CHIRÓN 5/5

relato

He descubierto que puedo dirigir la cámara al punto de vista que yo desee, pero nunca cambiar el objeto contemplado, siempre es P. la protagonista de “mi” ficticia película, la cámara no responde a mis intentos de cambiar este interminable plano-secuencia. Sólo mi sueño produce las elipsis, los cortes, los planos y contra planos tomados a P. Siempre P. Por ejemplo, es inútil calcular la distancia que recorre P. y el tiempo me parece demasiado subjetivo para servir de referencia, por tanto me limitaré a describir los hechos que se me van presentando, lo más desnudos de interpretaciones y suposiciones precipitadas, tan sólo me permitiré hacer hipótesis plausibles de lo que se me permite ver. […]

CHIRÓN 4/5

relato

Hoy P. está leyendo un libro, How we reason and why we make mistakes. La vemos sentada. Nunca sabremos si está viajando en el metro o lee cómodamente en el salón de su casa. Sólo sabemos lo que nos permite ver un ojo que únicamente registra sus movimientos, el contorno de su cuerpo y aquellos objetos que entran en contacto directo con P., todo lo demás se nos escapa, y tampoco entendemos esta caprichosa selección de la realidad que nos impone el ojo de E., la persona —¿es una persona?— que le sigue, que le observa desde cerca, tan cerca que podemos oír su respiración, casi el latido de su pecho. No entendemos tampoco porqué P. no es consciente de su perseguidor, de su espía, ¿quizás sólo se trate de una diminuta cámara, instalada en una mosca electrónica, quizás es sólo el ojo de un mosquito que revolotea a su alrededor y que de alguna forma nos está haciendo llegar su percepción? Deducimos que hay una voluntad detrás de ese ojo y por eso tendemos a llamarle con un nombre, E., y a considerarle persona, independientemente del medio del que se esté sirviendo para mantener vigilada a P. […]

CHIRÓN 2/5

relato

Mi narración escrita de los hechos únicamente me tiene a mi mismo como destinatario, aunque sospecho que los que me tienen aquí encerrado tienen acceso a la memoria del ordenador y por tanto de alguna forma sé que también ellos pueden ser el público lector de mis reflexiones, apuntes, delirios, preguntas, preguntas, preguntas…
Supongo que cuando uno no tiene otra perspectiva de la realidad, esta acaba siendo su única realidad. No tengo espejo, pero el hecho de estar continuamente observando a P. me hace suponer que yo mismo soy a su vez observado por otro o por otros. Ese otro u otros, al que, como ya mencioné, he decidido llamar L., ¿está también pensando en mí, lo mismo que yo pienso en P. como en un juego de espejos paralelos que quizás produce imágenes infinitas, de las que cada uno sólo es capaz de ver a un P. y suponer la existencia de un L.? […]

CHIRÓN 1/5

relato

Se preguntarán quién soy yo. Voy a presentarme, mi nombre es E., de mi mismo sé bien poco, estoy viviendo en una habitación cerrada de la que no puedo salir, no sé cuánto tiempo llevo aquí metido ni cuánto me queda por estar. El recinto donde me hallo está constituido por cuatro pantallas de televisión que forman las paredes del mismo, en el centro hay una cama donde descanso, una mesa donde como y escribo y, en una esquina, un retrete, una ducha y un lavabo. No sé cuándo ni quién pone la comida sobre la mesa y retira los restos, pues siempre lo deben hacer en mi más profundo sueño. En algún momento he debido aceptar esta situación pues mi mente no es consciente de que se me haya obligado a la fuerza a entrar aquí. He perdido toda noción del tiempo y únicamente mis ritmos biológicos, probablemente desajustados, me dan la hora de los acontecimientos. Toda mi actividad consiste en contemplar las imágenes que se muestran en las distintas pantallas. No es que sea una obligación, de hecho, puedo pasar mucho tiempo durmiendo, simulando que duermo —para ver si consigo engañar a la persona o personas que me traen el alimento— o simplemente simulando que pienso. Entre los objetos que me han dejado se encuentra un ordenador, al principio me pareció estúpido e inútil, pero ahora paso mucho tiempo escribiendo todo lo que se me ocurre y también lo que le ocurre a P. , nombre que he decidido ponerle a la persona que continuamente se me muestra en las pantallas, y lo que supongo que le ocurre o piensa L., nombre que, a falta de otro mejor, he decidido darle a la persona que me alimenta. […]