La televisión es el espejo donde se refleja…

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La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural. Federico Fellini

Cómo NO disfrazarse de Halloween

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Según The Washington Post, Las reglas son bastante simples. Sólo hay tres: no te vistas como la versión muerta de un muerto real; Evita los estereotipos culturales y ofensivos, y por favor, no pintes tu cara blanca con pintura negra o marrón.

  • No te vistas de muerto viviente, tipo PP de Mariano Rajoy o Cospedal
  • No te disfraces de nazi, tipo príncipe Harry
  • No te disfraces de terrorista islámico, tipo Chris Brown
  • No te disfraces de KKzado, tipo Married White
  • No te pintes de negro, tipo Gallardón en Reyes

Si se os ocurre alguna más (seguro que sí) compartirla en nuestro twitter. ;-)

Japón

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Siempre quise ir a Japón. Me fascina su cultura, pero sobre todo comer sushi con palillos vestida con mi kimono de seda.
Cada vez que me lo pongo, con absoluto cuidado y parsimonia, inicio el ritual de convertirme en mi propia geisha. El objetivo es procurar agradarme lo máximo posible.
¿Quiere usted que le toque el shamisen? Y yo me respondo: sí por favor.
¿Quiere que le cante aquella canción que habla de cómo las libélulas danzan alrededor de los nenúfares? Como no, me digo a mi misma.
Después inicio la ceremonia del té en la que nunca falta el de camelia. Si estoy de buen humor me tomo un vasito de sake.
Me encanta ser mi propia geisha porque ¿quién me va a cuidar mejor que yo?

El triunfo de los mediocres

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Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es de todo punto necesario, hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros. 

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.  
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. 
 Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros. 

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. 

  • Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.
  • Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. 
  • Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
  • Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo seis veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. 
  • Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
  • Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. 
  • Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. 
  • Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida. 
  • Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza. 
  • Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad. 
  • Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo. 

  
ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)

EN LA PLAZA FRENTE A LA CATEDRAL

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GUADALAJARA, JALISCO (MEXICO)

Estábamos mi esposa y yo vacacionando en esta hermosa ciudad, sentados en una de las bancas del parque simplemente dejando pasar tranquilamente el tiempo mientras disfrutábamos de un clima espectacular y ante nosotros esporádicamente pasaba algún comerciante ofreciendo diversos productos o servicios tradicionales del área tales como: Cotorinas, algodones de azúcar, helados, un organillero, un bolero, un vendedor de títeres de madera, un vendedor de sombreros y otros más

Obviamente también éramos parte del paisaje todos los allí presentes como paseantes, había puedo dar fe: gentes de muy diversas latitudes, razas, culturas, niveles económicos y profesiones a los que nos unía la dicha de no tener prisa en ese momento por nada.

Observé a una muchacha deambulando para arriba y para abajo como sin ningún propósito al igual que nosotros, ya se sentaba en una banca, ya en el suelo cerca de la fuente, o se quedaba un momento quieta observando algo que le llamara la atención. Para cualquier persona supongo le habría parecido que ella estaba extraviada de sí misma

Vi también a un muchacho pidiendo limosna, es probable que nunca haya recibido atención médica especializada que le minimizara los problemas locomotores en sus extremidades lo cual provocó sin lugar a dudas la deformación ya muy notoria de las mismas, también denotaba ese tipo de miseria que te obliga a vestir las prendas hechas ya unas garras, tan delgado que ni siquiera la anemia cabía en su cuerpo.

Debo decir que no hicimos línea los presentes para preguntarle en que podíamos ayudarle, no nos disputamos el orgullo de ser los primeros en tenderle la mano, creo que ninguno dejamos de comer lo que sea que haya sido que hubiésemos comprado para tal propósito, ninguno nos dirigimos a las oficinas del Municipio para avisar que habían omitido accidentalmente ayudar a uno de sus conciudadanos en desgracia pero que afortunadamente estaba allí ahora al alcance de la mano

En eso que uno voltea la mirada no sabe por qué hacia un lugar en lo particular me encontré con que la muchacha que mencioné previamente iba caminando hacia el muchacho, conforme se acercaba se metió la mano izquierda por su escote, hurgó dentro de su ropa intima y le dio un billete sin siquiera poner atención en la denominación

¿Tienen idea ustedes de lo miserable que me sentí y hoy sé que soy?

MESTIZO

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Mucha gente del mundo, al igual que mis hijos, admira la cultura de la otra mitad de nuestros antepasados, los de América, en particular a los Aztecas, Mayas, Incas, Olmecas, Toltecas y Mexicas, pero sin lugar a dudas todos los que no mencioné tienen la misma importancia y reconocimiento por sí solos. Sin embargo cuando los documentales o artículos en revistas se refieren a estas Culturas hacen resaltar un supuesto salvajismo y brutalidad amén de Idolatría de las mismas.
Hoy Nuestros Países pertenecen a los bloques de: Economías en Desarrollo, Países Emergentes, Países del Tercer Mundo, y como no había de ser así, no solamente fueron avasallados nuestros antepasados, también nuestros Dioses; y es también cierto que somos hijos de una violación y abortamos a un mundo como Nueva Raza con todas las carencias, nuestras naciones no solamente fueron saqueadas sino que la riqueza y la educación pasaron a ser privilegio de unos cuantos, fuimos sus sirvientes por más de 300 años y eso causa traumas, cicatrices, tumores cancerígenos y sangrías en la autoestima de los individuos, los predispone a muchos al fracaso y a otros a la rebeldía . Sin embargo la única solución es que los que podemos intentemos cambiar esta realidad para bien.
Y esta reflexión viene cuando veo en mis hijos que todos ellos se rebelan ante las etiquetas que nos ponen dentro de nuestro País nuestros compatriotas de la clase privilegiada en el “Blog del diario vivir” a los Latino Americanos menos afortunados y desde luego no pocos de otras razas, en no pocas otras tierras cuando a la gente corriente nos llama: Nacos, indios, apestosos, chusma, indiada, pobretones, chuntaros, mojados, ilegales, plebe, etcétera, etcétera y etcétera; mientras que a otros les dan la mano.
Estoy completamente de acuerdo con ustedes hijos, la barbarie no es nuestra característica, tal vez nuestros antepasados los espantaron con sus rituales pero es que no eran menos salvajes que cualesquiera de las Potencias Colonizadoras o Conquistadoras del resto del mundo y de todos los tiempos; algunos de ellos en forma esporádica o repetitiva.
Podría yo pensar en La Gran Bretaña, Roma, Grecia, Macedonia, Mongolia, Francia, Persia, El Vaticano que dejó operar a “La Santa Inquisición” o acusaba de Herejes a los Científicos, Alemania, Japón, España, Estados Unidos, etc.,etc.,etc.
Allí queda.

Feminismo para armar III a propósito de Hillary…

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Feminismo para armar III (a propósito de Hillary Diane Rodham Clinton presidiendo el World Bank)
impronta cultural siglo XXI que como en el Sueño de la Razón que provoca Monstruos (de los Caprichos de Francisco de Goya) invoca y desata la Guerra Permanente entre ambos géneros dentro de los barrotes translúcidos gelatinados del capitalismo mundializado.
Y para satisfacción de los que dividen y vencen dando dictados al obediente correveicumple Mariano Rajoy PP súbdito, vasallo, felón, villano, lacayo y buenbellaco de S.A.R. Sofía de Grecia (quien de su Patria nada añora nada recuerda); esa borbónica hija de Federica Hannover. Las madre e hija que aunque vistiendo seda siempre tan monas quedan.

CONDENADO

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Me gusta morderle el cuello como una rata. Sea dicho entre paréntesis, también en la entrepierna. Cierra la guantera, le digo. Es una moraleja tu mirada, contesta. Son veinte pavos, digo. Esparce los billetes como un árbol sus hojas en otoño. Gracias, digo, bonita demostración de poder. Y le descargo la culata sobre su cabeza. ¿Puedo fumar?, pregunto. Esta vez no dice ni una frase. Oh mundo, pienso. Qué precio tiene la cultura. Y rememoro de nuevo la infancia. Un polvo entre los senos, memento mori, pies ligeros de mosca. Dejo el cuerpo sobre la vaca y lanzo el coche al vacío. Adieu, sans adieu.

James Joyce (1882-1941)

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Con Ulysses (1918) James Joyce es sin duda el creador no sólo de la stream of consciousness –que ya había iniciado en A Portrait of the Artist as a Young Man (1916)– sino también de la novela contemporánea en toda su extensión y su fuerza. Joyce revoluciona la narrativa introduciendo de forma innovadora el realismo psicológico y el tiempo subjetivo. Obra difícil donde las haya, no sólo por sus numerosas referencias a toda una cultura libresca sino también por su estructura de nueva e irónica Odisea y su emulación de los más variados estilos literarios, requiere más de una lectura y más de una perspectiva en cada una de ellas para poder ser asida en toda su complejidad.

A Portrait of the Artist as a Young Man (1916) un magistral (auto)retrato psicológico del joven poeta Stephen Dedalus –preámbulo del más maduro del Ulysses— hubiera bastado para elevar a J.J. al olimpo de los escritores contemporáneos. Monólogo interior de sentido profundamente irónico, no dejó a su autor suficientemente satisfecho en la búsqueda de su estilo propio y experimental que llevó hasta sus últimas consecuencias en la novela del autor más controvertida por la crítica, Finnegans Wake, comenzada en 1923 y publicada definitivamente en 1939.

LITERATURA EN LA RED

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aNobii – Lo que has leído y lo que te falta por leer
BookMooch – Cambia libros usados por internet
BooksWellRead – Opiniones sobre los más diversos libros.
Dejaboo – Una red social creada para compartir cultura
Glypho – Ideas que se convierten en historias que acaban en novelas
Librolocus – Buscando libros en internet
Lulu РS̩ tu propia editorial
ninjaWords РDiccionario ingl̩s en ajax
Open Citatum – Edición y consulta de citas online
QuickMuse – El poeta más rápido de la red.
Reader2 – Cuál será el próximo libro que caerá en tus manos
shelfari – muestra tu biblioteca al mundo
Siguelahistoria – Para los escritores aficionados
Topicalizer – Analiza si los textos que escribes son fáciles de leer
Vootext – La literatura en la web 2.0
wewrote – Otra opción para escribir novelas en grupo

Océano solitario

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Definitivamente no quiero transitar por los caminos que todos recorren. Ni siquiera que vengan a visitarme. No. No es el Paren el mundo que yo me apeo. Es simplemente un intento de nadar libre en el océano y de no matarme por el espacio vital en la pecera. La blogocosa parecía una contracultura, pero no es más que otra cultura que acaba siendo absorbida por la Divina Cultura, la que todos dan por verdadera y única o, como dirían los sociólogos marxistas, la cultura dominante. Sólo importa que te lean, sólo importa la popularidad, el éxito. Si entras en el juego del poder, estás perdido. Por eso, no me importa que no me lean. No quiero ser un líder de opinión. Quiero tener mi propia opinión. Estoy fuera. Quiero estar fuera de esa carrera a ninguna parte. Aunque la soledad abruma y nunca está de más un compañero de viaje en lo profundo del océano.

LA OTRA GLORIA

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Yo era aquel niño que trillaba al amanecer de aquel día amarillo de agosto que ascendía en forma de pajas secas desde la parva a las orejas. Era el último verano antes de irme al seminario. Mi padre y mis tíos seguían aún trillando en la era de mi abuelo con métodos medievales: una parva; una trilla tirada por un burro; un burro conducido por un niño; un niño que salía del más rústico de los veranos para ir a un seminario postconciliar que acabaría dejando por un instinto más atávico y poderoso: se llamaba Gloria y su cuerpo tenía un aspecto bastante más carnal e increíble que la del cielo.

Ella me sacó por primera vez de mi infantil estupor, transportándome a una ciudad provinciana que aspiraba a la vanguardia de los cafetines y en el fondo más cateta que yo. Al menos así lo veía yo en aquel momento. Recuerdo con vívida timidez el día en que vino convertida de una adolescente en una sensual mujer, sólo para impresionarme. Fue en una clase de arte, la primera de la mañana. Las ironías de los chicos y las cómplices sonrisas de las otras chicas, expresando todos ellos como una pareja colectiva lo que ni Gloria ni yo pudimos expresar. Fue otro día de calor como aquel en que trillaba en una interminable y medieval parva y en la entrepierna notaba hervir algo nuevo y placentero, como un nacimiento al desierto. El sol irradiaba desde ese nuevo centro, ahora ya no como un problema de enuresis infantil sino como un calor que hacía palpitar el torso erizado con una intensidad de vértigo. Desnudo en un desierto por primera vez, abrasándome en la promesa de un cuerpo voluptuoso de mujer recién salida de la adolescencia.

Llegó vestida con una enorme capa y un peinado alisado y voluminoso, pintada de carmín y colorete; sombra de ojos y uñas salvajemente rojas. Al despojarse de la capa puso al descubierto su escultural cuerpo ya maduro y unas piernas para desmayarse. Mi imaginación completó el resto y empecé a verla vestirse: primero las bragas negras y caladas que ceñían su monte de venus y su rajita humedeciéndose de placer; luego un sujetador ajustadísimo que elevaba sus apuntados pezones; unas medias envainando sus piernas obscenamente. Seguramente unas ligas a las que me hubiera gustado reemplazar con mis manos…

Se sentó a mi lado y mi cuerpo temblaba erizándome el vello a oleadas frías y calientes. Todos sonreían sin atreverse a hacer ningún comentario hasta que el profesor de arte, que preparaba las filminas de la sesión, rompió el silencio y comentó: te has puesto varios años encima. Está guapísima, comentaron inmediatamente sus amigas que en todo momento protegían a Gloria con su complicidad. Miraban mis reacciones, delegadas quizás por ella para que luego le contasen mi azorada reacción. Entretanto ella intentaba hablar conmigo de algo. ¿Está libre este asiento?. Sí, sí, claro. Aunque yo sabía que Pepe querría sentarse donde siempre. Cómo vienes hoy, comenté en voz baja. No, normal… muchas veces me visto así…, dijo. Me hubiera gustado decirle que estaba guapísima, que me apetecía besarla y abrazarla, pero me lo impedía mi terrible timidez y me conformé con imaginarlo. Un leve e imperceptible suspiro se escapó de ambos. Otra vez será, pensé que decía, pero de nuevo debió ser mi imaginación.

¿Esa es Gloria?, comentó la enorme foca que acababa de llegar, como siempre tarde. Joder, chica, cómo te has puesto, ¿Vas de fiesta a estas horas? Se sentó al final haciendo comentarios en voz baja. Luego con un tono claramente audible dijo: ¡Ah, claro, el Carlos… ¡jolines! Me volví hacia ella y con una mirada asesina le hice callar. La hipopótama bajó la cabeza.

He olvidado por completo cual era el tema de la clase de arte, si es que alguna vez lo supe, que por fin dio comienzo. Yo continué, erizado el vello, transportado a los más cálidos y hermosos días de mi niñez. Días radiantes y azules, transparentes como el agua de los sueños en que sientes que tu cuerpo flota sumergido, se eleva, vuela caprichosamente, con la levedad de lo imperceptible y recordando -o quizás imaginando- su carnal y glorioso culo de piel melocotón retozando en mis manos sobre las sábanas. En la otra Gloria.