Octubre

poesía

Tus ojos son las alas de la noche en que miro las estrellas de mi amor y el fresco rocío de nuestra sedienta madrugada.
HAIKU BLANCO Bordes de nieve, sueño en la almohada que te adormece.
El ruido de las olas, columpio en el vacío de mi eterna juventud.
Extraño efluvio: soles de himeneo con las estrellas.
Rosas al viento, sus pétalos flotando y persiguiendo quimeras.
He desnudado tu vertical sonrisa, ninguna prisa.

EXT. COLUMPIO – DÍA

relato

Un niño y una niña de siete años juegan en un columpio.

NIÑA. ¿Me empujas más fuerte?
NIÑO. Vale. Agárrate fuerte.

El niño empuja con más fuerza.

NIÑA. Más… más… más fuerte..!
NIÑO. Te caerás!
NIÑA. Que no, tonto… Empuja..!
NIÑO. Ahora veras… Vas a dar la vuelta… Vas a volar…

El niño empuja más fuerte, con todas sus fuerzas.

NIÑA. JAJAJA! Así, así… más, más..!
NIÑO. No te caigas!

Después de un largo rato así, la niña se baja de repente del columpio y se recuesta sobre un árbol.

NIÑA. (levantándose el vestido hasta descubrir su barriga) ¿Me rascas la barriga?

El niño la mira sorprendido, pero se recuesta junto a ella y le rasca la barriga muy turbado y excitado.

NIÑA. Más abajo…

El niño lo hace pero cada vez más excitado.

NIÑA. Más abajo..!

El niño no sabe que hacer, está excitadísimo, cuando va a hacerlo, la lejana voz de la MADRE se oye gritando.

MADRE (off) ¡Luisito, Maripili..!

El niño se levanta corriendo y se pone a columpiarse, callado. la niña permanece tumbada.

MADRE (off) ¡Luisito, Mari pili..! ¿Donde estáis?

NIÑO. Aquí, aquí..!
MADRE (off, la madre insiste) ¿Qué hacéis?
NIÑO (muy nervioso) Jugando… (con picardía) …Jugando al columpio…
MADRE (off) ¡Venid a merendar!

El niño se baja del columpio para ir a merendar.

NIÑA (con inocente picardía) ¿Jugamos a papás y a mamás?
NIÑO (que contesta a la madre) Jo, ahora no…. Luego vamos!

Querida Luna:

greguería

Estoy rota. Si, como tú. Abrázame, lo necesito. ¿Por qué nadie quiere abrazarme?
De nuevo me encuentro a solas en el columpio, sólo me acompaña el chirriar de las cadenas. No hay nadie que me empuje o que se siente a mi lado. Solos el columpio y yo.
De nuevo me encuentro a solas en el sofá, sólo me acompaña un cojín azul marino. No hay nadie que me abrace, por eso abrazo al cojín, lo abrazo fuertemente como me gustaría que me abrazaran a mí. Solos el cojín y yo.
Pero no hay nadie, nadie que quiera abrazarme y lo necesito. Necesito que me abracen, necesito un abrazo.
¡Abrázame luna! Tú, luna rota, sabes como me sientoSiempre allí arriba, sola, sin nadie que te abrace. Pues así me siento yo, necesito alguien que me abrace. ¡Abrázame luna! Eres lo único que tengo y lo único que me queda.
Nos veremos pronto, en el próximo atardecer, lo prometo.

Tuya, xarleen