INT. PALACIO

juego

DE LA EMPERATRIZ.
Una estancia de un palacio secreto, torre renacentista o castillo imperial de recreo cerca del mar y atravesado por dos vías transversales. Un Juglar cantando con música medieval de cuerda que se ríe despiadada, irónica y frívola de forma alternativa como un loco se queda petrificado de frente con rigidez hierática cuando aparece la emperatriz por La Puerta, una extraña sonrisa brilla en su rostro. Sus atributos, robados a la emperatriz, son El Cetro, La Flor de lis y Un Escudo con águila de plata sobre un fondo púrpura y forma de membrana.
El joven TAU es llevado a presencia de la emperatriz GHÍMEL.
GHÍMEL, la emperatriz,
Pon tus intenciones por testigo ante ti mismo; mas ante los demás pon por testigo a tus obras.
Esta le recompensa.
GHÍMEL
Aquí tienes, por no haber sucumbido a las tentaciones y pruebas que yo misma te puse, era una de las mujeres disfrazada.
Ambos se enamoran definitivamente.

EXT. BOSQUE – DÍA

juego

Un bosque, árboles. Hay una cuerda amarilla anudada a un travesaño entre dos árboles deshojados de tonalidad verde azulada. Unas monedas debajo en el suelo y el colgado. Ruidos del bosque. Graznidos de pájaros, chillidos de jabalí, etc. Los 12 caballeros de la tabla redonda pasan sin entretenerse.
TAU y la emperatriz intentan volver al palacio.
TAU y la emperatriz son atacados por un bandido en el bosque, LAMED CUL, comerciante colgado y avaro.
Los bandidos dejan colgado a TAU por los pies en un árbol.
La emperatriz es raptada.
LAMED
La llevaremos a vender como esclava a los Detritor.
Primero es colgado TAU y luego LAMED.
BODOS y TAU encuentran colgado a TAU.
TAU
¡Anda, un colgado!
BODOS
¿Un colgado?
TAU
Sí, mira.
BODOS
¿Ya estás otra vez fumando hierba?
TAU
Oye, hojalata parlante, un respeto.
BODOS
Es un colgado de verdad, en el árbol.
TAU
¡Vaya! Eso si que es estar colgado.
Liberan a TAU.
Cuerda amarilla atada a un travesaño.
TAU coge la cuerda.
Una cuerda muy apropiada.
BODOS
He aquí el ejemplo, la enseñanza, la lección pública.
El misticismo, el sacrificio, la abnegación.
La continencia, el sueño utópico.
TAU
¡Calla, bocazas!
, al que descuelgan.
LAMED
¡Ladrón, ladrón, esas monedas son mías!
TAU
¡Qué colgado más desagradecido!
, al que cuelgan.
LAMED
¡Socorro, asesinos!
, al que descuelgan.
LAMED
Gracias, os recompensaré.
, al que cuelgan.
LAMED
¡No, no, criminales!
Monedas de oro y plata en el suelo.
TAU coge las monedas.
Bonitas monedas.
BODOS
Quien no tiene cabeza todo son pies.
TAU
Sí, y a nadie le amarga un dulce.
, al que roban y dejan colgado.
LAMED
¡Ladrones, rateros, bajadme de aquí!
TAU
Es insoportable.
Hay que colgarlo.
LAMED
Alto, alto.
Hagamos un trato, te doy el dinero, si no me cuelgas.
TAU
¿Qué? ¿Se te baja a la cabeza? ¿Eh?
, al que dejan colgado y le roban las monedas.
LAMED
¡Canallas, soltadme!
, al que descuelgan.
LAMED
Gracias, gracias.
Os será compensado.
, al que cuelgan pero no le quitan las monedas, llorando.
LAMED
¡No, no, os daré mi dinero, pero no me colguéis, por favor!
TAU
Un vuelco, eso es lo que necesita.
, al que roban y dejan colgado, amenazador.
LAMED
¡Soltadme, os acordaréis de mí, canallas!
TAU
Nada de facilidades.
Que nos dé el dinero si quiere que no lo atemos.
LAMED
Vale, vale, os doy el dinero, pero no me ahorquéis, por favor.
TAU
Deberíamos colgarte.
Aunque también podemos hacer un trato.. Si nos das el dinero, no te colgamos.
LAMED
Está bien, está bien.. Os daré el dinero.
El ahorcado comerciante.
Una vez descolgado LAMED, sólo queda la cuerda, que sirve para colgarlo.
TAU coge a LAMED para colgarlo.
¡Ven acá, amigo!
TAU
Sé que he estado colgado en el borrascoso árbol durante nueve noches seguidas, herido por la lanza, dedicado a Odín, yo mismo a mí mismo.
El comerciante LAMED, ha sido robado y atado por unos bandidos malhechores a un árbol.
¡Socorro, socorro, ayuda, por favor!
TAU, con sorna
¡Pero si es de nuevo nuestro amigo LAMED, el generoso y bienintencionado comerciante perseo!
BODOS
Aunque el sol te fatigue de día y la luna te entristezca de noche no lleves tu pie al resbaladero, ni duermas cuando haces guardia.
LAMED, el avaro comerciante, personaje parecido al juglar o mago suspendido por un pie de la cuerda.
El traje de este ahorcado es rojo y blanco.
Los brazos atados de éste sostienen sacos entreabiertos de los que se derraman monedas de oro y plata.
TAU
¿Este es el sitio?
BODOS
¿Qué, lo colgamos o no?
TAU
Desde luego.
Se lo merece.
LAMED
¡Qué! ¿Cómo?
TAU
Lo que has oído, chato.
No seas varón de ojos abiertos a la codicia.
Ni mujer de oído abierto a la lisonja.
Llevan al comerciante al bosque y lo dejan colgado.
Le encuentran colgado y lo sueltan, cae de cabeza, se hace un chichón y le sale sangre por la nariz, este les promete recompensarlos pero como es un avaro no cumple su palabra.
Si está Colgado puedes descolgarlo o dejarlo colgado.
Si está descolgado puedes colgarlo o dejarlo descolgado.
Si coges las monedas te da puntos pero puede ser AVARICIA.
Si le sueltas o ayudas, CARIDAD.

BARDO

greguería

Lista polintrocárpica en Do sostenido menor:

sexo de inmersión, hora de ciento veinte minutos, domingo petrificado, periódico crujiente, lentejuela de mandil, peineta de neón, cuerda de intestino, patín de pan… con queso, píldora de zinc, peine anular, lengua de papeleta, hilo de madera, lunes de cobaya, sorbo de cucurucho, anzuelo de lacrimal, lluvia de serrín, moqueta de escorpiones, bolsa de vacío, lapicero de trigo, cojín sanguíneo, orinal de besos, raqueta de cristal, pelota de folículos, telaraña de escalpelos, nube de azafrán, laberinto nasal, castigo embotellado, filtro de mazapán, sarcófago de aerofagia, sufragio occipital, hermano de semen, hucha de ranuras, arruga de lodazal…

Tumbacuartillos y Calamocanos 3

greguería

[Nota: léase con acento argentino]
A pesar de las apariencias los Calamocanos eran unos trabajadores incansables y en otras épocas incluso unos guerreros consumados. Según decía el más anciano de todos, el abuelo Cabeto Piernas Largas, cuando se acabó el negocio de las salazones tuvieron que dedicarse a la piratería y fue entonces cuando comenzaron los problemas.
Al parecer los Calamocanos, más conocidos en la zona como los Narices Rojas, habían mantenido auténticas guerras con sus vecinos los Tumbacuartillos -también conocidos con el apodo de Cubas de Cóctel- por el dominio de los barcos toneleros que transportaban los preciados líquidos de la felicidad. Según cuenta Cabeto, estas guerras fueron muy frecuentes, especialmente cuando escaseaba el número de estos barcos que, alertados por los escarceos de los bucaneros, daban un gran rodeo para no tener que acercarse al Cabo de Baco, como era conocida la franja de tierra donde estas dos razas de energúmenos, Tumbacuartillos y Calamocanos, habitaban.
Piernas Largas, que había conseguido escapar más de una vez de la furia de sus contrincantes, contaba orgulloso como se acabó solucionando el problema de estas sangrientas correrías. A partir de la tregua del coñac se tomó la decisión de atacar a los barcos de forma conjunta y llegar a una solución en el reparto del botín. Calamocanos y Tumbacuartillos se repartirían la mercancía por un método más racional y civilizado. Cada uno debía colgarse de los pies en un mástil del barco de forma que, agarrando la cuerda con sus propias manos, puediese ir soltando a medida que el líquido de un tonel colocado debajo amenguase con los sorbos, y de esta forma, trasegar hasta ahogar al diablo. Al final , el que no cediera al tonel de líquido, ese sería el ganador de la pacífica contienda, teniendo derecho a quedarse con el resto de los licores de la bodega.
Puede fácilmente imaginarse que, con tal método, más de uno ahogó sus cuitas para siempre con las buchadas en el aguardiente de caña, la sidra, el tequila, el whisky, el vodka, el anís, la chicha, la ginebra, el coñac, la mistela, la cerveza, el pacharán, el chacolí, el bourbon, el resoli, el ron, el colonche, el mezcal, el kirsch, el vino de nipa, el de coco, el de uva, el de arroz, el de quina, el sake, la grappa, la absenta, el poche, el vermut, el ojén, el ajenjo, el champán, el pisco, el pulque y otras bebidas dulces, secas o semisecas.
Debidos a esta civilizada costumbre, y que sin duda introdujo cierta paz en la costa, en esta época eran muy frecuentes los entierros que se clasificaban según el mérito y bebida del finado. Tras la revuelta de los amotinados de la cuba esta costumbre también desapareció, sin embargo, aún hoy se conservan los concursos de colgados, si bien, el botín es más exiguo reduciéndose a no pagar lo consumido…