LAS ESTRELLAS

greguería

Cuesta creerlas hinchadas de hidrógeno,
grávidas de helio y de sustancias cósmicas,
explotando en la bóveda del cielo.
Cuando las vemos desde aquí,
parecen los ojillos de peces diminutos,
parecen tan tranquilas y pequeñas,
que dan ganas de invitarlas a cenar,
de arroparlas con nuestras viejas mantas,
de dejarlas que duerman
hasta el mediodía,
de decirles que aguanten,
que no se dejen borrar
por ese azul que acaba
quemándolas de ozono,
vistiéndolas de día.
Pero yo sé el secreto de su nieve
y es que solo florece en las tinieblas.
Sea, humilde estrella.

Leo Frobenius

greguería

Siempre he odiado la bóveda de aquella cueva cuyo envolvimiento de gorgona ha distorsionado mi imagen del mundo hasta convertirla en una lamia. Y no era por el león dibujado sobre el océano, tan increíble y hermético, sino por lo execrable de aquel pilar con esa representación del toro que realiza su viaje nocturno por el mar de la mano de Leo Frobenius.