CAMPO DE CORALES

greguería

Un eco se hizo campo de corales
de pálido gris que me estremece,
esa arena tan hija del mar,
en el profundo y ancho azul,
luce azulada sobre el negro.

Esa arena tan hija del mar
un nardo lanza al viento:
un viejo y olvidado amor.


Hoy me pregunto con azulado delirio
sólo un silencio invisible.

EL DIABLO COJUELO

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Yo soy las pulgas del infierno, la chisme, el enredo, la usura, la mohatra; yo truje al mundo la zarabanda, el déligo, la chacona, el bullicuzcuz, las cosquillas de la capona, el guiriguirigay, el zambapalo, la mariona, el avilipinti, el pollo, la carretería, el hermano Bartolo, el carcañal, el guineo, el colorín colorado; yo inventé las pandorgas; las jácaras, las papalatas, los comos, las mortecinas, los títeres, los volatines, los saltambancos, los maesecorales…

AHASVERO

relato

Flotaré, nadaré, me enterraré en tu cuerpo,
Navegando en las cálidas olas de tu vientre,
Entre las erizadas islas de tus pechos,
Tras el naufragio en tu voraginal ombligo,
Entrando en la lúbrica cueva de tu boca,
Cayendo en el abismo marino de tu lengua,
Perdido en la nacarada espuma de tus dientes,
He arribado a las violetas rocas de tus labios.

Escuché los cuentos de dragones
que tu ombligo me contaba,
abrazado a las olas azules de tus brazos.
Me dijiste, ¿relajado, corazón?
pues flotemos…
Hagamos un PERIPLO ERÓTICO POR TU CUERPO…

CONDENADO

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Ya no espero más saqueos, ni voluntario ofrezco las hespérides que separé en mi cesto ¿qué importancia tiene ya? No quemará paradisíacas promesas y cielos prometidos, nunca más, ni me acostumbraré al comercio forzado de la doméstica vida. ¿Qué ha cedido?, ¿en busca de qué? Ya acabé con las cortas mangas del porvenir, ya arrojé sus repugnancias descriptivas como espesa lava. Exasperada, mi causa, se va soñando sola, como el rayo que cae en el desierto. ¿Aparecía en sus preocupaciones fantasmales? Bajé de los limbos y por las fogatas inspirado me siento. Arde, arde. Pero, pensemos, aparte de cizaña e innobles corazones ¿qué nos queda? ¿Os parece que, embarcado, ya no trabajaré su almita para que llegue bella, segura, reina, simple? Hoy, de nuevo, desvelaré la llama de las revoluciones y por fin viviré en la claridad de las noches en que antes sequé, sin saberlo, el negro pozo de la desesperación.

Bloguestein, otro moderno Prometeo de las bitácoras

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Lo mismo que a una persona que ha sido creada de retales de otras -como en el caso de Frankenstein- no se la puede considerar otra cosa que un monstruo, igualmente esto no puede ser considerado un blog. Más bien es un monstruo compuesto de retales de otros blogs del mismo autor, pedazos resucitados de diferentes escritos y de otros autores que colaboraron en diferentes etapas del mismo y que ha sido recompuesto y vuelto a componer infinidad de veces. Estamos pues ante un monstruo cosido a pedazos, un Bloguenstein. Quizás alguien encuentre algo rescatable de esta piltrafa…

Bloguenstein, otro moderno Prometeo de las bitácoras

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Lo mismo que a una persona que ha sido creada de retales de otras -como en el caso de Frankenstein- no se la puede considerar otra cosa que un monstruo, igualmente esto no puede ser considerado un blog. Más bien es un monstruo compuesto de retales de otros blogs del mismo autor, pedazos resucitados de diferentes escritos y de otros autores que colaboraron en diferentes etapas del mismo y que ha sido recompuesto y vuelto a componer infinidad de veces. Estamos pues ante un monstruo cosido a pedazos, un Bloguenstein. Quizás alguien encuentre algo rescatable de esta piltrafa…

23 de mayo

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Arrullado por el mar -por el garrotillo y en Madrid- dejó este mundo el más byroniano de los románticos españoles, José de Espronceda, un día como hoy de 1842. Los piratas le agradecemos eternamente que escribiera nuestro himno pues, sin cantarlo, sentimos que nos flaquea el coraje:


Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

ÁGUILA

poesía

(por Paco Pepe)

Que remonte su vuelo, que te lleve
tu latido de águila a la altura;
yo que intento volar en esta oscura
noche, te siento cerca, eterno, leve.

Firme es tu voz de estrella, y es de nieve
tu respirar del alma !Qué segura
tu soledad! ¡Qué fiel cabalgadura
para mi azul jinete, lento y breve!

Vuela, conquista el aire y lleva el pecho
de la ansiedad celeste en la mirada
siembra de luz la tierra a cada trecho.

Vuela, Invencible amigo, y sé la espada
para la oscura sed; rómpete el lecho,
se corazón, se estrella, se morada.

(con cariño, feliz cumpleaños)

Alquimia

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Alquimia es la ablución del águila, tan necesaria para que sus alas den al andrógino la sustancia de un ángel entre los animales que graznan en este árbol anidado, a partes iguales, por el asno y el caballero.
Es el caos del color del corazón y la cruz para el despedazamiento, en el que hacer la digestión es como tragarse a un dragón vomitando fuego en la escalera invertida de un ave Fénix que resurge y vuela de flor en flor por todo el globo, anunciando su gráfico caminar de letras hacia la luna.
Es el mandala sagrado de Mercurio, que en su multiplicidad de niño vuela como un pájaro, y convierte a una piedra en sutil primera materia, no tanto por sus procesos físicos, sino por la bondad infinita de la rueda, serpiente cuyo signo y destino es un sol único y ternario.

CONDENADO

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Pero ella fue más frívola que tú. Eres más bendito entre las murallas que entonces. Esas murallas que tu hermana, con gesto infernal, había decorado con cristos antes de concluir su inocente obra. Ahora asoma con gesto astuto pero enternecida por la riqueza, por la juventud. No finjamos más bendiciones. La maldad es horrible.

CELIA OQUENDO

relato

Querido H:

Probablemente serás uno más de los que me he enamorado sin ser correspondida. Yo no soy tu princesa azul, evidentemente, pues mis besos no despiertan tu corazón muerto o dormido. Ha sido un año maravilloso. Lo recordaré siempre. Vos eras para mí un oasis en el desierto. Recuerdo los días que hemos pasado juntos. He sido tan feliz: Valle Verde, Los Arrojos, La Pampa, Pelotones, La playa del ahorcado… quedarán grabados para siempre en mi memoria. Sobre todo aquella tarde en la playa fue para mí el cenit de mi existencia. Sentí fundirse el mundo completamente reconciliado con mi entero ser. Será posible que para vos pasase desapercibido. No lo sé. Hay tantas cosas de vos que no sé… Ahora lamento no haber sido más incisiva en tu vida. Mi pasión no ha sido todo lo fuerte que debiera. Ese corazón enquistado que llevas dentro y no muestras a nadie es también mi fracaso. Tampoco yo he sabido llegar a él. La dificultad no debiera desanimarme pues te amo por encima de todas las cosas. Sin embargo me fallan las fuerzas, siento que es una labor de titanes. Y este amor que siento por vos no debe negarme a mí misma. Así es ahora. Ya no puedo seguir, pues no puedo, no debo, dejar de quererme a mí misma. Lamento tanto no tener más energías para seguir intentándolo. A veces pienso que te vas a perder para siempre en tu soledad inconquistable y otras me consuela al menos pensar que simplemente no ha llegado la persona que toque en lo profundo de ese abismo tuyo y salgas sin darte cuenta apenas. Otras veces pienso que quizás esa persona ya pasó y la perdiste para siempre. Si es así, debes reaccionar. No mueras. Eres demasiado joven todavía. Debes sobreponerte a tu dolor y cicatrizar las heridas. Yo también lo haré contigo. Si al final desapareces de mi vida tendré que continuar viviendo. Te llevaré siempre dentro… Esta noche he llorado mucho. El gato vino a mi lado y me miraba inquisitivo. Me consoló sentirle cerca. Él no entiende nada pero algo me dice que no quiere verme así. Luego se alejó suavemente, como respetando mi dolor, como sabiendo que lo tengo que pasar, que es necesario este sufrimiento, este duelo. Esta mañana me he quedado en la cama. No tengo fuerzas para levantarme y estoy llorando también. Me gustaría inundarlo todo de lágrimas, que mi dolor llegue hasta el mar como un río caudaloso que arramble con todo y pase de una vez. Sólo las lágrimas harán que cicatrice. Las lágrimas y el tiempo.

Siempre tuya,
C.O.

HUMOR

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Comprendo que, a veces, añorar los vicios de un cadáver no es, ciertamente, buen camino de delicadezas y delicias. Tal vez para el delirio desesperado del desierto y sus despreciables entregas de folletines coránicos o bíblicos. Tal vez. Pero nunca para las dulzuras estelares de la gracia ingenua. Quizás, sí, para los grotescos ignorantes y gusanos que galopan a lomos de un hipódromo de holgazanes ideales, pero no para las plumas de náufragos nocturnos o risueños. No, no, nunca.

Ad Maiorem Dies Gloriam

relato

Sonaba la atávica música de John Paul Young Love is in the air e inmediatamente un largo timbrazo se aseguraba de despertarnos. Los intentos de abstinencia de la carne provocaban como compensación unos dulces y eróticos sueños que siempre se interrumpían con un estridente altavoz en el que sonaba una canción y un prolongado timbrazo al que jamás conseguí acostumbrarme y que, una vez terminaba, me permitía volver a rememorar, entre las sábanas calientes, las imágenes inconscientes e inmaculadamente concebidas durante el sueño, sin sentir el remordimiento de los pecados carnales. Era como una licencia, una bula personal a los pequeños placeres prohibidos y onanistas de la erección matinal, un abandono complaciente a la cálida sensación de un vigor adolescente difícil de amaestrar. La excitante sensación de despertarme empalmado mezclada con el ritmo acelerado del corazón producido por el estrepitoso ruido del timbre era quizás el auténtico bromuro, del que tanto se hablaba entre los seminaristas. Uno, confuso y medio aturdido, no sabía a que sensación abandonarse o atenerse o mejor dicho a cual de ellas dejar condicionar su conducta: el placer, el miedo y la ansiedad se alternaban alborotadamente entre el pecho y la entrepierna.

La música estaba unida a ciertos momentos y rememora en mí muchas de las escenas que entonces viví. Cesareo Gabarain sonaba en el momento de la oración, que era el siguiente al de levantarse y asearse. Sabiamente elegida, la hora de ir a la capilla, en la que había que estar en menos de un cuarto de hora lavado, vestido y peinado, era el momento propicio para socavar nuestra psique adolescente, adormilada y sensual, llena aún de sensaciones agradables pero que, para bien de nuestra ascética educación, había que cortar por lo sano con sutiles reflexiones oratorias.

El prefecto Esculano con su perenne chaquetilla gris de lana sobre los hombros, su aspecto de caballo percherón y sus oscuras y gruesas gafas fue nuestro primer guía espiritual en nuestras primerizas austeridades y ascésis. La más pura y ortodoxa liturgia de todos los prefectos del seminario era la escenificada por él. Ni siquiera las celebradas por el obispo se ajustaban con tal rigor y pausado ritmo. Las del obispo Gabriel tenían más pompa y boato, como correspondía a su rango, pero carecían de la necesaria austeridad en los gestos, la milimétrica sucesión de ritos, las pausas, los silencios, las flexiones, genuflexiones, bendiciones, fórmulas, invocaciones, preces, alabanzas, meaculpas, imprecaciones y amenes entonados con la humilde exactitud repetida en todas y cada una de las celebraciones. El prefecto Esculano era la viva transustanciación del rito eucarístico, la liturgia hecha carne y habitada entre nosotros. Su forma de levantar las manos a los alto, la colocación exacta de los dedos, la apertura de los mismos en el ángulo preciso, con el meñique levemente arqueado como en las estampas del Sagrado Corazón de Jesús bendiciendo al mundo urbi et orbe.

Con tal máquina litúrgica despertaban y transportaban nuestros cuerpos infantiles o adolescentes a una reflexión oratoria que surgía de la reciente calidez del prejuicio. Una liturgia utilizada como criba de los elegidos para la otra Gloria.

ULYSSES

cita

El señor Leopold Bloom comía con deleite los órganos interiores de bestias y aves. Le gustaba la sopa espesa de menudillos, las mollejas de sabor a nuez, el corazón relleno asado, las tajadas de hígado rebozadas con migas de corteza, las huevas de bacalao fritas. Sobre todo, le gustaban los riñones de cordero a la parrilla (…) En riñones pensaba mientras andaba por la cocina suavemente, preparándole a ella las cosas del desayuno en la bandeja abollada (…). Otra rebanada de pan con mantequilla: tres, cuatro: está bien (…). Huevos con jamón no. No hay huevos buenos con esta sequía. Necesitan agua dulce pura. Jueves: tampoco buen día para un riñón de cordero en Buckley. Frito en mantequilla, un poquito de pimienta. Mejor un riñón de cerdo…