Oh primavera

Oh primavera del beodo, que seguirás erguida
mientras huelo las engañosas centellas de las aguas
que armé de perfección, basta.

Nadie con eróticos devaneos de multitud arrancará
mi cabellera para esa araña
que desea las violetas que me reavivan;
ni romperé los sauces de los que escapamos,
por ello, de las puertas del desierto y sus pesares.

Tumba

Resucitas en caso de haber muerto.
Langostas gigantes del Apocalipsis.
RESH, El ángel del juicio final con el signo solar en la frente y cabellera dorada.
Llegan nuestros amigos.
TAU toca su trompeta y lo despierta, este creyendo que ha llegado el día del juicio final, la hace resonar aún más fuerte.
Salen de sus tumbas tres muertos vivientes, un niño, un hombre viejo y una mujer joven.
Nuestros amigos le sacan del error.

La tarde

La tarde transcurre así

Entre tonta y gris

Que sencillo sería pintarla de colores si yo supiera

Pero el ineludible devenir de la vida empuja y empuja

Empuja y empuja

Hacia no se sabe dónde

La cabellera de un hombre se asoma por la ventana de un coche

Sonríe

De repente ilumina esa tarde que se estaba volviendo verde oliva

(21 de marzo)
¡Feliz día de la poesía!