayos.