ES ELEGANTE EVADIRSE

Es elegante evadirse en el porvenir de demonios
que son insectados y recuperados por la caridad de los fusiles
pero no me acostumbraré a cielos fuertes
hasta que desaparezcan las brujas viejas
que en su bautismo soñaban con mezquitas en blanco
como reseca recompensa de su horquilla,
mujeres de almacén que acabaron por pisotear oscuramente.
He previsto, refiero, buscar galos del inferior
con sus encantadoras canciones del lugar y,
como esposo, adquirir lo que hemos devuelto
a las desazones y los confines que, con suerte,
pronto arranco en otras ciudades para hablar con dulzura
y no merecida pero asquerosa gracia de los horrores
en que luchaba antes y ahora bailo con los niños
en las cortas palabras con comezón de avemaria.

EXT. CIUDAD – DÍA

Una plaza como la de San Marcos con cuatro flancos de arcos, y cuatro salidas por las esquinas de la plaza, una de las cuales da al Gran Canal. Góndola egipcia, cloacas greco-romanas, lápidas medievales románicas, Gran Canal con puentes renacentistas, Iglesia gótica, juzgado neoclásico, palacio barroco. Gran bullicio de gentes. Fuegos artificiales. Música de fiesta.
TXT (SUBTÍTULOS): «TipharetVirtutes» (Virtudes de la belleza)
VISTA DE PÁJARO Ciudad laberíntica y cruce principal de sendas del reino con un gran canal central cruzado por grandes puentes como Venecia.
VOZ (OFF)
Bienvenidos a la ciudad de la belleza.
TAU
¡Hombre, por fin llegamos a una ciudad!
BODOS
Aquí seguro que podremos solucionar nuestros problemas.
TAU
Yo no estaría tan seguro.
TAU penetra en un recinto bello y peligroso, el corazón de un mundo especial, para encontrar un objeto relacionado con la misión.
TAU está perdido en una ciudad laberíntica que tiene ocho puertas, posibles salidas o entradas.
Varios de los personajes asisten a una fiesta de disfraces e intercambian sus papeles.
Después de encontrar al eremita llegan de nuevo a la ciudad.
BODOS
Siempre dando vueltas.
Fiesta de carnaval en el centro de la ciudad.
BODOS
Aquí siempre están de fiesta.
¡Qué desperdicio!
TAU
¡Fíjate, si están todos aquí! La pitonisa BETH, el emperador DÁLETH, VAU el enamorado, el ermitaño TETH, la juez KAPH, MEM el depresivo, el hermafrodita NUN, ese diabólico SAMECH.
BODOS
¡Vaya, cuánta gente disfrazada hay aquí!
TAU
Menuda fiesta de carnaval tienen estos.
TAU
Ya nos podrían haber invitado.
SAMECH
El Gran Detritor disfrazado, con cara de sátiro, que lleva el Kábolo o joya secreta.
SAMECH
Siempre estaréis invitados.
BODOS
¡Qué mal huele, podrido azufre!
TAU
¡Yo no he sido!
Vuelven de nuevo a la ciudad, después de estar en el parque.
TAU
¡No encontraremos nunca ese maldito Alicor!

Canal

Se lanzan al gran canal.
Caen en el agua.
Caen en el barco de La templanza.
NUN
TAU
TRAVELLING Un barco navega sobre aguas negras y es conducido por un Aqueronte pasando a veces bajo grutas semiderruidas y al descubierto.
Cae por una catarata a un lago.

Lápidas

MEM
Las fuerzas enemigas se alían y lucha el martillo de la fortaleza de los buenos contra el hacha de la crueldad de los malos.
Los buenos se dispersan porque pierden la batalla, sin embargo, averiguan que tienen que cruzar al otro lado pero no saben si es un lago o una caverna.

Nocturno

Oigo música para llamar al silencio;
esta noche lo invoca el canto de los grillos
que se ocultan detrás del escombro del parque.
Que se hospedan aquí pese al brutal rugido
de la ciudad que sin razón amamos
y que ya es imbatible en su fracaso.

Julio exhala su ardor rojo y noctívago
y es como si en su combustión anunciase
que hemos de estar para algo más en esta vida.
Para algo más que una ilusión invicta
entre el arbusto cuajado de espliego y la palabra.
Para no siempre ceder ante las cosas del mundo
que a menudo significa renunciar a ser libres.
¿Cómo entender si no el prodigio del martín pescador,
del águila o la libélula sobrevolando el pantano?
¿Cómo explicar el milagro de la música
prendido en los zapatos de baile de un mendigo?

Esa misma música me dice:
Oscura incertidumbre que resuelta
por la noche nos acosas
sin dejar rastro en el tiempo.

No es posible buscar desde el abismo.
Una pletórica indulgencia encuentro a cambio,
densa y estéril como frutos de arizónica
que liban las polillas embaucadas por su olor.
-un olor que se masca como goma arábiga-

Ni el disco solar ni la noche me alumbran,
ni me habla tu voz por ningún recodo
pero tampoco, has de saber,
se ensombrece la hora del relevo.

Federico Leal (De Toma de tierra)

Ciudad en llamas

Lejos queda el cabrillear del mar, el aguado trisar de los vencejos, los soles dormidos en los arrozales, la paz de las aceras, el ritmo adiestrado.
Trueno, fragor, trallazo,
Mi ciudad empieza a arder.