Siri (Iphone 4s)

greguería

P: Teletranspórtame.

R: OK. Quédese quieto.

P: ¿Estoy gorda?

R: Prefiero no decir.

P: ¿Qué llevas puesto?

R: Tienes al asistente personal incorrecto.

P: Siri, ¿cuál es el significado de la vida?

R: No puedo contestar eso ahora, pero deme algo de tiempo para escribir una obra muy larga en la que nada suceda.

P: Siri, hazme un sándwich.

R: No sé qué quiere decir con “Siri, hazme un sándwich”.

P: ¿Puedes contarme un chiste?

R: Realmente no sé ningún buen chiste. Ninguno, de hecho.

P: ¿Puedes contarme un mal chiste?

R: Dos iPhones entran en un bar… Olvidé el resto.

P: Me aburro.

R: ¿Te aburro?

P: Tengo sueño.

R: Espero que no esté conduciendo.

P: ¿Cuál es un buen lugar para emborracharse por aquí?

R: He encontrado una serie de bares muy cerca de ti. Los he ordenado por puntuación.

P: Muy bien. Ahora tengo resaca.

R: He encontrado una serie de bares muy cerca de ti. Los he ordenado por puntuación.

P: El rey de Parangaricutirimicuaro quiere que lo desparangaricutirimicuen, quién lo desparangaricutirimicuará?

R: ¿No tienes nada mejor que hacer?

via https://keor4ever.wordpress.com/2011/10/18/el-buen-humor-de-siri/

Hormiguero oriental

relato

Los orientales del barrio vivían todos juntos en un mismo edificio. Poco a poco fueron conquistando más y más espacio. Se reproducían, se extendían, se duplicaban, se engendraban, se propagaban, se multiplicaban, se desdoblaban inexplicablemente.
A “Quebrantahuesos”, que tenía una chacinería justo enfrente y se creía muy gracioso, le gustaba hacer chiste del tema:

  • Adivina, adivinanza: ¿Cuántos chinos caben en un edificio?
  • ¿Nadie lo sabe, nadie lo sabe…?
  • ¡Cada vez más! –continuaba– ¿Y cuantos en un seiscientos…?
  • ¡Los mismos que en el edificio, joder!