un viento cimarr√≥n…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de p√°lido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sof√°
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando m√°s joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la m√ļsica del c√©firo
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo est√° dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia ma√Īana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja m√°s vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
√°gil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala √ļnica de √°guila
chica furtiva del viernes
aunque ¬Ņqui√©n sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
seg√ļn se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de oto√Īo
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transe√ļnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
‚ÄĒy qu√©?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¬Ņpor qu√© sobre m√≠?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte est√° eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
m√°gica mujer de rojo
si se empa√Īa
por el crep√ļsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quiz√°s por eso est√°
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo m√°s seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¬Ņsoy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
‚ÄĒd√≠a tras noche‚ÄĒ
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor a√ļn?
lloreando cencellada
m√°s sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo so√Īar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
m√°s viva, m√°s desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
m√°s me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
est√° luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sue√Īo en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sue√Īo del terafante
en voz alta y sonora
‚ÄĒabsurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro l√°grimas
¬Ņalguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave monta√Īa
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Mosc√ļ
nuestro fuego rezonga
el banquero ara√Īa su √°baco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
‚ÄĒ¬°oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la c√ļpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
‚ÄĒ¬°abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y so√Īar
veo mi palabra perdida
h√°blame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
¬ęallegro ma non troppo¬Ľ
con sanguino a√Īejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi sat√°n desatado
postreramente
sin so√Īarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
m√°s cerca a√ļn, m√°s cerca
pero di que serás mía
abr√°zame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con l√°grima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¬Ņc√≥mo reparar un coraz√≥n roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¬°ay la leche!
hay se√Īales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¬°toma casta√Īa, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de har√°pos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
‚ÄĒlas olas est√°n rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con p√°rpado de escarcha
ni√Īo de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto m√°s me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no ser√° alcanzable
‚ÄĒla savia no est√° lejos
un silencio invisible
capit√°n Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su sat√°n, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo m√°s veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es f√°cil de amar
radiante por el √°ureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las ense√Īanzas de Orfeo
fascinando sin m√°s
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

EXT. ESFINGE – D√ćA

juego

Una playa muy extensa que se prolonga en un desierto de dunas en el que se encuentra una gran esfinge de la sabidur√≠a de terrible aspecto. Todos los personajes est√°n delante esperando. Como desperdigados est√°n los elementos que dan las respuestas, UnJarro, UnCaballo, LasOlas, UnaMina, UnaHuella, UnaAlmohada, UnEspejo, UnaCebra, UnParaguas. M√ļsica misteriosa de √≥rgano electr√≥nico, la esfinge espera tamborileando con los dedos de una pata y apoya su mejilla en la otra con cara de aburrirse.
TXT (SUBT√ćTULOS): “ChokmahCherub” (Querubines de la sabidur√≠a)
Llegan con la emperatriz y encuentran al papa y al emperador con sus caballeros. El primer caballero est√° siendo devorado ahora. Otro valiente caballero es devorado por la esfinge que bosteza abriendo su enorme bocaza, se le escapan unos eructos, se monda los dientes y arroja un trozo de mano del caballero.
ESFINGE, molesta.
¡Oh, no, otra vez aquí!
La ESFINGE amenaza con tragarlos a todos pero no lo hace.
ESFINGE
¡Alto! ¡No puedes pasar! Antes tienes que adivinar un acertijo o seréis devorados.
CABALLERO
¬°Para poder pasar hay que responder una pregunta o acertijo de la esfinge, en caso contrario, al que se equivoque lo devorar√°!
TAU.
Queremos pasar. A ver esas preguntas.
ESFINGE.
¬°Qu√© valientes, os empe√Ī√°is en ser devorados! Acabo de comerme un valiente capit√°n… Algo duro… Pero t√ļ no estar√°s mal de postre, pareces m√°s tierno.
La esfinge se levanta sobre la arena del desierto dispuesta a devorarlos, un gran interrogante sale de su boca también amenazador. Todos intentan huir despavoridos. Un caballero de la tabla redonda será devorado en cada error.
TODOS
¬°No!
Todos huyen menos TAU.
TAU
Est√° bien, est√° bien, pregunta…
La ESFINGE se sorprende de su arrojo pero acerca sus garras a TAU relamiéndose la boca.
ESFINGE
A ver quien sabe el siguiente enigma… “Crece y mengua aunque no se ve y se apaga aunque no es luz”.

Caballo

juego

CABALLERO.
¬ŅHerradura? (la esfinge lo devora).
TAU.
¬°Odio las esfinges preguntonas!
La esfinge se acerca a devorarlo.
TAU, nervioso.
Espera, espera, lo sé. Mi, yo, es decir, mi caballo.
ESFINGE.
Vale, t√ļ tambi√©n pasas.
TAU se aleja corriendo.
ESFINGE.
Pero seguro que esta no la sabe nadie. “Ayer vinieron, hoy han salido, volver√°n ma√Īana con mucho ruido”.

García Lorca. Yerma

poesía

Escrita entre 1933 y 1934 y estrenada en Madrid en diciembre de este √ļltimo a√Īo, Yerma sintetiza la riqueza del universo lorquiano. Poes√≠a, m√ļsica, escenograf√≠a y pl√°stica se conjugan en una obra que, a caballo entre la tradici√≥n y la innovaci√≥n, representa una de las cimas del teatro espa√Īol contempor√°neo. El autor defini√≥ su obra como “la imagen de la fecundidad castigada a la esterilidad”, dentro de ese dram√°tico juego universal en el que se mueven sus criaturas: la oposici√≥n entre las fuerzas de la vida, destinadas a la libertad, y la opresi√≥n, hasta la muerte, que sobre esas fuerzas se vuelca.

ZEUS

greguerías

De nada sirvi√≥ copular tres veces seguidas dentro de ella. El semen era devorado por sus conductos vaginales. Desaparec√≠a ol√≠mpicamente. Su hist√©rico √ļtero absorb√≠a mis fluidos con delectaci√≥n y sa√Īa. Y as√≠ d√≠a tras d√≠a. √Ānforas y √°nforas de semen acabaron en su vientre y jam√°s dieron el fruto esperado. Un d√≠a incluso traje un caballo para cubrirla. El equino derram√≥ dentro de ella, de una sola corrida, todo lo que estaba reservando desde hace un a√Īo. ¬°Oh, milagro, milagro! Al fin reaccion√≥… Y tras el necesario tiempo, la jaca por fin dio a luz una preciosa galaxia centauro. ¬ŅEstar√© perdiendo mi deidad o s√≥lo ha sido un gatillazo?

Diario olímpico de Zeus. Eón siete mil de la era olímpica tardía. Hora de la siesta.

Os acompa√Īo un soneto de Juan Guti√©rrez Padial…

greguerías

Os acompa√Īo un soneto de Juan Guti√©rrez Padial. Os recomiendo al poeta, aunque es dif√≠cil de hallar. Se titula “R√≠o an√≥nimo”, y va encabezado por una leyenda que dice “Lanjar√≥n tiene un r√≠o, que de verme llorar anda salobre”. Ah√≠ va el soneto:
Río mío de nieve, río de prisa
arcana y musical en tu ribera,
agua de mi querencia que te espera
de par en par a tu altivez sumisa.
Llevo en mi piel el √°ncora y la brisa
de tu presencia verde y marinera;
tu noria circundó mi voz primera,
mi barco de papel y mi sonrisa.
Pero qué lejos ya. Cuánto pasado
por tu gastada orilla, qué distantes
el caballo, la arena… Y qu√© porf√≠a
le clavas a mi ausencia desbocado
para seguir, tan río como antes,
escupiéndole a mar la muerte mía.

Sagitario

greguerías

Tanto da la mentira
O mirarse al espejo,
aterrado…
El aborto del vivo,
la ficción del que piensa,
que se acabe la vida,
que vengan a pie o a caballo,
que la n√°usea crepite…

Si todo parte, remoto,
al fragor del olvido,
tanto da el cielo, inmenso,
tanto da la belleza.

Remigio Retamoza

greguerías

Remigio Retamoza era un hombre de a caballo. Gaucho, paisano, o si se prefiere criollo, que de muchas maneras se puede llamar a las cosas o a los hombres, sin alterar su exquisitamente original naturaleza. Por un decir.

Pero no gaucho de aquellos de chirip√° y boleadoras, ni de los que pa los carnavales poblaban los tablados con versos emotivos y dram√°ticos por dem√°s. No. Remigio Retamoza era un criollo de alpargatas y bombacha sencilla que hasta a veces se le ve√≠a lucir zapatos negros bien lustrados y pantal√≥n a la porte√Īa, medios anchos arriba y embombill√°ndose a la altura de los tobillos. Eso s√≠! El pa√Īuelo de seda al pescuezo no le faltaba nunca ni los piropos bonitos para festejar a las muchachas.

La cuesti√≥n es que todo eso nada tiene que ver con la historia que quer√≠a contar. Remigio s√≠. Remigio va a ser el personaje central de una larga saga que alg√ļn d√≠a lograr√© estampar sobre el papel. Pero no hoy.

Confesiones de un maldito jud√≠o errante

greguerías

verg√ľenza ventaja √©se borracho hojas rotos considere valoremos tus vengara terminado eterno hallar traducci√≥n mal atacar√≠a apestados ca√Ī√≥n viento jam√°s visan alguien a√ļn sed esfuerzos mostraba alegre su presa crucificado salto solterona estando pas√≥ agotada entre los dinteles rodeado va tira caballos confi√≥ atraed lado com√ļn acabaron aldeanas engr√≠a piel derrotado l√°grimas bebidas ah perdi√≥ ro√≠da baba cuaderno nacimiento

Walter Abell

greguerías

Visitaba el jardín de los Monstruos;
no era él, ahora, el bendito,
sino su caballo cojitranco,
que babeaba las m√°s bellas flores
con lengua de oso hormiguero.

Venganza de los monstruos:
Han dejado a su caballo
cojituerto y cojitranco,
pero han premiado
su silencio sagrado
con una montura de oro:
¡Cómo disfrutaba la yegua!

El Quijote en Spanglish

relatos

In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase.

A cazuela with m√°s beef than mut√≥n, carne choppeada para la dinner, un omelet pa‚Äô los S√°bados, lentil pa‚Äô los viernes, y alg√ļn pigeon como delicacy especial pa‚Äô los Domingos, consum√≠an tres cuarers de su income.

El resto lo employaba en una coat de broadcloth y en soketes de velvetín pa’ los holidays, with sus slippers pa’ combinar, while los otros días de la semana él cut a figura de los más finos cloths.

Livin with él eran una housekeeper en sus forties, una sobrina not yet twenty y un ladino del field y la marketa que le saddleaba el caballo al gentleman y wieldeaba un hookete pa’ podear.

El gentleman andaba por allí por los fifty. Era de complexión robusta pero un poco fresco en los bones y una cara leaneada y gaunteada. La gente sabía that él era un early riser y que gustaba mucho huntear.

La gente say que su apellido was Quijada or Quesada -hay diferencia de opinión entre aquellos que han escrito sobre el sujeto- but acordando with las muchas conjecturas se entiende que era really Quejada.

But all this no tiene mucha importancia pa’ nuestro cuento, providiendo que al cuentarlo no nos separemos pa’ nada de las verdá.

Fuente: BBCMUNDO.com

ANTI BELLUM

greguerías

Mientras crecen enfurecidos los fusiles,
bien disfrazados de sonoros sauces,
resurgen, cantando himnos patrióticos,
esos m√°rtires y poderosos pelotones
que aman la beatitud del condenado
y encantan a las ortigas del pillaje
sobre el incienso impuro y sacro
que reavivan caritativos cerdos
-como alima√Īas aldeanas y crueles-
y marchan tras violentas quimeras,
desembarcando en tierra de embriaguez,
en la herrumbre que dejan los gusanos
al escapar de sus entra√Īas bochornosas,
en las decapitadas cabezas del caballo.

Ad Maiorem Dies Gloriam

relatos

Sonaba la at√°vica m√ļsica de John Paul Young Love is in the air e inmediatamente un largo timbrazo se aseguraba de despertarnos. Los intentos de abstinencia de la carne provocaban como compensaci√≥n unos dulces y er√≥ticos sue√Īos que siempre se interrump√≠an con un estridente altavoz en el que sonaba una canci√≥n y un prolongado timbrazo al que jam√°s consegu√≠ acostumbrarme y que, una vez terminaba, me permit√≠a volver a rememorar, entre las s√°banas calientes, las im√°genes inconscientes e inmaculadamente concebidas durante el sue√Īo, sin sentir el remordimiento de los pecados carnales. Era como una licencia, una bula personal a los peque√Īos placeres prohibidos y onanistas de la erecci√≥n matinal, un abandono complaciente a la c√°lida sensaci√≥n de un vigor adolescente dif√≠cil de amaestrar. La excitante sensaci√≥n de despertarme empalmado mezclada con el ritmo acelerado del coraz√≥n producido por el estrepitoso ruido del timbre era quiz√°s el aut√©ntico bromuro, del que tanto se hablaba entre los seminaristas. Uno, confuso y medio aturdido, no sab√≠a a que sensaci√≥n abandonarse o atenerse o mejor dicho a cual de ellas dejar condicionar su conducta: el placer, el miedo y la ansiedad se alternaban alborotadamente entre el pecho y la entrepierna.

La m√ļsica estaba unida a ciertos momentos y rememora en m√≠ muchas de las escenas que entonces viv√≠. Cesareo Gabarain sonaba en el momento de la oraci√≥n, que era el siguiente al de levantarse y asearse. Sabiamente elegida, la hora de ir a la capilla, en la que hab√≠a que estar en menos de un cuarto de hora lavado, vestido y peinado, era el momento propicio para socavar nuestra psique adolescente, adormilada y sensual, llena a√ļn de sensaciones agradables pero que, para bien de nuestra asc√©tica educaci√≥n, hab√≠a que cortar por lo sano con sutiles reflexiones oratorias.

El prefecto Esculano con su perenne chaquetilla gris de lana sobre los hombros, su aspecto de caballo percher√≥n y sus oscuras y gruesas gafas fue nuestro primer gu√≠a espiritual en nuestras primerizas austeridades y asc√©sis. La m√°s pura y ortodoxa liturgia de todos los prefectos del seminario era la escenificada por √©l. Ni siquiera las celebradas por el obispo se ajustaban con tal rigor y pausado ritmo. Las del obispo Gabriel ten√≠an m√°s pompa y boato, como correspond√≠a a su rango, pero carec√≠an de la necesaria austeridad en los gestos, la milim√©trica sucesi√≥n de ritos, las pausas, los silencios, las flexiones, genuflexiones, bendiciones, f√≥rmulas, invocaciones, preces, alabanzas, meaculpas, imprecaciones y amenes entonados con la humilde exactitud repetida en todas y cada una de las celebraciones. El prefecto Esculano era la viva transustanciaci√≥n del rito eucar√≠stico, la liturgia hecha carne y habitada entre nosotros. Su forma de levantar las manos a los alto, la colocaci√≥n exacta de los dedos, la apertura de los mismos en el √°ngulo preciso, con el me√Īique levemente arqueado como en las estampas del Sagrado Coraz√≥n de Jes√ļs bendiciendo al mundo urbi et orbe.

Con tal m√°quina lit√ļrgica despertaban y transportaban nuestros cuerpos infantiles o adolescentes a una reflexi√≥n oratoria que surg√≠a de la reciente calidez del prejuicio. Una liturgia utilizada como criba de los elegidos para la otra Gloria.

Yang-Yin

greguerías

Yang-Yin: Traducción del chino tradicional al castellano viejo: El Amor Binario de un Caballo-dragón envuelto en el Círculo de una Circunferencia de Color positivo-negativo genera la Espiral doble de su Gráfico Ouroboros en los Planetas de la Serpiente de ambos Sexos (quince horas me costó la traducción, espero que se me agradezca)