Etiquetado: cinco tigres Mostrar/Ocultar Comentarios | Atajos de teclado

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    Sikkim 

    La pequeña huérfana americana entró a formar parte de la familia real el día fijado por los astrólogos, siendo coronada, con tan sólo veinticinco años, como la gyalmo de Sikkim, la reina de El reino de las orquídeas.
    Al pie del trono, la Denjong Gyallo, la que reina sobre el país del arroz y esposa de las divinidades, recoge las ofrendas de un lama: un cofre precioso, lleno de amuletos de la buena suerte, mientras, en los jardines de palacio cantan los niños del templo bajo las banderolas de vivos colores. Es un día radiante y festivo en el pequeño reino de Sikkim.

    -Yo le amo, y el reino de Sikkim es un país de ensueño. Dice Hope Cooke, cuando el principe Thondup, le ofrece, junto a su amor, la corona del reino.

    Apenas cuatro años antes, ella había encontrado a su apesadumbrado príncipe en un hotel de Darjeeling. Ni en sus más osados sueños hubiera imaginado una historia de amor tan de cuento de hadas… Continuará

     
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    Gotas de lluvia. 

    En el antiguo reloj hacia un rato que habían sonado las cinco. En la casa sonaba el silencio del domingo. Fuera el viento movía lentamente las hojas del olivo. Las ramas de los árboles desnudos permanecían impasibles. Las gotas del agua de la lluvia, caida poco antes, brillaban en la hierba reflejando los rayos del tímido y acuoso sol de la tarde, pugnando en ocasiones con los nimbos y cirros que cubrían trechos del azul celeste. Todo llamaba a la tranquilidad y el sosiego. El libro clamaba, con celos, para recibir sus caricias y ofrecer su envolvente historia. La música colaboraba para ofrecer un ambiente acogedor, intensamente relajado y profundamente propenso para hacer una inmersión disfrutando de la lectura. La escritura podía esperar un poco más, ya estaba acostumbrada a ello.

     
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    Cinco 

    Dime cinco cosas que quieres que te haga…

     
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    INUNDACIÓN 

    A veces lloro y me arde el estómago,
    quiero contarte una historia de dulces cosas
    pero mis ventanas oscuras no me dejan ver
    y me arde el vientre de nueve a cinco.
    A veces grito en el mar y nadie puede oírlo.
    Quiero decir lo que quiero decir, desde este cuerpo,
    atrapado entre huesos y dolores,
    pero mis cuerdas están gastadas y secas.
    Di lo que quieras, está lloviendo otra vez.
    El bote hace aguas y hay huracán de nuevo.
    ¿De qué sirve gritar en la distancia del océano?
    ¿Y quién quiere vivir para siempre,
    en este mar terrible, sin salvación, sin fe?

     
    • milae11 el Permalink

      me ha gustado mucho, profundo y sincero. A veces la vida se vuelve el purgatorio.

    • Ahasvero el Permalink

      Purgatorios, infiernos, paraísos… todos están aquí, en la vida. Gracias por tu comentario.

    • Ahasvero el Permalink

      Si tú lo crees, así es.

    • mjesus49 el Permalink

      Un poema para preguntarse ¿Cuándo lo escribiste estabas pensando en mi?

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    A MI HERMANO ANICETO 

    La luz terca y cansina de las siestas de La Mancha. Todo está sumergido en el formol del pasado, viejas que debieron morir hace mucho tiempo, cosen y rumian sus rezos a las puertas de las casas. La luz familiar de estas calles es la que se prende a los ojos y a la sangre, al polvo dinástico de las cosas. La luz amniótica que pasa como un río silencioso, hermanando orillas, lamiendo la piedra de las tapias, las ventanas enclavadas. La luz detenida de las cinco de la tarde, detenida en los relojes, en los olivos, en esos cerros comidos de intemperie, en el luto totémico y lustral de los arcángeles, en el bronce tullido de las torres pregoneras. Y cómo no pensar en la muerte bajo este sol tan familiar, tan aburrido, tan obstinadamente infancia. Esta luz ni tan siquiera encuentra una puerta abierta, una sombra en la que refugiarse, una casa en la que arder reconocida. Bajo este sol, vienes a enterrar al padre del amigo.

     
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    Me pinto las uñas para tener cinco corazones… 

    Me pinto las uñas para tener cinco corazones que amar en cada puñeta.

     
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    acusete car’e cuete cinco panes y un bonete 

    acusete car’e cuete, cinco panes y un bonete.

     
    • sserpa el Permalink

      no quiero hacer una rima, fácil y muy cabronicia…

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    Time 

    Time,
    aún es de día,
    reloj de pared que da las cinco,
    siempre regresa el ocaso,
    sobre un fondo rojo,
    la tarde, un rojo de Burdeos.

     
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    Time aún es de día reloj de pared… 

    Time,
    aún es de día,
    reloj de pared que da las cinco,
    siempre regresa el ocaso,
    sobre un fondo rojo,
    la tarde, un rojo de Burdeos.

     
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    Por favor que alguien me traiga un café… 

    Por favor, que alguien me traiga un café cortado y cinco galletas.
    Gracias.

     
    • Anónimo el Permalink

      Y un Alcaselser

    • dbd el Permalink

      Anónimo: ¿Cómo puede la pupila ignorar el párpado? ¿Estar cerrado éste y aquélla insomne? Se combaten, se acoplan, se acomodan. Círculo que se contrae y se dilata. Cortina que asciende o que desciende. Dormir, soñar, despertar. Conocer la vigilia. Cerrado o abierto. Insomne o somnoliente… Venga, anónimo, olvida el alka-seltzer y tráeme ese cortado.

    • viva el Permalink

      Modesta aunque incomprensible petición en este sitio…

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    Tengo dos manos y cinco guitarras Algo falla 

    Tengo dos manos y cinco guitarras. Algo falla

     
    • borgeano el Permalink

      Te cambio una por dos dinosuarios. Es negocio.

    • Mina el Permalink

      ¿Seguro que las manos tienen dedos? ó… a los dedos les falta ritmo…

    • Latidos del verano el Permalink

      Bueno, pero sabes tocarlas? Porque si no te las cuelgas con una cinta y punto.

    • viva el Permalink

      cambalache y guitarreo…

    • David el Permalink

      Los dedos tienen ritmo. El que no lo tiene soy yo :)

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    Cinco poemas de amor humano

     
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    Un buen general sabe llegar a la victoria… 

    Un buen general sabe llegar a la victoria si sabe cuando luchar y cuando evitar una batalla. Por eso: Cuando sean cinco a uno, atácalos; cuando sean dos a uno, lucha con ellos; cuando sean equivalentes, divídelos; cuando no estés preparado; evítalos.

    Sun Tzu.

     
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    El sexo entre dos personas es muy hermoso… 

    El sexo entre dos personas es muy hermoso. Entre cinco es fantástico…

    Woody Allen

     
    • cora el Permalink

      A partir de esa cifra, la cosa se pone interesante…

    • piti el Permalink

      personas?

    • Padi el Permalink

      Zoofilia?

    • piti el Permalink

      Si es entre 5 animales, cómo se llama? orgía zoológica?

    • Padi el Permalink

      pentareja, sextareja ,septareja, octareja, etc.

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    El sexo entre dos personas es muy hermos… 

    El sexo entre dos personas es muy hermoso. Entre cinco es fantástico…

    Woody Allen

     
    • cora el Permalink

      A partir de esa cifra, la cosa se pone interesante…

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      personas?

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      Zoofilia?

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      Si es entre 5 animales, cómo se llama? orgía zoológica?

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      pentareja, sextareja ,septareja, octareja, etc.

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    Todo hombre es tonto de remate al menos… 

    Todo hombre es tonto de remate al menos durante cinco minutos al día. La sabiduría consiste en no rebasar el límite.

    Elbert Hubbard

     
    • Deborah el Permalink

      ejem, decías algo … amiga cora?

    • cora el Permalink

      No, nada. ¿Cuántos minutos de tontería podemos permitirnos las mujeres?

    • piti el Permalink

      muchos menos, muchos menos, no está regulado por ley aún

    • Deborah el Permalink

      No te preocupes amiga cora, si los que ponen límite a la tontería son ellos. Limitar la tontería está reñido con la sabiduría.

    • cora el Permalink

      yo rebaso el límite todos los días durante horas

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    Todo hombre es tonto de remate al menos … 

    Todo hombre es tonto de remate al menos durante cinco minutos al día. La sabiduría consiste en no rebasar el límite.

    Elbert Hubbard

     
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      ejem, decías algo … amiga cora?

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      No, nada. ¿Cuántos minutos de tontería podemos permitirnos las mujeres?

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      muchos menos, muchos menos, no está regulado por ley aún

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      No te preocupes amiga cora, si los que ponen límite a la tontería son ellos. Limitar la tontería está reñido con la sabiduría.

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      yo rebaso el límite todos los días durante horas

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    Samael 

    Soy el fantasma de esta casa. Mi nombre es Samael. Hoy, como siempre, he dedicado mi tiempo a la higiene, la mía y la de la casa. Por extraño que os parezca la higiene de un fantasma y su mansión es extraordinariamente prolija y delicada. Incluso estando las veinticuatro horas sin dormir, como es mi caso, el día no es suficiente para acabar con todas las tareas domésticas y de higiene personal.
    Imaginaos además como puede ser la cosa cuando el día no tiene ni principio ni fin. No puedo empezar, como la mayoría de los mortales, diciendo: “comienzo el día con una ducha para despertar mi cuerpo y mi espíritu dormidos”. No, en absoluto. Primero porque no tengo cuerpo y segundo porque no duermo, ni descanso y además no es que necesite una ducha, es que necesito pasarme el día entre el trapo de limpieza y la alcachofa de la ducha que, por cierto, está rota y no deja de gotear, la maldita condenada.
    Esto nos ocurre a los fantasmas, seguramente, por nuestra inveterada y estúpida costumbre de habitar casas abandonadas. Una costumbre a la que, la verdad, nunca encontré explicación, sobre todo porque las casas deshabitadas son, además de sucias, extremadamente frías y solitarias. No es de extrañar que entre nosotros hayan surgido algunos que se oponen de forma irresponsable y caprichosa a tal designio.
    En fin, mi trabajo diario consiste en mantener la mínima decencia, pero no creais que soy un maniático de la limpieza y del aseo. Me basta con mantener la mínima decencia de una casa de fantasmas como se debe.
    En lo concerniente a la limpieza, por ejemplo, lo de las telarañas es quizás lo más agotador y exasperante. Esas condenadas ariadnas son muchas y yo sólo soy uno. Así que me veo obligado a recorrer todos los rincones de la mansioncita: dieciseis habitaciones con sus correspondientes cuartos de baño, cinco salones con sus correspondientes chimeneas y ventanas, la leñera, la cocina, la despensa, el horno, la bodega, los desvanes, pasillos, entradas y entraditas… sin contar con las cuadras, pocilgas, jardines, y demás anexos… Es extenuante.
    A veces he pensado en contratar servicio doméstico, pero he descartado inmediatamente la idea pues entre los fantasmas no está bien visto, especialmente si eres un fantasma tan sucio y podrido como yo.
    En cuanto a la higiene personal y al contrario de lo que pueda parecer, sin cuerpo uno se siente sucio cada dos por tres, pues el espíritu no se limpia así como así. Te das la ducha en que limpias aquel asesinato que te reconcomía desde hace siglos e inmediatamente descubres otro más atroz, si cabe, que habías olvidado debajo de aquel. Cada ducha delata en mi sábana nuevos horrores cometidos, nuevas infamias, nuevas tachas, nuevas sangrientas manchas. Y para colmo, a la mansión le sucede lo mismo, esconde tras cada mancha, tras cada rincón infinitas capas de sucias historias con las que, aunque no sean mías, uno no puede convivir alegremente. Me veo, así, obligado a alternar mi propia higiene con la limpieza del sitio donde habito con el único fin de mantener, aunque sólo sea, la decencia necesaria.
    Aunque a estas alturas ya trascurridos largos siglos, no sabría decir si realmente nos higienizamos mutuamente, o por el contrario, lo que ocurre es que cuando yo me limpio, estoy ensuciando la casa de nuevo y cuando limpio la casa, me ensucio yo de nuevo, como un condenado y fantasmal prometeo.

     
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    ANTOÑITO 

    El tío Antonio toma el sol en la esquina y mira su reloj. Su única preocupación es saber la hora exacta. Y mantener su reloj de muñeca en hora, claro, mientras toma el sol en la esquina. Mira su reloj, agarrándose la muñeca, porque el pulso le tiembla, y acerca su vista, porque ya no ve bien. Las cinco y diecinueve, murmura. Dado que su reloj se retrasa por el día y se adelanta por la noche, le preocupa enormemente saber la hora exacta. Al cabo de los años ha calculado cuanto se retrasa y cuanto se adelanta. Para su edad es una compleja fórmula de resolver, pero a base de ensayo y error es casi seguro que puede calcular la hora en punto. Eso dice. Con frecuencia, cuando paso a su lado, me pregunta, bueno, en realidad siempre que paso a su lado me pregunta ¿Tienes hora? ¿Qué hora es? ¿Llevas reloj? Aunque de sobra sabe que sí tengo, porque en mi primera comunión me regaló un reloj, mi primer reloj, y siempre lo llevo puesto. A mí el tiempo no me importa, no, al menos todavía, pero como sé que me va a preguntar la hora, siempre lo llevo puesto. ¿Qué hora tiene tu reloj?, insiste. Las cinco y veinte, creo. Digo yo. Pero cómo que creo… —protesta— ¿ya son y veinte en punto o no? Como el tuyo tiene segundero es más exacto. A ver, dime la hora exacta, dice. Las cinco, veinte minutos y quince segundos, le digo para tranquilizarlo. Ah, ves, el mío no tiene segundero, …como es viejo. El mío todavía tiene y veinte. Se atrasa, por el día se atrasa. Y vuelve a mirar su reloj, su dorado y viejo reloj. Aunque por la noche se adelanta, ¿sabes? Me cuenta por enésima vez. Sólo está en hora dos veces al día, ¿sabes? Es un buen reloj, no creas. El mío sólo se adelanta, le digo, y ni siquiera sé cuánto. Y eso que te compré el mejor reloj que tenían en la tienda de Frasco, dice. Ya no hacen relojes como los de antes, Toni. Concluye, como siempre. Este me lo regaló mi tío Anton para mi primera comunión, como yo a tí, me revela. De pronto una náusea me invade. Me veo viejo, sentado al sol y contemplando mi viejo reloj con segundero, preocupado por cuánto se atrasa o se adelanta mi reloj, preguntando a mi sobrino ¿Qué hora es en tu reloj, Antoñito? Entonces corro a mi casa y agitado le digo a mi madre: yo no quiero llamarme Antonio, y arrojo el reloj a la basura.

     
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    samoyedos 

    El tío Antonio toma el sol en la esquina y mira su reloj. Su única preocupación es saber la hora exacta. Y mantener su reloj de muñeca en hora claro, mientras toma el sol en la esquina. Mira su reloj, agarrándose la muñeca, porque el pulso le tiembla, y acerca su vista, porque ya no ve bien. Las cinco y diecinueve, murmura. Dado que su reloj se retrasa por el día y se adelanta por la noche, le preocupa enormemente saber la hora exacta. Al cabo de los años ha calculado cuanto se retrasa y cuanto se adelanta. Para su edad es una compleja fórmula de resolver, pero a base de ensayo y error es casi seguro que puede calcular la hora en punto. Eso dice. Con frecuencia, cuando paso a su lado, me pregunta, bueno, en realidad siempre que paso a su lado me pregunta ¿Tienes hora? ¿Qué hora es? ¿Llevas reloj? Aunque de sobra sabe que sí tengo, porque en mi primera comunión me regaló un reloj, mi primer reloj, y siempre lo llevo puesto. A mí el tiempo no me importa, no, al menos todavía, pero como sé que me va a preguntar la hora, siempre lo llevo puesto. ¿Qué hora tiene tu reloj?, insiste. Las cinco y veinte, creo. Digo yo. Pero cómo que creo… —protesta— ¿ya son y veinte en punto o no? Como el tuyo tiene segundero es más exacto. A ver, dime la hora exacta, dice. Las cinco, veinte minutos y quince segundos, le digo para tranquilizarlo. Ah, ves, el mío no tiene segundero, …como es viejo. El mío todavía tiene y veinte. Se atrasa, por el día se atrasa. Y vuelve a mirar su reloj, su dorado y viejo reloj. Aunque por la noche se adelanta, ¿sabes? Me cuenta por enésima vez. Sólo está en hora dos veces al día, ¿sabes? Es un buen reloj, no creas. El mío sólo se adelanta, le digo, y ni siquiera sé cuánto. Y eso que te compré el mejor reloj que tenían en la tienda de Frasco, dice. Ya no hacen relojes como los de antes, Toni. Concluye, como siempre. Este me lo regaló mi tío Anton para mi primera comunión, como yo a tí, me revela. De pronto una náusea me invade. Me veo viejo, sentado al sol y contemplando mi viejo reloj con segundero, preocupado por cuánto se atrasa o se adelanta mi reloj, preguntando a mi sobrino ¿Qué hora es en tu reloj, Antoñito? Entonces corro a mi casa y agitado le digo a mi madre: yo no quiero llamarme Antonio, y arrojo el reloj a la basura.

    (A Virutas y Minicuentos)

     
  • viva el Permalink |
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    Sandalias aladas 

    En la sala de espera del aeropuerto hay una veintena de personas. Inesperadamente un nutrido grupo de policías han entrado, deteniendo a todos los presentes. Se sospecha que en el grupo de pasajeros hay un asesino. No se preocupen —dice el inspector al mando— una vez comprobadas sus identidades serán dejados en libertad sin cargos. Ahora se dirige a uno de sus oficiales y le indica que comience con los que tengan los zapatos más caros y con los hombres más viejos. Dos ejecutivos son confiscados del grupo y llevados aparte. Otros cinco señores de mediana edad, los aparentemente más viejos, también son llevados al retrete. Tras una larga espera, el resto de los pasajeros son cacheados, identificados mediante iris y huellas digitales, comprobados en el ordenador central y finalmente dejados en libertad sin cargos. Al sentirse liberados de las sospechas policiales, ninguno pregunta, ninguno protesta, ninguno exige que se respeten sus derechos, que se les ofrezca una explicación, una disculpa. Liberados de la culpa, sus sandalias parecen aladas.

     
    • xarleen el Permalink

      Cada vez que entro aquí está más cambiado, más raro si es posible xDD

      Yo kero unas sandalias voladoras ^^

  • viva el Permalink |
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    Yo nunca cometo el mismo error dos veces… 

    Yo nunca cometo el mismo error dos veces. Por lo menos cinco o seis.

     
  • viva el Permalink |
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    Paseo 

    He hecho tres carreras y cinco masters, ahora ya sé como abrir el cochecito del bebé sin sentirme ridículo pero ¿alguien sabe cómo se pasea?

     
    • ana_arandanos el Permalink

      Jajaja. Yo tengo el coche y se abrirlo y pasearlo… pero no se donde se compra el bebé :(

    • Sky el Permalink

      Pues a mí eso se me da de maravilla.

    • xarleen el Permalink

      Pasear? Es muy sencillo, sólo camina y disfruta del paisaje. Primero un pie, luego el otro y así sucesivamente. Da igual que estés en tu casa, en un parque, en la playa, en las nubes… un paseo si no se disfruta no es paseo.
      Bss ^^

    • Sky el Permalink

      Saldré a pasear el paisaje.

    • E. el Permalink

      Vaya sky, o sea que también te pasaron el tip? …y pense que la sobrepoblación era culpa mía.

    • Ahasvero el Permalink

      La superpoblación es culpa de mi prima Concepción, alias “La Coneja”.

  • viva el Permalink |
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    Para hacerse amar de los hombres o, en su defecto, conservar el cutis suave, fino, blanco y agradable al tacto 

    Tómese un licor llamado agua de citiso, que los antiguos filósofos conocían con el nombre de akarim, déjese en un vaso descubierto expuesto tres noches a las influencias de Urano, Marte y Venus, y luego veinte y cuatro horas del sol; entonces se retira, y se mezclan algunas gotas con la leche fresca de vaca o cabra, aunque es preferible la de yegua o burra, y al cabo de cinco minutos se lava con esta mezcla las manos o la parte que sea. Cleopatra, por ejemplo, se hacía llenar una piscina con leche de burra virgen a este solo efecto y no sólo conquistaba hombres sino incluso imperios.

    (Secretos sacados del libro de Cleopatra)

     
    • Arias el Permalink

      Dentro del jarrón
      duermen las cortesanas:
      todo en calma.

    • susana el Permalink

      aquí estoy con el blog de notas…lo del cutis blanco y suave lo tengo por ahora…a que huele el agua de citiso? porque mezclado con leche de burra..aggggggg, eso seguro que no es un repelente? jajajaj algo para alejar los malos bixos o así…besitos su

    • su el Permalink

      aquí estoy con el blog de notas…lo del cutis blanco y suave lo tengo por ahora…a que huele el agua de citiso? porque mezclado con leche de burra..aggggggg, eso seguro que no es un repelente? jajajaj algo para alejar los malos bixos o así…besitos su

    • Sky el Permalink

      que no, te encuentro un poco descreída…

    • susana el Permalink

      jajaja osea q hay q creerselo? si yo soy de belleza distraida, por mas citiso q me ponga jajajaja

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      jajaja osea q hay q creerselo? si yo soy de belleza distraida, por mas citiso q me ponga jajajaja

    • Sky el Permalink

      se te olvida la leche de burra, jajaja

    • susana el Permalink

      jajaja si tb jajajaja lo q me faltaba, con mi cara y oliendo a burra…xd

    • su el Permalink

      jajaja si tb jajajaja lo q me faltaba, con mi cara y oliendo a burra…xd

    • Sky el Permalink

      no comías pastillas de leche de burra en tu infancia? eran buenísimas!

    • susana el Permalink

      jajaja si es verdad, estaban ricas jajaja pero no eran un repenlente de hombres jajaja

    • su el Permalink

      jajaja si es verdad, estaban ricas jajaja pero no eran un repenlente de hombres jajaja

    • Sky el Permalink

      por eso… un beso

    • susana el Permalink

      uy yo quiero mas jajaja

    • su el Permalink

      uy yo quiero mas jajaja

    • Sky el Permalink

      ahora tengo prisa, me voy al masaje, jeje

    • susana el Permalink

      jajaajjjaj pero q….disfruta bixo

    • su el Permalink

      jajaajjjaj pero q….disfruta bixo

    • Makkkafu el Permalink

      ¿y si cambiamos el cítiso por patxarán y la leche de burra por “leche Pascual” el resultado será el mismo? me pregunto …

      C.A. Makkkafu.

    • Sky el Permalink

      disfruté, su.

      Makkkafu, con eso sólo se consigue un dolor de cabeza del carajo! se nota que en esto de la magia negra, tú ni flores, jajaja.

    • susana el Permalink

      me alegro

    • su el Permalink

      me alegro

    • Sky el Permalink

      :lol:

    • sally el Permalink

      y como voy a obtener esos productos, ah?

    • Ahasvero el Permalink

      Yo te los vendo a un módico precio.

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    SE IMPROVISÓ UNA MORGUE 

    Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.

    Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.

    Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?

    Entablé una discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.

    Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.
    El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.

    El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.

    Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.

    Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.

    Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.

    Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa.

    Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunté de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.

    [Este post es para crear una novela colectiva de forma hipertextual. Los primeros párrafos son de aportación colectiva. Debes añadir tu texto continuando el hilo por donde lo dejan los demás…]

     
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    XXXI 

    Oh los cinco sentidos de la dicha.
    Oh los cinco sinsentidos del pertrecho
    que sin sentido dan al mismo cuadrilátero.

    Piedra de toque, concebidor sublime,
    por sus cinco costados mayoría
    de creadores labios derramados.

    Vaporosa inocencia de inocencias,
    si, acaso, no deduces tus vísceras
    de esta pura aritmética, verás como
    te atildan los minutos, las puertas,
    los emjambres.

    Oh los sentidos de la dicha,
    cenitales, dolentes, ochaneros,
    en posición fetal se devanean
    por un tildón de brasas,
    anhelantes de estar en el sinsueño.

     
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    Montale vacila en los cimacios vagamente se posa… 

    Montale vacila en los cimacios, vagamente se posa en los propíleos fumando Giuba y espantando las rimas y la vomitiva logorrea de los dialécticos. Montale, muerto al cinco por ciento, no espera nuevos honores y nadie se corta por él las venas aunque se mueva en la sombra de las palabras o hable el lenguaje del delirio.

     
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    A Eugenio Montale 

    Montale vacila en los cimacios, vagamente se posa en los propíleos fumando Giuba y espantando las rimas y la vomitiva logorrea de los dialécticos. Montale, muerto al cinco por ciento, no espera nuevos honores y nadie se corta por él las venas aunque se mueva en la sombra de las palabras o hable el lenguaje del delirio.

     
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    THE AHASVERO SECRET WORDS 

    56 A.C.

    Nace -algo maldito ya- en Galilea, donde sus padres -emigrantes egipcios- le abandonan tempranamente.

    56-45 A.C.

    Es educado en el noble oficio de zapatero por el gremio de zapateros judíos que lo encontró abandonado.

    33 D.C.

    Insultó a Jesús durante la crucifixión, por lo que este lo condenó a “errar hasta su retorno”.

    “Un zapatero judío llamado Ashaverus tenía un pequeño comercio cerca del sitio donde pasó Jesús con la cruz a cuestas. Le negó a Jesús que descansara un momento y le golpeó con una herramienta, al tiempo que le decía: «¡Camina!». Jesús entonces le maldijo: «Yo ahora voy a descansar, pero tú vas a caminar hasta que yo vuelva». Desde entonces aquel judio comenzó a recorrer la Tierra y sus pies cansados jamás pudieron detenerse, porque las palabras de Jesús lo impulsan a caminar hasta el día del Juicio Final, en que será enviado al infierno eterno.

    Dicen unos.

    Un judío llamado Cortafilo era el portero de Pilatos. Durante el juicio, cuando sacaron al Mesías de la presencia del gobernador romano, Cortafilo le clavó un puñal en la espalda, gritándole «¡Camina!». Jesús le respondió: «El Hijo del hombre se va, pero tú esperarás a que Él vuelva».

    Después Cortafilo se convirtió al cristianismo y fue bautizado por Ananías, recibiendo el nombre de José; pero debido a la maldición continúa su peregrinación por el mundo.

    El judío errante sólo lleva cinco monedas de cobre, hay incluso quien afirma que lo ha visto en cualquier parte del mundo. Un autor de la Edad Media estableció que cada cien años el maldito sufre una terrible enfermedad de la que se recupera pues no puede morir sino hasta que regrese Jesús.

    Dicen otros.

    Durante muchos años, D.C.

    Por ejemplo, fue visto en Hamburgo en 1547; en España en 1575; en Viena en 1599; en Lubeck en 1601 y 1603; en Praga en 1602; Baviera en 1604; en Bruselas en 1640 y 1774; en Leipzig en 1642; en Paris en 1644; en Stamford en 1658; en Astrakán en 1672; en Munich en 1721; en Altbach en 1766 y Newcastle en 1790. La última aparición mencionada parece haber sido en los Estados Unidos en el año 1868, visitando al mormón llamado O’Grady. Posiblemente, este último era un impostor que se hacía pasar por el Judío Errante.

    Actualidad.

    Vive castigado por su atrevimiento a errar por la tierra hasta la segunda venida de Jesús.

     
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    The Author 

    56 A.C.

    Nace -algo maldito ya- en Galilea, donde sus padres -emigrantes egipcios- le abandonan tempranamente.

    56-45 A.C.

    Es educado en el noble oficio de zapatero por el gremio de zapateros judíos que lo encontró abandonado.

    33 D.C.

    Insultó a Jesús durante la crucifixión, por lo que este lo condenó a “errar hasta su retorno”.

    “Un zapatero judío llamado Ashaverus tenía un pequeño comercio cerca del sitio donde pasó Jesús con la cruz a cuestas. Le negó a Jesús que descansara un momento y le golpeó con una herramienta, al tiempo que le decía: «¡Camina!». Jesús entonces le maldijo: «Yo ahora voy a descansar, pero tú vas a caminar hasta que yo vuelva». Desde entonces aquel judio comenzó a recorrer la Tierra y sus pies cansados jamás pudieron detenerse, porque las palabras de Jesús lo impulsan a caminar hasta el día del Juicio Final, en que será enviado al infierno eterno.

    Dicen unos.

    Un judío llamado Cortafilo era el portero de Pilatos. Durante el juicio, cuando sacaron al Mesías de la presencia del gobernador romano, Cortafilo le clavó un puñal en la espalda, gritándole «¡Camina!». Jesús le respondió: «El Hijo del hombre se va, pero tú esperarás a que Él vuelva».

    Después Cortafilo se convirtió al cristianismo y fue bautizado por Ananías, recibiendo el nombre de José; pero debido a la maldición continúa su peregrinación por el mundo.

    El judío errante sólo lleva cinco monedas de cobre, hay incluso quien afirma que lo ha visto en cualquier parte del mundo. Un autor de la Edad Media estableció que cada cien años el maldito sufre una terrible enfermedad de la que se recupera pues no puede morir sino hasta que regrese Jesús.

    Dicen otros.

    Durante muchos años, D.C.

    Por ejemplo, fue visto en Hamburgo en 1547; en España en 1575; en Viena en 1599; en Lubeck en 1601 y 1603; en Praga en 1602; Baviera en 1604; en Bruselas en 1640 y 1774; en Leipzig en 1642; en Paris en 1644; en Stamford en 1658; en Astrakán en 1672; en Munich en 1721; en Altbach en 1766 y Newcastle en 1790. La última aparición mencionada parece haber sido en los Estados Unidos en el año 1868, visitando al mormón llamado O’Grady. Posiblemente, este último era un impostor que se hacía pasar por el Judío Errante.

    Actualidad.

    Vive castigado por su atrevimiento a errar por la tierra hasta la segunda venida de Jesús.
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    THE AHASVERO SECRET WORDS 56 A C Nace… 

    THE AHASVERO SECRET WORDS

    56 A.C.

    Nace -algo maldito ya- en Galilea, donde sus padres -emigrantes egipcios- le abandonan tempranamente.

    56-45 A.C.

    Es educado en el noble oficio de zapatero por el gremio de zapateros judíos que lo encontró abandonado.

    33 D.C.

    Insultó a Jesús durante la crucifixión, por lo que este lo condenó a “errar hasta su retorno”.

    “Un zapatero judío llamado Ashaverus tenía un pequeño comercio cerca del sitio donde pasó Jesús con la cruz a cuestas. Le negó a Jesús que descansara un momento y le golpeó con una herramienta, al tiempo que le decía: «¡Camina!». Jesús entonces le maldijo: «Yo ahora voy a descansar, pero tú vas a caminar hasta que yo vuelva». Desde entonces aquel judio comenzó a recorrer la Tierra y sus pies cansados jamás pudieron detenerse, porque las palabras de Jesús lo impulsan a caminar hasta el día del Juicio Final, en que será enviado al infierno eterno.

    Dicen unos.

    Un judío llamado Cortafilo era el portero de Pilatos. Durante el juicio, cuando sacaron al Mesías de la presencia del gobernador romano, Cortafilo le clavó un puñal en la espalda, gritándole «¡Camina!». Jesús le respondió: «El Hijo del hombre se va, pero tú esperarás a que Él vuelva».

    Después Cortafilo se convirtió al cristianismo y fue bautizado por Ananías, recibiendo el nombre de José; pero debido a la maldición continúa su peregrinación por el mundo.

    El judío errante sólo lleva cinco monedas de cobre, hay incluso quien afirma que lo ha visto en cualquier parte del mundo. Un autor de la Edad Media estableció que cada cien años el maldito sufre una terrible enfermedad de la que se recupera pues no puede morir sino hasta que regrese Jesús.

    Dicen otros.

    Durante muchos años, D.C.

    Por ejemplo, fue visto en Hamburgo en 1547; en España en 1575; en Viena en 1599; en Lubeck en 1601 y 1603; en Praga en 1602; Baviera en 1604; en Bruselas en 1640 y 1774; en Leipzig en 1642; en Paris en 1644; en Stamford en 1658; en Astrakán en 1672; en Munich en 1721; en Altbach en 1766 y Newcastle en 1790. La última aparición mencionada parece haber sido en los Estados Unidos en el año 1868, visitando al mormón llamado O’Grady. Posiblemente, este último era un impostor que se hacía pasar por el Judío Errante.

    Actualidad.

    Vive castigado por su atrevimiento a errar por la tierra hasta la segunda venida de Jesús.

     
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    Lewis Carros 

    Luis Carros, o Lewis Carros, es el seudónimo de un escritor que ha dedicado su vida entera al cuento y a volvernos locos con sumas y lógicas, ambas ilógicas. Sus escritos rezuman una sensibilidad infantil a flor de piel difícil de imitar que son la delicia de grandes y mayores. Ha sido un autor ilustrado no sólo por Tenniel, sino también por todos los modernos dibujantes de animación. En torno a su vida y su personalidad circulan infinidad de equívocos y controversias: su travestismo, su condición de reverendo protestante, sus clases de inglés para ganarse la vida, e incluso el problema de sus nombres y seudónimos. Todos ellos, como su mejor y único editor, me veo obligado a desmentir y aclarar en la medida de mis humildes posibilidades: sin duda es protestante, aunque no profesa religión alguna; asiste a clases de un colegio bilingüe inglés-español, sin tampoco profesar; se traviste -al menos en carnaval y san Isidro- y, en este aspecto de la definición sexual, no le gusta que le llamen Luis sino Gonzalo -aunque eso depende de los días; por último, lo que podemos afirmar sin equívoco, por partida de nacimiento y asistencia a parto, es que se llama Laura y tiene cinco años, por lo que ha tenido que pedir a su padre que escriba esta heterobiografía, mientras ella se inspira viendo dibujos animados. A sus cinco años es toda una poeta.

     
    • popi el Permalink

      Un nombre precioso el de Laura. Y sus ejemplos.
      Un abrasssso pisha!

    • Ahasvero el Permalink

      Gracias, es amor de padre!

    • Manuel Moreno el Permalink

      De tal palo, ya se sabe.

    • Tugidaq el Permalink

      vaya con mi tocaya! :)
      son geniales me enkantan…

    • Ahasvero el Permalink

      Estamos majaretas

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    BARRENDERO 

    Eran las cinco en punto de la madrugada. Había llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto tenía un aspecto deplorable cuando se asomó por la ventana. En realidad todo en él era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusilánime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hacían sentir al que lo contemplaba una repulsión instintiva. Se despiojó de las inmensas legañas que le cubrían los ojos y bostezó con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Había latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aquí y allá, un sinfín de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera podía imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rincón de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horrísono que escondía dentro.

    Arrastrando los pies entró en el cuarto de baño y sin encender la luz se miró al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupió en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Debería limpiar esto alguna vez, pensó, y tomó el primer trago del día con el que se enjuagó la boca. A la media hora había agotado la botella. En la escalera se oyó al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asomó por la mirilla, como hacía siempre, y comentó entre dientes:

    —¡Maldito mierda!

    Por la ventana del patio oyó como la vieja de enfrente hacía sus deposiciones matutinas. Una sonrisa estúpida recorrió su rostro. Luego le colocó el mentón a “la parienta”, que estaba empotrada en el sillón. La parienta olía bastante mal. Para animarse tomó un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

    Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

    Siempre iba andando a todos sitios, también al trabajo. Esa mañana tenía que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sabía de memoria, hoy sólo tenía que barrer tres calles y no muy largas, además, a la velocidad que él barría, habría acabado a las dos horas y podría escaparse a la Ballesta. Así que respiró hondo y de nuevo una sonrisa estúpida llenó su vacuo semblante. Era la cara que ponía cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarició los testículos.

    Los domingos a las nueve la calle aún está solitaria y vacía. Si no fuera por los barrenderos –pensó- las ciudades estarían desbordás de papeles, colillas y cacas de perro, no podríamos vivir en ellas con tanta mierda acumulá. Cogió un periódico tirado y lo dobló con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de bebé, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continuó barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro –dijo para sí.

    A las once y cuarto estaba listo, según él. Dio la última calada a la colilla; dejó la pala y la escoba dentro del carretón y, empujándolo, se dirigió con diligencia hacia el Centro.

    Aquel día, muy caluroso para ser enero, acabó la rutina diaria más pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba más intranquilo de lo habitual. Su instinto de hurón le decía algo que no era capaz de comprender. Volvió a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteniéndose un poco en cada puerta. Nada parecía fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sabía explicar le producía un comecome. Extraño silencio. No podía escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parecía estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguzó los sentidos. Si no podía oír, al menos podría oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parecía haber nadie, sería el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que salía de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar más la curiosidad, decidió entrar a curiosear. El cadáver se conservaba mejor de lo que cabía esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto había aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y había dejado a su mujer como un pájaro.

     
    • Ahasvero el Permalink

      They were the five o’clock of the dawn. It had rained and the street appeared devastating and solitary. Augusto had a deplorable aspect when it was shown by the window. In fact everything in him was laborious, lamentable and devastating. A swollen glance and pusilánime and a great nose as a boot along with their extreme belly made feel to which it contemplated an instinctive repulsion to it. One deloused of immense legañas that to him the eyes covered and yawned with laziness. The ragged aspect was very in consonancia with its house. There were tins of beer thrown by the ground, accumulated dirty plates in a washbowl, enlodada lazy mud clothes randomly here and there, sinfín of knicks-knack mixed with food and alcohol bottles. Being inside, anyone could imagine without difficulty covacha of a pordiosero in a corner of a street of the suburb, when in fact it was a house whose outer aspect nobody had imagined the terrible thing, dirty and horrísono that it hid inside.
      Dragging the feet it entered the bathroom and without igniting the light one watched the mirror. It could not support it long time. Escupió in the cup of water but flemas fell in the ground next to a thrown towel. It would have to clean this sometimes, it thought, and it took the first drink from the day with which the mouth was rinsed. To half an hour it had exhausted the bottle. In the stairs one heard the doorman retire the dustbin of the street. It was shown by the peephole, like it always did, and it commented between teeth:
      – Damn excrement!
      By the window of the patio it heard like the old one of opposite made his depositions matutinal. A stupid smile crossed its face. Soon it placed the chin to him to “the relative”, who was embedded in the armchair. The relative smelled badly enough. In order to animate itself she took a drink. The varices of the cheeks and the nose were to point to take their habitual reddish and swollen color.
      It went out and it ignited means cigarette that found wire drawing in the sidewalk. Was put it in the lips and put the hands in the pockets. It smiled like an idiot with the inclined head.
      It always was walking to all sites, also to the work. That morning had to go to zone 3 of district 5. Was already known it of memory, today only had to sweep three streets and not very long, in addition, at the
      speed that he swept, would have finished to the two hours and could escape to the Crossbow. So it breathed deep and again a stupid smile filled its empty semblante. It was the face that put when it thought about the teats of Boni, as great as its head. And with the hands in the pocket one caressed the testicles.
      Nine Sundays to the street still is solitary and empty. If not outside of the street cleaners – it thought – the cities would be in favor desbordás of papers, butts and poops of dog, we could not live in them with as much excrement acumulá. It took a newspaper thrown and it doubled it with extreme care, like that doubles a baby savannah, and it introduced it in the pocket of the jacket. Soon it continued sweeping the butts. The dog poops not them mud – it said for himself.
      To eleven and quarter he was ready, according to him. It gave the last one pierced to the butt; it left the shovel and the broom within the small cart and, pushing it, went with diligence towards the Center.
      That day, very warm to be January, more soon finished the daily routine of the customary thing. Alpaca the doorman, was intranquilo of the habitual thing more. Its instinct of ferret said something to him that was not able to include/understand. It returned to raise to the stairs cleaning the banister rails, and stopping a little in each door. Nothing seemed outside the current, nevertheless did not finish brooding. Something indefinite that did not know to explain produced comecome to him. Strange silence. It could not listen to the
      conversations of the neighbors. Nobody seemed to be in the house and nevertheless it noticed an amazing presence. It sharpened the senses. If it could not hear, it could at least smell and to even enter to watch. Since it did not seem to have nobody, it would be the best moment to snoop. And intrigued by the scent that left the house of Augusto, not being able to hold plus the curiosity, it decided to enter to look around. The corpse was conserved better of which it was possible to hope to take smelling as much time, and is that Augusto had learned something of taxidermia, when he was young and it had left to his woman like a bird.

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      They were the five o’clock of the dawn. It had rained and the street appeared devastating and solitary. Augusto had a deplorable aspect when it was shown by the window. In fact everything in him was laborious, lamentable and devastating. A swollen glance and pusilánime and a great nose as a boot along with their extreme belly made feel to which it contemplated an instinctive repulsion to it. One deloused of immense legañas that to him the eyes covered and yawned with laziness. The ragged aspect was very in consonancia with its house. There were tins of beer thrown by the ground, accumulated dirty plates in a washbowl, enlodada lazy mud clothes randomly here and there, sinfín of knicks-knack mixed with food and alcohol bottles. Being inside, anyone could imagine without difficulty covacha of a pordiosero in a corner of a street of the suburb, when in fact it was a house whose outer aspect nobody had imagined the terrible thing, dirty and horrísono that it hid inside.
      Dragging the feet it entered the bathroom and without igniting the light one watched the mirror. It could not support it long time. Escupió in the cup of water but flemas fell in the ground next to a thrown towel. It would have to clean this sometimes, it thought, and it took the first drink from the day with which the mouth was rinsed. To half an hour it had exhausted the bottle. In the stairs one heard the doorman retire the dustbin of the street. It was shown by the peephole, like it always did, and it commented between teeth:
      – Damn excrement!
      By the window of the patio it heard like the old one of opposite made his depositions matutinal. A stupid smile crossed its face. Soon it placed the chin to him to “the relative”, who was embedded in the armchair. The relative smelled badly enough. In order to animate itself she took a drink. The varices of the cheeks and the nose were to point to take their habitual reddish and swollen color.
      It went out and it ignited means cigarette that found wire drawing in the sidewalk. Was put it in the lips and put the hands in the pockets. It smiled like an idiot with the inclined head.
      It always was walking to all sites, also to the work. That morning had to go to zone 3 of district 5. Was already known it of memory, today only had to sweep three streets and not very long, in addition, at the
      speed that he swept, would have finished to the two hours and could escape to the Crossbow. So it breathed deep and again a stupid smile filled its empty semblante. It was the face that put when it thought about the teats of Boni, as great as its head. And with the hands in the pocket one caressed the testicles.
      Nine Sundays to the street still is solitary and empty. If not outside of the street cleaners – it thought – the cities would be in favor desbordás of papers, butts and poops of dog, we could not live in them with as much excrement acumulá. It took a newspaper thrown and it doubled it with extreme care, like that doubles a baby savannah, and it introduced it in the pocket of the jacket. Soon it continued sweeping the butts. The dog poops not them mud – it said for himself.
      To eleven and quarter he was ready, according to him. It gave the last one pierced to the butt; it left the shovel and the broom within the small cart and, pushing it, went with diligence towards the Center.
      That day, very warm to be January, more soon finished the daily routine of the customary thing. Alpaca the doorman, was intranquilo of the habitual thing more. Its instinct of ferret said something to him that was not able to include/understand. It returned to raise to the stairs cleaning the banister rails, and stopping a little in each door. Nothing seemed outside the current, nevertheless did not finish brooding. Something indefinite that did not know to explain produced comecome to him. Strange silence. It could not listen to the
      conversations of the neighbors. Nobody seemed to be in the house and nevertheless it noticed an amazing presence. It sharpened the senses. If it could not hear, it could at least smell and to even enter to watch. Since it did not seem to have nobody, it would be the best moment to snoop. And intrigued by the scent that left the house of Augusto, not being able to hold plus the curiosity, it decided to enter to look around. The corpse was conserved better of which it was possible to hope to take smelling as much time, and is that Augusto had learned something of taxidermia, when he was young and it had left to his woman like a bird.

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      Joder que depresion

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      Joder que depresion

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      LO ANOTO, AZENA!

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      LO ANOTO, AZENA!

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      Y QUÉ LO DIGAS, IGNACIO!

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      Y QUÉ LO DIGAS, IGNACIO!

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    Donato 

    Todas las noches a las tres, cuando cerraban el BAR KISS, Donato cogía su bandolera y su silbato, el que le regaló un poli de la comisaría de municipales, y se marchaba a su casa. Cuando pasaba por la esquina de la comisaría le silbaba al de la puerta, como si tuviera que recordarle que seguía conservando el silbato, o simplemente por que le hacía gracia “tocarle el pito a la policia” – decía jocosamente a su amigo “El chino”. Al Chino le hizo tanta gracia la primera vez que se lo contó que tuvo que ir a mearse en la obra.

    Cuando llegó a casa su mujer ya dormía. “Gracias a dios – pensó – con lo insoportable que es esa vaca del asfalto”.

    Tenía que trabajar hasta las cuatro de la madrugada en el coño de Madrid y encima tener que soportar a esa mala bestia. Como de costumbre se hizo una paja en el baño y se fue a acostar al salón para no despabilar a su mujer.

    A las cinco y media se despertó sobresaltado. Estaba sudando. Soñaba. Deliraba. Augusto disecaba a su mujer y luego la policía venía a detenerlo a él y se lo llevaban a la cárcel y en la cárcel le clavaban plumas de loro hasta que le reventaban las tripas y Augusto sonreía con cara de estúpido. ¡Menudo pájaro, menudo pájaro! – gritaba “El Loro”- y en ese momento despertó.

     
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      Donato
      All the nights to three, when they closed the BAR KISS, Donato took its brigand and its whistle, the one that gave poli to him of the police station of policemen, and left to its house. When it passed by the corner of the police station whistled to him to the one of the door, as if it had to remember to him that it continued conserving the whistle, or simply so that made grace “touch to him to him the whistle to the police” – humorous said to its friend “the Chinese”. To the Chinese the first time did as much grace to him that was told it that had to go to piss to works of opposite.
      When she arrived at house her woman already slept. “Thanks to God – it thought – with the unbearable thing that it is that cow of asphalt”.
      It had to work until the four of the dawn in coño of Madrid and above to have to support to that bad beast. As usual a straw in the bath was made and it went away to lay down to the hall not to despabilar to his woman.
      To five and the average one one awoke frightened. It was sweating. It dreamed. It was delirious. Augusto dissected its woman and soon the police came to stop it to him and they took it to the jail and in the jail they nailed parrot pens to him until the guts burst to him and Augusto smiled with face of stupid. Slight bird, slight bird! – the Parrot shouted “” – and then it woke up.

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      Donato
      All the nights to three, when they closed the BAR KISS, Donato took its brigand and its whistle, the one that gave poli to him of the police station of policemen, and left to its house. When it passed by the corner of the police station whistled to him to the one of the door, as if it had to remember to him that it continued conserving the whistle, or simply so that made grace “touch to him to him the whistle to the police” – humorous said to its friend “the Chinese”. To the Chinese the first time did as much grace to him that was told it that had to go to piss to works of opposite.
      When she arrived at house her woman already slept. “Thanks to God – it thought – with the unbearable thing that it is that cow of asphalt”.
      It had to work until the four of the dawn in coño of Madrid and above to have to support to that bad beast. As usual a straw in the bath was made and it went away to lay down to the hall not to despabilar to his woman.
      To five and the average one one awoke frightened. It was sweating. It dreamed. It was delirious. Augusto dissected its woman and soon the police came to stop it to him and they took it to the jail and in the jail they nailed parrot pens to him until the guts burst to him and Augusto smiled with face of stupid. Slight bird, slight bird! – the Parrot shouted “” – and then it woke up.

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    Celia Oquendo por Celia Oquendo 

    Celia Oquendo (Buenos Aires, Argentina, 1965) nace -después de dieciocho meses de gestación en la Pampa- por empeño de su madre, y para sorpresa del gaucho que la encintó, en la capital argentina, mediante los exterminadores forceps del doctor Juan Quasimodo Gutiérrez (q.e.p.d.). No ha sido la de su nacimiento su única resistencia en esta vida: de muy chiquita permaneció oculta durante cinco años para no ser carne de colegio -para más inri, de monjas- y en su juventud se ha resistido siempre a todos sus novios y pretendientes; todos excepto a uno: el pelotudo que la trae a mal empujar por los burdeles. En sus ratos libres, que son pocos, debido a la fogosidad de los argentinos, escribe cosas sentimentales que le dejan publicar aquí (a veces) tratando de emular a Zelda Zonk.

    Celia Oquendo.

     
    • antonio el Permalink

      ¿Qué cosas me dices? Nadie puede reescribir su biografía, acaso uno mismo.

      Quizá te guste el soneto que acabo de escribir. Tiene el humor suficiente para que la realidad no necesite reescritura.

      Saludos. Comencemos a vivir

    • antonio el Permalink

      ¿Qué cosas me dices? Nadie puede reescribir su biografía, acaso uno mismo.

      Quizá te guste el soneto que acabo de escribir. Tiene el humor suficiente para que la realidad no necesite reescritura.

      Saludos. Comencemos a vivir

    • Celia Oquendo el Permalink

      Vos se confunde, señor antonio

    • Celia Oquendo el Permalink

      Vos se confunde, señor antonio

    • antonio el Permalink

      Estoy totalmente confundido. No sé dónde estoy ni a quien respondo. ¿Será este espacio un ejemplo de literatura hiperealista?

      Si no se ha inventado este término o este estilo, creo que alguien debería tomar nota.

      ¿Hay alguien aquí?

      Procuro no tocar nada y dejo mi nota antes de salir.

      Búsquenme aquí: http://e.freewebhostingarea.com/not-found.html

    • antonio el Permalink

      Estoy totalmente confundido. No sé dónde estoy ni a quien respondo. ¿Será este espacio un ejemplo de literatura hiperealista?

      Si no se ha inventado este término o este estilo, creo que alguien debería tomar nota.

      ¿Hay alguien aquí?

      Procuro no tocar nada y dejo mi nota antes de salir.

      Búsquenme aquí: http://e.freewebhostingarea.com/not-found.html

    • Celia Oquendo el Permalink

      Vos se confunde muy a menudo, antonio. ¿Hiper-realista? … Vos querés ligar conmigo? hacemos literatura higo-realista? che, sos libre!

    • Celia Oquendo el Permalink

      Vos se confunde muy a menudo, antonio. ¿Hiper-realista? … Vos querés ligar conmigo? hacemos literatura higo-realista? che, sos libre!

    • popi el Permalink

      Adoro este blog, Sky!

    • popi el Permalink

      Adoro este blog, Sky!

    • Ahasvero el Permalink

      En sentido irónico, popi?

    • Ahasvero el Permalink

      En sentido irónico, popi?

    • popi el Permalink

      No: literal y literariamente lo adoro. Qué te hizo pensar en la ironía? Disfruto con mis seis sentidos de él. :)

    • popi el Permalink

      No: literal y literariamente lo adoro. Qué te hizo pensar en la ironía? Disfruto con mis seis sentidos de él. :)

    • Ahasvero el Permalink

      Perdón, popi, como siempre estamos tan irónicos he interpretado tu comentario en un sentido masoquista. ;)

    • Ahasvero el Permalink

      Perdón, popi, como siempre estamos tan irónicos he interpretado tu comentario en un sentido masoquista. ;)

    • Celia Oquendo el Permalink

      Protesto enérgicamente, estáis discutiendo off topic en mi entrada, mi ego se resiente, soy argentina!

    • Celia Oquendo el Permalink

      Protesto enérgicamente, estáis discutiendo off topic en mi entrada, mi ego se resiente, soy argentina!

    • popi el Permalink

      La ironía la guardo para estos momentos en que llego borrachuzo a casa y, tristemente por ser un tímido capullo, solo.
      Celia, si de plata estás hecha, fúndete en el silencio por un momento, que ayuda a sobrellevarlo. hip.
      Abrazos gente. Me voy a dormir la mona. Una semana de vacances me espera.. Espero que sea productiva. XD

    • sky el Permalink

      Y Celia se sumió en el silencio o en la absenta…

    • sky el Permalink

      Y Celia se sumió en el silencio o en la absenta…

  • viva el Permalink |
    Etiquetas: cinco tigres   

    BOY O SCOUT 

    Me disfrazo de boy scout para que los vecinos me compadezcan cuando vuelvo a cuatro patas a las cinco de la madrugada de tomar copas con amigas solteras, pero ayer debí volver en tanga. La vieja del primero me ha devuelto hoy mi traje de boy scout, el de comunión, el de azafata de mi tía, un tutú y un cuero sado-maso… pero no consigo encontrar la tanga de leopardo en el armario.

     
  • viva el Permalink |
    Etiquetas: cinco tigres,   

    APUESTA 

    Me apuesto los co.ones a que en cinco años la piratería se habrá oficializado y será Bil Gates el filibustero mayor. ¡Pero si son ellos los jodidos piratas!

     
    • xalernita el Permalink

      esperemos que sean ellos los que desaparezcan en cinco años

    • xalernita el Permalink

      esperemos que sean ellos los que desaparezcan en cinco años

    • wakka el Permalink

      estoy con xalernita

    • wakka el Permalink

      estoy con xalernita

    • wakka el Permalink

      de acuerdo, se entiende, no es nada fisico, xD

    • wakka el Permalink

      de acuerdo, se entiende, no es nada fisico, xD

    • xalernita el Permalink

      anda que no, tonta xDDDDD

    • xalernita el Permalink

      anda que no, tonta xDDDDD

    • carlos el Permalink

      El rey invento a la pirateria para evitar los excesos de los corsarios.

    • carlos el Permalink

      El rey invento a la pirateria para evitar los excesos de los corsarios.

    • tintadelcorazon el Permalink

      El rey invento a la pirateria para evitar los excesos de los corsarios.

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    MEMORABLE 

    Estaba pensando en eso. Un día te das cuenta que has agotado tu vida sentimental -por llamarle de una forma suave. Recuerdas aquel día, que quizás fue el clímax de tus relaciones amorosas, en que mantuviste cinco coitos con tres amantes diferentes -el segundo de ellos fue, sin duda, el más agraciado, con tres polvos en una sesión inolvidable de virilidad inusitada. Y te das cuenta que ahora ya no volverán esos días jamás. Que se te ha acabado el tiempo, la energía y -claro está- las oportunidades. Has perdido tu último tren y ya no hay más amantes antes de tu final. Pasan de largo a tu lado. Realmente están como trenes y pasan como trenes, pero tu no vas a entrar en ninguno, porque la última vez que entraste en uno era para volver del trabajo.
    Al menos queda el recuerdo. Qué día aquel. Yo no creo haber producido nunca más adrenalina -entre otras cosas- que aquella gloriosa jornada de ****** en celo. Mi **** salía y entraba incansable -mañana, tarde y noche- en los ***** de aquellos amantes, dueños de mi ajetreada vida sexual, rellenándolos de ****** crema por su ****** hasta hacerles rebosar de semen desde sus enculadas nalgas hasta sus piernas.
    Aquellas abundantes e intensas ******* fueron sin duda mi cenit y el principio de mi decadencia. Tras la cumbre ya sólo cabe el descenso, más o menos precipitado.
    Ninguno de ellos sospechó ser uno más aquel día. Se sentían únicos depositarios de mi magmática y láctea ****** y me lo agradecían con sus arrebatados y roncos gritos de placer y sus aullidos de ****** en celo. A todos les di por detrás con toda mi alma lo que tan hirviente e irrefrenable brotaba de mis *******. Fue quizás por esa sobreabundancia con cada uno de ellos, que ninguno se sintió traicionado ni cornudo y, más bien al contrario, hincaban entusiasmados sus -para ellos- imperceptibles astas en la almohada y -arqueando sus excitados vientres- elevaban sus redondos y hermosos ***** hasta al altar de sacrificio. Yo les esperaba, sujetando con firmeza sus caderas, con mi duro y gordo ariete, ejecutando el ritual más salvaje y placentero que jamás hubieran soñado. Los atravesaba una y otra vez haciéndoles correrse repetidas veces mientras gritaban “más, más, más…” Y yo les daba, generosa y prolongadamente, “más, más, más…” jadeando y sudando como un sátiro, como un cerdo asquerosamente feliz de revolcarse en el fango de nuestras lubricidades.
    Yo era afortunado entonces. Obscenamente feliz y afortunado, y también ellos. Pero la vida es una única cumbre y muchas fosas. Memorables también.

    [Nota: el editor ha suprimido algunas palabras con asteriscos por demasiado obscenas; me es igual. Que la imaginación del lector lo supla con creces y probablemente con mejor fortuna que yo mismo.]

     
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    Mohyiddin ibn Arabi 

    Convivimos juntos durante mucho tiempo en el desértico Mohenjo-Daro, de donde él era hijo predilecto y había formado parte del consejo de los ilustres gracias a su inefable capacidad de ilusionista para manipular al pueblo. Compartimos también la torturante aventura de escribir un libro para deleite de concubinas, a causa del cual fue expulsado del citado ilustre consejo. Cada vez que lo acompañaba en sus correrías y lances entre las doncellas de los bajos fondos era un viaje a los infiernos. Las más bellas eran lisonjeadas hasta caer rendidas entre sus cinco extremidades. Como un Moisés, las arrastraba hasta el desierto y allí, bajo las condiciones más extremas pero al abrigo de su tienda, era sacrificada su virginidad.

     
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    AHASVERO 

    Desde aquel once de septiembre, Manuel –en que salimos espitados desde las torres gemelas a este cielo, mientras nos concedían la hipoteca– han pasado ya cinco años. Cinco largos años que damos vueltas en el aire intentando que nos dejen entrar en algún paraíso celeste. En los paraísos de Alá no nos dejan por occidentales y en los cielos cristianos por falta de pago. Estamos condenados a vagar por este cielo abismal que nos hemos fabricado nosotros. Pero ¿por qué no podríamos nosotros? ¿Por qué? ¡También nosotros somos pájaros de cuidado!

    “Somewhere over the rainbow

    skies are blue

    bluebirds fly

    Why, oh, why can’t I?”

     
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    SOMEWHERE 

    Desde aquel once de septiembre, Manuel –en que salimos espitados desde las torres gemelas a este cielo, mientras nos concedían la hipoteca– han pasado ya cinco años. Cinco largos años que damos vueltas en el aire intentando que nos dejen entrar en algún paraíso celeste. En los paraísos de Alá no nos dejan por occidentales y en los cielos cristianos por falta de pago. Estamos condenados a vagar por este cielo abismal que nos hemos fabricado nosotros. Pero ¿por qué no podríamos nosotros? ¿Por qué? ¡También nosotros somos pájaros de cuidado!

    “Somewhere over the rainbow

    skies are blue

    bluebirds fly

    Why, oh, why can’t I?”

     
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    Desde aquel once de septiembre Manuel en que… 

    Desde aquel once de septiembre, Manuel –en que salimos espitados desde las torres gemelas a este cielo, mientras nos concedían la hipoteca– han pasado ya cinco años. Cinco largos años que damos vueltas en el aire intentando que nos dejen entrar en algún paraíso celeste. En los paraísos de Alá no nos dejan por occidentales y en los cielos cristianos por falta de pago. Estamos condenados a vagar por este cielo abismal que nos hemos fabricado nosotros. Pero ¿por qué no podríamos nosotros? ¿Por qué? ¡También nosotros somos pájaros de cuidado!

    “Somewhere over the rainbow

    skies are blue

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    Why, oh, why can’t I?”

     
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    Los hermanos de Gayola 

    Cinco hermanos trabajamos y de pajas te matamos

     
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